Tiritas.

Ya se me ha vuelto a caer. Ahí la veo, a mis pies.

Me pasa cada mañana y empieza a ser crónico.

Me despierto más o menos contenta ( eso depende del número de horas que he dormido y la calidad de esas horas), me preparo con un café con leche increíble que me espabila con el aroma y abro la puerta de casa para dirigirme al buzón.

Si todo ha ido bien (últimamente, los del reparto van un poco locos) tengo la prensa matinal, calentita o fresquita (depende de la estación). Mientras realizo todo este proceso matinal, aún no se me ha caído…

Me siento en la mesa de la cocina.. El olor a papel y tinta me reconforta…Si analizo la secuencia de acciones, puedo constatar que aún no se me ha caído.

Entonces, llega el momento. Me detengo en la portada .

Ya me está bajando hacia el estómago cuando llego a la sección de Internacional.  Las fotos de unos niños . Guerra. Guerras. Un bombardeo. Escudos humanos. Niños. Niños.

Siento como se desliza por mis piernas y llega a mis pies .

Siento que se me escapa…

Hace ese ¡Plof! atenuado y la veo.

Ahora mismo, no tengo alma. Se me ha caído a los pies…

Me agacho y la recojo.

Debo recordar comprar más tiritas aunque sé que no sirven de nada. Somos muchos , la mayoría, a los que se nos ha caído el alma a los pies pero parece que no nos ven. O no nos quieren ver.

Mientras tanto, la empresa que vende las tiritas se está haciendo de oro…

Empático o Ecpático pero amable.

“Cómo ser empáticos” sería una buena asignatura obligatoria en nuestro aprendizaje de mínimos. Yo soy de las que creen que la empatía es una gran herramienta para gestionar las relaciones humanas o, por lo menos, para intentarlo.

También es posible que, en algunas ocasiones, sea mejor ser ecpático, pero suelen ser las menos y en contextos de personalidades tóxicas. Nos sirve como un chubasquero para no dejar que la emotividad ajena nos arrastre a nosotros también.  

Todos los máximos son negativos, pero, puestos a ir desbordados de algo, mejor que sea de empatía que de ecpatía. 

Y más hoy.

Y, si puede ser, tanto si somos empáticos como ecpáticos, seamos más amables. 

Cuanto más amables, más felices. Todos.

Está comprobado.

Foto de Clay Banks en Unsplash

Empatía: capacidad de identificarse con algo o alguien. Nos conecta con los demás. 

Ecpatía: nos hace excluir de manera voluntaria los sentimientos que nos llegan de otras personas y que no son beneficiosos para nuestro bienestar.

Real Academia de la Lengua Española

Facepalm.

Facepalm es un término coloquial del inglés que se refiere al gesto propio de poner la palma de la mano en la cara en una muestra de exasperación, vergüenza, frustración, incredulidad, indignación… Esta palabra, no existe en español.

Te tapas la cara porque lo que oyes o lo que ves te suscita esos sentimientos. Es un gesto universal.

Y es el gesto que más repito cuando oigo/veo a los políticos. Facepalm a cada momento.

La traducción literal sería “palmada facial”. Como este blog es pacifista, no voy a decir que nuestros políticos se merecen una palmada facial, flojita, pero con la mano abierta, a ver si reaccionan.

No, no lo voy a escribir, pero cuando me llevo la mano a la cara de la vergüenza ajena que siento al escucharlos, lo pienso.

Facepalm literal.

Foto de melissa mjoen en Unsplash

«et”, “y” o “&” .

Fue un caligrafista el que unió las letras “e” y “t” (et), conjunción latina que significa “y” y creó el monograma “&”.

Aunque relacionemos este símbolo con la lengua inglesa, su origen se remonta al siglo I d.C. y se empleaba en cualquier lengua en alfabeto latino. Era una forma de abreviar las palabras. Dicen que su creador fue Tirón, un esclavo de Cicerón que debía transcribir los discursos del senador e ideo un sistema para ir más rápido. Fue la proto-taquigrafía. 

Tirón juntó en un solo trazo la “e “y la “t” para no levantar el puño de la mesa. Le iba la vida.

En español escrito, no es tan utilizado porque la conjunción copulativa que representa la “y”, no precisa de abreviación.

Sea como sea, es un signo de unión. Aglutina.

Parece que, en los últimos tiempos, en nuestra civilización, nos falta un poco de “et”, “y” o “&” …

El acuerdo.

 

Plim, plam, plim, plim, plim…

Llueve suavemente…Es muy relajante…Tengo las ventanas abiertas para oír ese repicar rítmico que, ahora, parece acelerar…Si, llueve más rápido…

Un aire purificador, tenue también, acompaña esta noche lluviosa…Estoy encantada…

Una conversación interrumpe el ritmo pausado que me acompaña:un hombre se muestra encantado por la lluvia de esta noche. Dice algo de sus tomates…Una voz de mujer que responde “Déjate de tantas monsergas y ayúdame a sacar la ropa del tendedero”.Oigo el sisear de las telas, que son sacudidas con ímpetu, e,imagino, que dobladas con el mismo brío.

Un sonido deslizante: una ventana que se cierra…Silencio….

La lluvia vuelve a elegir un ritmo más pausado…Pienso que , ahora mismo, se está muy bien en este trocito del planeta.

 Plim, plam, plim, plim…

Una voz. Alguien maldiciendo…»Toda la mañana tratando los muebles de teca y ahora llueve. ¡Joder!»

Imposible llegar a un acuerdo…Ni siquiera en la bondad relajante de esta lluvia nocturna …Es lo que hay…

Plim, plam, plim, plim, plam…

 

NB : Este post lo publiqué hace 7 años. Me lo inspiró la lluvia. En emergencia por sequía extrema en este 2024, os aseguro que nadie se quejaría de la lluvia. Al revés. Sería una celebración en la que todos estaríamos de acuerdo…

La zona de en medio.

En el centro y si quieres, un poquito hacia la derecha o un poquito hacia la izquierda o un poquito hacia arriba o un poquito hacia abajo, pero poquito.

Ahí donde los opuestos no se tocan, justo en el lugar donde no es necesario escoger un bando porque la cosa reside estar en el punto medio, buscando un equilibrio difícil mientras los de los extremos tiran, cada uno para su lado, intentando polarizar y sus sinónimos:  dividir, divergir, discrepar, diferenciar, separar.  Y pocos sistemas evolucionan así, más bien, involucionan. Ahí, en ese punto central, es donde se refugia el diálogo, el debate , la empatía y esa energía transformadora que solo aparece cuando hablamos, de verdad.

Y creo que es, en esa zona de en medio, donde estamos la mayoría.

Tengo la esperanza que habrá un día, en el que nos daremos cuenta de nuestro poder. El de los de en medio…

NB : Foto generada por IA.

Señales arbóreas.

Los árboles me envían señales. Y, además, causalmente, llevo la cámara de fotos encima cuando se muestran.

Son mensajes positivos por lo que me es fácil creérmelos y creerme, también, que son presagio de tiempos mejores.

Lo sé. Estoy a un par de fotos más, de vestirme con una túnica e irme a pasear por los bosques.

Hace un tiempo, fotografié un árbol sonriente. 

Ahora, el mensaje me lo envía un olivo, el símbolo de la concordia por excelencia.

Un corazón leñoso y robusto en su tronco. 

Píldoras !

Arte Urbano

basura

 nemos

Publicidad

pelu

te

Decoración 

botella

rallador

Disney ( cruel…)

sirenita

bambi

Y, aquí, hay que prestar toda la atención.

Pintura Corporal

pinturacuerpo

rana

Y, para acabar un «Mucha gente»

gentetorpemuchagente2

muchagente1

Estos dos últimos del gran Quino.

Y este. ; – )

una_genialidad_de_quino

Su trigo, nuestro pan.

Al volver, me reconecto con el mundo. 

Leyendo la actualidad política, recuerdo mi estancia en el pueblo. Este año, conocí a gente joven que intenta desarrollar su proyecto vital en el entorno rural. Agricultores que intentan profesionalizar su trabajo en el campo: hablaban, con ilusión, de su afán por cosechar grano de máxima calidad, utilizando productos naturales y tecnología para optimizar resultados.

También, de cómo se enfrentan a problemas básicos de vida que suenan a los de los urbanitas, pero son más acusados y trascendentes en esos preciosos pueblos remotos. La mala comunicación de la red de transporte, la falta de conectividad, la falta de médicos, de colegios cercanos para los niños, el exceso de burocracia que les obliga a desplazarse aquí y allá…

Son el futuro. Son pocos y les cuesta hacerse oír, pero si se les escuchara, podríamos explorar todas las posibilidades que tiene esa España, mal llamada vaciada. Lo que está es abandonada. Se abandona el talento de esa juventud que se arriesga y apuesta por el campo y también se abandona la materia prima de un país de primera. Tenemos sol, campo, montañas, mar, y, hasta ahora, un buen clima…

Los resultados electorales dejaron fuera a los partidos que representaban esa España tan particular y, a la vez, tan importante. 

Pienso en esos jóvenes agricultores y en la importancia de tener pueblos habitables y no solo ciudades habitables. Que la elección de ciudad o de pueblo, para desarrollar un proyecto vital, sea en igualdad de condiciones porque tal y como vienen las cosas, en esta llamada Crisis de Civilización, un semiconductor puede quedar inservible pero el trigo, está ahí desde hace más de 14.000 años. 

Y su trigo es nuestro pan.

Mientras tanto, solo hay que leer el periódico del día para ver cuáles son las noticias de cabecera. Es desconcertante observar cómo, en el plano nacional, se obvian temas muy básicos y se hace una política de paja.

No pesa casi nada y sirve para dar de comer al ganado.

NB : Por cierto, el pan del pueblo, un tesoro de valor incalculable…

Cuadro electoral y caluroso.

¡Qué calor!

El calor extremo es el protagonista de estos días. Me temo, que lo será los próximos veranos de nuestras vidas e incluso, tendremos calor en primavera. La ciencia lleva años y años advirtiendo de los efectos del cambio climático. Un cambio que conlleva una emergencia, una crisis global y planetaria.

¡Qué calor!

Para despistar y esquivar al calor, he estado pintando. Me ha salido un cuadro de tonos anaranjados calurosos, con una ventana redonda verde y azul que podría ser la esperanza y el agua. 

¡Qué calor! 

Entonces me he dado cuenta de que este calor infernal, es “el cambio climático”, en persona, con su propia campaña electoral y haciendo sudar a todos, incluidos aquellos que lo niegan. 

Le cedo mi cuadro para su campaña y , como no hay Planeta B, espero que gane las elecciones.

¡Qué calor!