Localizador.

Una foto, inspira un texto. Este es el texto.

La foto, al final….

Localizador

Nada hacía presagiar que aquel iba a ser un día tan…especial. El ritual matutino había discurrido en absoluta calma y con armonía de tempos. Había decidido ir a trabajar en bici, para disfrutar de este tiempo veraniego en este otoño recién estrenado…

Me dedico a localizar espacios para anuncios, películas y todo lo que necesite un espacio concreto. ¿Quieres un árbol solitario, en medio de un prado como el de la carátula de “A dos metros bajo tierra”? ¿Un cole, de verjas verdes y setos cuidados, para ese anuncio del papi que va a recoger a su prole al cole, con el monovolumen de turno? ¿O te interesa una casona antigua y abandonada para un corto de terror? Yo te lo busco… Siempre llevo conmigo mi cámara de fotos y, ahora, el iPad para localizar lugares que veo y que después me pueden ser útiles. No sólo busco, también me encargo de todos las gestiones con propietarios, papeleo burocrático, permisos de Ayuntamientos…Vamos, te entrego un lugar en el que puedes filmar, fotografiar o…celebrar una fiesta.

Había recibido un encargo de un joven director de cine. Necesitaba una fábrica vieja o una nave industrial abandonada pero…debía tener grandes ventanales en forma de arco. Nunca pregunto el por qué. ¿Ventanales de arco? Ventanales de arco. Mientras me describía sus necesidades, mi mente localizó un local precioso, en una zona industrial de Barcelona muy activa en los años 70, que tenía unos hermosos ventanales . Y de arco. Había sido un Vivero de Artistas que tras los recortes municipales, se había quedado sin uso. Yo había asistido a la exposición de una amiga fotógrafa…Por eso conocía ese lugar…

Hice las gestiones pertinentes para poder ir a verlo y saber si podía ser el lugar ideal para mi cliente y , allí me fui, con mi cámara de fotos.

Desde el exterior , me pareció un emplazamiento idóneo. Al entrar…

Me encontré un magnífico espacio…con nube propia… Primero pensé que sería un montaje de alguno de aquellos creativos artistas pero, al acercarme, pude comprobar que no. Era una nube.

Una nube de verdad.

Tras unos instantes de confusión, me puse a admirar aquella maravilla natural. ¿Qué hacía allí una nube? Y como si se lo hubiese preguntado, una fina lluvia se depositó en el suelo. Se podía leer : “No me delates. Me he escapado del cielo y de mi madre, una nube muy gorda y muy gris, porque no quiero ser tormenta”.

Le prometí  silencio: nunca le diría nada al cielo, ni a la nube madre…

Al joven Director, no le gustó el local. La nube, le molestaba.

Incluí la nube en mi catálogo de localizaciones, pero nadie , jamás, se interesó por ella.

Voy de vez en cuando a verla…

Allí sigue, negándose a  ser tormenta.

Del artista , Berndnaut Smilde ( Amsterdam)

Nimbus, 2010.

Antípodas

Hay períodos en los que te sientes “Tierra, trágame”. Los acontecimientos te invitan a huir, a largarte, a desaparecer, a hacer que la tierra te trague y nadie te pueda encontrar…Estaba pasando una de esas etapas. Me sentía muy cansado y no sólo físicamente, también mi cabeza estaba a punto de explotar ante tantos asuntos a los que atender…Era consciente que mi equilibrio psíquico pendía de un hilo…

Fue entonces cuando me encontré ese extraño traje de buzo y el mapa. El traje era liviano y muy galáctico. Parecía del futuro…En cambio, el mapa estaba dibujado en una hoja manchada y amarilleada por el paso del tiempo. En el reverso, en una pulcra caligrafía, se explicaba el propósito del traje y dónde utilizarlo.

Básicamente, era un equipamiento especial para poder descender de un extremo a otro de la tierra, sin sufrir los inconvenientes de la presión, el aire, el magma y los efectos de la rotación. Con el traje de buzo, sólo tenía que saltar al túnel que cruzaba la totalidad del planeta, descender durante 42 minutos  a una velocidad de 600 Km/h y aparecería en el otro lado, exactamente en las antípodas de mis coordenadas de salto que , por cierto, estaban muy cerca de mi casa.

Me fui al punto que marcaba el mapa , destapé el tunel y salté .No me lo pensé mucho. Bueno, la verdad es que no me lo pensé nada de nada. Supongo que es por eso , por lo que estoy flotando en el océano , a merced de las olas, protegido, eso sí,  por mi traje de buzo galáctico…

Fotografías: A.Pederson.

Notas

En geografía, el antípoda o los antípodas (del griego anti: opuesto y pous, podós: pie, del pie; también son correctas las formas femeninas: la antípoda o las antípodas) es el lugar de la superficie terrestre diametralmente opuesto a otro lado de una posición en particular; es decir, el lugar de la superficie terrestre más alejado.

Los países que tienen sus antípodas en tierra firme son minoría. Teniendo en cuenta que las tres cuartas partes de la superficie terrestre están cubiertas de agua , la mayoría de túneles terrestres llevarían a un océano.

 Si quieres saber cual es el punto opuesto a tu ciudad, aquí.

https://www.freemaptools.com/tunnel-to-other-side-of-the-earth.htm

Custodiamos lo que importa.

fabianblank

Se lo voy a explicar muy claramente. No queremos caer en los errores del pasado: nuestros clientes tienen que saber qué es lo que firman…

En este Banco el 95% de operaciones son ingresos. El 5% restante son, como no, los reintegros. Son muy pocos los que los sacan… Se preguntará ¿Y cómo hacen para poder almacenar tanto? Esto es lo mismo que ha pasado con el dinero: dejó de utilizarse el papel y las monedas. Actualmente, todo el dinero es digital, bits de información que se mueve por circuitos encriptados en la nube. No está en ningún sitio. Es una entelequia con un valor determinado.

A nosotros nos pasa lo mismo: lo que aquí guardamos es una porción de información cifrada, que, antes, claro, hemos extraído del cliente. Eso sí, hay que dejar claro que el cliente nos paga, con la susodicha entelequia dineraria,  para que la custodiemos.Y, no lo voy a engañar, hacer un depósito en este Banco es caro. Y dependiendo del tipo de depósito, la cosa se encarece más. Mire, estas son las tarifas. Pregunte lo que quiera, si no entiende algo o tiene alguna duda.

Sí, la extracción está incluida en la tarifa. Piense que le libera del depósito que pasa a estar bajo nuestro cargo.

Por supuesto, es un proceso totalmente indoloro. Y si desea un reintegro, aunque ya le digo que no es lo habitual, la restauración también es rápida y fácil.

¿Qué si se muere? Si, mire en la página nº 5.

En caso de defunción, puede elegir dos opciones: 1) liberalizar el depósito para los herederos designados o la extinción inmediata. El depósito se elimina, sin dejar rastro.

¿Lo quiere hacer? ¡Perfecto! Me alegra que haya confiado en nuestro banco. Ha tomado la decisión acertada. Le aseguro que este es el único lugar del mundo dónde se guardan los secretos con total seguridad.

¿Cuál es el suyo? Lo digo para ir calculando la tarifa de custodia…

NB 1 : La mayoría de los españoles (89%) no pueden guardar un secreto ajeno. Y lo hacen por igual hombres que mujeres

NB 2 : Este relato es mi capítulo de #BlackMirror particular…Es que lo veo…; – )

La camiseta que trababa el cajón…

Este es un relato de hace seis años. Es curioso que lo que más impactó a los que lo leyeron, es que la protagonista pudiera vivir tanto tiempo con un cajón trabado que no cerraba bien. ; – ) Creo que necesito esa camiseta protagonista para volver a hacer planes, aunque sea a un año vista y con vacuna.  Y viajar está en la agenda…

La camiseta que trababa el cajón.

¿Qué por qué estoy en Nueva York? ¿Qué por qué no he avisado a nadie? Ya, ya, entiendo que os preocuparais. Pensaba llamaros hoy, de verdad. No, no es por el trabajo. Sólo placer. Estaré una semana, de turismo. ¿Una locura? ¿Por qué dices eso? Es verdad que ha sido un impulso pero tenía una semana de vacaciones y mi paga extra… ¿Qué estoy rara? De eso nada. Estoy mejor que nunca ¿Y sabes que llevo puesto? ¡Una camiseta de hace 20 años! La encontré por casualidad y aún me queda bien. ¿Qué por qué te estoy contando lo de la camiseta?

…….

Llevaba unos días queriendo meter mano a esos cajones… A una le entran las ganas de “ordenar” , de forma un tanto compulsiva, cuando sufre un aviso (¡Qué vengo!) de un ataque de ansiedad. El orden y concierto surte efecto de bálsamo en el ánimo bajo: sacar ropa, clasificar, seleccionar, tirar (o hacer-ver-que-tiras algo-pero-no) , plegar y ordenar…

Estoy pasando una mala racha. Una de esas en las que no encuentras una brizna de ilusión en el camino. Un período negro y triste… Mi casa está más ordenada que nunca a excepción de esos cajones.

Los cajones pertenecen a un mueble bajo que configura, junto con las mesillas de noche, mi dormitorio. Son cajones de indeterminaciones. De varios. De no-sé-dónde-ponerlo…

Odio –especialmente-ese mueble cajonero. El cajón intermedio hace años que no cierra bien y de tanto en cuanto, me golpeo la espinilla con el saliente.

Durante mucho tiempo, he sido consciente que allí había algo que trababa el camino hacia el cierre total. Las veces que he intentado sacar el cajón maldito, me ha sido imposible. No es como los de la cocina que sólo tienes que levantarlos un poquito para que salgan de sus rieles… Estos, no. Son inamovibles y mi mano no llega a ese fondo inhóspito del cajón…

Cuando he consultado a otros (que saben más que yo de cajones) me han dicho que la única forma para eliminar “la traba” cajonera, era sacar la lámina de madera que compone la parte trasera del mueble…

Hace un par de días, inicié el proceso de ordenamiento terapéutico de esa zona. En el primer cajón, encontré muestras de jaboncitos de hoteles, un antifaz para dormir que no me he puesto jamás, bolígrafos, dos monederos antiguos, un par de pañuelos… En el segundo cajón descubrí todos los calcetines de deporte que no encuentro nunca y que me obliga a comprarme nuevos calcetines de deporte en un ciclo continuo. Y en el último cajón, lencería compleja ( lacitos, transparencias, brocados y alguna indecencia). Ordené, ordené y ordené y dejé mis cajones inmaculados aunque…el cajón intermedio seguía sin poder cerrarse. Y aunque llevaba casi toda mi existencia consciente del cajón semi-abierto , en ese momento eso me irritó muchísimo.

Fui a por el kit de herramientas y con mucha paciencia(y por mis cajones), saqué la pieza trasera. Al desplazar la madera, descubrí por qué aquel cajón no se cerraba. De un color gris como las motas de polvo que lo envolvía, había un fardo de algo de algodón que algún día había sido blanco. Lo saqué y lo lancé hacia una esquina. Limpié el mueble y puse de nuevo la pieza. El momento en el que cerré el cajón definitivamente, lo podría clasificar de altamente satisfactorio. Lo abrí y lo cerré varias veces, deleitándome con la perfección del encaje…Una gozada…

Cuando recogí aquella bola deforme de ropa y la extendí para ver que era, descubrí mi camiseta-amuleto. Una sencilla camiseta de tirantes de canalé de algodón blanco. Iba conmigo…Esa prenda básica se convirtió en mi fetiche. Me servía para todo: debajo de una americana o de una camisa mona, a cuerpo, con el pareo y si la llevaba sin sujetador, era la prenda más erótica del mundo. Llegué a convencerme que me daba suerte y viajó conmigo en las mudanzas y en las aventuras de la vida. Siempre controlada. Siempre a mi vera por sí…

La camiseta me hacía recordar : los exámenes en la Facultad, el día del concierto de los Rolling Stones, el sexo de la juventud, mi primera entrevista de trabajo, aquel fin de semana tan especial, …Fueron años. Fueron muchas cosas. Recuerdos que llovían sobre mí con la intensidad de aquellos días, que me hacían sentir la energía de entonces… Y esa, era yo. La misma “yo” que, ahora, ordenaba los cajones compulsivamente.

Mientras sostenía en mis manos aquella cosa llena de polvo, me di cuenta de algo trascendental.

¿Cuándo había dejado de buscar mi camiseta? ¿En qué momento no me importó saber dónde estaba? ¿Cuándo había renunciado a la ilusión?

La lavé con un programa para ropa delicada y dosis extra de suavizante. Cuando la saqué de la secadora, reconocí el tacto suave de una prenda bien gastada. Me la probé y descubrí que aún me quedaba fenomenal.

Después, me senté delante del ordenador y busqué el viaje a Nueva York.

Confirmado : esto es un reality show…

Mira que llevo años temiéndomelo. Mis intentos por notificar mis sospechas a los organismos gubernamentales pertinentes cayeron en saco roto y fuí clasificada como “pirada-paranoica” pero al final, y por desgracia, el tiempo me ha dado la razón.

El continente americano ha caído y en Europa, estamos esperando que nos llegue el turno.La gente ya se ha hecho a la idea : no hay escapatoria posible y nos hemos resignado .

El día que se supo que la Tierra era un gran plató de televisión de las otras galaxias y que nosotros, los humanos, simples concursantes del Global-World-Reality-Show, también fuimos conscientes de que dependíamos de la audiencia alienígena ( ¿qué les gustara a estos? )y de las posibles nominaciones para “salir expulsados del Concurso”. Lo que nunca podíamos haber imaginado que , ante nuestro declive como humanidad en general , nos iban a exterminar de esta forma….

Photo by Jonathan Cooper on Unsplash

Al final, se les fue de las manos : nos matábamos entre nosotros, contaminábamos el planeta , dejábamos morir de hambre a otros, … Ni siquiera , enviándonos amenazas globales como una pandemia, sabíamos reaccionar. No había forma de solucionar el entuerto y la audiencia, poco a poco, dejó de seguir el Reality Show de la Tierra. Entonces, los jefes de programación decidieron dar por finalizado el programa con un “Especial” en el que iban a dejar el plató totalmente arrasado y vacío para poder dar paso al siguiente Reality en Ganímedes . El problema es que “el plató” es la Tierra… Si, me refiero a nuestro planeta.

Al final, todo esto era un Reality Show y, amigos, nos han expulsado a todos del Concurso.

Por capullos.

Game Over, terrícolas…

Photo by Sigmund on Unsplash

#NuevaRealidad (La nevera.)

Tener una “buena nevera” ,como la que zumbaba en casa desde que yo tenía uso de razón,  era una herencia psicológica de mi querida madre. Se obsesionaba en recomendar la nuestra a cualquier persona que le preguntara y, también, si no se lo preguntaban. La veo, como si estuviera aquí, mostrando su cocina primorosa y, al llegar a la nevera, decir “Esta nevera StopTime es la mejor nevera del mundo. Más de veinte años funcionando y no me ha dado ningún problema. Si alguna vez te cambias de nevera, cómprate una StopTime”.  Así que cuando llegó el momento de comprar una buena nevera, decidí honrar a mi madre y comprar una StopTime , por supuesto.

La fábrica había cerrado hacía años, y las únicas neveras StopTime que había en el mercado, eran de segunda mano. Mi madre ya compró la suya en una tienda de productos con tara: “El StopTime no funciona”, rezaba la cartulina con el gran círculo rojo que marcaba el precio y la tara. Pero era tan barata y estaba tan nueva, que mi madre se la llevó a casa y nunca encontró el defecto. “La nevera va perfectamente. Se habrán equivocado… No sé qué será el “Stop-Time- ese” pero, a mí, la nevera me va de fábula”

Mi presupuesto era más bien escaso así que compré una StopTime de Nivel 1 ( era la más barata), con sus dos cajones para fruta y verdura, un cajón para la carne y el pescado y todos los estantes de cristal. La estaba limpiando cuando encontré el manual de instrucciones, justamente en la zona de los huevos. Recuerdo que me sorprendió que el anterior propietario lo hubiese conservado pero no le hice mucho caso. Lo metí en el cajón en el que estaban todos los manuales y garantías de todos los aparatos que tenía en mi  piso y me olvidé de él.

Creí que abriría con poca frecuencia el cajón de los manuales  pero la televisión me hizo un puffff! extraño y se puso de color azul. Un sábado por la noche… Cómo tenía claro que hasta el lunes no podría solucionar la avería, me leí el manual con la esperanza de encontrar una solución que, evidentemente, no encontré. Aburrida , me puse a ordenar los manuales y garantías y me encontré con el de la nevera “StopTime”. Al ponerlo en su lugar, una pequeña hoja plateada, se deslizó de su interior y cayó suavemente en el centro de la mesa. Era una cuartilla de un delicado color plata que contenía un texto caligrafiado. El hecho de ver una nota manuscrita me sonó fuera de lugar en un manual técnico y la leí con curiosidad, sabiendo que sería una nota del antiguo propietario que se había traspapelado.Pero no era una carta de amor, ni una felicitación de navidad, ni un poema. Ponía esto:

StopTime Nivel 1

No permite traslación.

Indicar hora y lugar.

Duración máxima de Nivel 1: Cinco horas.

Yo creo que fue lo del aburrimiento, que era sábado,  no tenía plan  y no me apetecía ver una serie en el iPad. No lo sé, pero, de repente, en vez de leer stoptime cómo mi madre lo había pronunciado toda la vida ( no “taim” , si “time” ), me di cuenta que la nevera se llamaba “ParaTiempo”.  Y algo hizo click en mi cerebro y pensé: Parar, detener…congelar.  Hora y lugar. ¿Y si…?. Duración máxima…

Abrí mi portátil y tecleé el texto de la nota en Google…Tras muchas horas de búsqueda , encontré un foro de nombre “ TimeStoppers”  que me proporcionó la información definitiva :  ¡Mi nevera congelaba el tiempo!

Me reí muchísimo leyendo las historias de ese grupo de fanáticos de la marca StopTime que hasta tenían un grupo en facebook . Era gente con una gran inventiva , que explicaban historias graciosísimas sobre las cosas qué habían hecho al congelar el tiempo en su nevera “StopTime”. Recuerdo que pensé que a mi madre le hubiese encantado…

Al ir a preparar la cena, abrí la nevera y la miré con atención. Nivel 1. Según lo que había leído , era el nivel más básico de congelación de tiempo. No permitía la traslación, o sea, debías moverte tú mismo al lugar dónde se iba a congelar el tiempo. Si tenías una nevera de Nivel 5, no sólo lo congelaba allí dónde tu eligieras sino que, además, te transportaba al escenario en el que ocurría el parón de forma instantánea. La mayoría de los que escribían en el foro, explicaban que lo único que se debía hacer era escribir, el lugar, la fecha y la hora ( solo funcionaba hacia el futuro) en un papelito y dejarlo en la nevera en el compartimento secreto “StopTime”. Al cerrarlo, se activaba la función: congelaría el tiempo en ese momento y lugar y , en mi caso, con nevera Nivel 1, la congelación duraría cinco horas como máximo. Lo mejor de todo era que el Stopper (el propietario de la nevera, o sea yo? ), no se paraba y podía campar a sus anchas por la “zona de congelamiento”. Era genial cómo idea para una novela de ficción

Mientras cenaba, mi mente no dejaba de pensar en esa tontería del StopTime y el grupo de pirados que formaban aquel extraño foro . Pero sobre todo, lo que me acosaba era : ¿Qué situación, momento, lugar, elegiría yo para que se congelara el tiempo?…y curiosear, claro. Me dejé llevar : si se podía hacer eso y de forma tan sencilla ¿Por qué no probarlo?.  Una cuestión era el tiempo : debía ser en el futuro porque no había forma alguna de viajar hacia atrás . Y la otra era que para poder realizar una prueba fiable, el lugar debería ser asequible para mí.

Al día siguiente, iba a asistir a una comida familiar en casa de mi hermano. ¿Por qué no hacer la prueba allí? Valoré que si ponía mi papelito en el StopTime y no ocurría nada, nadie se iba a enterar y …si ocurría…

La hora que tarda en activarse pasó volando y cuando acabó, me encontraba sentada al lado de mi hermano en la mesa. Él se había quedado con media palabra en la boca… Al cumplirse el tiempo programado para el congelamiento, la conversación siguió fluyendo con normalidad . Se restituyó la secuencia temporal cómo si no hubiese pasado nada. Yo estaba muda de la emoción. ¡Joder! Me había paseado a mis anchas por la casa. Había cotilleado los cajones de la mesilla de noche de mi cuñada.Me situé en frente de todos los miembros de la familia haciendo muecas y gritándoles. Nada. Estaban todos…congelados.

El descubrimiento extraordinario del funcionamiento del StopTime, me había dejado conmocionada y muy cansada. A partir del momento en que me di cuenta de lo que podía hacer con la nevera, no dejé de pensar en todo lo que podía hacer con la nevera.Me inscribí en el foro de Sttopers y rescaté las experiencias de otros. No hice caso al mensaje en rojo que ponía ADVERTENCIA: PARA LOS USUARIOS DE STOPTIME y me dediqué a congelar el tiempo a diestro y siniestro.

Me he convertido en una ladrona: he parado el tiempo en Bancos y Cajas, en Armani, en Apple , en cualquier lugar del que quisiera algo.  Mi mini piso está a rebosar de cosas preciosas. He visitado museos sin nadie que me molestara . He fisgoneado en mi expediente de Recursos Humanos en el trabajo, he robado y copiado las preguntas de mi examen para las oposiciones, he espiado en empresas de la competencia…He hecho esas cosas y muchas más pero, ayer,  leí el mensaje de ADVERTENCIA del foro  y comprendí qué es lo que me está pasando.

Es terrible y ya no hay marcha atrás .El tiempo se congela pero los Stoppers, no sólo seguimos en el eje temporal si no que, además, vamos acelerados. Mi tiempo congelado tiene una proporción entre tiempo consumido y horas.  Una hora en acción cuando todo se para, equivale a unos seis meses de tiempo real. Humano.

Si hago la cuenta de la vieja -¡Qué ironía!-, me sale que me he sumado unos veinte años de tiempo normal. Tengo veinticinco pero aparento el doble…

El cansancio,  las canas, esas arrugas que no deberían estar ahí a los veinticinco años…La mirada extraña de los que me conocen que no me reconocen en esta mujer…mayor.

Y no puedo parar de congelar… Es superior a mí. La nevera me posee…

La única solución es deshacerme de ella.

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Regalo nevera StopTime de Nivel 1.

En perfecto estado.

Urgente ( por mudanza)

#Nueva realidad ( relato raro.)

Hoy, relato raro.  I am sorry.

(…)

Este trabajo está acabando conmigo. Me crea muchas dudas de esas que llaman “existenciales” pero… necesito el dinero.

Paso ocho horas laborables en una planta de reciclaje. Soy el encargado de la recepción y la clasificación.

Según las directrices de la planta, se deben fomentar acciones sostenibles para reducir los residuos en Europa así que , desde que se está publicitando nuestro trabajo, hay más concienciación y más reciclaje…

Llega el camión de las siete de la mañana. Lo oigo y…los oigo . Hay algunos que murmuran, otros que se quejan, otros que gritan y otros que ya llegan  amordazados y atados para que no puedan atacar al personal de planta. Hay algunos que tienen posibilidad de ser reciclados y enviados a su mismo entorno socio-familiar pero,  los más tóxicos, acabarán en la planta incineradora.

Vamos sacando a los seres humanos, de uno en uno.  Hoy, el material es especialmente peligroso.  El más difícil de reciclar… Son los que han dejado en los contenedores de reciclaje de “Psicópatas”.

A la que pueda, me cambio de trabajo…

psicopatas

#NuevaRealidad (Cambio de armario.)

Ya sé que no es muy normal, salir a la calle , en pleno noviembre, con unos pantalones de lino y sandalias. Lo sé. Ha llegado el momento del cambio de…armario. Lo llaman “Reordenación de temporada” pero a mí me gusta utilizar lo del armario, como antes.

En el momento en que las temperaturas cambian (hacia arriba o hacia abajo, según sea verano o invierno), me planifico un día para realizar el cambio de armario. Me gustaría tener uno muy grande, en el que tener las prendas de abrigo y las veraniegas, divididas por un espacio vacío. Una frontera invisible, pero… parece ser que mi armario bio es pequeño (una tara genética, me dicen los especialistas) y tengo que llevar cosas de un lado para otro para que todo se ubique de la forma correcta.

El proceso es laborioso, pero, por fortuna, indoloro. Es como cuando tienes toda la ropa desperdigada encima de la cama y no ves el momento en que todo esté ordenado… Camisetas de manga larga, abajo. Las de manga corta, arriba. Las bufandas a la vista, el lino y la ropa de playa, empaquetada y en una bolsa del IKEA con cremallera.

reordenacion

Me estiro en la confortable cama de la consulta de Reordenación y dejo que me pongan el casco neurológico. Ya es casi invierno y tengo que empaquetar mis sensaciones de la primavera-verano.  Siento la pulsación que da lugar al inicio del reordenamiento.

Se archiva el confort de los pies descalzos, la ropa liviana, la operación bikini, los baños en el mar, los paseos en un atardecer anaranjado…Se recupera la emoción de la Navidad, el crujir de la nieve, la tarde que se convierte rápidamente en noche , los escalofríos por no llevar guantes y bufanda… Cuando acaba el proceso, ya estoy en modo invierno…

Llego a casa y me froto los brazos para entrar en calor. Pongo la calefacción y me preparo una taza de chocolate caliente… Compruebo que funciono normalmente y mi comportamiento se ajusta al invierno .

Ya he hecho el cambio de armario…

NB: Tal y como va la cosa en esta pandemia, me esperaré al próximo confinamiento para hacer mi cambio de armario manual.

#Encasa ( lo de la distopía 3.)

Aquí.

Estoy sentada en la mesa de la cocina delante de mi portátil cuando la oscuridad cubre el cielo totalmente. Mi cerebro intenta asociar esa negrura intensa a la cercanía de una tormenta pero hay algo especial en ese tono que me hace desconfiar. Me asomo a la ventana y veo que ese velo negro que cubre el cielo no es normal. Miro mi reloj. Son las cinco de la tarde de un día primaveral en Barcelona pero parece que sea de noche, una noche extraña. Me conecto a Twitter, enciendo la tele y la radio… Nadie se explica por qué el cielo está negro y el sol ha desaparecido, completamente del horizonte.

Es posible que haya llegado “El día”. Ese , en el que un meteorito impacta en la tierra o que pasa algo ahí fuera, en el Universo , que pone en peligro nuestra frágil existencia. Son probabilidades que siempre me han inquietado.Oigo las primeras sirenas…

La ciudad se enfurece. La gente está desconcertada y el caos invade las calles.

El cielo está más negro que nunca…

Allí

(Conversación entre padres)

– Ya te dije que no era buena idea regalarle esa mascota a la niña¿Un planeta?¿Cómo pudimos creernos eso de “yo lo cuidaré y lo vigilaré y tendré cuidado con la evolución”?¡Si ni siquiera supo cuidar de una pequeña provincia en el juego de Países!¡Y va y le regalamos la Tierra!

-No la regañes mucho. Ha estado 2019 años haciéndolo bastante bien… Ya se ha cansado…Es normal, es una niña.

-. ¿Bien? Si allí hay más de siete mil millones de humanos y mil millones se mueren de hambre. Están intoxicando el planeta. Lo tienen a punto de romperse del todo… Es mejor que se haya cansado y lo haya apagado. Había la opción de enviar un virus pero mira, mejor. Menos sufrimiento…Mañana me lo llevaré al punto de reciclado de planetas. Ahora bien, ya te digo ahora que no le pienso comprar ningún juguetito más. ¡Y menos otra mascota!

-No te pongas así… Sólo es una niña…

#Encasa ( un relato.)

Urgente : Se busca decorador de interiores.

Superado por todo lo que acontecía , un día me sorprendí pensando hacia dónde iba y qué sentido tenía todo el conjunto…Hice eso que me habían aconsejado : meditar. Vacié mi mente y me dejé ir, suavemente…

Me vi por primera vez…Viajé a mi interior. ¿Y qué me encontré? Un espacio en el que resonaba el eco. Ya que estaba ahí, me di una vuelta completa y husmeé en todos mis recoveco. Estaba muy vacío, pero era blanco y diáfano y tenía posibilidades. Eso me reconfortó : había una esperanza.

Sólo tenía que decorarlo. Tenía que llenar mi interior de cosas bonitas …

El ladrido del perro del vecino me sacó de mi estado de éxtasis visionario. Busqué en Internet “decorador de interiores especial” . Encontré uno que se publicitaba como “Decorador de almas y con alma “y pensé que había dado con él.

Me equivoqué.

El intrépido decorador , colocó una lámpara en mi salón y convirtió mi casa en un bosque, pero …mi interior sigue vacío. Vuelvo cada día con la esperanza de que se empiece a llenar , que aparezca todo lo bello que dicen que esconde la vida y que está, allí,  oculto a mi escrutinio.

Sigo buscando un decorador de interiores .

NB : Lámpara  “Forms of Nature”  de Thyra Hilden and Pio Diaz.