Decorador de interiores…

Él me dice que es “decorador de interiores”…

Lo repite, muy enfadado, separando las sílabas : “de-co-ra-dor-de-in-te-rio-res”.

Lo siento. No quería un decorador de este tipo, ni necesitaba esta lámpara , ni retocar la decoración de mi casa y que pareciera un bosque…

lamapar1Yo creo que no entendí bien el concepto.

Era uno de esos días trascendentes , uno de los que no eliges y llega sin avisar. Superada por todo lo que acontecía a mi alrededor ( que puede ser muy parecido a lo que acontece en cualquier vida), me sorprendí, sentada en la arena de la playa, pensando en eso que acontece, lo que yo era, hacia dónde iba y qué sentido tenía todo el conjunto…Hice eso que me habían aconsejado : meditar. Vacíe mi mente y me deje ir, suavemente, con el siseo rítmico de las olas…

Me vi por primera vez…Viaje a mi interior. ¿Y qué me encontré? Un interior vacío en el que resonaba el eco. Ya que estaba en mi interior, me di una vuelta completa y husmeé en todos mis recovecos…Estaba muy vacío pero…era blanco y diáfano y tenía posibilidades…Eso me reconfortó : había una esperanza. Sólo tenía que…decorarlo. Tenía que llenar mi interior de cosas bonitas …

El ladrido de un perro que jugaba en la orilla, me sacó de mi estado de éxtasis visionario. Volví a casa y busqué en Internet un “decorador de interiores especial” . Encontré uno que se publicitaba como “Decorador de almas y con alma “y pensé que había dado con él.

Me equivoqué.

Mi interior sigue vacío aunque…vuelvo cada día a esa playa y ya empieza a colarse un poco de brisa.

Mi casa, redecorada como un bosque.Tengo una lámpara nueva …

lampara2

NB 1 : Lámpara  “Forms of Nature”  de Thyra Hilden and Pio Diaz.

 

 

 

 

Flushhhh.

Hoy, al llegar a casa, me he llevado un susto tremendo.

¡He encontrado un extraterrestre en mi jardín! ¡Sí! Un alienígena de los típicos: de color verde con su antenita y tres ojos.

He gritado tanto y tan fuerte que el que se ha acojonado ha sido él. Mientras yo desplegaba todo el repertorio de gritos de cuando estoy histérica ( desde uh, uy, ay, hasta madre-del-amor-hermoso), el extraterrestre se ha ido replegando en sí mismo, hasta formar una bola compacta de color verde… En esta fase, me he quedado muda de golpe. He oído un sonido electrónico como deslizante y de lo alto de la bola, ha emergido un palo verde con una banderita blanca.

Cuando he decodificado correctamente el mensaje – cuando estoy gritando eso de madre-del-amor-hermoso mis neuronas parecen desconectarse-me he calmado y me he acercado a la bola . Nos hemos observado, la bola y yo, mutuamente. Tras unos tensos minutos, la cosa esa se ha descompactado y ha vuelto a aparecer el típico alienígena de antes.

Me he armado de valor y le he preguntado también lo típico: qué quería y de dónde venía. También tenía preparada la siguiente  pregunta ¿Había otros como él colonizando la tierra sin que lo supiéramos? pero no me ha dado tiempo de formularla.

El extraterrestre me ha explicado que quería irse pitando de aquí. No he entendido el nombre del planeta del que venía. Me es imposible reproducirlo fonéticamente pero sonaba como Flushhhh.  Como en las pelis de extraterrestres, nos entendíamos telepáticamente, sin necesidad de conocer los respectivos idiomas, cosa que debo decir que es la mar de cómoda.

Esta cosilla verde, se vio expulsado de su nave por un error técnico, atravesó la estratosfera y cayó aquí. El aterrizaje se produjo en medio de una manifestación . La gente, además de banderas de diferentes colores,  llevaba cacerolas y cucharas en las manos. El nivel de decibelios lo dejó aturdido. Intentó buscar otro lugar pero, lugar en el que caía, lugar en el que había alguno de esos eventos masivos : en lucha por algo. Por defender a los unos y a los otros, por condenar a los unos y a los otros,  por la ineptitud de los unos y los otros, por la corrupción de los unos y los otros… Al final, exhausto, había encontrado este pequeño rectángulo de hierba ( esta es la definición que hizo de mi jardín) y se había posado aquí para descansar . Era necesario que se reiniciara.  Venía de una sociedad libre y justa, gobernada por personas del mismo calibre y había estado sometido a una hiperestimulación negativa.

Demasiado para sus neuronas verdes, libres y justas…

Se vuelve a convertir en una bola. Cambia de color varias veces y, al final, emerge de nuevo. Me parece que brilla más.

Eres un ser humano comprensivo. No has intentado hacerme daño y me has dejado reiniciarme sin que te importen las consecuencias– Sigo su mirada y veo el gran boquete, tamaño bola,  que tiene mi precioso rectángulo de hierba – es por eso que , puedo ofrecerte asilo planetario. Consideramos que es causa humanitaria vivir en este país, así que te ofrezco venir conmigo a…Flushhh.

Le digo que no, que gracias. Muy agradecida, de verdad pero estoy segura que no conseguiré teletransportarme tan ricamente. Hay algo en eso de la reorganización molecular que sé que falla. Lo he visto en Star Treck.

No se espera demasiado. Me vuelve a dar las gracias, se vuelve a convertir en bola, esta vez plateada, y sale disparado a propulsión, hacia el infinito y más allá.

Entro en casa, confundida. Durante la tarde, tengo que salir al jardín un par de veces para ver el boquete que hay en la hierba. Es una prueba de lo que aquí ha ocurrido… Enciendo la televisión- ¿Alguien más habrá visto al alienígena, no?-y están dando las noticias.Veo el informativo, completo, esperando que digan algo del extraterrestre , pero a medida que van desgranando la actualidad me doy cuenta del terrible error que he cometido.

Tenía que haberme ido a Flushhh con ese típico alienígena verde…

 

 

 

Un calendario y un sujeta-llaves.

Un calendario

Lo descubrí por casualidad en el Rastro de Madrid. Lo que no se encuentra allí, no se encuentra en ningún sitio. Incluso lo mágico…

calendario

Me pareció un calendario sofisticado y muy original hasta que me di cuenta que …destruía los días pasados. Cuando pasaban por el triturador de papel, desaparecían del espacio tiempo…Lo que había hecho, las decisiones que había tomado, el trabajo realizado…Todo, todo, desaparecía sin más. Cada día era nuevo. Totalmente.

Y entonces se me ocurrió aquella idea.

Nos casamos un 7 de febrero. De 1975.

Fabriqué una hoja a la medida del calendario y escribí aquella fecha…

Un imán-sujeta-llaves

llaves

Este sujeta-llaves me robó el corazón cuando lo vi en Pinterest . Lo compré, online, en una famosa tienda de objetos de decoración de Estocolmo. En estos momentos, está adherido mi pecho y no tengo forma de desprenderme de él. La desmagnetización no funciona y mis dipolos magnéticos están demasiado ordenados …

Siempre había pensado que esto de tener un corazón de hierro, era una buena cosa. Inmune a la tristeza, a las desgracias y al desamor… Lo que no sabía es que era literal…

¿Alguien sabe cómo sacarme esto?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Horas contadas.

Rescato este relato otoñal, aunque no parezca otoño…

Las horas contadas.

7:00 am

Camino hacia la panadería que hay a cinco manzanas de mi casa. El pan es artesano, hecho con horno de leña… Parece pan de verdad, de esos que no adquieren la consistencia de goma a las tres horas de haberlo comprado…

El paseo es relajante. Lo necesito. No hay forma de que se calle.

Últimamente, no duermo bien. Doy tantas vueltas, surcando todos los rincones de la cama, que acabo levantándome…Veo la tele, escribo, leo, me preparo una infusión relajante…Transito en la noche…

Por lo menos, lo que me cuenta en el paseo, es agradable y me hace olvidar que me estoy volviendo loco…

La calle, tan bella, engalanada con farolillos y árboles frondosos. Los bancos de madera, envejecidos por el uso…Las hojas, desmayadas en el suelo. A veces, danzando con el viento. Arremolinándose…Al caminar, un delicioso crujido anuncia que el otoño ya está aquí y, a lo lejos, como intuyéndose, ese bendito olor a pan, calentito, recién hecho…

horascontadas

7:30 am

La puerta de la panadería, se abre al compás de un tintineo delicioso. Hay unas campanitas colgadas en la parte superior, que avisan de la entrada de la clientela. Tras el suave repiqueo, llega el aroma. No sólo hay pan. Se abre una puerta y, por el aire, se esparce el azúcar. Huele a dorado, con mantequilla y nata…

El pan está ordenado por tipos , en unas preciosas cestas de mimbre. Hay con nueces y pipas, rústico, integral …  Y… Ciabatta,  suave, ligero, con mucho poro y corteza crujiente. “

La chica que atiende en la panadería es muy agradable aunque no para de hablar. Desde que han sonado las campanitas hasta este mismo momento, no he podido decir más que “Buenos Días”. Mientras pone mi Ciabatta en una bolsa de papel kraft, me explica que un vecino, conocido común, está muy enfermo. Y, entonces, me dice: “Tiene las horas contadas”.

Y yo pienso, que no digo porque no puedo, “Yo también tengo las horas contadas”.

Camino, ya de vuelta. Escojo otra ruta. Por lo menos, lo que me cuente será diferente. Variado.

Tomo el camino más largo, el que atraviesa la pequeña plaza, donde montan el mercado semanal.

verduras

8:00 am

Hoy, es día de mercado.

Los tenderetes están perfectamente situados, en cinco líneas rectas y paralelas. Cada uno tiene una forma diferente. Los colores de las verduras las frutas y las hortalizas, dibujan un estampado espectacular. Perfectas pirámides de tomates y manzanas. Apilamiento simétrico de lechugas y espinacas. Ristras de naranjas y limones. Cestas llenas de setas. Precioso.

Pronto serán las ocho. Ya se acaba esta hora y…vendrá otra. Y otra, otra. Y todas, cada una de ellas, me serán contadas por esa voz que oigo en mi cabeza, volviéndome más loco.

He intentado lo de las horas muertas, a ver si así se calla pero…me cuenta esa hora muerta de no hacer nada con todo tipo de detalles: “Estirado en el sofá, mientras el aire se desliza por la ventana entreabierta. Se  oyen las risas de los niños que juegan. Más allá una alarma insistente. Una mosca vuela bajo, buscando alimento para su prole. Se detiene en un vaso con restos de Coca Cola.  bla, bla, bla… “

No hay forma de acallar a ese narrador que sólo oigo yo. Siempre. Hasta los sueños me cuenta…

Será por horas…Horas bajas…

Y cuando oigo eso de “Tenerlas contadas”, pienso en las ganas que tengo que llegue la última. Esa hora finita, que liquida la vida y aporta, al fin, el silencio.

La hora tras la que ya no habrá más horas…contadas.

 

Alquiler.

Tanto decirme que vivo en las nubes, he decidido ir a una inmobiliaria de nubes para ver que tienen disponible de alquiler.

No lo tengo fácil. Cada vez más gente se va a vivir a las nubes y los precios van al alza a una velocidad vertiginosa.

La compra está descartada. No se puede comprar una nube. No hay manera de ponerla en el catastro ni de ubicarla en el mapa y entonces, no se pueden cobrar impuestos así que sólo hay de alquiler y del llamado “turístico” por días e, incluso, por horas.

Me parece que me voy a elegir esta gordota de la derecha. Tengo una vista espectacular del cielo azul, sin otra nube indiscreta que me incordie…

Venganza.

Al principio, hasta sentíamos simpatía por él. Las agresiones se centraban en pintadas en las fachadas y puertas. Se publicaban proclamas en Twitter y en blogs y hubo quien las hizo virales. Había una cierta lógica en lo que se decía…

“Sois vosotros los que no lo veis. Estáis ciegos. Totalmente ciegos. Sois cómplices de esta barbaridad. Y culpables. Exhibís los cadáveres y os da igual. Sólo os interesa que todo “esté bonito” … Imbéciles. Malvados. Sois seres repugnantes… “

Yo mismo, dejé de comprar flores…pero su locura fue avanzando a medida que conseguía más impacto social. Supongo que ese fue el detonante para que su manía se convirtiera en una psicopatía grave. Se volvió loco…

(…)

Estamos trasladando al Asesino de las Flores del juzgado al Hospital Psiquiátrico dónde pasará el resto de sus días. Lleva una camisa de fuerza y está esposado y con los tobillos encadenados, pero se nos ha olvidado taparle la boca. No para de vociferar. Ni las mamparas de seguridad de la furgoneta policial, consiguen amortiguar sus gritos. Mi compañero sube el volumen de la radio para no oírlo. Hay un atasco en la salida… Tenemos para un rato…

“No me arrepiento de nada. ¿Qué no os dais cuenta de que son seres vivos? Nacen, crecen, se alimentan, se reproducen… ¿Os gustaría que os dejaran sin nutrientes hasta marchitar lentamente y morir? Se mueren…Las matáis… ¡Sois vosotros los que deberíais estar aquí! “

Es un hombre muy grande. Sólo su dimensión ya da miedo…Asesinó a los propietarios de siete floristerías de la ciudad, estrangulándolos con esas manazas que imponen hasta esposado. Dice que matamos las flores…Dice que las amputamos de sus raíces, desde las que absorben sus nutrientes y las dejamos morir en un jarrón, con la única justificación de que es “ornamental”. Dice que alteramos la cadena trófica. Dice que los asesinos somos nosotros…

Respiramos aliviados cuando lo dejamos a cargo del personal del pabellón de alta seguridad del hospital. Su mirada, al bajar del furgón, nos hiela la sangre. Este tío es un asesino que ha matado a siete personas. Una de ellas, Juani, la propietaria de la floristería del barrio.

Cuando nos estamos alejando, oímos sus gritos desgarradores. Son como un trueno…

(…)

A los pocos días, nos enteramos de que ha muerto… ¡Qué ironía! Las enfermeras intentan humanizar el ambiente del psiquiátrico y ponen un jarroncito flores en todas las habitaciones. Eso es lo que se encontró el Asesino de las Flores cuando entró en su celda. Al ver las margaritas, le dio un infarto. Los médicos no pudieron reanimarlo.

(…)

De camino a la comisaria, acabando ya nuestro turno, le pido a mi compañero que pare en la Floristería Juani y compro un ramo. Hemos creado un fondo común.

Antes de dejar el coche patrulla, aparcamos en el Cementerio. Las cenizas del Asesino de las Flores están en un columbario municipal. Nos acercamos hasta allí. Mi compañero no puede evitar escupir sobre la losa de cemento. No hay ninguna inscripción, pero nosotros sabemos que está ahí.

Dejamos el ramo de flores en su tumba.

 

 

Me voy.

Un relato , inspirado en el #GastroRamo de la semana.

Te envío una foto, ¡Ya verás que bien huele!

Es un mensaje de mi amiga Alicia. Se ha ido a vivir allí donde dicen que ya está llegando el fin del mundo. Ella prefirió mudarse a ese lugar que a los búnkeres anti -todo (contaminación, agentes tóxicos y bacteriológicos, radiación, ondas electromagnéticas, etc., etc., etc.…)  en los que vivimos ahora los que tememos por nuestra seguridad.

La imagen se descarga en mi dispositivo. Una vez escaneada por los sistemas de defensa del sistema, se me permite abrirla. Hace mucho tiempo que no percibo aromas… Cuando Alicia me envía esas imágenes sensoriales, siento que estoy ante un tesoro. Tenemos tecnología que nos permite que las imágenes transmitan aromas y sensaciones, pero no sabemos cómo salir de aquí…

Pasa el tiempo y seguimos en los búnkeres… De vez en cuando, Alicia contacta conmigo… Aún hay vida, allí, en el fin del mundo. Estoy planteándome abandonar la seguridad de este refugio e irme con ella…

Abro la foto e, inmediatamente, percibo el aroma del romero y la menta. Parece que hay un trazo de orégano, pero es más tenue. Inspiro profundamente. ¡Qué delicia! ¡Y qué preciosas son las flores!

Vuelvo a inspirar. El efecto de aroma en la imagen dura apenas un minuto. Aún no se ha descubierto como hacerlo perdurar…Siento una frágil brisa. Debía haber un poco de viento cuando se tomó la foto…

Cuando ya se ha pasado el efecto sensorial y la imagen es sólo una imagen, he tomado una decisión.

Firmo el alta voluntaria de abandono del búnker.

Me voy, allí, dónde dicen que llega el fin del mundo, pero aún tienen romero, menta y brisa…

Esparciendo…

 

No había  forma de saber que es lo que hacía aquella mujer de la bicicleta rosa. En la parte posterior , había colocado una preciosa cesta de mimbre blanco en la que no había nada. Por lo menos, no había nada que pudiéramos ver los demás…Cada mañana, pasaba pedaleando por delante de mi ventana y si era verano y la había abierto, la brisa me traía un dulce aroma…como el de la canela, el azúcar , el caramelo… Se sentaba muy erguida lo que le daba una apariencia regia que quedaba absolutamente distorsionada por esa alegre cancioncilla que canturreaba o silbaba, según la mañana.

Yo pensaba que iba a algún lugar pero , al poco tiempo de vivir en el vecindario descubrí que daba vueltas en círculo. Era raro, sí, pero la mujer era tan agradable y  el aroma tan delicioso que todos nos acostumbramos a la mujer de la bici rosa que pasaba por delante de nuestras casas, a intérvalos de veinte minutos . ¡Qué diera vueltas! ¡Qué más daba!

Cuando se paraba lo hacía para descansar y…para comprobar que en el interior de la cesta todo estaba en orden. La primera vez que la ví observando su cesta vacía, no me atreví a preguntar  : ¿Qué miras, si ahí no hay nada? pero, claro, en la vigésima ocasión no pude más .  ¡Hasta miré en el interior por si había algo tan minúsculo que no podíamos verlo!

-Llevo mi amor. – me contestó con aquella sonrisa brillante.- Creo que al salir de casa, podía haber aquí más de una tonelada de amor – Miró su cesta, introdujo la mano en el vacío y la agitó suavemente, cómo si acariciara algo. Bueno, algo no. Su amor.- Ahora me deben quedar, no sé… ¿Veinte kilos?. Ya estoy acabándolo.

Ya . Tu amor. – Ya se sabe. Lo mejor es no preguntar pero una vez ya te has metido en la faena… – ¿Y qué le pasa a tu amor? ¿Mengua?– Si , debo admitir que fuí un poco irónica con la señora de la bici rosa pero, claro, me estaba diciendo que tenía una tonelada y que tras su paseo circular, le quedaban veinte kilos. Eso, requería una explicación.

-. ¡No! Mi amor no mengua… Lo esparzo.– me dijo ella mirándome con incredulidad- ¿Qué no lo ves?. Está en las calles, en los árboles, en los semáforos, en las aceras, en …

– Ehhh.. No lo veo. – Y, de verdad, no lo veía aunque… ¿lo estaba oliendo?– …pero huele muy bien cuando pasas por aquí.

Gracias, es mi amor que , hoy,  huele a Vainilla Salvaje. – Vale. Llegado a este punto de la conversación, creí acertado despedirme de la mujer . Su locura , aunque encantadora, me producía una tristeza intensa, casi líquida…pero no tuve ocasión. Fue ella la que se subió en su bici y, cual Reina de las Bicicletas Rosas, me lanzó un beso con la mano y me dijo :  Hay un montoncito debajo de tu ventana, por si lo necesitas

Seguí viéndola pasar por mi ventana . Me sonreía con cariño y yo le devolvía la sonrisa. Cuando se alejaba, debía sacudirme esa extraña sensación de pena que sentía por ella.

Pero una mañana ocurrió algo extraordinario. Un apuesto caballero llamó a mi puerta.

¿Es suyo este montoncito de amor que hay bajo su ventana?.– me preguntó con una mirada brillante.

– No, no es mío. Es de la señora de la bici rosa. Es la que lo esparce. – Pensé que me estaba volviendo loca, igual que ella. Le estaba diciendo a ese hombre…

¿Y dónde puedo encontrarla?- interrumpió mis pensamientos con una sonrisa que me desarmó por completo.Miré mi reloj y calculé cuantos minutos tardaría la señora de la bici rosa en pasar por mi ventana.

En cinco minutos, pasará por esta calle- le dije.

El encuentro de esas dos personas fue delicioso. El aroma a vainilla saturaba el ambiente.  La señora de la bici rosa fue desacelerando el pedaleo cuando vió al hombre que me acompañaba. Se paró, puso el caballete y se lanzó a sus brazos. Se besaron y se abrazaron sin dejar de reír.

¡Has encontrado mi amor!- le susurraba ella, colgada a su cuello.

Llevo siguiendo este rastro de luz toda mi vida. Casi no podía creerlo cuando he visto tu amor en las aceras, en los árboles… Incluso hay un montoncito debajo de esta ventana…– le decía él, embriagado de felicidad.

Me regalaron la bici  y se fueron paseando, cogidos del brazo, calle abajo. Nunca más los he vuelto a ver. Antes de partir, la mujer de la bici rosa, me dijo cómo debía esparcir mi amor.

Y, la verdad, no le hice caso…al principio. Continué con mi vida , abriendo mi ventana por las mañanas , echando de menos el sonido del pedaleo y esos efluvios de dulzura hasta que una de esas mañanas… ¡Lo ví!. Ví el montoncito de diminutos corazones rojos, amontanados bajo mi ventana…

Bajé al trastero y cogí la bici. La cesta estaba repleta de amor. Había más en el trastero y en mis armarios… Llené la cesta y salí a la calle.

Soy esa mujer que pasa por delante de tu puerta. Esa que no sabes que es lo que lleva en su cesta. La extraña loca que pedalea en circulos…

Pero, no te preocupes. He dejado un montoncito bajo tu ventana…

NB : Lo que dan de sí las almohadas, oye….

NB2 : Este relato tiene ( ya), seis años pero, hoy, apetecía esparcir

 

 

 

 

 

 

 

De Urgencias en el Sistema Límbico.

Oigo mi móvil.

Es de la consulta.

-. Tienes una paciente nueva. Un ataque de ansiedad. Tienes que venir rápido. Es urgente.Nunca te imaginarías de quién se trata…

(…)

La encuentro estirada en la camilla del sistema límbico. Empatía está temblando, se abraza y no para de murmurar: no puedo, no puedo, no puedo. Y no me extraña. Desde que se ha puesto de moda ser empático, no dejan de utilizarla. Y claro, está constantemente mostrando a Realidad. Traspasándola a otras pieles, a otras almas y en el proceso, algo le toca…

Veo a Realidad sentada en la sala de espera. Se siente culpable. La conozco y sé que necesita de Empatía para que las cosas reales, no sean tan duras. Ni tan incomprensibles. La necesita para hacerse mejor.

(…)

Consulto con mis colegas:  Tálamo, Hipotálamo, Hipocampo y Amígdala. Esta última es la que tiene la solución. Voy a conectar las neuronas correctas en su zona y, en pocos segundos, buscará la estrategia necesaria para solventar la situación de estrés, miedo o peligro y dará una visión equilibrada de lo que sucede a su alrededor. Empatía se calmará y Realidad podrá volver a la labor.

Está a punto de superar a Ficción

Media naranja.

 

medianaranja

Al final, tras muchas horas de reflexión, nadando en la confusión más cítrica de mi vida, he sabido lo que soy.

He descubierto mi naturaleza y, con ella, mi soledad.

Ahora estoy definitiva y dramáticamente sola …

Tenía que buscar mi media naranja. ¿Media? ¿Naranja? ¿Por qué? ¿Para qué quería yo, media naranja? ¿Y una pera? ¿ O una manzana?

Tenía frío y me sentía extraña. Todo mi cuerpo, en su superficie, parecía una gran herida, húmeda y brillante. Sensible al oxígeno y …frágil.

Sólo deseaba dormir…Que me dejaran, tranquila, en aquel lugar…

En mis extraños sueños, veía a mi madre, en el árbol,  con el dedo extendido, señalándome acusadora: “Si no buscas tu media naranja, te oxidarás”. A mis compañeras, hablando de forma descontrolada,  obsesionadas con la búsqueda de la mitad que le pertenecía a cada una… Todo el que pasaba por mi lado me increpaba: Tienes que buscar tu media naranja.

Era el único remedio a mi enfermedad: encontrar aquella maldita media naranja. Tal vez así, sabría quién era yo y, por fin, me completaría.

Y me dispuse a hacerlo. Me sobrepuse al dolor y al cansancio e intenté incorporarme para salir de…de…de un ¿Frutero? ¿En una nevera? Me despejé de golpe y miré a mí alrededor. Sí, estaba rodeada de limones, un melón y una lechuga y yo, yo…

La puerta de la nevera se abrió violentamente. Oí una voz humana: “Sólo necesito media más”. Pude atisbar lo que había en el exterior y mi corazón, lleno de vitamina C, se encogió, se plegó y amenazó con estallar en mil gajos. En una gran repisa de mármol, había un exprimidor. Destacaba, blanco y brillante…Amenazador.  En la piña superior del artefacto de tortura, dolorosamente aplastada, vi a mi media naranja. No me dio tiempo a gritar. Alguien accionó una palanca y mi media naranja empezó a dar vueltas,  enloquecida . Entonces, la puerta de la nevera volvió a cerrarse, sumiéndome en la más absoluta oscuridad.

El limón me dijo: Lo siento.

Y entonces, me di cuenta que yo …Era una naranja.

Concretamente,  una de las mitades de una naranja…La otra, yacía allí fuera, convertida en zumo…

naranja1NB : He recordado este relato, al hacerme el zumo de naranja…Pobre naranja. Creo que soy cítricamente mala…