Street Art (relatado).

Street-Art de Pejac (en París)

Cada vez hacía más calor. Se oían truenos.

Se asemejaban a unas carcajadas infantiles, distorsionadas y a un volumen que reventaba los tímpanos….

Estábamos desconcertados.

Corríamos, corríamos, corríamos…Huyendo del haz de fuego que aparecía de repente.

Desesperados.

Elegía a uno de nosotros y lo carbonizaba…

Seguimos huyendo pero, por poco tiempo …

Se nos acaba la pared…

 

Desamor.

Lo descubrí por casualidad en el Rastro de Madrid. Lo que no se encuentra allí, no se encuentra en ningún sitio. Incluso lo mágico…

Me pareció un calendario sofisticado y muy original hasta que me di cuenta que destruía los días pasados. Cuando pasaban por el triturador de papel, desaparecían del espacio-tiempo…Todo lo que había hecho ese día, las decisiones que había tomado, el trabajo realizado…Todo, todo, desaparecía sin más.

Cada día era nuevo. Totalmente.

Y entonces se me ocurrió aquella idea.

Bendita idea.

Nos casamos un 7 de febrero. De 1975…Fabriqué una hoja a la medida del calendario y escribí aquella fecha…

Juego de palabras.

Me encantan las palabras. Me gustan cuando las utilizo para escribir o hablar, pero también les encuentro una gracia estética sin parangón.

Mis preferidas ( veréis que no es sólo cuestión semántica) son : Paz, Chocolate, Serendipity, Blog, Sucre, Bobo, Patum, Tweet, Anacardo y Feliz.  Por poner un ejemplo. ¡Hay tantas donde escoger! ¡Y en todos los idiomas!.

He descubierto una web que crea diseños artísticos con nuestras palabras, formando nubes a las que podemos dar el color y la orientación que deseemos.

Esto que acabas de leer , quedaría tal que así :

Wordle

Palabras y Patatas.

Tiempo de lectura aprox : 6 minutos.

1000palabras

1 Una imagen vale más que 1000 palabras

Todo empezó con el “Lenguaje Dinámico”. Los científicos más relevantes, aconsejaron un cambio en nuestro sistema de comunicación. La era digital dejaba a las palabras, fuera contexto. Primero, fueron los emoticonos. Después, la masificación de la fotografía. Mientras los códigos visuales nos inundaban, también lo hacia la globalización y…los conflictos. Las lenguas y las palabras, se convirtieron en barreras infranqueables. Pero, entonces, esos científicos prestigiosos, analizaron el impacto de la imagen en el discurso .

Un texto ,en una lengua desconocida para el receptor , era ininteligible. En cambio, si ese mensaje se convertía en una sucesión de fotografías o en un clip, no importaba que el emisor se comunicara en otro idioma: se producía la comprensión.

Hicieron falta dos siglos para que este nuevo Lenguaje Dinámico basado en imágenes, vídeos comunicativos, sonidos y aromas, se extendiera por todo el planeta…Es difícil explicar con palabras, la sofisticación de este nuevo sistema de comunicación que nos permitió crear un lenguaje “universal”. Los seres humanos utilizamos dispositivos muy complejos para generar esos códigos multi-sensoriales , permitiendo la comunicación fluida, entre todos los habitantes del planeta. Era un momento único en la era de la humanidad pero…

…Mientras eso ocurría, las palabras fueron desapareciendo. Los pensamientos se convirtieron en ese discurrir visual y sonoro y poco a poco, se dejó de escribir y de leer.

2 Patatas y Palabras

La escasez lo convierte en valioso ( y el ser humano, lo codicia)

Empezaron a escasear las palabras. Existían muy pocas y muy pocas personas, capaces de producirlas. Fue cuando emergió la verdadera naturaleza humana: cuando empezaron a escasear las palabras, es cuando se hicieron tan valiosas…

Lo mismo había ocurrido con las patatas…En los libros de recetas que se conservaban del siglo XX, las patatas estaban consideradas como una guarnición muy común y frecuente. En el siglo XXIV, después del gran exterminio del tubérculo por culpa de una plaga de “comepatatas voladoras” especialmente virulenta, la patata se consideraba un manjar exquisito, al que sólo los más privilegiados podían acceder. Eran célebres las fuentes de patatas fritas que se servían en los salones de la Élite…

Con las palabras pasó lo mismo que con las patatas. El arte de las palabras escritas, se convirtió en un lujo a disposición de los poderosos. Gracias a la avanzada tecnología neurobiológica, el ser humano no había perdido la capacidad de comprender las palabras pero era incapaz de  paladear su belleza…Las personas de la llamada Élite podían acceder a ellas pero debían ser reprogramadas neuronalmente, para entender el idioma en el que estaban escritas. Con dinero y poder, se adquirían las palabras…

En el siglo XXIV si tenías patatas y  palabras, estabas en lo más alto del status social. En la Élite…

3 Los Cocineros de palabras

Los cocineros de palabras eran los únicos que sabían escribir. Era un oficio que ya no se podía aprender y sólo un grupo de personas, repartidas por distintas partes del planeta, podían producir documentos escritos… Eran grupos aislados en los que el arte de escribir , se había desarrollado al margen de la evolución digital. Familias,  en las que los documentos escritos pasaban de padres a hijos , así como el aprendizaje de la escritura.

Los cocineros de las palabras. Los únicos que podían unirlas, darles forma y embrujarte el alma con ellas…

Yo soy uno de esos cocineros.

Tal vez, sea el último que vive en libertad .Estoy escondido, escribiendo las últimas palabras… Ya son muy escasas y valiosas. Han aumentado su valor en el mercado. Tanto, que los más poderosos, han secuestrado a todos los cocineros de palabras para apropiarse de su producción. Sé que ninguno de ellos ha flaqueado y no han accedido a enseñar a escribir a los de la Élite…Saben que sólo son valiosos, con ese poder secreto en sus manos pero, están desapareciendo, agotados de tanto escribir …

Este será, tal vez, el último documento escrito que se produzca en este planeta. No sé si alguien lo podrá leer algún día, desconozco si en el futuro, considerarán que esto es demasiado primitivo como para traducirlo al Lenguaje Dinámico Total…Es posible que lo dejen, expuesto , en un Museo de Historia pero yo deseo que se liberen y que sean para todo aquel que quiera leerlas o escribirlas…

4-. Mi legado

En este lugar secreto, dejo un manual de escritura y lectura en el que he recogido todas las enseñanzas de mi familia. También, he almacenado libros en papel y en formato digital. Muchas palabras.

Deseo que nuestro conocimiento se haga universal.

En esta euforia digitalizada, hemos olvidado que 1000 palabras , leídas por cada individuo, conforman una imagen única.

Totalmente única e irrepetible.

Imágenes de sendas peligrosas, de mundos fantásticos, del amor y el desamor, del miedo y la intriga, del reino de las hadas y los dragones, de otras vidas, de batallas colosales, de mapas secretos e intrigas internacionales, de molinos de viento, de submarinos que navegan por las profundidades de la tierra ,de una manzana prohibida, de magníficas catedrales, de revoluciones y de conejos que corretean por un país maravilloso…

Cada uno creará su propia imagen de esa catedral y del conejo. Del molino de viento, del aspecto de ese hombre que besa apasionadamente a esa mujer o del submarino (que yo lo veo amarillo). Seremos los autores de nuestro propio código visual multisensorial.

Único e irrepetible.

En este lugar secreto en el que he escondido el tesoro, hay una pequeña caja de madera. En su interior, protegidas en cápsulas de acero, encontraréis tres semillas de patata.

Es una planta poco exigente, sólo le afectan los terrenos compactados y pedregosos .Precisa de un clima templado-frío (en torno a 13 y 18ºC). En la caja, encontraréis instrucciones escritas para su cultivo.

Este es mi legado : las tres semillas de patata , muchas palabras escritas y este último texto que se compone, exactamente , de mil (1000) palabras.

Mil : ni una más, ni una menos.

patata

La oferta.

Mi teléfono fijo suena sin parar. Estoy pensando en desconectarlo y decir a toda mi familia, amigos y contactos varios, que, a partir de ahora, me llamen al móvil, pero, cuando pienso en mi madre, que a sus ochenta años es el único número que almacena en su memoria, desisto en el acto de enmudecer el maldito teléfono. ¿Y si le pasa algo? ¿Y si quiere llamarme?

Al principio, contestaba a las llamadas: ¿Quiere mejorar su tarifa eléctrica? ¿La del gas? ¿La de telefonía? ¿Quiere agrupar todos sus seguros? ¿Qué hay del seguro de vida? ¿Y va a renunciar al sorteo de un jamón sólo por no responder nuestra encuesta?… Ahora, sólo levanto el auricular si conozco el número del que me llaman. No puedo absorber más ofertas comerciales, ni Black Friday ni Ciber Monday ni lo del jamón, pero… esa tarde, estaba distraída y pasaba por delante del teléfono en el momento en que sonaba y lo cogí. La voz del hombre que recitó mi nombre y apellidos, tal y como constan en el DNI, en vez de atemorizarme como en otras ocasiones, me sedujo. Sin quererlo, me oí responder “Sí, soy yo”

La voz profunda y sensual me anunció que tenía una oferta irresistible diseñada especialmente para mí. En vez de decir aquello de “Gracias, ya estoy cubierta de todo, todo” y colgar, le pedí que me explicara la oferta. ¿¿?? ¿Qué me estaba pasando?

El hombre hablaba, intercalando unas pausas misteriosas como para confirmar que estaba entendiendo el mensaje. Yo, a cada pausa, contestaba con un “Sí, sí”. Acabé dándole el email, al que me envió la propuesta. Me llegó un número de pin al móvil (que también se lo había dado) para firmar digitalmente el contrato y en menos de diez minutos, ya era usuaria del servicio de mensajería especial “WindWords”.

Nunca hubiese dicho que esa llamada iba a cambiar mi vida. Sí, estoy bien. Muy tranquila. Diría, también, que “feliz” pero es un adjetivo con el que no me atrevo nunca, pero…estoy casi feliz. ¡Sí!

Yo era una de esas personas con hipersensibilidad a las opiniones de los demás. Las palabras de algunos me dolían. O me preocupaban o no me dejaban dormir. Sé que hay gente que sabe ser inmune a los sermones, reprimendas, críticas y comentarios, pero yo, no. A mi me afectaban mucho. Un ejemplo: mi cuñada dejando ir (como quien no quiere la cosa) que era una mala hija por no tener a mi madre viviendo en casa. Y yo, sabiendo que está perfectamente y que quiere vivir sola porque puede y quiere, sentir esas palabras taladrándome todo el día: “Mala hija, mala hija…”.

Ahora, todo es diferente. Me dices, querida compañera de trabajo, que me ves más estropeada y qué si me pasa algo y no me obsesiono con “estoy mal y me ven mal, estoy mal y me ven mal”. Llamo a WindWords o contacto vía su app y, a los diez minutos (no me explico como pueden ir tan rápidos) aparece un mensajero en mi puerta. En sus manos, lleva un extraño recipiente que parece no pesar nada. Me da una hoja de un material liviano y escribo las palabras que me han fastidiado el día. Firmo el comprobante y se va. A los pocos minutos, siento una brisa ligera y ya no le doy la más mínima importancia a lo que me ha dicho este o el otro. Me importa un pimiento. Ni me acuerdo…

Una vez, le pregunté al mensajero, por el destino de esa urna volátil y me respondió con una sonrisa: “Lo único que debes saber es que las palabras se las lleva el viento”.

Cada vez que lo pienso, juraría que el mensajero tiene la misma voz poderosa que el tipo que me vendió la oferta…

 

Soy comerciante.

Soy comerciante. Un vendedor ambulante. Llevo una bolsa llena de mi mercancía, colgada al hombro y me muevo por las calles de tu ciudad. De cualquier ciudad… El material que vendo es de primera calidad. Para consumir en el momento preciso, justo en ese instante.

También compro. Cuando a alguien le sobra, le hago una oferta y si nos interesa a los dos, adquiero el producto.

Ahora voy a comprar. Son de dos amantes, que se acarician el rostro y se besan con delicadeza. Se están mirando a los ojos. Les sobran las palabras y estas son de primera: Amor, Cariño, Pasión, Compromiso, Compañía, Viaje, Amistad, Lealtad, Respeto, Gratitud… Las compro todas.

Es una buena inversión y la amortizo con rapidez. Tengo un cliente al que le faltan las palabras. Lo estoy oyendo: “No tengo palabras para agradecer…”. Está en una fiesta, un homenaje o un cumpleaños, creo. Voy para allí con mi mercancía.

Seguro que tengo alguna palabra de calidad para él. Una “Inefable” recién comprada…

Soy comerciante.

Compro y vendo palabras. ¿Tienes alguna que me interese?

NB : Inefable: Que no puede ser expresado con palabras.

Pareidolia.

Hoy he aprendido una palabra nueva. Es un gran día.

La palabra: Pareidolia.

No creo que la recuerde nunca más…o sí. En un Trivial, nunca se sabe, una rebusca en su mente y, a veces, aparecen palabras como ésta. De momento, la he aprendido hoy y la intento procesar.

“La pareidolia es un fenómeno psicológico consistente en que un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible” y la he conocido gracias al Monstruo de las Galletas (  Triki).

Este es uno de mis personajes “infantiles” preferidos. Ahora , que soy mayor, sigo adorando su mirada extraviada y esa forma terrible de zamparse las galletas.

Tengo un amigo que sabe de esta debilidad mía por Triki y hoy, me ha informado que se ha encontrado un súper-monstruo de las galletas en un cráter en el planeta Mercurio.

Esto es una pareidolia.

A ver si me acuerdo…

 

 

Cinco píldoras.

 

Mensaje de la Tierra : “No me hagáis daño“.

tierra1

La imaginación, en su sitio.

imagni

Mensaje a los malos grafiteros.

grafiti

Recomendación literaria para generaciones futuras.

libros

Mis vecinos ideales ( Propuesta)

vecinos

El entramado.

 

Tu felicidad condiciona la felicidad de otros y a la inversa.

Lo sabes. Lo has oído muchas veces pero no eres consciente de ello hasta que el mantra cae sobre ti y afecta a tu carne… El yoísmo, a veces, hace olvidar cosas transcendentales. Las dejas, en el fondo del armario, detrás de esa pila de camisetas que no te vas a poner en años o nunca jamás. Te concentras en ti, en lo que te pasa, en lo que crees que te va a pasar, en tus miedos y tus previsiones y …no tienes en cuenta a esos otros humanos que pivotan a tu alrededor concentrados en ti, preocupados por ti

Todo es culpa del entramado.

entram

Entramado : Conjunto de cosas relacionadas entre sí que forman un todo.

Se van tejiendo complejas telas de afecto, de muchos colores y con muchos tipos de hilaturas. Desde que naces hasta que mueres, se va configurando ese “entramado” de seres humanos que te irán acompañando en esto del vivir.

Un día, por uno de esos imprevistos ya previstos en las vidas (aunque no se sepa en cual va a caer), tu entramado se hace muy visible y observas los colores y las filigranas bellísimas que se han ido creando con los años.

Y, si, se confirma que tu felicidad condiciona la felicidad de otros y a la inversa, porque si algo tiene el entramado es que es bidireccional…y muy bonito…

Si os apetece escribir…

Si os apetece escribir…

Aquí tenéis dos ideas:

10.000 palabras

VI Concurso de Relatos de SttoryBox: Máximo 10.000 palabras. Se debe iniciar con una de las frases propuestas…

Captura

200 palabras

Colaboración con NarrArte, una propuesta de M.Floser. A partir de una foto, un relato de 200 palabras. Cada mes, se publican los relatos en el espacio NarrArte . Es muy interesante observar como el ser humano puede ser tan creativo y tan diferente, a partir del mismo estímulo…

La foto para este mes de Anarión Photo es esta.

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