No me lo puedo creer…

Primero, he oído aquel extraño aleteo. Raro, muy raro, teniendo en cuenta que estoy encerrada en un despacho minúsculo en el que no hay ventanas. Pero me ha pasado lo mismo que en las películas: cuando me giraba o levantaba la cabeza para mirar de donde procedía aquel sonido, el silencio era absoluto. A la que dirigía mi mirada a la pantalla del ordenador, ya estaba allí: flop, flop, flop

“Mira, es lunes y estás muy estresada” eso es lo que he pensado, dándome ánimos (algo que ya viene siendo habitual en los últimos tiempos) pero, entonces, cuando ya estaba más calmada y centrada en aquel listado de costes, me cae una plumita blanca en el teclado. Flip…

Como está feo eso de decir tacos, no voy a volver a reproducir el ¡Joder! que me ha salido del alma. ¿Qué hace un pajarito blanco en mi despacho? – me he preguntado en un tono infantil y estúpido. Incrédulo…Y con un poco de susto porque, inmediatamente me ha asaltado la idea de que fuera una paloma y yo, les tengo terror a esas aves…

Cuando me he atrevido a mirar hacia arriba, lo que he visto me ha dejado paralizada. Un niño, de ricitos rubios y mejillas sonrosadas, tirando a gordito (se le hacían esas arruguitas tan graciosas en las rodillas) y…con un par de alas, de plumas blancas, sobresaliendo de su espalda. Estaba sentado en el aparato de aire acondicionado, y agarrado a los conductos, como si fuera a caerse.

Tras procesar esta información, “niño gordo con alas, sentado en mi aparato de aire acondicionado”, he mirado al niño con atención y he observado que llevaba un arco en la mano y aunque no he visto ni una sola flecha, me ha parecido que podía ser peligroso. He decidido gritar con todas mis fuerzas, pero, cuando ya iba a dejar que el aire rasgara mis cuerdas vocales, el niño me ha hecho una señal con la mano, poniéndose un dedo en la boca. Y supongo que por el hecho de que es un “niño”, he cerrado la boca. ¡Una broma! ¡Claro! Yo que soy la anti San Valentín de la oficina, la que celebra el día de los No Enamorados desde que me dejó aquel impresentable, soy la víctima de una bromita del Día de Marras. ¿Una cámara oculta?

Cuando miro al nene, pienso que se han pasado tres pueblos. ¡Angelito! ¿Cómo se han atrevido a colocarlo ahí? ¿Y si se cae? Este último pensamiento me ha permitido salir del estado de estupor que he sentido al descubrir a un querubín ubicado en mi pared y me he dirigido hacia él, dispuesta a socorrerlo. ¡Qué bestias, por Dios! Estoy segura de que es culpa de Martínez, el capullo graciosillo de contabilidad.

Hola, cariño. No te asustes, te ayudaré a bajar de ahí.

No me toques, humana. Ni te atrevas. Soy Cupido, ¿Acaso no me has reconocido?– el niño me habla con autoridad y una cierta mala leche. Aunque es una monada me parece muy repelente pero no me doy por vencida. Es un niño-Venga, precioso. Vamos a bajar, que la broma ya se ha acabado.

Otro flop, flop, flop y el niño, gordito y sonrosado, se mueve torpemente, moviendo sus alas con dificultad. Le veo el culete y los rizos de su pelo y…una flecha clavada en su espalda. Da un giro y deja de hacer flop para hacer plof.

Cae en la mesa de mi despacho, boca abajo, en una posición antinatural que me da miedo. De repente, lo oigo. Esa vocecilla cabreada…

De verdad, estoy bien. No siento dolor. Esto se veía venir. Han sido los malditos recortes de presupuesto. Hace unos años, sólo nosotros podíamos salir a disparar flechas en un día como hoy, pero, el mundo ha cambiado y también los humanos. Se envían flechas amorosas, flores, corazones, mensajitos a través de las redes sociales y todas esas apps que crecen día a día… Y, claro, nos ha sustituido por plataformas digitales y algoritmos matemáticos y cada vez, menos dinero para Cupido y su ejército…

A estas alturas, estar hablando con un niño, con alas de ángel que dice ser Cupido y que está espachurrado en mi mesa, con una flecha clavada en su espalda, no me produce extrañeza. Tampoco que me esté hablando de recortes presupuestarios y revolución tecnológica. Charlo con él, como si tal cosa.

– Las flechas están caducadas y la penúltima que he disparado, ha realizado una trayectoria y ha acabado, clavada en mi espalda. Si me sacas la flecha, me desintegraré. Y ya está. Te dejaré en paz. Os dejaré en paz a todos…

–  En todas las pelis que he visto, sacar una flecha es lo último que se debe hacer. Desgarra la carne. No voy a hacer eso. – Últimamente, he visto un montón de series y no hay truco policial o de supervivencia en una batalla que no me sepa.

–  Confía en mí. Soy Cupido. ¿No me ves?

Miro sus rizos y ese culete gracioso. Es lo único que le veo, puesto así, boca abajo. No sé porque, pero le creo. Justo yo, la más escéptica con eso del Día de San Valentín…

–  Vale. Te la sacaré. Pero, aunque yo no crea en ti, si al final eres Cupido, te desintegras y desapareces me haces responsable de una cosa muy gorda. Matar a Cupido. Eso es serio.

–  No te preocupes. Me iré de aquí, a otro lugar que no conoces, pero… volveré. No tengas ninguna duda. No olvides que el amor, nunca muere. Y, mira, esto no deja de ser una acción de presión para que nos den más recursos. Venga, quítame la flecha que puede entrar alguien y encontrarme aquí con esta pinta.

–  Lo haré– Cojo la flecha y cuando me dispongo a tirar, oigo su vocecilla.

–  Ah! Una cosa más… Lo siento, pero, la última flecha que disparé… Espero que me perdones, humana.

Y oigo eso del “perdón” y me quedo perpleja.

Ya no hay flecha, ni niño muerto.

Creo que me voy a pedir una baja por estrés. Estoy mal, muy mal.

Llaman a la puerta. Veo que aún hay plumas blancas por la sala. Las recojo apresuradamente y le digo al que llama a mi puerta que puede pasar. Y ahí está Martínez, el de contabilidad, con cara de besugo y los ojos muy, muy brillantes. Sostiene un gran ramo de flores en su mano. Me lo entrega, junto con una postalita de un corazón ribeteado de blonda blanca. Horroroso, por cierto.

–  Siempre he querido decirte que me gustas y que me gustaría que fuéramos a tomar una copa, para conocernos mejor. O a cenar, si lo prefieres.

Me quedo muda. ¿Martínez? Vaya con el niño gordinflón con la flecha en la espalda.

Si lo llego a saber, no se la saco…¿Martííínez? No me lo puedo creer…

 

NB : Una versión nueva del Cupido’s Killer

Casualidad.

 

Estaba trabajando en mi zona del exterior, donde el cemento me permite hacer de las mías y pintar, barnizar, encolar, lijar,  etc., Sin temor a manchar… Es un espacio libre de ataduras…

La circunferencia, que nunca he podido quitar, es la huella artística de un spray de pintura y está ahí, diferenciándose de las otras manchas amorfas y descoordinadas, en su perfección de la forma.

Estos días ha hecho viento y volaban hojas y pinaza. En uno de esos arranques, una hoja quedó ubicada, exactamente, en el centro de la circunferencia. Y no se movió, ni con la brisa residual que circulaba por la zona.

La puntería ,  la persistencia y la forma de corazón, se merecían la foto.

 

Una cosa preciosa…

Es una cosa que me dijeron.

Una amiga me explicaba el proceso de su enfermedad. Sus palabras eran naturales, positivas, preciosas… Lo que me dijo, que es precioso, es que, si repitiera su vida, lo dejaría todo tal cual está ahora.

Y es que, en el ahora, es muy feliz.

Su travesía, en los momentos más difíciles, la hizo en compañía. Aparecieron los sentimientos más espontáneos y puros que unen a una familia. Y ese amor descomunal se ha hecho presente.

Pasan los años y cada uno empieza a hacer su vida. La familia es armónica y se reúne en los momentos decisivos: cumpleaños, bodas, bautizos, Navidad, en alguna comida familiar… y, de repente, le pasa algo a uno de sus miembros y lo que era esporádico se convierte en habitual.

La familia aparece. También los amigos. Los compañeros de trabajo…Se reciben altas dosis de cariño que compensan las dificultades. Reconoces el amor que te tienen y el tuyo hacia los demás, que también aparece como si fuera sólido. Casi se puede tocar.

Y es tan brutalmente precioso, que no cambiarías nada, ni siquiera lo más doloroso,  si la consecuencia es no tenerlo.

¿Es o no precioso?

Dosis de Píldoras (con amor) …

Corazón

Existe…

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En Voh, Nueva Caledonia

Foto aérea de Yann Arthus-Bertrand

Cortéjame.

Pero bien. Contundente. Que yo me entere…

No vaya a ser que no…

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Y al final, es que no. ; – )

Esta es la Ave del Paraíso Soberbia. Las Aves del Paraíso son consideradas como las aves más hermosas que existen. La variedad de colores en estos pájaros es extremada. Sus plumas son largas y finas de aparienciaDurante el celo, los machos exhiben toda su belleza en manifestaciones acrobáticas tratando de atraer alguna de las no tan coloridas hembras. La mayor diversidad de especies, se encuentra en Nueva Guinea.

Tristemente, son plumas muy buscadas para hacer sombreritos… : – (

Cásate

No huyas.

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O sí, huye despavorido … y hazte unas fotos de boda como estas…

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Fotos de De Quinn Miller.

Cómete el corazón

Idea para el verano : Necesitas un molde ( que yo elegiría en forma de estrella… ) y una sandía.

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Y…, así  lo diría un químico/a…

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De Nicole Martínez.

Experiencia musico-mística.

Estoy reencontrándome con la música, gracias a unos cascos que me regalaron y que no había probado con profundidad por aquello del “aislamiento”.  Este último fin de semana, he practicado el encierro musical…

Una de las canciones que han aparecido entre esas miles que ya acumula mi iTunes, ha sido “Entre dos aguas” de Paco de Lucía. Me pilló, sentada en una butaca confortable, al aire libre, con el sol dándome en la cara, el cielo azul y la sensación de que el mundo, en ese instante, era yo y esa canción.

Mi padre nos dejó hace ya cinco años. Esta era su canción…

Hablo con él casi cada día, en esta extraña y preciosa comunicación que se establece entre los que estamos y los que ya no están… Y digo extraña porque aunque creas que es un monólogo, al final, hay respuestas. Cada uno las recibe de un modo diferente y las procesa, también de forma distinta pero, hay comunicación bidireccional entre almas.

Cuando empezaron los acordes de la guitarra del maestro Paco de Lucía, me sentí transportada a un lugar muy bonito, en el que no hay nada físico pero sí una gran superficie emocional. Con aquellos cascos, la música se adentró en mi espíritu y conectó con el de mi padre.

No sé si fue místico pero sí que fue espectacular. Unos minutos de paz, de regocijo, de placer, de amor…

Mi monólogo interior obtuvo su respuesta…

Más amor.

– ¿Están todos en sus puestos y preparados?

Sí, Señor. Todo está listo. Sólo esperamos su orden, Señor.

No me acostumbro a que te dirijas a mí como “Señor” …

Perdón, Señor. Ehh. Perdón… ¿Arquero jefe?

-Mmmm… Arquero jefe. Sí, me gusta. A ver, ¿Cuál es la situación de los objetivos?

Los objetivos están localizados, Señor. ¡Uy! Otra vez lo de Señor. Perdón. Los objetivos están localizados, Arquero jefe. El contacto visual ha sido satisfactorio y nuestra unidad de Comunicación No Verbal está monitorizando todos los gestos. Estamos preparados para tirar, Arquero jefe.

-Esperad mi señal.

Voló hacia las cámaras de observación y se cercioró que de los objetivos estuvieran en posición. Él era el único que podía acceder al centro de monitorización. Era uno de los privilegios de ser el Arquero Jefe. Esta vez, se habían decidido por un ataque masivo: personas de todas las edades y sexos. Según indicaban los Informes del Servicio de Inteligencia, serían millones, si la misión tenía éxito…. El Informe, también decía que la necesidad del ataque iba creciendo de forma exponencial. Cada vez había menos amor, menos empatía, menos comprensión, … Los datos eran alarmantes, así que se había decidido actuar de inmediato y abatir a los objetivos en una operación de asalto sin precedentes. Preparaos, humanos. –pensó mientras daba la orden.

Atención. Operación en marcha. A la de tres.

Los querubines alados, tensaron sus arcos.

-Cupidos, preparados. ¡Una, dos y…tres!

Millones de flechas rojas salieron disparadas , directas al corazón de la humanidad…

 

A escribir.

Ya se acerca San Valentín y he querido recuperar esta idea…

Si a mí me llega una carta a mi buzón con mi nombre y la dirección escrita a mano, este hecho por sí solo ya despierta mi atención. Hace años, colaborando con una  Agencia de Publicidad , en un evento en el que se presentaba un chocolate “gourmet” , la responsable del proyecto nos hizo buscar una empresa que confeccionara invitaciones artesanas y, sobre todo, que preparara los sobres con la dirección manuscrita en una caligrafía exquisita…Íbamos a enviar 100 dossiers de prensa ( en cajas de bombones) y una invitación a una especie de “desfile de alta costura” de chocolates ( con degustación de las creaciones) y esas invitaciones tenían que transmitir una sensación de refinamiento, artesanía, exclusividad.

También es un factor de conexión emocional con el cliente de una shop On Line. Con el paquete, te llega una simple nota escrita a mano (tipo: Gracias por haber comprado nuestros productos. Disfrútalos. Equipo XX) y ya tiene otro toque. El toque humano.

Hoy, esto es raro. Nuestros buzones físicos se van quedando vacíos de nuestros temas personales y, en cambio, nuestros buzones virtuales se han llenado hasta los topes de nuestras palabras escritas en la nada. No es malo. Nos seguimos comunicando y de forma más efectiva pero sí que, en aras de la evolución, hemos perdido esa parte romántica y ritual de la relación epistolar. Si sois de los tiempos de la EGB, recordaréis que las cartas de amor tienen una textura única. Irrepetible vía digital.; – )

De ahí que, en los tiempos que vivimos, una carta manuscrita puede ser un gran obsequio afectivo con superpoderes.

¿Qué te parece olvidarte del mail, de los WhatsApp, de los SMS y escribir, en un papel, un mensaje para alguien que te importa ? Amigos, Familia, Amantes… Puedes hacer reír, llorar (de emoción) o declarar tu amor.

¿Qué te parece regalar una carta ?

 

Ejemplos de Carta de Amor para inspirarse:

Carta de Gustave Flaubert a Louise Colet

Agosto 15 de 1846

Te cubriré con amor la próxima vez que te vea, con caricias, con éxtasis. Deseo atiborrarte con todas las alegrías de la carne, de modo que te desmayes y mueras. Quiero que seas sorprendida por mí, y para que te confieses a ti misma que nunca siquiera habías soñado con tales transportes… Cuando seas vieja, quisiera recordaras estas pocas horas, yo quisiera que tus huesos secos temblaran con alegría cuando pienses en ellas.

Esto está escrito en 1846

Y esta otra de Pablo Neruda ( Octubre de 1959). ¡Qué carta, Dios!

A Matilde Urrutia, por Pablo Neruda

Señora mía muy amada, gran padecimiento tuve al escribirte estos mal llamados sonetos y harto me dolieron y costaron, pero la alegría de ofrecértelos es mayor que una pradera. Al proponérmelo bien sabía que al costado de cada uno, por afición electiva y elegancia, los poetas de todo tiempo dispusieron rimas que sonaron como platería, cristal o cañonazo. Yo, con mucha humildad hice estos sonetos de madera, les di el sonido de esta opaca y pura substancia y así deben llegar a tus oídos. Tú y yo caminando por bosques y arenales, por lagos perdidos, por cenicientas latitudes, recogimos fragmentos de palo puro, de maderos sometidos al vaivén del agua y la intemperie. De tales suavizadísimos vestigios construí con hacha, cuchillo, cortaplumas, estas madererías de amor y edifiqué pequeñas casas de catorce tablas para que en ellas vivan tus ojos que adoro y canto. Así establecidas mis razones de amor te entrego esta centuria: sonetos de madera que sólo se levantaron porque tú les diste la vida.

Alberto, del blog Desafectos, propuso esta preciosidad cuando publiqué este post.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré.

Parte del poema “Carta” de Miguel Hernández.

 

NB : Fotos de  Joanna Kosinska on Unsplash

Elige una…

Dos puntos de vista

Opción 1

No sabía cuál elegir…El té, calentito, la estaba hipnotizando con el suave aroma que desprendía pero, claro, el cappuccino , con un poco de cacao espolvoreado por encima de la leche cremosa…Mmm…Casi podía paladearlo…¿Y la taza con nata montada? Esa era la otra… Tres posibilidades: una , equilibrada. Las otras dos, reconfortantes. Él, le había dejado las tres tazas encima de la mesa: “Elige una”.

Era todo un detalle. Un detalle delicado. ”Aún no conozco tus gustos”, le había susurrado mientras la conducía a un precioso porche en el exterior…Estaba nevando y el paisaje se vestía de blanco…

Un té, un cappuccino, un café con nata …

Escogí el té y deje que la infusión, caliente, se deslizara por mi garganta.

Después, me besó.

 

Opción 2

No sabía cuál elegir… Tres posibilidades: una , equilibrada. Las otras dos, reconfortantes. Él, le había dejado las tres tazas encima de la mesa: “Elige una”. Era una orden y no podía desacatarla. Si no, tendría problemas…

Eso de jugar a la “Ruleta Rusa de las Tazas” no le había parecido buena idea pero él, la había obligado… Nunca hubiese pensado que aquella cita a ciegas, acabaría de aquella forma…Él era cirujano plástico y parecía un tipo interesante, La casa era preciosa y se habían sentado en el porche exterior a charlar y tomar…Una taza…

Ahora, estaba atada de pies y manos. Al principio, pensó que era otro de esos hombres que se creen que a todas las mujeres del mundo, les gusta que las  traten a lo Christian Grey pero …no. No era sexo sumiso lo que quería de ella…La miraba con ojos desorbitados mientras repetía, “Elige una” a la vez que hundía la punta de un afilado cuchillo en el hueco de su garganta.

Una. Una que no contuviera toxina botulínica…No quería morir retorciéndose de dolor…

-“El té. Elijo el té”…

NB 1 : Se estima que el  1% de la población tiene tendencias psicópatas.

NB 2 : La Toxina botulínica (ingerida) es el veneno más potente que se conoce. Hace fallar el sistema nervioso y provoca una muerte dolorosa.De esta toxina , se crean las famosas inyecciones de bótox, solo que en dosis pequeñísimas….

Una historia de amor en cuatro fotos.

 

Dos nubes, un poco de viento y cuatro fotos…

No hace falta mucho más , para ser espectador privilegiado de una historia de amor…en el cielo.