La trama.

Mi olivo tiene trama.

Yo pensaba que se me había grillado mi pequeño arbolito. Falta de agua, de luz, de nutrientes…Adivina. Pero resulta que no.

Lo que yo pensaba que eran signos de que la cosa va mal, resulta que es su ciclo normal.

De estos racimitos a las flores y de las flores a las olivas…

Lo de las flores, lo compro.

Que el mini olivo me de olivas, ya lo veo utopía…

NB : La flor del olivo se llama también trama, y se dispone en racimos compuestos de 10 a 40 flores, este número oscila según la variedad del olivo. Las flores se abren en mayo y los racimos de flores blancas florecen por doquier. (deprado.eu)

Outsider.

Pues ya está.

La última flor de la camelia se ha desprendido de la planta.

Ha estado floreciendo sin parar desde octubre hasta finales de abril.

Es la única planta de mi casa que no florece en primavera. Lo suyo es el invierno.

Una outsider en el jardín.

Feo, feo, feo.

Feo, feo, feo.

No sé. El ambiente mediático, el de las redes sociales, es feo.

Lo es en la política: sin argumentos ni propuestas. Un batiburrillo de fealdades. Me preocupa porque creo que la gente, en general,  es bella. Y no está crispada. Intenta vivir y sobrevivir sin molestar. Es paciente. Es pacífica. Es la política la que es feísima y, desgraciadamente, presumida.

Lo es en el entretenimiento: con programas feos en los que el morbo feo gana audiencia y, encima,  tapando tamaña fealdad con opiniones profesionales ( Psiquiatría, Psicología, Derecho, Social, etc.) . Y digo “opiniones” porque un experto, un profesional, no realiza diagnósticos, ni sentencias firmes con la información de la que se dispone en estos productos de entretenimiento. Nunca hay olvidar que son eso, productos : tienen un coste de producción y unos beneficios económicos y unas estrategias de marketing muy definidas para ampliar los beneficios. No hay más. Un producto feo, pero producto, al fin, que puedes comprar o no.

Es importante que no se nos contagie tanta fealdad,  que es como un virus. Hay que aplicar medidas ante tanta cosa fea para que lo bonito que tenemos no se minimice: mascarilla visual, distancia racional y mucha higiene mental.

Para compensar el post , una foto bonita.

Photo by Jason Leung on Unsplash

Que acaben pronto…

Ya no me hace falta despertador. Ni se me pegan las sábanas. Me despierto pronto, muy pronto. El ruido de las obras de varios vecinos, realizadas simultáneamente por cosas del azar, me hace abrir los ojos cada mañana, sobresaltada por el martilleo, el sonido raspante de la sierra eléctrica y la increíble percusión atronadora del taladro.

Photo by Eric BARBEAU on Unsplash

Quedan lejos los días en los que lo único que me hacía avanzar la hora del despertar matutino,  era el olor de café de algún vecino muy madrugador que entraba por la ventana abierta. Aunque estuviera dormida, mi cerebro detectaba el aroma del café recién hecho con una cafetera Oroley ( cafetera italiana o moka). La de toda la vida, no como las de ahora, de espresso y cappuccino increíbles, pero sin permanencia del aroma a café. Me lleva a tiempos felices. Me recuerda a la cafetera de mi infancia, a cuando oía el borboteo y aquel perfume invadía toda la casa. A lo lejos, oía trajinar a mi madre y la radio, con “Protagonistas” de Luis del Olmo de fondo.

Una rutina armoniosa de inicio del día totalmente opuesta a la de ahora, en la que, mientras tomo mi café , tengo deseos irrefrenables de ir a decirle algo a quien maneja ese taladro…

¿Crisis de Civilización?

A muy grandes rasgos, una crisis de civilización se da en un momento histórico concreto, en el cual se alcanza un punto crítico , en el que afloran los aspectos más negativos de las estructuras socioeconómicas y las instituciones políticas.

Se lo oí a un excelente profesor de farmacología de la UAB, hablando del tema de las patentes de las vacunas. En este período tan crítico para toda la humanidad, prevalece el interés económico antes que la salud de toda la población del planeta. Da igual que haya mecanismos burocráticos que podrían permitir la liberación de las patentes en este estado de emergencia , repito, planetaria pero el entramado geopolítico y geoeconómico hacen imposible que , por encima de cualquier consideración,  esté la vida de las personas.  Ahí lo tienes : crisis de civilización en toda regla.

Photo by Ante Hamersmit on Unsplash

Hay que sumar una población desconcertada a todos los niveles por la gestión política. Tampoco se ha entendido en política lo que es una pandemia. Lo de que nos afecta a todo el planeta. No, siguen mirándose el ombligo, en su micromundo. Polarizados y destructivos. Es curioso que se pueda utilizar esta generalización para muchísimos gobiernos : autonómicos, centrales, europeos… Sin distinción de zona e idioma.

Y lo más obsceno : los votamos y nos representan, aunque en el aspecto más literal NO nos representan. En el mundo real, la gran mayoría de nosotros, no estamos en los extremos.

Así que, aunque tengo una tendencia a buscar los aspectos positivos , en este momento siento que ese concepto de “Crisis de Civilización” ( crisis climática, crisis sanitaria, crisis política, crisis social , crisis económica. ) se está manifestando de forma clara. Voy a investigar más en el tema , buscando su antídoto : el argumento racional y conciliador del que emerja una nueva civilización más empática y amable.

A ver si lo encuentro…

Últimas flores .

Llegó a casa en octubre. Es una planta que ha marcado mis tiempos pandémicos.

La camelia, el arbusto que florece en invierno, ha cumplido con lo prometido y ha estado recreándose en bellas flores todo el invierno.

Ahora, ya en primavera, sólo quedan tres ejemplares.

Dos a punto de caer .

Y una que aún tiene ese tono rosado intenso.

Cuando esta última flor desaparezca, la camelia será un arbusto verde durante todo el verano. Hasta que vuelva el frío.

Cuando emerjan los primeros capullos, habrá pasado un año y, espero poder dar testimonio fotográfico de cómo vuelven a abrirse las flores, mientras escribo que el mundo ya está a salvo del virus…

Tenemos una cita.

Perspectiva.

El árbol, está detrás de una línea de otros árboles que separan los campos de cultivo.

Cuando me muevo, veo que detrás del árbol, hay unas montañas.

Sigo avanzando y me doy cuenta de que está más aislado de lo que parecía.

Cada uno ve el árbol de forma diferente según en la posición espacial en la que se encuentre, pero el árbol está en el mismo lugar. Él no se mueve, nosotros lo desplazamos.

Es necesario, que podamos observar el árbol desde todos los ángulos para verlo de verdad.

Se me ocurren muchos ámbitos en los que todo iría mejor si se analizaran todas las perspectivas…Un bosque entero.

Terapia con una tiza.

Esta es una maceta que lleva conmigo muchos años.

Donde ahora hay esos orificios, antes había un asa de mimbre que, con la lluvia, el sol y el viento acabó desintegrándose.

Sin la asa, la maceta tenía parecido a una cara. O , por lo menos, dos ojos.

Y entonces, veo la tiza.

Le dibujo una mueca . Es una manifestación de hartazgo vital y pandémico, pero, después me lo pienso mejor. “Hay que tener paciencia “( esto me lo repito frecuentemente) y constato que, cada día que pasa,  hay más vacunados a mi alrededor. Ya llegará.

Va. Borro la mueca.

Hay que tener paciencia.

Carretera y mascarilla.

Vale. En la burbuja, ya nos hemos estudiado todas las normas y reglamentos y estamos preparados para salir de la comarca. ¡Qué emocionante!

Carretera y manta. No, perdón, “carretera y mascarilla”…Y sin salir de la comunidad autónoma.

Si me dicen , hace un par de años, que unos kilómetros en coche , iba a ser una aventura, un logro, un respiro, no me lo creo.

Photo by Thomas Bennie on Unsplash

Pues, en este 2021,  lo va a ser : aventura, logro y respiro.

Felices vacaciones.

Cuidaos.

NB 1 : Carretera y manta se usa para aludir al hecho de emprender un viaje.

NB2 : Ya puestos, he escogido una foto de Unsplash de una carretera muy chula.

Levitar.

A veces, me olvido de que estamos en pandemia. O, según los expertos, ya he normalizado la pandemia como forma de vida.

Mascarilla, gel, el paso atrás cuando estimas que te acercas demasiado, compras más rápidas ( menos lúdicas), selección de oferta de restauración según posibilidades de exterior y si no, take away, contactos sólo con la burbuja de convivencia ( ¡y muchas ganas de ampliar burbujas!) y sin salir de mi territorio…

Mi franja de edad y la consideración de que no soy esencial ( que yo ya lo sabía), me deja en los turnos más avanzados de la vacuna así que me administro dosis ingentes de máxima resignación y paciencia a tope.

El día que mi entorno esté vacunado y todos a salvo creo que viviré una experiencia mística con todos a los que quiero y a los que echo mucho de menos.

Ya me veo levitando…

Photo by Joseph Frank on Unsplash