Ánimo y sigue.

Cuando empecé a interesarme por la pintura ya de mayor y más por sus efectos terapéuticos que por mi destreza (que hoy en día sigue siendo nula) , me dio por el realismo . Intenté dibujar unas flores y aún recuerdo las risas de mi padre cuando vio aquella cosa que parecía un ramo de Ágata Ruiz de la Prada, pero dibujado por un niño. Entendí que la única forma de evolucionar ( si esa es la palabra para esto mío con la pintura) era ir a lo abstracto. A los colores y a las texturas.

Sigo con mi padre (al que le fascinaba cualquier manifestación artística si provenía de su hija) : él me animó y me estimuló a escribir, me inscribía a premios, me ayudaba con los relatos. Cuando me dio por comprar el caballete, los lienzos y los acrílicos, tampoco desistió de su actitud motivadora, aun sabiendo que las Bellas Artes no era lo mío. Él, siempre animoso,  me propuso empezar poco a poco, en un lienzo pequeño y aprendiendo a mezclar colores. Me hizo inspirarme en un paisaje familiar y conocido.

Y salió esto.

Ha aparecido en el bloque de lienzos antiguos que hay en el trastero. Es pequeñito y me da mucha paz.

Es mi padre diciéndome : ánimo y sigue.

Y, así, en la vida…

La camiseta que trababa el cajón…

Este es un relato de hace seis años. Es curioso que lo que más impactó a los que lo leyeron, es que la protagonista pudiera vivir tanto tiempo con un cajón trabado que no cerraba bien. ; – ) Creo que necesito esa camiseta protagonista para volver a hacer planes, aunque sea a un año vista y con vacuna.  Y viajar está en la agenda…

La camiseta que trababa el cajón.

¿Qué por qué estoy en Nueva York? ¿Qué por qué no he avisado a nadie? Ya, ya, entiendo que os preocuparais. Pensaba llamaros hoy, de verdad. No, no es por el trabajo. Sólo placer. Estaré una semana, de turismo. ¿Una locura? ¿Por qué dices eso? Es verdad que ha sido un impulso pero tenía una semana de vacaciones y mi paga extra… ¿Qué estoy rara? De eso nada. Estoy mejor que nunca ¿Y sabes que llevo puesto? ¡Una camiseta de hace 20 años! La encontré por casualidad y aún me queda bien. ¿Qué por qué te estoy contando lo de la camiseta?

…….

Llevaba unos días queriendo meter mano a esos cajones… A una le entran las ganas de “ordenar” , de forma un tanto compulsiva, cuando sufre un aviso (¡Qué vengo!) de un ataque de ansiedad. El orden y concierto surte efecto de bálsamo en el ánimo bajo: sacar ropa, clasificar, seleccionar, tirar (o hacer-ver-que-tiras algo-pero-no) , plegar y ordenar…

Estoy pasando una mala racha. Una de esas en las que no encuentras una brizna de ilusión en el camino. Un período negro y triste… Mi casa está más ordenada que nunca a excepción de esos cajones.

Los cajones pertenecen a un mueble bajo que configura, junto con las mesillas de noche, mi dormitorio. Son cajones de indeterminaciones. De varios. De no-sé-dónde-ponerlo…

Odio –especialmente-ese mueble cajonero. El cajón intermedio hace años que no cierra bien y de tanto en cuanto, me golpeo la espinilla con el saliente.

Durante mucho tiempo, he sido consciente que allí había algo que trababa el camino hacia el cierre total. Las veces que he intentado sacar el cajón maldito, me ha sido imposible. No es como los de la cocina que sólo tienes que levantarlos un poquito para que salgan de sus rieles… Estos, no. Son inamovibles y mi mano no llega a ese fondo inhóspito del cajón…

Cuando he consultado a otros (que saben más que yo de cajones) me han dicho que la única forma para eliminar “la traba” cajonera, era sacar la lámina de madera que compone la parte trasera del mueble…

Hace un par de días, inicié el proceso de ordenamiento terapéutico de esa zona. En el primer cajón, encontré muestras de jaboncitos de hoteles, un antifaz para dormir que no me he puesto jamás, bolígrafos, dos monederos antiguos, un par de pañuelos… En el segundo cajón descubrí todos los calcetines de deporte que no encuentro nunca y que me obliga a comprarme nuevos calcetines de deporte en un ciclo continuo. Y en el último cajón, lencería compleja ( lacitos, transparencias, brocados y alguna indecencia). Ordené, ordené y ordené y dejé mis cajones inmaculados aunque…el cajón intermedio seguía sin poder cerrarse. Y aunque llevaba casi toda mi existencia consciente del cajón semi-abierto , en ese momento eso me irritó muchísimo.

Fui a por el kit de herramientas y con mucha paciencia(y por mis cajones), saqué la pieza trasera. Al desplazar la madera, descubrí por qué aquel cajón no se cerraba. De un color gris como las motas de polvo que lo envolvía, había un fardo de algo de algodón que algún día había sido blanco. Lo saqué y lo lancé hacia una esquina. Limpié el mueble y puse de nuevo la pieza. El momento en el que cerré el cajón definitivamente, lo podría clasificar de altamente satisfactorio. Lo abrí y lo cerré varias veces, deleitándome con la perfección del encaje…Una gozada…

Cuando recogí aquella bola deforme de ropa y la extendí para ver que era, descubrí mi camiseta-amuleto. Una sencilla camiseta de tirantes de canalé de algodón blanco. Iba conmigo…Esa prenda básica se convirtió en mi fetiche. Me servía para todo: debajo de una americana o de una camisa mona, a cuerpo, con el pareo y si la llevaba sin sujetador, era la prenda más erótica del mundo. Llegué a convencerme que me daba suerte y viajó conmigo en las mudanzas y en las aventuras de la vida. Siempre controlada. Siempre a mi vera por sí…

La camiseta me hacía recordar : los exámenes en la Facultad, el día del concierto de los Rolling Stones, el sexo de la juventud, mi primera entrevista de trabajo, aquel fin de semana tan especial, …Fueron años. Fueron muchas cosas. Recuerdos que llovían sobre mí con la intensidad de aquellos días, que me hacían sentir la energía de entonces… Y esa, era yo. La misma “yo” que, ahora, ordenaba los cajones compulsivamente.

Mientras sostenía en mis manos aquella cosa llena de polvo, me di cuenta de algo trascendental.

¿Cuándo había dejado de buscar mi camiseta? ¿En qué momento no me importó saber dónde estaba? ¿Cuándo había renunciado a la ilusión?

La lavé con un programa para ropa delicada y dosis extra de suavizante. Cuando la saqué de la secadora, reconocí el tacto suave de una prenda bien gastada. Me la probé y descubrí que aún me quedaba fenomenal.

Después, me senté delante del ordenador y busqué el viaje a Nueva York.

Parlamentar humildemente.

Viendo la sesión parlamentaria en el Congreso de los Disputados ( perdón, Diputados), me ha venido a la cabeza la palabra “humildad”.

Si la buscas en la RAE, aparece este resultado :

Humildad

Del lat. humilĭtas, -ātis.

1. f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

Photo by Felicia Buitenwerf on Unsplash

Humildad y Parlamentar, parecen ser una buena fórmula para solucionar problemas. Ante la ausencia de humildad, me consuelo pensando que aún nos queda parlamentar, pero…otro ratito más de televisión y soy consciente que lo de “parlamentario” , tampoco.

Vuelvo a la RAE

Parlamentar

De parlamento.

1. intr. Dicho de una o de varias personas: Hablar o conversar con otra o con otras.

2. intr. Entablar conversaciones con la parte contraria para intentar ajustar la paz, una rendición, un contrato o para zanjar cualquier diferencia.

Imaginad si los parlamentarios , lo fueran y, además, fueran humildes. Sería una maravilla.

  1. unas personas que conocen sus propias limitaciones y debilidades y obran de acuerdo con este conocimiento (humildes)
  2. entablan conversaciones con la parte contraria para intentar ajustar la paz, una rendición, un contrato o para zanjar cualquier diferencia.(parlamentar)

Lo demás, ya es gritar al infinito ( que es sordo, por cierto).

Photo by Jason Rosewell on Unsplash.

NB : Tema cansino, lo sé, pero es la forma de hacer terapia con mi hartazgo…

El capullo.

Esta vez no ha caído una flor.

Ha sido un capullo.

Es una pena porque no le ha dado tiempo a desarrollarse y el capullo ya ha caído de la rama. Ha impactado en el suelo, inmaduro, solo e incomprendido. Los otros capullos, siguen a salvo en sus ramas para crecer, pero él, el capullo caído,  tan bonito y joven, acaba aquí su ciclo.

No querría ver más capullos inmaduros caídos de la rama …

Camelia dixit.

Hace doce años.

Estos días, he recibido un regalo, en forma de post delicioso, sobre este blog. Es de Arístides, un autor muy analítico ( y yo diría que muy pragmático) al que solo conozco por la blogosfera desde los inicios de este proyecto personal. Me encanta ( ¡Gracias!) todo lo que dice de este espacio tan imperfecto, pero hay una cosa, más prosaica, que me ha llamado mucho la atención: el tiempo.

El tiempo en su sentido más cuantitativo :  hace ya doce años y medio que existe Nonperfect y me parece que fue ayer. A la vez, han pasado tantas cosas que nada es como ayer pero… el Blog Imperfecto resiste.

He querido curiosear que publicaba por estas fechas, hace una década.Ya tengo archivo histórico. ; – )

Recomendaba un libro y lo podría volver a hacer hoy. Sigue siendo un buen libro y sigue estando de plena actualidad. El tiempo, a veces, va más despacio de lo previsto…

Érase una vez. (14/02/2009)

Hace tiempo leí un libro que os recomiendo : Happiness de Will Ferguson.

Una historia acerca de los libros de autoayuda centrándose sólo en uno : el único que funciona.

El autor se plantea que pasaría si todos los seres humanos fueran felices y, de repente, desaparecieran todas esas cosas que nos hacen inseguros .Irónico, muy divertido y lleno de verdades.

Ahí va un párrafo :

-. May, está todo a punto de desmoronarse. Todo. Hablo de la sociedad, el país, la economía. Es el fin de la vida tal como la conocemos. ¿Y por qué? Por Tupak Soiree y su fórmula para la felicidad humana generada por ordenador. Tú dijiste: “Así pues, la gente empieza a ser feliz. ¿Qué hay de malo en eso?” May, toda nuestra economía se basa en las flaquezas humanas, en los malos hábitos y las inseguridades. La moda. La comida rápida. Los coches deportivos. Los tecnoaparatos. Los juguetes sexuales. Los centros de dietética. Los clubes de belleza para hombres. Los anuncios personales. Las sectas religiosas. El deporte profesional, y he aquí una manera de vivir a través de los otros. Las peluquerías. Las crisis masculinas de la madurez. El desenfreno de las compras. Toda nuestra forma de vida se basa en la insatisfacción y la falta de confianza en nosotros mismos. Piensa en lo que ocurriría si la gente fuera real y verdaderamente feliz. Si estuviera realmente satisfecha de su vida. Sería un cataclismo. El país entero quedaría paralizado, y si Estados Unidos se detiene, ¿crees que el mundo occidental seguiría adelante? Hablamos de un efecto dominó global. El final de la historia.

NB 18 de febrero del 2021:  Gracias a todos por estar.

Chuchurría.

Para mi sorpresa, la palabra “Chuchurría” existe en la RAE.

Así es como está la camelia en estos últimos días.

Ha llovido más de la cuenta, hemos pasado de temperaturas primaverales durante unos días,  a la vuelta al frío del invierno mediterráneo y ha habido elecciones en nuestro hábitat.

Parece que todo sigue igual pero la camelia me lo desmiente. Es un aviso simbólico.

Está chuchurría.

Chuchurría

1. adj. coloq. Marchito o ajado. U. t. en sent. fig.

Marcianos, huid.

M21

Llegar a Marte, no es nada nuevo porque ya estamos enviando aparatitos  desde los años 60. La NASA,  la Agencia Espacial Soviética  y la Europea ( ESA). En el 2021, se suman China, Emiratos Árabes Unidos y USA. Los americanos, esperan hacer aterrizar un Rover con un helicóptero incorporado este próximo 18 de febrero. En tres días. Y no hay que olvidar la iniciativa privada :  Elon Musk, Virgin y ahora Jeff Bezos. Gran interés “espacial”…

La idea, siempre,  es buscar rastros de vida… O posibilidad de vivir…

narte1

No sé. Hay mucho interés por llegar a Marte.

Si hay “rastros de vida” que se preparen porque vamos hacía allí.

Y si no hay “rastros de vida” da lo mismo : que se prepare Marte que vamos hacía allí.

Tal vez… ¿huyendo?…

narte-2

14 Febrero.

Con el tiempo, esto de los “Días De” , del tipo emblemático “Día de los Enamorados”, se ha convertido en algo intrascendente, aunque sea de máximo interés para las marcas y para estimular el consumo. También es verdad que las edades y etapas vitales marcan su importancia, pero no es menos cierto que la exaltación de la felicidad de los unos incrementa el desasosiego de los otros. Esos otros son los que no están enamorados, o los que lo están y tienen el corazón roto, o no lo están, pero siguen teniendo el corazón roto porque quieren estarlo…

Así que , al final, lo del narcisismo puede tener un lado bueno. Sin llegar a ahogarnos por besar nuestro reflejo en el agua, como le ocurrió al propio Narciso,  el estar enamorado de uno mismo, tiene una lógica aplastante. Contigo naces, vives, envejeces y mueres. Tú, eres el único factor permanente e invariable.

Ahí estás siempre.

Así que , sin excluir al amor enamorado, cae por su propio peso que lo mejor es quererse mucho, ¿no?

Photo by Anis M on Unsplash

Pactofobia

Esta es una fobia muy seria. Es el miedo a pactar con otros.

Según la RAE, “pactar” es “Acordar algo entre dos o más personas o entidades, obligándose mutuamente a su observancia.” Y “acordar “ , también según la RAE, se define como : “Determinar o resolver algo de común acuerdo, o por mayoría de votos”

En los casos más sencillos de esta enfermedad, atendiendo a argumentos racionales, a reflexiones de pros y contras y a las evaluaciones exhaustivas de los temas que deben ser pactados, el “común acuerdo” suele imponerse. Pero lo que más preocupa,  es el grado más grave de esta fobia, en el que no se supera este temor e inhabilita a las personas que lo sufren ,  a pactar , aunque sea para algo favorable para ellos y/o para todos. Ni siquiera esperan a saber cuál será el objeto de posible acuerdo o no acuerdo. No les importa el contenido.

Simplemente, no pactan.

Photo by Paweł Czerwiński on Unsplash

Los expertos en política y fobias piden la inhabilitación para el servicio público -en el que se basa la política-, a todas aquellas personas que sufran pactofobia en su grado severo por considerarlos perjudiciales para el ciudadano y el común acuerdo. Como es habitual, sus peticiones no han sido escuchadas y ya hemos llegado tarde. La clase política ha sido invadida por pactofóbicos de grado 5.

Aunque hay una minúscula brizna de esperanza : hay quien dice que la pactofobia disminuirá en grado de severidad,  cuando haya pasado el periodo electoral.

Mafalda, again ( y para siempre, creo.)

politicaSiempre hay una viñeta de Mafalda que sirve para describir nuestro mundo de hoy…

politica2Este post, lo vuelvo a publicar después de cinco años…

BuenosY es actual…

pactos

Si Mafalda fuera real, creo que le daría un colapso.

injusticiasY acabo con la misma pregunta que me hago siempre en este blog : ¿No sería bueno que fuera obligatorio leer la obra completa de Quino ( ya no sólo Mafalda) para ejercer cargos de representación de la humanidad?

mafmafalda1Ahí lo dejo.

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NB : Añado esta viñeta me gusta especialmente.

mafalda