#NuevaRealidad (NaNoWriMo Pandémico.)

Me ha vuelto a pasar. Es una sensación extraña porque , aunque mi memoria funciona correctamente ( o eso creo), a veces leo cosas que he escrito en el pasado y es como que las redescubro. Cómo si yo NO las hubiera escrito…Da un poco de yuyu

Estaba pensando en que se acerca el “NaNoWrimo”, el evento auto motivador para escribir una novela de 50.000 palabras durante el mes de Noviembre.

La única vez que he finalizado este reto fue con “Te voy a llevar al huerto” en el 2012. Con el resto de los intentos , nunca llegué a ese número de palabras, aunque, tener textos del blog, me ayudó mucho para completar la novela del huerto… Así que he vuelto a leer la novelita y, contra todo pronóstico, ( o va a ser que me he vuelto muy egocéntrica) me ha encantado. Una historia de amor muy sencilla con instrucciones precisas de como tener un huerto en casa.  Ese era mi yo -escritor de antes del asesino de “Íncipits” otro intento fallido que no llegó a 50.00 palabras y se quedó en un thriller breve aunque es la historia que más me ha gustado escribir.

Ese NaNoWriMo del 2012, también me ha hecho recordar la feliz época de mi huerto urbano y lo que me divertí con él, hasta que cayó desplomado después del uso intensivo… Esas cajas de tierra preparadas, en versión madera, metálica, media o mini, han causado furor durante el confinamiento y lo entiendo, porque a mí ya me cautivaron pre-pandemia. Cuando todo era normal…

Total: que tengo que ir pensando sobre qué escribir porque, tal y como van las cosas, es posible que sea terapeútico para un posible re-confinamiento…

 

 

 

Photo by Aaron Burden on Unsplash

 

#Encasa ( lo del autobombo.)

Hoy es el Día del Libro. Mi querido Día de Sant Jordi : Libros, rosas y aquel precioso ambiente primaveral en todas las ciudades…

Como estamos confinados y hay tiempo para leer, me atrevo a realizar un autobombo directo y descarado de una novela negra que escribí en otros tiempos. Imaginadlo :  ¡Salíamos a la calle, como si tal cosa!

Lectores de mucha calidad, se la han leído durante el confinamiento y me aconsejan seguir con estos personajes y crear una “saga”.  Cuando recibo estas críticas tan positivas, la vuelvo a leer y me animo. Aún hoy, me parece increíble que esa historia la escribiera yo…

Hay un comentario en la web entrescritores.com que me dejó especialmente apabullada. Os prometo que no conozco a Julio de nada. ; – )

Mezclar literatura, metaliteratura, trama sociópata entre jefazos universitarios chupasangres manejando siervos psicópatas y nihilistas, con el desarrollo de la investigación policial de tres asesinatos, además de una gran idea, es, el caso, uno de los aciertos en la elección de lecturas de la temporada 2019. Impepinable.
Da miedo comentar algo más. Podría torpedearse de entrar estúpidamente al detalle con un desliz laudatorio. El autor, la autora, no lo merece. No miente y sabe contar mundos en 89 páginas. Se agradece la hayas mostrado, es pura lectura.

Un saludo. Julio de entrescritores.com

“Íncipits” es muy típica. Va de un asesino muy loco y un poli , a punto de jubilarse… Una novela corta de 89 páginas de nada. Un thriller. Un duelo. Libros y Bibliotecas.

Para la novela , elegí tres bibliotecas de mi ciudad, Barcelona. Dos las conozco personalmente y doy fe que son preciosas . Estos son los escenarios en los que se mueve el Inspector Eusebio Flórez, uno de los personajes principales de Íncipits.

La primera de ellas es la Biblioteca de La Santa Creu i Sant Pau. En el S. XV fue un Hospital. Después, pasó a ser Biblioteca. Es el lugar en el que se inicia el juego del Asesino del Íncipit.

La Biblioteca del Dipòsit de les Aigües de la Universitat Pompeu Fabra. Preciosa es una palabra que se queda corta. Un antiguo depósito de agua, reconvertido en Biblioteca tras usos diversos.

Fotos de Simón García

La tercera, que no conozco personalmente, es la Biblioteca Arús. Está como camuflada en la ciudad…Utilicé estas fotos para hacer la descripción de las escenas en las que aparece en Íncipits.

Si os picado la curiosidad, tenéis tiempo, ganas o simplemente queréis conocer a este asesino en serie fanático de la literatura y al increíble inspector Eusebio Flórez,  aquí la dejo…

Descarga en PDF

INCIPITS

Feliz #DíadelLibro / Feliz #DíadeSantJordi

incpitfotoshop3

NB : Íncipit

Del lat. incĭpit, 3.ª pers. de sing. del pres. de indic. de incipĕre ‘empezar’.

1. m. En las descripciones bibliográficas, primeras palabras de un escrito o de un impreso antiguo.


 

Escribiendo…

Sigo escribiendo el proyecto de novela que empecé con el NaNoWrimo2019 y que-al paso que voy- acabaré con el NaNoWrimo2020.

La fase de documentación es la que me está ocupando el mayor tiempo de trabajo . Lecturas muy interesantes que me tienen absorbida. Con la información que voy leyendo y archivando, la historia va cambiando, aparecen nuevas tramas y tengo a los personajes desconcertados.

Las búsquedas pasan por la historia de los años 30 y los años 40 en España y Alemania, las fotos antiguas que hay de esa época ( es alucinante ver el número ínfimo de coches circulando por las calles de Barcelona),el nazismo ( increíble, después de leer todo lo que cae en mis manos, que haya personas del siglo XXI que utilicen este término con la frivolidad con la que se hace),  el crossdressing -vestirse como el género opuesto- y todas sus implicaciones sociales .

Estoy desconcertando a Google y los algoritmos predictores de mis intereses como internauta.

Seguro.

 

¿En qué ha quedado el NaNoWrimo?

En unas 50 páginas, con una historia esbozada sin la profundidad necesaria que me ha conducido a una fase de documentación que, inesperadamente, me está gustando mucho.

Es tal, el lío que me ha originado una simple trama de dos personajes y unos zapatos de tacón del número 46, que estoy leyendo artículos de historia sobre la Guerra Civil española y la posguerra en Barcelona; también sobre el auge y caída del régimen nazi en Alemania, centrándome en Hamburgo. Me gustan mucho los artículos ilustrados en los que las fotos me hacen entender la época y me hacen comparar, inevitablemente, con la nuestra. Las mismas calles, diferentes, pero en el mismo lugar, con todo lo que cuentan…

También me ha dado para otros temas como la historia y evolución de los tacones en el calzado; sobre la música y los espectáculos que habitaban Barcelona y el resto del mundo; sobre el crossdressing (hombres apropiándose del vestuario femenino y el boyish (mujeres haciendo lo mismo con el masculino), la evolución de la sexualidad, en diferentes momentos de la historia.

Un montón de información que tengo que entretejer finamente para que me cuadre con la historia base: en la época actual, una mujer de Barcelona recibe un paquete procedente de Hamburgo, con unos antiguos zapatos de tacón del número 46, hechos a medida. Eran de la zapatería que tenía su abuelo, en la Barcelona de la posguerra.

Lo dicho, un lío.

 

NaNoWriMo : a ritmo lento.

Voy muy por debajo del ritmo deseado de escritura.

En el proceso, me he encontrado en una situación especial: necesitaba información para poder escribir esta historia. Sin un “contexto” detallado, se me queda en un relato breve. En el proceso de documentación, me he quedado enganchada a la lectura de la historia de España y Europa en la década de los 30.

Estas lecturas me están retrasando y en la consecución del NaNoWriMo pero me están dando una estructura sólida para continuar escribiendo cuando pase el evento.

En este transitar de creación literaria he descubierto varias cosas:

Lo primero que he descubierto es que no sé nada. Desconozco nuestra historia.

Lo segundo, que da que pensar, es que muchas de las cosas que leo, si os las transcribo aquí, sin dar más información, podrías pensar que son crónicas actuales.

Y en esas estoy, aprendiendo…

#NaNoWrimo2019

Vuelvo a intentarlo.

50.000 palabras en un mes.

Llevo 2808 palabras de “Zapatos de tacón del 46”. Una idea que me sobrevuela hace un tiempo y que no sé si sabré plasmarla como aparece en mi mente.

La foto de la portada de la novela para el NaNo, es de la web neoyorkina Syro, especializada en calzado de tacón para hombre.

NaNoWriMo, o National Novel Writing Month (mes nacional de la novela escrita), es un proyecto de escritura creativa originado en el  San Francisco, en el cual cada participante intenta escribir una novela de al menos 50.000 palabras durante el mes de noviembre.

No se dan premios por excepcional tamaño, calidad o velocidad. Cualquiera que pase el límite de las 50.000 palabras es declarado “ganador”.

Para “ganar” en el NaNoWriMo, los participantes deberían escribir un promedio de unas 1667 palabras al día, lo cual es casi dos páginas con espacio sencillo y fuente tamaño 12. (Wikipedia , dixit)

Más info : NaNoWrimo.org

Las Bibliotecas de Íncipits.

BibliotcaTrinity College, Dublín (Irlanda)

Estos espacios, contenedores de conocimiento, pensados para que la población tuviera acceso a todo su contenido, pasan por un momento de replanteamiento.En el pasado, había información que sólo podías encontrar en una Biblioteca. Hoy en día, tenemos en nuestros ordenadores, el contenedor de contenidos más gigantesco del mundo.

Sin cambiar su esencia, como catalogadores y “cuidadores” de esos contenidos, las Bibliotecas evolucionarán en  las formas  y por tendencia social, convivirán con la tecnología.Y…seguirán siendo espacios contenedores de (más) conocimiento , abiertos a todo el que desee alimentarse de él. Y gratis. Maravilloso.

Íncipits, la novela (corta) que he publicado en el Blog, me condujo, de nuevo, al mundo de las Bibliotecas. He revivido aromas, silencios, nervios pre-examen, … Bibliotecas….Para Íncipits elegí tres de mi ciudad, Barcelona. Dos las conozco personalmente y doy fe que son preciosas .

La primera de ellas es la Biblioteca de La Santa Creu i Sant Pau. En el S. XV fue un Hospital. Después, pasó a ser Biblioteca. Es el lugar en el que se inicia el juego del Asesino del Íncipit.

biblio1

Hospital_de_la_Santa_Creu,_escala_Caritat

La Biblioteca del Dipòsit de les Aigües de la Universitat Pompeu Fabra. Preciosa es una palabra que se queda corta. Un antiguo depósito de agua, reconvertido en Biblioteca tras usos diversos.

bb2

bb3

Dipòsit de les Aigües

Fotos de Simón García

La tercera, que no conozco personalmente, es la Biblioteca Arús. Está como camuflada en la ciudad…Utilicé estas fotos para hacer la descripción de las escenas en las que aparece en Íncipits.

bb8

 

biblio10

 

bb5

Fotos de AnotherBCN

Estos son los tres escenarios en los que se mueve el  Inspector Eusebio Flórez.

Y ya que estamos de Bibliotecas, aquí dejo dos que no salen en Íncipits ( este asesino no me ha salido muy viajero) pero que son muy bellas :

biblio6

Kanazawa Umimirai (Japón)

Los arquitectos japoneses Kazumi Kudo e Hiroshi Horiba del estudio Coelacanth K & H (2011) diseñaron esta biblioteca pública con la fin de crear el entorno de lectura agradable.

El muro perforado, compuesto por miles de pequeñas aberturas, permite el acceso de la luz natural al interior del edificio.

biblio7

biblio8

 

biblio4

Stuttgart (Alemania )

Es una de las bibliotecas visualmente más atractivas y modernas construidas hasta la fecha.

 

biblio5

Su aspecto minimalista es obra del arquitecto coreano Yi Eun-young.

NB : Y… la de Harry Potter, por la magia…

biblio9

“Íncipits”.

Esto es lo que se dice de mi novela corta “Incipits” que escribí hace cinco años…

Junio 2019 : Me voy a echar flores…

Mezclar literatura, metaliteratura, trama sociópata entre jefazos universitarios chupasangres manejando siervos psicópatas y nihilistas, con el desarrollo de la investigación policial de tres asesinatos, además de una gran idea, es, el caso, uno de los aciertos en la elección de lecturas de la temporada 2019. Impepinable.
Da miedo comentar algo más. Podría torpedearse de entrar estúpidamente al detalle con un desliz laudatorio. El autor, la autora, no lo merece. No miente y sabe contar mundos en 89 páginas. Se agradece la hayas mostrado, es pura lectura. Un saludo. Julio de entrescritores.com

Enhorabuena, lo he leído del tirón. Muy ameno, la historia creíble sin florituras, condensada sin espesura.
Gracias por este buen rato que me has hecho pasar.
Recomiendo su lectura a todo lector, no solo a los que nos gusta la novela policíaca.
Es la primera vez que leía la palabra ÍNCIPIT, consulto con el diccionario de la RAE y aparte del significado de la palabra veo que no tiene plural y se escribe igual para singular y para plural. Es solo por si puede interesar. Luis , de entrescritores.com

Respecto al íncipit en plural ( el título de la obra) ya tuve mis dudas cuando la escribía , incluso pensé en poner la “s” entre paréntesis “íncipit(s)” pero , finalmente, me decidí por esta acepción de la RAE :

íncipit. Latinismo procedente de la forma verbal latina incipit (‘empieza’), que se emplea en las descripciones bibliográficas, como sustantivo masculino, con el sentido de ‘primeras palabras de un escrito o de un impreso antiguo’. Debe escribirse con tilde por ser palabra esdrújula ( tilde2, 1.1.3). La pronunciación que le corresponde en español es [ínsipit, ínzipit], pero es frecuente oír la pronunciación latinizante [ínkipit]. Aunque por influjo de recomendaciones anteriores se usa todavía como invariable en plural (los íncipit), se aconseja acomodar esta palabra a la regla general y usar la forma íncipits para el plural ( plural, 1h y k).

Pasado este tiempo y ante estas nuevas críticas, he vuelto a leerla. No suelo hacerlo con lo que escribo pero esta vez, con los personajes ya olvidados le hice una re-lectura. Y me sigo echando flores : .Me he eganchado a lo que yo misma escribí hace cinco años. De locos, lo acepto.

Tendré que hacermelo mirar… ; – )

incpitfotoshop3

“Íncipits” es muy típica. Va de un asesino muy loco y un poli , a punto de jubilarse… Una novela corta de 88 páginas de nada. Un thriller. Un duelo. Libros y Bibliotecas.

incipitsbiblio

Para el que quiera, le apetezca o… se atreva…

Descarga en PDF

INCIPITS

 

NB : Si hay alguién de @NetflixES interesado… ; – )

 

 

 

Safe Creative /Registro : 1412092729087

 

Romance.

Photo by AbsolutVision on Unsplash

Ya sé que pensaréis que padezco algún tipo de obsesión. Sin conocerme, igual me tildáis de maniática, o neurótica, o esas otras etiquetas que utilizáis cuando algo no se ajusta a los parámetros normales. Pero a mí me da igual. Siempre he creído que nadie puede medir la normalidad. ¿Cómo van a hacerlo si todos somos diferentes?…

Mi diferencia, lo que me aparta de ese patrón de los seres humanos normales, es algo que no hace daño a nadie. Ni siquiera a mí misma. Al contrario, me reconforta. No entiendo por qué mi cuñada me mira de esa forma tan extraña cuando me apresuró a ubicar la pila de revistas de decoración, en el lugar exacto de la mesita de centro. ¡Me encanta la decoración!

Colecciono todas las publicaciones sobre el tema y me encanta dejar unos ejemplares con lo que más me ha llamado la atención en mi preciosa mesa de centro (es un antiguo telar restaurado). Mis cosas, deben estar situadas en las coordenadas exactas. En los lugares correctos. Soy yo la que determina cual es la posición de las revistas, los platitos incas, el jarrón japonés, las velas aromáticas, el mando de la televisión… Mis libros están ordenados por orden alfabético del autor y con un suborden por tamaño del ejemplar para no desequilibrar la armonía de la estantería… Mis víveres están clasificados por tipo y fecha de caducidad y todas las latas y envases deben situarse con las etiquetas en la zona frontal.

Todos los objetos están en dónde deben estar en La República Independiente de Mi Casa. Y cómo bien dicen los señores de IKEA, mi casa es m-i   c-a-s-a y si quiero tener el cajón de la lencería ordenado por tonos cromáticos y ocasiones de uso (para diario, para sexo, para la regla, para ir ceñida, para el gimnasio…), lo tengo. Y punto. ¿Qué más da? Así que cuando llega mi cuñada, de exuberantes piernas rematadas por tacones que joroban mi preciosa tarima y se sienta en mi sofá, no sin antes lanzar los cojines (que le molestan) aquí y allá, debo contar hasta diez para no volver a colocarlos en su sitio. Cuando se pone a manosear mis revistas que deja por encima de la mesa, encima de los platitos incas, me sumo en un estado zen para no lanzarme sobre ellas (las revistas) y volverlas a apilar en la esquina derecha del cuadrante inferior… Nunca consigo que esas técnicas de relajación surjan efecto y acabo marcando de cerca a mi cuñada, reubicando todos los elementos y sintiendo su mirada de “estás como una cabra” en mi nuca.

Y este extraño día que estoy pasando, me hace pensar que mi cuñada puede estar en lo cierto. He perdido la chaveta en algún lugar del camino…

Todo ha empezado esta mañana. He abierto el cajón de la cubertería para coger la cuchara de dimensiones perfectas para mi cappuccino, cuando he observado que había un tenedor en el compartimento de los cuchillos. ¿Qué hacía un t-e-n-e-d-o-r en el lugar de los c-u-ch-i-ll-o-s.? Es más, ¿Qué hacía un cubierto mal puesto en un cajón de mi cocina? Inmediatamente, he alargado la mano para coger el tenedor y ponerlo en el lugar correcto. He notado un leve tirón y una cierta resistencia por parte del tenedor, así que me lo he puesto a la altura de los ojos y lo he observado con atención. Lo he agitado en el aire y he comprobado que todo era normal. Cuando lo he dejado en el cajón, me ha parecido que el cuchillo se había desplazado hacia la derecha, así que también lo he colocado bien. Al cerrar el cajón, he oído unos sollozos tristes y desesperados. He mirado hacia el televisor, que creía que estaba apagado. Y lo estaba. Los sollozos se habían convertido en un llanto desgarrado y provenían del cajón. Parecía increíble, pero…abrí el cajón y el llanto cesó de repente.  El tenedor había avanzado posiciones y ya estaba con las cucharas. El cuchillo se había desplazado hacia el extremo del compartimento. ¡Qué raro! pensé en ese momento. Me habré equivocado al ponerlo antes– me dije mientras volvía a poner el tenedor rebelde con los otros tenedores…

Estaba dejando mi taza, perfectamente limpia, en la estantería de las tazas de por la mañana, sección colores fríos (me había decantado por la azul), cuando escuché unos quejidos entrecortados… y el llanto, de nuevo.

Abrí el cajón y se hizo el silencio. El maldito tenedor, había quedado perpendicular al hueco de las cucharas y los otros tenedores. Me enfurecí. El tenedor, por lo que fuera, se rebelaba al orden preestablecido. Me prometí concederle una última oportunidad –dijo el maestro Zen– y lo coloqué con una fuerza superior a la que era necesaria, en el puto compartimento de los putos tenedores. Y cerré el cajón con delicadeza, para evitar posibles desplazamientos no deseados.

Y venga el lloro… He pasado el día intentando olvidar el episodio del tenedor. He ido a comprar al mercado del barrio y cuando he llegado a casa, me he visto obligada a entrar en la cocina. Tenía que colocar los productos frescos en las repisas del refrigerador correspondientes (las había etiquetado con mi Dymo) y no podía romper la cadena de frío. Me he sentido aliviada al comprobar que sólo se oía el zumbido de la nevera. He organizado mi compra y he necesitado un cuchillo para cortar la malla de las naranjas. Cuando he abierto el cajón: ¡El tenedor con los cuchillos!

Si en algún momento se me había pasado por la cabeza que había algo raro en el cajón de mi cubertería, ahora se veía confirmado.

El tenedor se movía-autónomamente- por el cajón.

Pero lo que más me impactó de este descubrimiento, no es que se moviera… No. Lo más importante era que rompía mi estructura del orden de mi casa (“casa” incluye el cajón de la cubertería). Para comprobar mi teoría de que el tenedor tenía vida propia, lo cogí, le dije “Ahora verás” y lo puse en su sitio. Fue cerrar el cajón y oír los sollozos. Abrí el cajón y cogí, de nuevo, el tenedor insumiso, lo miré con asco y lo tiré al cubo de la basura. Alguien lloraba, cada vez con más fuerza, en mi cocina. Tenía que acabar con él. Bajé la bolsa de basura y la tiré al container. Satisfecha con mi acción de pura venganza hacia el tenedor, entré en la cocina. Ya no era un lloro, eran alaridos desgarradores…

No entendía nada. ¿No había exterminado al tenedor? Abrí el cajón y…tengo que ir más rápido. No me quedan fuerzas y el tiempo se acaba, por lo menos para mí.  Me he extendido demasiado explicando cómo he llegado hasta aquí y por qué tengo un cuchillo viviente (que no para de llorar desconsoladamente) clavado en mi pecho.

Ha sido un crimen pasional. El cuchillo y el tenedor se amaban locamente y no podían soportar estar separados. El exilio forzoso al que condené al tenedor despertó al monstruo interior del cuchillo, que se abalanzó sobre mí y se ha quedado insertado en el centro de mi corazón. Mi final está siendo mucho más terrible ya que el cuchillo solloza, grita y llora por su tenedor perdido.

El llorón era el cuchillo…

Noto que esto ya se acaba… Por lo menos, dejaré de oír a este cuchillo quejica…

Yo lo único que quiero, en estos segundos de lucidez, es dejar clara mi última voluntad.

Que este cuchillo sea entregado, como herencia, a mi cuñada.

Gracias.

Photo by Stoica Ionela on Unsplash

 

NB : Este es uno de los “Objetos Sencillos que tienes en casa”...

 

 

Matad al rojo.

Matad al rojo. La voz cavernosa le atravesó los tímpanos, ascendió hacia su cerebro y lo empapó de miedo. ¡Hay que matar al rojo, joder! . Los temblores se expandieron de sus extremidades superiores a las inferiores. Las manos le sudaban tanto que no era capaz de despegarlas de sus muslos. El corazón se aceleró y se hizo cada vez más fuerte. Ahora, oía la voz cavernosa lejos, casi ahogada por aquellos fuertes latidos. Pum, pum, pum, pum.

No hacía ni una semana que se había prometido no volver a caer. Cada vez era más peligroso… Casi lo habían descubierto y fue ese casi el que lo salvó . Hasta aquella maldita tarde, de aquel maldito día, de aquella maldita y puta vida. ¿Cómo había llegado a esa situación?. De repente, su corazón se volvió aún más estridente, un zumbido se apoderó de sus oídos mientras el estómago se le encogía y se retorcía hasta formar un nudo sólido que le apretaba las entrañas. Se acercaban e iban a por él. A por el rojo.

Cerró los ojos y esperó que llegara la muerte. Lo eliminarían del tablero de juego…

Los oyó murmurar ¡Qué mala suerte!. Apenas sin poder respirar, se atrevió a mirar: habían pasado de largo. El aire se escapó de sus pulmones mientras el alivio le inundaba.

Sólo quedaba uno.

Parecía el más peligroso. Era el de la voz cavernosa que no paraba de gritar “Matad al rojo” . Ya lo tenía pegado a la espalda. Oía su respiración agitada como si hubiesen instalado un amplificador en la habitación. El tiempo se detuvo por unos instantes: sobrevivir a esa partida era el único objetivo viable. Si lo mataban ahora… recordó el rostro amable de su esposa y la sonrisa de Junior que lo esperaba en casa en ese mismo instante. Junior, su hijo.Tenía que sobrevivir. Tenía que ganar.

Se concentró en la partida. Volvió a cerrar los ojos pero esta vez, para poder elevar sus plegarias al cielo. Su única posibilidad era rezar…Rogar.

Oyó el sonido del arma del enemigo. Vas a morir, rojo.

Cloc.

El dado cayó en el tablero y rodó hasta quedar suspendido en el borde. ¡Un cinco!¡Mierda!. Con cara de fastidio, el enemigo deslizó su ficha azul por las casillas del parchís, adelantando a una solitaria ficha roja a la que le quedaba un tiro de nada para asentarse en casa y casi, casi, ganar la partida.

Nada podía detenerlo. Iba a conseguir los 1.500€ que se amontonaban en el centro. Dio un trago largo a su cerveza y sonrió. Los cuatro se habían apostado la paga de horas extras a una partida de parchís. Un momento de chulería, un reto y la insistencia del de lavoz cavernosa , los había llevado al Bar del polígono y allí, en una mesa de plástico , los cuatro idiotas habían puesto en riesgo un mes de trabajo sin descanso y, en su caso,  la posibilidad de pagar los gastos ahora que su mujer se había quedado en el paro, la ortodoncia de Junior…casi a punto de irse todo al carajo…

Debía acabar con aquellas partidas de parchís. Había ido demasiado lejos. No podía seguir fingiendo que no le pagaban cuando perdía…y perdía siempre. Se juró que aquella iba a ser la última partida. Por la familia. Por Junior.

La última.

Agitó su cubilete rojo y lanzó el dado.