Matad al rojo.

Matad al rojo. La voz cavernosa le atravesó los tímpanos, ascendió hacia su cerebro y lo empapó de miedo. ¡Hay que matar al rojo, joder! . Los temblores se expandieron de sus extremidades superiores a las inferiores. Las manos le sudaban tanto que no era capaz de despegarlas de sus muslos. El corazón se aceleró y se hizo cada vez más fuerte. Ahora, oía la voz cavernosa lejos, casi ahogada por aquellos fuertes latidos. Pum, pum, pum, pum.

No hacía ni una semana que se había prometido no volver a caer. Cada vez era más peligroso… Casi lo habían descubierto y fue ese casi el que lo salvó . Hasta aquella maldita tarde, de aquel maldito día, de aquella maldita y puta vida. ¿Cómo había llegado a esa situación?. De repente, su corazón se volvió aún más estridente, un zumbido se apoderó de sus oídos mientras el estómago se le encogía y se retorcía hasta formar un nudo sólido que le apretaba las entrañas. Se acercaban e iban a por él. A por el rojo.

Cerró los ojos y esperó que llegara la muerte. Lo eliminarían del tablero de juego…

Los oyó murmurar ¡Qué mala suerte!. Apenas sin poder respirar, se atrevió a mirar: habían pasado de largo. El aire se escapó de sus pulmones mientras el alivio le inundaba.

Sólo quedaba uno.

Parecía el más peligroso. Era el de la voz cavernosa que no paraba de gritar “Matad al rojo” . Ya lo tenía pegado a la espalda. Oía su respiración agitada como si hubiesen instalado un amplificador en la habitación. El tiempo se detuvo por unos instantes: sobrevivir a esa partida era el único objetivo viable. Si lo mataban ahora… recordó el rostro amable de su esposa y la sonrisa de Junior que lo esperaba en casa en ese mismo instante. Junior, su hijo.Tenía que sobrevivir. Tenía que ganar.

Se concentró en la partida. Volvió a cerrar los ojos pero esta vez, para poder elevar sus plegarias al cielo. Su única posibilidad era rezar…Rogar.

Oyó el sonido del arma del enemigo. Vas a morir, rojo.

Cloc.

El dado cayó en el tablero y rodó hasta quedar suspendido en el borde. ¡Un cinco!¡Mierda!. Con cara de fastidio, el enemigo deslizó su ficha azul por las casillas del parchís, adelantando a una solitaria ficha roja a la que le quedaba un tiro de nada para asentarse en casa y casi, casi, ganar la partida.

Nada podía detenerlo. Iba a conseguir los 1.500€ que se amontonaban en el centro. Dio un trago largo a su cerveza y sonrió. Los cuatro se habían apostado la paga de horas extras a una partida de parchís. Un momento de chulería, un reto y la insistencia del de lavoz cavernosa , los había llevado al Bar del polígono y allí, en una mesa de plástico , los cuatro idiotas habían puesto en riesgo un mes de trabajo sin descanso y, en su caso,  la posibilidad de pagar los gastos ahora que su mujer se había quedado en el paro, la ortodoncia de Junior…casi a punto de irse todo al carajo…

Debía acabar con aquellas partidas de parchís. Había ido demasiado lejos. No podía seguir fingiendo que no le pagaban cuando perdía…y perdía siempre. Se juró que aquella iba a ser la última partida. Por la familia. Por Junior.

La última.

Agitó su cubilete rojo y lanzó el dado.

 

 

Te voy a llevar al huerto, again.

Ayer os hablaba de la triste desaparición de mi huerto urbano y que fue un elemento inspirador para escribir una novelita de 50.000 palabras (“Te voy a llevar al huerto”) de esas que se clasificaban como chick-lit, que no es otra cosa que una historia de amor, alrededor de un huerto.

Nunca suelo releer lo que escribo, pero, con los sentimientos a flor de piel por la autodestrucción del cajón de madera contenedor de mis hortalizas y verduras, lo he hecho en plan homenaje. La verdad es que me lo pasé en grande, escribiendo esta historia y me ha vuelto a pasar, leyéndola. No hay que olvidar que no soy imparcial…

La mayoría de textos sobre el huerto, son los que iba publicando en el blog, que se convirtió en la bitácora de la evolución de mis tomates asesinos, los ajos rebeldes, la lechuga Pepita, las guindillas contorsionistas o los diez cacahuetes. Estos posts se convirtieron en parte esencial de la historia.

También recuerdo la dificultad para escribir las escenas de sexo. No había manera. O las veía cursis, o demasiado realistas. Tuve que buscar el equilibrio… Costó lo suyo.

No sé el motivo por el que dejé que los personajes protagonistas se llamaran Calixto y Melibea. Aunque el tema de La Celestina daba para mucho, no me negaréis que son nombres inusuales en estos tiempos. Creo que hay unas 44 Melibeas en España y 1326 Calixtos… No obstante. introduje un personaje secundario que s ellama Paco, para compensar…

Al final, “Te voy a llevar al huerto” se convirtió en algo más que una historia de amor. Fue y sigue siendo, un entusiasta manual de cómo poner un huerto en tu vida. En la última parte de la novela, hay un decálogo para los futuros hortelanos urbanos. O un intento descarado, en diez puntos, de convencer a los lectores de que planten , ya, una tomatera en su terraza. El último punto dice:

10-. Como suele pasar con estas cosas, por mucho que te digan…nada es comparable a vivirlo. ¿Qué esperáis? ¡Plantad un huerto urbano!

Y, en plan autobombo, os  dejo aquí la novela,  por si algún valiente se atreve a que lo lleve al huerto…

Con ritmo ( y mosquitos).

 

Una de las cosas que más me gustan del verano, es poder leer al aire libre, debajo de un toldo que se mueve al son de la brisa y crea una melodía que es muy relajante.

Lo único es que está sensación tan placentera, deja de serlo a los 15-20 minutos en los que, parece ser, que el repelente anti-insectos, ya no hace nada a los mosquitos tigre que hay por aquí (yo creo que hasta los oigo reír) y me empiezan a incordiar con sus picaditas, aquí y allá.

Normalmente, aguanto unos segundos, antes de retirarme al cobijo de mi casa, sin mosquitos… Es por eso que aún tiene más valor, el tiempo que he estado sometida al expolio de los insectos, sólo porque el libro que estaba leyendo me tenía tan enganchada que prefería ser alimento de otra especie animal…

Esto se lo digo, directamente, a @StephenKing. . Él es el culpable de mis picaduras. Él y su libro “Quien pierde, paga”. Una novela, con tanto ritmo, casi de maratón de serie de TV , que me ha dejado indefensa ante el ataque de los mosquitos hambrientos.

Más narcisismo, imposible.

Cuando Sara contactó conmigo para que le enviara personalizada la novela corta “Lo mío con George”, me pasaron varias cosas.

La primera, la sorpresa. Me quedé sorprendida. “Lo mío con George” es una de mis obras compulsivas de hace cuatro años y pico… Digo “compulsiva” porque en ese tiempo, producía, con facilidad, relatos de corte romántico. Me lo pasaba en grande escribiéndolos, colgándolos en este blog y en webs de libros gratuitos, dejándolos ahí, en la inmensa red, libres, para que volaran solos… Y, de repente, una lectora, Sara, me pide la novela para regalársela a una amiga .

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Tras la sorpresa viene la gratitud. Es una gran sensación saber que alguien te ha leído y que le ha gustado lo que ha leído. Y que lo quiere regalar.  Máximo placer. ¡Gracias, Sara!

Y, por último, apareció la necesidad de releer. Mis últimas incursiones en lo de escribir algo más que un relato breve para el blog, se han desviado por otros caminos. “La asesina del pollo“, “Íncipits”pretendiendo ser un thriller… Otro estilo, ya no me da por lo romántico…Además, ahora ya no soy tan impetuosa…Así que me enfrento a una tarea arriesgada: releer “Lo mío con George”, después de cuatro años y medio de haberlo escrito. ¡Ups! El tiempo que ha pasado, hará que mi valoración sea mucho más severa, estoy segura. Dicen que el escritor es el primer lector y quizás el más exigente…

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Vuelvo a leer la novelita. Cambiaría cosas, redactaría algunas frases de otra forma, la cuidaría mucho más, pero… me gusta lo que leo. Me lo paso bien. Pienso que estoy como una chota. Sonrío …Resulta que soy un monstruo de la vanidad: releo algo que he escrito y me gusta.

Así que, gracias a Sara y a su amiga Beatriz, he recuperado “Lo mío con George”: el placer de compartirlo, la acaricia al ego de saberse leída, el que guste y … el que me haya proporcionado el placer del lector, aunque lo haya escrito yo! (paradójico)

Y lo admito, más narcisismo, imposible.

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NB1 : No puedo evitar dejaros aquí el enlace de descarga en PDF : lo-mio-con-george

NB 2 : El texto está escrito de una forma que permite “personalizarlo”. Con un simple reemplazo automático en el Word, puedo hacer que la historia se convierta en “Lo mío con Brad” ( por ejemplo) y personalizar a la protagonista, para que sea el lector, directamente. Me pareció gracioso para regalar …

NB3 : Las fotos son de Sara ( gracias, de nuevo! ; – ) que lo imprimió, lo encuadernó y lo envolvió en papel violeta con lazo de plata  ( que tiene su significado en la novela… )

 

Low Writery.

En estos días de vacaciones…me ha vuelto a pasar.

He tenido un brote de hipergrafía…. En realidad, no he padecido “la inevitable necesidad de escribirlo absolutamente todo”, pero sí que me topé con mi proyecto fallido del último NaNoWriMo y, tras una lectura rápida, sentí la inevitable necesidad de acabar ese texto. Y lo he hecho este mes de agosto.

Al principio, era la historia de un escritor sin historias y, al final, se ha convertido en “Low Writery”, una novela corta o un relato largo, según como se mire.

Ahora viene el mejor momento del proceso: la libero y la dejo aquí, para que sirva de alimento a los habitantes de Leganon…

Descarga en *pdf

Low Writery

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Sala de Personajes No Publicados.

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¡Joder! ¡Qué golpe!

Me levanté de la silla y me masajeé los riñones. También me dolía el culo. El coxis, para ser más exactos… ¿Qué había pasado?: estaba tranquilamente en mi casa, escribiendo, cuando una fuerza desconocida (y mucho me temo que sobrenatural) me succionó. Sentí que volaba a través de un túnel de luz y aterrizaba , violentamente, en el suelo de una sala…extraña.

Al recordar el “Túnel de luz”? pensé : “ El f-a-m-o-s-o túnel.” ¡Estaba muerto!

Pero no. No lo estaba…

Observé la sala en la que había aparecido como por arte de magia…Sillones confortables, mesas y sillas como si de una cafetería se tratase. Al fondo, una barra que me atraía como un imán. A medida que me iba acercando veía la fruta fresca, chocolate, bombones, croissants y galletas que olían como si estuvieran recién horneadas. Cogí una y, efectivamente, aún estaba caliente…Localicé una cafetera automática que me hizo un cappuccino delicioso en menos de 30 segundos… Aún estaba paladeándolo cuando entró una chica muy sonriente.

-. ¡Hola! ¿Eres nuevo, ¿no? Nunca te había visto por aquí. Soy Feli. ¿y tú?

Me sorprendió el tono cantarín de su voz y me atraganté al intentar contestar.

Err…Me llamo James, James Müller.

-. ¿Acabas de llegar?

-. Sí y…No sé dónde estoy…

Tranquilo, es normal. Nos ha pasado a todos.

¿A …todos? ¿Quiénes sois?

-. Somos los personajes no publicados. Aquí es donde nos envían, mientras el autor piensa que hacer con nosotros.

– ¿Me estás diciendo que yo soy un personaje de… ¿de qué?

-Mira, lo pone en tu ficha. Léelo aquí. – Me señaló una pulsera que colgaba de mi muñeca. No me había dado cuenta que la llevaba. – ¿Qué pone?

Protagonista principal. Novela “La increíble historia de un escritor sin historias” de Bypils. Inicio Noviembre del 2015. Inconclusa. En estos momentos en estado Inactivo.- Lo leí como sin creérmelo. Es más, aún hoy me cuesta creérmelo…

Uf! “Inactivo”. Eso significa que, de momento, te vas a quedar aquí por un tiempo. Yo de ti, me pondría cómodo. Igual te sacan un día, o dos, pero volverás…

Ya han pasado quince días desde que tuve esta conversación con Feli. Ella es la protagonista de un relato corto que se ha quedado en un cajón sin terminar. Es una mujer absolutamente feliz . Tan perfectamente feliz que el gobierno la ha secuestrado para analizar qué es lo que la hace diferente del resto de seres humanos adultos. Me comenta que en los últimos párrafos que había escrito el autor, estaban a punto de hacerle una biopsia de cerebro así que estaba encantada de estar en la Sala de los Personajes no Publicados. Es un placer estar con ella. Envidio su permanente estado de felicidad…

También me he hecho amigo del protagonista de una novela romántica que se vio confinado aquí el día al que la autora la abandonó su pareja. Es un hombre guapísimo y muy educado, pero con un punto salvaje, según su ficha . Feli dice que es el típico “chico-malo” que no lo es. Se llama Fabio y pudo ser el famoso Grey. Una pena que se le adelantaran…

Pero no todo es tan fantástico por aquí. También hay un tipo muy grande, de nariz torcida que es un personaje secundario de una novela de terror. El problema es que el autor murió antes de acabarla y nunca se llegó a publicar y el tal Teodoro Meat, se pasea por aquí, alardeando de que es capaz de descuartizar un cuerpo humano a cuartos, en menos de una hora. Va ataviado con un horrible delantal de cuero, manchado de sangre…Es un personaje – estereotipo, pero de los malos…

Feli me dice que, en esta Sala, los personajes no están activos así que Teodoro no puede hacerme nada, pero, aún así, me asusta.

La verdad, prefiero volver a la novela. No sé si la autora esta, Bypils creo que se llama, se dignará a continuar con su historia, pero, me temo, que empieza a ser una cuestión de vida o muerte.

Diga lo que diga Feli, ese tal Teodoro Meat me mira muy intensamente…

 

NB : James Muller es el pobre escritor que protagoniza la novela que inicié con el NaWriMo2015…Muy pesado…

Cocinando… #NaNoWriMo15

Este año, tampoco voy a ganar el NaNoWriMo. Por lo menos oficialmente…

Sólo lo he conseguido una vez, con “Te voy a llevar al huerto” (2012). El año pasado, con Íncipits” , el breve thriller del asesino de las bibliotecas, acabé en unas 80 páginas . Para que fuera una novela más “imponente” pensé en alargar pasajes con más descriptivos y más recreación de escenarios, pero…la historia se rebeló contra su autora porque no hubo forma de ampliarla. El circulo estaba definitivamente cerrado y no llegué a las 50.000 palabras…

En esta ocasión, con “La increíble historia de un escritor sin historias”, me ha ocurrido exactamente lo contrario. No llegaré al objetivo de 50.000 palabras en un mes, pero estoy en casi 38.000 y en la mitad de la historia. Necesito más tiempo…

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Extraoficialmente, siempre gano con el NaNoWriMo.

El auto-reto me obliga a buscar una historia, a esquematizarla y a escribirla. Lo que no hago por falta de tiempo y, también, por dispersión, entra en “Agenda” en el mes de noviembre. En definitiva, el NaNoWriMo me permite cocinar mi novela.

El pobre James Muller, el escritor protagonista con ínfulas de Stephen King de mi pseudo-novela, está ahora, guisándose a fuego lento. Pobrecillo… No encuentra nada de lo que escribir y , además, cree que le han insertado una batería ( o algo así) que hace que se descargue si no escribe. Ahora mismo, el tipo está fatal. Sé cuál será su destino porque la trama ya está configurada, aunque, admito, que puede haber alguna improvisación. Un poquito de sal y pimienta o una rectificación de vinagre…

No sé cuantas palabras tendrá “La increíble historia de un escritor sin historias”, pero ahí estoy, con el delantal puesto y la cuchara de madera. Y cocinando , gracias al NaNoWriMo… ; – )

 

Ya estoy de #NaNoWriMo…

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Ya me estoy sometiendo a la presión de escribir 50.000 palabras durante el mes de noviembre: un proyecto de novela o una novela con todas las palabras…Ahí vamos…

De momento, la auto-imposición del reto y la auto-presión funcionan. Es curioso como todo está en modo “auto” …

La idea de este año surgió a partir de un comentario en este Blog. No iba a participar por no tener ni idea de la idea… Y, de repente, apareció… También, “auto”.

Mi proyecto se titula “La increíble historia de un escritor sin historias” y se está convirtiendo en un serio homenaje a Stephen King.

Y lo mejor del Nano de este año es que me lo estoy pasando en grande con este pobre escritor protagonista….

Empieza así:

 

PORTADA

The scariest moment is always just before you start.

Stephen King.

Introducción

Se lo acaban de llevar.

Me han hecho salir de la habitación, pero lo he observado todo desde la salita común. Tras el médico, las enfermeras y el forense han entrado el camillero y el equipo de limpieza. En pocos minutos, la habitación ha quedado lista para ser ocupada por otro paciente. Hay lista de espera para entrar en La Residencia…

Habitaciones que parecen de un hotel de lujo, vistas insuperables, sala de cine, gimnasio, biblioteca, un mini-casino, restaurante con Chef francés…Si no fuera por los médicos y las enfermeras, por el instrumental y la maquinaria médica, nadie diría que es un lugar dónde se viene a morir.

Echaré de menos a James…

 

 

 

 

 

 

¿Te llevarías bien contigo?

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Marc Levy / “El ladrón de sombras”, hilvana una historia a partir de esta pregunta :

“Si el niño que fuiste se encontrase con el adulto que eres, ¿se llevarían bien?”.

No sé si yo me llevaría bien con mi yo-niña. La cuestión me ha hecho rebuscar en mi memoria  , actualizar mis recuerdos, rememorar sensaciones… Escribo esto y sonrío, acordándome de mi Nancy y los cambios de vestidos, de las cenas a la vera de la chimenea ( que eran como una fiesta de “anarquía familiar”), de la fiesta -desproporcionada- de mi primera comunión con aquellos payasos tan chulis, de los juegos en la playa con mis amigos del verano, de cuando me robaron la bici mientras me subía a una higuera... Haciéndome la pregunta de marras, más que descubrir si yo me sería simpática a mí misma, he descubierto, de nuevo, los hitos de una infancia feliz.

La niña que fuí pasaría totalmente de la adulta que soy…  Le diría  -educadamente- : “encantada de conocerte  “yo-misma-adulta”, pero me voy con mi bici a casa de mi amiga que tiene una colección de Nancy’s que quita el hipo y una piscina de proporciones mágicas… ¡Ah! y su madre nos ha preparado una merienda en la que abunda el chocolate…”. Y me iría con mi bici, a casa de mi amiga a jugar. Y, también creo que mi “yo-adulto-que-viene-del-futuro”  comprendería perfectamente mi postura… ; – )

La pregunta, por eso, si uno se detiene un momento, tiene miga :“Si el niño que fuiste se encontrase con el adulto que eres, ¿se llevarían bien?”.

 

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Desbordada : Mi madre tiene Whatsapp

Señora de 77 años. No los aparenta (es guapa y moderna) pero los tiene. Su bagaje personal contradice su aspecto porque ella es, tecnológicamente, de las señoras-de-antes. Con esto quiero decir que : 1) Tiene una (muy) difícil relación con la tecnología, 2) Cree ( creía)que el teléfono sirve única y exclusivamente para “llamar” y 3) Oposición frontal al aprendizaje : “Eso es para jóvenes.”

Hasta hace poco tenía un móvil-de-los-de-antes. Nada de pantalla táctil…Verde para descolgar, rojo para colgar y en Agenda los teléfonos imprescindibles. Cuando el aparato nos dejó y pasó a mejor vida, se lo cambiamos por un smartphone… Los primeros días, vivimos entre la confusión y la formación. Tras superar todas las llamadas perdidas ( que ella dice que no han sonado) , las equivocadas, las que no podía hacer porque no encontraba los Contactos, etc,… tuvimos la brillante idea de ponerle el Whatsapp.

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Una amiga suya lo tenía y quería “eso-que-envías-fotos-y-mensajes”. Caímos en la trampa.

A partir de ese momento, nuestra vida ha cambiado. Ya domina el mensaje de voz y ya no llama nunca vía telefónica. Nos dice las cosas por Whatsapp. Habla en plan robótico, separando las palabras. “Nena, ¿v-a-í-s a v-e-n-i-r a c-o-m-e-r?”, nos reenvía los mil memes y fotos que le envía su amiga ( muchos) y se regocija con las fotos que le enviamos…Mi teléfono va sonando : Clinc, clinc,clinc…

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El sábado pasado fui a ver al Maestro Joan Manel Serrat, en concierto . Estaba prohibido hacer fotos y suelo hacer caso pero… me descubrí burlando al de Seguridad, para poder enviar una foto a mi madre.

Por la tarde, me había enviado un mensaje de voz: “Y-a-m-e-e-n-v-i-a-r-á-s u-n-a f-o-t-o d-e-l S-e-rr-a-t”

¿La verdad? Me encanta que mi madre tenga Whatsapp. ; – )

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NB : Las ilustraciones son de la novela gráfica “Mis whatsapp con Mamá “ de Alban Orsini

Alban Orsini es francés. Doctorado en química orgánica, ejerce de consultor científico y de crítico teatral para la web cultural culturopoing.com . En los últimos años Orsini ha colaborado en revistas de creación literaria, incluida la del Teatro de Rond-Point.Su primera novela, Mis whatsapp con Mamá, se originó en la plataforma Tumblr donde durante un año publicó el intercambio de mensajes entre una madre y su hijo. Me siento plenamente identificada… ; – )

Su blog, aquí.