Otoño, ya.

Hace dos días que ya es otoño…
Y ni me he enterado.
De momento, pasa totalmente desapercibido.
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¿Será que este año viene tímido?
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¿O será el cambio climático?

#Fridaysforfuture

Da mucho miedo que Stephen Hawking, una mente brillante, dijera esto:

“Nuestro planeta es un viejo mundo, amenazado con una población cada vez mayor y con recursos finitos. Debemos anticipar esas amenazas y tener un plan B“.” Si la especie humana quiere sobrevivir más allá de los próximos 100 años, es imperativo que atraviese la negrura del espacio para colonizar nuevos mundos a través del cosmos”.

La juventud del planeta se está alzando para decirnos que hagamos algo. Que no nos resignemos. Que hagamos que Stephen Hawking se equivoque…Que no seamos imbéciles…

Se lo juegan todo.

Todos nos jugamos todo.

“Estamos haciendo esto para que Ustedes, los adultos, despierten.” ( Greta Thunberg 2019 )

Ojalá sea ficción…

Nos avisaban de los riesgos. Eran voces poco audibles en un mundo tan contaminado de ruido.

Nos informaban que el límite de no retorno era de 30 años. En tres décadas, el planeta estaría en riesgo de destrucción inminente.

Nos decían que contaminábamos los mares, el cielo, el aire.

Nos advertían del consumo masivo, de la construcción masiva, del desastre masivo.

Nos hablaban del cambio climático, del calentamiento global.

 

 

Era el año 2019 cuando escribí “Ensucio el cielo” y no creí que viviría para ver esto,  pero aquí estoy …En estos tiempos que corren, sobrepasados los 30 años de gracia, estamos como nos dijeron que estaríamos: al borde de la extinción…

El mundo tuvo que cambiar por obligación. De políticas negacionistas de lo que se avecinaba, pasamos a políticas disuasorias en las que se podía contaminar pero pagando: ¿Conduces con combustible fósil? Impuesto y tasas. ¿Quieres bolsas de plástico que destrozan nuestros oceános? Pues las pagas, que ensucias el mar con ellas. Si quieres un coche eléctrico o proveerte de energía solar o eólica, también pagas.

Nosotros, por eso, íbamos a lo nuestro: consumíamos sin parar. ¿Ropa? Era tan barata que teníamos cientos de prendas. ¿Sabías que un tejano requiere de 7.000 litros de agua y tinte contaminante para su confección? ¿Comida? Los frutos más exóticos, los productos de agricultura intensiva, cultivados a miles de kilómetros, viajando por tierra, mar y aire junto con la ropa, llegando a nuestros hogares…

 

 

Los que predecían el fin de nuestro modo de vida, eran  tildados de agoreros. Exagerados… ¿Cómo se iban a dar por finiquitados los  modelos productivos? ¿Qué harían las personas que trabajaban para el sistema industrial, inmerso en la globalización? Se perderían millones de puestos de trabajo en todo el planeta, se resquebrajaría el sistema. Por mucho que cada individuo, intentará aportar su granito de arena para la gran solución, era un desierto demasiado grande e incontrolable: política, intereses económicos y sociales…Pero llegó ese instante de irreversibilidad que nos condenó a todos.

Deshielo descontrolado, sequía, temperaturas extremas y niveles de contaminación nunca antes alcanzados en la tierra.

Nos vimos obligados a volver hacia atrás para mirar hacia adelante.

En el 2050, ya no viajamos como si el mundo fuera pequeño. Cada habitante del planeta tiene un número limitado de transporte por aire o mar. Para el transporte terrestre, hay coches eléctricos , pero solo para los que se los pueden permitir, pero aún no existen aviones y barcos que no dependan de la combustión fósil. En nuestro entorno, además de los transportes públicos sostenibles, utilizamos bicicletas, coches de caballos y, lo más básico, nuestras piernas.  Sin darnos cuenta, ha salido algo bueno de todo esto y es que empezamos a estar más sanos…

Nuestra alimentación se basa en los productos de Km 0 y en el autocultivo. Cada vez somos más los que tenemos huertos, gallinas y panales de abejas.

La ropa también está limitada por persona. Los jeans han desaparecido por completo. Toda nuestra vestimenta, se reutiliza, se parchea y se arregla antes de pedir nueva dotación.

 

 

Todos nuestros aparatos, funcionan con energía solar. El sol, cada vez más intenso y cruel, nos provee de energía limpia, casi infinita. La sociedad que se imaginó Elon Musk es casi real. Incluso, hay algunos valientes viajando hacia Marte…Eso sí, cayeron muchas personas y gobiernos hasta que se liberalizó el sol,  y la tecnología pasó a ser propiedad de los habitantes del planeta y no de corporaciones empresariales. Esto nos ha permitido seguir teniendo conexión con el mundo y, por primera vez, poder compartir experiencias, aprender de los otros, aportar nuestras ideas  y, lo más importante, sentirnos parte de un colectivo que ya no se dividía por países. Somos, todos, ciudadanos del planeta tierra.

Nuestro único objetivo es sobrevivir, salvando lo que queda… Que, por cierto, sigue siendo precioso…

 

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¿Se puede?

Está en el descansillo.

Casi entrando… No se atreve a llamar al timbre. Es su turno pero el verano se niega a irse y ocupa su espacio…Bueno, parece que ha llegado con antelación… Será por el cambio climático…

El otoño espera pacientemente…

Oigo su respiración agitada de viento y lluvia a través de esa puerta aún cerrada.

Empezando…

Inexplicablemente, en el huerto está naciendo una fresa.

No sé si prosperara, si será una fresa en el futuro, pero… ahí está. La flor del fresal, empezando…

 

 

El cambio climático en mi calle.

¿Es invierno? , ¿no?????

La Buganvilla de mi calle, en invierno, es de color verde. Nada de tonos violetas y morados . Sólo verde. Si quedan flores, son de color café con leche. Suelen caer a finales de octubre junto con las las hojas de los plataneros. El viento las hace hacer remolinos y amontonarse en las entradas de las casas…

Ayer hice esta foto de la Buganvilla.

Luce igual de esplendorosa que en junio…

 

Manicomio Redondo .

Conflictos armados, hambre, tiranos, niños soldados, pobreza, radicalismos, terrorismo, corrupción, cambio climático,  …

 

mafalda_manicomio-redondo

Si no lo ha patentado, que corra.

15.000 + 1

Y sé que son 15.000 + muchos miles, millones más de personas que firmaríamos el documento en el que, literalmente, más de 15.000 científicos de 184 países avisan que la humanidad se está cargando el planeta.

Básicamente, el hombre está poniendo en peligro su propio bienestar al degradar el sistema hasta tal punto que es posible que sea de forma irreversible.

En 1992, se publicó un documento, firmado por 1.700 científicos con el título: “Advertencia de los Científicos del Mundo a la Humanidad”, en el que ya alertaban de la dramática situación a la que nos estamos acercando en aras del desarrollo descontrolado. 25 años después, se ha publicado este “Segundo Aviso” ( web de BioScience).

¿A la tercera, la vencida?

Humanidad: Somos idiotas…

Esperando el otoño (de verdad).

Vale. Hace un clima que no dirías que es de mediados de octubre, pero, con el huerto, hay que seguir las normas. Él no tiene la culpa de lo del cambio climático, así que no lo voy a volver loco y voy a seguir la rutina. También sirve para que yo conserve una cierta cordura…Aunque el calor parezca de verano, yo ya lo he podado, limpiado y abonado.

Ahora, espero la lluvia, algún día gris y algo de frío, que también apetece…