Vudú

Este es el relato que presenté a Relatos en Cadena con la frase de inicio “Estamos en paz”.

Íncipit

“Estamos en paz” superó al “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”. Fueron las primeras palabras que el secretario general de la ONU pronunció, emocionado, en un discurso histórico para la humanidad. Se habían acabado los conflictos armados. La frase se convirtió en el íncipit más famoso del mundo. Aunque la paz duró poco, era repetido sin cesar, invocando aquella realidad vivida. Deseando volver a ese instante, en el que era verdad.

La frase de inicio de los Relatos En Cadena de esta próxima semana es : Me está encantando clavarle agujas a este muñeco.

Seguimos.

Estamos en paz.

Hace unos días, os hablaba de los Relatos en Cadena que convoca la Cadena Ser y Escuela de Escritores. 

Este año voy a intentar ser constante y es que, a veces, para escribir, necesito un “estímulo” extra. A mí, que me den la frase de inicio, me activa el proceso de creación. Y es emocionante saber que alguien está evaluando tus textos. El de la semana pasada, con la frase de inicio “Su padre es un tal José Luis”, me pilló el jueves, muy tarde. Apenas quedaba una hora para el cierre de la convocatoria y lo del tal José Luis me costaba. 

Este fue el resultado.

El Doctor Ramírez

Su padre es un tal José Luis, murmuraban al paso del niño. Un crio feliz con numerosos candidatos a padre a los que le iban cambiando el nombre. En el pueblo, se comentaba que era un tal José Ramón y en la peluquería apostaban por un tal José Fernando.

Él sabía la verdad. No había ni José Luis, ni José Ramón, ni José Fernando. Solo una aportación anónima en una clínica de fertilidad. La madre y la Tita Josefa, su otra madre, lo habían decidido así.

El Doctor Ramírez, pediatra de especialidad, saludó a la preciosa familia. 

Hoy tocaba consulta.

Foto de Etienne Girardet en Unsplash

Como me consta qué a muchos de los lectores de este blog os gusta escribir, dejo aquí la frase de inicio para esta semana. 

“Estamos en paz»

Aquí podéis enviar vuestros textos de 100 palabras, de forma sencilla, mediante formulario. Hay tiempo hasta este jueves a las 12:00.

¡Vamos a encadenarnos!

El arcón frigorífico.

Este año he vuelto a participar en Relatos en Cadena organizado por la Cadena SER y la Escuela de Escritores.

El objetivo es crear un relato de 100 palabras, a partir de una frase de inicio. Cada semana, esta frase será la última del relato seleccionado como ganador.

La primera semana que he participado (ya llevan dos) había que empezar con la frase “Darse una vuelta con él “.

Envié el relato que viene a continuación: 

Foto de Eder Pozo Pérez en Unsplash

El arcón frigorífico

Darse una vuelta con él fue un error. Cuando denuncié la desaparición de mi marido, enviaron a un policía. Todo fue bien hasta que entró en el garaje y vio el maldito arcón frigorífico. Me preguntó si era el del bar de Manolo. 

Ni idea. Lo compré hace tres meses, mientras trazaba mi plan. 

Lo acarició con cariño.

—¡Si aún funciona! Mis hijos lo habrán abierto mil veces para elegir un helado. 

Sonrió y se dio la vuelta, alejándose. No sé qué le alertó, pero, de repente, se giró y dijo: 

— Si me lo permite, voy a abrir el arcón de Manolo.

Ganó Secretos de cuna, de David Garduño Navarro, cuyo relato y el de los finalistas podéis leer aquí (se publican semanalmente). 

David acaba su estupendo relato con la frase: “Su padre es un tal José Luis” 

Y aquí nace otro relato, otra semana.

Seguiré informando…

¡Exclamando!

Dicen que en los inicios de la escritura, las frases se encadenaban sin ningún tipo de indicación y , por eso, era tan importante leer en voz alta para darle al mensaje, un significado correcto. Hubo que esperar a inicios de la Edad Media para que se separaran las frases. Más tarde, se introdujeron los puntos , las comas , los paréntesis, etc. Lo que llamamos , signos de puntuación.

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A mí siempre me ha gustado mucho el signo de exclamación o admiración. Difícilmente podríamos entender bien el lenguaje escrito sin ¡la prosodia!, es decir, el tono, el acento y la entonación. El origen de este signo no está muy claro. En Internet se desarrolla la teoría siguiente : «Una de las teorías explica que estos signos surgieron de la expresión en latín io que significa «gozo, alegría», y que la superposición de la i sobre la o sufrió una transformación similar a la de los signos de interrogación.» La realidad es que los estudiosos de la paleografía no han encontrado pruebas consistentes de que así sucediera.

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Pero, fuera como fuera que llegara a nuestro lenguaje escrito,  tenemos un símbolo universal (!), que reconocen casi todos los seres humanos del planeta, que sirve para exclamar, para enfatizar y para advertir (es la señal mundial de «precaución»). Además, enfatiza las interjecciones que son esas curiosas palabras que expresan tanto con tan poco: ¡Oh! ¡Ay! ¡Guau! Todo ello condensado en un palito, anclado en el texto por un punto.

No es lo mismo decir Te quiero que ¡Te quiero!, ni escribir Gracias que ¡Gracias! Y si añades más de esos palitos, más sentimiento que le pones: ¡¡¡¡¡Te quiero!!!!! O ¡¡¡¡¡¡Gracias!!!!!!.

Nuestra lengua es la única que coloca los signos al principio y final de la sentencia. La norma data de 1754 cuando la recién creada Academia de la Lengua, lo propuso como facilitador en la comprensión de los textos. Debo admitir que muchas veces, utilizo el signo en el modo anglosajón y omito el símbolo de apertura.

Craso error, además de falta ortográfica, ya que nos permite situar la entonación (y el significado) en el momento correcto para su lectura. Es una ventaja para el lector y una herramienta para que el que escribe pueda transmitir fielmente, la prosodia de su escrito.

¡Feliz miércoles!

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NB : Hay once los signos de puntuación: punto, coma, punto y coma, dos puntos, comillas (pueden ser simples o dobles), paréntesis, signos de interrogación, signos de exclamación, puntos suspensivos, guión y raya.

Conticinio, Concubio y Galicinio.

Plauto nació en el año 254 a. C.

Este señor fue soldado, viajó, fue comerciante, se arruinó y acabó escribiendo comedias que le hicieron muy popular en la Roma del S.III a. C.

De este autor, existe la primera constancia de la palabra conticinio.

Conticium parece ser el origen y se refiere, en el contexto de los campamentos militares que Plauto conocía muy bien, al momento de la noche, cuando todo sonido debía cesar.

Mucho más tarde, por el año 600 d. C., el arzobispo de Sevilla, San Isidoro, que además de clérigo era escritor, musicólogo, filósofo e historiador, define la palabra conticinio como una de las siete partes en las que se divide la noche.

ConticinioHora de la noche, en que todo está en silencio.                  

          

La palabra es curiosa y bonita por la atmósfera que recoge: noche y silencio. 

Pero debo admitir que, hay noches, en la ciudad, en el que es difícil encontrar el momento conticinio.

No hay paz, mientras pasan los camiones de recogida de basura y los coches y motos de los que, su concubio , se da más tarde de lo previsto.

El Concubio es la hora en que suelen recogerse las gentes a dormir, según San Isidoro de Sevilla.  Y el problema, en el S.XXII, es que, a algunos, el concubio les coincide con el galicinio.

Galicinio: Parte de la noche próxima al amanecer (de gallicinium, “canto del gallo”)

La palabra que más me gusta, por eso, es Conticinio…

Rechazo las romanzas de los tenores huecos.

Años 90. Me dio por escribir cuentos para presentarlos a Concursos Literarios. A lo loco.

En una de las ocasiones, solo una, me premiaron, aunque mi premio fue compartido con otro autor. Resultó ser un escritor experimentado, muy culto, amante de la escritura y del arte, en general.

Mi amigo escritor, me“tuteló”, durante un tiempo, por carta. Yo le enviaba textos y él me los corregía y, lo más importante, los criticaba con gran acierto. Aprendí mucho de todo lo que hacía mal.

En una de esas cartas, lo que dice del arte de escribir, condensa muy bien lo que es la comunicación de hoy en día, lo que oímos tan a menudo, en tantos auditorios, en tantos discursos. Palabras vacías, sin tripas, que no dicen nada. Frases huecas.

Él, con elegancia, lo remata con Antonio Machado. 

La oferta.

Mi teléfono fijo suena sin parar. Estoy pensando en desconectarlo y decir a toda mi familia, amigos y contactos varios, que, a partir de ahora, me llamen al móvil, pero, cuando pienso en mi madre, que a sus ochenta años es el único número que almacena en su memoria, desisto en el acto de enmudecer el maldito teléfono. ¿Y si le pasa algo? ¿Y si quiere llamarme?

Al principio, contestaba a las llamadas: ¿Quiere mejorar su tarifa eléctrica? ¿La del gas? ¿La de telefonía? ¿Quiere agrupar todos sus seguros? ¿Qué hay del seguro de vida? ¿Y va a renunciar al sorteo de un jamón sólo por no responder nuestra encuesta?… Ahora, sólo levanto el auricular si conozco el número del que me llaman. No puedo absorber más ofertas comerciales, ni Black Friday ni Ciber Monday ni lo del jamón, pero… esa tarde, estaba distraída y pasaba por delante del teléfono en el momento en que sonaba y lo cogí. La voz del hombre que recitó mi nombre y apellidos, tal y como constan en el DNI, en vez de atemorizarme como en otras ocasiones, me sedujo. Sin quererlo, me oí responder “Sí, soy yo”

La voz profunda y sensual me anunció que tenía una oferta irresistible diseñada especialmente para mí. En vez de decir aquello de “Gracias, ya estoy cubierta de todo, todo” y colgar, le pedí que me explicara la oferta. ¿¿?? ¿Qué me estaba pasando?

El hombre hablaba, intercalando unas pausas misteriosas como para confirmar que estaba entendiendo el mensaje. Yo, a cada pausa, contestaba con un “Sí, sí”. Acabé dándole el email, al que me envió la propuesta. Me llegó un número de pin al móvil (que también se lo había dado) para firmar digitalmente el contrato y en menos de diez minutos, ya era usuaria del servicio de mensajería especial “WindWords”.

Nunca hubiese dicho que esa llamada iba a cambiar mi vida. Sí, estoy bien. Muy tranquila. Diría, también, que “feliz” pero es un adjetivo con el que no me atrevo nunca, pero…estoy casi feliz. ¡Sí!

Yo era una de esas personas con hipersensibilidad a las opiniones de los demás. Las palabras de algunos me dolían. O me preocupaban o no me dejaban dormir. Sé que hay gente que sabe ser inmune a los sermones, reprimendas, críticas y comentarios, pero yo, no. A mi me afectaban mucho. Un ejemplo: mi cuñada dejando ir (como quien no quiere la cosa) que era una mala hija por no tener a mi madre viviendo en casa. Y yo, sabiendo que está perfectamente y que quiere vivir sola porque puede y quiere, sentir esas palabras taladrándome todo el día: “Mala hija, mala hija…”.

Ahora, todo es diferente. Me dices, querida compañera de trabajo, que me ves más estropeada y qué si me pasa algo y no me obsesiono con “estoy mal y me ven mal, estoy mal y me ven mal”. Llamo a WindWords o contacto vía su app y, a los diez minutos (no me explico como pueden ir tan rápidos) aparece un mensajero en mi puerta. En sus manos, lleva un extraño recipiente que parece no pesar nada. Me da una hoja de un material liviano y escribo las palabras que me han fastidiado el día. Firmo el comprobante y se va. A los pocos minutos, siento una brisa ligera y ya no le doy la más mínima importancia a lo que me ha dicho este o el otro. Me importa un pimiento. Ni me acuerdo…

Una vez, le pregunté al mensajero, por el destino de esa urna volátil y me respondió con una sonrisa: “Lo único que debes saber es que las palabras se las lleva el viento”.

Cada vez que lo pienso, juraría que el mensajero tiene la misma voz poderosa que el tipo que me vendió la oferta…

 

Hablando claro.

hc

-. No sé qué vamos a hacer con su caso. Me gustaría convocar una consulta interprofesional para intentar decidir cuál sería el mejor tratamiento para Ud.

-. Es que no puedo seguir mucho tiempo así. Se lo digo desde la desesperación, Doctor. He perdido a mi mujer, a la familia, a los amigos… Necesito poner remedio a esto… No quiero morir solo…No quiero vivir solo…

-. Tranquilícese. Seguro que encontramos la manera de oscurecerlo. Por lo menos, que no sea tan…

-. Perdone que le interrumpa. Mire Doctor, llevo meses viniendo a su consulta y no hemos conseguido nada. Me parece que no sabe qué me pasa, ni como curarme. Creo que está alargando esto innecesariamente. Supongo que le va bien ir facturando cada visita sin ningún avance ni cambio en mi estado. Yo ya tengo bastante. Voy a consultar a otro médico.

-. Por supuesto, es Ud libre de hacer lo que quiera. Y, sí, admito que no sé cómo hacer que Ud no hable claro. No sé me ocurre cómo oscurecer su discurso. Veo sus palabras de un color pálido, casi blanco…Son demasiado claras…

El hombre que hablaba claro, abandonó la consulta del eminente psiquiatra. Iría a visitar a otro profesional y mientras tanto, tendría la boca cerrada. Ese torrente de palabras claras, francas y carentes de adulación que salían por su boca, sólo le habían traído problemas.

El mundo no estaba preparado para que le hablaran claro

 

 

Gallinas jóvenes en ácido acético.

 

aliens

Dos seres humanos están siendo observados por un grupo de alienígenas.Graban este diálogo para , después, analizarlo :

 

-¿Sabes qué?. Al final me he decidido. Le voy a tirar los tejos a Puri.

A buenas horas, mangas verdes. Se te ha a delantado Pepe.

-¿Pepe?…pero sí Pepe es más feo que Picio…

-A ella le da igual. Lo quiere aunque sea feo, te lo digo yo…Te va a dar calabazas.

-. ¿Y si le doy pena? Le puedo decir que he estado en cama, por un accidente…

-. Tienes más cuento que Calleja... No te va a hacer ni caso. Te repito, te va a dar calabazas.

– ¡Qué calabazas ni qué pollas en vinagre!… Por ahí viene Puri. Te dejo…

 

Análisis : El ordenador alienígena no es capaz de dar el matiz del lenguaje humano y traduce literalmente por lo que estos extraterrestres se encuentran con :

A) El sujeto 1, va a ir a algún lugar a tirar unos tejos que son unas coníferas, por lo que parece que va a derribar unos árboles.

B) El sujeto 2 le dice que la hora es correcta e introduce mangas verdes que, de verdad, deja anonadados a estos investigadores del espacio exterior.

C) También tienen que lidiar con Picio y Calleja y con el hecho de que alguién va a regalar calabazas (fruto del género Cucurbita) y para finalizar, el «pollas en vinagre».

Todas estas frases están incorporadas de forma natural en el lenguaje terrestre pero esta IA alienígena adolece de literalidad. Hay que ayudarlos.

  • Tirar los tejos : La frase proviene de un antiguo juego popular en el que se derribaba una pieza de madera, con unos tejos que eran pedazos de teja redondeada. Jugaban los «mozos» y la gente los rodeaba. Si uno de estos mozos quería declarar su amor a una «moza», le tiraba el tejo a los pies…
  • A buenas horas , mangas verdes : En Castilla, en el siglo XIII, exístia una especie de cuerpo policial  (Cuadrilleros de la Santa Hermandad) que llegaban habitualmente  tarde cuando los requerían para solucionar altercados. Su uniforme tenía las mangas verdes.
  • El pobre Picio, un zapatero que vivió en Granada a finales del XVIII. No se sabe por qué, lo condenaron a muerte pero, estando en capilla, ya esperando su destino, le llegó la noticia del indulto. La impresión fue tal que a Picio se le cayó el pelo ( cabeza, pestañas, cejas,..) y se le llenó la cara de tumores, deformando totalmente su aspecto.
  • Saturnino Calleja, fue un editor de libros nacido en Burgos, en 1855. La editorial Calleja se especializó en Cuentos Infantiles.

Respecto a lo comestible : Las calabazas y las pollas en vinagre.

calabaza

Los griegos pensaban que la calabaza era todo lo contrario a un afrodisíaco así que servían para apagar el fuego de la lujuria y si te daban calabazas, significaba que no habría acercamiento . En la Edad Media, en los conventos , se aconsejaba rezar el rosario con pepitas de calabaza para alejar pensamientos lascivos y las masticaban para ayudar a cumplir el voto de castidad.En Cataluña, cuando se pedía la mano de una hija, si al pretendiente le servían calabaza, significaba que la familia lo rechazaba.

Finalmente, las pollas en vinagre. Una delicatessen. Una exquisitez gastronómica : Pullus que es un pajarillo, preparado con un tipo de escabeche para su conservación ( tipo salsa vinagreta).

Para los alienígenas son gallinas jóvenes en ácido acético...

extraterrresres

N. B : Todas las expresiones del libro «Hablar con corrección » de Pancracio Celdrán Gomariz.

Brácteas.

La buganvilla recibe este nombre por su descubridor. Louis Antoine de Bougainville (1729-1811), el marino y explorador francés que introdujo la planta en Europa desde Brasil. Cierto, por eso , que tiene nombres diferentes según el país, que no tienen nada que ver con Louis Antoine de Bougainville : papelillo, napoleón , veranera, trinitaria , Santa Rita…

Esas preciosas hojas de intenso color violeta, no son las flores de la buganvilla. Se llaman “brácteas” y son producto de una transformación natural de las hojas para acompañar a las flores, protegerlas y apoyar la función de atraer a los agentes polinizadores por esos los colores tan llamativos ( las hay rojas, naranjas, rosas…)

La verdadera florecilla, blanca y diminuta, está ahí en medio, a la espera de la polinización.

Así que lo que hace tan bonita esta planta trepadora son las brácteas.

El nombre es raro ( no sé por qué no me gusta) pero debo admitir que la buganvilla tiene unas brácteas preciosas…

Nota de actualización Julio 22 : La mitad de las brácteas se están secando. Normalmente, están todo el verano preciosas pero la ola de calor , la falta de lluvia y, en definitiva, el cambio climático está cambiando la vida y los colores del paisaje.

Triste evidencia.