Capas y capas…

Viene a ser una metáfora de la vida. Primero, un color alegre, que parece indestructible. Pasa el tiempo y el color toma ese matiz de “desvaído”. Ya no es violeta…Cambia el entorno y la historia, y donde antes había color, ahora se requieren­­ tonos más serios: Gris plomo, por ejemplo.

Pero la vida sigue y el gris, aunque sea compacto y riguroso, también se va diluyendo y deja ver lo que fue. Por muchas capas que haya, el tiempo las va descubriendo, una a una…

Lleva muchos años conmigo. Es un taburete auxiliar que me ha ido fenomenal: para la habitación violeta, para alcanzar las cajas más altas de las estanterías, para cortar el pelo en sesión de peluquería casera, para ubicar mi vaso de agua con gas con hielo y el libro al lado de la tumbona… Así que, le toca otra capa. Para seguir en mi vida, a base de capas… Esta va a ser de color azul …

El tiempo dirá …

Una cosa preciosa…

Es una cosa que me dijeron.

Una amiga me explicaba el proceso de su enfermedad. Sus palabras eran naturales, positivas, preciosas… Lo que me dijo, que es precioso, es que, si repitiera su vida, lo dejaría todo tal cual está ahora.

Y es que, en el ahora, es muy feliz.

Su travesía, en los momentos más difíciles, la hizo en compañía. Aparecieron los sentimientos más espontáneos y puros que unen a una familia. Y ese amor descomunal se ha hecho presente.

Pasan los años y cada uno empieza a hacer su vida. La familia es armónica y se reúne en los momentos decisivos: cumpleaños, bodas, bautizos, Navidad, en alguna comida familiar… y, de repente, le pasa algo a uno de sus miembros y lo que era esporádico se convierte en habitual.

La familia aparece. También los amigos. Los compañeros de trabajo…Se reciben altas dosis de cariño que compensan las dificultades. Reconoces el amor que te tienen y el tuyo hacia los demás, que también aparece como si fuera sólido. Casi se puede tocar.

Y es tan brutalmente precioso, que no cambiarías nada, ni siquiera lo más doloroso,  si la consecuencia es no tenerlo.

¿Es o no precioso?

Palabras que no tenemos.

 

PrintAnjana Iyer’s “Found in Translation”

En casi todos los idiomas, hay palabras que no tienen traducción. Podemos entender su significado pero acudiendo a la ayuda de una frase aunque el idioma original, condense el significado en un solo vocablo. El idioma español tiene 100.000 palabras pero no las tiene para describir cosas como estas :

1) El sentimiento de enamoramiento instantáneo, la primera vez que ves a alguien (Koi No Yokan, japonés)

2) El quedarte en blanco al saludar a alguien o al presentar a alguien y no recordar el nombre.(Tartle,escocés)

3) Rascarse la cabeza en actitud pensativa Pana Po’o ( hawaiano)

3) Sentirse cómodo, en un lugar acogedor, rodeado de amigos Hyggelig (danés)

4) Pasar los dedos suavemente por el pelo cafune (portugués)

5) Estela/reflejo de la luna en el agua. mangata (sueco)…

6) Chiste tan malo y explicado tan mal que lo único que puedes hacer es reírte. Jayus( indonesio)

De la misma forma, “los otros” NO pueden traducir del español palabras como por ejemplo Friolero y Sobremesa. Alé!

sobremesa De Matpia

 

 

Sutil.

Cuando me has dicho que eligiera la puerta correcta al llegar, con esa voz tan profunda y tan seria… No sé. Me ha parecido un juego apasionante, incluso erótico.

Seguir tus instrucciones al pie de la letra, vestirme con ese vestido concreto,  ir a esa calle, entrar en ese edificio y buscar la puerta correcta…

Admito que me lo has puesto fácil.

El mono de trabajo.

Hoy ha sido un día especialmente duro. Tengo ganas de llegar a casa y sacarme la ropa de trabajo.

Cuando la cuelgo, en el perchero que hay en la entrada, siento que me libero de toda la tensión de la jornada…

El peor momento del día, sin duda, ha sido el de ese niño que iba a cruzar con el semáforo en rojo, mientras la madre , despistada,  parloteaba con una vecina…

Ha costado desviarlo. Menos mal que una mariposa azul ha venido a ayudarme…

@twitter

Coincidiendo con el quinto aniversario de Twitter, @fnac.es convocó un concurso para crear un libro, ilustrado por @vueltasdetuerca, con los 140 tweets que mejor definieran esta red social. El libro se tituló “140” y tuve la suerte de ser el tweet nº 49. ¡Me enviaron el libro a casa!

Lo que escribí, merecedor de un lugar en esas páginas,  fue: “La verdad está ahí fuera. Expediente Tweet”.

Me parecía una buena definición de lo que era Twitter para mí: la posibilidad de explorar por ahí fuera, para encontrar la verdad. Es un ejercicio de mezcla y filtrado de toda la información que circula por la red y que nos permite saber más y decidir mejor .

Siete años después, si tuviera que volver a definir Twitter, escribiría lo mismo…

 

Congelación de Ideas.

ideas congeladas

Yo soy terapeuta. Me gusta decir que soy Terapeuta de Especiales más que una Terapeuta Especial.

A mi consulta me llegan los casos que mis colegas, no han podido resolver y que no podrían resolver nunca porque…son pacientes especiales.

Estoy preparada para cualquier situación “especial”, soy capaz de abordarla, analizarla y, en la mayoría de los casos, tengo éxito. O sea, se curan. Por lo menos, los que quieren… Aun así, cuando conozco a un paciente y le hago la primera anamnesis, siempre me quedo un  poco descolocada…Gracias a Dios, sólo me dura unos minutos.

El hombre que está en mi consulta,  es Rogelio. Tiene 50 años. Vive solo, en una casa en el campo en el que sólo hay una ducha que está en un cobertizo en el exterior. Este dato podría parecer irrelevante, pero es el origen del mal de mi paciente (o por lo menos, así lo manifiesta). Me ha explicado que en la ducha, hay una ventana de esas de láminas, que por vieja y oxidada, siempre está medio abierta. Sea invierno o verano, la ventana se mantiene en la misma posición, dejando pasar el aire fresco o gélido, según la estación. La ventana, según explica Rogelio, está muy cerca de la alcachofa de la ducha y , con el tiempo, se ha convertido en un improvisado estante definitivo…Allí, él,  que es muy aseado , deja sus frascos de champú …

La temperatura ambiente hace que el champú (de ortiga blanca y cedro salvaje, me especifica Rogelio) esté templado en verano y frío en invierno. El pasado año, en la zona donde vive el paciente,   las temperaturas habían sido extremas y las heladas, habían arruinado las cosechas …

Según el propio Rogelio, el frío intenso había afectado, también, el buen funcionamiento de su cabeza…

Me comenta que hace un año, más o menos, al verter el champú directamente sobre su cuero cabelludo (que al fijarme, veo que está frondoso y muy bonito con unas primeras canas plateadas) notó que estaba muy frío.

Exageradamente frío.

Inmediatamente después, percibió que se le habían congelado las ideas.

Ideas, congeladas.

Vale.

Rogelio vive en el campo y tiene una tienda On Line. Vende los productos que produce su huerta , directamente al consumidor. – El primer signo de que algo no iba bien, me explica, se produjo cuando llegó la Semana de la Oferta Verde.

Rogelio ideaba lotes de frutas y verduras, que colocaba en bonitas cestas de mimbre y adornaba con artesanía de la zona que, cada año, era diferente. Todo el mundo esperaba su ocurrencia: un botijo, unas cucharas de madera o macetas de terracota  pintadas a mano…

Rogelio se encontró, a pocas semanas de la Oferta Verde con que era incapaz de crear nada nuevo. Daba igual que le presentaran un sinfín de productos artesanos. Él, sólo podía pensar en las cosas que ya había utilizado. Así que, ese año, por primera vez, repitió “Lote de la Semana de la Oferta Verde” y volvió a poner un botijo.

-Ideas, me dice, tengo muchas pero son las que ya tenía. No puedo producir ideas nuevas. No puedo cambiar de opinión. No pueden convencerme….Nunca podré cambiar ni evolucionar como persona. Piense, piense en sus ideas acerca del amor, o piense en “sus ideologías”,…Imagine que nunca pueda cambiar de idea, porque esa idea está congelada, ahí, y no deja espacio para las otras. Y está dura como una piedra y tampoco deja que la modelen…Ideas fijas, para siempre…

Intento ser empática. Intento ponerme en su lugar y reviso mis ideas. Soy consciente que he ido cambiando de “ideas”, muchas veces en mi vida y que eso es lo que me ha permitido, por ejemplo: volver a enamorarme. Además de ir modificando mis ideas, también han surgido ideas nuevas: eso me ha permitido dedicarme a este trabajo y escribir un libro, por ejemplo. Las experiencias vitales nos hacen cambiar de idea, muchas veces…

Esto está difícil…

Rogelio me explica que ha utilizado múltiples sistemas para intentar descongelar sus ideas pero para ello, sólo ha podido utilizar las ideas que él ya tenía sobre cómo combatir el frío y la congelación: saunas, duchas de agua caliente, gorros de lana, esterillas,… Su hermana, que es peluquera, lo tuvo un día entero bajo la lámpara de infrarrojos que se utiliza para hacer subir las mechas pero…nada.

Rogelio, sigue con las ideas congeladas…

Se acerca la Oferta de Primavera y ya está pensando en adquirir 500 botijos…

No sé cómo afrontar este caso. Parece que las ideas se me han congelado a mí porque por más que pienso no se me ocurre nada.

¿Alguna idea?

 

El carajo es marinero…

Acabo de descubrir que es el carajo.

El carajo era una cesta pequeña que se situaba en lo más alto del palo mayor de las embarcaciones para que el vigía pudiera divisar otros barcos, tierra firme o un banco de ballenas…

Por su incomodidad (alto, estrecho, inestable) era un lugar poco deseado…Se solía enviar al carajo a los castigados o infractores de la embarcación. Así que cuando mandas al carajo a alguien, lo envías a esa cestita incómoda del barco…

Exactamente, aquí.

Por si os preguntan… ; – )

 

Desavenencias Conyugales.

No puedo más. No puedo más. No puedo más.

Más.

No puedo.

Al principio, me hacían gracia sus manías. Te diré, incluso, que amaba su…peculiaridad.

Buscaba la perfección visual. Siempre.

Pon esto así, gira aquello allá, mueve eso hacia aquí…

Ahora, que ya no es el principio, no puedo más. Odio sus…peculiaridades.

Se lo iba a decir ayer. Mira, No puedo más.

Me hizo comer la pasta, moviendo el tenedor con precisión para que mis espaguetis encajaran a la perfección con la ilustración del paraguas del bol…

PEEchaya Burrou

Pero , hoy, se lo voy a decir.

Esto no lo aguanto.

¿Qué sostenga el globo, durante toda la tarde, para que el cuadro luzca perfecto en la pared? ¿Así que me tengo que quedar inmóvil, horas y horas, para que el huevo este sea perfecto?

Mira, no puedo más…

Peechaya2

 

NB : Las fotografías que me han inspirado este breve, son de la australiana Peechaya Burroughs .

 

peechaya3

 

 

Perder el oremus…

Hablo sin saber lo que digo. He verbalizado “perder el oremus” y al momento, he pensado: ¿”Oremus????”

Sé lo que significa  : si pierdo el oremus, pierdo el sentido (el norte?), me despisto…pero no sé nada del tema “oremus” . Investigando un poco, encuentro dos explicaciones posibles. Como parece obvio, es una de esas expresiones católicas que ha arraigado en el lenguaje popular. La invitación a la oración que hacía el sacerdote en el rito, eso es el “Oremus” ( Oremos, en la misa en latín). Y el feligrés, debía saber cual era la oración que tocaba recitar en esa parte de la misa. Si se despistaba ( por ejemplo, estar mirando las musarañas sin prestar atención a los tempos del ritual) y no sabía qué debía recitar, era que había perdido el “oremus”. Esta es la explicación lógica, pero me gusta más esta otra : al celebrar la misa, el cura se ayudaba de un misal. El libro llevaba en el borde exterior de las páginas iniciales de sus diferentes capítulos unas pestañas, que el cura podía agarrar con dos dedos y pasar de golpe un bloque entero de hojas cuando necesitaba ir de una sección a otra en diferentes momentos del rito. En algunas ocasiones adoptaba la posición de orante, con los brazos extendidos y las manos vueltas hacia arriba; era entonces cuando las pestañas se revelaban especialmente eficaces y le permitían, con un rápido movimiento, ir directamente a la página en la que estba la oración que tenía que leer.

Esas pestañitas recibían el nombre de “oremus”, y si el cura perdía el oremus, no sabía cómo seguir y la misa podía verse interrumpida. ( De la misa la mitad, Salvador Alsius).

Así que cuando me pongan a George Clooney delante y  lo pierda ( el oremus), por lo menos, sabré lo que pierdo…

NB : Por cierto, también se llama así un vino dulce de Vega Sicila de los viñedos que tiene en Hungría. Si lo pruebas, pierdes el oremus, seguro…