Escribiendo…

Sigo escribiendo el proyecto de novela que empecé con el NaNoWrimo2019 y que-al paso que voy- acabaré con el NaNoWrimo2020.

La fase de documentación es la que me está ocupando el mayor tiempo de trabajo . Lecturas muy interesantes que me tienen absorbida. Con la información que voy leyendo y archivando, la historia va cambiando, aparecen nuevas tramas y tengo a los personajes desconcertados.

Las búsquedas pasan por la historia de los años 30 y los años 40 en España y Alemania, las fotos antiguas que hay de esa época ( es alucinante ver el número ínfimo de coches circulando por las calles de Barcelona),el nazismo ( increíble, después de leer todo lo que cae en mis manos, que haya personas del siglo XXI que utilicen este término con la frivolidad con la que se hace),  el crossdressing -vestirse como el género opuesto- y todas sus implicaciones sociales .

Estoy desconcertando a Google y los algoritmos predictores de mis intereses como internauta.

Seguro.

 

Entra.

Esto es de mi época de RotuTerapia. Estaba poseída por los rotuladores…

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(I)

Te camela con lo de la Terapia de Color. Te dice que esos rotuladores son inofensivos…Que te transportaran…

-Pinta, pinta. Colorea,…Dibuja lo que tú quieras…-Lo va repitiendo, de forma pausada con esa voz profunda que te induce a pintar, a colorear, a dibujar …-Pinta, pinta…

Te relajas.

Y dibujas. Y te sale un laberinto, lleno de círculos concéntricos…Y, ella, sigue repitiendo-Pinta, colorea…

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Y llega el momento y te transporta. Estás enfrascado. Sacando la lengua en un gesto de máxima concentración, con los codos apoyados en la mesa, la mano firme y el rotulador, húmedo, empapándolo todo de color.

Pinta, colorea,…Entra.-dice la extraña terapeuta -…entra.

¿Entra?

El cambio en el mantra te saca de tu ensimismamiento. ¿No era “Pinta, Colorea”?¿Por qué ha dicho “Entra”?…

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(II)

Todo es de un extraño color verde.

Hay pequeñas franjas de un color morado oscuro que me llevan hacia unos círculos concéntricos de muchos tonos. Me giro a la izquierda y veo más de esas franjas y de esos círculosy más allá, un desierto blanco. Me giro a la derecha y… lo mismo…

¿Dónde estoy?

Camino unos pasos, y me acerco a uno de los bordes. ¿Borde?

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A lo lejos, me parece divisar una indicación. Esto, debe ser un sueño. – reflexiono-Estaba yo, dibujando y pintando y me habré dormido y…¿Qué es eso?

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Entonces, reconozco los colores y las formas. “Pinta, colorea, dibuja lo que quieras”.

Estoy en mi cuadro…Quiero salir. Lo recorro , de arriba a abajo. Me paseo por todos los círculos. Sigo las franjas moradas. Me cuelgo del borde. Nada.

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Alzo la vista y la veo sonreír. No es terapeuta. Es una bruja … Una bruja mala y me ha encerrado en este cuadro. Noto que me mueve, me desplazo a trompicones de un lado a otro hasta que me vuelve a colocar en posición vertical. Entonces, me atrevo a mirar a mi alrededor. Veo los otros cuadros y… a los otros prisioneros. Un chico, sentado a la orilla de un río en un encantador paisaje campestre; una mujer en la puerta de una casa muy bonita, al lado de un árbol lleno de manzanas ;una joven sentada en una nube, en un cielo de un azul precioso…

La bruja,  se ríe.

Me pregunto por qué no presté más atención en mis clases de dibujo…Estoy encerrada , en una red de círculo concéntricos …

Además, este color verde que elegí, me empieza a molestar…

NaNoWriMo : a ritmo lento.

Voy muy por debajo del ritmo deseado de escritura.

En el proceso, me he encontrado en una situación especial: necesitaba información para poder escribir esta historia. Sin un “contexto” detallado, se me queda en un relato breve. En el proceso de documentación, me he quedado enganchada a la lectura de la historia de España y Europa en la década de los 30.

Estas lecturas me están retrasando y en la consecución del NaNoWriMo pero me están dando una estructura sólida para continuar escribiendo cuando pase el evento.

En este transitar de creación literaria he descubierto varias cosas:

Lo primero que he descubierto es que no sé nada. Desconozco nuestra historia.

Lo segundo, que da que pensar, es que muchas de las cosas que leo, si os las transcribo aquí, sin dar más información, podrías pensar que son crónicas actuales.

Y en esas estoy, aprendiendo…

Almas cándidas.

“Carta de una palabra desesperada“.

 

Apreciados amigos,

Agradezco que me permitáis expresar mi indignación a través de estas letras. Por lo menos, lo hago en campo amigo… Total, soy una palabra… Y, de las feas. No tengo una “i” latina precediéndome y dotándome de prestancia tecnológica . No enternezco. No gusto. No se fían de mí.

Lo que más me indigna de esta situación es que yo, como palabra, era preciosa. Y lo digo en pasado porque me debo remontar a dos mil años atrás para recordar aquellos tiempos en los que mi esencia ,esa que llaman semántica lingüística, era de una belleza sencilla.

Ingenua, sin malicia, sin doblez…

Cándida.

Siento una pena inmensa…Supongo que será nostalgia por lo que fui. ¿Sabéis que estoy emparentada , en línea directa , con la palabra “candor”? Con eso, lo digo todo.

Antes era “candidus” : la representación de lo blanco ,de lo puro, de lo sincero . Pero llegaron los tribunos con su inclinación a convencer , a vender, a seducir. Y para eso, cuando se postulaban, se colocaban la toga cándida. Iban vestidos de blanco con el único fin de parecer limpios.

Ese fue el principio del fin.

De “candidus” a “candidatus” ,que se quedó en persona vestida de blanco,  hasta el hoy. Ahora, soy “candidato”: El que se postula para ser elegido.

Y, mira, mira, cuando aparezco en un contexto político, me vuelvo una palabra horrorosa. Ya no soy ni blanca…

He tenido una conversación muy seria con el verbo “postular” ( que también se siente feo, por cierto) y nos vamos a inscribir en un grupo de terapia de palabras marginadas ( están inscritas: político, diputado, parlamentario y senador… ). ¡A ver si todos juntos, conseguimos superar esta depresión !

De mi candidez inicial, ya no queda nada. Un poco en candelabro y en candente pero de lo que yo era a lo que soy, ya no queda nada. Cuando me veáis impresa en un programa  o en un discurso o en declaraciones políticas y , os cree rechazo, recordad que soy una palabra que provengo de “cándida” y que yo no quería llegar hasta aquí pero la maldita Lingüística Histórica ha hecho que ,hoy, sea lo que soy.

No me lo tengáis en cuenta.

Siempre vuestra ,

Candidato

Una palabra desesperada.

De Wikipedia : Cuando los tribunos de la antigua Roma emprendían sus campañas políticas, siempre iban vestidos con una toga blanca (la toga candida), con el fin de causar una buena impresión entre sus electores. La palabra latina candidatus, que significa persona vestida de blanco, llegó a convertirse en sinónimo de toda aquella persona que busca alguna dignidad, honor o cargo.

NB : Este es un texto de hace 8 años.Vamos mal…

 

 

#NaNoWriMo in progress

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Básicamente, he incumplido las normas más básicas para poder escribir con coherencia. He empezado con una idea muy potente, basada en un hecho real, pero sin una estructura ni un mínimo esquema previo. No he reflexionado sobre los personajes, ni sobre el conflicto y, mucho menos, su resolución.

Me he puesto a escribir, en un caos de palabras, con esa idea como estandarte. Así, sin más. Estoy teniendo dificultades para administrar el tiempo de escritura, pero…el proceso mágico-terapéutico que escribir me produce, ha empezado. Y me encanta.

Mi mente se va, a un lugar lejano en el espacio y en el tiempo, acompañada por esos personajes que apenas se han perfilado, pero ya tienen entidad. Pienso qué haré con ellos y como sorprenderlos.

Las guías de cómo afrontar el Nanowrimo (1 mes/50.000 palabras) se centran en la productividad. Lo importante es escribir con una cierta rutina para alcanzar la meta. Pero no hay que releer, ni corregir. Hay que producir: ese será el material base. Una vez tengas esas 50.000 palabras, te vas a permitir reescribir, ampliar, eliminar y, en definitiva, dejar como un pincel la supuesta obra que has generado a destajo, durante el mes previo.

Yo necesito releer (y ajustar cositas) para seguir escribiendo. Si no, me es muy difícil ser productiva así que ya parto de la base que mi Nanowrimo es de más (más) de un mes, pero… ahí estoy, pasándomelo en grande visitando los años 40, Barcelona y Hamburgo (no me preguntéis por qué. No he estado jamás allí) y pensando qué hacer con unos preciosos zapatos de tacón del nº 46…

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#NaNoWrimo2019

Vuelvo a intentarlo.

50.000 palabras en un mes.

Llevo 2808 palabras de “Zapatos de tacón del 46”. Una idea que me sobrevuela hace un tiempo y que no sé si sabré plasmarla como aparece en mi mente.

La foto de la portada de la novela para el NaNo, es de la web neoyorkina Syro, especializada en calzado de tacón para hombre.

NaNoWriMo, o National Novel Writing Month (mes nacional de la novela escrita), es un proyecto de escritura creativa originado en el  San Francisco, en el cual cada participante intenta escribir una novela de al menos 50.000 palabras durante el mes de noviembre.

No se dan premios por excepcional tamaño, calidad o velocidad. Cualquiera que pase el límite de las 50.000 palabras es declarado “ganador”.

Para “ganar” en el NaNoWriMo, los participantes deberían escribir un promedio de unas 1667 palabras al día, lo cual es casi dos páginas con espacio sencillo y fuente tamaño 12. (Wikipedia , dixit)

Más info : NaNoWrimo.org

Píldoras.

Lo que se puede hacer con una palabra, retocando una letra…

Cuando he visto estas esculturas, he pensado que ya hay una o dos generaciones que jamás han visto un teléfono de estos, ni sus cables rizados…Me hago mayor. Lo sé.

 

 

Una diminuta pero luminosa flor, pintada en una pared. De Paul Harflee.

Ideas.

No se sabe quién desarrolló este invento prodigioso, pero invadió el planeta.

Un artefacto inteligente, capaz de modificar la munición de cualquier arma de fuego. De todas.

La primera batalla que se libró con las nuevas armas fue histórica y cambió el mundo.

Jamás, nadie, había disparado ideas…

Un mar.

Nadie sabía quién era aquella mujer que aparecía en la puerta de la Iglesia justo cuando tiraban el arroz a los novios. Siempre parapetada bajo un gran pamela blanca y con un gran bolso en la mano del que emergían pañuelos de lino, se acercaba a la madre de la novia o a la abuela o…cualquiera que estuviera llorando en ese momento.Se acercaba suavemente, deslizándose desde sus tacones , sin dejar ver su rostro, tomaba un pañuelo y enjugaba las lágrimas de aquél o aquella que estuvieran en ese trance.

Después, disimuladamente, guardaba el pañuelo en el bolso. Lo hacía con un movimiento estudiado, depositando su botín en unos frasquitos de cristal con una tapa hermética que había en el interior.

Hacía unos años, que había ampliado su ruta a las puertas de los Juzgados. Había descubierto que las bodas civiles también tenían los momentos de lágrima que a ella le interesaban. Las maternidades, también,  pero era más difícil pasar desapercibida con su bolso lleno de pañuelos…

Aquella mañana, la excursión de aprovisionamiento de lágrimas, había sido provechosa. Las bodas que había elegido, según la ruta programada, habían sido de las muy lloronas. Los pañuelos, estaban empapadísimos…

Cuando llegó a su casa, se dirigió directamente al laboratorio. Ni siquiera se sacó la pamela y se dio un susto de muerte cuando se vio reflejada en la tapa del centrifugador ultrasónico.

Nadie dijo que sería fácil conseguir un litro y menos, trabajando de incógnito pero…ya casi lo tenía. Examino la botella que contenía el destilado de lágrimas de bienestar. Le hubiese gustado llamarlas “ de la felicidad” pero de esas, de las puras , quedaban muy pocas y eran difíciles de conseguir. Las lágrimas de bienestar también servían a sus propósitos. Concentraban el justo estallido de amor en el pecho, el brinco equilibrado del corazón, la inclinación por el abrazo, una alegría dosificada y, sobre todo, una sensación poderosa de bienestar. Había mezclado todo eso con las lágrimas de risa, que había conseguido colándose el los banquetes aunque eso, en los tiempos actuales, cada vez era más difícil…

Los efectos del destilado eran sorprendentes. Sólo era necesario evaporar una minúscula fracción, menor que lo que es nano, para conseguir que el bienestar, se propagara con rapidez. Ese “Bien Estar” era un estado mental en el que la serenidad y el optimismo se mezclaban con precisión. Activaba lo mejor de  cada ser humano y lo potenciaba…

Se sacó la pamela y la colgó con el resto. Decidió que para la próxima ruta, se pondría la de color azul celeste…

El centrifugador ultrasónico emitió un zumbido. Vio como unas gotas de un líquido transparente y sedoso, atravesaban el alambique y caían en la botella.

Ya casi tenía su litro y debía contactar con la organización para poder entregarlo. Repartidos por todo el mundo, miles de colaboradores recolectaban lágrimas de bienestar. No habían querido que las grandes corporaciones de poder se apropiaran de la patente y dejaran a la humanidad sin el elixir mágico. Lo contagiarían a la población y el efecto tendría un crecimiento exponencial… Conseguiríamos salir de esta…

Hacía años que estaban recolectando y, pronto, conseguirían su objetivo.

Faltaba poco. Apenas unos cien millones de kilómetros cúbicos y ya estaría…

Tendrían un mar.

 

 

La Carrera.

 

lacarrera

La carrera.

No es fácil conseguir una plaza para participar el La Carrera. No sólo tienes que estar en perfecta forma física y superar los exhaustivos reconocimientos médicos también tienes que conocer a alguien dentro de “la organización” que te permita el acceso.

Unas 500 personas van a presenciar La Carrera. Son las  personas más ricas del mundo y sus familiares. Cada año, desde el 2050 en que se celebra este evento deportivo, se inscriben más de 1.000 millones de personas de todas las nacionalidades del planeta.

Me sitúo en la zona de salida y miro a mis contrincantes: hombres y mujeres de todos los países. Nadie sonríe…

Estoy nervioso. Por megafonía se anuncia el tiempo de descuento. 3,2,1…A correr. Me cuesta situarme en el grupo de los diez primeros, pero llevo más de tres años entrenando para el día de hoy. Lo puedo conseguir.

Voy sorteando, con dificultad, los cuerpos sin vida que van convirtiendo la carrera en una carrera de obstáculos. Lo único importante era ser muy veloz y ágil. Los participantes esgrimen machetes, navajas, pistolas, ácido, cuerdas, piedras, sierras… Todo vale para llegar a la meta. Todo.

Casi tropiezo con un hombre al que se le están saliendo los intestinos. ¡Cuidado! Puedo resbalar…Uf ¡Ha ido de poco! Ya he avanzado hasta la quinta posición. Estoy viendo el final.

Mis pulmones están a punto de estallar pero creo que lo voy a conseguir. Algo me salpica en la cara. Es sangre. Han disparado a alguien en el grupo que viene por detrás… Estoy llegando. ¡Dios! ¡Creo que lo he conseguido!

El sudor me nubla la vista. Las piernas me flaquean. Esquivo el último cadáver y cruzo la línea de meta. Sano y salvo. No me lo puedo creer.

Oigo los aplausos enfebrecidos del público. Veo a mi mujer, llorando de emoción. He ganado una vivienda preciosa en la urbanización “La Carrera” y un trabajo digno para mantener a mi familia de por vida.

Soy el hombre más feliz de este mundo.