Esperando el otoño (de verdad).

Vale. Hace un clima que no dirías que es de mediados de octubre, pero, con el huerto, hay que seguir las normas. Él no tiene la culpa de lo del cambio climático, así que no lo voy a volver loco y voy a seguir la rutina. También sirve para que yo conserve una cierta cordura…Aunque el calor parezca de verano, yo ya lo he podado, limpiado y abonado.

Ahora, espero la lluvia, algún día gris y algo de frío, que también apetece…

¿Qué hay que ser?

¿Qué hay que ser para desear una sanidad eficiente?

¿Qué hay que ser para querer una educación excelente?

¿Qué hay que ser para no tolerar una infancia indefensa?

¿Qué hay que ser para exigir un cuidado digno para nuestros mayores?

¿Qué hay que ser para querer la libertad de los presos políticos?

¿Qué hay que ser para desear el fin de los conflictos armados y del terrorismo?

¿Qué hay que ser para estar a favor de las políticas de preservación del planeta?

¿Qué hay que ser para exigir libertad de expresión?

¿Qué hay que ser para proclamar la igualdad sin importar raza, sexo ni credo?

¿Qué hay que ser para acoger a los que lo necesitan?

¿Qué hay que ser para luchar por un mundo mejor?

¿Hay que ser de derechas, de izquierdas, de centro? ¿Hay que ser nacionalista, soberanista, republicano, monárquico, lobista, activista, …?

¿Qué hay que ser?

NB : Hoy, post filosófico. Sorry. ; – )

El lunes, primavera.

Pensad que este,  será el último fin de semana de invierno. El lunes, llegan las flores, los colores, el sol tibio… Según Mafalda : “El spot publicitario de la vida”...

Sí, el lunes ya será Primavera.Y no sé si será por el cambio climático pero… ha crecido un cuadro en mi jardín.

En un alarde de originalidad, lo llamaré “Primavera”.

Making Of : La foto del cuadro sobre la hierba ha sido un arrebato estético. La del cielo…hasta que encontré la forma de sujetar el bastidor, encuadrando las nubes, inmóvil ( que me cuesta mucho) y que quedará bien, me estuve un rato. Después pensé´: ¿Y un cuadro colgado del cielo? ¿Qué es eso?… Lo dejé ahí.  Pero cuando he visto la foto, ya editada, no he podido resistirme. Sí, es un cuadro colgado del cielo… ; – )

 

Aviso a los planetas de Trappist-1

Del último descubrimiento de la NASA, leo que los planetas Trappist-1 e,f y g son los más parecidos a la tierra.  Por si algún Trappistense nos lee,  que nunca se sabe, vale la pena avisar de lo que NO tienen que hacer bajo ningún concepto …

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Aquí, en la Tierra, ya hace tiempo que sabemos que las abejas están en peligro. ¿Nos quedaremos sin las polinizadoras del 84% de los cultivos del planeta? Dicen que las cosas van cada vez peor…

Hace unos días, leí la noticia del descenso de krill en el Antártico. ¿Krill? No conocía a ese diminuto crustáceo…

krill

Es muy pequeño y es el alimento de las ballenas (se come 2 toneladas de una vez) , de los pingüinos , de otros peces. El krill es vital para su existencia pero el calentamiento del planeta, ha hecho que suban las temperaturas del Antártico . El krill lo tiene mal… Y los pingüinos, los peces, los mamíferos y los grandes cetáceos que andan por allí.

Hay un goteo de noticias, aquí y allá, cada cierto tiempo… Insectos pequeñitos, crustáceos diminutos. Parecen insignificantes…Abejas, krill y hoy, leo lo de los saltamontes y los grillos. La especie alliphona alluaudi , la cigarra de toda la vida que acompaña las siestas del verano, también en peligro… El alimento de multitud de aves y reptiles, desapareciendo por las prácticas de agricultura intensiva y los incendios en los montes. Pronto dejaremos de oír ese “cric-cric”…

Nos estamos cargando la cadena trófica. Y vamos a un ritmo, en el que nos daremos cuenta del desastre, cuando lo tengamos encima.  O sea, cuando esa cadena alimentaria se rompa del todo, se hayan extinguido especies animales a mansalva y nos demos cuenta que ya no hay alimentos que valgan…

Ni pequeños, ni insignificantes…

Habitantes de los planetas Trappist1-e, Trappist1-f y Trappist1-g, tenedlo en cuenta.

An animal's ranking on the food chain depends on where its meals place on the ladder. That puts plants on the bottom (they make all their food), polar bears on top and people somewhere between pigs and anchovies.

NB : La cadena trófica (del griego trophos, alimentar, nutrir) describe el proceso de transferencia de sustancias nutritivas a través de las diferentes especies de una comunidad biológica, en el que cada uno se alimenta del precedente y es alimento del siguiente. También conocida como cadena alimenticia o cadena alimentaria. (Wikipedia)

 

 

Ya soy mayor…

 

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Continuando con lo de ayer, ¿Qué quieres ser de mayor?, ya os expliqué que, ante la imposibilidad económica de cursar “Licenciatura de la Felicidad”, decidí ser escritor.

Pasaron los años e, inexplicablemente, mi profesión me hizo feliz. Escribir me complacía y me permitía vivir decentemente. Formé una familia y fui feliz hasta que un día, los del Departamento de Intrusismo Profesional llamaron a mi puerta. Ser feliz, sin la licenciatura correspondiente, se consideraba Intrusismo Profesional. Tuve que pagar una multa y dedicarme a escribir, camuflando lo mejor que podía, mi extraña felicidad intrusa. El caso es que empecé a preocuparme del futuro de los míos. ¿Qué sería de ellos? ¿Qué estudios les podría costear a mis hijos?

Después, vinieron mis nietos y sin que yo me diera cuenta, los bisnietos… Mientras la vida transcurría, el mundo también lo hacía, avanzando en su propia locura. La Licenciatura de Felicidad dejó de existir.

Se declararon guerras entre países por acuerdos comerciales; entre civilizaciones, por creencias religiosas. Líderes estrambóticos empezaron a dominar nuestro destino. Lo peor, por eso, fue lo imprevisible.

Cuando yo era niño, se hablaba de la extinción de las abejas. Del incremento de la temperatura en la zona ártica, del descenso de krill en la Antártida , del peligro en el que se encontraban las cadenas tróficas tan bien diseñadas por la naturaleza para que el ecosistema subsistiera. Eran cosas pequeñas, que parecían insignificantes y no iban con nosotros. Pero ocurrió . La naturaleza se rebeló para intentar equilibrarse de nuevo: subió el nivel del mar, hubo terremotos, tsunamis, sequías, inundaciones, huracanes…

En mi vejez, veo a mis bisnietos decidiendo su futuro. Lloro de rabia cuando oigo al más mayor, decirme que su gran sueño es tener un pequeño campo dónde cultivar trigo o guisantes o cualquier planta comestible de las que se salvaron de la catástrofe planetaria. En estos tiempos, se están vendiendo las semillas que se consignaron en el Banco de Semillas Mundial de Svalbard para poder alimentar a la tierra en caso de desastre natural.

Ya no hay licenciaturas. Ni Universidades…Ahora, lo más importante es tener un trozo pequeño de tierra y unas cuantas semillas. En este mundo, en el que ya me toca morir, mi bisnieto quiere ser campesino y… no podrá. A este gran, gran privilegio, sólo acceden los que tienen recursos . No hay becas, ni ayudas para el resto de la población…

Le he aconsejado que sea escritor…

 

Intrusismo.

Al mirar, sólo he visto nuestro intrusismo.

La luna está en su sitio, el avión lo hemos puesto nosotros.

luna

El pájaro busca dónde descansar, la antena la hemos puesto nosotros.

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Los árboles nos ayudan a respirar, los cables los hemos puesto nosotros.

arboles

El intrusismo, avanza y se aposenta y llegará un día en que nos preguntaremos:¿Por qué allí hay un árbol?

pregunta

Aire.

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La tienda es muy aséptica. Todo es blanco y está lleno de estanterías dónde están todas esas botellas de cristal azul.  Tengo hora reservada. No hay esperas… A los pocos minutos de entrar por la puerta, estoy estirada en una cómoda camilla. Tengo una mascarilla colocada en la boca. Algo sujeta mi nariz… Oigo la voz del chico que me ha acompañado hasta allí: expire, inspire…

Una leve señal acústica, me indica que ya hemos acabado. Me piden que me espere unos minutos. El chico aparece con una tablet en las manos: le voy a comentar los resultados.

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 Me enseña un gráfico: 75% Barcelona ciudad, 10% Litoral Garraf, 5% Alt Empordà, 5% Litoral Costa Brava, 3% Pirineo de Huesca, 2% Sin determinar.

Como sabe, en Barcelona hay una cifra de dióxido de nitrógeno, muy superior a la que recomienda la OMS por lo que tendrá que utilizar nuestros aires más puros para neutralizarlo.

Los aires más limpios de importación que podemos ofrecerle hoy son : Tallín , Whitehorse, Sidney y Honolulu. De producción nacional, tenemos Arrecife, Marbella y Badajoz.

Me decido por un 70% Arrecife y un 30% de Honolulu.

Nunca pensé que cambiar de aires, tuviera un efecto tan rápido.

Cuando salgo de la tienda, me siento llena de energía. Nueva por dentro…Limpia.

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De Betsy MCall

NB : Las ciudades del mundo con el aire más limpio.

 

 

 

El tercer intento de las fresas.

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El invierno, marca un período de pausa en mi huerto urbano. Llueve mucho o llueve poco, hace frío: intenso, moderado o casi primaveral ( según quiera el Cambio Climático)y las plantas parecen ralentizarse y protegerse de las pocas horas de luz solar y del tiempo invernal-extraño.

Normalmente, es a finales de marzo cuando le hago una terapia détox y de nutrición y lo dejo listo para encarar la primavera pero, este año, no sé… Al verlo , ahí, solito con su perejil y el orégano tan…agotados…

Hice una visita al garden y compré tierra nueva y abono orgánico. Me podía la culpa… He abusado del huerto para fotos y para artículos en este blog . Se merece mi agradecimiento…

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En el garden, me aconsejaron plantar fresas. ¡Fresas! Me encantan las fresas, pero mis experiencias anteriores fueron bastantes desastrosas: de la primera plantación, me pude comer tres fresas. Eso sí, con una actitud casi ceremonial y disfrutando mucho de su espléndido sabor, pero… fueron tres, no nos engañemos. La segunda vez, cuando la mata empezó llenarse de fresitas, apareció, de no se sabe dónde, una plaga de hormigas que me dejó la planta hecha polvo. Esta vez, salvé seis fresas…

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Así que, vamos a por el tercer intento … A ver si llego a la docena… ; – )

NB : Y, al regar, había algo que brillaba muchísimo entre las hojas de la fresa. Una preciosa gota de agua que puso a prueba el objetivo macro de mi cámara…

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Cinco píldoras.

 

Mensaje de la Tierra : “No me hagáis daño“.

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La imaginación, en su sitio.

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Mensaje a los malos grafiteros.

grafiti

Recomendación literaria para generaciones futuras.

libros

Mis vecinos ideales ( Propuesta)

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Odio la Navidad.

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Odio la Navidad.

Cuando lo digo, la gente me mira con cara rara. ¿Cómo no puede gustarte la Navidad, hombre?. Es un tiempo de amor y de paz, de regalos, de comilonas, de encuentros familiares… Y ya pueden venderme la idea más romántica y preciosa de la Navidad que , a mí, no me afecta. Sigue sin gustarme.

La odio. Profundamente.

Lo del amor y la paz me produce escalofríos. Es como si el ser humano estuviera programado para amar y estar en paz y armonía esos días del año. Específicamente, esos. El resto del año tiene como una especie de carta blanca para ser anodino (ni bueno , ni malo) o un verdadero hijo de puta. Perdonad que sea tan grosero pero no sé cómo expresarlo con la contundencia que requiere. Cuando estoy concentrado , poniendo las luces, suelo crear historias de ciencia ficción que me ayuden a superar el frío y el tedio. Siempre me imagino que los extraterrestres que nos controlan ( eso ya os lo explicaré otro día), nos han insertado una especie de temporizador con una serie de botoncitos. Se divierten jugando con nosotros y, en Navidad, nos colocan en el mode Xmas, para que se activen esas características navideñas del amor y la solidaridad.

El que me decía eso de la paz y amor tiene a su madre internada en una residencia de ancianos a la que no va nunca. Eso sí, en Navidad come con ella.

Yo soy un tipo normal . Amo cada día del año a mi esposa y mi hijo y soy un ser pacífico.

Y, odio la Navidad.

A mí, las Navidades, lo que hacen es robarme el tiempo que le regalo, cada día, a mi hijo. Me hacen ir a controlar que todo está en orden y no puedo cumplir mi horario habitual.

Mi hijo es un precioso niño, gordito y sonrosado , que viene de tierras heladas. Hasta los seis años vivió en un centro de adopción y, durante todo ese tiempo, no recibió muestras de afecto ni pudo jugar.

Mi hijo no había jugado jamás.

Así que, desde que vive en nuestro hogar que ahora es el suyo, le dedico un tiempo sagrado por la tarde, antes de bañarlo y acostarlo, para jugar a aquello que más le apetezca.No le interesan los juguetes, lo que le gusta es fabricar castillos con cajas de zapatos e imaginar aventuras con los desgastados muñecos de plástico que le regalamos en su primer cumpleaños con nosotros y de los que no se ha desprendido en estos tres de convivencia. Así que lo único que me trae la maldita Navidad es alterar mi ritual sagrado del juego. Mi regalo diario a mi hijo.

¿Cómo no voy a odiar la Navidad? Me paso todo el día arriba y abajo con el elevador… Luces van, luces vienen…

Odio la Navidad. Y aún más desde el apagón del 2018.

Demasiadas Cumbres Internacionales sobre el cambio climático y poco trabajo efectivo para corregir nuestros excesos. Tras la crisis mundial que se inició en el 2009, llegaron los tiempos difíciles. Cuando en el 2016 por fin se vio la luz, se inició una etapa de nueva euforia consumista. Al mismo tiempo, el invierno empezó a ser más extremo y lo mismo pasó con el verano.

En Diciembre del 2018, todas las ciudades del mundo se engalanaron con millones de luces navideñas. Aunque eran portentos del bajo consumo, la tierra superpoblada, se llenó de bombillas de colores que anunciaban la alegría de los buenos tiempos que se avecinaban. Las temperaturas bajo cero hicieron que la población mundial pusiera en marcha sus aparatos de calefacción mientras la otra mitad de ese mundo, sofocado por el calor tropical, hacía lo propio con los de aire acondicionado.

No se sabe por qué, todo ocurrió en el mismo segundo pero lo único que se recuerda es aquel gran puuuufffffff y, después, la oscuridad total.

La tierra se apagó completamente. Era la Navidad del 2018.

A partir de ese momento, mi trabajo en el Departamento de Mantenimiento del Ayuntamiento de Barcelona, sufrió un cambio radical durante la época navideña. Las ciudades tuvieron que racionar el consumo de luz y, a la vez, requerían de la iluminación navideña que motivara a los ciudadanos a salir a la calle, a comprar y a animarse. Eso de vivir en la penumbra, nos convirtió en seres malhumorados y ariscos. Si antes me ocupaba de colocar los sesenta kilómetros de iluminación navideña en las 305 calles escogidas por el alcalde y, tras ese faenón, dejar que el susodicho apretara el botón del encendido ahora… Ahora , debíamos acudir diariamente a las 305 calles y encender los sesenta kilómetros de velas que iluminaban la ciudad. Eran velas especiales que duraban todo el mes y que debíamos encender y apagar en ciclos de veinticuatro horas.

Vuelta a las velas. Vuelta al encendido y apagado manual.

Odio la Navidad.

Y odio tener que irme a las 24:00 en el camión del Ayuntamiento para recorrer Barcelona, soplando las velas . Una a una.

Yo soy el tipo que las enciende y las apaga cada día. ¿Lo entiendes? ¿Entiendes por qué odio la Navidad?.

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Making Of : Este texto lo colgué en el 2009 y en el 2013. La idea original me la inspiró  : 1) la de gente que odia la Navidad, 2) la noticia del alumbrado navideño en Barcelona y 3) las noticias sobre el cambio climático que llegaban de Cancún (2009).  En mi imaginación, faltaban nueve años para el gran apagón mundial. Ahora, a punto de entrar en el 2017 y con el acuerdo firmado en la Cumbre de París en junio de este año, casi una década despues, veo que sigue siendo un texto vigente. Espero que , algún día, tenga tan poco sentido que no lo quiera volver a publicar. Mientras tanto, hay que ir aprovisionando velas y cerillas…

nad