Receta de la tristeza al asalto.

La tristeza acostumbra a “asaltar”. Todos sabemos que en algún momento de la vida, se producirá ese asalto…La tristeza está adherida, como una segunda piel , a muchas situaciones vitales.

Pero hay otra, la de un día cualquiera. La del Patapam. La de no- sé-porqué ( o sí-lo-sé-pero-ahora-no-toca) .Esa tristeza, es especialista en “asaltar” :

  1. tr. Acometer impetuosamente una plaza o fortaleza para entrar en ella escalando las defensas.
  2. tr. Acometer repentinamente y por sorpresa.

Para prevenir un asalto, hemos de poner barreras. Hay que cerrar bien puertas y ventanas, poner rejas y alarmas. Si aun así, la tristeza consigue ejecutar el asalto, lo único que podemos hacer es…defendernos.

Como es muy impetuosa, hay que buscar armas efectivas que la obliguen a dejar de escalar nuestras murallas para hacerse con el castillo. Cada uno tiene su arma y mi arma es una cuchara de madera de boj, una sartén y unas cuantas verduritas. Y música ( en un volumen políticamente incorrecto, advierto.)

cuchara

Para combatir el asalto, salteo… Pocho una cebolla, sofrío unas zanahorias y un calabacín, cortaditos en juliana. Después, unos champiñones troceados… Salteo y salteo durante el asalto…Sal y pimienta blanca ( la negra no le va). Recién molida, como la tristeza.

Voy haciendo las verduritas y las reservo mientras en una olla con sal, cuezo una deliciosa pasta italiana ( Rummo, fantástica pasta). La vigilo , no vaya a escaparse.

En un mortero , la esencia mediterránea : un ajito y perejil y un chorrito mínimo (sólo para que se deslice) de aceite de oliva virgen extra… Esperan su momento… Cada golpe de mazo es una bofetada a la tristeza asaltante.

Cuando quedan unos minutos ( tres como mínimo), todas las verduritas a la sartén. Unas tiritas de jamón de jabugo las acompañan. Toma cerdo, tristeza! Y, a veces, también unos piñones. Más munición contra el asalto…

La picadita de ajo se une a la fiesta y sólo con ese aceite ( que si no queda blando y oleoso) y, venga, a hacer saltar la zanahoria, la cebolla, el calabacín…Que se fusionen con el ajo y perejil, que se mezclen con el jamoncito y entre ellas. ¿Tristeza a mí? Mira que jolgorio que hay en esta sartén.

El aviso sonoro del horno, me informa que ya han pasado 9 minutos desde que la pasta empezó a hervir. No a borbotones, no. De manera constante que es como le gusta a esta pasta italiana.

pasta

Es el momento de escurrir. . Me guardo un poco de esa agua redentora (apenas una taza de café). La tristeza se va escapando por el desagüe. Este asalto lo gano yo. Seguro.

Llega el momento definitivo. Es ahora o nunca. Vuelco la pasta en la sartén y empiezo a remover, con mi cuchara de madera de boj. Esa tacita de agua se incorpora a mi asalto final y le da suavidad al conjunto.

Sigo removiendo de forma constante y suave apenas unos minutos… Salgo a mi pequeño y querido huerto y corto unas hojas de rúcula. Acaricio la albahaca con la mano y el aroma se expande…Hoy no. A esta tristeza le pega más el olor áspero y potente de esta hierba invasora.

Sirvo en los platos mi pasta con verduritas ( anti tristeza). Los decoro con las hojas de rúculay unas muescas de parmeggiano, sólo para dar el toque.

Mi plato es precioso y suculento.

Mi tristeza, también…

Limpio la cuchara y la dejo con los otros cachivaches de la cocina..

Sé que este asalto , lo he ganado yo.

 

 

NB : Añado un párrafo del Tratado de culinaria para mujeres tristes del escritor colombiano H é c t o r  A b a d  F a c i o l i n c e. Un libro muy especial y…diferente. Altamente recomendable.

Mi fórmula es confusa. He hallado que en mi arte pocas reglas se cumplen. Desconfía de mí, no cocines mis pócimas si te asalta la sombra de una duda. Pero lee este intento falaz de hechicería: el conjuro, sí sirve, no es más que su sonido: lo que cura es el aire que exhalan las palabras.

HÉCTOR ABAD FACIOLINCE

Cucharada.

Elegí un lienzo de 60x60cm para reciclar. Cuadradito y no muy grande. Creo que lo pinté en las navidades del 2012. Se titulaba Happy Nadal y le pegué dos cucharas de madera y unos galets

Tras pasar por mi mesa de trabajo, se ha convertido en un fondo de camuflaje  a base de mezclar colores y pasar el rodillo. He conseguido eliminar el rastro rojo a la vista aunque sigue estando ahí debajo.Si lo descubren dentro de varios siglos y lo examinan, se van a volver locos

He encontrado una cuchara de madera y unas estrellas de unas manualidades infantiles y me ha salido esta “Cucharada”.

En realidad, quería titularlo “He vuelto” aunque también podría llamarse “Me lo he pasado en grande”.  ; – )

Pero es, definitivamente: “Cucharada”.

El delantal.

Tengo unas estanterías llenas de pinturas, aerosoles, barnices, pinceles, cajas con “cosas-para-pegar” y bastidores o lienzos usados… Son cuadros de otras épocas, anticuados,  en los que algo salió mal o me cansé de verlos…Están allí, esperando una segunda oportunidad… Y llevan años esperando…

Justamente, estas últimas semanas, ha habido varias personas que me han preguntado: ¿Ya no pintas?  La respuesta me ha dejado un poco inquieta: ¿Ya no pinto?

Siempre he sido una mala alumna de arte y nunca, había deseado pintar. Es más: todo lo referente a las artes plásticas me salía francamente mal. No sé cómo llegué a comprarme el caballete (que nunca utilizo, por cierto) ni el primer bastidor. Sí que recuerdo la risa de mi padre cuando vio mi primera obra que fue un verdadero churro pero, en su ejecución, descubrí lo agradable que era estar al sol, con las pinturas, el lienzo en blanco, la música…

Las flores que pintaba no parecían flores, ni los paisajes, paisajes…Ante mi nefasta progresión en todo lo referente al realismo, me pasé al arte abstracto. Era lo único en lo que podía evolucionar.  Descubría las texturas, las pinturas de relieve, el látex, la arena para manualidades,  los rodillos, las cucharas de madera y…una sensación de “todo vale”. No importaba que no tuviera ni idea. Pero, lo mejor, es que esos momentos de abstracción, con las manos manchadas de pintura, se convirtieron en una gran terapia anti-estrés. De equilibrio. Casi sanadora… Lo olvidé… Todo eso quedó agazapado, en algún lugar, entre esas estanterías llenas de pinturas.

Hace tiempo que quería ordenar ese rincón y ver el estado de las pinturas (algunas parecen bloques de cemento) así que me puse a ello. Fui seleccionando las pinturas y pinceles viables hasta que se produjo el corto-circuito y el ¿Por qué ya no pinto? se me activó en el córtex prefrontal con toda su intensidad.

Yo creo que mi viejo delantal de pintar fue el detonante.

Así que, bajo este sol primaveral, desplegué todo lo necesario para la acción pictórica. Y, sin quererlo, volví a aplicarme una dosis de Arte Terapia…

To be continued.

El cerdito de hojalata…

Mi cerdito es un juguete de hojalata. Nunca había tenido uno. Soy de la era del plástico…

Le das cuerda y camina con un paso atontado que te arranca una sonrisa.

Este juguete de hojalata ya es muy vintage en su concepto aunque se haya fabricado en pleno S. XXI. La producción de juguetes de hojalata fu desapareciendo paulatinamente ante la aparición del plástico. Todo se podía hacer con moldes y en cantidades masivas frente a un proceso artesanal, de corte y ensamblaje a mano…

Ahora, resurge la producción de estos “Tin Toy”. La mayoría de estos productos provienen de la India, donde tradicionalmente ha habido fabricantes de este tipo de juguetes.

 

En la caja , aparece impreso este texto: “ An attractive wind-up pig which will steal your heart white a cute face and a smart walk” y eso es exactamente lo que me pasó : me robó el corazón por su apariencia y su caminar inteligente

; – )

 

#Elingenio revive…

 

Mi recuerdo de esta tienda está ligado a mi abuelo. Era un señor muy serio en apariencia que, misteriosamente, mutaba en un mago bromista que hacia las delicias de los niños de la familia.

Siempre, siempre, siempre, teníamos monedas de chocolate, envueltas en aquel papel dorado, detrás de la oreja que aparecían en su mano, por arte de magia.  Y, también había desatado la furia de mi abuela (ella sí que era “recta”), poniendo levanta-platos en una mesa de domingo…

Recordaba la tienda como un lugar alucinante… Hace un tiempo, leí la noticia de su cierre y evoqué aquellos bellísimos recuerdos de mi infancia con una cierta tristeza… La tienda era una de las más emblemáticas del Gòtic,  en la fabricación de gigantes y cabezudos y data de 1838.

Pero, este año, leí que un empresario de Girona, se había lanzado a su rescate. Y ahí está, resurgiendo…#Elingenioreviu

No pude evitar entrar y estar un ratito deambulando por el lugar. Y me compré un cerdito de hojalata que funciona a cuerda y nos hizo sonreír…

Es un espacio del planeta encantador que no podéis dejar de visitar si estáis en Barcelona…

Y volveré a por los levanta-platos. Seguro…

NB : Web “El ingenio” , aquí.

Una cuestión de nivel.

Niveles muy bajos. Bajísimos.

Es una desgracia para los ciudadanos de… ¿el mundo?

Según la RAE , en su tercera acepción de este sustantivo, nivel es “Grado de desarrollo o de progreso de una persona o de una cosa en relación con otras.” De los políticos, personas a las que cedemos nuestro voto para que gestionen nuestra vida en comunidad, ahora mismo sólo podemos decir que el nivel es muy bajo… Su “grado de desarrollo” es preocupante… Es más ¿Se han desarrollado?????

Tengo la sensación que soy una espectadora de una obra de teatro de humor negro: agresividad, insultos, discursos vacíos de propuestas (muy grave), gestos teatrales ridículos e inservibles, desinformación, opinadores (que no periodistas) dispuestos a confundirnos más, sistemas obsoletos, demasiado interés por el poder y poco interés por los ciudadanos y una extraña y preocupante animadversión a hablar. A dialogar. A escuchar, aunque lo que pensamos sea diametralmente contrario… ¿Qué sería de la humanidad sin esa habilidad?  Es posible que aún viviéramos en la prehistoria, encerrados en nuestros territorios y enfrentados al resto de tribus…

Los domingos, compro prensa escrita de diferentes y opuestas corrientes ideológicas. Me dedico a comparar la información con la pretensión de entender qué pasa… Es una misión utópica. Imposible.

El nivel político es tan, tan bajo que da miedo…Y va por todos. Señores políticos: hay que prepararse, formarse, leer, reflexionar y bajar en la parada del mundo real para darse una vuelta por aquí…

NB1: Grande el Maestro Forges. Se le echa de menos…

NB2 : Este es un “quejío” en toda regla. Concepto acuñado por un buen amigo , autor de esta ilustración.

 

 

Había estrellas…

Estas fotos tienen la etiqueta #sintrípode, cosa que ya ha pasado alguna vez en este blog. Fotografiar la luna sin ese maravilloso soporte y con un frío moderado, puede convertir la experiencia en algo sutilmente desagradable … Ya hacía unos días, que las nubes no me dejaban verla bien y la motivación hacia la foto era cero, pero esa noche, ocurrió algo. Nada espectacular ni importante: se fue la luz, dos veces, por un período de un par de minutos, en todo el vecindario.

En el primer corte, entre encontrar la linterna de verdad, encontrar la app de la linterna en el teléfono e ir a ver el cuadro de fusibles, la luz ya se había restablecido. A los quince minutos, volvió a irse… En esa ocasión, salí. El concepto “contaminación lumínica” se me presentó en todo su esplendor. Me impactó la negrura densa que absorbía todo. No se reconocían formas, ni siluetas. Tuve una sensación casi de solidez… Y entonces, levanté la mirada y me sorprendió una luna más definida, pero, sobre todo, las estrellas que había por doquier…

Fui a buscar la cámara para intentar (ilusa) captar algo de aquello que, teóricamente, está sobre mi cabeza, aunque no lo veo, pero, me demoré unos segundos más en su contemplación y cuando quise hacer una foto, la luz volvió, las farolas de la calle se encendieron, también las luces del vecindario y las estrellas desaparecieron. Creo que fui la única en casa que pronunció un -. Ohhh de disgusto. Con la prisa y #sintrípode, se me fue el zoom y esto es lo que salió.

Y, ya, en un ambiente lumínico normalizado, la luna se dejó fotografiar aunque batalló un ratito con mi pulso.

Y veáis lo que veáis en esta foto de fondo tan negro, doy fe que por ahí había un montón de estrellas…

Una onironauta en potencia ( que no lo es).

No news. Nada nuevo en el horizonte de mis sueños. Un par de veces, he registrado el mismo lugar isleño y encantador en el que me muevo pero los recuerdos fugaces de mis sueños,  no han sido nada relevantes.

No he vuelto a ser consciente de estar soñando en mi sueño…

Photo by John Westrock on Unsplash

Ya he acabado el libro y confirmo que tengo un regusto a pseudo-ciencia y detecto un excesivo optimismo en la capacidad del ser humano de controlar el mundo onírico. Nuestra neuronas son astutas, mucho más que nosotros, así que difícilmente dejaran que controlemos sus sistemas de borrado y orden…

Photo by Renee on Unsplash

Cierro mi apartado onironaútico de este blog hasta nuevo evento nocturno de despiste neuronal.

Photo by Javardh on Unsplash

NB 1 : Eso sí, mis registros de sueños me han dado una idea para un relato. ; – )

NB 2 :Una onironauta en potencia : (I); (II) (III); (IV);

 

 

Casualidad.

 

Estaba trabajando en mi zona del exterior, donde el cemento me permite hacer de las mías y pintar, barnizar, encolar, lijar,  etc., Sin temor a manchar… Es un espacio libre de ataduras…

La circunferencia, que nunca he podido quitar, es la huella artística de un spray de pintura y está ahí, diferenciándose de las otras manchas amorfas y descoordinadas, en su perfección de la forma.

Estos días ha hecho viento y volaban hojas y pinaza. En uno de esos arranques, una hoja quedó ubicada, exactamente, en el centro de la circunferencia. Y no se movió, ni con la brisa residual que circulaba por la zona.

La puntería ,  la persistencia y la forma de corazón, se merecían la foto.

 

Una onironauta en potencia (IV).

Como os he ido explicando, he seguido anotando cuatro líneas de los sueños que recuerdo al despertar. Pocos son los que me quedan…En realidad, escribo sobre ese fragmento final que recuerdo que se evapora como por arte de magia…He pensado que el cerebro podría aplicar ese mismo sistema de borrado para la tristeza pero… parece ser que la necesitamos para algo. Los sueños, para mí, son como fragmentos de material desechable que no interesa almacenar. No me extraña…

Estoy acabando ya el libro , en el que he llegado a la fase de poder adoptar otras formas y otros cuerpos y todo me suena a charlatanería pero no puedo evitar, la curiosidad de lo que viene que es:  “La Planificación del Sueño”, o sea, inducir a mi cerebro para soñar lo que yo quiera… Y, claro, no me lo creo… Sí que creo que estoy entrenando a Tito ( ahora lo llamo así, porque cerebro me parece un poco frío) para hacer cosas que , no sé , la verdad, para que pueden servir.

De vez en cuando, hago mi gesto de contarme los dedos de la mano, para dar a Tito,  la información que estoy en la realidad… Como no me cuesta nada… Apunto , si puedo, el instante de sueño que almaceno pero no voy a interrumpir mi buen dormir para cazar la Fase REM y experimentar con eso… Dormir de un tirón y sin sobresaltos son , para mí,  indispensables para una buena salud.

Y , entonces, en mi escepticismo total con esto de los sueños lúcidos , va y me pasa lo de los dedos y…tiene un punto chocante. Te impacta, vamos.

Hace unos días escribía en este blog :

  • Confirmación de la realidad. Consiste en crear una señal que me indique que estoy en la realidad y no en un sueño. Esto sirve para en el caso de que esté aproximándome a un sueño lúcido, y tenga dudas de ello, debo hacer el “tip” elegido. He avisado a mi entorno cercano de esto que hago para que nadie dude de mi cordura: cuento los cinco dedos de la mano izquierda. La hipótesis es que, en el sueño, veré mi mano rara, o tendré más dedos, o ninguno, o vete tú a saber, pero no me los podré contar normalmente. Teóricamente, sabré que estoy en el sueño. Así que si veis a alguien haciendo esto en el supermercado, igual soy yo…; – )

Esta semana, en uno de mis sueños locos, me he contado los dedos de la mano izquierda para comprobar mi estado : onírico o en vigilia. Pues la cosa es que los conté y me salieron seis. Como no di crédito ( en mi propio sueño, eso es lo raro) los volví a contar y sí, tenía seis dedos en mi mano… Supe, al instante, que estaba soñando y, como la vez anterior, la sensación fue extrañamente intensa y…potencialmente adictiva.

Y , la otra variable que me parecía bastante improbable era la identificación de un espacio, un escenario o paisaje que es recurrente en los sueños. O sea, un espacio onírico que se repite. Creía que no pero, sí, lo tengo. En varios de los apuntes que tengo, me ubico en un lugar en el que hay mar. Siempre es el mismo lugar pero desde diferentes perspectivas. Las calles son estrechitas y encantadoras, muy isleñas. Me parecen de otra época. Hay muchos arcos de piedra, como miradores, desde los que se ve el mar. Casi siempre lo veo… Debo agradecer a Tito que, por lo menos, el espacio que me ha fabricado sea tan bonito…La sensación al descubrir que voy a menudo por allí cuando duermo, también ha sido impactante. Y es el nivel de asombro que me produce el que me hace continuar indagando…

Lo he comentado a personas de mi confianza ( y que me quieren) y me aconsejan que lo deje… ; – )