Feliz Navidad.

Ya entramos ,de pleno,  en las Fiestas Navideñas. Deseo que cada uno las celebre de la forma que mejor y más feliz le haga. Las modalidades de celebración son infinitas…

Este año, de nuevo , el virus modifica algunos de estos esquemas de celebración, pero,  si es así, hay que afrontarlo desde la versión más optimista : esta va a ser la última Navidad “rara”.

Pues eso : Feliz última Navidad rara.

¡Cuidaos!

Fotos de :  Karsten Winegeart on Unsplash

Música por el planeta.

El próximo miércoles 15 de diciembre, en el canal de Youtube de Playing for Change, se celebrará un evento global que reunirá a músicos de todo el mundo para apoyar a las organizaciones que trabajan por la protección del medio ambiente.

«No importa quién seas o de dónde vengas, todos estamos unidos a través de la música.»

NB : La más mítica : Stand by me con Grandpa Elliot. Joya.

La Pruden.

Aunque a estas alturas, todos sabemos lo que hay y lo que no hay que hacer , para protegernos y proteger contra el COVID, no está de más invocar a la Tía Pruden para que nos acompañe estos días de puente festivo en toda España.

El año pasado no había vacunas y estábamos peor. Vale la pena recordarlo : 1) para disfrutar que todo va mejor y 2) para no desviar esta tendencia positiva respecto al 2020.

La Tía Pruden – que te la puedes imaginar como quieras- es esa voz responsable que te recordará las normas conocidas : mascarilla, distancia social, higiene de manos, cuidado que aquí hay mucha gente , ventilación,…

Photo by RepentAnd SeekChristJesus on Unsplash

(He encontrado esta foto en Unsplash que podría ser «mi Tía Pruden» )

Se puede hacer bien y pasarlo bien, no es excluyente.

¡Qué la Tía Pruden os acompañe!

Feliz puente.

NB : Pruden, forma coloquial de #Prudencia.

En retrospectiva.

Hace más o menos un año (23/11/2020), en este blog , publicaba la fotografía de la luna en fase de cuarto creciente. En el texto que acompañaba las fotos, narraba que había confinamiento perimetral municipal y toque de queda a las 22:00 h. Se hablaban de las “prometedoras” vacunas que se estaban desarrollando.

“Retrospectiva” hace referencia a “observar hacia atrás”.

Hoy, doce meses después, he fotografiado la luna llena que ha tocado el día 19. No hay confinamientos generalizados, ni toques de queda y la campaña de vacunación ha sido un éxito.

Cuando nos quejamos de lo que supone seguir viviendo en un periodo pandémico, aunque más controlado, vale la pena lo de la “Retrospectiva” . Hay que recordar de dónde venimos, tanto para no repetir errores como para congratularnos del hoy.

En esta foto de la luna llena, todo es diferente.

Y es mejor.

Ida y vuelta.

Acabo de aterrizar, casi literalmente. Por motivos de trabajo, he ido y he vuelto. Barcelona – Milán.

Mi primer vuelo desde que el COVID irrumpió en nuestras vidas…Tras hacer acopio de los QR requeridos para viajar ( Certificado de vacunación, EU Digital Passenger Locator Form (dPLF) y el Spanish Travel Health ) , tengo ganas de que me lo pidan todo, pero en la ida, solo presentamos la tarjeta de embarque. Vale. Olé por la seguridad.

En Milán, si no lleváramos mascarilla en las reuniones , casi se parecería a la vida pre-pandemia. Ya no hay frecuencia en la higiene de manos, las distancias se han acortado caramente y el saludo del codo muchas veces se sustituye por apretón de manos y abrazos. Me encuentro con gente de muchos países y continentes diferentes.

Photo by Emeric Deroubaix on Unsplash

Hablamos del miedo inicial, de las imágenes de las ciudades en las que vivimos cada uno de nosotros , desiertas y con aspecto fantasmal. De los padres y abuelos. De los que faltan. De la vacuna ( Anotación : todos, sin excepción , estaban vacunados). Del futuro esperanzador, pero , a la vez , inquietante. De cómo fueron cambiando nuestras vidas, las de todos.

Aún con las particularidades de la gestión, ejecución y evolución de la pandemia en cada zona del planeta, los sentimientos son comunes. Todos nos reconocemos, estamos metidos en el mismo saco. Estamos igualados en las emociones pandémicas.

Agradecemos el poder volver a vernos. Hay incredulidad ¿Quién nos lo iba a decir hace un año? ¿Quién nos iba a decir , hace dos , que en algún momento lo consideraríamos impensable, incluso imposible?

A la vuelta ,en Italia,  mis deseos se cumplen y me lo piden todo. QR’s aquí y allá. Y en la terminal del Prat, también el Spanish Travel Health. Bien.

Aunque todo se me ha hecho raro, me ha gustado reencontrarme con el mundo.

Todos con la misma experiencia emocional.

Para reflexionar.

Espero que este post, sea una gran mentira.

Es posible que no sea nada. Es posible que mi mente , exagere. Es posible que haya visto demasiadas series sobre un futuro apocalíptico.

Es posible, sí , pero dentro del mundo de las posibilidades también tienen cabida esas extrañas sensaciones. Esas dosis de información puntual , en plan goteo, a veces inconexa, a veces relacionada.

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

De la naturaleza: los volcanes,  las riadas , las inundaciones, los terremotos , el deshielo , las temperaturas desequilibradas, las sequías,…

Del hombre : el acopio de recursos hasta quedarnos sin recursos , el cambio climático y la contaminación desaforada del mar y la tierra que provocamos, las políticas de confrontación, la desigualdad…

Lo curioso es que pensamos que no pasará de aquí. Que queda lejos. O peor, lo vemos pero nos sentimos impotentes.

Pero ya oímos la palabra “escasez” en los informativos : energética , de materias primas, de chips,… Hay fábricas que deben parar la producción. Nos dicen que compremos ya los juguetes de navidad. En UK, hasta el pavo .

Y, llega ese día que todo se conecta.

Ya está: el planeta no da para más.

Nosotros, tampoco.

Todas esas cosas dispersas que ocurrían y se deslizaban por aquí y por allá, se unirán y la triste realidad se parecerá a una de esas series de ficción…

Photo by Corey Young on Unsplash

Dejo enlace a un interesante artículo de Antonio Turiel y Juan Bordera en ctxt “El otoño de la civilización (y la ruptura de la cadena de suministros)”

Mal.

Veo como lo pintan en directo. Estoy pasando con el coche , medio contaminando ( si se puede medio contaminar), porque es un híbrido, pero veo este mural desde una carretera atestada de coches. Todos polucionando…Desde el inicio de la pandemia, es el primer día que me veo en atasco en la entrada de Barcelona, como los de antaño. Sí, ahí están pintando este precioso pájaro.

En la radio, justamente hablan de la ampliación del aeropuerto. Estoy cada vez más atascada. Ruido, motores, humo…Me pregunto si no ha llegado el momento de limitar, a nivel mundial y planetario, los vuelos y los cruceros , limitar el número de vuelos /pasaje de crucero por persona, asumiendo un peaje ecológico para salvar el planeta. Para todos el mismo.  Prohibir vuelos en jets privados, en avionetas recreativas, en helicópteros si no es con fines de seguridad , prohibir barcos que surquen los mares que no sean veleros o eléctricos, o solares o a remo ( sean yates o lanchitas), las motos de agua, las motos y coches que no sean eléctricos, los cohetes turísticos para ir a la estratosfera, los buques y cargueros que transportan las mercancías de un lugar a otro del mundo, etc, etc ( incluye todo lo que combustiona). Las medidas súper drásticas, ayudarían a paliar la emergencia energética y climática que nos afecta (y afectará más) a futuras generaciones, pero , al oír el claxon del coche combustionante que tengo detrás, me doy cuenta que es del todo imposible en este sistema de “civilización” que hemos organizado entre todos porque…¿No te irías ahora mismo de crucero?

Veo el pajarito y se me va la olla.

Que mal.

Mural de Roc Blackblock

Ahora mismo es verano.

A las 5:32 minutos, hemos cambiad de estación.

Oficialmente, estáis leyendo este post ya en el verano del 2021. El año pasado pensábamos en la distancia, la mascarilla y la higiene de manos. Este verano, ya podemos desprendernos de la mascarilla en el exterior ( “no aglomerado”) , la vacunación va bien y hay una sensación de aproximación a la realidad veraniega pre-pandemia . Se respira mucho optimismo.

Será un verano mucho mejor, seguro, pero en mi capazo, además de protector solar, llevo la mascarilla y un frasco tamaño XL de autorresponsabilidad.

Bienvenido, verano.

NB : Estoy preparada. ; – )

Terapia con una tiza.

Esta es una maceta que lleva conmigo muchos años.

Donde ahora hay esos orificios, antes había un asa de mimbre que, con la lluvia, el sol y el viento acabó desintegrándose.

Sin la asa, la maceta tenía parecido a una cara. O , por lo menos, dos ojos.

Y entonces, veo la tiza.

Le dibujo una mueca . Es una manifestación de hartazgo vital y pandémico, pero, después me lo pienso mejor. “Hay que tener paciencia “( esto me lo repito frecuentemente) y constato que, cada día que pasa,  hay más vacunados a mi alrededor. Ya llegará.

Va. Borro la mueca.

Hay que tener paciencia.

Levitar.

A veces, me olvido de que estamos en pandemia. O, según los expertos, ya he normalizado la pandemia como forma de vida.

Mascarilla, gel, el paso atrás cuando estimas que te acercas demasiado, compras más rápidas ( menos lúdicas), selección de oferta de restauración según posibilidades de exterior y si no, take away, contactos sólo con la burbuja de convivencia ( ¡y muchas ganas de ampliar burbujas!) y sin salir de mi territorio…

Mi franja de edad y la consideración de que no soy esencial ( que yo ya lo sabía), me deja en los turnos más avanzados de la vacuna así que me administro dosis ingentes de máxima resignación y paciencia a tope.

El día que mi entorno esté vacunado y todos a salvo creo que viviré una experiencia mística con todos a los que quiero y a los que echo mucho de menos.

Ya me veo levitando…

Photo by Joseph Frank on Unsplash