El elefante entero, por favor.

“Seis hindúes sabios, inclinados al estudio, quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: «Ya veo, es como una pared». El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza». El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: «¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente». El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: «Está claro, el elefante, es como un árbol». El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: «Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico». El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es muy parecido a una soga». Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco y violento en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos equivocados.”

“Parábola de los Seis Sabios Ciegos y el Elefante”.
Atribuida a Rumi, sufí persa del s. XIII.

 

Esta leyenda desarrolla la idea de que nadie está en posesión de una única verdad verdadera , es necesario ver “el todo” de una situación o un problema y no quedarmos en los puntos de vista únicos o propios. La verdad verdadera la conforma la unión de todos esos aspectos individuales: cada uno aportará su visión y , juntos, ya son el gran elefante.Esta fábula habla del relativismo y ha sido muchas veces utilizada cuando se reflexiona sobre las religiones y la verdad única que cada una proclama y es aplicable a cualquier situación en la que hay puntos de vista distintos.

Por favor, que los que tengan que buscar el elefante entero, lo encuentren… Es un ruego…

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquellas postales…

¿Recordáis las viejas postales? Fijaos que digo “viejas” aunque sería más apropiado decir “esas postales en desuso” pero…no puedo evitar pensar que ya son de otros tiempos, de otras formas de vivir .

El otro día ví a una mujer francesa de mediana edad y su hija veinteañera, comprando postales turísticas . Ya me pareció raro verlas curioseando , emocionadas con lo que había en el expositor rotatorio : postales . Unas bonitas, con un mar de Photoshop  y pulcras calles y otras, de gusto infumable, tipo chica-de-grandes-pechos-con-paella-y-sangría… Tras elegir unas cuantas , preguntaron dónde podían comprar sellos…

O sea : iban a escribir una postal y enviarla por correo. Recuerdo los viajes en los que uno se afanaba en la elección y el texto . Aquella sensación triunfal de de poder decir “Yo he estado aquí y me lo estoy pasado muy bien” ( no existen muchas en las que se escriba lo contrario) y en aquellas jugadas de Correos que permitían que tú llegaras mucho antes que la postal  a su destino…También me llega esa alegría , al recibir las de los otros. Primero, te mirabas el remitente y te leías aquellas líneas. Después, le dabas la vuelta y admirabas aquellas imágenes de Florencia o de unas playas caribeñas…

Ahora, te comunicas de otra forma. Haces una foto con tu iPhone y la envías  por Whatsapp. Publicas en Instagram Facebook o Twitter o actualizas tu blog, casi haciendo una crónica en directo del viaje. Todo es más fácil, más rápido  . La tecnología nos ha permitido entrar más en el “detalle” e, incluso, ampliar la lista de destinatarios pero, en el camino, nos hemos perdido el ritual. Algo había que sacrificar…

Dejadme que lo idealice: pasas un buen rato , eligiendo las imágenes que describen el “paraíso” en el que estás ( en las postales, todo es muy bonito). Compras los sellos y te vas a un pequeño bar, en la playa. Allí, con tu cappuccino o tu café, distribuyes las postales y escribes. Pensando lo que vas a poner y con cuidado de no equivocarte. Cada una tiene un mensaje diferente y es posible que en alguna, incluyas un dibujito. Piensas en las personas a las que se las vas a enviar y les dedicas tu tiempo y tu cariño. Una vez ya las tienes preparadas, pones los sellos ( pedirás un vasito de agua , para humedecerlos que sabemos que si los chupas, te queda un sabor desagradable en la lengua ; – ) e irás colocándolos, sabiendo que harán su trabajo y las transportarán por esos mundos “postales” para que lleguen al lugar indicado . Y sabes, que el que la reciba, detectará tu afecto en el momento que vea esa firma enrevesada y ese “Nos lo estamos pasando muy bien. Esto es precioso”.

El ritual ha pasado a ser a golpe de click y teclado táctil. Es lo que toca en estos tiempos aunque, como pude ver el otro día, la postal se niega a desaparecer aunque haya gente como yo que la llame vieja.

Aún hay quien las reinterpreta. Estas son de la empresa finlandesa Lovi. Llevan una figura en madera desmontable para que el efecto “afectivo” de la postal, quede en forma de recuerdo permanente. Las encuentro preciosas y además, me encanta la filosofía “eco friendly” de la empresa y su diseñadora, Anne Paso.

Vivir es urgente. ( *)

Vivir es urgente. ( *)

(*) me copio la frase de Pau Donés ( @jarabeoficial )

Los primeros días de mis vacaciones, los dediqué a vaciar y pintar un luminoso piso en la Costa del Garraf para ponerlo a la venta. La persona que lo ocupaba, a la que adoro, ya no puede vivir en él. Transita ajeno a la vida o inmerso en otra vida que ya es ajena a ésta…

Estuve en todos los lugares en los que se registra una vida…Cada cajón, cada libro, cada foto, cada carta manuscrita, cada trofeo, cada carpeta, cada caja,…Me invadió una extraña conciencia de su juventud, de la que sólo tenía información matizada por mis experiencias de la infancia. Una sensación de que había sido como yo soy ahora. La certeza que yo, que todos, seguiremos el mismo camino hacia un final, el que sea…

Pensar en todas esas cosas, no me pone triste. Esa casa, llena de una vida, me está diciendo que la vida es, en sí misma, urgente.

Y lo veo en las viejas fotografías con su moto, con sus amigos y sus sonrisas, en las comidas y acontecimientos familiares, conmigo de muy pequeña,  con Induráin (su ídolo)…Voy  guardando todas esas cosas y la casa se va quedando vacía.

 

Al final, todo se resume un primoroso espacio, recién pintado de un blanco radiante.  Está vacío pero, no hay que equivocarse, aquí aconteció una vida y aquí, se instalará otra u otras.

Y generarán más huellas vitales…

Mientras cierro la última caja, deseo que sean tan bellas como éstas…

 

Los hijos del sol …

…o los niños de la playa….

Hubo una generación -la mía – que vivió un sol más amable. Los hijos del sol mediterráneo, eramos niños que estábamos todo el día en la playa (convenientemente embadurnados con Nivea y, creo, que sin demasiado factor de protección… o ninguno) y que después, con el crecimiento y la adolescencia, seguimos frecuentando la playa : para ponerse moreno, como lugar de reunión matinal, como “secret place” para romances veraniegos… Pero lo del moreno era esencial.

El “embadurne” entonces se hacía con  cremas bronceadoras  sin factor de protección,  que -teoricamente-te ponía moreno más rápido. Había una crema de un color marrón que te teñía la piel de un color…marrón al instante. También había ondas de cremas de zanahoria ( de laboratorios varios) con la que asegurabas el tono del verano. En aquella época, si me visualizo a mí misma con una crema de protección 50 , no me lo hubiese creído…

Hoy en día, la exposición prolongada al sol, me molesta. Lo que antes me proporcionaba placer , ahora me disgusta. En mi juventud (snifff!) podía someterme a sesiones largas , obteniendo color y… disfrutando enormemente de los sonidos, aromas, temperatura. Ahora, el sol me asfixia . Algo ha cambiado: puede ser mi cuerpo y mi tolerancia al astro rey o, también, puede ser que el sol sea, ahora, más agresivo gracias al agujero en la capa de ozono.

Ahora, me pongo morenita ( morena, ya no) pero sin sufrir demasiado en aras del tono. Me rebozo en protección, camino o estoy en movimiento y cuando me estiro, es bajo una sombrilla o el porche con hamaca del verano… Como mis vestigios de niña de playa siguen pulsando en mi memoria, de vez en cuando me tienta la posición de estirado ( vuelta y vuelta) para que mi moreno sea más integral pero es dejar que el sol me lama la piel durante unos minutos para darme cuenta que mi relación de amor con él, ya es cosa del pasado.

Antes, me fastidiaba enormente que , en pleno verano y en vacaciones, amaneciera un día nublado o de lluvia. Estos días en los que el calor es sofocante y el sol aparece cada día, más intenso, estoy deseando una mínima tregua que haga esto un poco más llevable. Este es un sentimiento extraño en los hijos del sol.  No tomar el sol… A mí me ha costado un tiempo de adaptación …Estoy rehabilitada y ahora disfruto enormemente de la sombra de un parasol de brezo, máxima protección , un libro y el sonido del mar .

Ni el sol, ni yo , somos como antes…

 

Un deseo.

Post de autoterapia.

Hay una persona en este mundo que me llama “Princesa”. Él puebla los mejores recuerdos de mi niñez, los más divertidos y los más gamberros…Está asociado a muchas horas de risas y carcajadas (que no es lo mismo), increíbles regalos, fabulosas aventuras y un amor incondicional que me ha acompañado desde el día de mi nacimiento.

Sigue siendo un ser especial y me ha hecho comprender la expresión “lleno de luz” : sólo cobra sentido cuando conoces a alguien que lo está. Y él, lo está. Lleno de luz.

Cuando nos despedimos , siempre me dice : “Quiero que pidas un deseo. “- y yo le sigo la corriente. Me sumerjo en un silencio reverencial y, mira, ¿por qué no?, me concentro en un deseo. Me deja unos segundos para que lo haga . Después, se despide con uno de sus abrazos que se notan…La sensación, tras esta experiencia tan sencilla, es de máximo buen rollo. Sonrisa colgada. Alivio del alma. Menos peso en la mochila. Chute de 100ml de bienestar.

Y, entonces, me he puesto sentimental ( creo que hasta cursi, a mi manera) y he pensado que podía compartir esa luz que me brinda.

Dejemos que el cerebro se deleite con un poco de optimismo y de expectativa . Que se recree en lo deseado.Nunca se sabe. Ya han descubierto el Bosón de Higgs, así que ¿Por qué no va a ser que las ondas cerebrales, por medio de “transpondios telenuméricos afotonados” ( por ejemplo) , pueden incidir en la realidad, transformándola? El coste del intento es pedir un deseo Fácil. Hay que hacerlo, sin dudar. No vaya a ser que los transpondios funcionen y se cumpla…

Sólo hay que parar un momento de nada, apenas unos segundos, y concentrarse en un deseo.

Si se hace con los ojos cerrados, mejor.

 

Ahora… viene el abrazo.

Feliz fin de semana.

¿Qué hay que ser?

¿Qué hay que ser para desear una sanidad eficiente?

¿Qué hay que ser para querer una educación excelente?

¿Qué hay que ser para no tolerar una infancia indefensa?

¿Qué hay que ser para exigir un cuidado digno para nuestros mayores?

¿Qué hay que ser para querer la libertad de los presos políticos?

¿Qué hay que ser para desear el fin de los conflictos armados y del terrorismo?

¿Qué hay que ser para estar a favor de las políticas de preservación del planeta?

¿Qué hay que ser para exigir libertad de expresión?

¿Qué hay que ser para proclamar la igualdad sin importar raza, sexo ni credo?

¿Qué hay que ser para acoger a los que lo necesitan?

¿Qué hay que ser para luchar por un mundo mejor?

¿Hay que ser de derechas, de izquierdas, de centro? ¿Hay que ser nacionalista, soberanista, republicano, monárquico, lobista, activista, …?

¿Qué hay que ser?

NB : Hoy, post filosófico. Sorry. ; – )

La naturaleza, protesta.

Y , como no podía ser de otra manera, lo hace con belleza.

Una de mis aficiones, cuando estoy en una playa, es recoger los cristales pulidos que arrastra el mar hasta la orilla. Con ellos, he hecho cuadros y he ido llenando un precioso jarrón…Los hay de muchos lugares y siempre he estado encantada con mis cristalitos…

Me llevas a esta playa llamada Glass Beach en Fort Bragg (California) y me da un colapso. Pocas veces, he encontrado muchos de golpe. Es un ir paseando, con la vista en la orilla y localizarlos, poco a poco.

Siempre he sido consciente de que eran piezas que el mar moldeaba pero que eran ajenas a él. La versión poética  es la que explica una historia en la que el mar recibe una botella, por ejemplo, el tiempo la hace añicos y el agua la pule y le da forma para que después el oleaje la deposite en la orilla y… un paseante la recoja.

La versión realista es la que dice que el ser humano, en su faceta de depredador ( marrano), tira botellas y desperdicios de cristal al mar. O sea, restos. Basura. La naturaleza que además de sabia y hermosa, resulta que es de un bonachón que no se acaba, en vez de provocar un gran maremoto que barra a ese virus contaminante que es el hombre, lo que hace es regalarnos precisos cristales pulidos y…que un paseante los recoja y que haga un cuadro, por ejemplo… ; – )

Lo que ha pasado para que la Glass Beach sea lo que veis en las fotos es lo siguiente :

Los residentes de la zona de Fort Bragg, convirtieron sus costas en su basurero particular durante 18 años, de 1949 a 1967, arrojando sus desperdicios sin ningún tipo de control al mar en la zona que llamada en tiempos The Dumps (Los vertederos).

En 1967, el comité de calidad del agua de la costa norte de Estados Unidos prohibió que se siguieran arrojando desperdicios al mar y cerraron el lugar. Estuvieron hasta el año 2002 limpiando la playa, desde entonces las olas y la marea han estado puliendo y devolviendo a tierra las miles de toneladas de vidrio que la gente tiró sin ningún pudor al mar, convertido en lo que vemos.

Ahora, más de 30 años más tarde, la “madre naturaleza” ha recuperado esta playa. Años de acción de las olas golpeando han depositado toneladas de vidrio pulido en la playa.

De concienciaeco.com

Esta playa que tanto me ha llamado la atención es ahora un Parque Estatal, protegido. No te puedes llevar los trocitos de vidrio ya que son una llamada de atención de la madre naturaleza. Una evidencia del abuso a la que la sometemos aunque sea  una evidencia hermosa.

Son restos de cosas de vidrio que deberían haberse  reciclado (con la energía que ahorra el reciclaje de una botella, se podría mantener encendida una bombilla de 100 vatios durante 4 horas) pero que jamás, deberían haber caído en nuestros océanos.

No dejaré de recoger cristales de colores (me encanta encontrar de color azul) pero me lo tomaré como un trabajo de acabado en la tarea de reciclaje de la naturaleza. Me los llevaré de la playa , donde nunca debieron que estar y se convertirán en un mensaje de concienciación ecológica para todo aquel que me pregunte por los cristales del jarrón o los que pegué en aquel lienzo…

Lo que no puedo prometer es que si me encuentro cerca de Fort Bragg, no vaya a la Glass Beach y salga con los bolsillos llenos… ; – )

Borrando el lunes…

…como concepto.

Espero vivirlo , con todas sus horas y todas las cosas …de un domingo.

Este viernes me enteré que este lunes era festivo.  Lo mejor de este inesperado lunes festivo es el regalo que me suposo no saberlo. En algún momento oí comentarios pero no los fijé en mi mente. Tuve una semana con muchas cosas… así que, de repente, cuando nos despedimos hasta el martes! y tomé conciencia del mensaje , tuve un subidón de adrenalina que aún me dura…

Según que domingos , en base a lo que me espera para los siguientes cinco días, siento esa extraña ansiedad – leve pero ansiosa- o se me agudiza el sentimiento de pérdida al acabar los dos días de “ocio” ( entendiendo ocio como lo que queráis pero eliminando las responsabilidades laborales).

Este domingo, no. Es cómo un sábado.

Y eso me ha llevado a pensar en el pobre lunes. En mi intención de borrarlo… Él no tiene la culpa. Es una simple cuestión de ajuste del calendario laboral ( habrá para quien el lunes, sea su festivo) pero lo que si determina el lunes y el resto de días de la semana del resto de nuestra vida, es la actitud.

Lo que tú eres en el día. El “cómo estás” dentro de ese día.

Será necesario que el lunes que viene, me lea este post. Por si estoy puteada porque es lunes…Y es que ahora estoy bajo el influjo del festivo recién descubierto…

Y no vale.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viñetas de Borra la pizarra

No es elástica…

En física e ingeniería, el término elasticidad designa la propiedad mecánica de ciertos materiales de sufrir deformaciones reversibles cuando se encuentran sujetos a la acción de fuerzas exteriores y de recuperar la forma original si estas fuerzas exteriores se eliminan.

Preferiría que fuera elástica.

Que los tirones no la deformaran , ni las roturas, ni los arañazos…

Y que no cambiara a golpe de golpes…

Y que no se encogiera de sufrimiento.

Y que tuviera memoria. Que recordara cómo es cuando se expande con la alegría. Eso se olvida y se entierra cuando le toca empequeñecerse por el dolor.

Aunque es esa característica de ser moldeada lo que la hace tan bella. Si fuera elástica, volvería a su forma original una vez pasada la virulencia del sufrimiento o el éxtasis de la felicidad. Seguiría igual de ¿redondita?, ¿cuadradita?, ¿triangular? ,¿Con forma de estrella? ¿Tipo humo incandescente?…

Y es que no sé qué forma tiene pero lo que sí sé es que el alma , no es elástica.