Ensayo y error y error…

No hay forma de aprenderlo. Vas equivocándote, día a día, mes a mes… Casi cada instante.

¿Te acuerdas de aquel día, en el qué te pasó aquello tan importante, que te hizo replantearte cómo vivir tu vida a partir de ese aquello? Todos hemos tenido uno de esos días y nos ha pasado un aquello tan importante… Muy pocas veces, se produce esta reflexión de cambio ante la felicidad…Suele tener mucho que ver con la pérdida y las ausencias, con la enfermedad, con el trauma… Y cuando pasa, tu perspectiva, a corto plazo, es la de la voluntad de transformación: voy a hacer esto, lo otro. Voy a ser distinto. Voy a tomarme las cosas de otra manera. Voy a vivir de forma diferente. Voy a mejorarlo todo…

Pero se pasa la frontera del corto al medio plazo. Y uno se va haciendo al modus vivendi anterior, porque hay un sistema estructurado a tu alrededor. El entorno sigue interactuando y el aquello se va olvidando, de la misma forma que cualquier dolor se va atenuando con el paso del tiempo.

Y, sin quererlo, te encuentras, de nuevo, en el mismo puerto del que partiste. En la rueda que gira sin parar. Formando parte de ese engranaje del que tú eres una pieza más.

Cuando todo está en marcha, sólo falta que un aquello tan importante vuelva a sacudirte, porque es fácil tener varios de aquello tan importante en una vida… Entonces, vuelves a replantearte las cosas. Aparece la actitud volitiva de cambio y todo sigue hasta el medio y el largo plazo en el que la voluntad se agota. El mismo ciclo: ensayo y error y error y error…

Y, ahí estás, esperando aprender.

Esperando el impulso para cambiar el ciclo…

NB : Dicen algunos,  que hay seres humanos que lo han conseguido.

Cambios.

 

Hoy nos ha visitado un amigo de mi hermano que hacía 28 años que no venía a España…Ha sido una experiencia muy alegre, afectuosa y…curiosa. Este chico se fue con quince años. Atesoró unas imagenes y unos recuerdos que esperaba encontrar con cambios pero … tras su primer contacto con todas las zonas recordadas estaba traspuesto.

Confuso. Flipado.

Para llegar del aeropuerto, en un camino que él creía archi-conocido , ya se ha encontrado con los “cambios”. “Antes había una carretera , ahora hay una autovía, una autopista que conecta con dos rondas y la comarcal.”. La playa que él recordaba ya no es tan parecida a sus recuerdos. Ha mejorado en cuanto a iluminación, pero han desaparecido casi todos los chiringuitos en la arena y ” también se han comido la arena “ y cuando lo ha dicho, yo también he tenido la sensación de que la playa se había empequeñecido. Dónde había un pinar y una fuente natural, ahora hay un parking. Del agua, ni rastro. Dónde estaba el Campo de Motocross para aficionados, ahora hay un bloque de pisos alto standing.  El camino al bosque, en el que se escondía cuando había hecho alguna gamberrada, ahora es una zona de casas, urbanizada.  “Es como visitar otro lugar pero con la gente del lugar que esperabas”. O sea, una sensación extraña.

Visto con sus ojos y a traves de sus recuerdos, he llegado a los míos y he visto, de nuevo, como era ese lugar hace casi 30 años. Y muchas cosas son mejores ( ya no se va la luz cuando llueve, por ejemplo) pero , en lo que se refiere a la gestión del espacio, lo hemos hecho francamente mal.  Lo que nuestro amigo ha echado de menos es el pedacito de naturaleza al que estaba acostumbrado: Un poco de playa, aun poco masificada, amplia y limpia o los caminos de pino mediterráneo que recorría en bici en aquellos veranos de la infancia…

El recuerdo de esa “belleza perdida” le quedará para siempre porque existió ( doy fe) pero le cuesta mucho señalar esa zona de lujosos bloques de pisos  y decirles a sus hijas : Mirad, aquí jugaba vuestro papi…

Rememorando aquellos otros tiempos,  he pensado en Regreso al Futuro y que ojalá Doc y Marty McFly aparecieran por aquí con su Delorean. Con un coche que nos dejara viajar al pasado, podríamos avisar que no deben cargarse el pinar, la playa, el bosque…

 

 

Vaya semanita…

Esta semana, viene cargadita: comidas de empresa, últimas compras navideñas, el día de la lotería y, en Cataluña, para acabar de rematar, el 21D elecciones autonómicas. Después de todo eso, llegará el fin de semana y ya estamos en Navidad.

He pensado que hubiese sido bueno, que las elecciones fueran ya pasada la noche de los Reyes Magos. Más que nada, para poder utilizar la carta a Sus Majestades y pedir que nos obsequien con políticos profesionales y de nivel. Competentes. Eficientes. Y si puede ser, que los repartan entre todas las ideologías, posturas y bloques para que, con su eficiencia, competencia y nivel, no tengan ningún reparo en hablar de todo y con todos. Y una vez intercomunicados, que fuera posible ponerse de acuerdo en puntos básicos y necesarios para la buena convivencia y la buena vivencia de los ciudadanos, al margen de ideologías, posturas y bloques.

Y como lo de los Reyes Magos dicen que no tiene mucha fiabilidad (he oído por ahí que son los padres), lanzo este post-mensaje-desesperado a los dioses, duendes, divinidades, alienígenas, poderes ocultos, espíritus, y toda aquella entidad que posea “magia” para ver si se puede conceder ese deseo, con carácter de urgencia y aunque sea fuera de fecha.

El cuento de la Ye.

Esto viene a ser un “cuento infantil” .

Es mi primera incursión en este tipo de textos y ha sido muy divertido, escribir algo pensando en los niños.

Lo que me he dado cuenta , tras ofrecerlo para su lectura a un par de almas cándidas que se han dejado engañar , es que es altamente didáctico de 0 a 99 años… ; – )

 

El cuento de la Ye.

-. ¡Holaaaa!…Eoooooo…¿Hay alguien ahí? Eoooooo

Piti levantó la mirada del cuento que estaba leyendo. ¿Había oído una voz que saludaba? Había sido un sonido flojito y muy suave …Prestó atención a su alrededor : el cuarto de juegos estaba hecho un lío. Sabía que debía recoger los juguetes que abandonaba pero, en plena batalla entre vaqueros e indios comanches, había visto su viejo cuento del abecedario y, sin saber por qué, había dejado los muñecos de plástico a un lado y había cogido el librito.

Se sentó en medio del caos . Apartó las pelotas, el tren de madera que transportaba los víveres al fuerte de los vaqueros, la colección de coches de Fórmula 1 y las piezas de Lego con las que había fabricado las colinas del Oeste. Hecho el hueco en el suelo, depositó el libro y lo abrió.

Ya era mayor para esos cuentos… ¡El abecedario! Ya se había aprendido todas las letras, una a una y leía frases completas…pero el cuento , manchado de chocolate y tinta, manoseado y viejito, lo atraía de forma irremediable.

-¡Holaaaa! Eooooo

Piti volvió a oír aquel saludo pero esta vez, más fuerte y claro. Se levantó y se asomó a la ventana para ver si había alguien gritando en la calle pero no vio a nadie.

-¡Por favor! ¿Hay alguien ahí?

Piti miró su libro del Abecedario. ¡El sonido parecía salir del cuento!

Emocionado ante su descubrimiento, le dio la vuelta al libro y lo agitó. Pasó las primeras hojas : allí estaban la “a” , con un sombrerito en su vértice de mayúscula y la “be”, que tenía una cara sonriente ambas barrigas .

Piti se acercó el libro a la cara y gritó : -¡Hola!. ¿Hola?

Y entonces, oyó la vocecilla: -¡Menos mal! Hay alguien al otro lado de las páginas¿Eres Piti?

Piti soltó el cuento. ¡Hablaba! ¡Era un libro mágico!

-¡Oye! No me tires al suelo! A los libros siempre se les debe tratar con cariño…¿Eres Piti?

Piti cogió el libro en sus manos : Si soy Piti. ¿Y tú quien eres?

-¡Piti! Por fin. Mira, me tienes que hacer un favor…

-¿Y quién eres tú?

-Ese es el problema. ¿Te acuerdas cuando leías este cuento con tu mamá? Aprendiste todas las letras del abecedario y todas, todas, teníamos un nombre.

– ¡Sí! , me acuerdo de todas. Mira : a ,  be, ce, de, e ,efe ,ge, hache ,i latina,   jota ,ka ,ele eme ,ene, eñe, o, pe, cu, erre, ese, te, u ,uve, uve doble, equis, i griega y zeta.- Piti las recitó de carrerilla.

-¡Muy bien!…Ahora presta atención, querido Piti : los señores que mandan sobre las letras para que las escribamos bien, han cambiado mi nombre. Y, claro, cómo nadie lo ha rectificado en el cuento, ya nadie me  lee. ¿Me puedes ayudar?

-. ¡Claro que sí! ¿Qué puedo hacer?- respondió Piti, emocionado.¡Por fin , una aventura de verdad!

– Debes buscarme en el cuento y borrar el nombre de mi letra. Después, con un rotulador bien grueso, escribes el nuevo. Así, si otro niño aprende el abecedario con este cuento, lo hará bien.

– ¡Vale!. Voy a coger unos rotus. –Cuando tuvo el bote de lapiceros preparado, Piti preguntó : ¿Y tú que letra eres?

-. Me conociste como la “ i griega”. Ya no soy griega, ni”i”.

– ¿Noooo?- Le interrumpió Piti, asombrado

-. No. Ya no soy griega, ni “i”.  Ahora, soy la: ¡”ye”! …

-¿”Ye”?

-Sí, “Ye”.

-Pues a mí me gusta- dijo Piti- ¡Eres una letra divertida!.

Pasó las páginas del cuento:  a ,  be, ce, de, e ,efe ,ge, hache ,i ,   jota ,ka ,ele eme ,ene, eñe, o, pe, cu, erre, ese, te, u ,uve, uve doble, equis,…¡Aquí está! La : “ i griega” .

Piti escogió un color rojo intenso y tapó las palabras “i griega”. Cuando fueron invisibles por sus rayotes rojos, con color blanco escribió encima , bien grande y con muy buena caligrafía : “ye”.

Gracias! Ahora, ya está el abecedario perfecto y, por fin, los niños recitarán mi nuevo nombre.- Dijo la letra “ye” profundamente agradecida. – Eres un niño muy listo.

Piti , muy alegre por las palabras del libro, se fue saltando hacia la cocina.

-Mamá, mamá, he arreglado la letra “ye” en nuestro libro del abecedario…¡Y me ha dado las gracias! …Y…Y me ha dicho que soy muy listo…

-¿La letra “ye”, dices? Cariño, no conozco esa letra.

-Los señores de las letras la han cambiado. Era la “i griega”. Me ha dicho que ya no es “i” ni es griega…Mamá, ahora es “ye”.

Y Piti siguió danzando por el pasillo, camino de su cuarto de juegos, decidido a guardar su libro mágico como el mejor de sus tesoros. ¡No podía esperar a mañana para explicar a sus amigos, su aventura con la letra “ye”!.

-Ye, ye, ye…- canturreaba

(…)

Esta parte del cuento, es para los adultos ; – )

La madre de Piti acabó de cortar las zanahorias en juliana y las añadió al sofrito. Meneaba la cabeza y se sonreía al oír a su hijo cantar feliz con sus juegos.

Era su momento preferido del día : Piti jugando, la cena haciéndose lentamente en los fogones y el tiempo de espera para la llegada de su marido…El único momento del día en el que podía leer el periódico, tranquila.

Se sirvió un té helado y empezó a leer.

“Sección Cultura y Sociedad.  Nuevas normas de la RAE ( Real Academia Española de la Lengua)

“Algunas de las letras tienen varios nombres con tradición y vigencia en diferentes zonas del ámbito hispánico. La nueva edición de la ortografía, sin ánimo de interferir en la libertad de cada hablante o país de seguir utilizando el nombre al que esté habituado, pretende promover hacia el futuro un proceso de convergencia en la manera de referirse a las letras del abecedario, razón por la que recomienda, para cada una de ellas, una denominación única común.

(…)

La letra y se denomina i griega o ye. El nombre i griega, heredado del latino, es la denominación tradicional y más extendida de esta letra, y refleja su origen y su empleo inicial en préstamos del griego. El nombre ye se creó en la segunda mitad del siglo xix por aplicación del patrón denominativo que siguen la mayoría de las consonantes, que consiste en añadir la vocal e a la letra correspondiente (be, ce, de, etc.). La elección de ye como nombre recomendado para esta letra se justifica por su simplicidad, ya que se diferencia, sin necesidad de especificadores, del nombre de la letra i. “

Fuente RAE.es

N. B : Y , entre nosotros, lo de dejar de acentuar el “solo” -adverbio- y que se confunda con el “solo”-adjetivo-  ( lo llaman “Eliminación de tilde diacrítica en el adverbio solo” ), eso, eso, lo llevo mal…

 

El cambio climático en mi calle.

¿Es invierno? , ¿no?????

La Buganvilla de mi calle, en invierno, es de color verde. Nada de tonos violetas y morados . Sólo verde. Si quedan flores, son de color café con leche. Suelen caer a finales de octubre junto con las las hojas de los plataneros. El viento las hace hacer remolinos y amontonarse en las entradas de las casas…

Ayer hice esta foto de la Buganvilla.

Luce igual de esplendorosa que en junio…

 

Manicomio Redondo .

Conflictos armados, hambre, tiranos, niños soldados, pobreza, radicalismos, terrorismo, corrupción, cambio climático,  …

 

mafalda_manicomio-redondo

Si no lo ha patentado, que corra.

El elefante entero, por favor.

“Seis hindúes sabios, inclinados al estudio, quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: «Ya veo, es como una pared». El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza». El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: «¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente». El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: «Está claro, el elefante, es como un árbol». El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: «Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico». El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es muy parecido a una soga». Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco y violento en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos equivocados.”

“Parábola de los Seis Sabios Ciegos y el Elefante”.
Atribuida a Rumi, sufí persa del s. XIII.

 

Esta leyenda desarrolla la idea de que nadie está en posesión de una única verdad verdadera , es necesario ver “el todo” de una situación o un problema y no quedarmos en los puntos de vista únicos o propios. La verdad verdadera la conforma la unión de todos esos aspectos individuales: cada uno aportará su visión y , juntos, ya son el gran elefante.Esta fábula habla del relativismo y ha sido muchas veces utilizada cuando se reflexiona sobre las religiones y la verdad única que cada una proclama y es aplicable a cualquier situación en la que hay puntos de vista distintos.

Por favor, que los que tengan que buscar el elefante entero, lo encuentren… Es un ruego…

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquellas postales…

¿Recordáis las viejas postales? Fijaos que digo “viejas” aunque sería más apropiado decir “esas postales en desuso” pero…no puedo evitar pensar que ya son de otros tiempos, de otras formas de vivir .

El otro día ví a una mujer francesa de mediana edad y su hija veinteañera, comprando postales turísticas . Ya me pareció raro verlas curioseando , emocionadas con lo que había en el expositor rotatorio : postales . Unas bonitas, con un mar de Photoshop  y pulcras calles y otras, de gusto infumable, tipo chica-de-grandes-pechos-con-paella-y-sangría… Tras elegir unas cuantas , preguntaron dónde podían comprar sellos…

O sea : iban a escribir una postal y enviarla por correo. Recuerdo los viajes en los que uno se afanaba en la elección y el texto . Aquella sensación triunfal de de poder decir “Yo he estado aquí y me lo estoy pasado muy bien” ( no existen muchas en las que se escriba lo contrario) y en aquellas jugadas de Correos que permitían que tú llegaras mucho antes que la postal  a su destino…También me llega esa alegría , al recibir las de los otros. Primero, te mirabas el remitente y te leías aquellas líneas. Después, le dabas la vuelta y admirabas aquellas imágenes de Florencia o de unas playas caribeñas…

Ahora, te comunicas de otra forma. Haces una foto con tu iPhone y la envías  por Whatsapp. Publicas en Instagram Facebook o Twitter o actualizas tu blog, casi haciendo una crónica en directo del viaje. Todo es más fácil, más rápido  . La tecnología nos ha permitido entrar más en el “detalle” e, incluso, ampliar la lista de destinatarios pero, en el camino, nos hemos perdido el ritual. Algo había que sacrificar…

Dejadme que lo idealice: pasas un buen rato , eligiendo las imágenes que describen el “paraíso” en el que estás ( en las postales, todo es muy bonito). Compras los sellos y te vas a un pequeño bar, en la playa. Allí, con tu cappuccino o tu café, distribuyes las postales y escribes. Pensando lo que vas a poner y con cuidado de no equivocarte. Cada una tiene un mensaje diferente y es posible que en alguna, incluyas un dibujito. Piensas en las personas a las que se las vas a enviar y les dedicas tu tiempo y tu cariño. Una vez ya las tienes preparadas, pones los sellos ( pedirás un vasito de agua , para humedecerlos que sabemos que si los chupas, te queda un sabor desagradable en la lengua ; – ) e irás colocándolos, sabiendo que harán su trabajo y las transportarán por esos mundos “postales” para que lleguen al lugar indicado . Y sabes, que el que la reciba, detectará tu afecto en el momento que vea esa firma enrevesada y ese “Nos lo estamos pasando muy bien. Esto es precioso”.

El ritual ha pasado a ser a golpe de click y teclado táctil. Es lo que toca en estos tiempos aunque, como pude ver el otro día, la postal se niega a desaparecer aunque haya gente como yo que la llame vieja.

Aún hay quien las reinterpreta. Estas son de la empresa finlandesa Lovi. Llevan una figura en madera desmontable para que el efecto “afectivo” de la postal, quede en forma de recuerdo permanente. Las encuentro preciosas y además, me encanta la filosofía “eco friendly” de la empresa y su diseñadora, Anne Paso.

Vivir es urgente. ( *)

Vivir es urgente. ( *)

(*) me copio la frase de Pau Donés ( @jarabeoficial )

Los primeros días de mis vacaciones, los dediqué a vaciar y pintar un luminoso piso en la Costa del Garraf para ponerlo a la venta. La persona que lo ocupaba, a la que adoro, ya no puede vivir en él. Transita ajeno a la vida o inmerso en otra vida que ya es ajena a ésta…

Estuve en todos los lugares en los que se registra una vida…Cada cajón, cada libro, cada foto, cada carta manuscrita, cada trofeo, cada carpeta, cada caja,…Me invadió una extraña conciencia de su juventud, de la que sólo tenía información matizada por mis experiencias de la infancia. Una sensación de que había sido como yo soy ahora. La certeza que yo, que todos, seguiremos el mismo camino hacia un final, el que sea…

Pensar en todas esas cosas, no me pone triste. Esa casa, llena de una vida, me está diciendo que la vida es, en sí misma, urgente.

Y lo veo en las viejas fotografías con su moto, con sus amigos y sus sonrisas, en las comidas y acontecimientos familiares, conmigo de muy pequeña,  con Induráin (su ídolo)…Voy  guardando todas esas cosas y la casa se va quedando vacía.

 

Al final, todo se resume un primoroso espacio, recién pintado de un blanco radiante.  Está vacío pero, no hay que equivocarse, aquí aconteció una vida y aquí, se instalará otra u otras.

Y generarán más huellas vitales…

Mientras cierro la última caja, deseo que sean tan bellas como éstas…