Otro rollazo sobre La Felicidad.

feliciano

Lo de “rollazo” funciona a modo de spoiler.

La Felicidad… Bonita palabra y bonito concepto que, además de bonito es diferente para cada uno de nosotros. Está muy bien que se estudie sobre ello (ahora y antes). Es un tema que ya preocupaba a los filósofos clásicos y es materia de estudio, en pleno siglo XXI, en prestigiosas universidades y por importantes científicos. Parece ser que por muchos años o siglos que pasen, lo de la felicidad en el ser humano, es un misterio total.

Me paro en la base de datos mundial “Happiness in Nations”  de la Erasmus University de Rotterdam  y descubro que España puntua en felicidad en un 7 ( sobre 10) ocupando su puesto en el ranking sobre 144 en el intérvalo de puestos 20-24… Son más felices, p.e., en Suiza con un 8,1 y menos felices en Tanzania, con un 3,2. Y por mucho que estos datos quieran aportar rigor científico , mucho me temo que dan una información muy genérica de la satisfacción de los habitantes de un país pero no podrán ser útiles para descubrir qué es la felicidad , de qué se compone, como se produce…

Yo parto de la base que cada uno tiene una definición interna de lo que es felicidad. Y más que una “definición” es una “sensación” perfectamente identificable en nuestro almacén interno de conceptos. Tú sabes cuando has sido feliz . En algun momento de tu existencia has sentido eso y, si has tenido suerte, eso se ha repetido alguna vez, por lo que sabes que la “sensación” es reconocible. Cada uno de nosotros ha sentido la indefinible felicidad por motivos diferentes y de intensidades , también , diferentes : cuando encuentras el amor, cuando creas una obra de arte o haces bricolaje, cuando recibes los resultados de un examen o de unos análisis y descubres que has sacado buena nota o todo está bien, cuando estás en una celebración familiar o en una cena con amigos y sientes que el tempo es perfecto, al nacer tus hijos o al ver su progresos o sus sonrisas, cuando tienes éxito en el trabajo o en un concurso, cuando… Dependiendo de nuestra situación social, económica, espiritual y personal ( se refiere a la personalidad de cada uno), cosas que a unos les proporcionan esta sensación, eso, o llamésmolo felicidad, a otros, les dejaran indiferentes o, incluso, les puede proporcionar sufrimiento.

Además, es un feeling que puede darse en dosis ( las llaman microfelicidades) o , en casos excepcionales, se manifiesta de forma contínua a lo largo de la vida… ¡Qué envidia!, por cierto.

Desde esta visión simplista de qué cada uno sabe lo qué es FELICIDAD para él ( y no es necesario que coincida con lo que es eso para los otros)  y que puede ser percibida de forma aislada o con continuidad,  lo que me queda claro es que el concepto existe . O sea, la felicidad existe.

Olvidemos lo de que el dinero, la salud y otras variables  parecen ser necesarias para ser feliz en nuestro sistema. En otros lugares, en tribus remotas donde los valores difieren completamente, también experimentan lo que es ser felices y lo que da el sentimiento contrario. Si nos centramos unicamente en la sensación que parece ser común seas esquimal, español o masai, ¿Podríamos repetirla, convocarla, provocarla a voluntad? ¿Sería posible ejercitar nuestro cerebro para inducirlo a ese estado?… Magia.Tonterías de autoayuda. Salvavidas que nos tendemos los seres humanos … O no.

Mihalyi Csikszentmihalyi en su libro Flow, plantea el estudio de esta “sensación feliz” que el denomina flow y no identifica con felicidad pero si como un paso para su consecución. Tras muchos años de investigación sobre la felicidad en diferentes países, nos da pistas de como conseguir “repetir” ese estado de flujo… Todo fluye…

El profesor holandés Ruut Veenhoven, ha creado un curso en la universidad de título “Felicidad permanente” con el mismo objetivo. En la Universidad de Harvard el profesor Ben Shahar, imparte el curso “Como aprender a ser feliz”

Todas estas iniciativas para enseñarnos a entrar en estado de felicidad, tienen un denominador común : rescatar los momentos felices. Se basan en estimular nuestro estado volitivo : Quiero ser feliz y como lo quiero, lo busco.

Salvo las excepciones de esos seres humanos con gran capacidad de ser felices y estar satisfechos con su vida ( de forma innata, te diría), están el resto ( que son muchos más) que se lo han de currar. Voluntariamente y con tesón. Esta ha sido una de mis obsesiones privadas . No la búsqueda de la felicidad total sino el aprendizaje de la felicidad cotidiana…

Ya ha quedado claro que como el concepto de felicidad es tan maleable, podemos asumir que la unión de microfeliciades diarias, también puede funcionar. En este “cursillo” de inducción al flow, he descubierto que lo que a mí me funciona es lo de los placeres sencillos, los estallidos de flow pequeñitos que se suceden durante el día y que al estar sometidos a tantos estímulos y al “sistema” se nos pasan de largo. Me construí un bol de buenos recuerdos para dar un  formato físico y visible a mi teoría . Aprovechando su presencia constante en mi hogar, no permite que te olvides de tus buenos momentos, que los tienes.Para construir el Bol de buenos recuerdos, solo debes comprar un gran bol de cristal transparente, libretita, post-it o papelitos, rotu y…escribirlos. Cuando estés down o tengas un momento de esos malos, vas al bol y coges un papelito. Rememoras esa buena onda y, si hay suerte, la buena onda te impregna. Ya os digo que hay que ejercitarlo… También sirven, cajas, libretas o cualquier tipo de contenedor de notas manuscritas…

Otra de las cosas que te enseña la vida es que,todo puede cambiar en un segundo… Para bien o para mal…Así que, también es un gran ejercicio de higiene mental, repetirte cada mañana, cuando despiertas, qué estas aquí y qué “Gracias”. Leí a un filósofo japonés que , cada mañana, al despertar, tenía un ritual privado que le daba fuerza y optimismo para el día. Salía a su jardín, abrazaba a un árbol y daba las gracias por el día que iba a empezar…. Yo no salgo a la calle y me enrosco al platanero de la esquina, pero sí que me tomo mi cappucino, con calma, mirando a mi exterior ( sea el que sea en ese momento) y agradezco el estar ahí, con todo más o menos normal y con el día dispuesto a darme , aunque sólo sea uno, segundos de felicidad.

Si no, siempre me queda el Bol.

Siento el rollo….

Coleccionista.

Me ha dado por las botellas de agua. Hace ya un tiempo, visité una Masía preciosa que la propietaria había decorado personalmente. En una pared enorme, de estanterías blancas de obra , había dispuesto multitud de botellas de vidrio ( blancas, transparentes, verdes, azules…) iluminadas estratégicamente . La idea se quedó archivada en algún lugar de mi mente y, en un viaje, me quedé prendada de una una preciosa botella de agua con gas que viajó conmigo muchos kilómetros, perfectamente protegida entre hojas de periódico… Otros momentos viajeros (y no) han hecho crecer mi colección pero de forma sostenida y prudente.Mi objetivo : emular, en un formato a mi medida, lo que ví en aquella Masía…

En estos últimos tiempos, las cosas han cambiado. El agua se ha puesto de moda, las botellas (magníficas) aparecen  como setas y en los lugares más accesibles: ya no es necesario ir a un establecimiento gourmet . En el Hiper de turno, los fabricantes muestran sus creaciones de “alta costura” en botellas y yo, con mi vena de coleccionista de agua,  voy loca.

Lo bueno del tema es que, aunque pague cara el agua, me sale barata la colección. Soy fácil de regalar ( este verano me han hecho feliz con la Edición Limitada de Vichy Catalán-mi agua favorita-y una siberiana , de botella excelente) y, sin quererlo, estoy haciendo acopio de uno de los bienes naturales más preciados que ,  vete tú a saber , un día puede valer una fortuna por su escasez… Tal como vamos, es como una inversión de futuro.

Lo malo es que ante la invasión de packaging botelleril, he pasado de crear una colección de recuerdos de aguas ( ligadas a una ciudad, país o situación) a una colección de aguas del Supermercado que, a nivel de diseño me complacen pero tienen de emocional lo mismo que el carrito…

Y, aún sabiéndolo, es superior a mí y si veo una botella en el pasillo de aguas que me gusta ( eso sí, siempre de vidrio), la deposito con mimo en mi carrito y le otorgo una plaza de por vida en mi estantería virtual .

Ahora, sólo me falta la Masía. ;-)

 

Lugar secreto.

 

 

camino

 

Nadie se para.

Nada se detiene.

No hay tiempo para pensar. Hay que sobrevivir y, eso, nos está consumiendo toda la energía.

Toda.

Tampoco quieren que paremos. Que nos sentemos un minuto, que preguntemos. Que hablemos, que dialoguemos, que tomemos nuestras propias decisiones…No quieren. No les interesa…Pero, lo peor, es que nos han prohibido reflexionar.

No se puede reflexionar. No se puede pensar…

Por eso, esto, es tan importante. Una revolución.

Y, cada día que pasa, se suman más rebeldes.

Gente que sabe dónde está este lugar secreto.

Que llegan, escondidos, furtivamente y se sientan…y piensan.

Una revolución…

 

revolucionario

Una pregunta sobre nuestra ropa.

 

Imagina que, a partir de hoy, vas a tener siempre la misma talla.

Mi pregunta es : ¿Podrías vivir , cinco años, con la ropa que tienes en el armario?

NB1 : En todo el mundo, la gente acumula más de 80.000 millones de prendas al año. Sólo en USA, se producen 15,1 toneladas de desperdicios textiles y casi el 85% va a parar a vertederos de basura.

NB 2 : La industria textil, es la segunda más contaminante.

 

Gente nueva.

Estos días he conocido a mucha gente nueva. El motivo, que ya está solucionado, ha sido un ingreso hospitalario de mi madre.

Entre familiares de otros enfermos, los otros enfermos, el personal sanitario de todos los turnos, de Urgencias, de planta y los médicos, he estado interactuando con muchas versiones del espécimen humano.

He conocido, familias aparentemente “ideales” que, en la soledad de las salas de espera o de la habitación, se dejaban ver como eran en realidad: no tan “ideales”. Enfermos insolentes a los que solo les importaba su yo. Enfermeras y enfermeros, de mal humor, con cero empatías…Cotilleos, críticas, discusiones…Pero, no os asustéis, era el grupo más pequeño.  He conocido, también, a personas encantadoras, leales, serviciales, amigables, empáticas… Dispuestas a ayudar sin conocerse. Preparadas para conciliar y aplacar. Creadores de risas discretas que hacerse eco, en aquellos pasillos tan llenos de incertidumbre.

Photo by Ashley Whitlatch on Unsplash

Las personas son las que marcan la diferencia. En todos los ámbitos: amistad, familia, trabajo. En todas las profesiones. En todas las facetas…

Te puedes encontrar de las que te lo van a poner difícil, pero, estadísticamente, es más probable que te topes con alguien que no te va a disturbar. Es más, es posible que te ayude de alguna manera y eso, me ha dejado un poco más tranquila.

Muchas mañanas, leyendo el periódico, pienso que las personas que habitamos el planeta, vamos a peor. Pero estos días en el Hospital, me he encontrado a muchas-buenas-personas.

Y lo mejor, y la esperanza no está en lo de “buenas personas” … Está en lo de “muchas”…

Photo by MARK ADRIANE on Unsplash

 

Momento caótico…

 

Lo primero, es despertarse más tarde de lo habitual, sin tiempo para desplegar las rutinas. Eso, inicia el caos.

Una vez compensado el tiempo de retraso con la falta de ceremoniales matinales ( cappuccino y prensa, bici elíptica , zumo de naranjo contando las nubes o mirando los tomates, etc…) , llega el momento de adaptarse a la luz del sol.  También, eso, parece ser más caótico… La velocidad ha anulado tu capacidad estética y, ahora, bajo el foco del día, te das cuenta que esos colores o esas arrugas o esas sandalias… En fin, hay que obviarlo. Es una característica del Momento Caótico : vestida con el culo durante unas horas…

El coche, claro, está ardiendo. Pones el aire acondicionado a toda torta y la música…Con la potencia del ventilador, no se oye nada de nada… Bien, estás casi a punto de salir y entonces, descubres que el mando que abre la puerta del garaje no va. Simplemente, no va. Aprietas el botoncito de apertura y aquello, no hace nada. Le sigues dando apretones, unos más rápidos, otros con intervalos temporales. Nada. La puerta cerrada a cal y canto…

Apertura manual y…a sudar. La penosa estética se ve ampliada por la humedad y el calor. La puerta pesa más que nunca. En el Momento Caótico, todo pesa más o va más lento o hay que arrastrarlo o se estropea…

Mientras tú estas sufriendo en la lucha por salir del parking, oyes el teléfono. A lo lejos. Está dentro del bolso, en el asiento del copiloto, dentro del coche con el aire a todas pastilla y…la radio.

Una vez superada la puerta, buscas el móvil en ese bolso que te pareció genial por su tamaño king size. Suena de nuevo, mientras rebuscas, remueves y palpas pero, no. Eso es la cartera. Finalmente, lo encuentras pero en el intento, se te vuelca el bolso…El teléfono ya se ha callado.

Llegados a este punto, sólo hay una opción viable : salir del parking, cerrar la puerta en modo manual y volver al coche. Observar tus pertenencias, diseminada aquí y allí. Inspirar. Expirar. Entonces, te retuerces, reubicando sin ton ni son, todas las cosas que han salido de ese pozo sin fondo. Hay un instante fugaz en el que te comprometes a llevar menos cosas para la próxima pero…es fugaz. Lo último que encuentras es el teléfono, que en la refriega, se ha vuelto a despistar.

Del Momento Caótico se puede salir de dos formas :

1) Ampliando el caos al resto del día ( entonces ya es un Día Caótico) o

2) Inspirando.Expirando. Escuchando la canción adecuada que te compense .Inspirando. Expirando…

Así que con Jocelyn Brown gritando con su excepcional voz negra  , he dejado atrás la puerta y el momento caótico.  Me ha ido de un pelo pero he conseguido normalizar el día ( con el bolso desordenado y pinta desastrosa pero normalizado...)

Hasta es posible que cuando llegue a casa, presione el botoncito del mando a distancia y la puerta del garaje, se abra por arte de magia…

 

Unos “jeans” para reflexionar.

Lo de los jeans, es maravilloso.  Una prenda de vestir que no conoce restricciones: a cualquier edad;  en cualquier ocasión; conjunta con casi todo; te los puedes poner incluso rotos …

Es resistente al paso del tiempo que, encima, los mejora. Como los vinos. A más lavados y más uso, más se convierte la prenda, en “tu” prenda. Amoldada, confortable y única. Se ha adaptado, completamente, a ti.

Fue en 1872, cuando Levi Strauss decidió colaborar con su Jacob Davis que había descubierto que los remaches de cobre, en las zonas donde hacía más presión la tela, contribuían a reforzarla. Todos conocemos la historia de como se patentó aquella idea y como se crearon los primeros “Levi’s”

Lo que yo desconocía es que este tejido tan característico , proviene de Francia. Denim, que es como se denomina este tejido, es una palabra que proviene de “De Nîmes”, población francesa donde se producía. Y, de ahí, a Italia. A Génova.

El ejercito naval genovés, decidió utilizar este tejido para sus uniformes , ya teñido de ese color azul índigo que todos reconocemos. El origen de la palabra “jeans” parece ser “Gênes” ( Génova , en francés).

Esto me hace pensar que esta prenda universal, nace de las ideas interconectadas en diferentes partes del mundo. Francia, Italia , Alemania ( Levi Strauss era de Baviera), Estados Unidos…Y cuando llegó a España, le pusimos un toro y nació “Lois”… ; – )

Pero, no todo es bonito en este mundo ideal de los jeans. Este periplo acaba en China en la época actual. Un país que en estos momentos es el mayor proveedor de este tipo de prendas para las grandes marcas  que llegan al mercado americano y al europeo. Una ciudad, Xintang, por poner un ejemplo,  población en la que se fabrican 260 millones de pares de jeans al año. De allí, precisamente, son estas fotos.


No contentos con asistir a la explotación ( infantil y adulta), se sabe que los procedimientos para blanquear, teñir, desgastar ( y todas esas cosas que la moda hace a los jeans)provocan un grave deterioro medioambiental ( metales pesados y productos tóxicos en el agua)y es peligroso para la salud humana ( se podría decir que el agua de Xintang es puro veneno). Aquí se ve .


Algo pasa en este mundo (y esta claro que no es bueno) para que lo que empezó con el Sr. Strauss ( que es el señor que ilustra este post)y su ropa de trabajo, haya acabado en este “trabajo” deshumanizado y cruel y en un atentado a la salud y al planeta…


Y, la verdad, he mirado a mis queridos tejanos de otra forma…

Bienvenido, verano.

formentera

Hoy, a las 12h 7m  am nos vamos a introducir en el verano. De forma física, ya llevamos unos días de calor total pero , de forma oficial, no será hasta ese momento de la mañana, cuando se inicie,  formalmente, el verano . Dice que se va a quedar 92 días y 18 horas, ni una más ni una menos…

Lo que estéis haciendo a las 12h 6m, lo haréis en primavera.  Al minuto siguiente, ya habréis cambiado de estación….Es posible que, a mí, me pille tomando un café así que, le daré un sorbo en primavera y, al siguiente, será verano… ¿Se notará en algo?…

En unas cuatro horas, voy a observar con atención el cambio de solsticio y si se nota algo, os lo digo…Bienvenido.

 

 

 

 

Al mirar las garrafas…

…Siempre me acuerdo del “Planteamiento Sencillo”.

Me encantan los mercados, mercadillos y ferias…Las ferias locales que tienen el nombre de un pueblo y se asocian a algo concreto, son mis preferidas. La de la Miel, la del Queso, la del Trigo, la de las Setas, la del Vidrio… Ya, desde la llegada al pueblecito donde se celebraba el acto, se identifica el encanto rural que tanto nos fascina a los urbanitas. Se nos nota mucho… Somos esos que vamos vestidos de “campo” pero que nos falta ese aire gastado y de autenticidad. Somos esos que abrimos los ojos como platos, ante los embutidos que cuelgan los artesanos (que los del pueblo compran, de toda la vida, justamente en la tiendecita más pequeña y escondida ). Somos esos que alucinamos al ver un conejo cruzar una carretera. Somos esos…

En mi última visita a una de estas ferias, había una parada de cestería que tenía unas preciosas garrafas . Una señora atendía al público, mientras su marido, iba tejiendo una gran cesta para “vestir” las garrafas. Le compramos dos. Nos explicó que eran antiguas (unos 60 años) y que no las había “vestido” porque las consideraba tan bonitas que quería que lucieran en feria…

Aquel hombre estaba sentado en un pequeño taburete, creando una cesta, mientras nos explicaba-con todo detalle-como era su colección de garrafas “antiguas” y como decía “vestirlas” en función de su belleza. Nos habló de los platos de caracoles de su tierra y de lo bonito que estaba el día . Pidió lluvia, meneando la cabeza y nos describió su taller con pelos y señales. Su mujer intentaba hacerlo callar y nos lanzaba miradas del tipo : “habla-mucho-lo-siento”. La cosa es que al hombre,  se le veía feliz. Disfrutando de lo que hacía: vestir garrafas.

Cada uno aterriza en una parte del planeta , con unos padres determinados y unas opciones –o no-a una educación y a un desarrollo personal. Todo lo que acontece en nuestra vida, decisiones y situaciones, va marcando uno u otro futuro pero hay unos “básicos” que nos son repartidos al azar.Abres los ojos, te dan unas palmadas en el culo y lloras. … Entonces ves donde te ha tocado vivir. Es una lotería. El modista de las garrafas, cayó en un pueblo de L’Empordà. Casi seguro, que heredó un oficio en ese pequeño pueblo del que no se ha movido nunca.

Aceptó la jugada y decidió disfrutar de lo que le había tocado en gracia. Igual es la imaginación desbocada de un urbanita pero… yo digo que ese hombre estaba encantado, allí , sentado en su taburete.

Otro individuo, que haya nacido en otro lugar y con otras expectativas, puede considerar que ese hombre no se ha realizado. Que no ha conseguido el éxito , el dinero, la segunda residencia, el máster, el coche súper xr2, la vida urbana… Pero, también habrá quien lo envidiará …

Yo, lo envidié.

Y… ahora tengo dos garrafas que , a veces, cuando las miro, me hacen recordar a aquel hombre y la “sencillez del planteamiento”.

Las voy a mirar otra vez…

N.B : Las garrafas de la foto, están vestidas. El autor es Pep Mínguez, fotógrafo catalán.

 

Mariposeando…

Ya son varias las primaveras que me encuentro con las mariposas. Les gusta la lavanda y se pasean por allí… Y yo también estoy allí, en plan intruso. Ocupo su hábitat y las persigo con la cámara, en plan paparazzi…

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Como cada año, llegan a esta lavanda como si fuera un Resort de vacaciones. Un todo incluido, en el que se pueden poner moradas de lavanda y practicar sexo. Las ves, cortejándose, danzando y envolviéndose las unas a las otras…

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Es posible que estén ya, al final de sus días en el planeta. La mariposa,en su fase de adulta, vive de unas horas a unos pocos meses, según la especie.

El promedio medio es de un mes.

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Antes, ha pasado ese proceso tan fascinante que va de huevo a larva , de larva a oruga, de oruga a crisálida y de crisálida a mariposa adulta. No es moco de pavo…

Una transformación integral que, según las últimas investigaciones científicas, la convierte en el único ser viviente capaz de cambiar por completo su estructura genética durante el proceso de transformación: el ADN de la oruga que queda envuelta en la crisálida, es diferente al de la mariposa que surge… Los tejidos, órganos y miembros de la oruga han sido modificados en el tiempo que dura la crisálida .Eso… son palabras mayores.

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Además de todo es esfuerzo molecular, la mariposa debe tener cuidado con los peligros a los que está expuesta. No es fácil la vida en la naturaleza… Está ella, haciendo todo eso que precisa un ¡cambio de ADN! , cuando viene un pájaro y se come la crisálida… O, ya está volando hacia el sol, libre de la oscuridad y la intercepta un sapo baboso….O aparece un grupo de humanos, armados con lo que se llama  “ caza-mariposas”…

Cuando las veo, en la lavanda y de jolgorio,  pienso que hay que dejar que disfruten de la fiesta.

El tiempo vuela y , con él, las mariposas…

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