Las hojas rojas de la fresa.

Esta vez, el huerto me sorprende con un vistoso manto de coloridas hojas en la planta de fresas. Han pasado del verde monocolor a una sinfonía de amarillos, granates y rojos… La verdad es que está preciosa…

He querido buscar en los foros especializados, el por qué de esos nuevos tonos y he encontrado diferentes opciones de una posible causa. La opción a) habla de falta de nutrientes o de la amenaza de algún hongo pero, si profundizo, descubro que eso pasa si se da en épocas de luz y calor pero , ahora, en este invierno Mediterráneo, las hojas han cambiado de color por otro motivo. Es la opción b) y es la que elijo como más factible.

Las hojas dejan de producir clorofila cuando las temperaturas son frías y hay menos horas de luz. Hay menos verde… A la vez, los carotenoides y las antocianinas que estás en las hojas se ven más (al no existir competencia con la clorofila) y son los responsables de los colores amarillos, ocres, anaranjados y rojos.

Estos pigmentos ayudan a mantener la hoja en activo, la protegen de los rayos ultravioleta y actúan como protectores ante una posible congelación de sus células.

Conclusión acerca de las hojas rojas de la fresa : otro de esos procesos maravillosos de ingeniería de la naturaleza que, además, está lleno de belleza…

Empezando…

Inexplicablemente, en el huerto está naciendo una fresa.

No sé si prosperara, si será una fresa en el futuro, pero… ahí está. La flor del fresal, empezando…

 

 

La fresa se expande.

El huerto se está poniendo en modo otoño. Abonado y con nuevas plantas de rúcula y unas lechugas.

La albahaca, el perejil y la fresa son los antiguos inquilinos que, este año, han aguantado el tipo…

He decidido que la fresa campe a sus anchas. Ha desarrollado esos tallos que parten de la planta madre y que se llaman “estolones”.

Ese tallo es como un detector del lugar en el que va a crecer la nueva planta de fresas. Buscará el lugar adecuado a la distancia adecuada y, ahí, tendré una nueva planta de fresas para la temporada que viene. Mi planta, ya lo ha hecho.

Esos sí, algunos de esos estolones, han tomado orientación “salto al vacío” y están yendo de cabeza al suelo empedrado.  Igual encuentran la pequeña franja de tierra que hay unos metros más allá. Los voy a observar: o son estolones tontos o estolones exploradores…Ya veremos…

Esperando el otoño (de verdad).

Vale. Hace un clima que no dirías que es de mediados de octubre, pero, con el huerto, hay que seguir las normas. Él no tiene la culpa de lo del cambio climático, así que no lo voy a volver loco y voy a seguir la rutina. También sirve para que yo conserve una cierta cordura…Aunque el calor parezca de verano, yo ya lo he podado, limpiado y abonado.

Ahora, espero la lluvia, algún día gris y algo de frío, que también apetece…

Ya estamos en Otoño…

Ya estamos en otoño. ¡Hola!

El huerto va a pasar por una fase de letargo para después, enriquecerse, renovarse y darme más frutos en la próxima primavera.

A la vuelta de mi viaje , me encuentro a las tomateras, dispuestas a darme los tres últimos tomates del año. ¡Bien por ellas! Han sido constantes, aunque con una producción limitada pero la calidad de los doce tomates que me habré comido ha sido excepcional.

La albahaca y el perejil, han crecido mucho y la fresa, sin querer, ha vuelto a emerger. Va desplegando sus zarcillos hacia el perejil e, incluso, intenta escaparse del huerto urbano. Voy a dejarla, hasta el final, a ver hasta dónde llega…

Y es que en ese pequeño cajón hay vida y unos líos que no veas… Como en  la vida…

No vamos a comparar, que dicen que no es bueno…

Comparación:

  1. f. Examen que se hace a las cosas o a las personas para establecer sus semejanzas y diferencias.
  2. Parecido o relación que se establece entre dos elementos.
  3. Figura retórica que consiste en identificar dos entidades por compartir una o varias características

No, no lo hagamos.

Este es mi huerto y mi primer tomate que empieza a madurar.

Este es el huerto de unos amigos y sus tomates, maduros, semi-maduros y por madurar.

Los dos son huertos, ¿no?  ; – )

 

Falso Raquítico.

Vale, a primera vista puede parecer un huerto raquítico, pero, no.

Nada más lejos de la realidad: viene cargadito de una docena de tomates tipo Raf (además de los cherry que me producen tomatitos de forma continuada).

No había esperanza de que ese tipo de tomate estuviera cómodo en mi huerto, ¡pero…sí! Ha aguantado calor y plagas de orugas. Me dicen los que saben que la orugita de las narices, se llama Tuta y me sabe mal porque tiene un nombre divertido, pero se ha zampado dos de mis catorce tomates la tuta esa…

Ahora, el huerto está vigilado y mi único objetivo es que mis doce tomates lleguen sanos y salvos a una ensalada…

Prometen…

Será por este famoso calor veraniego que arrasa todo el país, será porque los estoy regando más frecuentemente, será porque están cómodos, será porque les vuelvo a prestar atención y, de vez en cuando, cuando sé que el vecino de al lado no me puede oír, les hablo con cariño…

Sea por lo que sea, este año, los tomates prometen…

El huerto y la infusión de ajo.

 

Es un cajón de madera de nada, pero, de vez en cuando, requiere de mi atención. En ediciones pasadas, ante la novedad, mis crónicas sobre el huerto urbano, eran más frecuentes, pero, con el tiempo, me he ido acostumbrando a su presencia y no le hago tanto caso… Él lo nota y me da un toque: ¡Eoooo! ¡Estoy aquí! Esta vez, unas manchitas blancas en algunas de las hojas del perejil y en dos tomateras que no prosperaron, me alertaron de la presencia de pulgón, ácaros o cualquier bicho susceptible de ponerse tierno y darse el banquete del siglo con mi huerto.

Así que preparé la poción antiséptica-ecológica-preventiva que tan bien me ha funcionado en las dos últimas ocasiones de invasión: la infusión de ajo. Cinco cabezas, machadas en el mortero a conciencia. La “pasta de ajo” se coloca en un recipiente con un litro de agua. Tapado y en reposo durante 24h. Al día siguiente, lo calientas a fuego suave durante 20 minutos. Una vez la mezcla se ha enfriado, se cuela, se pasa al difusor y se rocía el huerto con la poción. Mejor, de tres a cinco días seguidos y al atardecer. Un experto me dijo que la solución se oxida y deja de ser eficiente si le da el sol…

El invento funciona, pero… estas fotos huelen a ajo que no veas…

¿Lo notáis?; -)