Cosecha.

Escogí el terreno con mucho cuidado. De todos los campos de la familia, sólo uno era idóneo para el cultivo. Estaba situado al norte de la finca y parecía tener la magia necesaria para que la siembra prosperara… Los días no parecían acabar nunca mientras quitaba la maleza y las malas hierbas y aireaba la tierra bajo un sol abrasador .Trabajé durante meses…

La noche en la que llegó el viento, todo estaba preparado.

Lo sembré, lo cuidé y hoy, he cosechado mi primera Tempestad.

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Notas de cata: Tormenta muy rápida e intensa. Con matices de truenos y trazos de rayos y relámpagos. Si se consume muy fría,  aporta toques de granizo.

Un cambio se aproxima.

Desde el año 2009, en el que conocí el movimiento Playing for Change, voy siguiendo todos sus trabajos.

“Playing For Change es un movimiento multimedia creado para inspirar, conectar y promover la paz en el mundo a través de la música. La idea del proyecto surge de la convicción de que la música desarma las fronteras y nos ayuda a superar nuestras diferencias. Independientemente de nuestros orígenes geográficos, políticos, económicos, espirituales o ideológicos, la música tiene el poder universal de unirnos como habitantes de un mismo planeta. “

Hace poco, escuché la fantástica versión de A Change is Gonna Come de Sam Cooke. Una canción que el autor compuso para reivindicar lo que sentía respecto a la discriminación racial en Estados Unidos. Sam Cooke y su grupo fueron arrestados en Louisiana, por intentar registrarse en un hotel “Whites Only”.  Era 1963, ha habido cambios, pero aún no ha cambiado lo suficiente…La canción se convirtió en un himno de referencia para el Movimiento por los Derechos Civiles de Estados Unidos.

Hace mucho tiempo que está a punto de llegar, pero ahora sé que un cambio se aproxima.

Nb : Playing for Change (YouTube)

Píldoras de Street Art.

Del indonesio WD (Wild Drawing) .

Del británico Smug One.

Y uno de mis favoritos, por su sencillez. El francés OakOak interviniendo en los pasos de cebra…

 

Os traigo luz…

Os traigo luz…

Bueno, lucecitas blancas…

Una de las cosas que más me gustaba de la serie Ally McBeal era que, cuando paseaba por las calles de Boston, los árboles ( fuera verano o invierno), tenían lucecitas blancas.

Tengo el convencimiento que cualquier espacio es mejorable con esas chispas de luz ( pero blancas, a poder ser).

No las considero patrimonio exclusivo de la Navidad. Al contrario, las asocio con el verano y los chiringuitos de Formentera. Las considero un elemento a tener en cuenta en la decoración general de cualquier hogar, de forma atemporal…

Pueden ser bombillitas blancas, pero también están las velas. Esta opción tiene más trabajo. Poner muchas velas, encender muchas velas, vigilar la llama de muchas velas, eso, tiene su dificultad. Pero, normalmente, el efecto es espectacular…

Soy una fan de las luces blancas

Ahora, también os digo que si oigo una voz ,que no se de dónde viene , y me dice ¡ Ve hacia la luz! , no voy… ; – )

 

 

 

Ya no es lo mismo…

Nuestra relación con la TV ha cambiado. Ya no es lo mismo… Vemos las series que ya tienen “Temporada Completa”. Atrás quedan los tiempos en los que esperábamos -¡una semana! –a que emitieran el siguiente capítulo…

Vemos programas en diferido, porque según qué horarios de emisión, hacen impracticable el buen dormir y el buen despertar, así que elegimos la hora que nos conviene en nuestra televisión a la carta.

Ya no vemos películas en canales generalistas, interrumpidas por eternos minutos de publicidad…Cada vez hay más anuncios y más argucias: “Volvemos en 7 minutos, te ofrecemos un minuto de película y te volvemos a encasquetar otros 7 minutos de publi…”

Tenemos a nuestra disposición cientos de series, películas, documentales…Aunque ese acceso a tanto entretenimiento, también tiene su cara B. No sé si os pasará también a vosotros, pero desde que accedo a estas plataformas de contenidos, hay días en los que estoy un buen rato decidiendo qué ver y al final, agotada, no veo nada…

Nuevos tiempos, nueva relación. Y sí, ya no es lo mismo…

Ahora, es mejor aunque, a veces, nos desborde…

¿Se puede?

Está en el descansillo.

Casi entrando… No se atreve a llamar al timbre. Es su turno pero el verano se niega a irse y ocupa su espacio…Bueno, parece que ha llegado con antelación… Será por el cambio climático…

El otoño espera pacientemente…

Oigo su respiración agitada de viento y lluvia a través de esa puerta aún cerrada.

La botella negra…

Me encontré la botella negra al ir a tirar la basura. La vi encima de una repisa de la valla de un edificio de apartamentos. Paso por allí delante, cada noche, de camino a los contenedores de reciclado.

Me paré para cogerla y meterla en la bolsa correspondiente, según fuera de vidrio, plástico o aluminio…El tacto, por eso, me despistó…Parecía terciopelo o piel…Suave, muy suave. Tuve la impresión de que alguien la había olvidado allí y la dejé en su lugar. La noche siguiente, continuaba estando en el mismo sitio, así que me aventuré a examinarla debajo de una farola. El material me intrigaba…

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Me la llevé. Es verdad que caminé un poco más deprisa de lo que es habitual y que miré a un lado y otro de la calle para confirmar que no había ningún testigo del…robo de la botella negra.

Ya en casa, la observé con atención. No había nada especial en ella, más que aquel extraño tacto suave y cálido…

 

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Que era un artefacto diabólico, lo supe más tarde. Por casualidad. De verdad que siento lo de Loli … La botella negra es capaz de absorber a todo aquel que posea una personalidad conflictiva: tiquismiquis, tocacojones, yoístas, tóxicos, pesimistas contagiosos, etc,etc… Sólo hay que abrir la botella en su presencia y sólo ellos desaparecen… La forma en la que se introducen en su interior, no deja de tener su encanto. Es en plan un torbellino que se va haciendo minúsculo girando sobre sí mismo y después, ¡puf!, una pequeña porción de gas de nada y para adentro…

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Con lo de Loli me di cuenta de lo que pasaba. Diabólico, ya lo he dicho antes. ¿Y qué hice? ¿Destruir la botella por su peligro potencial?

Pues no.

Después de absorber a diez personas, la primera botella negra dejó de surtir efecto pero al salir esa noche a tirar mi basura, me encontré otra. Cuando se llenó la segunda, apareció una tercera…

Ahora las decoro. Y las voy llenando.

Mi vecindario está ahora lleno de gente amable y maravillosa. Igual que en mi familia. Y en la oficina. Y en el gimnasio. Y….

 

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NB : DIY – Reciclaje de Botella de Ratafía pintada con pintura de pizarra para vidrio. Decorada con rotulador blanco permanente. En las fotografías, primero la botella pintada de negro y después, con los puntitos y flores marcianas. Es la misma botella pero con dos caras distintas.

Cosas Horrorosas .

Una de las secciones que de vez en cuando, dejo caer en el blog. La recopilación de cosas muy feas… Las Cosas Horrorosas.

Siempre vale la pena advertir que su observación, puede producir efectos secundarios…  ; – )

Zapato-deportivo-con-tacón raro, raro de Nike ( o eso dicen…)

La sandalia-pez que , una vez la has visto, no la olvidas jamás…

Muñeca inquietante.

Si ya son feos los enanitos de jardín, imaginadlos en versión zombie.

y…Un pijama para dos que , seguro, nunca entrará en mi armario… ; – )

Esculturas en los tejados…

En un paseo por L’Empordà, me encontré con estos bustos, coronando un tejado…Estaban de espaldas.  Su autor los había dispuesto en el lugar preciso para que disfrutaran de las vistas…

 

¿Una escultura en un tejado? Haciendo una búsqueda literal en la red, aparecieron famosas esculturas de edificios históricos. Muy habitual en palacios y catedrales, pero yo buscaba algo más contemporáneo…Además de mis bustos de L’Empordà, añado a la lista, el pescador solitario que hace 15 años, vive en un tejado de La Candelaria en Bogotá.

Me han hecho gracia los extraños caracoles azules que aparecieron en el rejado de la Catedral de Milán hace unos años .

Y la última, es El Headington Shark, un tiburón incrustado en el techo de una casa de High Street en Headington (UK). Está allí desde 1986.Pesa 200 kg y mide 7,6 m de largo. Lo intentaron derribar por “contaminación visual” pero finalmente, en 1992 el Departamento de Medio Ambiente consideró que no dañaba el paisaje.

Aquí está.

La ventana triste.

Desde esta ventana se ven unas montañas preciosas. Hubo un día, en el que alguien podía asomarse y deleitarse con las vistas.

La ventana parece estar triste.

Pregunto en el pueblo por esa casa.

Cosas de familia. Nadie se ha puesto de acuerdo en como repartir la herencia y, al final, la casa se ha venido abajo.

Y, sí, esa ventana está triste…