Tres días…

…para la primavera.

Aunque , dicen por ahí, que ya está aquí…

No quería que se supiera pero, no ha podido evitar hacerse notar.

Por algo decía Mafalda que la primavera era un spot publictario de la vida…  La fecha oficial de su llegada es el próximo miércoles.

 

¡A disfrutar de los dos días de invierno que quedan!

Café y flores en Seúl.

Me han traído una tarjeta de un pequeño café en Seúl : Café Saru

 

La tarjetita es de un papel transparente en el que se adivinan unos pétalos de flores.

Si abres la solapa, el aroma es embriagador. Floral, pero con un toque de menta muy fresco.

Me dicen que debo plantar los pétalos para tener flores nuevas…

En el café, el techo está lleno de flores y cada bebida que sirven la acompañan con un precioso ramo …

 

Un lugar al que ir cuando visite la ciudad…

 

Mariposas (II)

Por fin, una se deja fotografiar. Coincide que se posa en la flor, cuando yo estoy haciendo la foto.

La tengo.

Por el rabillo del ojo, siento una presencia.

Una cosa es observar mariposas y , otra, encontrarme con este ejemplar de lagartija, que por el tamaño, yo digo que es un lagarto … Pasa completamente de mí y, tras un rato al sol, desparece entre las flores.

Me gustan más las mariposas…

 

Mariposas (I)

Una de las mejores formas para inhibir mi mente y entrar en un estado de calma, es haciendo fotos.

Son fotos de observación. Y, sobre todo, de observación animal, pero sin ninguna vocación de etóloga: me coloco en la tumbona, me aplico protección solar y el repelente de insectos (si no, es imposible) y con la cámara en la mano, me concentro en observar. Después de un rato de observación sin intervención de la foto, pongo en marcha la cámara y voy buscando…

Esta vez, había mariposas. Difíciles de convencer para un posado…

Buscad la mariposa. Hay una en cada foto…

Dos píldoras.

Ilustraciones con papel texturado del ilustrador Eiko Ojala ( Estonia)

Insectos creados con flores , hojas…

De la colección Nature Insects.Del artista Raku Inoue ( Montreal).

Escribir bicis, deconstruir flores…

Es un título de post surrealista pero…son píldoras . Cosas de esas que veo y recopilo y que conforman dosis de…surrealismo. ; – )

1) La primera píldora es práctica y muy mona. La voy a titular : Enchufar al cerdito ( con “cerdo” podía tener una lectura más dura, así que lo vamos a dejar en “cerdito” y añado “rosa” ; – )) A mí, este aparatito me vendría muy bien…Soy un desastre con los alargos y sub-alargos de alargos con ladrones de enchufes.

La segunda pildorita va a ser : Escribir bicis. Esta suena raro, pero es magnífica. Un diseñador francés, Juri Zaech, ha creado una bici personalizable con palabras. Por ejemplo, tu nombre. Mirad que bonitas.

Una “Bypils” me llama… ; – )

Deconstruir flores : La última pildora es relajante. Las fotografías te inducen a un estado zen aunque lo que haya hecho el artista es “destruir” para después, “construir”. Irónico.Esta serie de desmantelamiento de flores es del fotógrafo de Singapur Fong Qui Wei.

Un crisantemo.

Una Gerbera

Y…una hortensia…

 

 

 

 

 

Venganza.

Al principio, hasta sentíamos simpatía por él. Las agresiones se centraban en pintadas en las fachadas y puertas. Se publicaban proclamas en Twitter y en blogs y hubo quien las hizo virales. Había una cierta lógica en lo que se decía…

“Sois vosotros los que no lo veis. Estáis ciegos. Totalmente ciegos. Sois cómplices de esta barbaridad. Y culpables. Exhibís los cadáveres y os da igual. Sólo os interesa que todo “esté bonito” … Imbéciles. Malvados. Sois seres repugnantes… “

Yo mismo, dejé de comprar flores…pero su locura fue avanzando a medida que conseguía más impacto social. Supongo que ese fue el detonante para que su manía se convirtiera en una psicopatía grave. Se volvió loco…

(…)

Estamos trasladando al Asesino de las Flores del juzgado al Hospital Psiquiátrico dónde pasará el resto de sus días. Lleva una camisa de fuerza y está esposado y con los tobillos encadenados, pero se nos ha olvidado taparle la boca. No para de vociferar. Ni las mamparas de seguridad de la furgoneta policial, consiguen amortiguar sus gritos. Mi compañero sube el volumen de la radio para no oírlo. Hay un atasco en la salida… Tenemos para un rato…

“No me arrepiento de nada. ¿Qué no os dais cuenta de que son seres vivos? Nacen, crecen, se alimentan, se reproducen… ¿Os gustaría que os dejaran sin nutrientes hasta marchitar lentamente y morir? Se mueren…Las matáis… ¡Sois vosotros los que deberíais estar aquí! “

Es un hombre muy grande. Sólo su dimensión ya da miedo…Asesinó a los propietarios de siete floristerías de la ciudad, estrangulándolos con esas manazas que imponen hasta esposado. Dice que matamos las flores…Dice que las amputamos de sus raíces, desde las que absorben sus nutrientes y las dejamos morir en un jarrón, con la única justificación de que es “ornamental”. Dice que alteramos la cadena trófica. Dice que los asesinos somos nosotros…

Respiramos aliviados cuando lo dejamos a cargo del personal del pabellón de alta seguridad del hospital. Su mirada, al bajar del furgón, nos hiela la sangre. Este tío es un asesino que ha matado a siete personas. Una de ellas, Juani, la propietaria de la floristería del barrio.

Cuando nos estamos alejando, oímos sus gritos desgarradores. Son como un trueno…

(…)

A los pocos días, nos enteramos de que ha muerto… ¡Qué ironía! Las enfermeras intentan humanizar el ambiente del psiquiátrico y ponen un jarroncito flores en todas las habitaciones. Eso es lo que se encontró el Asesino de las Flores cuando entró en su celda. Al ver las margaritas, le dio un infarto. Los médicos no pudieron reanimarlo.

(…)

De camino a la comisaria, acabando ya nuestro turno, le pido a mi compañero que pare en la Floristería Juani y compro un ramo. Hemos creado un fondo común.

Antes de dejar el coche patrulla, aparcamos en el Cementerio. Las cenizas del Asesino de las Flores están en un columbario municipal. Nos acercamos hasta allí. Mi compañero no puede evitar escupir sobre la losa de cemento. No hay ninguna inscripción, pero nosotros sabemos que está ahí.

Dejamos el ramo de flores en su tumba.