Manía aromática.

Me gustaría que pudierais captar el aroma de este sencillo ramo. No hay casi color: dos capullos de rosa que no huelen a nada, pero… tengo menta, albahaca, romero, salvia y lavanda. Todo recién cortado, con agua y un cubito de hielo.

El perfume de esa mezcla es fresco y embriagador. Me encanta manipular estas hierbas aromáticas, cuando cada semana, las renuevo.

Este ramo es un hábito recurrente. Una manía fragante. No tiene nada de negativo, al revés,  pero no deja de ser un ritual personalizado y místico, para intentar que “todo esté bien” en base a una supuesta magia que atribuyo a una acción humana. Que encima, ejecuto yo…

El jarrón lo sitúo junto a una foto familiar en la que hay un ser querido que siempre tiene flores frescas en su casa. Antes, las escogía y las arreglaba ella. Ahora, ya no puede y lo hacen otros, pero, en ese hogar,  sigue habiendo un ramo precioso en el salón.

Empecé a poner estos pequeños arreglos florales en mi casa, cuando estuvo en el hospital. Después del alta, lo mantuve como un “hábito recurrente”. Aunque confieso que hay otro motivo, del todo irracional. Lo admito. Será por esas casualidades puñeteras de la vida, pero si hay flores junto a la fotografía, todo va bien.

Llegará el día que todo ese ritual se desmontará, pero, hasta que llegue, me produce una sensación de paz inmensa.

Es más, difícilmente dejaré de hacerlo, aunque la realidad caiga por su propio peso y me arrebate la magia.

Habrá ramo aromático.

Es lo que tiene lo de los hábitos o manías recurrentes y bonitos…

Outsider.

Pues ya está.

La última flor de la camelia se ha desprendido de la planta.

Ha estado floreciendo sin parar desde octubre hasta finales de abril.

Es la única planta de mi casa que no florece en primavera. Lo suyo es el invierno.

Una outsider en el jardín.

Cambio de casa.

Con las nuevos horarios de apertura y relajación de las restricciones, más que ir a un centro comercial, a mí me ha tirado más ir al garden. El objetivo : una maceta . A la camelia, se le estaba quedando pequeña…

Y un plato, que me han dicho que es bueno que quede agua ( sobre todo cuando llueve) para que la planta se vaya proveyendo.

Tengo la esperanza que se convierta en un arbolito y, para eso, necesita más espacio.

Es su nueva casa.

Baño de lluvia.

La camelia ha estado muy activa. Primero, dejó caer varias flores en diferentes estados de evolución : secas, maduras y capullos.

La máxima cantidad que he visto desde que la tengo. No sé si es por una reivindicación de algún tipo ( que no he sabido descifrar) o simplemente, el viento la ha mecido demasiado…

Después, llegó la lluvia. Fue como una sesión de SPA después de su purga de frutos.

Y, ahora, está así de bonita.

Ya sabéis, nada como un baño con agua de lluvia. Infalible.

Píldoras para un lunes.

El escultor Tobbe Malm consigue transmitir sentimientos

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Impresiona la ternura que se puede conseguir de un tornillo.

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Una forma preciosa de darle la vuelta a uno de los objetos decorativos más horrendos que conozco ( cornamentas y/o cabezas de animal-jabalí,toro,etc.-). Del estudio italiano Elkebana.

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Un intervención con Lego de Jan Wormann. Puro Street Art.

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Para acabar estas dosis de píldoras de hoy, Humor Tonto para Gente Inteligente de Humortonto.com

abuela

burbuja

Mi preferida :

tirita

Y mira que es tonto, tonto… ; – )

La Ruta de la Camelia.

La camelia va cambiando.

Siguen cayendo las flores y las que van creciendo, con su peso, hacen que las ramas desciendan. Es un arbusto que sirve para cerramientos. ¡Qué bonita tiene que ser una valla de camelias!

Galicia es el lugar preferido de esta flor en España y allí se puede hacer “La Ruta de la Camelia”.

“Propone un recorrido por auténticos paraísos botánicos de As Rías Baixas que permiten descubrir a quienes lo emprenden imponentes castillos, hermosos pazos y parques naturales. Cuatro de estos recintos han sido declarados Jardín de Excelencia Internacional en Camelia por la Sociedad Internacional de la Camelia.”

Una de las paradas es el Castelo de Soutomaior, con más de medio millar de camelias.

Otra es el Pazo de Rubianes , con más de cien especies diferentes de camelias. Y hay más…

“La Ruta” ya está en mi agenda post-covid. Mientras tanto, me conformaré con mirar mi maceta.

NB : Más info de la Ruta de la Camelia, aquí.

#NuevaRealidad ( Una flor sin fragancia.)

El pasado mes de octubre me regalaron una camelia ( Camelia Japónica). Es un pequeño arbusto, también llamado Rosa de Invierno de Japón, con hojas perennes de color verde intenso y unas flores que funcionan al revés que las que yo conozco : florecen de invierno a primavera.

Me alegra tener flores en casa en este mes de diciembre …

Proceden de Asia y se introdujeron en España en el S.XVI y aquí,  dónde mejor se aclimataron,  fue en Galicia . Especialmente Pontevedra , un paraíso de las camelias.

De las muchas curiosidades que he encontrado sobre este precioso arbusto, hay dos que me han llamado la atención. El resto, me las reservo para contarlas al ritmo que vaya floreciendo este precioso arbusto durante este extraño invierno. Flores potenciales no le faltan…

Una de esas peculiaridades es que las camelias carecen de fragancia.

El olor, el color y la forma son los mecanismos más comunes que presentan las plantas para atraer a los polinizadores. En este caso, para favorecer la atracción se compensa con flores más vistosas y sugerentes, pero…no huelen.

Otra de esas curiosidades es el “bo-to”. Es la transcripción del sonido con el que los poetas japoneses describen la caída de los pétalos, pero, atención, no van cayendo poco a poco. Son solidarios los unos con los otros y se caen todos a la vez. Esta característica la podré experimentar en directo para corroborarla. La magnífica flor que estoy fotografiando debe caer entera y, si hay (mucha) suerte, estaré ahí para oír el “bo-to”.

Doy la bienvenida a la camelia que, aunque no sea fragante es preciosa y se ve que hace un ruidito monísimo cuando cae la flor.

#NuevaRealidad ( Flores y luz.)

Visito a un ser querido, a una persona amada. Está sentada, delante de la terracita que hemos inundado de plantas. La vista la serena: luz, muchos geranios y la cruz de una iglesia que se ve en la lejanía…

Photo by Juli Kosolapova on Unsplash

Recuerdo , por ella y en su nombre ahora que ya no puede recordar, cómo decoramos aquel piso. Con ilusión y premura, escogimos telas y muebles. Cuadros, jarrones y espejos. Quedó un espacio muy bonito .Siempre he sentido un cierto orgullo personal y vanidoso porque , aunque adaptándome totalmente al gusto de los que la iban a habitar , me dejaron hacer… Ha mantenido un equilibrio atemporal hasta que la estética ha perdido protagonismo .  

Ya no hay paseos por la calle. O muy, muy pocos. La mascarilla la desconcierta. Ya no le explicamos lo del #Covid . Cada día, recibía la noticia como si fuera la primera vez. Ahora, cuando pregunta, le hablamos de una gripe muy contagiosa. Con eso vale.

En estos tiempos pandémicos, lo hemos cambiado todo para que tenga su espacio seguro y confortable. Hemos apartado las mesas, hemos desplazado el sofá, hemos quitado puertas, hemos movido objetos… Un pequeño oasis en el que ya no es importante aquel sofá , tapizado de color ocre, con una tela que ella escogió personalmente .Ahora, prima el butacón cómodo y motorizado, delante del balcón.El espacio es diáfano para cuando hay que utilizar la silla de ruedas o la grúa.Todo está orientado a las flores, a las plantas,  al sol, a la luz.

Photo by Dragana Rapo on Unsplash

Nada es ya como fue, aunque ahora , es lo que tiene que ser.

Sentada a su lado, a un metro y medio de distancia y con la mascarilla que no acaba de entender, a mí también me confortan las flores y el sol que inunda el salón…