#Encasa ( lo de la rutina)

Confinamiento

He incumplido casi todos los consejos de los expertos. Las rutinas me funcionaron los primeros días, pero, después, he estado actuando en modo hiperactivo. He atacado armarios, cajones y estanterías de forma compulsiva. En plan atracón. No he tenido en cuenta los consejos amigos : planificar todo ese “orden y concierto”  por días o semanas. Cada día, una cosa. Y una agenda. Tranquilamente.

Lo intentaré de nuevo…

Dentro de mis futuras rutinas, quiero escribir en el blog. He dudado durante estos días porque me cuesta no pensar que frivolizo si lo hago en un tono humorístico o si me da por la ciencia ficción (como ha pasado con muchos de los relatos que me gusta escribir y ahora me parecen, eso, frívolos ).Hay muchas personas pasándolo realmente mal… Pero voy a hacer caso a mis consejeros espirituales : un post es terapéutico para mí y espero,  que para los que se dejen caer por aquí en estos tiempos difíciles. Ya tengo una lista de ideas. Y , la propia lista, ya ha sido terapeútica.

 

Por suerte, hay cosas que me marcan mi espacio-tiempo, como son las horas de las comidas y, también, el aplauso de las ocho de la tarde.

Respecto a la cocina: ha surgido en mí una faceta insospechada que es de planificación y de coordinación de menú. Y me sale bien. Algo es algo.

Photo by Neha Deshmukh on Unsplash

Respecto al aplauso : En estos últimos días, he aplicado tecnología para multiplicar el efecto. Salgo con mi altavoz inalámbrico supersónico y una pista de aplauso que dura 5 minutos. Es un gran momento de conexión humana . Es sentimental y también adrenalínico. Es de agradecimiento y de esperanza. Me gusta como me siento en esos minutos.

Photo by Daniel Lincoln on Unsplash

Es la hora exacta del día en la que, de verdad, creo que todo va a salir bien y que podremos con esto.

NB : Para el siguiente post, la idea es : Ver la tele en tiempos de confinamiento.Por si alguién tiene alguna idea.

El espíritu esconde-cosas

En mi cocina,  hay un ser paranormal que me esconde las tapas de los tuppers…

Siempre he pensado que ese fantasma, ronda por mi casa para hacerme pequeñas trastadas…

tuppers

Esa cosa que vive en mi casa, también desapareja calcetines.

Tengo calcetines desparejados, en un cajón especial “sólo” para esos pobres calcetines.

Y no acaba aquí la cosa.

También me esconde las llaves. Aunque he utilizado técnicas y amuletos para no tener que pasarme un ratito buscando las llaves antes de salir, siguen haciéndolo de vez en cuando. No consigo neutralizarlo del todo…

llaves

Este ente diabólico , que juega a hacerme perder el tiempo, aparece en muchas casas. Seguro que mientras lees esto, piensas en ese pobre calcetín que tienes desparejado y que está en un cajón condenado a una vida solitaria. Pero ya hay mentes brillantes haciendo algo. La empresa se llama THROX y venden tres calcetines al precio de dos. Uno es de recambio…

legsflash

Él nunca lo haría.

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Una mala mañana.

Pobre bocadillo.

Yo he visto este bocadillo a las ocho de la mañana. Estaba, ahí, en el suelo .

Pobre persona humana.

Me imagino el momento matinal, cuando uno tiene el “hambre del bocadillo”, a esa hora de siempre… Ese instante en el que alargas el brazo y coges ese manjar que 1) te ha costado muchísimo preparar con esmero ( a primera hora de la mañana, hacer el bocadillo tiene su plus de esfuerzo) o 2) te han preparado con todo el cariño del mundo y …sólo por eso sabe mejor.

Sí, una mala mañana la tiene cualquiera…

Ese bocata no estará en su lugar.Esa persona vivirá un momento de angustia. ¿Y el bocadillo?

Y el bocadillo está, aquí, tirado en la calle… Envuelto con primor pero …abandonado…

 

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Corazón de madera.

Me voy encontrando corazones por el suelo.

Cada vez, hay más.

Hay que ir con mucho cuidado, no vayas a pisarlos.

Hay corazones rotos y otros, contentos. Enfermos, enamorados, solos, felices, grandes y pequeños. Incluso, hay corazones negros.

Lo que nunca había visto era un corazón de madera. O de tronco. O de árbol. O de vida…No sé cómo llamarlo…

Casi me hace tropezar…Me lo he encontrado, a mis pies y le he hecho una foto.

wood

Ya pueden cortar el árbol que él sigue enraizado.Presente.

Es un corazón de madera , tozudo, unido a la tierra.

Apabullante.

1.       Apabullar : tr. coloq. Confundir, intimidar a alguien, haciendo exhibición de fuerza o superioridad.

Calor apabullante…

Y es que estos últimos días,  la temperatura confunde e intimida… Los trayectos son más largos y pesados, también el aire es más denso y el sol…El sol está narcisista y deslumbrón…

Todo el mundo repite  : ¡Qué calor!

Un calor apabullante haciendo su exhibición de fuerza y superioridad…

 

Si soy sincera, más que la situación lo que lo hace apabullante son las circunstancias.

Este apabullador profesional , mutado por el cambio climático,  no tiene el mismo efecto en una playita de Formentera con una bebida helada y en un estado de remojo continuo en esas aguas cristalinas. O, por ejemplo, a la sombra de un árbol de follaje denso, al pie de un riachuelo, en el que se balancean tus pies, fresquitos. O , debajo de una gran porche sombreado y bendecido por una brisa fresca ,en una hamaca , con un café con hielo y un buen libro entre las manos…

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En esas situaciones, su efecto apabullador se desactiva, hasta casi desparecer. Es un calor distinto. Es calor pero ya no es apabullante…

Hecha esta reflexión me he dicho que podía intentar engañar a mi mente .Si le doy una sobredosis de imágenes refrescantes, es posible que pueda neutralizar al apabullador.

Eso y la indiferencia…Hacer como que no está.

¿Un heladito?

El Plan Perfecto.

Un plan es una intención, un proyecto.

plan Mafalda

Cuando “haces planes” pones en marcha un número muy interesante de conexiones neuronales que se dedican a ubicarte en el espacio, a calcular tiempos, a visualizar el futuro…

Las planificaciones más placenteras son las de un viaje. En ese paso, disfrutas, de antemano, de la experiencia que proyectas ( o crees que sentirás) visitando esos nuevos lugares . Planificar es un placer.También hay un tipo de plan más sencillo, alejado de viajes, fin de semana o vacaciones…Más cotidiano. Por ejemplo: Tener una tarde libre de responsabilidades.

Cuando sabes que dispondrás de ese privilegiado tiempo sólo para ti, planificas con mucho entusiasmo. Son cosas sencillas (no grandes planes) : Comer en ese lugar al que nunca puedes ir porque sólo a ti te gusta el vegetariano, darte una vuelta por tus tiendas preferidas, ir a la pelu, un baño en la piscina…

No importa el plan . Las imágenes se suceden en tu cerebro, coordinadas y perfectamente sincronizadas. Te visualizas haciendo todas esas cosas sencillas que planificas… Es , o eso te parece , el Plan Perfecto.

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Pero… un Plan es Perfecto sólo cuando se cumple y… ¿Por qué suelen salir mejor las cosas que no planificas?…Este es uno de esos misterios al que espero que algún día alguien encuentre una respuesta. De momento sigue siendo,  eso, un misterio…

En estas última semanas, se me han desbaratado unos cuantos “Planes Perfectos-de-lo-cotidiano”. Una llamada problemática, una avería doméstica, una noticia inesperada… Cosas , también cotidianas, que han hecho saltar por los aires todos mis planes…

Y ayer, volvió a pasar. Planifiqué. Creí que tenía el “Plan Perfecto” pero este se desvaneció en unas cuantas de las acciones que formaban parte del propio plan y que tomaron direcciones no previstas.

Así que ahora estoy en busca de un plan que se cumpla.

No soy ambiciosa.

Un plan pequeñito. De una tarde o unas horas pero…que se cumpla.

Ese será, sin duda, el Plan Perfecto.

frase

 

Una onironauta en potencia (IV).

Como os he ido explicando, he seguido anotando cuatro líneas de los sueños que recuerdo al despertar. Pocos son los que me quedan…En realidad, escribo sobre ese fragmento final que recuerdo que se evapora como por arte de magia…He pensado que el cerebro podría aplicar ese mismo sistema de borrado para la tristeza pero… parece ser que la necesitamos para algo. Los sueños, para mí, son como fragmentos de material desechable que no interesa almacenar. No me extraña…

Estoy acabando ya el libro , en el que he llegado a la fase de poder adoptar otras formas y otros cuerpos y todo me suena a charlatanería pero no puedo evitar, la curiosidad de lo que viene que es:  “La Planificación del Sueño”, o sea, inducir a mi cerebro para soñar lo que yo quiera… Y, claro, no me lo creo… Sí que creo que estoy entrenando a Tito ( ahora lo llamo así, porque cerebro me parece un poco frío) para hacer cosas que , no sé , la verdad, para que pueden servir.

De vez en cuando, hago mi gesto de contarme los dedos de la mano, para dar a Tito,  la información que estoy en la realidad… Como no me cuesta nada… Apunto , si puedo, el instante de sueño que almaceno pero no voy a interrumpir mi buen dormir para cazar la Fase REM y experimentar con eso… Dormir de un tirón y sin sobresaltos son , para mí,  indispensables para una buena salud.

Y , entonces, en mi escepticismo total con esto de los sueños lúcidos , va y me pasa lo de los dedos y…tiene un punto chocante. Te impacta, vamos.

Hace unos días escribía en este blog :

  • Confirmación de la realidad. Consiste en crear una señal que me indique que estoy en la realidad y no en un sueño. Esto sirve para en el caso de que esté aproximándome a un sueño lúcido, y tenga dudas de ello, debo hacer el “tip” elegido. He avisado a mi entorno cercano de esto que hago para que nadie dude de mi cordura: cuento los cinco dedos de la mano izquierda. La hipótesis es que, en el sueño, veré mi mano rara, o tendré más dedos, o ninguno, o vete tú a saber, pero no me los podré contar normalmente. Teóricamente, sabré que estoy en el sueño. Así que si veis a alguien haciendo esto en el supermercado, igual soy yo…; – )

Esta semana, en uno de mis sueños locos, me he contado los dedos de la mano izquierda para comprobar mi estado : onírico o en vigilia. Pues la cosa es que los conté y me salieron seis. Como no di crédito ( en mi propio sueño, eso es lo raro) los volví a contar y sí, tenía seis dedos en mi mano… Supe, al instante, que estaba soñando y, como la vez anterior, la sensación fue extrañamente intensa y…potencialmente adictiva.

Y , la otra variable que me parecía bastante improbable era la identificación de un espacio, un escenario o paisaje que es recurrente en los sueños. O sea, un espacio onírico que se repite. Creía que no pero, sí, lo tengo. En varios de los apuntes que tengo, me ubico en un lugar en el que hay mar. Siempre es el mismo lugar pero desde diferentes perspectivas. Las calles son estrechitas y encantadoras, muy isleñas. Me parecen de otra época. Hay muchos arcos de piedra, como miradores, desde los que se ve el mar. Casi siempre lo veo… Debo agradecer a Tito que, por lo menos, el espacio que me ha fabricado sea tan bonito…La sensación al descubrir que voy a menudo por allí cuando duermo, también ha sido impactante. Y es el nivel de asombro que me produce el que me hace continuar indagando…

Lo he comentado a personas de mi confianza ( y que me quieren) y me aconsejan que lo deje… ; – )

 

El tiempo , arruga…

Como pasa el tiempo!!! Hace seis años, guarde unas guindillas en un frasco de cristal.

 

Era la época en la que las guindillas, invadían mi pequeño huerto urbano…

Ordenando el armario de especias de la cocina, lo he encontrado al fondo, perdido, desgastado…

Ya se han borrado las letras que escribí: si te pica mucho un alimento, no bebas agua, bebe leche. Neutraliza la capsaicina, la responsable del fuego ardiente en tu paladar.

Ya no son guindillas rojas. Han perdido el color y textura. Están arrugaditas y viejas pero… su poder picante sigue intacto. Doy fe.

Bendita leche.

 

 

 

Una onironauta en potencia (III)

Previamente :

Una Onironauta en potencia (I) y (Parte II)

 

 

Ya estoy en la mitad del libro sobre los Sueños Lúcidos. Los autores son muy optimistas y consideran que habrá un momento en el que experimentarás uno de esos sueños y, por lo tanto, lo que hacen es darte consejos para que te “muevas” en ese mundo onírico.

Hay un apartado que es “Transporte” y aquí, he de deciros, que me he desmotivado un poco…

Empecé a interesarme por este tema después de experimentar un sueño en el que tuve consciencia de que era un sueño. Eso fue muy llamativo porque eliminó el miedo, la angustia y cualquier otra sensación negativa (creo que en el sueño estaba escapando de algo) y cuando pasé al estado (supuestamente) lúcido, lo que sentí fue como una gran euforia, un “ahí os quedáis”, un “hago lo que me da la gana porque este es mi sueño” y, claro, como estaba en uno de esos estados en los que te quieres mover y no puedes, lo de volar pareció una forma acertada de largarme. Sólo pude alzarme unos centímetros (5?) antes de despertar pero la sensación fue brutal.

Photo by Mohamed Nohassi on Unsplash

En el libro te dicen que volar en los sueños requiere de una serie de trucos y de entrenamiento. Tanto para despegar como para aterrizar. También para hacer giros y esquivar objetos… Mi cerebro quisquilloso me dice: si estoy en un estado onírico en el que no hay leyes físicas y las normas las creo yo, ¿por qué voy a intentar volar como si lo hiciera en el mundo real? Dan ejemplos: como Superman, con saltos, con algún artefacto… ¿?

Y, otra cosa, se menciona que cuando ya estés acostumbrado puedes decidir un destino. Por ejemplo: las Pirámides de Egipto… Pero yo no he estado allí jamás. Tengo una imagen mental pero no es real así que… ¿Qué Pirámides veré? ¿Las oníricas???

Photo by Simon Matzinger on Unsplash

De momento, lo más positivo es el haber creado el Diario de Sueños. No puedo recordarlos todos los días, pero cuando tengo esa pequeña huella y los escribo brevemente, me asombro de la capacidad del cerebro para jugar con los estímulos. Y de lo surrealista (y cabroncete) que es…

De momento, no pasa nada más. Sé que sueño, que no he vuelto a sentir que estaba en un sueño de forma lúcida, y que lo de volar… ni en sueños…

(To be continued)

 

 

No era monje budista…

Mi padre, un hombre de naturaleza muy curiosa, tenía muchos libros sobre “Religiones”. Le encantaba leer sobre ello y cuanto más sabía menos identificado se sentía con las opciones disponibles. Tal vez, el budismo, fue de las doctrinas que más le impactaron. Durante muchos años, cuando yo ya compartía esas lecturas y reflexiones, mi padre me hizo engancharme a Lobsang Rampa. El monje budista que escribía Best-Sellers…

Después de aquellos años, ya no volví a leer a L.Rampa. Mi padre tampoco y ahí se quedó, en algún lugar de mi mente… “El médico del Tíbet” fue un libro que me gustó especialmente y, en mi imaginario, ese monje budista, se convirtió en un autor de referencia.

Hace unos días, topé con el libro y me despertó algo de aquellos tiempos. Busqué información de Lobsang Rampa, pensando en leer algo más y me encuentro con Ceyril Henry Hoskins, un fontanero inglés, que jamás había estado en el Tibet, ni sabía tibetano, ni nada de nada y que decía ser la reencarnación del Monje Lobsang Rampa. En los inicios de los 60, las editoriales que publicaron su obra sabían del “fraude” pero les pareció un producto con recorrido. Así llegó a España y a la biblioteca de mi padre . Esta circunstancia elimina algo de calidad moral en mi referente pero, ahora, asumido como obra de ficción ( nada que ver con el budismo, además), sigo pensando que es un buen libro.

 

Mi padre nunca supo que el autor de “El Médico del Tíbet /Lhasa” era un fontanero inglés pero estoy segura de que le hubiese hecho gracia…Y yo, no he podido evitar empezar a releerlo.