Para refrescar…

Pues sí. El calor ha sido bestial.

Ahora, cuando escribo, noto que la cosa está mejorando y es posible que pueda dormir más apaciblemente.

He recordado que , en el pueblo, este año también nevó cuando no tenía que nevar según las fuentes históricas del lugar. Todo se está desequilibrando…

Esa tempestad de nieve, dejó unas imágenes preciosas que, en esta ola de calor, relajan al cerebro, engañándolo y refrescando…en general.

Probad a mirarlas…

El buen despertar.

De momento y , como primera cosa positiva del día, alégrate de estar despierto.

Tiene algo de mágico eso de abrir los ojos cada día,  y ver que el mundo sigue donde lo dejaste ayer. Habrá un día en que no te despertarás y entonces, entenderás ( supongo!) lo perfecto y maravilloso que es hacerlo día tras día.

Parece fácil pero tiene su mérito…Como te decía, sonríe pues estás despierto, vivito y coleando y con un día por delante. Desperézate lentamente y disfruta del cappuccino ( café con leche, café, té…) de la mañana.

Una ojeada al periódico y la voz del señor de la tele que te dice que «han aumentado los contagios pero se han estabilizado las hospitalizaciones gracias a la vacunación «te situarán en este universo.Cuando lo tengas todo un poquito más claro , estarás preparado para la ducha matinal.

Con tus neuronas funcionando, ya estás preparado para vivir este día. Ahí estás, con los ojos abiertos , dispuesto a no perderte nada.

Practica con regularidad el «buen despertar»: no dejes de felicitarte ni un día por haber abierto los ojos, por tomarte ese café, por la ducha, por el día que empiezas y vas a caminar…

Y si el día que viene es complicado, piensa que en algún momento volverás aquí , te sacarás la ropa del día y el día habrá pasado. Lo dejarás atrás y, de nuevo, dormirás. Y como por arte de magia, al día siguiente , abrirás los ojos y te darás cuenta que sigues aquí, que es un nuevo día.

Estarás preparado para disfrutarlo, de nuevo y si se deja.

Estas aquí y ahora y este día te pertenece.

Y no olvides coger tu mascarilla y el gel hidroalcohólico …

NB: Este texto es una actualización del «Buen despertar» que , en realidad, es un cuadro que surgió de una improvisación con un bastidor y un rotulador negro. Lo tengo a la vista cuando me despierto…

Fails Cotidianos.

Fail 1

Me entero de que la noche del 13 al 14 de Diciembre hay la lluvia de Las Gemínidas. Dicen los que saben que, en un entorno poco luminoso, se podían ver bastante bien porque la cosa iba de 120 meteoros/hora. El momento de máxima irradiación era a partir de las dos de la madrugada, pero antes ya se podían observar… A las 12 de la noche, aprovecho que la farola de mi calle se ha puesto en modo intermitente y , después, se ha fundido definitivamente para ubicarme en una zona oscura. Es una calle tranquila y apenas pasan coches así que me planto allí y alzo el rostro. La luna está preciosa e ilumina mi teórica oscuridad, pero veo estrellas. Alguna de las habituales.

Pasa un rato que , a mi cuello se le hace eterno y, nada de nada. Ya en casa, lo vuelvo a intentar. Ni una triste Gemínida y rigidez cervical…

Photo by Wil Stewart on Unsplash

Fail 2

Coloco un adorno en el picaporte de la puerta exterior. Es una estrella roja preciosa, de mimbre envejecido. Voy a buscar la cámara de fotos porque quiero que la veáis en el blog. Me llaman por teléfono y me demoro unos diez minutos en salir de nuevo.

No hay foto porque ya no tengo estrella en la puerta de casa.

Decorará otro sitio con estilo y, mira, hasta me alegro. Supongo que , a quién la cogió,  le gustaría muchísimo. Es un regalo de mi puerta a ese humano.

Photo by Georgia de Lotz on Unsplash

Fail 3

Lo de la pimienta negra.

Me gusta la que está en molinillos para poder molerla al momento. Hace ya un par de semanas que la acabé. En la cocina, siempre hay una libretita para apuntar lo que me falta para la lista de la compra. Lo apunté, pero en esa misma hoja, también anoté un teléfono y la arranqué de la libreta. Fui creando una nueva lista en la que no estaba la pimienta negra y, por lo tanto, no la compré.

En el momento de sazonar unas berenjenas recuerdo que no tengo pimienta negra. No es un drama, pero las berenjenas no son lo mismo, aunque les haya añadido una picadita de ajo y perejil.

Vuelvo a apuntarlo y vuelvo a perder la hojita mágica de mis “faltas” gastronómicas. Esta vez, para apuntar planta, despacho y nombre de la enfermera que le va a poner la tercera dosis de la vacuna a mi madre y como no es la habitual, lo apuntó allí, en la primera hoja. La de la pimienta negra.

La vuelvo a echar de menos para unas alcachofas al horno. En la libreta, toda la página está ocupada por la “PIMIENTA NEGRA” para el próximo día de compra, pero , unos días antes, estoy en un pequeño supermercado de forma improvisada y me acuerdo ( ¡bravo!). Cuando llego a la estantería , no hay. No hay. No hay. No me lo puedo creer. Sólo hay pimienta blanca…

Casi un mes después, haciendo caso omiso al universo por si me quería decir algo con estas señales, tengo dos molinillos en mi despensa y un frasco de pimienta molida , por si acaso.

Photo by Calum Lewis on Unsplash

Una sí y la otra , no.

Una de estas dos plantas, tiene una fragancia intensa. La otra, no huele a nada.

¿Cuál es la que más aroma desprende?

Salvia rosa o Salvia microphylla

Está preciosa porque florece a finales de verano y en otoño. La rondan multitud de insectos y mariposas…

Teucrium hircanicum

Las flores crecen en espigas, en una mezcla de colores lilas. Florece de junio a octubre y les encanta a las abejas y libélulas.

Solución : Yo hubiese elegido la Teucrium por su parecido a la lavanda pero… es la Salvia rosa. El aroma proviene de las hojas que huelen a menta. Doy fe.

Píldoras lunares.

La luna inspira .

Lámparas, las que quieras…

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Con mármol negro se representan todas las fases lunares.

piedras

Para decorar una cena de celebración de la luna llena, of course.

fiesta

Cunas encantadoras…

cuna

Hasta cojines…

cojinAunque nada supera , verla en vivo y en directo.

Y es fácil.

Ánimo y sigue.

Cuando empecé a interesarme por la pintura ya de mayor y más por sus efectos terapéuticos que por mi destreza (que hoy en día sigue siendo nula) , me dio por el realismo . Intenté dibujar unas flores y aún recuerdo las risas de mi padre cuando vio aquella cosa que parecía un ramo de Ágata Ruiz de la Prada, pero dibujado por un niño. Entendí que la única forma de evolucionar ( si esa es la palabra para esto mío con la pintura) era ir a lo abstracto. A los colores y a las texturas.

Sigo con mi padre (al que le fascinaba cualquier manifestación artística si provenía de su hija) : él me animó y me estimuló a escribir, me inscribía a premios, me ayudaba con los relatos. Cuando me dio por comprar el caballete, los lienzos y los acrílicos, tampoco desistió de su actitud motivadora, aun sabiendo que las Bellas Artes no era lo mío. Él, siempre animoso,  me propuso empezar poco a poco, en un lienzo pequeño y aprendiendo a mezclar colores. Me hizo inspirarme en un paisaje familiar y conocido.

Y salió esto.

Ha aparecido en el bloque de lienzos antiguos que hay en el trastero. Es pequeñito y me da mucha paz.

Es mi padre diciéndome : ánimo y sigue.

Y, así, en la vida…

#NuevaRealidad ( Niños.)

Los niños han vuelto al cole, dándonos una lección de inteligencia emocional superlativa.

La reportera intrépida se acerca a un niño con una mascarilla de Spiderman. ¿Qué piensas de que tengáis que llevar la mascarilla? Cada niño le da una respuesta diferente :

-. Prefiero llevar la mascarilla, pero ver a mis amigos en el cole.

-. Si llevamos la mascarilla, no tendremos que volver a estar en casa y no le pasará nada a los abuelos.

-. Si ahora la llevamos, habrá un día en la que nos la podremos quitar porque ya no habrá virus.

En esas edades , en las que aún no hay rasgos preadolescentes, los niños son seres puros empáticos y eficientes en su comportamiento. Al llegar al cole,  lo hacen todo sin grandes aspavientos : entran en filas ordenadas, les toman la temperatura, los separan en grupos más pequeños y se despiden de los amigos con el codo (- que-ahora-ya-no-y-hay-que-llevarse-a-la-mano-al-corazón-), respetan las distancias en el recreo…Hay de todo, niños obedientes y desobedientes, tranquilos y nerviosos, pero, en su conjunto, se comportan con  resignación alegre.

Y, ante alguna de las respuestas, detrás de mascarillas con arcoíris y nubes, hay veces que me planteo lo maravilloso que sería oírlos en el Parlamento …La lección de lógica y sencillez para afrontar y resolver los problemas que nos darían a los que nos llamamos adultos, sería apabullante.

#NuevaRealidad ( intrusión.)

La albahaca , después de una semana de podar las flores, volvió a florecer y yo, he vuelto a podarla. Parece que se está resistiendo a mi intervención con tozudez…Podo flores, salen más flores…

La albahaca tiene razones para rebelarse y librar la batalla como pueda. Lo que le estoy haciendo , es alterar su ciclo vital. Es una intromisión directa en su desarrollo natural. La planta florece para generar semillas que aseguren su reproducción y, conseguido su objetivo, se seca y muere . En la naturaleza, sus hojas secas serán nutrientes para otras plantas, insectos y animales.

Esta albahaca, no. Se enfrenta al humano deseoso de cultivo intensivo.

Después de esta segunda poda, la planta está así.

A ver qué hace esta semana…

#NuevaRealidad ( vecinas.)

Este post, no tiene nada que ver con la #NuevaRealidad. Es más, son recuerdos de mi #RealidaddeMuchoAntes …

Concatenación 1

Esto va de una concatenación de pensamientos.

Impactos en modo recuerdo que se han encadenado.

El primer eslabón ha sido un aroma. He captado un perfume que hace años que no percibía . Es un perfume, literalmente. Muy fresco, pero con mucha permanencia que, en el pasado, me encantaba. He vuelto al piso en que que vivía con mis padres a los dieciséis años. En el piso de arriba, vivía una familia encantadora. La hija, Cristina, cuatro años mayor que yo ( ese desfase de 16 a 20 años es de calado) llevaba ese perfume. Coincidía con ella en el ascensor y siempre me quedada alucinada con su ropa, sus libros, su pelo y , sobre todo, por ese aroma que impregnaba el ascensor. Ella era lo que yo quería ser. Ya iba a la Universidad, tenía una moto y libertad para salir por las noches. Un día, le pregunté por el perfume. ¿Cuál era? Resulto ser de una marca que en ese momento era muy top , en el escalafón alta de la gama. Recuerdo que le dije a mi madre que , para mi próximo regalo, quería aquel perfume. No hizo falta esperar al día de mi cumpleaños. A los pocos días,  Cristina llamó a mi puerta y me entregó una bolsita blanca, preciosa, con el logo de la marca.  Me dijo que había ido a Andorra ( en aquella época había fragancias que solo estaban allí o eran muchísimo más asequibles) y había comprado uno para cada una.  Fue mi perfume bandera. Lo llevé dos años y en ese tiempo, me preguntaron varias veces por él. Me encantaba.

Una mañana coincidí con Cristina en el portal de nuestro edificio. Estaba emocionada. Acudía a una entrevista de trabajo para hacer prácticas en un bufete de abogados importante.  Me dijo que le dolía un poco la cabeza…

Al volver a casa ese mediodía, mi madre me dio la terrible noticia. Cristina murió de un ictus de camino a su entrevista. Sin ser amigas íntimas, sentí esa pérdida de una manera profunda. Dejé de utilizar ese perfume.

Hacia décadas que no me acordaba de Cristina… Y hoy, ha aparecido ahí, de repente, con un toque de brisa perfumada, recordándome eso que siempre se me olvida : Disfrutar del hoy.

NB : Según la RAE

Hoy /adverbio 

  1. Indica el día en el que está la persona que habla o escribe.
  2. Indica el presente de la persona que habla o escribe.

Photo by Mariah Hewines on Unsplash

 

Concatenación 2

Cristina me ha hecho recordar a otros vecinos. En especial, a la chica del ático, una mujer misteriosa…Se llamaba Clara y era invidente.

Su ceguera no le restaba autonomía. Su piso estaba adaptado, estudiaba y trabajaba en las oficinas de la ONCE. Dominaba el espacio perfectamente . Tenía un carácter arisco y no se tomaba bien que se la intentara ayudar. Tampoco es que fuéramos una comunidad unida, pero , más o menos nos conocíamos todos y había cortesía en el ambiente así que era raro recibir un bufido por abrir una puerta y ceder el paso…

La conocí un poco más porque tuvo un percance de salud. El portero , que era muy cotilla , oyó un golpe al ir a buscar las bolsas de basura que dejábamos en la puerta ( sin reciclar nada de nada, por cierto) y llamó al timbre de Clara. La oyó sollozar y pedir ayuda. Inmediatamente, el Sr. Miguel ( ese era el nombre del portero) se fue a buscar a mi padre por su condición de médico y con la copia de las llaves ( tenía la de todos los inquilinos) entraron en el ático.

Clara se había caído y no podía levantarse. Se asustó mucho porque, por primera vez, se vio incapaz. Al final, la cosa acabó con un esguince leve y mi padre enviándome a llevarle la comida a la paciente.

Le llevé el pack que había preparado mi madre y pude curiosear el ático. Estaba muy bien decorado. Era un piso muy grande como “desproporcionado” para aquella chica. Era muy guapa, aunque, confieso que nunca la vi sin sus gafas oscuras pero su pelo, su figura…Muy guapa.

A partir de ese día, subía a ver a Clara con cierta frecuencia. No era una de mis actividades preferidas, porque siempre estaba triste, enfadada y/o preocupada. Cuando me explicó que tenía novio, no me pareció nada raro. Cuando me explicó quién era su novio, vi que había algo raro. Aquel “novio” era un señor mayor, casado-pero-que-iba-a-dejar-a-su-mujer, que le pagaba el piso , la manutención y la carrera. Lo veía dos noches por semana. Y no la hacía feliz.

Desde mi perspectiva de adolescente aquello me parecía feo. A mi madre, también se lo pareció. Se acabaron las visitas a Clara ( cosa que a mí me alivió) y a los pocos meses, se fue del edificio.

Desde mi perspectiva de adulta, la de hoy, aquello que pasaba me sigue pareciendo feo. Feísimo si presto atención a los detalles que se me escaparon en la juventud. Todo lo que ella no veía y que nada tenía que ver con su ceguera. Aquellas mentiras que se creía, aquella dependencia enfermiza, aquella inseguridad y la vulnerabilidad, aquella infelicidad total…. Ahora, es muy posible que le hubiese dado mi más sincera opinión, mi consejo y mi ayuda. También creo que se hubiera enfadado muchísimo conmigo, pero, aquellos meses que aún estuvo en su ático, no hubiese dejado de ir a verla.

Photo by Ryoji Iwata on Unsplash

NB : Me queda la Concatenación 3 que es sobre el portero pero eso ya, para otro día…

#Encasa ( lo del pesimismo.)

Esta semana, por primera vez, he tenido sensaciones negativas. Es curioso que, tras ocho semanas de confinamiento,  estables emocionalmente y ante los buenos datos sanitarios que estamos teniendo en los últimos días , en vez de estar pensando que esto de la desescalada va en serio y vamos bien, me rodea una atmósfera extraña.

No es una cuestión de pánico. Mis miedos son moderados y no me han desestabilizado . Creo que , como todos, me estoy acostumbrando a salir a la calle con la mascarilla, a las medidas de seguridad y a todo ese nuevo estilo de vida que tenemos que adoptar obligatoriamente.

Lo de la “irrealidad” fue al principio. Y lo de la hiperactividad . Ya me he aposentado en esta realidad de ahora, pero con un cierto desasosiego. Y es que , para afrontar esto , necesito respuestas que , de momento, no existen.

No me quiero ni imaginar como se sentirán los que las están buscando, aunque con la presión por la magnitud de las preguntas y el tic tac del reloj, supongo que no tienen ni tiempo para dejar que les aceche un sentimiento frustrante.

Yo tampoco voy a dejar que me ronde. Por eso escribo este post: para que mi pesimismo extraño, se entere que ya lo he detectado .

Debe abandonar , de inmediato,  esta fase de acercamiento.

No lo quiero.

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