Compra impulsiva.

 

-. Ya son suyas. Tiene que dejar la habitación libre antes del mediodía. Es la hora del cierre de la subasta.

No me lo creía. Era científicamente imposible pero… mi fuente era del todo fiable. Estaban en una habitación y había muchas… Era ir a verlas y si las quería, eran mías.

Era una ocasión única. Una compra irrepetible.

¿Serían blancas? ¿Grises, negras? ¿Llenas de lluvia, de granizo? ¿Con rayos y truenos? ¿Gordotas ¿ ¿Etéreas?

Compré el lote entero.

Abrí la puerta y me dispuse a contemplar mi gran adquisición.

Una preciosidad.

Algo único, sí…pero ahora tengo un montón de nubes que no se cómo sacar de aquí…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El color amable.

Verde. 

Mezclado con cualquier otro color, el verde seguirá siendo verde. No pierde su esencia, tendrá tonalidades diferentes, pero siempre será verde.

Es uno de los pigmentos más antiguos que se conocen. Se extrae del mundo vegetal y ya fue empleado en la prehistoria.

He leído que es el color que mejor percibimos.

Podemos detectar más matices que en otros colores y observarlo de forma prolongada sin que nos moleste. Es más, es un color que serena la vista.

Un color amable que regala la naturaleza.

Ommmm…

La oferta.

Mi teléfono fijo suena sin parar. Estoy pensando en desconectarlo y decir a toda mi familia, amigos y contactos varios, que, a partir de ahora, me llamen al móvil, pero, cuando pienso en mi madre, que a sus ochenta años es el único número que almacena en su memoria, desisto en el acto de enmudecer el maldito teléfono. ¿Y si le pasa algo? ¿Y si quiere llamarme?

Al principio, contestaba a las llamadas: ¿Quiere mejorar su tarifa eléctrica? ¿La del gas? ¿La de telefonía? ¿Quiere agrupar todos sus seguros? ¿Qué hay del seguro de vida? ¿Y va a renunciar al sorteo de un jamón sólo por no responder nuestra encuesta?… Ahora, sólo levanto el auricular si conozco el número del que me llaman. No puedo absorber más ofertas comerciales, ni Black Friday ni Ciber Monday ni lo del jamón, pero… esa tarde, estaba distraída y pasaba por delante del teléfono en el momento en que sonaba y lo cogí. La voz del hombre que recitó mi nombre y apellidos, tal y como constan en el DNI, en vez de atemorizarme como en otras ocasiones, me sedujo. Sin quererlo, me oí responder “Sí, soy yo”

La voz profunda y sensual me anunció que tenía una oferta irresistible diseñada especialmente para mí. En vez de decir aquello de “Gracias, ya estoy cubierta de todo, todo” y colgar, le pedí que me explicara la oferta. ¿¿?? ¿Qué me estaba pasando?

El hombre hablaba, intercalando unas pausas misteriosas como para confirmar que estaba entendiendo el mensaje. Yo, a cada pausa, contestaba con un “Sí, sí”. Acabé dándole el email, al que me envió la propuesta. Me llegó un número de pin al móvil (que también se lo había dado) para firmar digitalmente el contrato y en menos de diez minutos, ya era usuaria del servicio de mensajería especial “WindWords”.

Nunca hubiese dicho que esa llamada iba a cambiar mi vida. Sí, estoy bien. Muy tranquila. Diría, también, que “feliz” pero es un adjetivo con el que no me atrevo nunca, pero…estoy casi feliz. ¡Sí!

Yo era una de esas personas con hipersensibilidad a las opiniones de los demás. Las palabras de algunos me dolían. O me preocupaban o no me dejaban dormir. Sé que hay gente que sabe ser inmune a los sermones, reprimendas, críticas y comentarios, pero yo, no. A mi me afectaban mucho. Un ejemplo: mi cuñada dejando ir (como quien no quiere la cosa) que era una mala hija por no tener a mi madre viviendo en casa. Y yo, sabiendo que está perfectamente y que quiere vivir sola porque puede y quiere, sentir esas palabras taladrándome todo el día: “Mala hija, mala hija…”.

Ahora, todo es diferente. Me dices, querida compañera de trabajo, que me ves más estropeada y qué si me pasa algo y no me obsesiono con “estoy mal y me ven mal, estoy mal y me ven mal”. Llamo a WindWords o contacto vía su app y, a los diez minutos (no me explico como pueden ir tan rápidos) aparece un mensajero en mi puerta. En sus manos, lleva un extraño recipiente que parece no pesar nada. Me da una hoja de un material liviano y escribo las palabras que me han fastidiado el día. Firmo el comprobante y se va. A los pocos minutos, siento una brisa ligera y ya no le doy la más mínima importancia a lo que me ha dicho este o el otro. Me importa un pimiento. Ni me acuerdo…

Una vez, le pregunté al mensajero, por el destino de esa urna volátil y me respondió con una sonrisa: “Lo único que debes saber es que las palabras se las lleva el viento”.

Cada vez que lo pienso, juraría que el mensajero tiene la misma voz poderosa que el tipo que me vendió la oferta…

 

Os voy a dar calabazas ( que son bayas anafrodisíacas).

c1

La calabaza ,de la familia de la Cucurbita , (en otros países : “zapallo” «auyama» o «ahuyama», «pipián maduro», «ayote») está de moda en estas fechas… Es la época de la recolección (septiembre, octubre y noviembre) y hay por doquier…

Una de las primeras cosas que me ha sorprendido de las calabazas es que son bayas…¿Bayas? Mis escasos conocimientos de botánica me hacen pensar en frutitos-pequeñitos- redonditos pero… ¿una calabaza?

Si, las calabazas, en la acepción original del término, son bayas con cáscara tan endurecida que no sólo permite la conservación del interior tierno por uno a más años, sino que también se puede utilizar vaciada con fines no alimenticios, como utensilios de cocina, en instrumentos musicales, artesanías, etc..

c4

La famosa Calabaza del Peregrino o Calabaza del agua, es una calabaza seca y ahuecada que mantiene el agua fresca y en condiciones óptimas…Es una baya multi-usos…

Y con un gran pasado, ( contando en siglos) :En tumbas egipcias se han encontrado ejemplares que datan de 3500 a 3300 a. de C., en entierros peruanos fechados aproximadamente en 3000 a. de C. y en cuevas de México de aproximadamente 7000 a. de C.

c2

Ahora que se acerca Halloween , la calabaza, además de proporcionarnos cremas deliciosas y confituras impresionantes, sirve como ornamento. La variedad de formas y colores y su superficie lisa y dura las hace perfectas para pintarlas y decorarlas…

La payesa dónde compro las verduras, me ha dado calabazas, literalmente. Tenía muchísimas calabazas ( podría escribir “muchísimas bayas “; – ) incluidas de las llamadas ornamentales…

c3

NB : Dar Calabazas .

En la Antigua Grecia, la calabaza se consideraba anafrodisíaca, por lo que darlas equivalía a apagar el fuego de la lujuria evitando así los escarceos amorosos.

Durante la Edad Media, el clero recomendaba utilizar pepitas de calabaza durante el rezo para alejar los pensamientos impuros y lascivos; incluso se pensaba que mascar sus pepitas contribuía a cumplir el voto de castidad. La expresión siguió tomando forma en tiempos de Cervantes, en los que significaba «desairar» o «no conceder a alguien lo que pide», incluso comenzaba a utilizarse en el contexto del noviazgo.

En algunas zonas rurales de Cataluña, cuando el pretendiente no era del lugar, se le invitaba a comer a casa de la chica: si le ofrecían fuego para el cigarro significaba que la familia aceptaba el noviazgo; si se le servía un plato de calabaza, quería decir que el mozo no era bien recibido y se tenía que marchar.” Wikipedia.

Estáis avisados…

Este reloj ya no marca las horas.

Este reloj ya no marca las horas.

Marca una hora que, supongo,  por casualidad, es una señal.

Es la parte superior de un reloj de pared de la marca Junghans, fábrica relojera alemana desde 1861. Su propietario le tenía un cariño especial porque estaba en la pared de la casa materna. Tiene más de 100 años, me decía siempre….

Y yo le tenía, le tengo,  un amor especial a su propietario, mi querido padrinet, Así que cuando lo encontré, ya roto , con las piezas dispersas , me lo guardé. Hace unos días, volvió a aparecer en una fase de orden y concierto del trastero. Lo limpié a fondo pero cuando iba a ir por la zona de la esfera me fijé en la hora que marcaba.

Es el momento en que nos dejó , durmiendo apaciblemente y , también, el momento a partir del cual, siempre estará aquí.

Así que sin saber si creo o no en las señales o en las casualidades , el reloj me da un buen rollo inmenso.

Tiene que estar conmigo.

Presidente de la Comunidad.

He conocido a una persona que se está dejando la piel como Presidente de su Comunidad de Vecinos. Dicen que es una especie en extinción pero hay algunos que aguantan . Resisten las reuniones , intentan dialogar, escuchan a todos ( incluso a quien no se lo merece o se excede) y, en definitiva, se preocupan para que el hábitat que comparten en zonas comunes y de uso privativo, sea lo más confortable posible.

El ”Presidente” me pregunta si tengo algún cuadro viejo, que no quiera , para el vestíbulo principal. Los va reponiendo de forma recurrente . “Es que alguien se los lleva”. Como es conciliador, no utiliza la palabra “robar”.

Tengo un bastidor que está hecho polvo. Lo iba a tirar porque ya está inservible pero se me ocurre que con un spray y unas letras , puedo hacer un cuadro para La Comunidad.

No creo que lo roben… ; – )

Viernes de fotos.

Los plátanos simpáticos.

Foto de Diane Alkier en Unsplash

Libertad de la cárcel del huevo

Foto de Daniel Jericó en Unsplash

El trío de la patata

 Foto de Franco Antonio Giovanella en Unsplash

Una Rana Gustavo en el sofá.

Foto de Marcela Rogante en Unsplash

Sin GPS

Foto de Eileen Pan en Unsplash

Hablando claro.

hc

-. No sé qué vamos a hacer con su caso. Me gustaría convocar una consulta interprofesional para intentar decidir cuál sería el mejor tratamiento para Ud.

-. Es que no puedo seguir mucho tiempo así. Se lo digo desde la desesperación, Doctor. He perdido a mi mujer, a la familia, a los amigos… Necesito poner remedio a esto… No quiero morir solo…No quiero vivir solo…

-. Tranquilícese. Seguro que encontramos la manera de oscurecerlo. Por lo menos, que no sea tan…

-. Perdone que le interrumpa. Mire Doctor, llevo meses viniendo a su consulta y no hemos conseguido nada. Me parece que no sabe qué me pasa, ni como curarme. Creo que está alargando esto innecesariamente. Supongo que le va bien ir facturando cada visita sin ningún avance ni cambio en mi estado. Yo ya tengo bastante. Voy a consultar a otro médico.

-. Por supuesto, es Ud libre de hacer lo que quiera. Y, sí, admito que no sé cómo hacer que Ud no hable claro. No sé me ocurre cómo oscurecer su discurso. Veo sus palabras de un color pálido, casi blanco…Son demasiado claras…

El hombre que hablaba claro, abandonó la consulta del eminente psiquiatra. Iría a visitar a otro profesional y mientras tanto, tendría la boca cerrada. Ese torrente de palabras claras, francas y carentes de adulación que salían por su boca, sólo le habían traído problemas.

El mundo no estaba preparado para que le hablaran claro

 

 

Entendido.

Un árbol. Uno. Se han talado tantos , que un árbol que molestaba en una zona residencial no es una gran cosa. Además, es un árbol no autóctono, que vino de un vivero, de otro país , para cumplir los planes paisajísticos de una urbanización. Tiene su punto irónico…

De eso, habrán pasado más de dos décadas. El árbol, pues, ya es de aquí. Hay apego.

Costó convencer al jardinero experto que valía la pena darle una oportunidad. Aconsejaba sacarlo. “Ya está en las últimas”.

Dos años después de su salvación in extremis, el árbol está bonito. Cortaron las ramas secas y sobrevivió.

En un tocón, he visto su mensaje.

Es una comunicación del árbol en un idioma que podamos entender los humanos.

Y se entiende perfectamente.

Furgoneta va, furgoneta viene.

Me dispongo a comprar menaje y accesorios para la cocina. Por la zona en la que estoy situada , prefiero comprar todo online . No es una compra de impulso, marcada por el mensaje de  “ Plazo de 24 a 48 horas de entrega” pero cuando hago el pedido en la web, me notifican que en los próximos dos días, tendré todo el material en casa.

Efectivamente, a las 48 horas, me llega un paquetito. Es pequeño. Ahí no caben platos, ni vasos… Efectivamente, hay un pack de trapos, unos individuales y un mantel. Vale.

Un mail me informa que en los próximos días, me llegará el resto.

Y lo hace.

Va llegando.

En cinco días diferentes, voy recibiendopaquetes.

Si me hubiesen advertido que vendría en paquetes diferentes, es posible que no hubiera formalizado la “Cesta de la Compra”. Ni siquiera pensando en el planeta, que ha sido después, si no por la incomodidad de tener que estar presente en la franja horaria indicada por el transportista…

La triste realidad es que tengo lo necesario en la cocina pero , con mi pedido , en cada viaje, he contaminado lo mío. La furgoneta , de la que bajaba una persona que iba rápido y sólo me pedía el DNI, no era eléctrica y llevaba tropecientas cajas más por repartir.

Posiblemente , múltiples fracciones de pedidos que llegaran a ritmo de combustible fósil, hoy, mañana, pasado mañana…

Foto de Meal Pro en Unsplash