15.000 + 1

Y sé que son 15.000 + muchos miles, millones más de personas que firmaríamos el documento en el que, literalmente, más de 15.000 científicos de 184 países avisan que la humanidad se está cargando el planeta.

Básicamente, el hombre está poniendo en peligro su propio bienestar al degradar el sistema hasta tal punto que es posible que sea de forma irreversible.

En 1992, se publicó un documento, firmado por 1.700 científicos con el título: “Advertencia de los Científicos del Mundo a la Humanidad”, en el que ya alertaban de la dramática situación a la que nos estamos acercando en aras del desarrollo descontrolado. 25 años después, se ha publicado este “Segundo Aviso” ( web de BioScience).

¿A la tercera, la vencida?

Humanidad: Somos idiotas…

Píldoras para un martes…

Arte : Imaginativo y sostenible. El artista chino Wang Zhi Yuan ha creado esculturas casi infinitas con las botellas y recipientes de plástico que tiramos mal o reciclamos bien…

 

Decoración : Ideas muy, muy simples.

Una pizarra para dejar mensajitos románticos, peticiones tipo : Sábado, sabadete  o ruegos -mantra: ¡Por favor, esta noche no ronques! … ; – )

Tengo alas para volar es lo que dice el original…

El revistero. Atención porque esta idea parte de la re-utilización de un elemento tan desagradable como la percha de alambre. Es la que te dan el algunas tintorerías ( con esas grapas en el ticket que cuestan tanto de sacar)…

Estantería clasificadora : Para los libros leídos y los que están por leer… Cuando la zona “Will” está llena, es un gustazo.

Y , para finalizar, un poco de humor.

Refleja ,muy bien, el tipo de liderazgo que tenemos… Va de unos alienígenas…¿O no???

 

 

Una historia de amor en cuatro fotos.

 

Dos nubes, un poco de viento y cuatro fotos…

No hace falta mucho más , para ser espectador privilegiado de una historia de amor…en el cielo.

Muy fan de San Cucufato.

 

Preparando la maleta y vaciando el bolso de cosas no imprescindibles para el viaje que iba a realizar, decidí dejar en casa mi agenda. Es una pequeña agenda “física”, no muy grande pero abultada. Tiene sus anillitas, sus apartados anuales, mensuales y notas. En esa agenda están señaladas las fechas importantes que debo tener en cuenta, las contraseñas y passwords de las cosas que no utilizo habitualmente pero que, a veces necesito, notas y recordatorios… ¿Qué por qué no me lo paso todo al teléfono? Pues no lo sé. Creo que soy de la vieja escuela analógica y aún debo escribir (a mano) para recordar.

El tema es que no es una agenda cualquiera. Es: “La Agenda”. Decidí no dejarla a la vista y, en un acto de máxima estupidez, elegí un lugar no habitual. Es más, pensé: “Aquí nadie la podrá encontrar”. Y digo de máxima estupidez, porque siempre que he hecho esto a solas, no ha funcionado.  Si hay alguien en casa, le notifico el lugar en el que he depositado el objeto en cuestión y así, si yo lo olvido, tengo quien me lo recuerda, pero…esta vez, estaba sola. Y lo hice.

¿Por qué siempre el mismo error, si sé que hay posibilidades de que no me acuerde? No tengo la respuesta… ; – )

A la vuelta del viaje, busco la Agenda y…no encuentro la Agenda. Casi (el casi es definitorio en esta situación) estoy segura del gesto que hice y dónde la dejé, pero… No está. Desordeno y vuelvo a ordenar. Vacío bolsos y cajones. Doy dos pasos hacia atrás y me concentro en San Antonio, pero, pasan las semanas y mi “La Agenda” no aparece.

Ayer por la tarde, me llega el Recambio 2018 que he comprado online. El fajo de hojitas que me sitúan en el año próximo, hace evidente que yo no tengo La Agenda. Y, vuelvo a empezar. Abrir, cerrar, palpar, apartar…Recuerdo el post que escribí sobre este tema hace un tiempo y pienso en que mis neuronas no se están conectando para recordar el dónde, pero me hace rememorar a San Cucufato y la oración sádica para encontrar objetos perdidos así que me encomiendo a San Cucufato.

De repente, me voy de la estancia en la que estaba “casi” segura que había dejado La Agenda. Voy diciendo lo de San Cucufato (pobrecillo). Reviso unas estanterías de libros, muevo algunos marcos de fotos, pero San Cucufato me dice que me gire y mire en el interior de la cesta de mimbre que hay en una mesa auxiliar.

Y, sí, ahí está. Abultadita y preciosa. Con las hojas viejas y manuscritas con mis anotaciones. La Agenda…

Así que, he cambiado de bando y ya no soy de San Antonio. Ahora, soy muy fan de San Cucufato…

 

Dos píldoras.

Ilustraciones con papel texturado del ilustrador Eiko Ojala ( Estonia)

Insectos creados con flores , hojas…

De la colección Nature Insects.Del artista Raku Inoue ( Montreal).

Thea.

Tras la muerte de varias plantas de interior que estaban en mi cocina, inicié una fase de duelo interno y dejé de tener plantas vivas. Además, en IKEA encontré unas plantas falsas que me ayudaron a superarlo. No había que regar, no había que preocuparse si las hojas se ponían marrones o se arrugaban… Todo más aséptico… Se acabó la comunicación con la planta cuando la regaba. La relación era más fría, pero más fácil…

Después, la sustituí por un cactus de tela que, en realidad, es un tope para puertas. Me enamoré de ese cactus de aspecto simpático y que no pinchaba cuando lo transportaba de la mesa a la encimera.

Ahora, está en otro lugar de la casa porque, mi madre, alarmada ante mi falta de “plantas naturales” me ha regalado un Calathea.

Es muy bonita y ya la llamo Thea cuando la riego…

 

 

NB : Calathea o calatea pertenece a la familia de las Marantaceae. Es originaria de las selvas húmedas del centro y sur de América, sobre todo de Brasil y Perú.

NB 2 : El cactus sigue conmigo…

 

La fresa se expande.

El huerto se está poniendo en modo otoño. Abonado y con nuevas plantas de rúcula y unas lechugas.

La albahaca, el perejil y la fresa son los antiguos inquilinos que, este año, han aguantado el tipo…

He decidido que la fresa campe a sus anchas. Ha desarrollado esos tallos que parten de la planta madre y que se llaman “estolones”.

Ese tallo es como un detector del lugar en el que va a crecer la nueva planta de fresas. Buscará el lugar adecuado a la distancia adecuada y, ahí, tendré una nueva planta de fresas para la temporada que viene. Mi planta, ya lo ha hecho.

Esos sí, algunos de esos estolones, han tomado orientación “salto al vacío” y están yendo de cabeza al suelo empedrado.  Igual encuentran la pequeña franja de tierra que hay unos metros más allá. Los voy a observar: o son estolones tontos o estolones exploradores…Ya veremos…

El Depredador.

Viene de La Luz.

Primero la vi en la lámpara. Era una silueta con forma de pequeña mariposa que se apreciaba, translúcida, detrás del papel iluminado.  Allí estuvo un par de días hasta que la vi en la pared. Inmóvil. Blanca.

Busco información y descubro que está polilla blanca es un lucípeto ya que muestra una fototaxis positiva, o sea, se siente atraído por la luz. En realidad, tengo ante mí a uno de esos tantos prodigios de la evolución: va hacia la luz porque su guía es (o era) la luz de la luna y de las estrellas. Se movía por la noche, guiada por el rastro de luz lunar que, además, organizaba el sistema migratorio de su especie…

De repente, aparezco yo , un animal depredador con una lámpara del IKEA,  y le desconfiguro , completamente, su GPS interno.

Ella va hacia la luz, sólo que es la luz incorrecta.

Perdóname…

 

La luz…

La luz me orienta. Sé, gracias a ella, dónde está mi arriba y mi abajo.

Mi Norte y mi Sur. Me dice hacia dónde debo dirigirme y si es de día o de noche.

Es muy importante para sobrevivir en un mundo de depredadores… Pero, esta vez, la luz era una trampa…

Estoy inmóvil, creo que en una pared blanca.

De cara a la pared…

Siento que son mis últimos instantes… Un animal, monstruoso y enorme, se acerca. Ese ser repugnante es el responsable de que la luz estuviera dónde no debiera estar y que la luz, no fuera la que debía ser.

Me ha quemado. Me ha cegado.

El depredador se acerca…

 

NB : Mañana, “El depredador.”

Mi preferida es la Patisson…

Completamente desconocedora del amplio mundo de la calabaza, pensaba que las calabazas blancas , que tanto me gustan para la decoración de Halloween, era algo así como una calabaza albina. Con algún gen defectuoso que no le permitía colorearse…Con algún tomate me ha pasado…

Pues resulta que no, que es un tipo de calabaza con nombre propio: Patisson. También se la conoce como Peter Pan.

Y, encima, una exquisitez: de carne muy fina y con un sabor que recuerda a la castaña, muy apreciada por los gourmets. Bravo por la Patisson!

Feliz Castañoween 2017!