Primera flor caída.

En este 2021, ha caído la primera flor de la camelia.

Lo ha hecho según los cánones de los expertos : no ha ido pétalo a pétalo, la flor ha caído entera. Me la he encontrado así, después de la lluvia.  No he podido oír ese sonido que relatan los poetas japoneses, el “bo-to”, de la flor al caer…

Mientras tanto, ahí fuera, la pandemia va creciendo casi exponencialmente, en Estados Unidos asaltan el Capitolio y la nieve deja a medio país colapsado. Pero van vacunando. Bien.

Creo que voy a sentarme a mirar la camelia, esperando que caiga otra flor. Prefiero oír el “bo-to”, que las noticias.

La piedra sigue ahí.

“El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”

Hace ya ocho años, escribí un relato breve , titulado “Esa piedra”, que reedite en el 2018 y que vuelvo a enlazar en este 2021.

La inspiración fue una piedra que encontré y que después pinté. Aún la tengo conmigo…

El relato se centra en la desobediencia del protagonista que decide pintar la piedra para que sea visible y llamativa y uno no se pueda tropezar con ella. La piedra en cuestión es esa con la que el ser humano va tropezando de forma continuada a lo largo de su vida (aunque se diga que solo son dos veces) .

Hoy vuelvo a sacar “Esa piedra”, en su versión pandémica o coronavírica, porque tengo la sensación de que estamos tropezando demasiadas veces con ella . Los profesionales de la Sanidad alertan y la pintan de colores cada vez más estridentes pero los que llamamos ” nuestros gestores ” ( ya no sé a quién me dirijo, si por Comunidad Autónoma, por ciudad, por país, por continente o por galaxia) siguen sin ver la maldita piedra.

Terrible.

Significado del Proverbio “El ser humano no siempre sabe discernir conforme a la razón y por esa causa no aprende de la experiencia y vuelve a equivocarse en una situación semejante”. (Instituto Cervantes)

#NuevaRealidad ( Fin de año.)

El resumen de este año nos lleva a lugares comunes definidos en palabras como estas : irrealidad, confusión, miedo, ansiedad, tristeza, incertidumbre , soledad, pérdida, resignación…También nos unen otros espacios colectivos con palabras más bonitas : comunidad, solidaridad, civismo, responsabilidad, emoción, afecto, empatía y…vacuna.  A principios de enero, nadie se imaginaba que “vacuna” sería sinónimo de “esperanza”…

Ojeando las entradas del blog, que tan terapéuticas fueron para mí en tiempos pandémicos , he revivido el temor con el que fui al garden a buscar perejil y me vine con una albahaca pequeñita. Iba más protegida que El Mandaloriano y mi rapidez en entrar y salir, fue asombrosa.

Los ratitos de riego, cuidados y extras que me dio la albahaca ( el aceite aromatizado, por ejemplo) me permitieron distraerme en el confinamiento.

En esos instantes, estaba solo yo y mi albahaca, en un marco mental mucho más allá del maldito virus .

Meses más tarde, planté un olivo.  Dicho así, la fotografía desmerece, pero…es un olivo de verdad. Confieso, por eso, que es muchísimo más aburrido.

La albahaca me dio más juego, pero, finalmente, acabó su ciclo y fue sustituida en mi proceso de “planta terapéutica” por una camelia.

Y en eso estoy, con una planta que florece en invierno. De un color rosa intenso.

Así está ahora. Preciosa. Vitalista y esperanzadora.  

Como espero que sea el año que viene para todos.

NB : Eso sí, a la que pueda, vuelvo a plantar albahaca…

#NuevaNavidad

Tengo dos deseos para estas fiestas:  abarcan a todos en el presente, pero, sobre todo, en el futuro.

#Cuidarosmucho

Feliz Navidad.

Photo by Joanna Kosinska on Unsplash

#NuevaRealidad (Conjunción)

Voy a salir a ver el espectáculo nocturno.

Tiene algo de trascendental que la conjunción de Saturno y Júpiter, a la distancia que estarán , no se haya producido desde el año 1226.

Hace casi 800 años…¿Cómo debían ser las cosas por aquel entonces, en la Edad Media? En esa época, tendrían baja contaminación lumínica, eso seguro. Se iluminaban con fuego. Las noches, precisamente por el factor luz en invierno , eran noches desiertas en las que no se realizaba ninguna actividad. Como un confinamiento de los de ahora. No es la Edad Media la época a la que me gustaría viajar : la asocio a la suciedad, la peste, la pobreza. La esperanza de vida era de 30 años… No creo que estuvieran muy por la labor de salir de sus viviendas a observar la conjunción de Júpiter y Saturno…

En este 2020, nos molestará la luz de las farolas de la ciudad. No sólo la contaminación lumínica, también la polución nos fastidiará las vistas. Coincidiremos en noche desértica por los toques de queda, pero nuestra esperanza de vida está en 86 años ( mujeres)/80 años (hombres). También tenemos una pandemia entre manos, aunque ahora tenemos ciencia avanzada. No comprendo como aún hay quien duda de las vacunas. Para ir a preguntárselo a los habitantes de la Edad Media …

Photo by Adrian Pelletier on Unsplash

Dicen los astrónomos que se podrá ver una conjunción parecida en el 2080. Dentro de 60 años : ¿Cómo veremos la conjunción los terrícolas? ¿Qué daños le habremos hecho al planeta en seis décadas? ¿Habrá contaminación lumínica o la atmosférica nos habrá obligado a vivir resguardados del exterior? ¿Habrá agua potable para todos? ¿Otra/s pandemia/s? ¿Habremos aprendido algo y el mundo se estará reconvirtiendo en sostenible y alucinaremos viendo en el cielo lo preciosos que están Júpiter y Saturno, en conjunción?

#NuevaRealidad (Píldoras de Xmas’20)

Día de Navidad. No esperábamos a Allison.

Hay hogares , en los que, en la época navideña, se decora cualquier espacio potencialmente viable con los motivos de la época. También pasa con los utensilios susceptibles de ser decorados. Por ejemplo, este desatascador.

Esto sí que es tener un abeto de Navidad en casa. Literalmente, ocupando toda la casa…La naturaleza siempre gana.

Unas tarjetas navideñas.

2020 de NolaLouLou

Lista de Navidad de SaucyAvocado

Así va a ser, de TopHatAndMonocle

#NuevaRealidad ( Una pregunta).

Photo by Andrew Measham on Unsplash

Hay el Mensaje en una botella -típico-que te encuentras en el mar… Nunca he encontrado una botella con mensaje en su interior ni conozco a nadie con esa experiencia pero leí hace un tiempo la noticia de un niño ruso, que sí encontró su botella con mensaje de un niño alemán, de cinco años, escrito 23 años antes. En él, consignaba una dirección para que el que lo encontrara, le respondiera. Dos décadas después, el niño ruso escribió una carta a esa dirección en la que aun vivían los padres… Alucinaron, claro.

También hay mensajes que nunca llegaron a su destino. En un pueblo argentino, detuvieron a un cartero que tenía más de 7000 cartas en su casa que no había repartido nunca.

Photo by Waldemar Brandt on Unsplash

Y mensajes que son denuncias. En un reportaje sobre las condiciones laborales en China, una de las empleadas de una fábrica de jeans, cosía etiquetas en las que denunciaba las extremas condiciones y los abusos cometidos en esa empresa. Tú, en cualquier país Europa, podías comprar una de esas prendas y encontrar ese mensaje.

denuncia

Los mensajes de socorro de las niñas que trabajaban para las monjas,en nuestras ciudades, en los años 60. Estaban en orfanatos e internados y las hacían trabajar. Explotación infantil. Oía el relato de una mujer, que un día fue una de esas niñas. Cosían, sin descanso, muñecos de trapo para las confiterías. El interior se rellenaba con caramelos y ella, aprovechaba para introducir mensajes, pidiendo que avisaran a sus padres y denunciando su situación con datos concretos, nombres, direcciones…Nunca tuvo noticia de que nadie hubiese descubierto sus notas en aquellos muñecos de golosinas…

pregunta

Me he preguntado qué sería de esas notas. Si alguien las encontró. Las leyó. Se las creyó. Pasó de ellas. Intentó hacer algo o no hizo nada…Eran otros tiempos, lo sé, ahora hay más posibilidades de dar visibilidad a la denuncia pero una cosa ha llevado a la otra y me he preguntado: ¿Qué hubiese hecho yo si me hubiese encontrado un mensaje así?

Esa es “la pregunta.”

#NuevaRealidad ( Una flor sin fragancia.)

El pasado mes de octubre me regalaron una camelia ( Camelia Japónica). Es un pequeño arbusto, también llamado Rosa de Invierno de Japón, con hojas perennes de color verde intenso y unas flores que funcionan al revés que las que yo conozco : florecen de invierno a primavera.

Me alegra tener flores en casa en este mes de diciembre …

Proceden de Asia y se introdujeron en España en el S.XVI y aquí,  dónde mejor se aclimataron,  fue en Galicia . Especialmente Pontevedra , un paraíso de las camelias.

De las muchas curiosidades que he encontrado sobre este precioso arbusto, hay dos que me han llamado la atención. El resto, me las reservo para contarlas al ritmo que vaya floreciendo este precioso arbusto durante este extraño invierno. Flores potenciales no le faltan…

Una de esas peculiaridades es que las camelias carecen de fragancia.

El olor, el color y la forma son los mecanismos más comunes que presentan las plantas para atraer a los polinizadores. En este caso, para favorecer la atracción se compensa con flores más vistosas y sugerentes, pero…no huelen.

Otra de esas curiosidades es el “bo-to”. Es la transcripción del sonido con el que los poetas japoneses describen la caída de los pétalos, pero, atención, no van cayendo poco a poco. Son solidarios los unos con los otros y se caen todos a la vez. Esta característica la podré experimentar en directo para corroborarla. La magnífica flor que estoy fotografiando debe caer entera y, si hay (mucha) suerte, estaré ahí para oír el “bo-to”.

Doy la bienvenida a la camelia que, aunque no sea fragante es preciosa y se ve que hace un ruidito monísimo cuando cae la flor.

#NuevaRealidad (La nevera.)

Tener una “buena nevera” ,como la que zumbaba en casa desde que yo tenía uso de razón,  era una herencia psicológica de mi querida madre. Se obsesionaba en recomendar la nuestra a cualquier persona que le preguntara y, también, si no se lo preguntaban. La veo, como si estuviera aquí, mostrando su cocina primorosa y, al llegar a la nevera, decir “Esta nevera StopTime es la mejor nevera del mundo. Más de veinte años funcionando y no me ha dado ningún problema. Si alguna vez te cambias de nevera, cómprate una StopTime”.  Así que cuando llegó el momento de comprar una buena nevera, decidí honrar a mi madre y comprar una StopTime , por supuesto.

La fábrica había cerrado hacía años, y las únicas neveras StopTime que había en el mercado, eran de segunda mano. Mi madre ya compró la suya en una tienda de productos con tara: “El StopTime no funciona”, rezaba la cartulina con el gran círculo rojo que marcaba el precio y la tara. Pero era tan barata y estaba tan nueva, que mi madre se la llevó a casa y nunca encontró el defecto. “La nevera va perfectamente. Se habrán equivocado… No sé qué será el “Stop-Time- ese” pero, a mí, la nevera me va de fábula”

Mi presupuesto era más bien escaso así que compré una StopTime de Nivel 1 ( era la más barata), con sus dos cajones para fruta y verdura, un cajón para la carne y el pescado y todos los estantes de cristal. La estaba limpiando cuando encontré el manual de instrucciones, justamente en la zona de los huevos. Recuerdo que me sorprendió que el anterior propietario lo hubiese conservado pero no le hice mucho caso. Lo metí en el cajón en el que estaban todos los manuales y garantías de todos los aparatos que tenía en mi  piso y me olvidé de él.

Creí que abriría con poca frecuencia el cajón de los manuales  pero la televisión me hizo un puffff! extraño y se puso de color azul. Un sábado por la noche… Cómo tenía claro que hasta el lunes no podría solucionar la avería, me leí el manual con la esperanza de encontrar una solución que, evidentemente, no encontré. Aburrida , me puse a ordenar los manuales y garantías y me encontré con el de la nevera “StopTime”. Al ponerlo en su lugar, una pequeña hoja plateada, se deslizó de su interior y cayó suavemente en el centro de la mesa. Era una cuartilla de un delicado color plata que contenía un texto caligrafiado. El hecho de ver una nota manuscrita me sonó fuera de lugar en un manual técnico y la leí con curiosidad, sabiendo que sería una nota del antiguo propietario que se había traspapelado.Pero no era una carta de amor, ni una felicitación de navidad, ni un poema. Ponía esto:

StopTime Nivel 1

No permite traslación.

Indicar hora y lugar.

Duración máxima de Nivel 1: Cinco horas.

Yo creo que fue lo del aburrimiento, que era sábado,  no tenía plan  y no me apetecía ver una serie en el iPad. No lo sé, pero, de repente, en vez de leer stoptime cómo mi madre lo había pronunciado toda la vida ( no “taim” , si “time” ), me di cuenta que la nevera se llamaba “ParaTiempo”.  Y algo hizo click en mi cerebro y pensé: Parar, detener…congelar.  Hora y lugar. ¿Y si…?. Duración máxima…

Abrí mi portátil y tecleé el texto de la nota en Google…Tras muchas horas de búsqueda , encontré un foro de nombre “ TimeStoppers”  que me proporcionó la información definitiva :  ¡Mi nevera congelaba el tiempo!

Me reí muchísimo leyendo las historias de ese grupo de fanáticos de la marca StopTime que hasta tenían un grupo en facebook . Era gente con una gran inventiva , que explicaban historias graciosísimas sobre las cosas qué habían hecho al congelar el tiempo en su nevera “StopTime”. Recuerdo que pensé que a mi madre le hubiese encantado…

Al ir a preparar la cena, abrí la nevera y la miré con atención. Nivel 1. Según lo que había leído , era el nivel más básico de congelación de tiempo. No permitía la traslación, o sea, debías moverte tú mismo al lugar dónde se iba a congelar el tiempo. Si tenías una nevera de Nivel 5, no sólo lo congelaba allí dónde tu eligieras sino que, además, te transportaba al escenario en el que ocurría el parón de forma instantánea. La mayoría de los que escribían en el foro, explicaban que lo único que se debía hacer era escribir, el lugar, la fecha y la hora ( solo funcionaba hacia el futuro) en un papelito y dejarlo en la nevera en el compartimento secreto “StopTime”. Al cerrarlo, se activaba la función: congelaría el tiempo en ese momento y lugar y , en mi caso, con nevera Nivel 1, la congelación duraría cinco horas como máximo. Lo mejor de todo era que el Stopper (el propietario de la nevera, o sea yo? ), no se paraba y podía campar a sus anchas por la “zona de congelamiento”. Era genial cómo idea para una novela de ficción

Mientras cenaba, mi mente no dejaba de pensar en esa tontería del StopTime y el grupo de pirados que formaban aquel extraño foro . Pero sobre todo, lo que me acosaba era : ¿Qué situación, momento, lugar, elegiría yo para que se congelara el tiempo?…y curiosear, claro. Me dejé llevar : si se podía hacer eso y de forma tan sencilla ¿Por qué no probarlo?.  Una cuestión era el tiempo : debía ser en el futuro porque no había forma alguna de viajar hacia atrás . Y la otra era que para poder realizar una prueba fiable, el lugar debería ser asequible para mí.

Al día siguiente, iba a asistir a una comida familiar en casa de mi hermano. ¿Por qué no hacer la prueba allí? Valoré que si ponía mi papelito en el StopTime y no ocurría nada, nadie se iba a enterar y …si ocurría…

La hora que tarda en activarse pasó volando y cuando acabó, me encontraba sentada al lado de mi hermano en la mesa. Él se había quedado con media palabra en la boca… Al cumplirse el tiempo programado para el congelamiento, la conversación siguió fluyendo con normalidad . Se restituyó la secuencia temporal cómo si no hubiese pasado nada. Yo estaba muda de la emoción. ¡Joder! Me había paseado a mis anchas por la casa. Había cotilleado los cajones de la mesilla de noche de mi cuñada.Me situé en frente de todos los miembros de la familia haciendo muecas y gritándoles. Nada. Estaban todos…congelados.

El descubrimiento extraordinario del funcionamiento del StopTime, me había dejado conmocionada y muy cansada. A partir del momento en que me di cuenta de lo que podía hacer con la nevera, no dejé de pensar en todo lo que podía hacer con la nevera.Me inscribí en el foro de Sttopers y rescaté las experiencias de otros. No hice caso al mensaje en rojo que ponía ADVERTENCIA: PARA LOS USUARIOS DE STOPTIME y me dediqué a congelar el tiempo a diestro y siniestro.

Me he convertido en una ladrona: he parado el tiempo en Bancos y Cajas, en Armani, en Apple , en cualquier lugar del que quisiera algo.  Mi mini piso está a rebosar de cosas preciosas. He visitado museos sin nadie que me molestara . He fisgoneado en mi expediente de Recursos Humanos en el trabajo, he robado y copiado las preguntas de mi examen para las oposiciones, he espiado en empresas de la competencia…He hecho esas cosas y muchas más pero, ayer,  leí el mensaje de ADVERTENCIA del foro  y comprendí qué es lo que me está pasando.

Es terrible y ya no hay marcha atrás .El tiempo se congela pero los Stoppers, no sólo seguimos en el eje temporal si no que, además, vamos acelerados. Mi tiempo congelado tiene una proporción entre tiempo consumido y horas.  Una hora en acción cuando todo se para, equivale a unos seis meses de tiempo real. Humano.

Si hago la cuenta de la vieja -¡Qué ironía!-, me sale que me he sumado unos veinte años de tiempo normal. Tengo veinticinco pero aparento el doble…

El cansancio,  las canas, esas arrugas que no deberían estar ahí a los veinticinco años…La mirada extraña de los que me conocen que no me reconocen en esta mujer…mayor.

Y no puedo parar de congelar… Es superior a mí. La nevera me posee…

La única solución es deshacerme de ella.

neveras6

Regalo nevera StopTime de Nivel 1.

En perfecto estado.

Urgente ( por mudanza)

#NuevaRealidad ( Aplazar.)

Yo soy la vacuna.

Es el mantra que nos tendríamos que ir repitiendo estos días hasta que la vacuna sea una realidad para todos.

Convertirnos en la vacuna de forma temporal, conlleva asumir una serie de responsabilidades personales. La más difícil, es no poder reunirse con las personas que queremos (mucho) pero con las que no convivimos habitualmente.

Photo by Nick Fewings on Unsplash

Ponle la palabra que mejor defina tu amor : familia o allegado. No importa: cada uno sabe quiénes son sus seres queridos y por eso, porque nos queremos, tenemos que ser vacunas y aplazar los encuentros. Quererse, se puede hacer a distancia mientras esperamos el momento de la piel.

Yo soy la vacuna.

NB : Aplazar /De a- y plazo./1. tr. Retrasar el momento de realizar algo.