Diez minutos fantásticos.

Para disfrutar de este post, se necesitan diez minutos . Un tiempo en el que deleitarse con el cuento de José Saramago  : “La flor más grande del mundo”.

Un cuento, narrado por su autor, con música de Emilio Aragón y un increíble film dirigido por Juan Pablo Echeverry, en stop-motion , en su versión plastilina,  digno de ver.

Diríamos que este cuento es uno de esos “definitivos” . Y, además,  es para niños y es para adultos. No hay escapatoria.

Reproduzco un párrafo del artículo de El País, que encontraréis en este link.

Ocho meses de trabajo para adaptar el cuento homónimo del genio portugués con técnicas stop-motion. Ocho meses para hacer que la partitura compuesta por Emilio Aragón casara a la perfección con unas postales animadas repletas de simbolismo. Diez minutos para hablar de la importancia de las cosas pequeñas y, sobre todo, de todo lo que nos rodea. Diez minutos para reflexionar sobre la infancia, la naturaleza y la ficción. Porque, ¿qué pasaría si las historias escritas para niños fueran leídas por los adultos? La respuesta, en este cortometraje.

Y, ya, sin más dilación, vienen esos fantásticos 10 minutos.

Enjoy it!

 

 

Club.

A veces, salgo con la cámara preparada con la intención de hacer fotos. La suelo llevar encima pero, falta que no lo haga , para que ese día “vea” muchas capturas y con la cámara del móvil, no es lo mismo…

Este es el resultado de una salida de “foto-a-conciencia”, con la cámara preparada y todo el tiempo del mundo.

La lluvia y una hoja en apuros.

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Las texturas . El blanco y el verde.

muro

Pero… la que más me gustó fue : El Club

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Un rótulo desvencijado, en un edificio viejo…

Revival.

Estos días, he tenido un revival. Una visita a mi infancia …

Os lo explico en cinco pasos.

Mucha lluvia, muchísima. Una tarde de ausencia en casa. Una ventana abierta. Viento. La tele, al lado de la ventana. Más lluvia…

Cuando hago el gesto automático de dar al botoncito rojo del mando a distancia de la TV, no pasa nada. La tele está negra y en silencio. Vale.

Paso 1 : Las pilas del mando. ¿Algún día se tienen que cambiar, ¿no? Parece que nunca va a llegar pero llega… Las pilas nuevas, no resuelven nada.

Paso 2: Ir a buscar un mando de otra tele que también funciona con la difunta. Nada. La tele sigue en paz descanse.

Paso 3 : Me acerco a la tele, ya temerosa. ¡Uy! Hay un lateral muy, muy mojado. Lo seco con cuidado. En esa zona está el sensor remoto del mando a distancia pero, de eso me entero después. En ese momento, sólo intuyo que el problema no va a ser el mando. No. Va a ser la tele.

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Paso 4 : Muestra de inteligencia descomunal, digna de Sheldon Cooper.  Razonamiento : si la tele es SmartTv y está conectada por Wifi seguro que encuentro una app que sustituya al mando. Encuentro tres para mi marca pero…¡Oh, disgusto! Ninguna da como compatible el modelo de mi tele. Es moderna pero ya es antigua…

Paso 5 : Encendido manual. Difícil de encontrar, por cierto. Al final, en la parte trasera encuentro un botoncito. Se mueve como un joystick. Puedo encender, apagar, moverme por los canales y bajar y subir el volumen.

Y , en este momento, y hasta que se produzca la reparación del sensor remoto , me recreo en un revival de mis tiempos de niña. Ese levantarse ( por turnos) de la silla para cambiar el canal, bajar o subir el volumen (¡Cómo sube en los anuncios, por Dios!).

Todo es diferente ahora pero ese “ir y venir al cambio de canal”, me recuerda a las agradables tardes en el salón, viendo la tele en familia, cambiando del 1 al 2 …

Y aún con esa impronta tan afectiva y bonita, tengo muchas ganas de volver a utilizar el mando a distancia… Lo echo mucho de menos…

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Noticias desde el huerto.

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El huerto, bien.

La lluvia lo tiene contento …

Está como de vacaciones… En modo reposo…Sabe que, a la que pueda, voy a saturarlo de tomates cherry y guindillas, pero… aún faltan unos meses…

Le ha sorprendido que le hiciera fotografías. La rúcula está prosperando y el orégano está que se sale. La albahaca es la planta más duradera del huerto. Lleva conmigo unos años…

ruculita

Aunque lo he piropeado, he notado al huerto enfadado conmigo. Puede ser, lo he tenido un poco abandonado y sólo he ido a verlo, cuando he necesitado albahaca para la pasta.

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Le he prometido que lo acicalaré para navidad…

Píldoras Navidad’16

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Queda un mes… Cuatro semanas y al lío…

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Ya he comprado el número de lotería y, eso, marca los tempos

loteria

Píldora 1 :  Por si veis a este tipo, bajando por vuestra chimenea. Tranquilos, es Papa Noel.

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Se ha sometido a un clásico tratamiento antiaging: dieta y ejercicio…

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Píldora 2 : Un árbol de Navidad , ideado con un espejo y cosas que tienes por casa.

arbol

Píldora 3 : Otra opción, decorar el árbol con flores.

flores

 

 

Cambio de armario.

Ya sé que no es muy normal, salir a la calle , en pleno noviembre, con unos pantalones de lino y sandalias… Ni irte a la playa a tomar el sol tibio , en bikini y con protección solar …Lo sé. Ha llegado el momento del cambio de…armario. Lo llaman “Reordenación de temporada” pero a mí me gusta utilizar lo del armario… Sucede casi al mismo tiempo…

En el momento en que las temperaturas cambian (hacia arriba o hacia abajo, según sea verano o invierno), me planifico un día para realizar el cambio de armario. Me gustaría tener uno muy grande, en el que tener las prendas de abrigo y las veraniegas, sólo divididas por un espacio vacío. Una frontera invisible, pero… parece ser que mi armario es pequeño (una tara genética, me dicen los especialistas) y tengo que llevar cosas de un lado para otro para que todo se ubique de la forma correcta.

reordenacion

El proceso es laborioso, pero, por fortuna, indoloro. Es como cuando tienes toda la ropa desperdigada encima de la cama y no ves el momento en que todo esté ordenado… Camisetas de manga larga, abajo. Las de manga corta, arriba. Las bufandas a la vista, el lino y la ropa de playa, empaquetada y en una bolsa del IKEA con cremallera.

Me estiro en la confortable cama de la consulta de Reordenación y dejo que me pongan el casco neurológico. Ya es casi invierno y tengo que empaquetar mis sensaciones de la primavera-verano.  Siento la pulsación que da lugar al inicio del reordenamiento.

Se archiva el confort de los pies descalzos, la ropa liviana, la operación bikini, los baños en el mar, los paseos en un atardecer anaranjado…Se recupera la emoción de la Navidad, el crujir de la nieve, la tarde que se convierte rápidamente en noche , los escalofríos por no llevar guantes y bufanda… Cuando acaba el proceso, ya estoy en modo invierno…

Llego a casa y me froto los brazos para entrar en calor. Pongo la calefacción y me preparo una taza de chocolate caliente… Compruebo que funciono normalmente y mi comportamiento se ajusta al invierno .

Ya he hecho el cambio de armario…

 

 

Píldoras (con algunos “Before/After”)

 

1) Así, sí. Hoy he hablado con una amiga que me ha dicho que estaba deseando llegar a su casa para darse un baño relajante . Para mí, eso del baño relajante ( velas, espuma, copa de vino o cava y posición (cómoda) de tumbada-ingrávida) nunca me ha funcionado… No encuentro posición para la nuca . Si leo, mojo el libro. El agua, se enfría… Soy más de ducha… Pero, visto lo visto, creo que así, podría volver a probar.

2) Increíble Flamingo.

Primero, la foto.

Es increíble. Una obra de bodypainting de la artista alemana Gesine Marwedels. Curioseando en su web ( hay cosas muy chulas y otras…regulares), he leído esto : “¿Te quieres transformar en una obra de arte viva? ¿Estás buscando algo impactante para tu fiesta o evento? Ponte en contacto…” Y me he imaginado pintada de “flamenco”, recibiendo a mis invitados para la cena , por ejemplo, de fin de año.

O de cisne.

cisne

Lo fastidioso, es tener que estar en esta pose mucho rato pero…mira, por impactar y ser una “obra de arte viva”, una hace lo que sea… ; – ) Ya lo sabéis. Una forma de hacer vuestras fiestas inolvidables sin tener que comprar montañas de Ferrero Rocher.

3) Ya lo sabíamos. El “Photoshop in situ” de las fotos de decoración de interiores. No es sólo el retoque fotográfico. Como ya imaginábamos, entran en tu salón y te hacen un “saco esto que es feo, pongo esto otro allí y te lo dejo mono”.

Así es como quedó la casa en el reportaje. Es de una cantante inglesa, creo.

Ahora, viene la foto de las cositas que han cambiado. La verdadera decoración es esta :

4) Siguiendo con el “Before-After” ( de muchos tipos)…

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garaje

antes

elecc

 

 

 

 

 

 

 

 

En exceso, es malo . (Oh!)

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Cuando el terapeuta abandona la habitación 216, siempre le invade una extraña inquietud. Recuerda la sonrisa del paciente, su serenidad…El buen rollo….

“Aquí se está muy bien. No tengo que preocuparme por nada: tengo ropa limpia, cada día. Tomo un buen desayuno y después, paseo por el jardín. A veces, me siento en el banco que está más al sur y pinto. Me gustan los árboles que se ven en la lejanía. Ya he hecho varias series de cuadros de esos árboles… Por la tarde, me siento en el sofá (que es comodísimo, por cierto) y leo un libro o veo la televisión o…hago una segunda caminata por el sendero de las flores. Me encanta ese camino: está plagado de geranios, rosas y margaritas…

Los lunes y viernes tengo la terapia. También me gusta. Es una gran oportunidad para hablar con alguien interesante y mi terapeuta, lo es.

No entiendo porque me dicen que, si recupero el equilibrio, saldré pronto. ¿Por qué voy a querer salir?  Pero… ¿Qué más da?

Si salgo, ahí fuera hay un mundo bellísimo… “

Si, es extraño tener que hacer terapia a una persona tan optimista…

opt

NB: El exceso de optimismo, se denomina “optimismo tóxico”. Oh!…Como todo lo que nos rodea y con lo interaccionamos, en exceso, es negativo. No nos permite desarrollar una conducta adaptada . Las expectativas que nos creamos son irreales y bajamos la guardia ante los peligros y amenazas del entorno. Personalmente, me cuesta creer que ese “exceso” es perjudicial. ¿Ser muy optimista es malo? Un ejemplo práctico me lo aclara de inmediato: El enfermo que cree que se pondrá bien sin necesidad de tratamiento médico…

Así que, hay que practicar el optimismo-sin-pasarse pero…

This room is so girlish and beautiful

Siempre , siempre, practicar… ; – )

Me duele la espalda.

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Me duele la espalda. Estoy sufriendo… Nunca me había dolido tanto…

Estoy desesperada y eso me hace cometer imprudencias. Como ahora mismo… Estoy en la Plaza de los Remedios, buscando a un hombre. ¡Qué locura, por Dios! Dicen de él ,que cura todas las dolencias y yo necesito que alguien me ayude. Las calles que circundan la plaza están oscuras, muy oscuras y empiezo a tener miedo.

Oigo unos pasos y, de la oscuridad, emerge un hombre vestido con una túnica. No puedo dejar de observar esas estrellas brillantes, que decoran el raso azul . Levanto la vista y veo que lleva unas gafas grandes y…esa melena rubia de bote ¡Oh, no! Me siento decepcionada. Es terrible que mi potencial sanador sea un imitador de Rappel. Le quita credibilidad. No quiero ni imaginarme la posibilidad que lleve un tanga de leopardo, debajo de esos ropajes…

Me hace un gesto con la mano y lo sigo, recorriendo esas calles tenebrosas. ¿Pero qué hago aquí? me pregunto pero, entonces, algo me presiona la espalda , tira hacía abajo y me hunde en el intento. Duele.

Estoy aquí por el dolor. Quiero que me lo quite.

Al final de nuestro camino, hay una curva pronunciada que esconde un paraje maravilloso. Me sorprende el cambio repentino de texturas, pero no le doy muchas vueltas. Tampoco al hecho que estoy siguiendo a un tipo que va disfrazado de Rappel. La luz natural de las cientos de estrellas que titilan en el cielo, son suficientes para iluminar el hermoso jardín de margaritas. Hay miles y parecen sonreírme. En el centro de ese estallido floral, hay una caravana. El hombre me dice que vive allí y me invita a entrar.

Empiezo a caminar entre las margaritas, en dirección a la caravana que ya tiene la puerta abierta. Una luz blanca, suave pero radiante a la vez, se escapa del interior. En el mismo instante que rozo las flores, desaparece la sensación de inquietud que me ha embargado en la Plaza de los Remedios. No sé cómo pero estoy descalza y siento la hierba fresca bajo mis pies.

El hombre ya no se parece a Rappel. Viste una camisa blanca y unos jeans y también va descalzo. Me explica que cada Carnaval, le toca disfrazarse de un vidente famoso. Sonríe cuando me indica que el año anterior le tocó Paco Porras. Es una explicación lógica al extraño atuendo con el que me ha recibido . Lo que no la tiene, es que yo esté descalza, en medio de este campo de margaritas pero…no pregunto. No digo nada. Presiento que mi espalda va a estallar de un momento a otro. Tengo ganas de llorar.

Entro en la caravana. Todo es blanco , hasta el sofá en el que me invita a sentarme. Lo hago. No importa que este en medio de la nada , con un hombre desconocido . Lo único importante es sentarme en ese sofá blanco.

Lo hago con mucho cuidado. Mi espalda está rígida. Mi alma, también. Y me siento sola. Cuando me acomodo contra el respaldo, siento una extraña brisa que refresca el ambiente. El aroma de margaritas me envuelve.

El hombre me mira a los ojos y , de verdad, me ve. Y lo ve todo. Me pide que lo deje salir. Que se lo entregue. Cada vez estoy más cómoda y mi columna vertebral empieza a ser moldeable. Me duele menos.

Lo saco. Le hablo. Lo digo todo. Se lo doy. Comparto lo que me pesa, lo que me hace hundir los hombros. Poco a poco, pacientemente, saca la pesada losa de mi espalda.

Ya no duele. Las flores me regalan el alivio.

Ya no duele.

La caravana no está. Ni el hombre. Sólo yo, mis pies descalzos y este gran prado lleno de margaritas…

margarita

(…)

El despertador interrumpe mi sueño. ¿Margaritas? Me desperezo con lentitud : estiro mis brazos, estiro mi cuello y, por fin, estiro mi espalda. Es flexible y responde . Se alarga, cruje y reposa.

Abro la ventana . El cielo parece transparente y hay una luz preciosa. Siento, de repente, que no puedo desaprovechar este día. Estoy aquí y es hoy.

De camino a la cocina, en busca de mi café,  me tropiezo con el sofá beige mortecino que decora mi salón. Me golpeo el pie, en el meñique  y siento un dolor intenso que interrumpe mi estado flower power pero, cuando me agacho para frotarme mi dedo pequeño y dolorido, mis manos se enredan con una margarita prendida en el dobladillo del pijama.

Decido que voy a cambiar el sofá. Voy a comprar uno de color blanco.

Me pongo la margarita en el pelo y sonrío.

Ya no duele.

sofa

NB : Las fotos son de Unplash.

¿Nos tomamos algo?

Tomar algo: tipos

Te invitan a tomar un café, té, cerveza, o invitas tú. El que tira la primera piedra es lo de menos. Y lo que vas a tomar, tampoco importa. Lo que de verdad se está planteando es una propuesta de conversación.

Una charla.

Un ratito de palabras.

Nivel 1

El tono y la situación le dan una u otra magnitud : si el encuentro es casual, la invitación a tomar  algo va a desembocar en una conversación de nivel 1. Este nivel es el más básico y superficial. Se procederá a un intercambio de información cortés en ambas direcciones y se percibirá una atmósfera agradable mientras dure el proceso. Llegados a este punto, es importante advertir que debemos escoger con precisión con quien nos tomamos el algo. Si el humano no es de nuestro agrado, es preferible evitar por todos los medios la ingestión conjunta de cualquier infusión, refresco o licor. Con estos sujetos, basta un saludo apresurado y … seguir caminando.

Nivel 2

Aclarado este punto, pasamos a describir la situación “tomar algo” de conversación nivel 2. En este caso, el acto está totalmente dirigido. Vamos a tomar un café para hablar. De nosotros, de nuestra vida, del amor, de los hijos, del trabajo, de la infidelidad, de los otros, …

Nivel 3

 Finalmente, está la tercera opción de “vamos a tomar algo” en nivel de conversación 3. Aquí las cosas se complican. Las palabras que se vierten son profundas . Unas veces alegres, otras desesperadas. Uno necesita expulsar y el otro recoge al vuelo. En lo bueno y en lo malo.

Así que, al final, tomar el algo que sea es tomar unas dosis de comunicación. Del tipo :  la de tú me hablas y yo te escucho y cuando acabes, empiezo yo.

Hablar por hablar o hablar porque es necesario hacerlo.

Es como una contraseña secreta para abrir una puerta. Dices “tomar algo” y zasss!: estás dentro de un nivel !.

En el mundo de los blogs, nos tomamos algo cada día, con todos los que nos leen o a los que leemos. Una veces, nuestros post tienen un nivel 1, pero otras un 2 o 3…pero , al final, todo son ganas de hablar y de escuchar… Unas dosis de comunicación preciosa .

¿Nos tomamos algo? ; – )