Las golondrinas.

Lleva mucho tiempo sin llover. En esta zona del Alt Empordà, más de un año. Los campos están muy secos, ha habido restricciones por peligro de incendio. Había ganas de lluvia…

Y lo ha hecho pero…poco. Se esperan más lluvias pero, de momento, solo ha lloviznado , todo ello precedido de un calor pegajoso y muchas moscas en su versión más pesada e insistente. Y las golondrinas. Las veía volar en círculos y muy bajo. Y ya sabéis lo que dicen , que este tipo de vuelo pronostica lluvia. Han aparecido más golondrinas, en coreografía circular espectacular.

En un ataque de curiosidad he buscado el motivo de ese vuelo de la golondrina. Ya empezaba a tronar a lo lejos…

En realidad, el protagonista del vuelo es el mosquito y otro tipo de insectos voladores imperceptibles al ojo humano. Ante el cambio de presión atmosférica previa a la lluvia, estos animales vuelan más bajo, momento que aprovechan las golondrinas para cazarlos ya que son su principal fuente de alimento.

Y mientras escribo esto, ya está lloviendo un poco…

Foto de Ed Leszczynskl

Una «perseida».

Algún día lo conseguiré : ver “Las Perseidas” .

Este año, he visto una. En singular. Solitaria. Única.

No había contaminación lumínica artificial pero la luna, brillaba tanto, que se veía el campo de trigo casi como al atardecer.

Me estiré, dejé que me picaran los mosquitos , que no se alejan ni con el repelente ni con la citronela, y estuve un rato mirando al cielo. Lo que más brillaba era la estrella Arturo ( lo veo en una App de astronomía) y la luna que, realmente, estaba preciosa de un color rojizo y después anaranjado…

Foto : Luna de verdad.

Así que cuando ya estaba pensando en retirarme por el inicio de rigidez en el cuello, pasa una estrella fugaz. Pam.

Una pero de calidad. De cuerpo gordote y muy brillante y estela amplia. Una señora Perseida. Me pilla tan desprevenida que pido un deseo un poco más tarde. Espero que entre dentro de las reglas…

Qué bonita. Imagina si ves un montón, así seguiditas. Debe ser increíble.

Foto : Luna con Perseidas falsas…

Actualización : 16/08 He visto otra!! Ya van dos!

Brácteas.

La buganvilla recibe este nombre por su descubridor. Louis Antoine de Bougainville (1729-1811), el marino y explorador francés que introdujo la planta en Europa desde Brasil. Cierto, por eso , que tiene nombres diferentes según el país, que no tienen nada que ver con Louis Antoine de Bougainville : papelillo, napoleón , veranera, trinitaria , Santa Rita…

Esas preciosas hojas de intenso color violeta, no son las flores de la buganvilla. Se llaman “brácteas” y son producto de una transformación natural de las hojas para acompañar a las flores, protegerlas y apoyar la función de atraer a los agentes polinizadores por esos los colores tan llamativos ( las hay rojas, naranjas, rosas…)

La verdadera florecilla, blanca y diminuta, está ahí en medio, a la espera de la polinización.

Así que lo que hace tan bonita esta planta trepadora son las brácteas.

El nombre es raro ( no sé por qué no me gusta) pero debo admitir que la buganvilla tiene unas brácteas preciosas…

Nota de actualización Julio 22 : La mitad de las brácteas se están secando. Normalmente, están todo el verano preciosas pero la ola de calor , la falta de lluvia y, en definitiva, el cambio climático está cambiando la vida y los colores del paisaje.

Triste evidencia.

Ya se verá…

Si lees los periódicos, ves las noticias, las tertulias, los hilos de twitter, etc., la sensación es de “tic-tac”.

Una alteración del espacio-tiempo en modo Carpe Diem : “Aprovecha ahora que después, mal”

Yo soy de las que cree que el “después” tiene un componente de “ya se verá” así que , sí, hay que aprovechar el verano y las vacaciones . Como si fueran las últimas , pues vale pero… ¿No debería ser eso el lema de nuestra vida? ¿Disfrutar ,con consistencia, los buenos momentos de la vida?

Tic – Tac y ya se verá .

Que igual , en el después, todo es mejor…

Foto de Paula Guerreiro en Unsplash

James Webb nos hace muy pequeñitos…

Apenas estamos viendo un grano de arena de una mini porción del universo. Gracias al telescopio James Webb, hoy podemos ver cosas como esta.

Foto by NASA, ESA, CSA y STScI

Lo han llamado el quinteto de Stephan. Muestra cinco galaxias, cuatro de las cuales interactúan entre sí . Galaxias…A 300 millones de años luz…Las magnitudes son bestiales, de difícil comprensión para el humano normal como yo. Pero lo que más me impresiona es la escala.

Foto de FORREST CAVALE en Unsplash

Lo del “grano de arena” es la referencia que le dieron al Presidente Biden cuando le mostraron las imágenes.

Si visualizas un grano de arena y después piensas en cinco galaxias, se te quita la soberbia del terrícola de golpe.

Terapia fotográfica.

El verano , este año, me dice todo el rato:  “Fotografíame”.

Es posible que me haya contagiado de esa percepción de inquietud (que no paran de divulgar todos los medios de comunicación y redes sociales)  ante el incierto tiempo que viene y busque la terapia fotográfica como refugio.

Mientras voy con la cámara, solo pienso en la belleza y eso, crea una fortaleza inexpugnable a las malas vibraciones.

El farolillo de energía solar, colgado en una tomatera es para foto.  Lo enfoco y ese momento,  me lleva a pensar que todo irá mejor de lo que dicen.

De momento la terapia me funciona. Voy a seguir fotografiando el verano…

Sesión lunática.

Ya hace tiempo que no me daba por una sesión lunática. Por algún motivo desconocido, la cámara siempre estaba hostil. O no la había cargado, o no tenía tarjeta o el objetivo se negaba a avanzar hacia un zoom decente. Este fin de semana la rescaté del olvido, la cargué, le puse la tarjeta y la dejé muy a mano.

Esta noche, he sentido el verano. Por primera vez en este verano, confieso

.

Una brisa persistente, suave y muy agradable, la cigarra y los móviles de viento, las guirnaldas de luces solares y ese aroma indescriptible que mezcla sal, jazmín , tomateras y antimosquitos.

Y la luna, preciosa…

Así que : sesión lunática.

Mega calabacín.

Me convierto en una urbanita extasiada ante el gigantesco tamaño de los calabacines de un pequeño huerto en el Alt Empordà.

En mi esquema mental, eso que veo es un prodigio. ¡Madre Mía!

Entonces, el pagès que está al cuidado me dice que esos calabacines tan enormes son los peores de la cosecha. Son tan grandes porque se han pasado de rosca. No se han cosechado en el momento oportuno.

Me señala uno pequeño, un poco mayor que los que encuentro en el mercado y me dice : Ese está a punto de caramelo.

Y para que se entienda mi admiración por el calabazón ( entendereís que no lo puedo llamar calabacín), los he fotografiado con un tenedor como referencia…

Tutorial 4

Cuarto teléfono móvil que estrena mi madre. Siempre pasa “algo” pero que, conste en acta , “nunca es culpa suya porque ella NO toca nada”.

Con 85 años que lleva con poderío, no me voy a quejar de eso. Al revés. Le gusta hacer fotos (que podrían ser artísticas pero lo que están es tomadas desde encuadres imposibles), utilizar el WhatsApp con notas de voz y hablar por teléfono ( aunque es un rasgo característico que no lo cuelgue correctamente).

Con el cuarto dispositivo, que es de la misma marca y mismas prestaciones, llega el tutorial. Recordamos, juntas, todo lo que ya sabía pero ya no sabe. Al principio, parece que todo está controlado pero en unos días, algo pasará. Sin “hacer nada de nada”, se bloqueará la cámara o desparecerán los contactos de la agenda y en unos meses, volveremos a estar de tutorial…

Me encanta.

Foto de Joseph Chan en Unsplash

NB1 : Al acabar de escribir estas líneas , me ha llamado para saber dónde están las fotos . Las que ha hecho del jardín no salen por ningún lado y se las quiere enviar a una amiga. Tras un (largo) tiempo de anexo telefónico al tutorial , me las envía a mí. Por lo menos, las ha encontrado…