Una de cosas horrorosas.

Grandes aciertos en decoración.

La escalera de pelo.

El lavabo ¿floreado?

En los coches, también se pueden poner estampados florales. Es una opción.

También se puede optar por algo más minimalista y natural.

Un gesto a lo eco.

En moda, hay unos diseñadores que han decidido que esto es cómodo y estético. Aunque, admito, que no es de lo peor que he visto.

Y acabo con un jersey que se llama “No me molestes”, para ayudarnos a una mejor introspección , sin que nadie interfiera. Un éxito de ventas, seguro.

 

Es para irse.

flushh

Hoy, al llegar a casa, me he llevado un susto tremendo.

¡He encontrado un extraterrestre en mi jardín! ¡Sí! Un alienígena de los típicos: de color verde con su antenita y tres ojos.

He gritado tanto y tan fuerte que el que se ha acojonado ha sido él. Mientras yo desplegaba todo el repertorio de gritos de cuando estoy histérica ( desde uh, uy, ay, hasta madre-del-amor-hermoso), él extraterrestre se ha ido replegando en sí mismo, hasta formar una bola compacta de color verde… En esta fase, me he quedado muda de golpe. He oído un sonido electrónico como deslizante y de lo alto de la bola, ha emergido un palo verde con una banderita blanca.

Cuando he decodificado correctamente el mensaje – cuando estoy gritando eso de madre-del-amor-hermoso mis neuronas parecen desconectarse-me he calmado y me he acercado a la bola . Nos hemos observado, la bola y yo, mutuamente. Tras unos tensos minutos, la cosa esa se ha descompactado y ha vuelto a aparecer el típico alienígena de antes.

Me he armado de valor y le he preguntado también lo típico: qué quería y de dónde venía. También tenía preparada la siguiente  pregunta ¿Había otros como él colonizando la tierra sin que lo supiéramos? pero no me ha dado tiempo de formularla.

El extraterrestre me ha explicado que quería irse pitando de aquí. No he entendido el nombre del planeta del que venía. Me es imposible reproducirlo fonéticamente pero sonaba como Flushhhh.  Como en las pelis de extraterrestres, nos entendíamos telepáticamente, sin necesidad de conocer los respectivos idiomas, cosa que debo decir que es la mar de cómoda.

Esta cosilla verde, se vio expulsado de su nave por un error técnico, atravesó la estratosfera y cayó en la tierra. Es decir “tierra” y ver como su piel verde se cubre de sudor : “Sé que este planeta está gobernado por seres humanos incapaces e irresponsables. Según el manual, es urgente salir de aquí.”

Se vuelve a convertir en una bola. Cambia de color varias veces y, al final, emerge de nuevo. Me parece que brilla más.

Eres un ser humano comprensivo. No has intentado hacerme daño y me has dejado reiniciarme sin que te importen las consecuencias– Sigo su mirada y veo el gran boquete, tamaño bola,  que tiene mi precioso rectángulo de hierba – es por eso que , puedo ofrecerte asilo planetario. Consideramos que es causa humanitaria vivir en este lugar,  así que te ofrezco venir conmigo a…Flushhh.

Le digo que no, que gracias. Muy agradecida, de verdad pero estoy segura que no conseguiré teletransportarme tan ricamente. Hay algo en eso de la reorganización molecular que sé que falla. Lo he visto en Star Treck.

No se espera demasiado. Me vuelve a dar las gracias, se vuelve a convertir en bola, esta vez plateada, y sale disparado a propulsión, hacia el infinito y más allá.

Entro en casa, confundida. Durante la tarde, tengo que salir al jardín un par de veces para ver el boquete que hay en la hierba. Es una prueba de lo que aquí ha ocurrido… Enciendo la televisión- ¿Alguien más habrá visto al alienígena, no?-y están dando las noticias.

Veo el informativo, completo, esperando que digan algo del extraterrestre , pero a medida que van desgranando la actualidad me doy cuenta del terrible error que he cometido.

Tenía que haberme ido a Flushhh con ese típico alienígena verde…

 

 

187.400 Kg

Por si vais a la luna, que ya estamos en 2020 y vete tú a saber , que sepáis que desde 1959, los humanos hemos dejado 187.400 kg de “residuos” en la luna. Sondas robóticas , instrumentos de medición, generadores,  módulos de ascenso, rovers, reflectores, etc.

Además de la basura tecnológica, allí está la famosa bandera de EEUU y no os sorprendáis si os encontráis con unas bolas de golf de un astronauta del Apolo 14 que jugó a este deporte en la luna.

Y sólo han estado allí, 12 seres humanos…

NB1 : Esta es mi primera foto de la luna en el 2020.

NB 2 : Esta es una imagen de la NASA. Creo que las pelotas de golf, están por el Mar de la Tranquilidad…

Suena como un susurro…

Me parece mentira que ya hayan pasado tres décadas desde que me quedara prendada de la música de Tracy Chapman y, en especial, de su primer álbum de nombre “Tracy Champan” . ; – )

Tras este trabajo, la cantautora de Ohio, ha creado mucha de esa música suave , aderezada con su peculiar voz negra y carnosa que habla de la fraternidad universal, de la libertad, de la justicia…

Tracy ( después de tantos años, ya la puedo tutear) fue una de esos niños prodigio , favorecido por un sistema que premia estas habilidades. Con 11 años, ya escribía sus propias canciones y de la calidad sello Chapman. Becas y Universidad. En el 2004 la invistieron Doctor Honoris Causa por la Tuft University de Medford , Massachussets. Ahí es nada.

Una de las canciones clásicas de Tracy Chapman se titula Talking about a revolution y es un canto oficial contra el hartazgo del ser humano hacia el sistema, la política, las guerras,etc… o sea, un hartazgo general…

La canción es ya un clásico pero, como pasa con las viñetas de Mafalda, su letra , su intención , su mensaje no sólo no ha perdido vigencia. Se ha convertido en actual . Es tan de ahora que asusta.

Hoy, es obligatorio, escuchar a Tracy Chapman.

Suena como un susurro …

Con la traducción de la letra :

Che casino!

(*) “Seis hindúes sabios, inclinados al estudio, quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: «Ya veo, es como una pared». El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza». El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: «¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente». El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: «Está claro, el elefante, es como un árbol». El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: «Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico». El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es muy parecido a una soga». Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco y violento en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos equivocados.”

“Parábola de los Seis Sabios Ciegos y el Elefante”.
Atribuida a Rumi, sufí persa del s. XIII.

 

He estado unos días en Italia. Desde allí, me he ido informando de lo que sucedía en Barcelona, en Cataluña, en España, de una forma diferente a lo que es habitual. Prácticamente, he leído casi todos los periódicos nacionales, he visto informativos de todas las cadenas, he escuchado las radios y me he conectado a Twitter. También, poseo la información de los míos, los que están in situ

Con todo ese volumen de información, e intentando clasificarla lo más pragmáticamente que puedo, la conclusión es que nadie, de los que deben gestionar y son responsables de este casino, ve el elefante entero. Unos creen que el elefante es una de las patas, otros que son la trompa, hay quien cree que el elefante sólo son unas grandes orejas, o ese lomo gris y áspero…

Los ciudadanos que reciben la información de esa multitud de medios de comunicación consiguen, paradójicamente, estar totalmente desinformados. Los que vivimos aquí, la mayoría, los de a pie,  estamos perplejos y confusos porque todo se ha mezclado: ideas básicas en las que todos estamos de acuerdo, ideas partidistas, ideas emocionales, ideas radicales… Muchas interpretaciones creando un gran elefante mutante que nos sobrevuela a todos. Le han crecido más patas y tiene doble trompa…

Es urgente buscar a los más capacitados para ver elefantes enteros. Y aunque esta palabra no guste a muchos (y no entiendo el motivo, porque la palabra es bonita), suelen ser los más equidistantes. Objetivos, pragmáticos, neutrales y con el único propósito de solucionar.Me niego a creer que no existen en ningún partido , institución, asociación, entidad, foro, universidad, etc.

Nos lo deben. El elefante es un animal maravilloso…

 

NB : En el aeropuerto, me preguntaron mi destino. Cuando respondí “Barcelona”, me dijeron: “Città magnifica ma che casino!”. Pues sí, desgraciada y tristemente, vaya lío.

(*) La teoría del elefante es recurrente en este blog.

 

La Carrera.

 

lacarrera

La carrera.

No es fácil conseguir una plaza para participar el La Carrera. No sólo tienes que estar en perfecta forma física y superar los exhaustivos reconocimientos médicos también tienes que conocer a alguien dentro de “la organización” que te permita el acceso.

Unas 500 personas van a presenciar La Carrera. Son las  personas más ricas del mundo y sus familiares. Cada año, desde el 2050 en que se celebra este evento deportivo, se inscriben más de 1.000 millones de personas de todas las nacionalidades del planeta.

Me sitúo en la zona de salida y miro a mis contrincantes: hombres y mujeres de todos los países. Nadie sonríe…

Estoy nervioso. Por megafonía se anuncia el tiempo de descuento. 3,2,1…A correr. Me cuesta situarme en el grupo de los diez primeros, pero llevo más de tres años entrenando para el día de hoy. Lo puedo conseguir.

Voy sorteando, con dificultad, los cuerpos sin vida que van convirtiendo la carrera en una carrera de obstáculos. Lo único importante era ser muy veloz y ágil. Los participantes esgrimen machetes, navajas, pistolas, ácido, cuerdas, piedras, sierras… Todo vale para llegar a la meta. Todo.

Casi tropiezo con un hombre al que se le están saliendo los intestinos. ¡Cuidado! Puedo resbalar…Uf ¡Ha ido de poco! Ya he avanzado hasta la quinta posición. Estoy viendo el final.

Mis pulmones están a punto de estallar pero creo que lo voy a conseguir. Algo me salpica en la cara. Es sangre. Han disparado a alguien en el grupo que viene por detrás… Estoy llegando. ¡Dios! ¡Creo que lo he conseguido!

El sudor me nubla la vista. Las piernas me flaquean. Esquivo el último cadáver y cruzo la línea de meta. Sano y salvo. No me lo puedo creer.

Oigo los aplausos enfebrecidos del público. Veo a mi mujer, llorando de emoción. He ganado una vivienda preciosa en la urbanización “La Carrera” y un trabajo digno para mantener a mi familia de por vida.

Soy el hombre más feliz de este mundo.

 

¿Con cuál te quedas?

 

2045.

Opción 1.

Gran elección Sr. 2037. Una buena añada para esta Bodega. Es de las pocas que quedan totalmente limpias. Si le parece, le pasamos el contador.

Gracias. Estoy seguro de que es un vino excelente y limpio, por supuesto, pero si me lo permite, utilizaré mi contador. No es que desconfíe pero sé que el mío está perfectamente calibrado.

No hay inconveniente .Si lo desea, también le puedo traer el rodaballo que ha elegido para su cena y mira los valores.

Perfecto.

Eusebio Florindez está en su restaurante preferido. Espera que el vino le borré el olor a desinfectante que se le ha adherido a la pituitaria, tras pasar la zona de descontaminación del local. En la sala previa, se ha quedado su mono de aislamiento y la máscara adicional que siempre lleva consigo.

Ha elegido rodaballo porque aunque le digan que esas terneras de seis patas y cinco ojos, están limpias de radioactividad, él nos la tiene todas consigo.

Cuando le traen la botella de vino y el pescado, saca su contador Geiger con parsimonia.

 

2045

Opción 2.

– Gran elección Sr. 2037. Una buena añada para esta Bodega. Utilizan abonos orgánicos y la producción mecánica se realiza con energías renovables.

Gracias. Estoy seguro de que es un vino excelente.

Perfecto para acompañar al rodaballo que ha elegido para su cena. Su sabor es insuperable. Desde que no hay vertidos de hidrocarburos en el mar, ni plásticos, ni mercurio, ni tóxicos, ni contaminación , hemos recuperado una calidad excelente en el pescado.

Estoy deseando saborearlo.

Eusebio Florindez está en su restaurante preferido. Está celebrando su pronta recuperación gracias a la nanotecnología médica y espera que el vino le haga olvidar los momentos de incertidumbre y angustia. Ha dejado su bicicleta en la puerta. Tiene previsto dar un largo paseo por la ciudad para disfrutar de sus avenidas verdes, el cielo azul sin monóxido de carbono en el ambiente y el canto de los pájaros… Es pronto para las flores pero ya se huele la primavera…

Cuando le traen la botella de vino y el pescado piensa en brindar por su salud pero, al final, decide que lo hará por la erradicación definitiva de la pobreza infantil. Es una buena noticia que celebrar. La más importante desde que cesaron las guerras en el planeta.

Si te digo que elijas el más plausible, ¿Con cuál te quedas?

Si te digo que elijas el que deseas , ¿Con cuál te quedas?

Extinción de la especie.

Greta Thunberg lo dijo en su discurso en la ONU. Pronunció la palabra: extinción. “Estamos en el comienzo de una extinción masiva y lo único de lo que habláis es de dinero” (G. Thunberg)

Soy de naturaleza optimista y no voy a dejar de intentar hacer lo que yo pueda, como nano-micro-nimia unidad que soy, para combatir el fin del planeta como lo conocemos hoy, pero, confieso, que, a veces pienso que esa es la única solución: la extinción. Es brutal, condena a dos o tres generaciones más, pero libra al planeta de su peor enemigo: nosotros.

Nuestra cultura consumista, profundamente arraigada y presente casi de forma inconsciente, hace difícil que esto se solucione. Admiro a esos jóvenes que salen a las calles y nos increpan de forma directa. Tienen toda la razón: el modelo en el que les hemos hecho crecer, los ha condenado.

¿Cuántos de ellos tienen montones de camisetas y jeans de esos de 5€ en su armario, que emergen de una industria textil low cost contaminante y descontrolada? Exactamente los mismos que nosotros, los que ya no somos jóvenes y hemos educado a los que ahora lo son: demasiados montones de ropa. ¡Es tan barata! ¿Cuántas veces cambiamos de teléfono móvil, sin necesitarlo? ¿Y electrodomésticos? ¿Ordenadores? ¿Sabemos dónde van los residuos tecnológicos? ¿Las baterías?? ¿Cuánta comida malgastamos a la semana? ¿Cuántas veces viajamos en coche y/o avión? Y en coche, ¿Cuántos trayectos hacemos solos? ¿Una persona/un coche?

Y es que las respuestas a estas preguntas son el presente. Es lo que hay ahora mismo. Se habla de transporte (en global) eléctrico, de energías renovables, del fin de los combustibles fósiles, de reciclaje, pero, en nuestro día a día, ese futuro queda muy lejos. La gestión política y el sistema económico que rige nuestra vida hace imposible la ruptura total con el sistema que hemos creado. Los científicos van acortando los tiempos en los que prevén que se avecinará el desastre: dentro de 150 años, dentro de 100 años, dentro de cincuenta años… Eso es hoy.

Sólo nos queda apoyar esta lucha. Hacer lo que podamos. Espero, esperanzada, que no sea demasiado. Ni demasiado tarde.

Tenemos que reciclar, sí, pero también tenemos que cambiar nuestro modelo de vida hacia un consumo muy responsable. No comprar tanta ropa, ni tanta comida, ni cambiar tanto de móvil y “cosas”, movernos en trasporte público, penalizar a las empresas que utilizan plástico , que no respetan la huella ecológica, que contaminan, que no se hacen responsables de sus residuos, consumir  productos de Km. 0, no viajar en avión/barco hasta que no sean no contaminantes, presionar a nuestros dirigentes-a todos los poderes, los cubiertos y los encubiertos- para tener objetivos comunes ante esta emergencia planetaria,  etc., etc.… Dicho esto y pensando que sólo funcionará si vamos todos, todos a una, a nivel mundial: ¿Lo veis posible?

¿Cómo lo hacemos las nano-micro-nimias unidades?

¿Cómo?

La colchoneta : hecho.

Lo de la colchoneta ha sido un desastre…parcial.

El error esencial ha sido la elección del modelo. Un extraño “dos piezas” que se podía convertir en sillón o colchoneta al uso.

El diseño hace que haya una zona, en el centro, en la que no hay área inflable. Como era de esperar, esa es la zona en la que aterrizas cuando intentas estirarte y la misma que se dobla, con efecto “V”, dejándote en medio, en la susodicha posición: en “V”.

En alguno de los intentos, aguantando la colchoneta a cuatro manos, uno conseguía estirarse, pero, al intentar subir hacia la zona del reposa cuellos, se volvía inestable.

La colchoneta me ha expulsado de su territorio. Tenía vida propia … Revolcones continuos y continuos intentos de dominarla.

El desastre es parcial porque esta extraña pelea con el artefacto flotante, me transportó a momentos veraniegos ( y muy felices) de mi infancia.

Nada como tragar un poco de agua de piscina para recordar la niñez…