#Fridaysforfuture

Da mucho miedo que Stephen Hawking, una mente brillante, dijera esto:

“Nuestro planeta es un viejo mundo, amenazado con una población cada vez mayor y con recursos finitos. Debemos anticipar esas amenazas y tener un plan B“.” Si la especie humana quiere sobrevivir más allá de los próximos 100 años, es imperativo que atraviese la negrura del espacio para colonizar nuevos mundos a través del cosmos”.

La juventud del planeta se está alzando para decirnos que hagamos algo. Que no nos resignemos. Que hagamos que Stephen Hawking se equivoque…Que no seamos imbéciles…

Se lo juegan todo.

Todos nos jugamos todo.

“Estamos haciendo esto para que Ustedes, los adultos, despierten.” ( Greta Thunberg 2019 )

Vendo mi voto.

Hace cinco años que escribí esto…

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Todo empezó tontamente… Una frase , un viral en twitter. “Vendo mi voto”

¿Quién iba a pagar por un voto? Los partidos políticos ya sabían cómo conseguirlos, gratis. Una mentirijilla por aquí, una promesa tentadora por allá, una amenaza de lo que nos vendría, muchas luces, colores y fanfarria y, sobre todo, el hartazgo de la gente al saber que seguían tomándolos por tontos…Mira, se iba a votar o no, dependiendo de los planes de ese día… No era importante…

A los partidos poderosos ya les iba bien esta desafección. A mayor abstención, mayor reparto de beneficios mientras que los pequeños partidos , se veían condenados a la invisibilidad…

Pasó el tiempo y dejamos de votar pero tampoco pasó nada, ya que con los afiliados a los partidos poderosos, ya tenían cupo para seguir ocupando escaños pero, con los años, los “miembros del partido” fueron desapareciendo. Ley de vida.

Y, entonces, llegaron una de esas Elecciones de Comunidades Mancomunadas Federadas Autónomas Co Dependientes y a uno, se le ocurrió poner en venta su voto. Cuando publicó su tweet (con una foto arregladita en la que ponía “Vendo mi voto”) no sabía que a los partidos súper-poderosos no les cuadraban los números y que tenían que conseguir un número concreto de votos para poder seguir en…política.

Como fue el primero, se forró. Tuvo sus momentos de duda y de pensamientos trascendentales acerca del valor moral de su voto pero… el valor, traducido en euros, le daba para salir del agujero en el que estaba metido. La maldita crisis eterna…

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La noticia se extendió y, de repente, la gente se dio cuenta que poseía un “algo” (por no poner derecho/obligación), en desuso que tenía un valor real. Así que empezaron a vender sus votos… Y, claro, hubo una “burbuja” del valor de los votos. Todos creían que su voto valía 1000, después resultó que no les daban más de 30…Esa burbuja fue la que permitió hacer los cambios y tomar las medidas necesarias que-si-no-es-en-situación-de-crisis- nadie-se-atreve-a-tomar.

Y, por fin, se cambió el sistema político y el sistema electoral… Y cambiaron los políticos…

El “Vendo mi voto” fue el principio de estos tiempos…

Hoy, nadie vende su voto. Ahora vale tanto, que no existe dinero suficiente para comprarlo.

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NB : Pregunta tendenciosa-reflexiva-irreal ( de respuesta interna): ¿Venderíais vuestro voto? Hoy lo he preguntado en mi entorno, dando un valor de 6000 €    ( olé, me he pasado, lo sé) pero obligando al cambio de tendencia de forma radical y nadie ha dicho que no. Es más, regateando, se pueden conseguir votos a precios de chollo…

Kant, no. Mafalda.

El retrato del mundo hecho por una niña resabiada en el 64 que sigue siendo actualidad en el 2019…

Para reflexionar.

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¿Kant? Nada… Mafalda debería ser de lectura obligatoria para todos los políticos (del mundo).

Superviviente de la técnica Marie Kondo.

A estas alturas, todo el mundo conoce a la gurú del orden, Marie Kondo. El concepto, muy simple, es que el orden de todas tus cosas, interfiere en el orden de tu vida . Esto es un saber innato que todos conocemos y llevamos dentro pero que requiere de esfuerzo para practicarlo. Por lo menos, para la mayoría de las personas… Ordenar da pereza. Clasificar y tirar, agobia, pero cuando lo haces, sientes una inmediata sensación de alivio que compensa el sufrimiento.

He escrito sobre sobre lo de ordenar los armarios, pero ha sido Marie Kondo la que me ha hecho dar el paso definitivo para hacer una limpieza profunda. Lo más importante ha sido la jugada maestra de hacerte poner TODA la ropa en un mismo lugar.T-o-d-a. Si no tienes un vestidor de infarto, seguro que tu ropa está en diferentes zonas y armarios de la casa… Me daba miedo hacerlo porque sabía que la realidad, podía ser realmente incómoda.

Y lo fue.

Brutalmente incómoda.

¿Cómo he podido acumular tal cantidad de ropa? Incluso prendas que ya ni recordaba…

Ver ese inmenso volumen desalmado e inútil me hace sentir culpable. Primero, por mi pretendida intención de ser friendly con el planeta que se desmorona totalmente con este consumo irresponsable. Esta idea, se asocia con otra: la de la compra responsable. Me hago una promesa, me pongo una obligación: sólo compraré lo que necesite.

Kondo te dice que te quedes sólo con las prendas que te hacen feliz (esto no soy capaz de entenderlo muy bien, pero me he quedado una camiseta de un glorioso concierto de Phil Collins que sé que nunca me pondré pero me recuerda una gran noche… ) y el resto de ropa, la dones. Así que, durante dos días, he estado haciendo bolsas que ya he llevado a los contenedores de las ONG que se dedican a reciclarla. Hay que dejar de verlas, rápido…

Ahora, mis armarios respiran (aunque ya empiezo a presentir un Kondo 2) y, es verdad,  yo también respiro mejor…

Si sólo es una niña…

Aquí
Estoy sentada en la mesa de la cocina delante de mi portátil cuando la oscuridad cubre el cielo totalmente. Mi cerebro intenta asociar esa negrura intensa a la cercanía de una tormenta pero hay algo especial en ese tono que me hace desconfiar. Me asomo a la ventana y veo que ese velo negro que cubre el cielo no es normal. Miro mi reloj. Son las cinco de la tarde de un día primaveral en Barcelona pero…parece que sea de noche…noche extraña. Me conecto a Twitter, enciendo la tele y la radio… Nadie se explica por qué el cielo está negro y el sol ha desaparecido, completamente, del horizonte.

Es posible que haya llegado “El día”. Ese , en el que un meteorito impacta en la tierra o que pasa algo ahí fuera, en el Universo , que pone en peligro nuestra frágil existencia. Son probabilidades que siempre me han inquietado.Oigo las primeras sirenas…

La ciudad se enfurece. La gente está desconcertada y el caos invade las calles.

El cielo está más negro que nunca…

 

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Allí

(Conversación entre padres)

– Ya te dije que no era buena idea regalarle esa mascota a la niña….¿Un planeta?¿Cómo pudimos creernos eso de “yo lo cuidaré y lo vigilaré y tendré cuidado con la evolución”?¡Si ni siquiera supo cuidar de una pequeña provincia en el juego de Países!¡Y va y le regalamos la Tierra!

-No la regañes mucho. Ha estado 2019 años haciéndolo bastante bien… Ya se ha cansado…Es normal, es una niña.

-. ¿Bien? Si allí hay más de siete mil millones de humanos y mil millones se mueren de hambre. Y…Están intoxicando el planeta…Si lo tienen a punto de romperse del todo… Mira, es mejor que se haya cansado y lo haya apagado. Menos sufrimiento…Mañana me lo llevaré al punto de reciclado de planetas. Ahora bien, ya te digo ahora que no le pienso comprar ningún juguetito más. ¡Y menos otra mascota!

-No te pongas así… Sólo es una niña…

Una cuestión de nivel.

Niveles muy bajos. Bajísimos.

Es una desgracia para los ciudadanos de… ¿el mundo?

Según la RAE , en su tercera acepción de este sustantivo, nivel es “Grado de desarrollo o de progreso de una persona o de una cosa en relación con otras.” De los políticos, personas a las que cedemos nuestro voto para que gestionen nuestra vida en comunidad, ahora mismo sólo podemos decir que el nivel es muy bajo… Su “grado de desarrollo” es preocupante… Es más ¿Se han desarrollado?????

Tengo la sensación que soy una espectadora de una obra de teatro de humor negro: agresividad, insultos, discursos vacíos de propuestas (muy grave), gestos teatrales ridículos e inservibles, desinformación, opinadores (que no periodistas) dispuestos a confundirnos más, sistemas obsoletos, demasiado interés por el poder y poco interés por los ciudadanos y una extraña y preocupante animadversión a hablar. A dialogar. A escuchar, aunque lo que pensamos sea diametralmente contrario… ¿Qué sería de la humanidad sin esa habilidad?  Es posible que aún viviéramos en la prehistoria, encerrados en nuestros territorios y enfrentados al resto de tribus…

Los domingos, compro prensa escrita de diferentes y opuestas corrientes ideológicas. Me dedico a comparar la información con la pretensión de entender qué pasa… Es una misión utópica. Imposible.

El nivel político es tan, tan bajo que da miedo…Y va por todos. Señores políticos: hay que prepararse, formarse, leer, reflexionar y bajar en la parada del mundo real para darse una vuelta por aquí…

NB1: Grande el Maestro Forges. Se le echa de menos…

NB2 : Este es un “quejío” en toda regla. Concepto acuñado por un buen amigo , autor de esta ilustración.

 

 

La luna asombra.

Mi contribución a las millones de fotos de la superluna de este mes. Es la más grande de este 2019 y se merecía el asombro

Buscando esta frase, me he encontrado con otra reflexión de Juan Ramón Jiménez.  Y será la quietud de la noche, la dignidad de la luna o como están las cosas (la verdad es que hice la foto, después de ver las noticias) que no he podido evitar copiarla aquí.

Lo que más indigna al charlatán es alguien silencioso y digno.

Un ilustrador venezolano.

 

Este es un ilustrador que me encanta por la sinceridad con la que retrata la situación en su país.

Gabriel Bozzone es un artista venezolano polifacético. Ilustrador, escultor, humorista y caricaturista político. En Venezuela, ese es,  hoy, un oficio de alto riesgo. Bozzone ( y yo lo suscribo) cree que el  humor es parte de la inteligencia de un país .

Algunas de las viñetas, datan del 2013.Han pasado seis años y  la situación del país es peor que entonces: no hay comida suficiente ni recursos económicos, no hay medicinas, la sanidad está muy deteriorada, altísimo nivel de inseguridad, represión política, falta de libertad… #EmergenciaHumanitaria .

El hecho objetivo, eliminando cualquier pátina de ideología política (no vale ninguna) es que el pueblo venezolano, en su inmensa mayoría y numéricamente incontestable, está llegando a una situación insostenible.

También es un hecho objetivo que la incompetencia lleva al desastre. Una cosa son las ideas y otras su ejecución en el mundo real. Si se ponen los recursos en manos de incompetentes, corruptos y avariciosos, hay un 99% de probabilidades que  el barco naufrague.

Bozzone definió la caricatura “como una forma de autorreflexión y un método de autocriticar cualquier decisión política.”

Espero que Bozzone , en el futuro, pueda hacer caricaturismo político porque la reflexión y la autocrítica es necesaria siempre.

Y es indiferente cual sea la línea política del Gobierno que tenga el país (cualquier país) siempre que haya sido elegido por el pueblo, de una manera justa y libre. Ese Gobierno X, también tendrá sus caricaturas…

Que llegue pronto la luz…

 

 

 

 

No era monje budista…

Mi padre, un hombre de naturaleza muy curiosa, tenía muchos libros sobre “Religiones”. Le encantaba leer sobre ello y cuanto más sabía menos identificado se sentía con las opciones disponibles. Tal vez, el budismo, fue de las doctrinas que más le impactaron. Durante muchos años, cuando yo ya compartía esas lecturas y reflexiones, mi padre me hizo engancharme a Lobsang Rampa. El monje budista que escribía Best-Sellers…

Después de aquellos años, ya no volví a leer a L.Rampa. Mi padre tampoco y ahí se quedó, en algún lugar de mi mente… “El médico del Tíbet” fue un libro que me gustó especialmente y, en mi imaginario, ese monje budista, se convirtió en un autor de referencia.

Hace unos días, topé con el libro y me despertó algo de aquellos tiempos. Busqué información de Lobsang Rampa, pensando en leer algo más y me encuentro con Ceyril Henry Hoskins, un fontanero inglés, que jamás había estado en el Tibet, ni sabía tibetano, ni nada de nada y que decía ser la reencarnación del Monje Lobsang Rampa. En los inicios de los 60, las editoriales que publicaron su obra sabían del “fraude” pero les pareció un producto con recorrido. Así llegó a España y a la biblioteca de mi padre . Esta circunstancia elimina algo de calidad moral en mi referente pero, ahora, asumido como obra de ficción ( nada que ver con el budismo, además), sigo pensando que es un buen libro.

 

Mi padre nunca supo que el autor de “El Médico del Tíbet /Lhasa” era un fontanero inglés pero estoy segura de que le hubiese hecho gracia…Y yo, no he podido evitar empezar a releerlo.