#NuevaRealidad ( La bolita.)

Siento la inquietud pandémica previa al confinamiento de la primavera pasada, así que me he dedicado a embadurnar un bastidor muy antiguo con pintura de pizarra.

Tenía una misión : hace ocho años me regalaron un móvil de viento.  No emitía ningún sonido, pero cuando se movía al son del viento, una bolita de cristal tallado , que estaba insertada en el centro, pendiendo de un hilo, reflejaba la luz del sol, creando un juego de luces precioso.

El tiempo, el viento, la lluvia, el sol… No sé quién es el culpable, pero la bolita de cristal cayó al suelo. No pude volver a ubicarla en su lugar…

Así que ahora,  sigue cerca del móvil, pero pegada a un bastidor embadurnado de pintura de pizarra en diferentes tonos tierra y gris.

Y yo me he calmado un poco…

NB : Así era el móvil…

#Encasa (lo de pintar.)

Como muchísimos de vosotros, en estos tiempos de #estarencasa, he estado ordenando. Una vez finalizado el entorno habitual, he pasado a los rincones inaccesibles y , a veces, olvidados.

Además de los cajones de cables inservibles y de aparatos qua ya no existen, me he lanzado a una tarea largamente postergada : mis pinturas, bastidores y demás utensilios para pintar. La palabra “utensilios” abarca una gran gama de objetos. Dada mi incapacidad para dibujar, recurro a pastas de relieve y cosas, muchas cosas, cualquier cosa, que se pueda pegar en un lienzo ( todo tipo de cuentas de bisutería vieja, letras de madera, de tela y de pórex, pinzas de tender, sellos de tinta, estrellas de mar, de piedra, de papel, alambres y cuerdas, cristales pulidos, etc.…) La estrategia mental del almacenaje de todo eso es : “Igual algún día me sirve”

Hace ya mucho tiempo que sé que debo ordenar aquello, pero fue una tarea procrastinada hasta ayer.

Tiré pinturas secas, seleccioné los pinceles y bastidores reutilizables, ordené todas esas piezas ornamentísticas y, poco a poco, a ritmo de Aute ,  recuperé las ganas de mancharme las manos y pintar mientras me evado ( que es lo que me pasa con mis manualidades pictóricas de aficionado) y me lo paso pipa.

Ahí los tengo preparados…

Entra.

Esto es de mi época de RotuTerapia. Estaba poseída por los rotuladores…

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(I)

Te camela con lo de la Terapia de Color. Te dice que esos rotuladores son inofensivos…Que te transportaran…

-Pinta, pinta. Colorea,…Dibuja lo que tú quieras…-Lo va repitiendo, de forma pausada con esa voz profunda que te induce a pintar, a colorear, a dibujar …-Pinta, pinta…

Te relajas.

Y dibujas. Y te sale un laberinto, lleno de círculos concéntricos…Y, ella, sigue repitiendo-Pinta, colorea…

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Y llega el momento y te transporta. Estás enfrascado. Sacando la lengua en un gesto de máxima concentración, con los codos apoyados en la mesa, la mano firme y el rotulador, húmedo, empapándolo todo de color.

Pinta, colorea,…Entra.-dice la extraña terapeuta -…entra.

¿Entra?

El cambio en el mantra te saca de tu ensimismamiento. ¿No era “Pinta, Colorea”?¿Por qué ha dicho “Entra”?…

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(II)

Todo es de un extraño color verde.

Hay pequeñas franjas de un color morado oscuro que me llevan hacia unos círculos concéntricos de muchos tonos. Me giro a la izquierda y veo más de esas franjas y de esos círculosy más allá, un desierto blanco. Me giro a la derecha y… lo mismo…

¿Dónde estoy?

Camino unos pasos, y me acerco a uno de los bordes. ¿Borde?

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A lo lejos, me parece divisar una indicación. Esto, debe ser un sueño. – reflexiono-Estaba yo, dibujando y pintando y me habré dormido y…¿Qué es eso?

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Entonces, reconozco los colores y las formas. “Pinta, colorea, dibuja lo que quieras”.

Estoy en mi cuadro…Quiero salir. Lo recorro , de arriba a abajo. Me paseo por todos los círculos. Sigo las franjas moradas. Me cuelgo del borde. Nada.

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Alzo la vista y la veo sonreír. No es terapeuta. Es una bruja … Una bruja mala y me ha encerrado en este cuadro. Noto que me mueve, me desplazo a trompicones de un lado a otro hasta que me vuelve a colocar en posición vertical. Entonces, me atrevo a mirar a mi alrededor. Veo los otros cuadros y… a los otros prisioneros. Un chico, sentado a la orilla de un río en un encantador paisaje campestre; una mujer en la puerta de una casa muy bonita, al lado de un árbol lleno de manzanas ;una joven sentada en una nube, en un cielo de un azul precioso…

La bruja,  se ríe.

Me pregunto por qué no presté más atención en mis clases de dibujo…Estoy encerrada , en una red de círculo concéntricos …

Además, este color verde que elegí, me empieza a molestar…

“Quality Time en tonos ocres con trazas azul grisáceo y muy buen rollo”

Este cuadro es un encargo. Hacía tiempo que no pintaba o lo que sea que yo hago, pero este fin de semana, me lo he pasado en grande, manchándome las manos de pintura…

 

El proceso siempre ha sido terapéutico para mí, mucho más importante que el resultado y, en este caso, el proceso ha sido al aire libre y con buena música en mis oídos.

Al cuadro, lo voy a llamar “Quality Time en tonos ocres con trazas azul grisáceo y muy buen rollo”

 

Redondo.

Otro cuadro “reciclado”. Un fondo de arena y pintura de relieve ex verde que, ahora, es una base blanco-pizarra.

Tenía dos letras “o”, rojas,  de un logotipo en Porex que ya no era utilizable, pero yo lo vi reciclable. No sé por qué, apareció en mi mente, de negro y en medio de mi base blanca.

“Me ha salido redondo” es el título que le he puesto.

Otro Marie Kondo Art.

Después de ordenar, limpiar y tirar pinturas secas y pinceles rígidos, me ha quedado un bastidor, pintado de un imposible color dorado, con unas piedras decorativas en un burdeos también muy impactante pero el fondo tenía superficies rugosas de cuando me dio por experimentar con la arena…

Sólo me quedaban restos de pintura de pizarra en blanco roto, azul y gris piedra. Y, en la caja de “cosas para pegar” había una cuerda de esparto negra.

Así que, reciclando con los restos de otras batallas pictóricas (que suelo perder), ha aparecido “Línea de la vida”, aunque la línea la conforme una tira de cuerda…

NB : El primer Marie Kondo Art

Cucharada.

Elegí un lienzo de 60x60cm para reciclar. Cuadradito y no muy grande. Creo que lo pinté en las navidades del 2012. Se titulaba Happy Nadal y le pegué dos cucharas de madera y unos galets

Tras pasar por mi mesa de trabajo, se ha convertido en un fondo de camuflaje  a base de mezclar colores y pasar el rodillo. He conseguido eliminar el rastro rojo a la vista aunque sigue estando ahí debajo.Si lo descubren dentro de varios siglos y lo examinan, se van a volver locos

He encontrado una cuchara de madera y unas estrellas de unas manualidades infantiles y me ha salido esta “Cucharada”.

En realidad, quería titularlo “He vuelto” aunque también podría llamarse “Me lo he pasado en grande”.  ; – )

Pero es, definitivamente: “Cucharada”.

El delantal.

Tengo unas estanterías llenas de pinturas, aerosoles, barnices, pinceles, cajas con “cosas-para-pegar” y bastidores o lienzos usados… Son cuadros de otras épocas, anticuados,  en los que algo salió mal o me cansé de verlos…Están allí, esperando una segunda oportunidad… Y llevan años esperando…

Justamente, estas últimas semanas, ha habido varias personas que me han preguntado: ¿Ya no pintas?  La respuesta me ha dejado un poco inquieta: ¿Ya no pinto?

Siempre he sido una mala alumna de arte y nunca, había deseado pintar. Es más: todo lo referente a las artes plásticas me salía francamente mal. No sé cómo llegué a comprarme el caballete (que nunca utilizo, por cierto) ni el primer bastidor. Sí que recuerdo la risa de mi padre cuando vio mi primera obra que fue un verdadero churro pero, en su ejecución, descubrí lo agradable que era estar al sol, con las pinturas, el lienzo en blanco, la música…

Las flores que pintaba no parecían flores, ni los paisajes, paisajes…Ante mi nefasta progresión en todo lo referente al realismo, me pasé al arte abstracto. Era lo único en lo que podía evolucionar.  Descubría las texturas, las pinturas de relieve, el látex, la arena para manualidades,  los rodillos, las cucharas de madera y…una sensación de “todo vale”. No importaba que no tuviera ni idea. Pero, lo mejor, es que esos momentos de abstracción, con las manos manchadas de pintura, se convirtieron en una gran terapia anti-estrés. De equilibrio. Casi sanadora… Lo olvidé… Todo eso quedó agazapado, en algún lugar, entre esas estanterías llenas de pinturas.

Hace tiempo que quería ordenar ese rincón y ver el estado de las pinturas (algunas parecen bloques de cemento) así que me puse a ello. Fui seleccionando las pinturas y pinceles viables hasta que se produjo el corto-circuito y el ¿Por qué ya no pinto? se me activó en el córtex prefrontal con toda su intensidad.

Yo creo que mi viejo delantal de pintar fue el detonante.

Así que, bajo este sol primaveral, desplegué todo lo necesario para la acción pictórica. Y, sin quererlo, volví a aplicarme una dosis de Arte Terapia…

To be continued.

Capas y capas…

Viene a ser una metáfora de la vida. Primero, un color alegre, que parece indestructible. Pasa el tiempo y el color toma ese matiz de “desvaído”. Ya no es violeta…Cambia el entorno y la historia, y donde antes había color, ahora se requieren­­ tonos más serios: Gris plomo, por ejemplo.

Pero la vida sigue y el gris, aunque sea compacto y riguroso, también se va diluyendo y deja ver lo que fue. Por muchas capas que haya, el tiempo las va descubriendo, una a una…

Lleva muchos años conmigo. Es un taburete auxiliar que me ha ido fenomenal: para la habitación violeta, para alcanzar las cajas más altas de las estanterías, para cortar el pelo en sesión de peluquería casera, para ubicar mi vaso de agua con gas con hielo y el libro al lado de la tumbona… Así que, le toca otra capa. Para seguir en mi vida, a base de capas… Esta va a ser de color azul …

El tiempo dirá …

Historia del cuadro triste (I)

Me ha pasado otra vez. Han hecho una “Interpretación Semiótica Visual Subjetiva” de uno de mis cuadros.

La semiótica visual es una rama de la semiología (semiótica) que trata sobre el estudio o interpretación de las imágenes, objetos e incluso gestos y expresiones corporales, para comprender o acoger una idea de lo que se está visualizando. Por ejemplo, un cuadro…

Alguien lo ve y me dice: “Esto ha nacido de la tristeza. El color lo dice todo. Estás triste…”.

Interpreta la imagen, canaliza toda la información y lo percibe así: triste…

(To be continued…)