Píldoras.

Lo que se puede hacer con una palabra, retocando una letra…

Cuando he visto estas esculturas, he pensado que ya hay una o dos generaciones que jamás han visto un teléfono de estos, ni sus cables rizados…Me hago mayor. Lo sé.

 

 

Una diminuta pero luminosa flor, pintada en una pared. De Paul Harflee.

Ideas.

No se sabe quién desarrolló este invento prodigioso, pero invadió el planeta.

Un artefacto inteligente, capaz de modificar la munición de cualquier arma de fuego. De todas.

La primera batalla que se libró con las nuevas armas fue histórica y cambió el mundo.

Jamás, nadie, había disparado ideas…

Un mar.

Nadie sabía quién era aquella mujer que aparecía en la puerta de la Iglesia justo cuando tiraban el arroz a los novios. Siempre parapetada bajo un gran pamela blanca y con un gran bolso en la mano del que emergían pañuelos de lino, se acercaba a la madre de la novia o a la abuela o…cualquiera que estuviera llorando en ese momento.Se acercaba suavemente, deslizándose desde sus tacones , sin dejar ver su rostro, tomaba un pañuelo y enjugaba las lágrimas de aquél o aquella que estuvieran en ese trance.

Después, disimuladamente, guardaba el pañuelo en el bolso. Lo hacía con un movimiento estudiado, depositando su botín en unos frasquitos de cristal con una tapa hermética que había en el interior.

Hacía unos años, que había ampliado su ruta a las puertas de los Juzgados. Había descubierto que las bodas civiles también tenían los momentos de lágrima que a ella le interesaban. Las maternidades, también,  pero era más difícil pasar desapercibida con su bolso lleno de pañuelos…

Aquella mañana, la excursión de aprovisionamiento de lágrimas, había sido provechosa. Las bodas que había elegido, según la ruta programada, habían sido de las muy lloronas. Los pañuelos, estaban empapadísimos…

Cuando llegó a su casa, se dirigió directamente al laboratorio. Ni siquiera se sacó la pamela y se dio un susto de muerte cuando se vio reflejada en la tapa del centrifugador ultrasónico.

Nadie dijo que sería fácil conseguir un litro y menos, trabajando de incógnito pero…ya casi lo tenía. Examino la botella que contenía el destilado de lágrimas de bienestar. Le hubiese gustado llamarlas “ de la felicidad” pero de esas, de las puras , quedaban muy pocas y eran difíciles de conseguir. Las lágrimas de bienestar también servían a sus propósitos. Concentraban el justo estallido de amor en el pecho, el brinco equilibrado del corazón, la inclinación por el abrazo, una alegría dosificada y, sobre todo, una sensación poderosa de bienestar. Había mezclado todo eso con las lágrimas de risa, que había conseguido colándose el los banquetes aunque eso, en los tiempos actuales, cada vez era más difícil…

Los efectos del destilado eran sorprendentes. Sólo era necesario evaporar una minúscula fracción, menor que lo que es nano, para conseguir que el bienestar, se propagara con rapidez. Ese “Bien Estar” era un estado mental en el que la serenidad y el optimismo se mezclaban con precisión. Activaba lo mejor de  cada ser humano y lo potenciaba…

Se sacó la pamela y la colgó con el resto. Decidió que para la próxima ruta, se pondría la de color azul celeste…

El centrifugador ultrasónico emitió un zumbido. Vio como unas gotas de un líquido transparente y sedoso, atravesaban el alambique y caían en la botella.

Ya casi tenía su litro y debía contactar con la organización para poder entregarlo. Repartidos por todo el mundo, miles de colaboradores recolectaban lágrimas de bienestar. No habían querido que las grandes corporaciones de poder se apropiaran de la patente y dejaran a la humanidad sin el elixir mágico. Lo contagiarían a la población y el efecto tendría un crecimiento exponencial… Conseguiríamos salir de esta…

Hacía años que estaban recolectando y, pronto, conseguirían su objetivo.

Faltaba poco. Apenas unos cien millones de kilómetros cúbicos y ya estaría…

Tendrían un mar.

 

 

La Carrera.

 

lacarrera

La carrera.

No es fácil conseguir una plaza para participar el La Carrera. No sólo tienes que estar en perfecta forma física y superar los exhaustivos reconocimientos médicos también tienes que conocer a alguien dentro de “la organización” que te permita el acceso.

Unas 500 personas van a presenciar La Carrera. Son las  personas más ricas del mundo y sus familiares. Cada año, desde el 2050 en que se celebra este evento deportivo, se inscriben más de 1.000 millones de personas de todas las nacionalidades del planeta.

Me sitúo en la zona de salida y miro a mis contrincantes: hombres y mujeres de todos los países. Nadie sonríe…

Estoy nervioso. Por megafonía se anuncia el tiempo de descuento. 3,2,1…A correr. Me cuesta situarme en el grupo de los diez primeros, pero llevo más de tres años entrenando para el día de hoy. Lo puedo conseguir.

Voy sorteando, con dificultad, los cuerpos sin vida que van convirtiendo la carrera en una carrera de obstáculos. Lo único importante era ser muy veloz y ágil. Los participantes esgrimen machetes, navajas, pistolas, ácido, cuerdas, piedras, sierras… Todo vale para llegar a la meta. Todo.

Casi tropiezo con un hombre al que se le están saliendo los intestinos. ¡Cuidado! Puedo resbalar…Uf ¡Ha ido de poco! Ya he avanzado hasta la quinta posición. Estoy viendo el final.

Mis pulmones están a punto de estallar pero creo que lo voy a conseguir. Algo me salpica en la cara. Es sangre. Han disparado a alguien en el grupo que viene por detrás… Estoy llegando. ¡Dios! ¡Creo que lo he conseguido!

El sudor me nubla la vista. Las piernas me flaquean. Esquivo el último cadáver y cruzo la línea de meta. Sano y salvo. No me lo puedo creer.

Oigo los aplausos enfebrecidos del público. Veo a mi mujer, llorando de emoción. He ganado una vivienda preciosa en la urbanización “La Carrera” y un trabajo digno para mantener a mi familia de por vida.

Soy el hombre más feliz de este mundo.

 

Volatilizando el lunes…

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Agustina Guerrero, ilustradora argentina afincada en Barcelona , que me ha robado el corazón con una sonrisa y el “Diario de una volátil” ( Gran terapia).

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Me declaro fan incondicional de esta volátil , desde la página 1.

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Es una buena de empezar la semana y volatilizar el lunes…

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Blog de Agustina Guerrero

¿Con cuál te quedas?

 

2045.

Opción 1.

Gran elección Sr. 2037. Una buena añada para esta Bodega. Es de las pocas que quedan totalmente limpias. Si le parece, le pasamos el contador.

Gracias. Estoy seguro de que es un vino excelente y limpio, por supuesto, pero si me lo permite, utilizaré mi contador. No es que desconfíe pero sé que el mío está perfectamente calibrado.

No hay inconveniente .Si lo desea, también le puedo traer el rodaballo que ha elegido para su cena y mira los valores.

Perfecto.

Eusebio Florindez está en su restaurante preferido. Espera que el vino le borré el olor a desinfectante que se le ha adherido a la pituitaria, tras pasar la zona de descontaminación del local. En la sala previa, se ha quedado su mono de aislamiento y la máscara adicional que siempre lleva consigo.

Ha elegido rodaballo porque aunque le digan que esas terneras de seis patas y cinco ojos, están limpias de radioactividad, él nos la tiene todas consigo.

Cuando le traen la botella de vino y el pescado, saca su contador Geiger con parsimonia.

 

2045

Opción 2.

– Gran elección Sr. 2037. Una buena añada para esta Bodega. Utilizan abonos orgánicos y la producción mecánica se realiza con energías renovables.

Gracias. Estoy seguro de que es un vino excelente.

Perfecto para acompañar al rodaballo que ha elegido para su cena. Su sabor es insuperable. Desde que no hay vertidos de hidrocarburos en el mar, ni plásticos, ni mercurio, ni tóxicos, ni contaminación , hemos recuperado una calidad excelente en el pescado.

Estoy deseando saborearlo.

Eusebio Florindez está en su restaurante preferido. Está celebrando su pronta recuperación gracias a la nanotecnología médica y espera que el vino le haga olvidar los momentos de incertidumbre y angustia. Ha dejado su bicicleta en la puerta. Tiene previsto dar un largo paseo por la ciudad para disfrutar de sus avenidas verdes, el cielo azul sin monóxido de carbono en el ambiente y el canto de los pájaros… Es pronto para las flores pero ya se huele la primavera…

Cuando le traen la botella de vino y el pescado piensa en brindar por su salud pero, al final, decide que lo hará por la erradicación definitiva de la pobreza infantil. Es una buena noticia que celebrar. La más importante desde que cesaron las guerras en el planeta.

Si te digo que elijas el más plausible, ¿Con cuál te quedas?

Si te digo que elijas el que deseas , ¿Con cuál te quedas?

A mí también me ponen estética…

Imaginad que tenéis una bodega.

Es grande.

Ahí (se supone que podría estar localizada en el área de Broca),  al fresco y en la oscuridad  , se almacenan miles de…palabras.

Cuando hablamos y abrimos esa bodega para seleccionar la palabra que necesitamos,  activamos una búsqueda en una media de 30.000 palabras.  Y cuando hablamos,  accedemos a una media de 150 palabras por minuto.

Y lo hacemos de forma fluida, fácil, inconsciente y muy, muy  rápida. El cerebro recupera las palabras que las personas quieren expresar en menos de 200 milisegundos. Y cuando uno va deprisa…se equivoca.

lengua

Cada siete minutos ( una 1000 palabras pronunciadas), es posible que se produzca un error. O sea, que nos equivoquemos al coger la botella de la bodega o al ponerla encima de la mesa. Depende de si el error es de orden o semántico…

Estos errores “verbales” al hablar,  son los  “Laspus Linguae” (Resbalones del lenguaje) y hay de muchos tipos: de cambio , de anticipación , de repetición, sustitución , mezcla… También se llaman “spoonerismos” en honor al Reverendo William Augustus Spooner que cometía muchos . Este es un ejemplo :  en una ceremonia matrimonial  pronunció :  “Se besumbra acostar a la novia”

 

gallina

Lo curioso de estos Lapsus Linguae es que el receptor del mensaje, aun lidiando con palabras falsas o mal colocadas, lo entiende perfectamente. El análisis del contexto y toda la información que estamos procesando en la conversación, nos permite “entender”al que se ha ido a la bodega y ha vuelto con la botella equivocada. Nos la bebemos igual…

Este rollo sirve para acabar con lo que yo quería acabar.

Voy en un taxi . Lo conduce una mujer de unos 50 años, dicharachera y habladora (cuanto más produces, más posibilidades tienes de equivocarte). Me pregunta que ruta prefiero y ella me recomienda la de las redondas. Entiendo, a la perfección, que se refiere a las rotondas. En un cruce especialmente complicado, se da una situación crítica y la taxista le da con ímpetu al claxón, increpando al otro conductor y exclamando absolutamente indignada:

 

estetica

Y…lo entendí.

Le respondí : A mí también me ponen estética…

 

Para un lunes de otoño…

Estas fotos las hice , en estas fechas, en el año 2012.

Siete años después, no hay hojas de colores, ni de las caídas que crujen al pisarlas.

Hace calor y seguimos con la ropa de cama de verano. Y con la ropa de verano. Parece verano…

Extinción de la especie.

Greta Thunberg lo dijo en su discurso en la ONU. Pronunció la palabra: extinción. “Estamos en el comienzo de una extinción masiva y lo único de lo que habláis es de dinero” (G. Thunberg)

Soy de naturaleza optimista y no voy a dejar de intentar hacer lo que yo pueda, como nano-micro-nimia unidad que soy, para combatir el fin del planeta como lo conocemos hoy, pero, confieso, que, a veces pienso que esa es la única solución: la extinción. Es brutal, condena a dos o tres generaciones más, pero libra al planeta de su peor enemigo: nosotros.

Nuestra cultura consumista, profundamente arraigada y presente casi de forma inconsciente, hace difícil que esto se solucione. Admiro a esos jóvenes que salen a las calles y nos increpan de forma directa. Tienen toda la razón: el modelo en el que les hemos hecho crecer, los ha condenado.

¿Cuántos de ellos tienen montones de camisetas y jeans de esos de 5€ en su armario, que emergen de una industria textil low cost contaminante y descontrolada? Exactamente los mismos que nosotros, los que ya no somos jóvenes y hemos educado a los que ahora lo son: demasiados montones de ropa. ¡Es tan barata! ¿Cuántas veces cambiamos de teléfono móvil, sin necesitarlo? ¿Y electrodomésticos? ¿Ordenadores? ¿Sabemos dónde van los residuos tecnológicos? ¿Las baterías?? ¿Cuánta comida malgastamos a la semana? ¿Cuántas veces viajamos en coche y/o avión? Y en coche, ¿Cuántos trayectos hacemos solos? ¿Una persona/un coche?

Y es que las respuestas a estas preguntas son el presente. Es lo que hay ahora mismo. Se habla de transporte (en global) eléctrico, de energías renovables, del fin de los combustibles fósiles, de reciclaje, pero, en nuestro día a día, ese futuro queda muy lejos. La gestión política y el sistema económico que rige nuestra vida hace imposible la ruptura total con el sistema que hemos creado. Los científicos van acortando los tiempos en los que prevén que se avecinará el desastre: dentro de 150 años, dentro de 100 años, dentro de cincuenta años… Eso es hoy.

Sólo nos queda apoyar esta lucha. Hacer lo que podamos. Espero, esperanzada, que no sea demasiado. Ni demasiado tarde.

Tenemos que reciclar, sí, pero también tenemos que cambiar nuestro modelo de vida hacia un consumo muy responsable. No comprar tanta ropa, ni tanta comida, ni cambiar tanto de móvil y “cosas”, movernos en trasporte público, penalizar a las empresas que utilizan plástico , que no respetan la huella ecológica, que contaminan, que no se hacen responsables de sus residuos, consumir  productos de Km. 0, no viajar en avión/barco hasta que no sean no contaminantes, presionar a nuestros dirigentes-a todos los poderes, los cubiertos y los encubiertos- para tener objetivos comunes ante esta emergencia planetaria,  etc., etc.… Dicho esto y pensando que sólo funcionará si vamos todos, todos a una, a nivel mundial: ¿Lo veis posible?

¿Cómo lo hacemos las nano-micro-nimias unidades?

¿Cómo?