Otro #GastroRamo…

Tras mi experiencia con el #GastroRamo, estos días me han sorprendido con uno, de regalo, utilizando las plantas que había por aquí. Me ha gustado mucho…

 

Este #GastroRamo está formado por : romero, flor de perejil, buganvilla, pilistra y bambú.

Teniendo en cuenta que los tres últimos ingredientes no se comen, he dudado en clasificarlo como #GastroRamo o #RamoDeLoQueHeEncontradoPorAhí , pero como esta segunda etiqueta era muy larga , lo he ubicado en la cocina y así, ya le he conferido la cualidad de Gastro…

El cuadro se titula “Sal , Ajo y Aceite”.

De mi colección privada. ; – )

The Captain

The Captain me acompaña hace más de quince años. Es un oso de peluche simpático, vestido de aviador, que ganaron unos amigos en una tómbola de verano, en uno de esos puestos móviles, con escopetas de balines,  que se instalan en las Fiestas Mayores de los pueblos ( o se instalaban, que la cosa se va modernizando). Desde ese momento, es un acompañante fijo en mi coche.

El pobre Capitán, ya ha pasado por varios vehículos. Siempre insertado en una de las guanteras laterales, al lado de la puerta del copiloto, vigilando y cuidándome. Ha pasado calor, se ha tostado al sol, se ha visto cubierto de polvo y los años, como a mí, le han pasado factura.  Se le ha caído la cabeza, se le ha abierto la gorra, se le sale el relleno y las gafas se están desintegrando, pero… ahí está.

The Captain ya no sólo es un objeto emocional, que representa una vida, un camino de amistad y cariño, también es mi amuleto. Sin él, la carretera no es lo mismo…

Así que, aunque a partir de ahora vayamos a desplazarnos en otro coche , lo vamos a hacer juntos. Lo he restaurado bajo mínimos pero ya está en acción, en la guantera de la puerta del copiloto , esperándome…

 

 

Tres píldoras exquisitas.

La delicada porcelana de la artista londinense Vanessa Hogge.

Los pasteles , increíbles, de la Boulangerie Tortik Annushka en Moscú.

La escultura gigante de Lorenzo Quinn para la Biennale de Venecia de este año. Un alegato contra el cambio climático en las paredes del Hotel Ca’Sagredo.

Una puerta cerrada.

Muy bonita, sí, pero cerrada… Lo intenté todo para abrirla. No había para menos…

¿No era esa la puerta cerrada de la que hablaba mi abuelo al que se lo había dicho mi bisabuelo que, a su vez, lo había sabido por mi tatarabuelo? La puerta más famosa en mi familia, era esa que daba paso a una sala en la que se escondía el tesoro más fabuloso que un hombre pudiera imaginar… Todo parecía indicar que era esa puerta.

Los primeros años, la visité con cerrajeros y con ladrones profesionales a los que no se les resistía una puerta cerrada. Después, utilicé palancas, sopletes, martillos e, incluso, la embestí con mi coche. Nada, la puerta siempre indemne. Siempre cerrada.

Con el tiempo, me convertí en un erudito de puertas. Era experto en bisagras, maderas, anclajes y estructuras. También, me sabía todas las frases memorables sobre puertas que pude encontrar.  De forma inexplicable, la puerta cerrada dibujó mi futuro. Escribí libros sobre puertas, di conferencias sobre puertas, hice fotos de puertas que después expuse con éxito en las mejores galerías del mundo…En una de esas exposiciones, conocí a la persona que amo , con la que creé una familia y un proyecto de vida maravilloso.

Así que, hoy, estaba delante de la puerta cerrada cuando he pensado que esa puerta, había sido el origen de una buena vida. Muy afortunada.  Me situé delante de aquel trozo de madera y, mirándola a la cerradura, le dije: “Gracias”.

Oí un crujido y después el chirrido de los goznes. La puerta cerrada, se abrió ante mis ojos.

Y, sí, allí había el tesoro más fabuloso que un hombre pueda imaginar.

La cerré y volví a mi casa.

Me gusta cenar con mis hijos y tengo que preparar la presentación de mi exposición sobre puertas andaluzas que se inaugurará en el MOMA el mes que viene…

Inspirado en La Alhambra.

Este anillo viene de Granada.

Pertenece a una colección de joyas en plata de ley con baño de oro.

Está inspirado en las decoraciones geométricas de madera de la Sala de Dos Hermanas del Palacio de los Leones de la Alhambra.

Gran inspiración. ¿A qué es bonito?

50 palos. Ya llega.

Mañana sábado, a las 21:00, espero estar en el incomparable marco del Liceu de Barcelona, para disfrutar del concierto 50 Palos de Jarabe de Palo. Siempre que he podido asistir a un directo de esta gente, lo he hecho. Me gustan mucho. Las canciones, los músicos, Pau Donés…

Uno de los pocos “momentos-fan” de mi vida, lo he vivido con Pau Donés. Hace un año, iba en el ferry que te lleva de Ibiza a Formentera. Ya en mi asiento, ojeaba el libro que llevaba para mis días de playa cuando, de reojo, veo que alguien se ubicaba en el asiento que estaba delante del mío. Lo reconocí al instante.

Si me preguntan, hoy, cuál ha sido el mejor concierto al que he ido en mi vida, me quedo con la gira “Reciclando” de Jarabe de Palo en el Palau de la Música de Barcelona en el 2009. Desde ese día, Pau está en mi cuadro de honor de “Experiencias Musicales Excelentes”. No soy de hacer lo que hice, pero…lo hice.  Le toqué el hombro. Dije la típica idiotez ¿Eres Pau Donés, ¿no? Idiota la pregunta, básicamente, porque ambos sabíamos que lo era. Respondió muy cordialmente ante el “asalto-fan”.

Le deseé que todo fuera bien (se está tratando de un cáncer) y , después, le hice una pregunta. Tenía a Pau Donés ante mí y… ¿Qué le pregunté?

Lo sigo en Twitter y, justamente, había publicado una foto espectacular de unos huevos fritos con sobrasada de Formentera. Creo recordar que le daba las gracias a Ca La Juani. Pensé que era un restaurante de esos que sólo conocen los que viven allí … Eso fue lo que le pregunté. Dónde estaba Ca La Juani…Después de unos segundos de desconcierto (imaginad: hola soy tu fan, ¿Dónde te comiste esos magníficos huevos de la isla?), se rio y me respondió que era la casa de una amiga suya.

Le deseé lo mejor y nos sentamos de nuevo. Le hice una foto para dejar constancia del encuentro y poder enviársela a una amiga mía que también lo adora.

La foto de un brazo, sí, …pero es reconocible.; -)

Espero que, mañana, cambie mi ranking de “Experiencias Musicales Excelentes” y sea este bolo del Liceu, el que ocupe el primer puesto.

Y dentro de unos años, que sea el siguiente, el que arrebate el puesto al 50 Palos.

NB : En su web, el videoclip de “Humo”

ACTUALIZACIÓN : Fue genial!!!

 

Aspidrista, pilistra o la planta de claustro.

Se llama Aspidistra o Pilistra pero, en mi casa, siempre la hemos llamado “planta de claustro”. Proviene de Japón y se empezó a cultivar en España en el S.XIX.

Estas plantas pueden llegar a alcanzar más de 100 años. Su crecimiento es de unas 5/6 hojas año, así que cuando veáis una bien frondosa, estáis ante un espécimen que ya tiene una edad…

Es una planta agradecida, a la que mientras no le dé el sol directo, puede sobrevivir en circunstancias de poco riego. Se utiliza como planta ornamental de interior y es habitual en claustros, conventos ( he leído que también la llaman la planta de las monjas) y patios.

Recuerdo que le regalaron un par de ellas a mi padre. Él las puso en unos maceteros enormes y las Aspidistras, aclimatadas a su nuevo hogar, fueron creciendo y haciéndose magníficas. Cuando me independicé, mi padre me regalo una de esas plantas. Está conmigo desde hace dos décadas. La he utilizado como planta de los deseos e, incluso, como árbol de navidad.

Mi planta de claustro está preciosa y es preciosa .Sus “hojas con peciolos muy largos, anchas, coriáceas, de color verde oscuro brillante”  están impregnadas de algo muy emocional…Una maravilla…

 

 

 

 

Obsolescencia : 22011977.17052019.42

Tiempo de lectura : 3 minutos

-. ¿Y con qué criterio colocan los interruptores On/Off?

-. Recibimos un listado con el número de serie. No hay un criterio definido.

-. Entonces, ¿Quién decide que sean 15, 30, 60 o 80 años?

-. Nadie. Los números se generan de forma aleatoria con un sistema de algoritmos que nadie conoce.

-. ¿Y quién creo ese algoritmo?

-. Querido ser humano, eso os lo estáis preguntando desde el principio de los tiempos. Los habéis llamado dioses. A veces son muchos, uno para cada cuestión (guerra, amor, fertilidad, fortuna…). Otras veces, sólo hay uno. Pero no uno para todos, uno y único diferenciado por cada grupo. También, hay quien habla de alienígenas u otras culturas más avanzadas de otros planetas. O del destino. O del karma. Yo no sé quién o qué es el origen. Yo sólo inserto el número de serie en el óvulo fecundado…Y no puedo decirle nada más. Lo siento

-. Una última pregunta, por favor. Yo tengo 40 años, ¿me puede decir cuál es mi número de serie?

-. Puedo, pero no lo haré. Está totalmente prohibido. Me juego este puesto de trabajo en el que estoy integrado desde la eternidad y sin derecho a ninguna compensación si me despiden. Es más, por este tipo de infracción, se activa directamente el modo Off. Me tengo que ir. Está conversación puede comprometerme y puedo tener muchos problemas.

Oigo un chasquido y después, un crujido. La imagen de aquella silueta negra, que me ha parecido un hombre, pero puede no serlo, desaparece de mi campo visual.

Soy periodista. Cuando empecé mi investigación sobre la Obsolescencia Programada, no pensé que las cosas me llevarían hasta aquí. Creamos aparatos con fecha de caducidad programada, pero… ¿En seres humanos? Eso era imposible…

Tras detectarme una lesión cerebral, que me obligó a pasar varias veces por esa máquina de resonancia magnética de última generación que llaman “Disgregación molecular”, empecé a creer en esa posibilidad.  Cuando me dieron el alta médica, repasé todas las piezas del informe del neurólogo sin entender nada, pero, en una de las disgregaciones moleculares, pude ver un número de serie insertado en el esfenoides. La imagen era difusa y desapareció con el tiempo, pero memoricé la cifra. Después, tirando del hilo, llegué a la Deep Web y, de ahí, a la entrevista con el holograma raro que hablaba como yo.

Mi Obsolescencia Programada me da poco margen, así que me dedicaré a divulgar lo que he descubierto a ver si alguien me ayuda y se puede llegar a dónde sea que se crean los algoritmos.

Tengo dos años…

NB : Culpad de este relato a mi última inmersión “Stephen King” .  ; – )

Mis cosechas de arte…

Y del huerto, salieron obras de arte preciosas…

Unos tomates cherry que eran seis.

Unas cebollas jíbaras.

O las impresionantes zanahorias enamoradas.

NB : Fotos de mis cosechas montadas con Photofunia ( que engancha mucho, la verdad)

Te llevé al huerto…

Hace ya cinco años que inauguré mi huerto urbano. Esta es una crónica de su creación.

El primer día de mi Huerto Urbano…

La experiencia ha sido más liviana de lo previsto. He montado el huerto urbano sin demasiados problemas gracias a una organización minuciosa de las “cosas” que forman parte del proceso.

Parecerá una obviedad pero, la mayoría de veces que he montado algo (léase mueble del IKEA y de tamaño pequeño/mediano), me ha podido el ímpetu-bricolajeril  que es el espíritu inicial, un tanto descontrolado, antes del montaje, lleno de ilusión que va menguando, a medida que los tornillitos no encajan en su sitio…Se refleja en un ir y venir buscando herramientas, colocar las piezas en lugares incómodos o de difícil acceso, pasar –un poco- del manual de instrucciones dando una ojeada rápida, no preparar las “cosas”que componen el mueble, etc…

Esta vez, todo controlado. Era un reto. Ha habido muchas risitas a mi costa con “mi” huerto. Por todos los flancos de la familia y los amigos. Me he tenido que oír que gracias a “mi” futura cosecha, podremos sobrevivir…Bueno, me voy a acoger a la Quinta Enmienda de la República Independiente de Mi Casa , que reza así : “Quién ríe el último, ríe mejor” y verás que pasa cuando me haga mi ensaladita, con mi lechuga fresca y mis tomatitos cherry o saboree mis jugosas y aromáticas fresas…Por no hablar de cada vez que vaya a cosechar perejil o albahaca…

El único contratiempo (unos minutos, pocos) fue descubrir que el destornillador tenía dos posiciones y estuve intentando roscar un tornillo en la posición de desenroscar. Descubierto el ingenioso mecanismo, me centré y conté las piezas, las separé e inicié el riguroso seguimiento del Manual de Instrucciones ( por cierto, perfectamente legible!).

Sin contratiempos, monté mi mesa de cultivo. Lo he ido diciendo todo el fin de semana, en tono triunfal a todo el que me ha querido escuchar…

La segunda etapa de esta fase, ya me gustaba más. La podríamos categorizar como “ocio”. Trabajar la tierra, plantar, regar…Texturas y aromas. Ilusión y expectativas.

Ahora, entro en la fase del regar y el vigilar. No sé que tendré al final del camino: ¿Una lechuga pocha? ¿Un tomatito? ¿Un par de fresas?… Sea una cosecha final abundante o más bien minimalista,  por lo menos sé que ,caminando, me lo pasaré bien.

Además…nunca hubiese pensado que , a mi edad, iba a poder llevarme a alguien al huerto…literalmente. Eso es lo que haré con cualquiera que me visite.

Todo ventajas, pues. ; – )

Así empezó todo… ; – )