No mezclar.

Yo no soy muy futbolera. Solo me arrimo a la actitud entusiasta, cuando mi equipo va ganando. Es lo que me pasará con el Mundial: si España va pasando de fase, yo me iré acercando a la alegría colectiva. 

El futbol, por eso, ha sido un elemento presente en mi vida. Mi padre era del Barça y, junto con mi tío Luís, era de esas personas que “viven los colores”. Yo nunca entendí esa pasión: mi padre era cirujano pediátrico y no le temblaba el pulso ante intervenciones importantes, pero era un manojo de nervios viendo cualquier partido de su amado FC Barcelona. 

Cuando estaba ya muy enfermo, los partidos del Barça era lo único que le llamaba la atención. En el 2013, el equipo tenía una situación complicada en la Champions. Había perdido contra el Milán (2-0) y tenía que jugar un partido en plan gesta heroica y remontar. Organizamos un visionado de ese partido, todos, en familia y yo le envié un email espontáneo, sin conocerlo a Bernat Soler, un gran periodista deportivo de TV3 y le pedí que nos saludara en la tele. Ese día, el equipo ganó en un milagroso 4-0. El partido fue muy emocionante y Bernat, nos envió un mensaje en el final de la emisión, desde el campo, en directo. Mi padre disfrutó durante el juego y se emocionó cuando oyó a Bernat. Además, me envió un mail al día siguiente, para asegurarse que lo habíamos visto y oído. Lo hizo de corazón y se lo agradezco en el alma. Muchas veces, me acuerdo de ese día.

El fútbol, para todos esos seguidores de fútbol, es sólo fútbol, y no trata de política ni de geopolítica. Los seguidores, buscan esa emoción positiva mientras pelean y ganan. También el sentimiento de comunidad cuando se pierde. Es un deporte que congrega. Sencillo y universal. Mi padre hablaba de su niñez, en la que hacían las pelotas con periódicos viejos, para jugar al fútbol en el patio del Mercado de Sant Antoni, en Barcelona.  Solo hacía falta un poco de espacio y papel.

Foto de Jonathan Greenaway en Unsplash

Así que ha sido una mala cosa mezclar los dos conceptos que se han dado en este Mundial 2023: el futbol y el país donde se celebra. Opino que, cuando en el 2010 se eligió Qatar ya tendrían que haberse puesto en marcha todos los mecanismos para evitar lo que hoy es una realidad. Y más, después del escándalo de la FIFA, pero, ahí están, jugando en medio del desierto. 

A Qatar no sé si le saldrán las cuentas reputacionales porque está en el foco mundial pero más que por el fútbol por todas sus grandes carencias sociales y políticas. Muchas.

Mientras, van jugando las Selecciones: el fútbol sólo es fútbol. 

Ese deporte que emociona, anima e ilusiona. 

Ese deporte que podría jugarse en el País de Nunca Jamás y lo mismo.

Ese deporte que hizo feliz a mi padre durante 90 minutos mágicos cuando nada lo conseguía.

La mezcla no ha funcionado: el futbol sigue conservando su esencia y ya se ha visto que Qatar, si no cambian mucho las cosas, solo sirve para hacer escala en Doha. 

NB: Y mil gracias, de nuevo, Bernat.

Rechazo las romanzas de los tenores huecos.

Años 90. Me dio por escribir cuentos para presentarlos a Concursos Literarios. A lo loco.

En una de las ocasiones, solo una, me premiaron, aunque mi premio fue compartido con otro autor. Resultó ser un escritor experimentado, muy culto, amante de la escritura y del arte, en general.

Mi amigo escritor, me“tuteló”, durante un tiempo, por carta. Yo le enviaba textos y él me los corregía y, lo más importante, los criticaba con gran acierto. Aprendí mucho de todo lo que hacía mal.

En una de esas cartas, lo que dice del arte de escribir, condensa muy bien lo que es la comunicación de hoy en día, lo que oímos tan a menudo, en tantos auditorios, en tantos discursos. Palabras vacías, sin tripas, que no dicen nada. Frases huecas.

Él, con elegancia, lo remata con Antonio Machado. 

La bata blanca.

Si algo tienen las batas blancas de nuestros médicos, como símbolo, con esa ausencia total de color, es un mensaje intrínseco de neutralidad.

La bata blanca es vocacional.

Importantísima.

La bata blanca es apolítica.

No se debe faltar al respeto a la Medicina, a los profesionales sanitarios en su conjunto, a la Sanidad, a la Salud de la población y la política , lo ha hecho. De formas diferentes, unas más dramáticas e ineficientes pero, en general, no ha habido una respuesta , ni acción, ni solución en la esfera política.

En abril del 2020, escribía esto :

Cuando aplaudo, lo hago también por el recuerdo permanente, para no olvidar que , cuando esto acabe, urge revisar como distribuimos los recursos para que nuestro sistema de salud sea sólido, que nuestros médicos y personal sanitario estén bien renumerados, que haya más, que nuestras Universidades ( de las más prestigiosas en este campo) puedan formar e integrar a los nuevos profesionales, que nuestras estructuras no sean deficitarias en tecnología y material.

Seguro que estamos gastando en cosas innecesarias, en burocracia y en ineficacia.

No hay que olvidar cuando esto acabe.

La política se olvida de las batas blancas pero la gente, no.

Y somos muchos.

Foto de Annie Spratt en Unsplash

Intervención.

El momento del paseo por el bosque es realmente especial. El aroma de la tierra, los laureles salvajes y la hierba. El susurro de las copas, el débil discurrir del agua… Si estás concentrado en el baño de bosque, la experiencia te serena , te proporciona una satisfacción tangible de ese conjunto de intangibles de la naturaleza.

Es un sistema lleno de intervenciones del propio sistema : un tronco que se seca y se cae , otro cubierto de musgo, que se inclina buscando sobrevivir.

De repente, te encuentras con intervenciones externas al sistema. En este caso, humanas. Y , mira, te alegras de que sean respetuosas con ese paisaje. Están los Cairn ( del gaélico escocés) aspiracionales aunque leo que “existe en castellano el término morcuero que, según dice el diccionario de la RAE, es un «montón de piedras al pie de los caminos dedicado a Mercurio, que se formaba con las que iban depositando los viajeros en honor del dios».”

También los que hacen algo más artístico.

Encuentro otra intervención humana. No es un morcuero, es una guarrada.

No se han dejado nada al azar: además de escombros, la intervención se corona con una preciosa botella de plástico.

Ojalá el Dios Mercurio actúe en consecuencia…

Acabo con foto sin intervenciones humanas.

Carta a los dirigentes del mundo (sean quien sean) .

«Ante el hecho de que en cualquier futura guerra mundial se emplearían con certeza armas nucleares, y que tales armas amenazan la continuidad de la humanidad, instamos a los gobiernos del mundo para que entiendan, y reconozcan públicamente, que sus propósitos no podrán lograrse mediante una guerra mundial, y les instamos, en consecuencia, a encontrar medios pacíficos que resuelvan todos los asuntos de disputa entre ellos.»

Este es un párrafo del manifiesto “Una declaración sobre armas nucleares” de Russell -Einstein en el que renombrados científicos y Premios Nobel intentaron alertar del peligro a los dirigentes del mundo en julio de 1955. Promovido por Bertrand Russell, filosofo , matemático y escritor y gran activista pacifista en contra de la guerra. Einstein lo firmó unos días antes de morir.

Sesenta y siete años después, décadas de evolución tecnológica y social, nos encontramos con el tema de la Guerra Nuclear, de nuevo, encima de la mesa.

“Tenemos ante nosotros, si queremos, un progreso continuo en felicidad, conocimiento y sabiduría. ¿Elegiremos en cambio la muerte, porque no podemos olvidar nuestras disputas? Hacemos un llamamiento como seres humanos a seres humanos: recordar vuestra humanidad, y olvidar el resto. Si podéis hacerlo, está abierto el camino hacia un nuevo Paraíso; si no podéis, se muestra ante vosotros el riesgo de la muerte universal.”

Desde la dimensión espacio-tiempo que la que se encuentre, Einstein estará estupefacto ante lo que se cuece en este 2022 . También se le atribuye la frase :“Solo hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, y no estoy muy seguro de la primera y, tristemente, se confirma su hipótesis de la estupidez humana. Es infinita.

Foto de Hannes Richter en Unsplash

NB : Si queréis leer el Manifiesto, en filosofía.org está el comunicado de prensa, la carta que se envió a los Jefes de Estado y el texto completo de “Una declaración sobre armas nucleares«.

El fin del mundo.

Mi madre está en estado de alarma constante.

Ya no sabe si habrá pollo ( ha oído en la tele que escaseará por la falta de grano para alimentarlos), si habrá pescado (ha oído en la tele que el cambio climático ha hecho que no haya pesca normal en los caladeros y que los pescadores lo tienen complicado con el encarecimiento del combustible), si habrá carne ( lo mismo que con el pescado), si habrá pan ( ha visto en la tele los problemas con el trigo y el arroz!), si le cortarán el agua de casa ( ha visto en la tele la sequía alarmante), si podrá poner la calefacción este invierno, si… Para ella, es el fin del mundo. Menos mal que lo de la escasez de hielo le da igual…

Mi madre tiene 85 años y ve la tele, en la que cada día hay una alarma dramática y sí, es verdad. Es dramático : hay una guerra muy cerca, hay emergencia climática ( ya no es crisis, es emergencia), las cosas no están bien en general, pero debo preservar su salud así que le he aconsejado no ver la tele, exceptuando “Tierra amarga”.

Es por su bien.

Foto de Stephen Isaiah en Unsplash

Furgoneta va, furgoneta viene.

Me dispongo a comprar menaje y accesorios para la cocina. Por la zona en la que estoy situada , prefiero comprar todo online . No es una compra de impulso, marcada por el mensaje de  “ Plazo de 24 a 48 horas de entrega” pero cuando hago el pedido en la web, me notifican que en los próximos dos días, tendré todo el material en casa.

Efectivamente, a las 48 horas, me llega un paquetito. Es pequeño. Ahí no caben platos, ni vasos… Efectivamente, hay un pack de trapos, unos individuales y un mantel. Vale.

Un mail me informa que en los próximos días, me llegará el resto.

Y lo hace.

Va llegando.

En cinco días diferentes, voy recibiendopaquetes.

Si me hubiesen advertido que vendría en paquetes diferentes, es posible que no hubiera formalizado la “Cesta de la Compra”. Ni siquiera pensando en el planeta, que ha sido después, si no por la incomodidad de tener que estar presente en la franja horaria indicada por el transportista…

La triste realidad es que tengo lo necesario en la cocina pero , con mi pedido , en cada viaje, he contaminado lo mío. La furgoneta , de la que bajaba una persona que iba rápido y sólo me pedía el DNI, no era eléctrica y llevaba tropecientas cajas más por repartir.

Posiblemente , múltiples fracciones de pedidos que llegaran a ritmo de combustible fósil, hoy, mañana, pasado mañana…

Foto de Meal Pro en Unsplash

Inusual.

Casi mediados de junio y a 30 ºC. Eso , en mis tiempos, era en Agosto…

Hay muchas cosas inusuales que, sin darnos cuenta , están dejando de serlo. Y eso es lo peligroso : cambio climático sin vuelta atrás, guerra, crisis alimentaria, crisis energética, una pandemia que no se ha acabado… Y no hay botón de emergencia que valga.

Foto de Jason Leung en Unsplash

Todo es , ya, tristemente usual (*) .

(*) Que se usa o se practica común o frecuentemente

El campo lo dice.

Para poder pasar por este campo de cebada, el payés que lo siembra y lo cuida, nos pidió que fuera a partir de final de junio /principio de julio que es la época de cosecha.

Pero el calor y la falta de lluvia ha hecho que el campo, a principios de junio, ya tenga este aspecto.

Este año, el tiempo de disfrute de la alfombra amarilla de flores ha sido mínimo…Cambio climático. Crisis climática.

El campo habla alto y claro . 

Y dice : Socorro.