Espero que este post, sea una gran mentira.

Es posible que no sea nada. Es posible que mi mente , exagere. Es posible que haya visto demasiadas series sobre un futuro apocalíptico.

Es posible, sí , pero dentro del mundo de las posibilidades también tienen cabida esas extrañas sensaciones. Esas dosis de información puntual , en plan goteo, a veces inconexa, a veces relacionada.

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De la naturaleza: los volcanes,  las riadas , las inundaciones, los terremotos , el deshielo , las temperaturas desequilibradas, las sequías,…

Del hombre : el acopio de recursos hasta quedarnos sin recursos , el cambio climático y la contaminación desaforada del mar y la tierra que provocamos, las políticas de confrontación, la desigualdad…

Lo curioso es que pensamos que no pasará de aquí. Que queda lejos. O peor, lo vemos pero nos sentimos impotentes.

Pero ya oímos la palabra “escasez” en los informativos : energética , de materias primas, de chips,… Hay fábricas que deben parar la producción. Nos dicen que compremos ya los juguetes de navidad. En UK, hasta el pavo .

Y, llega ese día que todo se conecta.

Ya está: el planeta no da para más.

Nosotros, tampoco.

Todas esas cosas dispersas que ocurrían y se deslizaban por aquí y por allá, se unirán y la triste realidad se parecerá a una de esas series de ficción…

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Dejo enlace a un interesante artículo de Antonio Turiel y Juan Bordera en ctxt “El otoño de la civilización (y la ruptura de la cadena de suministros)”

Desconectados.

En las noticias y, sobre todo en Twitter, se narró el drama de la caída de Facebook, WhatsApp e Instagram. Me ha costado escribir “drama” porque la realidad pura y dura, nos indica que no hay nada de dramático en el hecho en sí mismo.

Lo realmente preocupante es la manifestación explícita de la dependencia ( en los casos extremos) y de lo conectados que estamos a todo, sin quererlo, sin ser conscientes, aunque no seamos dependientes ansiosos.

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Los sistemas fallan por lo que , es posible, que en muchas ocasiones estemos desconectados. Así que, previendo que esto se nos va a ir de las manos ( la humanidad tiene experiencia en eso) lo que debemos hacer es aprender a vivir desconectados. E ir un paso más allá : aprender a disfrutar (muchísimo) de las desconexiones…

El verbo “desconectar” se utiliza ,en sentido metafórico,  cuando queremos alejarnos o aislarnos para descansar. Es más, desconectar es tan sano y necesario que nuestro cerebro ya lleva incorporadas – de serie-herramientas para una desconexión automática cuando llegamos a niveles de cansancio que no le permiten interactuar a máxima capacidad. Esa sensación de barrera y cansancio que no nos permite concentrarnos es una de esas herramientas. Al estar abotargados mentalmente, nos centramos en tareas que no requieren de un gran consumo de recursos cognitivos. Es habitual desconectar ordenando el armario : tarea sencilla, cerebro descansando.

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Al día siguiente del gran “drama”, me despierto temprano. No hay luz en casa. Corte eléctrico por avería en un transformador de mi zona. Tras la penosa búsqueda de información, descubro que tardarán en la reparación. No va la cafetera. No hay agua caliente para la ducha. Temo por lo que hay en la nevera…Como tampoco me funciona el exprimidor, me como una naranja mientras me lamento ( y maldigo, también) y, claro, no puedo evitar pensar en mi mierda de “drama”.  

¿Cuántas personas hay en el mundo sin acceso a la red eléctrica? ¿Al agua potable?

En la radio, analizan con profundidad, las consecuencias de la caída de Instagram y yo solo quiero desconectar así que voy a por un armario.

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… Y que se den prisa en arreglar ese maldito transformador…

Ojalá fueran mediocres…

La vuelta a la realidad es una vuelta a la información. Leo los periódicos, los artículos en las redes,  veo los informativos, oigo la radio…

Siempre creí que teníamos un problema de mediocridad en nuestra clase política. Esa que, teóricamente, debe gestionar nuestros recursos y que incidirá directamente en nuestra vidas, pero, no. No son mediocres.

Según la definición de “mediocre” en la RAE :

Del lat. mediocris.

1. adj. De calidad media.

2. adj. De poco mérito, tirando a malo.

No tiran a “malo”. Ya son malos con toda su consistencia…Pésimos.

Y quien lo iba a decir, echo de menos a los mediocres…

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Estúpidos.

Desde mi casa, no veo las puestas de sol. En mis fronteras, lo que asoma es la luna (por eso doy tanto la lata en esta blog con las fotos lunáticas) pero este mes de agosto he estado disfrutando de los atardeceres.

Colores anaranjados, pero también tonos violeta y rosa. Días con nubes, otros sin, pero, siempre , de una belleza enorme .

Y, al igual que cuando miro la luna, me siento diminuta y culpable. ¿Cómo nos podemos estar cargando esto?

Después, me vuelvo a sumergir en la belleza, hago las fotos y me olvido por unos instantes de lo estúpidos que somos…

Exfoliante emocional.

La complejidad del ser humano se hace más evidente cuando se deben gestionar emociones y sentimientos.

Son esos momentos de la vida en los que la encrucijada se da entre lo que piensa tu cabeza y lo que siente tu corazón que, si es coincidente, no nos va a generar conflicto. Al revés, esa coincidencia nos dará alegría , satisfacción o esperanza, pero si la razón y el corazón se contradicen, nos vemos abocados al sufrimiento y fiasco emocional.

Generalizando, normalmente la razón es la que nos guiaría por el buen camino, pero el sentimiento, por su potencia epidérmica y química, nos desvía hacia la ruta llena de curvas , obstáculos y desprendimientos rocosos que nos impiden avanzar. Avanzar, se avanza siempre de forma inexorable pero la forma de hacerlo es lo que definirá si es en positivo o negativo.

La razón te está diciendo que te están haciendo daño o que algo está mal, pero , te es imposible despegar de tu piel los sentimientos. El amor incondicional y/o ciego tienen la desventaja de adherirse firmemente a nuestro ser y solo con exfoliaciones dolorosas podemos llegar a limpiarnos y poder actuar y tomar decisiones desde la higiene mental.

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Querría tener un exfoliante para que los que me importan, no sufran. Para que pudieran sacarse de encima esa película emocional que los hace desgraciados y no les permite escuchar lo que la razón les está gritando.

Pero como decía al principio, el ser humano es muy complejo y esos exfoliantes mágicos aún no están a la venta en el mercado por lo que hemos de intentar aplicar un severo tratamiento : “Obras son amores y no buenas razones”.

La razón evaluará las obras. Los hechos, sin trampas ni cartón.

Las buenas razones tienen tendencia a acumularse en la piel , así que mejor ignorarlas…aunque duela.

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NB : Que alguien invente el exfoliante, please.

En modo eléctrico pero sin frenos.

Si quieres comprar un coche, a poder ser, sostenible, tienes que elegir entre un híbrido (que es “casi” sostenible pero no lo es ) y un eléctrico al que se le presupone sostenibilidad y máximo cuidado con el planeta en un momento crítico en la crisis climática. Se habla de transición tecnológica hacia lo renovable en la que nos debemos implicar todos y que, supuestamente, debería estar promovida y facilitada por todos los gobiernos. Pero, en el mundo real, esta transición con conciencia encarece el producto de tal forma que solo te permite ser ecológico si puedes, aunque quieras.

Veo un documental sobre el cobalto y El Congo. Es como lo de las baterías de los móviles y el coltán : para las baterías de los coches eléctricos, se necesita cobalto. Uno de los mayores productores es El Congo, un país muy pobre, pero a la vez,  rico . Lo es en recursos propios, pero están controlados por gobiernos corruptos e intereses puramente económicos. Así que me estremece ver como las minas de las multinacionales extranjeras se van cargando su ecosistema y los empobrece aún más.

Condiciones de vida durísimas. Niños. Un futuro dramático.

Del Covid ya ni hablamos.

Rememoro las impactantes imágenes del documental mientras , aquí estoy, sentada en la mesa de mi cocina, conectada al WIFI, entrando en la web de vacunación para ver si ya me dan cita. Mi móvil con coltán, a mi lado .Anuncios en televisión de coches eléctricos…

Hay tantas, tantas cosas que están mal…

Recuerdo el concepto de “Crisis de Civilización”.

Vamos cuesta abajo y sin frenos.

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Feo, feo, feo.

Feo, feo, feo.

No sé. El ambiente mediático, el de las redes sociales, es feo.

Lo es en la política: sin argumentos ni propuestas. Un batiburrillo de fealdades. Me preocupa porque creo que la gente, en general,  es bella. Y no está crispada. Intenta vivir y sobrevivir sin molestar. Es paciente. Es pacífica. Es la política la que es feísima y, desgraciadamente, presumida.

Lo es en el entretenimiento: con programas feos en los que el morbo feo gana audiencia y, encima,  tapando tamaña fealdad con opiniones profesionales ( Psiquiatría, Psicología, Derecho, Social, etc.) . Y digo “opiniones” porque un experto, un profesional, no realiza diagnósticos, ni sentencias firmes con la información de la que se dispone en estos productos de entretenimiento. Nunca hay olvidar que son eso, productos : tienen un coste de producción y unos beneficios económicos y unas estrategias de marketing muy definidas para ampliar los beneficios. No hay más. Un producto feo, pero producto, al fin, que puedes comprar o no.

Es importante que no se nos contagie tanta fealdad,  que es como un virus. Hay que aplicar medidas ante tanta cosa fea para que lo bonito que tenemos no se minimice: mascarilla visual, distancia racional y mucha higiene mental.

Para compensar el post , una foto bonita.

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¿Crisis de Civilización?

A muy grandes rasgos, una crisis de civilización se da en un momento histórico concreto, en el cual se alcanza un punto crítico , en el que afloran los aspectos más negativos de las estructuras socioeconómicas y las instituciones políticas.

Se lo oí a un excelente profesor de farmacología de la UAB, hablando del tema de las patentes de las vacunas. En este período tan crítico para toda la humanidad, prevalece el interés económico antes que la salud de toda la población del planeta. Da igual que haya mecanismos burocráticos que podrían permitir la liberación de las patentes en este estado de emergencia , repito, planetaria pero el entramado geopolítico y geoeconómico hacen imposible que , por encima de cualquier consideración,  esté la vida de las personas.  Ahí lo tienes : crisis de civilización en toda regla.

Photo by Ante Hamersmit on Unsplash

Hay que sumar una población desconcertada a todos los niveles por la gestión política. Tampoco se ha entendido en política lo que es una pandemia. Lo de que nos afecta a todo el planeta. No, siguen mirándose el ombligo, en su micromundo. Polarizados y destructivos. Es curioso que se pueda utilizar esta generalización para muchísimos gobiernos : autonómicos, centrales, europeos… Sin distinción de zona e idioma.

Y lo más obsceno : los votamos y nos representan, aunque en el aspecto más literal NO nos representan. En el mundo real, la gran mayoría de nosotros, no estamos en los extremos.

Así que, aunque tengo una tendencia a buscar los aspectos positivos , en este momento siento que ese concepto de “Crisis de Civilización” ( crisis climática, crisis sanitaria, crisis política, crisis social , crisis económica. ) se está manifestando de forma clara. Voy a investigar más en el tema , buscando su antídoto : el argumento racional y conciliador del que emerja una nueva civilización más empática y amable.

A ver si lo encuentro…

Perspectiva.

El árbol, está detrás de una línea de otros árboles que separan los campos de cultivo.

Cuando me muevo, veo que detrás del árbol, hay unas montañas.

Sigo avanzando y me doy cuenta de que está más aislado de lo que parecía.

Cada uno ve el árbol de forma diferente según en la posición espacial en la que se encuentre, pero el árbol está en el mismo lugar. Él no se mueve, nosotros lo desplazamos.

Es necesario, que podamos observar el árbol desde todos los ángulos para verlo de verdad.

Se me ocurren muchos ámbitos en los que todo iría mejor si se analizaran todas las perspectivas…Un bosque entero.

Concordia.

Parece que la concordia crece de forma lenta. No conseguimos que se imponga, que sea la protagonista social. Lo que sí se propaga con rapidez es la mala hierba, invadiendo y polarizando el espacio.

Hace ya meses que cambiamos la maceta del olivo, símbolo de la concordia y la prosperidad, por una más grande. Queríamos que el olivo se hiciera más robusto, más fuerte.

De momento, este símbolo de la paz universal, prospera muy lentamente.

Hay que encontrar un abono, un vigorizante, un “algo” que lo estimule.

Y , desgraciadamente, no lo encontraré en el garden…