La Asesina del Pollo. Un thriller ¿?

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Un thriller ?

Pues no lo sé…Es un experimento. Un relato improvisado, a golpe de post, en este blog…

En PDF para descarga : La Asesina del Pollo

1 La evolución…

Algunas veces, es mejor dejar las cosas estáticas. Paradas. Sin cambios.

Demasiados años de evolución . Demasiada evolución. Y, encima, en una dirección no prevista. Se evoluciona hacia algún lugar, hacia un estado, hacia un concepto pero en el camino, uno cambia…

Llámalo “evolución” ,si quieres,  pero siempre, inherente a ella, está el cambio. Una modificación de un estado. Un nuevo punto de vista que también evolucionará…

Cuando unes tu vida a otra persona, supones que el estado de enamoramiento que lo ha provocado, no desaparecerá. Asumes que evolucionará (aunque al principio, te niegues a creerlo) hacia un estado diferente. Te dicen que pasarás de la pasión a la convivencia confortable. A la seguridad, al sexo cómodo, a la confianza…En definitiva, crees que tu enamoramiento se aposentará y dejará de saltar , en tus tripas y por tu piel…Será más suave, tenue y acariciador. Es lo que se espera, evolutivamente hablando.

Es curioso que ,  justo ahora, esté pensado todo esto… Será por el cuchillo. Suele inspirarme…

El cuchillo que estoy utilizando, es nuevo. Me gusta mucho estrenar cuchillos. Están muy afilados y cortan muy, muy bien. Sólo presionando la punta sobre la piel ,ya la desgarro y la puedo sacar de una pieza . Lo he hecho con los muslos. Demasiado gruesos para mi gusto…pero no hay nada imposible con mi cuchillo nuevo, así que voy a partirlos por la mitad.

Tengo una parada en el Mercado Municipal . Vendo pollos y, sí, soy la pollera que se casó con el hijo del charcutero. Ese que tiene más de 20 paradas , repartidas por toda la provincia. O tenía…

Cuando me casé con él, dejé de trabajar . Tengo a dos chicas en la pollería, pero yo ya he dejado de ejercer mi oficio hace muchos años. No recordaba el placer que me producía decapitar al pollo de turno… Hasta hoy. Esto ha sido mejor.

Mi matrimonio evolucionó hacia el…odio. Ni confianza, ni comodidad. Odio. Puro odio. Odiaba sus ruiditos matinales, los ronquidos, su forma de comer, de conducir, como pronunciaba las eses, sus manazas en mis pechos, su colonia intensa, sus amantes, su creencia de que conocía mis sentimientos, su creencia de que me conocía…Ni siquiera ese cuerpo atlético que mantenía a base de paddle, se salvaba de la quema. Era tocarme y yo, odiarlo…

Cuantas veces habré deseado no haber evolucionado …Despertar  por la mañana, y seguir adorando esa palmadita en el culo que me hacía trastabillar con la taza en la mano…Y tener ganas de abrazarlo, de tocarlo pero…Aghh! Qué asco! Cada mañana, su beso me sabía agrio. Lo odiaba.

Y, claro, hoy lo nuestro ha dado otro paso en esto de la evolución. Las cosas han cambiado de nuevo y mi odio , también. Se ha hecho más grande. Creo que no me cabe… Y hay quien dice que no sabe odiar, que el odio es malo pero yo no lo puedo controlar. Ya me gustaría, ya, pero…sale a borbotones por todos los poros de mi piel.

Mi marido, el potentado charcutero al que odio profundamente y Saray, la joven pollera a la que teníamos de prueba ( ya había salido rebotada del Supermercado Antonio) estaban echando un polvo en la cámara frigorífica de la parada.  Una foto por Whatsapp me ha puesto en alerta. La otra dependienta ha tenido la cortesía de enviarme tres. La primera me ha disgustado, la segunda y la tercera han hecho crecer , crecer y crecer mi odio.

Me he refugiado en casa, humillada y resentida y entonces, un mensajero me ha traído esos magníficos cuchillos de Albacete que compré on line.

Ha sido abrir el paquete y evolucionar.

He esperado que llegara a casa, después de su revolcón. Me ha dicho que había estado inspeccionando su Imperio de Paradas. No le he respondido . Simplemente me he acercado a él y…

Uf! Estos muslos están muy fibrados y me está costando mucho cortarlos. Es posible que haya perdido la práctica y ya no tenga la destreza del corte profesional…

Eso, o el paddle, que le ha puesto unas piernas bien hermosas…

2 La asesina del pollo, evoluciona

Las cosas han sido tan fáciles que me estoy planteando ir a por el siguiente. Necesito tres. Tres o más…

El charcutero se fue de mi vida… bien troceadito. Tras limpiar bien mis cuchillos y la zona del despiece, me organicé para hacerlo desaparecer. Era pollera pero no tonta. Lo que yo había hecho, era un asesinato. Podría esgrimir enajenación mental transitoria por celos y convertirlo en un crimen pasional, pero estaba segura que no me libraría, como mínimo, de un internamiento psiquiátrico.

Ese día, tuve que agradecer la infinidad de capítulos de CSI que mi marido ( que en paz descanse, si puede)  me había hecho tragar. A disgusto…Al final, había servido para algo.  Todos los conocimientos forenses que yo tenía y no sabía que tenía, aparecieron en mi mente, como por arte de magia, ligados y bien engrasados…Sabía lo que tenía que hacer. Lo sabía.

…Los cerdos…

El que había sido mi marido era un ávido hombre de negocios. Cuando inauguró su quinta parada de mercado, se empezó a interesar por la cría de cerdos. ¿Por qué no hacer jamones y chorizos y venderlos directamente? Así que, al cabo de un tiempo, compramos una explotación de cerdos, en la Dehesa Extremeña, muy cerca de la finca de Miguel Bosé.

Tras denunciar su desaparición, me pasé unos días haciendo un papel de consorte enamorada y afligida. Expliqué a la policía todo lo que había ocurrido ese día. Saray y las fotos y la tensa espera en casa pero… “él nunca llegó”. Tenemos la suerte de vivir muy cerca de la pollería, así que había ido a ver a la golfa, dándose un paseíto…Ni siquiera tuve que pensar cómo hacer desaparecer el coche…

Interrogaron a Saray pero, las cámaras de seguridad  habían grabado la salida del charcutero de la pollería, mucho después que la de ella . Saray pudo demostrar que, a la hora que él estaba haciendo caja, ella estaba con un grupo de amigos en un Bar muy conocido en el barrio. La soltaron. Sin cargos.

Deprimida y al borde de la extenuación, me retiré a nuestra finca extremeña. A descansar y esperar el regreso de mi amado esposo…Para preservar mi intimidad , concedí unos días de vacaciones al personal , suspendí las dosis de alimentación programadas para los cerdos ( estaba todo automatizado) y los dejé dos días, sin comer… No voy a dar más detalles.

Esa es la parte que menos vistosa de toda esta experiencia pero, ninguno de los inconvenientes  hace palidecer lo que me gustó meter mano al charcutero…Me gustó… mucho…

Hoy, he visto unos cuchillos japoneses, en una tienda en Internet,  que tienen muy buena pinta y algo se ha removido en mi interior. Me ha estrujado el estómago, ha tirado para arriba y, después, para abajo y he tenido la certeza de que lo iba a repetir.

Ya he elegido a la víctima número dos. No voy a ser muy sutil, lo sé, pero… No puedo controlarlo.

Después, si todo ha ido igual de bien que con el charcutero, me plantearé la número tres.

Y es que el FBI, dice que para que se considere que una es asesina en serie, debe asesinar a tres o más personas en un lapso de treinta días o más, dejando un periodo de «enfriamiento» entre cada asesinato…Y lo que dice el FBI va a misa.

Treinta días.

3 La Asesina del Pollo se pone seria.

Estos días en la finca,  me han permitido reflexionar y mucho. Nunca había tenido tanto tiempo de confortable soledad para pensar en mí. Sólo en mí.

Ahora sé que soy independiente. La soledad, objetivamente, consiste en un estado de aislamiento único, físico y real. “Estar solo”… pero …ese estado puede ser percibido de dos formas : desde de la dependencia o desde la independencia.

La dependencia de la compañía no evita la soledad pero la convierte en un estado de sufrimiento. La independencia ,hacia los otros ,te permite disfrutar de la soledad. Amplia y profundamente.

Y …¡Cómo disfruto, Dios! Desde que el charcutero pasó a mejor vida ( en realidad, espero que no) , estoy sola. Sola y muy bien. Me siento libre. Estoy en mi zona de confort.

Pero…si algo he descubierto en este tiempo de meditación y sosiego es que deseo volver a matar.

Tengo la certeza de que soy buena. Ya lo era como pollera pero, ahora, he llegado al máximo nivel. Por fin, he descubierto mi gran habilidad.

Por primera vez, en mucho tiempo, me siento feliz e ilusionada. Sé que se debe a que tengo un proyecto. Cuando consigues fijarte un objetivo ,las cosas son más fáciles. Es sencillo aislar todo lo que acontece en la vida y centrarte sólo en tu meta. Yo tengo una:   me quiero convertir en asesina en serie.

De las famosas, de las que pasan a la historia, de esas a las que no pillan jamás.

Lo que me dio la idea , fue la definición de “asesino en serie” que proporciona el FBI. Fija un número. Marca mi objetivo. Fácil….

El número es tres.  Deben ser tres o más las personas asesinadas. Con dos, no sirve. Te quedas en el nivel de asesino básico. Es indiferente que montes un numerito espectacular , que escenifiques, que asesines con teatralidad. O van tres, o te quedas en el grupo de lo vulgar.

El FBI determina , también, que hay que esperar un mes entre cada asesinato…Esto ya me gusta menos porque tengo ganas de hacerlo…ahora mismo.

Después, ya vendría lo de la motivación y la gratificación psicológica. En este aspecto, concretamente, no he querido profundizar. Motivación, tengo a manos llenas.

Lo de los treinta días ya me viene bien porque esta víctima es más…complicada. Además, para que me cuenten el primer asesinato como válido, tendré que relacionarlo con el segundo y decir, al mundo, que he sido yo, La Asesina del Pollo, pero… para eso, aún no estoy preparada. Ya llegará. Esto de hacerte asesina en serie es más complicado de lo que parece pero … me gustan los retos.

Durante este periodo de retiro en la finca, he movido alguna cantidad de dinero aquí y allá. El charcutero, a regañadientes y por motivos fiscales, había puesto unos fondos a nombre de los dos. He intentado gestionar uno de esos fondos y he descubierto que lo que tenemos es preferentes. ¡Sí! Preferentes. Un montón de papel mojado que no sirve para nada. Ni para limpiarse el culo…

Si algo tenía el charcutero es que era tacaño y ahorrador… Paco, el director de la oficina del banco, le había aconsejado ese… pufo. Paco y el charcutero eran amigos desde el instituto. También se iban juntos de putas.

Casi todo el dinero estaba en preferentes…Como el de la mitad de familias del Barrio del Mercado. Puto Paco, desaparecido.

Paco no contestó a mis llamadas. En el banco, me informaron que lo cambiaron de destino . Nadie supo decirme a dónde lo habían enviado. Días más tarde, me enteré que se había prejubilado…

El problema es que ese dinero era, también, mi dinero. Y, eso, querido Paco, ha sido un gran error por tu parte.

Con lo mío, no se juega.

Una vocecita que oigo en mi cabeza, me dice que debería apuntar más alto : a los que permitieron la comercialización de ese producto, a los que se han quedado mi dinero, a los que protegen a estos con leyes y chanchullos y no ir a por Paco pero…Paco no me ha contestado , no ha dado la cara y eso… No necesito más motivación…

Además, soy realista. Sí, psicópata y proyecto de asesina en serie pero, realista: me es más fácil planear lo del tipo este , que irme a por las altas esferas.

Así que he descartado a Saray , la que parecía la víctima más probable. Antes de borrar las fotos de mi móvil, he sentido una cierta ternura por la chica… He imaginado que tuvo que pasar un mal rato con el charcutero encima…Rebotando y rebufando.

La he sacado de mi lista.

Paco.

Ese es el nombre de la segunda víctima…

4-. Houston, tenemos un problema.

Siempre he querido escribir esta frase : “Houston, tenemos un problema” pero… no venía a cuento. Ahora, que estoy planificando mi entrada en el selecto y exclusivo mundo de los asesinos en serie, me viene al pelo.

No tengo ni idea de cómo acercarme, sin que se note, a mi víctima número dos. Ya lo he localizado…

En los buenos tiempos, esos en los que ser Director de una oficina bancaria tenía un prestigio, Paco se compró un apartamentito en Benidorm, en uno de esos bloques que hieren la costa pero que si te pones esquinado y con el cuerpo doblado, desde la terracita , puedes atisbar el mar.

Allí se instaló, con su pensión de prejubilado y La Mari, su mujer. Una santa… Me reconozco en ella y en ese tipo de Santidad.  Te sale esa aura encima de la cabeza, cuando te vas tragando la infidelidad, repetida y variada. Cuando te dejas anular por el macho alfa y asumes ser un florero. A veces un florero gordo, como La Mari. A veces un florero precioso, como yo… Qué pena que el charcutero no valorara este par de tetas , perfectas, que le costaron un buen pellizco…

Si los voy a ver a Benidorm…No sé. Me manifiesto. Me significo. Aparezco…Eso , es lo que nunca debe hacer la Asesina del Pollo… Houston, Houston, ayúdame, Houston.

No puedo evitar mirarme al espejo y sentirme complacida con lo que veo y eso, me da una idea. Creo que una buena idea… Puede ser la solución a mi problema.

Si de alguna forma puedo atraer a Paco hacía mí, es con este par de tetas…Creo conocerlo lo suficiente para saber que si me insinúo, con contundencia, vendrá a verme, a escondidas de La Mari, a escondidas del mundo… Y eso, la verdad, me interesa. Que se esconda. Que nadie sepa…

Me voy a Benidorm. Voy a instalar un dispositivo de vigilancia las veinticuatro horas. Seré yo, siguiéndolo en un coche de alquiler, pero me suena bien eso de “Dispositivo de Vigilancia”. Parece más adecuado para una asesina en serie.

Actuaré en el momento preciso . Sé cómo hacerlo. Vendrá a mí, como a propulsión.

Pues eso, a Benidorm.A poner el cebo a Paco…­­­­

Gracias, Houston.

5-. La Asesina del Pollo : Las Tijeras

No tener familia cercana es una ventaja. No tener amigos es una ventaja. Tener dinero es una ventaja…Todo, ventajas. Está claro que lo de ser “asesina en serie” me va que ni pintado.

No tengo que dar demasiadas explicaciones para justificar mi viaje : a los empleados de confianza y a mi médico. Él fue el que me dio la idea. Consideró que estaba atravesando un estado depresivo profundo por la desaparición del mi marido .Esa fue la explicación más coherente para aquel apego que yo tenía a los cerdos…Cada mañana, me paseaba por las porquerizas y les hablaba…Allí había sido dónde había planificado mi segundo asalto… Con los cerdos del charcutero…

Decidí potenciar ese “estado de profunda melancolía” y busqué información de clínicas privadas en la zona de Benidorm. Una de las más caras, frecuentadas por estrellas mediáticas de medio pelo, me pareció perfecta para mi plan. En la segunda visita, mi médico se quedó profundamente impresionado por el estado apático y de profunda tristeza que mi rostro reflejaba. Me costó horas y horas de ensayo, delante del espejo. Sólo tenía que evocar la cara de mi madre cuando mi padre se retrasaba, por motivos de trabajo. Era pollero…

Me recomendó reposo total, por unos días. “Sería conveniente que te alejaras de los escenarios comunes” me dijo. Y entonces, le hablé de la Clínica , que me la había recomendado una amiga, que era muy discreta, que era cara pero me lo podía permitir,…Eso y un llanto desesperado, agarrada a las solapas de su bata , fue suficiente para que mi médico me ordenara “por prescripción facultativa” mi estancia, una semanita, en la Clínica Las Tuercas en Alhama Springs . Sólo para Vips.

Tengo justificada mi estancia en Benidorm si fuera preciso.

Iré en coche : 729,30 Km . Siete horas y catorce minutos de carretera. Me apetece conducir y, además, es la única forma de poder traer a Paco. No se me ha ocurrido otra forma más eficiente para hacerlo desaparecer que los cerdos, de nuevo.

Controlar el tiempo es muy importante. Mi estancia en la clínica está reservada para nueve días. Debo atraer a Paco en el séptimo día de estancia, camelarlo en el octavo y tenerlo en el maletero, ya despedazado, el noveno por la mañana, cuando vuelva a ponerme en ruta de la clínica a la finca.

Siete horas y catorce minutos en los que el cuerpo (las piezas sueltas) irá desarrollando el rigor mortis. Tengo entre doce y veinticuatro horas, para llegar a mi destino y alimentar a mis cerditos…. Bueno, a los cerdos del charcutero (nunca mejor dicho).

Como en la ocasión anterior, he accedido a la programación de las dosis de alimentación y los voy a dejar tres días sin comer, coincidiendo con mi vuelta. Ningún empleado se interesará por este detalle : son las fiestas del pueblo y nadie pasará a vigilar el proceso…

A unos 10 Km de la clínica hay una casa …vacía. Ya hace más de diez años que está deshabitada.

Antes de iniciar mi estancia en Las Tuercas, he viajado a Benidorm para conocer la clínica. Lo he hecho en avión y he estado un día entero , pasando test y reconocimientos psicológicos previos a mi ingreso.  Me he dado en cuenta que , en realidad, esto es un SPA para gente que dice que está estresada o que tiene una crisis existencial. Finalmente, voy a hacer una cura de reposo básica ya que han considerado que mi depresión es exógena y que lo que necesito es…desconexión. Lo que ellos no saben, es que sólo me desconecto, matando…  Al final, me voy a pasar unos días de masajes, piscinas climatizadas, ejercicios en el mar y siestas .Muchas siestas…No se me ocurre mejor forma de prepararme para mi misión.

En mis paseos de reconocimiento del terreno (necesario para toda asesina en serie que se precie) he descubierto la casa. Está abandonada y aislada. Muy aislada.

Sólo la ocuparé unas horas…

Todo el proceso de planificación ha sido arduo, muy costoso y estoy agotada. Sé que me queda aún, un largo camino por recorrer. Si todo va bien en Benidorm, deberé plantear la tercera víctima y, después,  la forma de significarme al mundo como La Asesina del Pollo pero sin desvelar mi identidad…De momento, mi satisfacción es personal y muy íntima y no necesito hacerlo saber al mundo  pero, claro, si sigo estrictamente las características más significativas de una asesina en serie, en algún momento deberé mostrarme. Y elegir a un poli, que será buen tío e intentará pillarme …  Será mi némesis. Tendré mi propio gran enemigo…

Esto me marea. No sé si estaré preparada… No sé si sabré hacerlo…

No debo precipitarme. Ya se verá… Ahora, toca Paco.

Tengo que empezar a pensar en mi maleta. No debo olvidar afilar mis tijeras.

Con Paco, me apetecen las tijeras…

Dentro de dos días, ingreso en Las Tuercas.

6-. La Asesina del Pollo ya lleva dos…

Ya estoy en Las Tuercas. Llevo varios días aquí y me están tratando como a una reina ( de las de antes que a las de ahora, las abuchean)…

Además de comer, dormir, asistir a terapias de grupo  y tener charlas insulsas con el psicólogo, tengo “Tiempo Libre” . Tiempo en el que puedo salir del centro y hacer lo que quiera…

Para no levantar sospechas, he conducido hasta Benidorm .He comprado alguna chorrada turística, para pasearme con bolsas de shopping que hicieran evidente que me había estado en la ciudad pero…lo que he hecho es preparar la casa. en realidad, he comprado muchos metros de plástico protector para cubrir la zona del rito. Ahora voy a llamarlo “rito” para empezar a hablar como una Asesina en Serie de verdad.

En este caso, no puedo asistir a una muerte lenta como hice con el charcutero. Debo ir rápida, para después, más rápidamente, dejarlo preparado en el maletero. Estoy preparando una muerte de un minuto… Los pollos son sacrificados de diferentes formas en los mataderos profesionales.

• Punzamiento. Se rompe con un punzón la arteria carótida común y la vena yugular.

• Degüello interno. Se corta la vena yugular y la arteria carótida en la cavidad bucal con una tijera.

• Degüello externo. Se realiza un corte al lado del cuello, bajo las orejas.

Para no liarla demasiado me he decantado por el punzamiento. Al acceder a la carótida, se producirá un efecto surtidor de sangre al ritmo del bombeo del corazón, así que debo poner mucho plástico para no dejar ni rastro…De todas formas, no creo que nadie se asome en mucho tiempo por esta casa…

Como Paco es un cerdo, lo haré más en plan cerdo que pollo, aunque sea vía punzamiento. A los cerdos los aturden con una descarga eléctrica o CO2 y se les cuelga bocabajo de las extremidades traseras en una guía anclada en el techo que les transporta hacia donde espera el matarife para degollarlos.

Tengo la pistola eléctrica, el punzón , las tijeras y el plástico. He montado un sistema de poleas para colgarlo boca abajo…Ahora, sólo me queda ponerme el Wonderbra, vestirme de viuda –putón- verbenero y hacerme la encontradiza con Paco. Lo he estado vigilando …

(…)

Los tacones me están matando pero ha valido la pena. Sin reconocerme, Paco me está mirando, babeando. Estoy apoyada en la barra de un Bar, dónde se reúne con sus amigos para ver el fútbol. Hoy juega España-Nigeria .

Voy vestida totalmente de negro. El vestido se ajusta a mis curvas y, sobre todo, me define un culo de infarto ( hay que decir , en honor a la verdad, que me he comprado unas bragas en el chino que llevan como unas prótesis de silicona que te hacen un culo tamaño Jennifer López). El vestido es muy sencillo pero tiene un escote en uve que llega más allá del canalillo y se repite en la espalda.

Los zapatos, unos Loboutin negros, con un tacón de vértigo y la inconfundible suela roja… Me agacho a recoger un paquete de tabaco que he hecho ver que se me caía. Me doy cuenta que Paco me mira. Cuando me alzo, simulo mirar a la gente del bar, en plan barrido general, y, entonces, ¡Oh sorpresa! Me encuentro con sus ojos. Pongo una expresión de asombro y los agrando. Después, sonrió sensualmente.

-¡Paco!

Él se acerca y me saluda. Antes, me hace un escaneo y veo que le gusta lo que ve. Lo abrazo, con intención, aplastando mis pechos contra su torso y demorándome un poco más de lo políticamente correcto. Finjo estar borracha.

Él no me suelta. La vista fija en el canalillo y los brazos en mi cintura. Me pregunta por el charcutero y le explico mi tristísima situación. No le digo que estoy en Las Tuercas, le hablo de unos días, tranquila, en un Hotel.

Me invita a una copa y la acepto. Seguimos charlando, ya con coqueteo descarado. Lo toco, me muevo, me meso el pelo… Cuando susurro que estoy muy necesitada, se le iluminan los ojos… Entiende mi necesidad, me dice. Y el muy cabrón, me propone satisfacerla. Total, el charcutero era muy amigo suyo…

Quiere que vayamos a al Hotel pero le digo que ya que nos ponemos al lío, a mí me excita hacerlo en lugares abandonados. En esta fase, le he dejado que me sobara las tetas y acepta cualquier cosa. Le hablo de la casa abandonada… Se pone como una moto.

(…)

Al llegar a la casa, le he dejado que jugara un poco…En la planta superior, había preparado mi matadero particular para el rito . Le he dejado que me desnudara…Ya me ha ido bien, así la ropa no se ha pringado y lo de ponerme esa bata protectora, totalmente desnuda, aún me ha dado más morbo. No voy a negar que Paco es, era, atractivo y no me ha venido mal un poco de juerga pero…Ha acabado más pronto de lo que Paco hubiese querido, seguro.

Cuando mi trasero lo guiaba hacia el piso de arriba, he cogido la pistola de descargas eléctricas y, al llegar a la zona de las poleas y el plástico protector no le ha dado ni tiempo a pensar. Le he descargado directamente en el corazón…

Ya colgado, he realizado el punzamiento y, después, cuando ha dejado de chorrear, he empezado con las tijeras…

Estoy exhausta pero…feliz…

(…)

Me despido de los atentos terapeutas que me han estado tratando estos días. El psicólogo no está muy contento con mi evolución y me aconseja volver a pasar una temporadita…más larga. Le respondo que me lo pensaré. En realidad, no puedo aguantar sus preguntas indiscretas y el tono monocorde de su voz.

No quiero dar la sensación de urgencia pero soy consciente que, en el maletero del coche, tengo a Paco, a trozos, desarrollando su rigor mortis. Los cerdos esperan su alimento y tengo más de siete horas de carretera por delante.

El psicólogo, pesado como el plomo, me insiste. Sería bueno para mí continuar la terapia… Lo vuelvo a mirar, esta vez directamente a los ojos y cuando le digo que es posible que vuelva, siento ese tirón ya familiar, que me indica quien va a ser el próximo pollo.

Accederé a continuar con el tratamiento, pero sólo si tú eres mi terapeuta.- le respondo, con los latidos de mi corazón a mil por hora- Sólo tú.

Él, me mira complacido…

7.- En ruta…

Joder, joder, joder.

No me gusta decir tacos y sé que como potencial “asesina en serie” debo ser fría y calculadora pero …Estoy de los nervios. Joder!

He surcado la carretera con el Lexus del charcutero que va fino como la seda… De Benidorm a Alicante , pasando por Elda de camino a Albacete.

Estopa me ha ido acompañando todo el viaje. Un poco de rumbita no venía mal para afrontar las siete horas y pico, al volante… Decir que estaba feliz es poco. Conducía entusiasmada, pensando en lo bien troceado que me había quedado Paco…Estaba distribuido por todo el maletero, en paquetitos, envueltos y cerrados meticulosamente. Era consciente que el tiempo era un factor en mi contra. Las altas temperaturas, amenazaban la conservación de mi carga pero…todo parecía ir bien. Según lo planeado.

A medida que dejaba atrás el camino, iba pensando en mi tercera víctima. Ojo, esta era muy importante ya que,  oficialmente, me presentaría al mundo como La Asesina del Pollo, una asesina en serie astuta como ninguna…Me relamía de gusto .Mmmm…El psicólogo.

¿El psicólogo?…Paco me había resultado más difícil que el charcutero en cuanto a la “organización”. Tuve que encontrar un lugar, construir el sistema de poleas, proveerme de velas , plásticos, bolsas,… Tal vez, reflexioné, sería inteligente replantearme la “zona de actuación”.

Además, debía realizar el transporte. Paco estaba en mi maletero, en pleno rigor mortis…Demasiadas complicaciones.

Después estaba lo de notificarlo. Con la tercera víctima, llegaba ( por fin) el bautizo público. ¿Para qué sirve ser asesina en serie si nadie lo sabe?

Había pensado en enviar una carta  de esas que se escriben pegando letritas de periódicos y revistas, al policía que se ocupaba de la desaparición del charcutero. Desde el primer momento en que lo vi, supe que estaba lo suficientemente amargado y era lo suficientemente tonto para servir a mis propósitos.Eusebio Flórez, Inspector Jefe de Policía, iba a recibir una carta y una pata de pollo , por cada víctima. Por lo de encontrar un simbolismo y una “marca” de autor. Y me preguntaréis ¿ Y no dirás quién son las víctimas?. Pues no. Esa parte no la tengo clara y aún no he practicado bastante mi papel de viuda desconsolada y asustada. Creo que se me nota que no…

Ah! También sería bueno enviar la carta y las patas de pollo a la prensa . Hay varios programas en televisión especializados en desgranar, profundizar y retorcer,  con el máximo morbo, algunos de los crímenes que se producen en nuestro país. Los llaman asesinatos “mediáticos”. Ahí había un filón para la promoción de mi tema…

Así iba yo, pensando en mis cosas de asesina en serie sin molestar a nadie…

Joder!

Los coches han empezado a disminuir la velocidad, para quedar prácticamente parados a la altura de Chinchilla de Monte-Aragón.

De repente, me he encontrado formando parte de una caravana de coches, lenta y tediosa.

Cuando estás en uno de esos atascos sabes que puede haber varias causas :

1) Todos los seres humanos de la zona se han puesto en ruta hacia Albacete a la misma hora,

2) Ha habido un accidente y, además del lio de ambulancias, los coches ralentizan al pasar para “mirar”. Parece ser un comportamiento universal en todos los conductores

y 3) Hay un control de la Guardia Civil.

Estoy a 539 Km de mi destino, llevo a Paco empaquetadito y hace un calor infernal. A lo lejos, veo unas luces rojas intermitentes. ¿Un accidente? Después de media hora de avance lento, diviso la señalización de un control de la Policía.

Sí, está la Guardia Civil parando a todos los coches. Parece como si fueran aduaneros aunque estén en Chinchilla de Monte-Aragón y aquí no hay frontera que valga.

Te hacen bajar del coche y abrir el maletero. También veo un perro-policía , de esos adiestrados, que husmea en el interior.

Hago un rápido cálculo mental.

Estoy acojonada.

Estoy sudando.

Estoy a diez coches.

Joder, joder, joder!

8-. La Asesina del Pollo y La Sardina Feliz

¡Por Dios! ¡Qué susto!

El perro policía se ha vuelto loco…

Ya estaba a cuatro coches de mi ruina, cuando le ha llegado el turno a la camioneta roja (refrigerada) de “Pescaderías La Sardina Feliz”. Ha sido abrir la puerta del conductor y dejar que el perro husmeara por allí  e, inmediatamente,  el animal se ha puesto frenético.

Ya hacía un rato que observaba los movimientos de la Guardia Civil y tenía claro que buscaban algo muy concreto. Había tres parejas de efectivos: una se ocupaba de parar a los coches  y los obligaba al estacionamiento en el lugar dónde estaban los otros cuatro agentes. Estos, revisaban el interior y el maletero… Aunque creía absurdo que lo que buscaran fuera a Paco, a cuatro coches de mi “revisión” ya me empezaba a parecer plausible…Aquello no era un simple control de alcoholemia…

Pero, de repente, el chucho se ha vuelto loco. Bendito…

La escena se ha desarrollado muy rápidamente. El perro, ladraba. El total de las fuerzas de seguridad congregadas se ha concentrado alrededor de la camioneta. Han inmovilizado al conductor y a su acompañante y han empezado a sacar la carga: sardinas congeladas.

El perro, aún ladraba más…

He podido observar como rompían uno de los bloques de pescado y extraían algo de la parte inferior. Lo he visto todo  como si se tratara de una película y eso, me ha ayudado a olvidar que llevo a un tío muerto y despedazado en el maletero. La Guardia Civil ha iniciado el decomiso del  cargamento de la cadena de pescaderías “La Sardina Feliz”. Dos de los agentes se han separado del grupo y se han dirigido a la zona donde esperaban los coches. Han sacado los conos y el letrerito de “Control Policial” y con gestos enérgicos  (como si fuera culpa nuestra la larga caravana que se ha formado) nos han apremiado  a continuar nuestro camino.

Al pasar por delante de la Policía, el corazón me ha dado un brinco. O dos, o tres…

Me ha producido una extraña satisfacción saber que pasaba por delante de sus narices, con Paco, en el maletero…

Aún tengo para un ratito de carretera. Necesito serenarme y llegar sana y salva . Los cerdos deben estar hambrientos….Pongo la radio y oigo que se ha desarticulado a una importante mafia del narcotráfico que introducía grandes cantidades de hachís, camuflado entre pescado congelado…

Entonces, ha sido cuando he entendido  lo de “La Sardina Feliz”…

En seis horas, estoy en casa.

9-.Seda

Llegué a la finca, descargué a Paco y di de comer a los cerdos. Uno de ellos, casi se ahoga…Admito que noté que el rigor mortis se había desarrollado en plenitud porque observe como los gorrinos deglutían con una cierta dificultad pero no esperaba el pequeño “incidente”.

No me quedó más remedio que saltar a la porqueriza, agarrar al cerdo y hacerle una maniobra Heimlich, para que expulsara el trozo de Paco que se le había atascado. Cuando salí de allí, sucia y con aquel olor intenso adherido a mi piel, se me hizo evidente que todo mi plan pendía de un hilo…De un cerdo, para ser más precisa… Si uno de esos animales requería de asistencia veterinaria, seguro que se descubriría lo que habían estado comiendo…

No me la podía jugar de nuevo. Y menos con la tercera víctima…Así que era preciso investigar de qué forma podía deshacerme del próximo pollo. ¿Ácido? ¿Obras de emparedamiento en las porquerizas?… Además, tras el susto del control policial, me había quedado claro que era un riesgo desplazarme. Esta vez, mi objetivo debía ser cercano, por lo menos en lo que a kilómetros se refería…

Al psicólogo le tenía ganas. Muchas. Me había llamado un par de veces para “controlar mi evolución”… Si me preguntaba una vez más, por “la relación que tienes con tu madre y el odio profundo que sientes por tu padre”, era capaz de volver a Las Tuercas y ocuparme de él. Impulso. Ansia. Eso.

Y después estaba lo de Saray…Al volver, me había ocupado de todos los asuntos pendientes: el control y evolución del Imperio de las Paradas, una visita al inspector Eusebio Flórez para saber si se sabía algo del charcutero y…Saray.

Si algo tienen los Mercados es que todos nos conocemos. Y mucho…Y, claro, no había parada que no hubiera visto el vídeo del charcutero follando con Saray. De la frutería a la pescadería, pasando por los encurtidos…Sentía sus miradas, de compasión, de pena y algunas, de regocijo ante mi humillación.

Tenía que despedir a Saray. No lo había hecho. No había hecho nada de nada. Estuve muy ocupada, fingiendo mi depresión y estupor ante la desaparición de mi marido y planificando y ejecutando mi plan para ser Asesina en Serie. Sinceramente, Saray me importaba un pimiento pero…había un cierto código moral que debía preservar. Unas apariencias que mantener. Un marco de normalidad que era necesario para ocultar mi verdadera personalidad psicópata: No podía quedarme igual. Eso no estaba previsto en el ADN del ser humano : si había cuernos, había reacción.

Mujer, despecho y, de nuevo, la humillación. Pero esta vez, para resarcir…

Así que me presenté en la pollería y , con la cabeza muy alta y una voz indignada a la vez que entrecortada por el llanto, la despedí de forma fulminante. Vi que le temblaba la barbilla y me fije en la fina piel del cuello. No pude evitarlo. Hasta ahora, me las había visto con pieles fuertes, de barba dura y mucho pelo. Esa piel suave, se me antojaba deliciosa. El cuchillo se deslizaría por allí, como si fuera mantequilla.

Saray, entonces, se puso a llorar. Desconsoladamente.

El Mercado se relamía ante la escena que interpretábamos. Yo, tiesa como un palo, pero con el corazón acelerado, pensando en trocear a Saray. Ella, abrazada a mis pies, con los ojos rojos e hinchados, la nariz llena de mocos,  parloteando sobre su hijo, la hipoteca y el tipo borracho que la había dejado colgada.

Me desconecté de su discurso. Piel blanca. Me deshice de ella. Seda. La dejé, agachada en el suelo pero…una idea empezaba a molestarme. Estaba ahí, insidiosa, picante, pesada…

Suavidad. Cuchillos.

Mátala, mátala, mátala…

10-. Pito, pito, colorito…

Cuando llego a casa, aún estoy inquieta. Mátala, mátala, mátala

Mátala, joder.

Estoy en el piso del charcutero, el que tenemos al lado del Mercado. No hay nadie. Nadie más que yo y …La Asesina del Pollo. Ya no sé si soy yo misma, o es la voz que oigo desde dentro. ¿ Puede haber algo o alguien habitándome?…No me reconozco.

El piso es de los de antes. De esos de los 70, de tabiques finos como el papel… Oigo a mi vecino de arriba. Es odioso. Siempre haciendo ruido…Al principio, creía que movía los muebles, después descubrí que simplemente, pisaba fuerte y que nunca, jamás, se sacaba aquellos zapatos de suela dura. Ahora mismo lo estoy oyendo. Intento relajarme y concentrarme en lo importante pero los ruiditos continuos no me dejan hacerlo.

Así, ¿Cómo voy a conseguir hacerme Asesina en Serie? ¿Cómo voy a planificar lo de mi tercera víctima?…Esto me hace evocar a Saray. La mujer hecha moco que he dejado, tirada, en el pasillo C 45 del Mercado Municipal. Estaba desesperada. Su cuerpo se estremecía al ritmo de un llanto desgarrador. Mis nenes, mis nenes…La oía a mi espalda, lamentándose. Me ha maravillado mi indiferencia total. Ni siquiera he contestado a Puri, la pescadera, cuando me ha gritado: Muy bien hecho! Sí, Señor. Esa Saray es una zorra.  No he podido evitar sonreírle. A su lado, la Tere. Se está tirando a su marido hace ya quince años…

Saray. Finita. Suave….Fácil. En plena crisis de llanto, un rubor intenso ha cubierto su piel y se me ha antojado apetecible. Muy apetecible. Mi juego de cuchillos japoneses, parecen hechos a la medida de su piel…Y sus tendones, músculos y articulaciones…

Aún no he firmado los papeles del despido. La puedo llamar y…¡Me lo tengo que sacar de la cabeza! No puede ser Saray. Es demasiado obvio. Me pillarán. Incluso ese policía inepto podría ligar cabos.

Más taca taca taca crash pim pam. El vecino debe estar bailando claqué. No para….¿Y sí me lo cargo a él? Vive solo y no tiene familia ni amigos. Pueden pasar meses hasta que alguien se percate de su desaparición… Y le estaría bien merecido. ¡Ya son diez años de coñazo!… El vecino….Estoy pensando en rebanar a ese cabrón del piso de arriba y no sé, no me motivo. En cambio, visualizo a  Saray y me relamo…Pero, no. No  p-u-e-d-e  ser. No. No y no.

Necesito distraerme. Desconectar de La Asesina del Pollo y del vecino y su taca taca crash pim pam… Esta vez, tengo que afinar mucho…

Cojo el puñado de cartas que se han acumulado en estos días de ausencia. Las abro. Pulcramente. Deslizo mi abre-cartas de plata, muy afilado. Me encanta. Divido los papeles,  por tipo. Las facturas, los recibos del banco, la basura y lo oficial. Me demoro en una carta de los Servicios de Urbanismo. El Ayuntamiento, representado por un concejal muy, muy preocupado por la seguridad, ha aprobado un cambio en las normas de seguridad de las paradas del Mercado. Tras las inspecciones pertinentes, se me informa ( bueno, en realidad informan al charcutero) que tengo que modificar la licencia, hacer obras de adecuación y pagar los nuevos impuestos por la renovación. El montante económico me parece indecente. Me fijo en los conceptos y ,menos una medida referente al sistema anti-incendios, el resto de la  “nueva normativa” me parece simple parafernalia legal con un único objetivo: sí, el famoso “afán recaudatorio”.

Hago un par de llamadas y me entero que mucha gente en el Mercado ha pedido préstamos para hacer frente a las obras de adecuación a la nueva normativa. Hay un grupo numeroso que se ha unido para pedir un aplazamiento de pago…Me indigno. Yo no tengo más problema que la intensa  rabia que me da, pagar por la cara pero conozco a muchos de los afectados. Personas humildes, como mis padres,   que han sacado adelante un pequeño  negocio, que ya tienen que pagar mucho ( para después, recibir bien poco) y que se las ven y se las desean para capear estos tiempos de crisis…

¿Quién es ese concejal? Conecto mi ordenador y busco información. Amplio una foto de una de sus últimas visitas al Mercado. Fue en periodo electoral, claro… Hago zoom y su rostro se agiganta hasta ocupar toda la pantalla. Siento el tirón. Me olvido de Saray. Siento otro tirón y otro…Esa cara invita al cuchillo…

Ding Dong . Carrillón de campana, también de los años 70. El timbre me sobresalta. Cierro la foto del concejal y me dirijo hacia el recibidor. No me da tiempo a preguntar por la identidad del que me visita.

La puerta amortigua la voz que emerge del otro lado pero aun así me es familiar.

-. Soy el inspector Eusebio Flórez. Traigo noticias.

11-. Llámeme Eusebio…

El anuncio, en la voz rasposa del Policía, me permite prepararme. Agradezco que la puerta aún esté cerrada, como una muralla entre nosotros dos, porque cuando he oído:” -. Soy el inspector Eusebio Flórez. Traigo noticias”, mi corazón se ha desbocado, me ha dado un tic en el ojo y creo, sólo creo, que mi cara ha dibujado una mueca grotesca.

Hago un rápido examen del entorno. Todo está bien. Aún voy vestida con el traje de viuda serena con el que me he presentado en la Pollería para despedir a Saray. Es un traje chaqueta, entallado,  de color negro . Al llegar a casa, me he sacado la americana, y me he quedado con la fina blusa de seda color marfil que llevaba debajo. Es adecuado. Me desabrocho un par de botones. Atisbo mi precioso sujetador de encaje, color visón…

Inspiro, expiro y abro la puerta.

Mi rostro permanece sereno pero mis ojos, entrecerrados, denotan tristeza. Están rojos y brillantes. Como hartos de llorar. Rebosando el lloro…Antes de abrir, me he frotado las manos con el espray de pimienta que me compré en un viaje a Estados Unidos y me he pasado la mano por la cara… Truquito de Asesina en Serie…

–       Inspector Flórez- le digo tendiéndole la mano, flácida y sin fuerza.- Pase, por favor.

Eusebio Flórez entra y se desliza en mi casa. Al pasar por mi lado, lo miro desde arriba. El Inspector es bastante más bajo que yo. Su nariz llega a la altura de mi cuello, más o menos. Pienso que eso lo puede incomodar y me doy cuenta que llevo mis tacones, esos que me hacen sentir poderosa. No. No. No me debe ver “poderosa”.

Lo conduzco al salón y me disculpo. : He llegado hace poco y no me ha dado tiempo de sacarme estos zapatos, Inspector. Los tacones me están matando. ¿Me disculpa un momento?– Mientras me pongo mis zapatillas, las del pom pom rosa ridículo que me regaló el charcutero, hago una revisión mental de lo que hay en el salón. La correspondencia, el abre-cartas… Nada es peligroso.

Inspector Flórez- le digo al entrar , de nuevo, en el salón.

Llámeme Eusebio, por favor.

– Eusebio.Espero que me traiga buenas noticias. Estoy muy necesitada de buenas noticias. ¿Han encontrado a mi marido? ¿Está bien? ¿Dónde está? Hay un montón de cosas de las que se ocupaba y estoy perdida sin él. Dígame, ¿Está bien, verdad? ¿Verdad?

Mientras vertía mi torrente de preguntas sobre él, me he ido acercando. Eusebio Flórez, se ha levantado de la butaca en la que me esperaba y ha quedado, ya nivelado por las zapatillas, a la altura de mi canalillo.  Ahora, con los ojos brillantes y mis preguntas desesperadas, casi estoy violando su nariz. Se remueve incómodo y da un paso para atrás. Yo, uno para delante. Espero expectante a que vuelva a alejarse. Eso no sería buena señal. Tendría que descartar todas mis armas de mujer pero…no se retrae. Me coge por los hombros, alza la cabeza para mirarme a los ojos y me dice que me tranquilice.

Siéntese, por favor.- Creo que está un poco alterado. Sólo un poco, por eso. Me siento y me tapo el rostro con las manos y dejo caer mi cabeza hacia delante. Sé que la visión de mi escote, cuando levante mi mirada, será perfecta.- Lo primero, ¿Cómo se encuentra? Hoy he hablado con su médico para saber si podría recibirme. Ya me entiende, por lo de su estado mental. En fin, tenía que hacerle unas preguntas. Sé que duele. Ya me ha dicho que está muy frágil. Lo siento. De verdad pero… debo hacer mi trabajo.

Menos mal que tenía el rostro tapado cuando me ha dicho que había hablado con mi médico. ¡Mi médico! El único que sabía de mi internamiento en Las Tuercas…

-¿Se acuerda de María Chumba?

­¿María Chumba?– Finjo prestarle atención. ¡Claro que sé quién es María Chumba! La Mari, la mujer de Paco. Me hago la tonta- ¿Chumba?

-Sí, María Chumba. La Mari. La mujer de Paco Conselo, el que había sido director de la oficina bancaria de la Calle Cervantes.

-Ah! La Mari. Claro que me acuerdo de ella pero…¿Qué tiene que ver con mi marido? No me irá a decir que está con La Mari. No me lo creo. No me lo puedo creer. ¿La Mari?- Ahora hago ver que estoy desconcertada. Esta expresión me sale muy bien, por cierto.

-No, su marido no está con María Chumba. Siento decirle que no lo hemos encontrado pero…- hace una pausa que yo sé que es para darle teatralidad al asunto-…tenemos una pista.

-¿Una pista? ¿Qué pista, Inspector Flórez?-Siento un miedo terrible. ¿Este tío me va a pillar a las primeras de cambio? ¿Sin ser Asesina en serie?. Mis ojos detectan el abre-cartas de plata, afilado. No sé por qué pienso en eso ahora…

-Ya le he dicho que me puede llamar Eusebio. Sí, tenemos una pista y creo que buena…-Se acerca a mí – María Chumba ha denunciado la desaparición de su marido. Hace ya cuatro días que no sabe nada de él.

-¿Paco? ¿Paco ha desaparecido? ¿Y que tiene eso que ver con mi marido? Espere! ¿Están juntos? ¿Se han ido a algún sitio juntos?- No le dejo responder. Yo sé dónde están Paco y el Charcutero. En este momento, ya procesados y defecados por los cerdos pero… debo actuar y hacer de mujer desquiciada, atormentada por la ausencia de su marido y esperando, desesperada, su vuelta. Sigo el rollo, en plan poseída- Paco, Paco. Como no pensé en él. ¡Sí! Se iban de juerga juntos. Eran amigos desde el Instituto.- Eusebio  Flórez me interrumpe. Percibo que su paciencia se está agotando pero también observo que su mirada se dirige a la puntilla de mi sujetador…No está todo perdido.

-No, no. Ya le he dicho que no hemos localizado a su marido. Paco Conselo había recibido llamadas de su marido, unos días antes de su desaparición. Tenemos los registros del móvil y la copia de los mensajes que le dejó .Realmente, son amenazas. Y muy duras, la verdad. En uno de ellos, le dice que lo va a matar y se lo va dar de comer a los cerdos. El Sr. Conselo fue a Comisaria a poner una denuncia pero, al final, desistió. Hemos descubierto que su marido invirtió una gran cantidad de dinero en Preferentes. Ya sabrá lo que ha pasado con eso. Ni un duro. Una estafa. Entonces, desaparece su marido y también Paco Conselo.¿ Sabía algo de las Preferentes? ¿De las amenazas?

– No! Me he enterado ahora, arreglando papeles. Estas cosas las llevaba mi marido y…Paco… No, hace mucho tiempo que no sabía nada de él. Ni le había oído comentar nada a mi esposo…Creo que no lo puedo ayudar. –No sé por qué pero esto no me gusta nada. Hay algo en su tono de voz que me pone en alerta- Y…¿Ud cree que estas desapariciones están relacionadas?-

-No sé qué creer. Todo son hipótesis. Y tengo otra. Otra diferentes y…es aún más descabellada pero no por eso debo obviarla. Es…Saray.

-¿Saray?-

-Su pareja , también ha desaparecido.

Me sorprendo y no tengo que disimular que me sorprendo porque me sorprendo de verdad. ¿Saray? Rememoro la escena de hace pocas horas, en el Mercado. Saray llorando, gritando que el borracho ese la había abandonado. Se lo comento al Inspector. No omito nada, sé que a estas horas,  lo que ha ocurrido en la Pollería es vox populi en todo el barrio.

Cuando uno “abandona”, no se deja en casa el móvil, la cartera, el DNI, el dinero y …las drogas. La madre del chico nos ha llamado esta mañana. Está muy preocupada. Le iba a prestar dinero y no ha ido a recogerlo. Demasiadas desapariciones de gente del barrio, ¿No le parece?

Me gustaría decirle lo que de verdad me parece. Me parece que ese tipo, el novio de Saray, estará durmiendo la mona, en cualquier antro de mala muerte. También le diría que me parece que me van a salir unos jamones muy especiales esta temporada y que estaré encantada de regalarle uno por Navidad. Le diría que me parece un tipo bajito y tonto.

-Me parece que es muy raro, Eusebio. Y, mire, todo esto me  está empezando a dar miedo. Mucho miedo- Sollozo y vuelvo a tapar mi rostro con las manos. Aún hay restos del espray de pimienta . La blusa se me abre un poco más. Me dejo abrazar por el Inspector Eusebio Flórez que, muy galantemente, me consuela .

-Tranquila, mujer. Ya verá como todo se arreglará. Encontraremos a su marido. Sabremos qué es lo que ha pasado. No lo dude. Confíe en el Cuerpo de Policía.– Oigo la palabra “Cuerpo” y casi me atraganto de la risa. Me abandono en sus brazos. Me quedo como desmayada, para que tenga que sostenerme más fuerte.

Eusebio Flórez no es un hombre demasiado cortés y como ya había previsto, me vuelve a dejar en mi posición inicial. La buena noticia es que se ha demorado más de lo que es “cortésmente” correcto.

Se dirige hacia la puerta, no sin antes mirar las cartas que tengo encima de la mesa. Le explico que he estado fuera y que estoy organizando el correo. Cuando ve el montoncito de cartas del Ayuntamiento exclama: ¡No vea la que ha liado ese Concejalillo! Tenemos cada día a los propietarios de las Paradas del Mercado, intentado denunciarlo.

Ya en el descansillo, me da la mano y se despide.

-Estaré unos días fuera. Si necesita algo, llame a mi Ayudante.

-¿Dónde se va, Eusebio?

-A Benidorm. Allí es dónde viven María Chumba y Paco Conselo. Voy a pasar calor, mucho calor aunque…Supongo que Ud. lo sabe bien. Ya me ha dicho su médico que ha estado allí unos días…

12-. ¿Con azúcar?

Al despedir al Inspector Flórez ( no me acostumbro a llamarlo Eusebio) he sentido un escalofrío. Me ha recorrido la columna vertebral. Toda. Desde la coronilla hasta la punta de los pies…Hacía tiempo que no sentía este tipo de escalofrío. No es como el que me invade antes de hundir y deslizar el cuchillo por el cuello del pollo de turno. No, este lo identifico con el miedo pero…sin llegar a serlo…Es un miedo mínimo, que se asoma y me saca la lengua pero es pequeño e insignificante.

Me da escalofríos pero no lo temo demasiado…

El pequeño hombrecillo que cree que es Inspector de Policía, no encontrará nada en Benidorm que lo vincule a mí. Para ser una Asesina en Serie de provecho he estado estudiando. Además de analizar el trabajo de otros colegas, me he dado un atracón de CSI, The Following, Dexter y un poco de The Sopranos (la mafia, siempre te da alguna idea).

¿Alguien piensa que me presenté en el bar que estaba Paco, con mi aspecto habitual? Pues, no. Mi aspecto estaba lo suficientemente modificado para que Paco pensará que con los años había cambiado de estilo y figura  pero cualquier observador externo, al describirme, no hubiese visto a la mujer que en realidad soy…Además de las prótesis de silicona , estratégicamente situadas, que me hacían más curvas de las que tengo , llevaba peluca y gafas falsas. Me cambié en el lavabo de una gasolinera de carretera (que no tenía cámaras de seguridad) y después, repetí la operación. Volví  a Las Tuercas, con mi sencillo vestido de verano, zapatos planos, sin apenas maquillaje y mi media melena, negro azul, al viento…

La pollera depredadora, era una mujer de melena color castaño con mechas californianas y muy, muy voluptuosa… Eso me recuerda que debo deshacerme de la peluca y las gafas…Y el vestido…Pienso en coger el coche y llevarme “las pruebas” lejos de aquí. Lo tiraré todo en uno de esos contenedores de ropa de segunda mano…

Lo meto todo en una de esas bolsas ecológicas  del Carrefour y me preparo para salir. Me estoy poniendo los zapatos cuando suena el timbre de la puerta. De nuevo.

Miró mi reloj y me angustió. Hace apenas veinte minutos que el Inspector Flórez se ha ido de aquí. ¿Se habrá dejado algo? ¿Querrá preguntarme alguna cosa antes de irse a Benidorm? Mierda! La bolsa está al lado de la puerta. La peluca canta cual almeja. Debo sacarla de ahí, antes de abrir.

Vuelven a llamar.

Meto la bolsa, a presión, en un armario pequeño que hay en el recibidor. Esta vez, no se ha anunciado. ¿No debería haber dicho “Soy el Inspector Flórez, otra vez”? Abro la tapa de la mirilla y observo. Sólo veo una puntita de pelo de una cabeza. La persona que está llamando a mi puerta ( suena el timbre de nuevo) es bajita pero…creo que el pelo es de un tono más claro que el del Policía pero no estoy segura…

No están los tiempos para arriesgarse…Se puede colar un Asesino en Serie en tu casa, sin que te des ni cuenta…

-¿Quién es?-pregunto con voz firme y desafiante.

Soy Saray. Ábrame la puerta, por favor– dice sollozando.

Un tirón. Ese tirón.

Abro.

Dejo pasar a Saray. Es muy bajita. No lleva sus tacones habituales. Veo que lleva la misma ropa que esta mañana, cuando he visitado la Pollería y la he despedido. Sus ojos están hinchados de tanto llorar. También su nariz. La verdad es que, por un momento, me da pena pero…me llama la atención su cuello. ¡Qué cuello, por Dios!  Observo como late el pulso en esa superficie nívea y, a los pocos segundos, ya estoy fantaseando con rebanárselo. En finas y uniformes lonchitas…

Me ruega que no la despida. Me explica que se vio obligada a follar con el charcutero porque este la amenazó con despedirla. Me pide perdón. Me suplica el perdón. Más ruegos. Más desesperación…

Me cansa un poco, la verdad. Mi mente se ha disociado de mi afectividad y de mi cuerpo. Va por libre y está maquinando, a toda marcha, como matar a Saray. ¡La tercera víctima! ¡Por fin! ¡Y en casa!

Mi cerebro está emocionadísimo…¿Y estrenar los cuchillos japoneses?

Le pregunto si alguien sabe que ha venido a verme. Me responde que no. Que tras mi visita al Mercado, la otra dependienta la ha hecho recoger sus cosas. Ha deambulado por el parque, sin rumbo. Llorando sin parar. Se ha quedado dormida en un banco hasta que ha decidido venir a mi casa para pedirme su readmisión. Aún no ha llamado a su madre ( que cuida a su nene) . Nadie sabe que la han despedido y…además, se ha dejado el teléfono móvil en la Pollería.-

Pasa a la cocina. Tomamos un café y hablamos– le digo.

Saray se sienta ante la mesa. Se retuerce las manos. Está muy nerviosa. Me encanta y sé que eso es malo. Templanza, templanza, templanza

Templanza de Asesina en Serie pero… La Asesina del Pollo está tomando el control.

Mientras preparo el café, no puedo evitar mirar fijamente lo que hay a la espalda de Saray… Está en una estantería… Un bello soporte de caoba rosa pálido  con mi set de cuchillos japoneses de acero al carbono, forjados artesanalmente.

-¿Con azúcar?- le pregunto, sonriendo…

13-. Tercera Víctima

13-. Tercera Víctima

La invitación a café ha sido providencial.

No me ha dado tiempo a pensar demasiado pero, en este caso, prefiero sedarla casi hasta el coma y entonces…actuar.

No sé cómo puede reaccionar una mujer. Hasta ahora, sólo he matado a hombres y, claro, mi intuición femenina me dice que además de chillar como un cerdo degollado, se puede producir algún ataque físico con patadas, arañazos, mordiscos y tirones de pelo ( hasta arrancar los mechones de cuajo). No me puedo arriesgar…

Aprovecho un momento en el que ella se gira y vierto una ampollita en su café. En esa ampollita, hay un cóctel (molotov) de benzodiazepinas .

Por favor, tengo un hijo. Mi compañero se ha largado de casa y no tengo más que mi trabajo para sacar a mi nene adelante…Le prometo que seré la mejor pollera que haya tenido jamás. Quíteme las vacaciones…Lo que sea. Lo que sea, por favor. No me despida. Se lo ruego.

-Comprenderás, Saray, que no puedo dejar así lo que ha pasado en la Pollería. Cuando te abrías de piernas para el charcutero, tenías que haber pensado en las posibles consecuencias. Y mira que te digo, ¡Si por lo menos hubieses sido cuidadosa y lo hubieses hecho bien y no te hubieran pillado! Pero, no. Dejas que Pepita te grabe en vídeo. ¡Qué humillación me habéis hecho pasar!

-De verdad. Lo siento. Se lo ruego, escúcheme, por favor. Su marido me amenazó y yo, yo…yo necesito este trabajo. Lo más importante para mí es mi hijo y…

Toc.

La frente ha chocado contra la mesa cuando, por fin tras diez minutos de lloros y ruegos, se ha dormido. Ese “toc” seco y profundo me ha parecido música celestial. He visto cómo se iban cerrando sus párpados. Después, ha empezado a hablar más lentamente, más lentamente, más lentamente hasta caer, en picado, encima de la mesa de roble. Si no fuera porque va a morir y no le va a dar tiempo, seguro que se hubiese formado un chichón bien hermoso…

Muevo sus brazos. Los dejo caer, muertos, a ambos lados del cuerpo. Duerme como un tronco… Tengo que darme prisa. Como las otras veces… He dejado una bolsa escondida en la entrada, detrás de los buzones. Allí tengo el material.

Cuando vuelvo a la cocina, veo que ella sigue en la misma posición. Aunque no es muy alta, me cuesta moverla. Quiero que esté bien sentadita. Como los demás…Me parece más… estético…

Antes, por eso, va a morir asfixiada…

En mis ratos de soledad, he hecho una capucha, que tiene varias capas de plástico del que no transpira y está forradita con una funda monísima de ganchillo.  La base es una máscara de sado, a la que le he tapado ojos y boca.

Se me da muy bien el ganchillo o crochet ( que es como lo llama ahora). En el Mercado, son famosos los tapetitos con los que decoraba la parada de la Pollería . Y…no hay que preocuparse por las huellas. Mi ADN no está en esta lana.  La capucha está limpia: me pongo guantes para tejer y compro los hilos en mercadillos para que no me puedan seguir la pista.

 

 

Tiene un cómodo cierre inferior, que cubre totalmente la cabeza e impide el  suministro de oxígeno. Puesta mi capuchita de crochet, no corre el aire…

Sé que, cuando empiece a faltarle el oxígeno, moverá los pies, las manos, se arqueará, obligando a sus pulmones a abrirse para captar una brizna de aire y finalmente, se pondrá rígida para después desfallecer y fallecer. Es un momento especialmente hermoso.

Ya fiambre, la colocaré bien sentadita .

Mira que bien le queda… Se lo merece. ¿Así que me ibas a despedir, Pollera? ¿Qué? ¿Por qué no me despides ahora, zorra?

No sé qué se cree la tía esta. ¡Sí todo el mundo sabe que sus tetas son postizas y que era una cornuda casi desde el primer mes de matrimonio ¡ Y es que el charcutero era un verdadero gilipollas. Un tirano. Uno de esos tipos que se cree que todo se puede comprar con dinero. No me dio tiempo a desplumarlo. Me folló, me metió en este lío y despareció. Un hijo de puta. ¿Y esta? Esta tipa no me da ninguna pena. Me dejó tirada, en el Mercado. Ni apelando a mi hijo, la vi compadecerse de mí.

Asquerosa.

La oigo murmurar. El plástico amortigua su voz.

Ya se está muriendo…

Esta mañana, ella y su actitud prepotente,  la han metido en la boca del lobo… ¡Ja! Despedirme a mí, a la Saray. Pero, ¿De qué vas, señorona? ¿Eh?

Uy! Mira como mueve el pecho. Quiere respirar y no puede. ¡Qué ritmo, oye! Arriba, abajo, arriba , abajo…

El primer asesinato lo cometí a los quince años.  Fue el tercer padrastro que tuve. Tenía las manos muy largas y era un impresentable.  Mi madre hizo la primera fundita. El muerto se quedó con los ojos abiertos y a mí me daba yuyu, así que mi mamá ideó la capucha, para no verle la cara mientras nos ocupábamos de hacer desaparecer el cuerpo. Al final, nos fuimos nosotras. Cambiamos de identidad y de ciudad y dejamos al cabrón ese, sentado a la cabeza de la mesa del comedor, con su capucha de ganchillo y el hedor de la muerte. Fue la noticia del año en nuestro barrio.

El segundo, ha sido hace poco. Un mes, más o menos. El borracho que vivía conmigo. Nadie lo ha echado de menos sólo sus clientes habituales. Además de vago, trapicheaba con drogas de diseño. La ampollita que he vertido en el café de la pollera, son restos de la última partida que tuvo en casa. Utilicé una con él…Ya  no me servía de nada.Es más, me molestaba,  así que le hice una capuchita de ganchillo. Como además de borracho, iba todo el día fumado, la suya estaba decorada con la bandera rastra y una silueta de Bob Marley. Me gusta estar atenta a los detalles… Lo dejé en un lugar en el que , algún día, espero, lo encuentren…O no. Me da igual. Lo que es una pena es que la fundita de ganchillo no vea la luz. Me quedó preciosa…

He esperado que se fuera ese Poli que va haciendo preguntas por el Mercado. Desde el hueco de la escalera he oído que se iba a Benidorm…Cuando él vuelva, yo ya estaré muy lejos de aquí. En Marruecos, por ejemplo. Otro nombre, otra vida. Ya lo empecé a preparar cuando me cargué al borracho.

Seguro que esta tía tiene pasta, joyas y cositas interesantes por aquí… Voy a mirar .No, espera, que ya le dan los espasmos…

Arriba, abajo, arriba, abajo…Abajo, abajo.

Ya está.

Fulminada.

Miro a la pollera, desmadejada , encima de la mesa…Mmm…Esta capucha no es tan personalizada como yo hubiera querido.. Es rosa y es bonita pero si me hubiese dado tiempo, hubiese dibujado una pata de pollo pero… Todo esto se ha precipitado esta mañana, con su visita…

¿Despedirme? ¿A mí? ¡Ja!

Ya está. La he dejado colocadita.

He encontrado dinero y unas joyas preciosas. Y una bolsa del Carrefour con un vestidito negro, unos Louboutin, unas gafas Chanel y  una peluca que me ha encantado.  Es una melena frondosa con mechas californianas. Me lo pongo todo. Es perfecto, nadie me reconocerá al salir de aquí.

También me llevo un Diario que había en el cajón secreto de su mesita de noche. Un Diario manuscrito…Es extraño, lo he ojeado rápidamente y he visto que trata de una Asesina en Serie. ¿No es curioso? Me lo llevo para leerlo más detenidamente. Dice que si matas a tres o más personas, dejando un intervalo de como mínimo un mes entre asesinatos, eres un Asesino en Serie.

Saco las cuentas. Tengo a tres y he dejado pasar el tiempo reglamentario…¡Sí! La pollera es la Tercera Víctima de… ¿Cómo podría llamarme? ¿La Asesina de La Capucha  de Ganchillo? ¿De crochet, por modernizarlo? No sé. Tengo que pensarlo…

¡Qué ilusión! Ya verás cuando se lo diga a mi madre…

¡Soy una Asesina en Serie! …

ganchillos2

NB : Este es el capítulo final de “La Asesina del Pollo”. La pobre pollera nos ha dejado,  sin poder hacer realidad su sueño… No sé qué hará el Inspector Flórez cuando vuelva de Benidorm y se encuentre todo este lío y si perseguirá  ( o no ) a “La Asesina de la Capucha de Ganchillo” que ya viaja rumbo a Marruecos con su madre, su hijo y otra identidad…

Gracias,  a todos,  por seguir este Thriller ¿?.

En PDF para descarga : La Asesina del Pollo

 

 

30 pensamientos en “La Asesina del Pollo. Un thriller ¿?

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