Relatos Confinados.

Para los que os gusta escribir. O para los que nunca se lo han planteado pero ahora tienen tiempo.

Una propuesta de Casa Blackie (@blackiebooks), una editorial independiente con sede en Barcelona.

Yo ya he envíado el mío. ; – )

 

Soul Eraser.

Me encontré la cajita en la puerta de casa. Era de un cartón sencillo y llevaba una simple etiqueta blanca con la palabra “SoulEraser”. No parecía peligrosa pero sí que me resultó muy raro encontrar un paquete en el felpudo de la entrada, así que primero me agaché, alejada del paquetito y leí la etiqueta. Me acerqué un poco más y no observé nada extraño. Me incorporé y le dí un golpecito con el pie. Comprobé que era liviano y sentí una especie de alivio interior.

Ya más confiada, cogí  la caja y la agité . Había algo poco pesado que hacía un ruidito especial. Desde luego, no era metálico. Lo agité un poco más , situándolo cerca de la oreja y decidí que lo abriría en casa , que no era peligroso.

En el interior, protegido por un papel esponjoso, había un sencillo lápiz de madera con una punta de goma de borrar. Lo miré por arriba y por abajo. Le dí la vuelta, toqué la goma y presioné la mina de carbón. No parecía nada más que un sencillo lápiz de madera como los de toda la vida pero , en vez de poner Staedtler, allí , en letras marrones, habían grabado SoulEraser.

Lo dejé , olvidado, en un tarro en el que iba acumulando lápices y bolígrafos , hasta que un día lo cogí para tomar nota de un teléfono.  Se quedó por allí encima y , esa misma tarde, me ví inmersa en una larga charla telefónica con una compañera de trabajo en la que me informaba de las últimas noticias de la empresa. Yo optaba a una promoción interna que estaba segura que no me iban a dar, ya que mi rival era la mano derecha del jefe de departamento que iba a tomar la decisión. Mientrás escuchaba los cotilleos, iba dibujando tontamente . Pelo largo, ojos saltones… Sin querer, me iba saliendo una caricatura infantil de mi archi-enemiga laboral. Cuando colgué el telefono y ví mi obra de arte, no se me ocurrió otra cosa que empezar a borrarla. Le dí la vuelta al lápiz y froté el papel hasta que se llenó de migas de goma que tuve que sacudir de mis pantalones. Después lo arrugué y lo tiré a la papelera.

Al día siguiente, mi competencia directa para optar al ascenso había desaparecido de la faz de la tierra.  Nadie sabía nada de ella.

No-Nadie-Nada.

No diré que no me apenara aquella extraña situación pero , ya aposentada en mi nuevo cargo en el Departamento , cuando pensaba en ella , mi cerebro conjuraba la imagen de aquel dibujo grotesco.

Unos meses más tarde, me encontraba sentada en la mesa de la cocina tras una pelea con mi novio. Era domingo y él se había ido al fútbol con los amigos. Lo de “ir al fútbol” era un concepto muy amplio temporalmente : por la mañana, se iba a jugar con los amigos. Por la tarde, iba a ver el partido y por la noche, se tomaba unas cervezas viendo la repetición de las mejores jugadas… Después de media liga, Copa del Rey y Champions, la cosa había estallado… Irritada y aburrida,  con una taza de café en mis manos, empecé a juguetear con un papel y el “sencillo lápiz de madera” que seguía rodando por mi encimera. Dibujé su cabezota calva , el horrible bañador de flores , la forma abultada de las pantorrillas y el tatuaje que se había hecho en el tobillo del escudo de su equipo de fútbol. El dibujo, una vez más, representaba una figura grotesca de trazo no muy delicado. Era tremendo, así que, le dí la vuelta al lápiz y a borrar.

Mi novio no volvió jamás a casa. Nadie lo vió tras el partido.

No-Nada-nadie.

Identificado el “causa-efecto” , me dí cuenta que tenía un poderoso y sencillo lápiz de madera con la punta de goma de borrar.

Y podía borrar a las personas.

Así que ,me dediqué a dibujar a muchos y a muchas y a borrarlos con especial dedicación.   Es posible que si el lápiz hubiese caido en otras manos dibujantes, la cosa hubiese sido distinta pero me llegó a mí. Al felpudo de mi puerta.

Soy una persona muy volátil. No soy malvada pero sí un poco inestable.  Lo disimulo muy bien. Si me cabreas, te dibujo y te borro. Lo que pasa, es que no soy rencorosa y después, me sabe mal haberlo hecho. Si las personas no se borraran de verdad, no pasaría nada. Serían papelitos arrugados en mi cubo de la basura pero resulta que tengo el sencillo lápiz de madera y …yo…puedo borrar.

Mi madre me criticó por mi actitud cuando mi novio desapareció. Me llamó indecente por haber salido a tomar unas copas con mis nuevos compañeros de trabajo,  así que la dibujé y la borré. Hice lo mismo con mi mejor amiga cuando me acusó de estar desequilibrada y obsesionada con mi sencillo lápiz de madera.

Borré y borré hasta que dejé el sencillo lápiz de madera con la goma de borrar en las últimas.  Y con esto llego a hoy. Al ahora mismo.

Estoy sola. Completamente sola. Borrando y borrando se me ha ido la mano y ya no queda nadie reconocible en mi entorno. Nadie con quién compartir los recuerdos. No-Nada-Nadie.No quiero seguir aquí.

No hay nada.

No hay nadie…

Así que te tomado una decisión y he decidido borr…

(…)

 

 

 

Tierra 3

Tierra 1

¡Emocionante! No hay otra palabra para describir lo que aquí está sucediendo. Los elegidos, de este fin de semana, entran en el Estadio y toman posiciones. El espectáculo está a punto de empezar.

Atención al niño del flotador amarillo. Se introduce en el agua. ¡Observen como chapotea! Es fantástico ver esta escena en, esta, la última playa del planeta…

Estadio

Tierra 2

Quedan pocos allí abajo. Millones de seres humanos ya hemos sido trasladados a ese otro planeta, que descubrieron los del Proyecto Carmenes, allí en Almería…

Surf

Aquí, en la Tierra 2,  nada es como lo que los más viejos recordamos…

Bosque

Playa

Aunque hay quien dice, que estamos haciendo lo mismo que hicimos…

Tierra2

Y que hay que buscar una Tierra 3, por si acaso…

NB : Estos montajes fotográficos-alucinantes-son del diseñador indonesio Jati Putra Patrama. En Instagram : @jatiputra

Una de nubes…

El enemigo es poderoso, enorme y ellas son pocas y pequeñitas pero ya han iniciado la huida.

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Están disconformes. Quieren dejar de pertenecer a la gran masa, quieren irse a otro lugar.

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Pero el enemigo las captura y las atrae, las quiere atar para después fusionarlas y que dejen de ser nubes libres.

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El viento amigo las ayuda y unas cuantas valientes inician el camino hacia las alturas de ese cielo azul.

Y, entonces, otra parte de la gran masa, la que ha visto huir a las nubes díscolas, se da cuenta que es posible la libertad. Que se puede dejar atrás a la nube grande y abusona.

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Al final de esta historia de nubes, sólo queda esta.

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En el mismo lugar , dónde de desarrollo ese acontecimiento épico de “liberación de nubes”, ahora mismo sólo hay una pero la historia se repite : hay una porción de nubes disconformes que quieren ir a su aire…

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NB : O un submarino… ; – )

Entra.

Esto es de mi época de RotuTerapia. Estaba poseída por los rotuladores…

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(I)

Te camela con lo de la Terapia de Color. Te dice que esos rotuladores son inofensivos…Que te transportaran…

-Pinta, pinta. Colorea,…Dibuja lo que tú quieras…-Lo va repitiendo, de forma pausada con esa voz profunda que te induce a pintar, a colorear, a dibujar …-Pinta, pinta…

Te relajas.

Y dibujas. Y te sale un laberinto, lleno de círculos concéntricos…Y, ella, sigue repitiendo-Pinta, colorea…

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Y llega el momento y te transporta. Estás enfrascado. Sacando la lengua en un gesto de máxima concentración, con los codos apoyados en la mesa, la mano firme y el rotulador, húmedo, empapándolo todo de color.

Pinta, colorea,…Entra.-dice la extraña terapeuta -…entra.

¿Entra?

El cambio en el mantra te saca de tu ensimismamiento. ¿No era “Pinta, Colorea”?¿Por qué ha dicho “Entra”?…

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(II)

Todo es de un extraño color verde.

Hay pequeñas franjas de un color morado oscuro que me llevan hacia unos círculos concéntricos de muchos tonos. Me giro a la izquierda y veo más de esas franjas y de esos círculosy más allá, un desierto blanco. Me giro a la derecha y… lo mismo…

¿Dónde estoy?

Camino unos pasos, y me acerco a uno de los bordes. ¿Borde?

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A lo lejos, me parece divisar una indicación. Esto, debe ser un sueño. – reflexiono-Estaba yo, dibujando y pintando y me habré dormido y…¿Qué es eso?

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Entonces, reconozco los colores y las formas. “Pinta, colorea, dibuja lo que quieras”.

Estoy en mi cuadro…Quiero salir. Lo recorro , de arriba a abajo. Me paseo por todos los círculos. Sigo las franjas moradas. Me cuelgo del borde. Nada.

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Alzo la vista y la veo sonreír. No es terapeuta. Es una bruja … Una bruja mala y me ha encerrado en este cuadro. Noto que me mueve, me desplazo a trompicones de un lado a otro hasta que me vuelve a colocar en posición vertical. Entonces, me atrevo a mirar a mi alrededor. Veo los otros cuadros y… a los otros prisioneros. Un chico, sentado a la orilla de un río en un encantador paisaje campestre; una mujer en la puerta de una casa muy bonita, al lado de un árbol lleno de manzanas ;una joven sentada en una nube, en un cielo de un azul precioso…

La bruja,  se ríe.

Me pregunto por qué no presté más atención en mis clases de dibujo…Estoy encerrada , en una red de círculo concéntricos …

Además, este color verde que elegí, me empieza a molestar…

Las luces.

Las luces aparecieron, de repente, esparcidas por toda la ciudad. Nadie sabía quién las había puesto allí, ni cómo se alimentaban de energía.Cada noche se encendían.Unas veces, funcionaban todas las bombillas. Otras, había unas apagadas o bien, titilando, apunto de apagarse.

Al cabo de dos días, tanto las ciudades más grandes como las aldeas más pequeñas del planeta, tenían sus círculos de luces.

Y cada noche, se encendían…

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Un mes después, los científicos creyeron descifrar su código: cada luz, representaba a una persona que habitaba en aquella área. También se supo el significado de las que se apagaban o funcionaban con menos intensidad… Eran censos lumínicos del estado de bienestar de nuestro entorno, de nuestro vecindario, de nuestra comunidad.

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Ya nos hemos acostumbrado a ellas. Y cando vemos alguna apagada o en modo intermitente, nos ponemos en contacto ,por medio de una App, para saber quién lo está pasando mal e intentar ayudar. Cuando todas las luces están encendidas todos nos sentimos mejor.

Han pasado cinco años y seguimos sin saber quién las puso, ni si las sacarán algún día. Hay quien lo ha intentado, pero es imposible: la noche siguiente vuelven a aparecer. Los que más filosofan sobre su sentido, sostienen que es un mensaje: Estaremos bien cuando todos estén bien.

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Yo me asomo cada noche a mi ventana y miro el círculo. Me alegra ver que todas sus luces están encendidas.

Me alegra saber que estamos bien…

 

Almas cándidas.

“Carta de una palabra desesperada“.

 

Apreciados amigos,

Agradezco que me permitáis expresar mi indignación a través de estas letras. Por lo menos, lo hago en campo amigo… Total, soy una palabra… Y, de las feas. No tengo una “i” latina precediéndome y dotándome de prestancia tecnológica . No enternezco. No gusto. No se fían de mí.

Lo que más me indigna de esta situación es que yo, como palabra, era preciosa. Y lo digo en pasado porque me debo remontar a dos mil años atrás para recordar aquellos tiempos en los que mi esencia ,esa que llaman semántica lingüística, era de una belleza sencilla.

Ingenua, sin malicia, sin doblez…

Cándida.

Siento una pena inmensa…Supongo que será nostalgia por lo que fui. ¿Sabéis que estoy emparentada , en línea directa , con la palabra “candor”? Con eso, lo digo todo.

Antes era “candidus” : la representación de lo blanco ,de lo puro, de lo sincero . Pero llegaron los tribunos con su inclinación a convencer , a vender, a seducir. Y para eso, cuando se postulaban, se colocaban la toga cándida. Iban vestidos de blanco con el único fin de parecer limpios.

Ese fue el principio del fin.

De “candidus” a “candidatus” ,que se quedó en persona vestida de blanco,  hasta el hoy. Ahora, soy “candidato”: El que se postula para ser elegido.

Y, mira, mira, cuando aparezco en un contexto político, me vuelvo una palabra horrorosa. Ya no soy ni blanca…

He tenido una conversación muy seria con el verbo “postular” ( que también se siente feo, por cierto) y nos vamos a inscribir en un grupo de terapia de palabras marginadas ( están inscritas: político, diputado, parlamentario y senador… ). ¡A ver si todos juntos, conseguimos superar esta depresión !

De mi candidez inicial, ya no queda nada. Un poco en candelabro y en candente pero de lo que yo era a lo que soy, ya no queda nada. Cuando me veáis impresa en un programa  o en un discurso o en declaraciones políticas y , os cree rechazo, recordad que soy una palabra que provengo de “cándida” y que yo no quería llegar hasta aquí pero la maldita Lingüística Histórica ha hecho que ,hoy, sea lo que soy.

No me lo tengáis en cuenta.

Siempre vuestra ,

Candidato

Una palabra desesperada.

De Wikipedia : Cuando los tribunos de la antigua Roma emprendían sus campañas políticas, siempre iban vestidos con una toga blanca (la toga candida), con el fin de causar una buena impresión entre sus electores. La palabra latina candidatus, que significa persona vestida de blanco, llegó a convertirse en sinónimo de toda aquella persona que busca alguna dignidad, honor o cargo.

NB : Este es un texto de hace 8 años.Vamos mal…

 

 

La Carrera.

 

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La carrera.

No es fácil conseguir una plaza para participar el La Carrera. No sólo tienes que estar en perfecta forma física y superar los exhaustivos reconocimientos médicos también tienes que conocer a alguien dentro de “la organización” que te permita el acceso.

Unas 500 personas van a presenciar La Carrera. Son las  personas más ricas del mundo y sus familiares. Cada año, desde el 2050 en que se celebra este evento deportivo, se inscriben más de 1.000 millones de personas de todas las nacionalidades del planeta.

Me sitúo en la zona de salida y miro a mis contrincantes: hombres y mujeres de todos los países. Nadie sonríe…

Estoy nervioso. Por megafonía se anuncia el tiempo de descuento. 3,2,1…A correr. Me cuesta situarme en el grupo de los diez primeros, pero llevo más de tres años entrenando para el día de hoy. Lo puedo conseguir.

Voy sorteando, con dificultad, los cuerpos sin vida que van convirtiendo la carrera en una carrera de obstáculos. Lo único importante era ser muy veloz y ágil. Los participantes esgrimen machetes, navajas, pistolas, ácido, cuerdas, piedras, sierras… Todo vale para llegar a la meta. Todo.

Casi tropiezo con un hombre al que se le están saliendo los intestinos. ¡Cuidado! Puedo resbalar…Uf ¡Ha ido de poco! Ya he avanzado hasta la quinta posición. Estoy viendo el final.

Mis pulmones están a punto de estallar pero creo que lo voy a conseguir. Algo me salpica en la cara. Es sangre. Han disparado a alguien en el grupo que viene por detrás… Estoy llegando. ¡Dios! ¡Creo que lo he conseguido!

El sudor me nubla la vista. Las piernas me flaquean. Esquivo el último cadáver y cruzo la línea de meta. Sano y salvo. No me lo puedo creer.

Oigo los aplausos enfebrecidos del público. Veo a mi mujer, llorando de emoción. He ganado una vivienda preciosa en la urbanización “La Carrera” y un trabajo digno para mantener a mi familia de por vida.

Soy el hombre más feliz de este mundo.

 

¿Con cuál te quedas?

 

2045.

Opción 1.

Gran elección Sr. 2037. Una buena añada para esta Bodega. Es de las pocas que quedan totalmente limpias. Si le parece, le pasamos el contador.

Gracias. Estoy seguro de que es un vino excelente y limpio, por supuesto, pero si me lo permite, utilizaré mi contador. No es que desconfíe pero sé que el mío está perfectamente calibrado.

No hay inconveniente .Si lo desea, también le puedo traer el rodaballo que ha elegido para su cena y mira los valores.

Perfecto.

Eusebio Florindez está en su restaurante preferido. Espera que el vino le borré el olor a desinfectante que se le ha adherido a la pituitaria, tras pasar la zona de descontaminación del local. En la sala previa, se ha quedado su mono de aislamiento y la máscara adicional que siempre lleva consigo.

Ha elegido rodaballo porque aunque le digan que esas terneras de seis patas y cinco ojos, están limpias de radioactividad, él nos la tiene todas consigo.

Cuando le traen la botella de vino y el pescado, saca su contador Geiger con parsimonia.

 

2045

Opción 2.

– Gran elección Sr. 2037. Una buena añada para esta Bodega. Utilizan abonos orgánicos y la producción mecánica se realiza con energías renovables.

Gracias. Estoy seguro de que es un vino excelente.

Perfecto para acompañar al rodaballo que ha elegido para su cena. Su sabor es insuperable. Desde que no hay vertidos de hidrocarburos en el mar, ni plásticos, ni mercurio, ni tóxicos, ni contaminación , hemos recuperado una calidad excelente en el pescado.

Estoy deseando saborearlo.

Eusebio Florindez está en su restaurante preferido. Está celebrando su pronta recuperación gracias a la nanotecnología médica y espera que el vino le haga olvidar los momentos de incertidumbre y angustia. Ha dejado su bicicleta en la puerta. Tiene previsto dar un largo paseo por la ciudad para disfrutar de sus avenidas verdes, el cielo azul sin monóxido de carbono en el ambiente y el canto de los pájaros… Es pronto para las flores pero ya se huele la primavera…

Cuando le traen la botella de vino y el pescado piensa en brindar por su salud pero, al final, decide que lo hará por la erradicación definitiva de la pobreza infantil. Es una buena noticia que celebrar. La más importante desde que cesaron las guerras en el planeta.

Si te digo que elijas el más plausible, ¿Con cuál te quedas?

Si te digo que elijas el que deseas , ¿Con cuál te quedas?

310720191955

Este es el séptimo ejercicio del Curso .

Debes escribir un relato de un máximo de 600 palabras que termine con la siguiente frase:

Y se murió.

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-. Recibimos un listado con el número de serie. No hay un criterio definido. Los números se generan de forma aleatoria con un sistema de algoritmos que nadie conoce.

-. ¿Y quién creo ese algoritmo?

-. Yo no sé quién o qué lo creó. Yo inserto el número de serie en el óvulo fecundado. Nada más.

-. Una última pregunta, por favor. Yo tengo 40 años, ¿me puede decir cuál es mi número de serie?

-. Está totalmente prohibido. Me juego este puesto de trabajo en el que estoy integrado desde la eternidad y sin derecho a ninguna compensación si me despiden.

Se oyó un chasquido. La imagen de aquella silueta negra, que parecía un hombre, desapareció de la pantalla.

Silvia cerró los ojos. Había visto aquella grabación más de mil veces. Estaba agotada. Cuando empezó su investigación sobre la Obsolescencia Programada, no pensó que llegaría tan lejos. Desde el principio, se había mostrado incrédula y su objetivo prioritario era desmontar aquel rumor mundial que circulaba por la red: los seres humanos ya vienen programados con una fecha de defunción.

La creación de aparatos con fecha de caducidad programada era un hecho constatado, pero… ¿En seres humanos? Eso era imposible…

Pensó en Alex. Cuando le conoció, algo profundo despertó en ella y se enamoró de él.  Sabía que era un error involucrarse emocionalmente con una de sus fuentes directas y más fiables, pero fue incapaz de controlar sus emociones.

Silvia había contactado con él, ya que era una de las personas que más ruido mediático estaba haciendo con el tema de la “Obsolescencia Programada” en seres humanos. Tras detectarle una lesión cerebral, Alex tuvo que realizarse unas pruebas en una máquina de resonancia magnética de última generación de “Disgregación molecular”. Cuando le dieron el alta médica, repasó todas las piezas del informe del neurólogo y, en una de las disgregaciones moleculares, pudo ver un número de serie insertado en el esfenoides.

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La imagen era difusa y desapareció con el tiempo, pero él memorizó la cifra. Después, tirando del hilo, llegó a la Deep Web y, de ahí, a la entrevista con el holograma con apariencia humana que ella acababa de visionar una vez más.

Según los médicos, Alex sufría delirio paranoide producido por su lesión. Su única misión, era averiguar quién o qué creaba esos hipotéticos algoritmos para poder modificar el suyo y salvar su vida. Era una locura.

La secuencia de números indicaba una fecha y una hora: 31 de julio de 2019 a las 19:55.

Si sobrepasaba aquella fecha, Alex podía tener una opción de curación. La Silvia más racional, se autoconvencía que así sería, pero… la que estaba enamorada de Álex, no podía evitar sentir miedo.

Miró su reloj y decidió que ya era hora de volver a casa.

Era el día que marcaba aquella extraña cifra. Alex le había insistido que fuera a trabajar y continuara investigando hasta el último minuto. Él también lo haría.

Cuando abrió la puerta, tuvo una extraña sensación. Alex estaba sentado en el sofá, con una copa en las manos. Había otra esperándola en la mesa.

-. No hemos llegado a tiempo. Hoy es 31 de julio del 2019 y son las 17:00. Me quedan dos hora y cincuenta y cinco minutos. Aprovechémoslas.

Silvia le dijo, como hacía siempre, que no iba a pasar nada a las 19:55. Lo abrazó y le hizo el amor con urgencia, fusionándose, sin querer, con la atmósfera de despedida. Después, más relajados, brindaron y saborearon el vino que guardaban para una ocasión especial.

Alex había activado el cronómetro de su teléfono.

Silvia no podía dejar de mirarlo, angustiada.

Él le cogió la mano.

19:55.

El teléfono empezó a emitir aquel terrible sonido de alarma.

Álex sonrió.

Y se murió.