Píldoras camufladas…

El artista chino Liu Bolin , especialista en camuflaje artístico.

Búscalo…

El fotógrafo Joseph Ford y su colección “Knitted Camouflage”.

En colaboración con Nina Dodd, creadora de las prendas…

La naturaleza y su inteligencia suprema en esto del camuflaje.

Esta es una especie de Mantis “Orchid Mantis”, que se camufla cambiando su color y simulando ser una orquídea…

Y, por último, un camuflaje de un anónimo , muy, muy conseguido… ; – )

Ex-jersey…

Esta es la historia de un jersey negro con la palabra “SUPER” (de tamaño considerable) bordada con lentejuelas. El jersey, condenado a la soledad, pasaba sus días en una triste sección de “Restos” , sin que nadie le hiciera ni caso.

Hasta que aparezco yo y me lo llevo a casa, cosa rara ya que soy reacia a estas prendas con brillos y lentejuelas, pero…No sé qué me pasó, la verdad…

El jersey, ajeno a mis tribulaciones, estaba encantadísimo de la vida… ¡Qué feliz estaba el jersey!

Pasó muchos días en el armario, hasta que llegó una cena familiar en la que creí que el efecto que podía producir con el jersey serviría para unas risas adicionales. Total, me lo puse. Conseguí la dosis de diversión extra, pero tuve efectos secundarios: la fibra sintética me daba mucho calor. Agobiaba. La luz se reflejaba en las lentejuelas y me daba en la cara y, según como me movía, la notaba en los ojos. Molestaba…Era un jersey-tortura

Fuedirecto a la lavadora y, de ahí, a la secadora (creo que no fue inconsciente) y renació como un pequeño jersey apelmazado, pero, eso sí, las letras “SUPER” y sus lentejuelas, intactas.

Entonces, me acordé de cuando vi la idea de los duendes navideños. También había tutoriales tipo: “DIY:  hacer una funda de cojín con un jersey viejo”.

El jersey estuvo de acuerdo en renacer una segunda vez y ser un cojín. Con todo el respeto que merecía el momento, corté las mangas y cosí los laterales. De eso, hace ya unos días…

El ex-jersey parece estar contento con el resultado.

Ahora, es un cojín que me saluda cada vez que paso cerca de él…

Al final, le he cogido cariño a la palabra “SUPER” …

 

Party Art (o el cuadro que inspira una fiesta).

Idea

En el despacho de casa , tengo colgado un cuadro. Es uno de tantos, de esos que ya ni miro al entrar. Están ahí y punto. Los he integrado en mi vida .

Hoy se ha caído uno de esos cuadros. Era un riesgo ya previsto, ya que fui yo la que lo colgó…Al tenerlo en mis manos, de repente, lo he mirado con más atención. Es una explosión de colores ( y creo que “explosión” es una buena definición) y está lleno de risas y grandes momentos. Y es del año 2.000… ¡Madre mía, casi es vintage!

partyart1

Se pintó a seis manos, en la noche del 31 de Diciembre de 1999 al 1 de Enero del 2000. Era un momento “especial” con todo aquello del nuevo milenio y quisimos que los que estábamos, tuviéramos un recuerdo especial de la efeméride.  Tal vez  -visto el resultado pictórico- la apuesta fue arriesgada…

En una habitación, había tres caballetes con tres bastidores para pintar un cuadro. Había pinturas de todos los tipos y pinceles. Cada persona , entraba en solitario y pintaba su parte de cada lienzo. Pasamos  los seis por aquella habitación, antes de las campanadas y una hora después de ellas ( en esa franja, debo decir que los “pintores” se descontrolaron un poco. Euforia y eso…)

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Yo hacía unos meses que había empezado a “pintar” pero para el resto , era la primera vez que ponían color a un bastidor de lino, preparado, de los de verdad.

Iban equipados( a todos, les hice poner un delantalito)  y tenían pinceles y pinturas, olores nuevos … Todo ordenadito, dispuesto para el ataque.

Artparty3

Cuando te estrenas en esto del lienzo en blanco, te da un subidón. El pincel se impregna de ese rojo brillante y ¡zasca! lo aplicas al bastidor y después, mira, unos borrones de amarillo, azul, verde…No hay límite.

Entre amigos, cava y buena música fue saliendo algo…Y ese algo, divido en tres partes, es lo que tenemos colgado en las paredes de nuestras casas.

Artparty2

Una de las condiciones era que esa obra tripartita, saliera como saliera, debía estar presente en nuestro hogar. Uno de ellos era horroroso aunque, ahora, impregnado de esas risas de antaño,  lo veo hasta bonito. Para repartirlos, hicimos un sorteo y cada uno lo colgó donde pudo…

Hoy, diecisiete años después, tienen un valor incalculable.

PartyrtResultado

  NB 1 : Este cuadro está realizado por adultos… ; – )

NB 2 : De los tres, el mío era el segundo mejor…

 

Atascados en 1972??

Estos días he estado ordenando libros…Entre las joyas de la corona que me he guardado para relectura y futuras reflexiones, estaba uno de los libros preferidos de mi padre.

Es del humorista gráfico y escritor catalán Jaume Perich, conocido como El Perich. Fue un maestro en la crítica social y política en tiempos en los que hacerlo era más difícil que ahora …El libro en cuestión es “Nacional II”.

Además de las viñetas, siempre aparece El Perich escritor-pensador con perlas como estas:

Nuestra sociedad.

En nuestra sociedad todo el mundo cree que la honestidad debe ser una cualidad ajena.

Maravillas de la Humanidad.

Las tres cosas más extraordinarias que ha inventado el hombre son: a) libertad, b) democracia, y c) la posibilidad de no utilizarlas para nada.

Releyendo este “Nacional II”, he sentido que se hacía una radiografía a nuestra sociedad actual, no a la de hace 46 años…Y es que el libro se publicó en 1972 y, salvo alguna excepción, parece que nos hemos quedado atascados, que la cosa no ha avanzado como era de esperar…

 

 

Acabo con uno de sus consejos:

Consejo

Carpintero a tus zapatos.

El asesino de cebollas.

El arbolillo de navidad que descansa, tras sacarse las guirnaldas y la estrella que lo corona.

O el “adorno estrella”, el más famoso del lugar y admiradísmo por las bolas de los árboles de navidad. Vamos, no paran de pedirle autógrafos…

Fuera del tema navideño ( no he podido evitarlo) os quiero mostrar otras fotos.

Un bote de somníferos, muy, muy dormilón.

O , un saquito de té, al que le da por relajarse…dulcemente.

El “artista” del alambre se llama Terry Border.

Este fotógrafo americano, vuelca su creatividad en las cosas más sencillas del mundo , dobla alambre y le añade  mucho humor. Recoge su trabajo en el blog “Bent Objects”  .

Con sus cosas de cada día, tuneadas y en contexto,consigue que sonrías…

Sólo una cosa más, para acabar.  Todo apunta a que Terry Border es un tipo simpático, que es capaz de ver a un iceberg en un cubito de hielo pero…Se dice, se comenta, se rumorea por ahí  que … Terry Border es un asesino de cebollas!!! ; – )

 

 

To be continued…

 

Llega el puente de diciembre y el blog me pide un descanso. ¡Sólo son unos días!, ¡Déjame en paz, no publiques, no programes, no hagas nada conmigo, por favor! “me dice.

Acepto unos días de vacaciones. Pero los justos, que es un blog…Antes de que se desconecte, le pido permiso para publicar este post pre-Puente. Buscaba una imagen para ilustrarlo y me he encontrado con Ofelia.

Son viñetas de Julieta Arroquy, periodista e  ilustradora argentina y su personaje,  Ofelia que es un encanto.

Y esta es la “ilustración-definitiva ” ; – )

 

¡Feliz puente!

La oferta.

Mi teléfono fijo suena sin parar. Estoy pensando en desconectarlo y decir a toda mi familia, amigos y contactos varios, que, a partir de ahora, me llamen al móvil, pero, cuando pienso en mi madre, que a sus ochenta años es el único número que almacena en su memoria, desisto en el acto de enmudecer el maldito teléfono. ¿Y si le pasa algo? ¿Y si quiere llamarme?

Al principio, contestaba a las llamadas: ¿Quiere mejorar su tarifa eléctrica? ¿La del gas? ¿La de telefonía? ¿Quiere agrupar todos sus seguros? ¿Qué hay del seguro de vida? ¿Y va a renunciar al sorteo de un jamón sólo por no responder nuestra encuesta?… Ahora, sólo levanto el auricular si conozco el número del que me llaman. No puedo absorber más ofertas comerciales, ni Black Friday ni Ciber Monday ni lo del jamón, pero… esa tarde, estaba distraída y pasaba por delante del teléfono en el momento en que sonaba y lo cogí. La voz del hombre que recitó mi nombre y apellidos, tal y como constan en el DNI, en vez de atemorizarme como en otras ocasiones, me sedujo. Sin quererlo, me oí responder “Sí, soy yo”

La voz profunda y sensual me anunció que tenía una oferta irresistible diseñada especialmente para mí. En vez de decir aquello de “Gracias, ya estoy cubierta de todo, todo” y colgar, le pedí que me explicara la oferta. ¿¿?? ¿Qué me estaba pasando?

El hombre hablaba, intercalando unas pausas misteriosas como para confirmar que estaba entendiendo el mensaje. Yo, a cada pausa, contestaba con un “Sí, sí”. Acabé dándole el email, al que me envió la propuesta. Me llegó un número de pin al móvil (que también se lo había dado) para firmar digitalmente el contrato y en menos de diez minutos, ya era usuaria del servicio de mensajería especial “WindWords”.

Nunca hubiese dicho que esa llamada iba a cambiar mi vida. Sí, estoy bien. Muy tranquila. Diría, también, que “feliz” pero es un adjetivo con el que no me atrevo nunca, pero…estoy casi feliz. ¡Sí!

Yo era una de esas personas con hipersensibilidad a las opiniones de los demás. Las palabras de algunos me dolían. O me preocupaban o no me dejaban dormir. Sé que hay gente que sabe ser inmune a los sermones, reprimendas, críticas y comentarios, pero yo, no. A mi me afectaban mucho. Un ejemplo: mi cuñada dejando ir (como quien no quiere la cosa) que era una mala hija por no tener a mi madre viviendo en casa. Y yo, sabiendo que está perfectamente y que quiere vivir sola porque puede y quiere, sentir esas palabras taladrándome todo el día: “Mala hija, mala hija…”.

Ahora, todo es diferente. Me dices, querida compañera de trabajo, que me ves más estropeada y qué si me pasa algo y no me obsesiono con “estoy mal y me ven mal, estoy mal y me ven mal”. Llamo a WindWords o contacto vía su app y, a los diez minutos (no me explico como pueden ir tan rápidos) aparece un mensajero en mi puerta. En sus manos, lleva un extraño recipiente que parece no pesar nada. Me da una hoja de un material liviano y escribo las palabras que me han fastidiado el día. Firmo el comprobante y se va. A los pocos minutos, siento una brisa ligera y ya no le doy la más mínima importancia a lo que me ha dicho este o el otro. Me importa un pimiento. Ni me acuerdo…

Una vez, le pregunté al mensajero, por el destino de esa urna volátil y me respondió con una sonrisa: “Lo único que debes saber es que las palabras se las lleva el viento”.

Cada vez que lo pienso, juraría que el mensajero tiene la misma voz poderosa que el tipo que me vendió la oferta…

 

Hay que ir preparándose para la Navidad…

Cuando ya hay anuncio de Lotería, todo va a una velocidad supersónica, así que unas píldoras de Cosas-de-Navidad-Horrorosas ( o raras, cuanto menos), no va mal para ir poniéndose en situación.

Estética

Una barba navideña a la que no sé cómo clasificar.

Tampoco este peinado navideño…

El jersey-chimenea, por eso, me ha robado el corazón…; – )

Objetos

¿Tu espíritu navideño alcanza cotas tan altas que quieres pasearlo allí dónde vayas con tu coche? Este artefacto es la solución.

El árbol de navidad para encajar en el techo del coche…

¿Una forma original de adornar el árbol? Con estos dos pares de piernas, lo tienes resuelto.

Este es el resultado.

Y, hasta aquí, la primera dosis de píldoras para la adaptación a la Navidad, aunque…no puedo evitar acabar con el “Árbol Patético” de Charlie Brown…

¡Feliz fin de semana!

 

Literalmente.

 

Nunca pensé que una persona tan normal como yo, se convirtiera en un asesino.

La palabra “literalmente” es para mí, una maldición. Literalmente. Me he dado cuenta que hay muchas personas que la utilizan erróneamente. El otro día, en la televisión, escuché a un comentarista de un partido de fútbol, decir que un equipo se estaba comiendo al otro, literalmente….Si eso lo hubiese dicho yo…Miedo me da imaginármelo…Si eso lo hubiese dicho yo, los jugadores hubiesen practicado canibalismo en el campo. Así de literal.

Todo empezó hace unos meses, en la Fiesta Mayor de Litero, un pueblecito en medio de la montaña. Estaba pasando mis vacaciones en un apacible hotelito rural que mi mujer había localizado en una oferta-chollo en Internet. Entre las actividades propuestas, se encontraba la asistencia a las fiestas de un pueblo vecino… Mientras mi esposa bailaba acompañada por unas señoras que se empeñaban en no dejarla sola ni un momento, yo observaba el ambiente con un vaso de plástico lleno cerveza caliente en la mano. En una esquina de la plaza, había una atracción de una adivina . La adivina de Litero. Convencido que cualquier cosa era mejor que bailar con aquella horda de señoras exaltadas ( incluida mi mujer), me acerqué a la figura de negro que sentada tras una mesa plegable, observaba a los demás, como yo hacía un instante. En su recorrido visual, sus ojos velados por las cataratas, se quedaron fijos en los míos. Me estremecí. Ahora me doy cuenta que ese escalofrío que recorrió mi cuerpo desde los pies hasta la punta de mi flequillo, era una señal. Una advertencia a la que hice caso omiso.

Tras pagar cuatro euros, me senté frente a ella. Pude comprobar que era muy anciana y que aquellos ojos ,que me habían atemorizado, estaban ciegos. Me tomó de las manos e inmediatamente, antes de que pudiera sentir el contacto de sus dedos huesudos, las retiró como si hubiera sentido una descarga eléctrica. “No”– me susurró- “ No puedo leerte el futuro, hijo mío.” No pude evitar preguntarle el motivo a lo que ella me respondió : No insistas más. Estás maldito. ¿Maldito? ¿Cómo una señora con un aspecto siniestro, que se dice adivina, podía decirme que estaba maldito y quedarse tan tranquila? Aquello me irritó. “¿Cómo que “maldito”, señora?”– le pregunté alzando la voz.  “Déjame, desconocido. Hay algo en ti que no me gusta”. Lo normal es que me hubiese retirado del lugar y me hubiese dedicado a mirar a mi mujer que ahora, bailaba un pasodoble con una de aquellas señoras pero me levanté , airado y le grité a la anciana : “Oiga, le he pagado la tarifa. Me tiene que leer el futuro” frase que finalicé cogiéndole las manos, en el que gesto que ella había iniciado antes de echarme de aquella manera tan extraña.  Cuando contactaron nuestros dedos, sentí la fuerza de un rayo entrando en mi cerebro y oí a la anciana, jadeante: “Suéltame, monstruo.! Que la maldición de Litero caiga sobre ti!”.

Llegados a este punto, los cincuenta habitantes del pueblo, rodeaban el tenderete y mi mujer me cogía del brazo, separándome de la anciana adivina que me miraba , desde su ceguera, con furia contenida.

Volvimos a casa y el incidente se convirtió en una de las anécdotas del viaje, que explicábamos en las cenas con amigos . Nada más hasta que…empezaron a pasar… cosas …raras. Literalmente.

La primera vez que ocurrió me encontraba en el trabajo. Mantenía una discusión con un compañero, hasta que harto , le espeté : Vete a freír espárragos. Cual no sería mi sorpresa cuando veo que se va al comedor de la empresa, pide espárragos, una sartén, aceite de oliva y se pone a freírlos. Lo tomé como una bromita pero…algo en el vacío de su mirada me decía que las cosas no iban bien.

La segunda fue más dramática. Estaba, también , en la oficina. Nuestra empresa estaba atravesando dificultades y ya se habían producido algunos despidos inesperados. Así que cuando requirieron la presencia de Martínez en el despacho de gerencia, todos pensamos que era el siguiente. Al salir de la reunión, nos explicó que , simplemente, le habían pedido unos informes . Respiraba aliviado. Yo le dije : ¿Se te habrán puesto los huevos por corbata, no? Lo que pasó después, es difícil de explicar. Tampoco querría dar muchos detalles pero , literalmente, se le incrustaron los testículos en la garganta. En el Hospital nadie se podía explicar cómo podían haber llegado hasta allí…

Hay que tener mucho cuidado con la “literalidad”. Literalmente significa “al pie de la letra” , “ que sucede exacta y realmente como se expresa”… Y eso, es malo. No puedo evitar pensar en lo que ha pasado en muchos lugares con la interpretación “literal” en términos religiosos… Pero, para mí, “literalmente” es una maldición. Hay frases, expresiones de nuestro lenguaje que , cuando yo las verbalizo, se hacen literales.

A mi hermano, le acusé de tirar la casa por la ventana. Actualmente, está internado en un centro psiquiátrico, después de haber tirado todos los muebles y objetos de decoración por la ventana. Lo pararon cuando estaba intentando demoler unos tabiques para tirarlos, también, por la ventana.

A una vecina , que viajaba conmigo en el ascensor, al ver que estaba muy resfriada, le comenté que la veía hecha una sopa y, al instante, su ropa cayó desmayada en un charco de sopa ( que por el aroma, podía ser un caldo de pollo).

Lo peor, por eso, ha sucedido esta noche… Sí, admito que mi amor por mi esposa, no estaba en sus mejores momentos. Es más, nuestra crisis avanzaba a pasos agigantados sin nada, ni nadie que pudiera pararla. Me irritaban todas sus frases. Sus gestos. Sus manías. Me ponía de los nervios…ella. Toda ella.

El día había sido especialmente difícil y , al llegar a casa, me la encontré dispuesta a entablar una discusión demoledora, con el único objetivo de complicarme la existencia. Había un momento estelar en esas batallas, en las que lloraba intermitente, mientras me miraba con unos ojos suplicantes y falsos.Hoy, cuando estaba en pleno apogeo del “momento ojos de carnero degollado” yo, la he odiado intensamente y ese ha sido el instante en el que he decidido ser…literal.

He sentido una perversa satisfacción en mi voz, cuando le he dicho : “No me mires con ojos de carnero degollado”.

En pocos segundos, su cabeza ha caído hacia atrás, dejando expuesto su cuello degollado y unas orejillas peludas que emergían del nacimiento de su cabello. Me he sentido exultante. Había acabado con ella y había sido muy fácil, pero entonces…Entonces, he cometido el error de mirar sus ojos y en ellos, he visto reflejado a un asesino. Literalmente.

Esa imagen me persigue y me perseguirá el resto de mis días y sé que no podré vivir así. Sólo soy un hombre normal…He decidido acabar con esto, antes de que sea demasiado tarde.

Con estas líneas, dejo constancia de lo que aquí sucedió. Sé que a Su Señoría, el Sr. Juez, le vendrá bien para entender, sobre todo, el aspecto de carnero degollado de mi esposa. Me gustaría añadir que la vecina del 3ºC, Hermenegilda López, no está desaparecida. Ella , se convirtió en sopa. También sospecho que el suicidio de Florencio García, que se tiró por una ventana, no fue tal y se debe a una desafortunada conversación que tuve con él, de esas en las que se dice “Si te dicen que te tires por la ventana, ¿Tú te tiras?” Su  respuesta me incitó a contestarle “ Pues, tírate”. Es evidente que se tiró.

Dicho esto, pongo fin a la maldición, literalmente.

“Tierra, trágame”