Mari Pili y su espejo.

¿De verdad lo vas a tirar?- Preguntó Mari Pili. No se lo podía creer. ¡Si era un espejo precioso! –…pero ¿Por qué? ¡Si es precioso!.

Blanca dejó el espejo en el suelo y miró a su amiga: Lo he intentado romper, pero no puedo. Es indestructible. Y no es precioso, es, es…maligno. Lo compré en un mercadillo, por cuatro duros. No creí al hombre del puesto de antigüedades cuando me dijo que era el espejo del cuento de Blancanieves. Es más, aquel tipo me pareció siniestro… Cuando se enteró que me llamaba Blanca, casi que me lo regaló. ¡Maldito regalo!

Mari Pili acarició el elaborado marco de madera . Lo habían decapado en un blanco roto y enmarcaba el espejo convirtiéndolo en un objeto delicadamente bello.

-¿Estás oyendo las tonterías que dices? ¿Un espejo maligno? ¿Blancanieves? Si no te conociera tanto, pensaría que te has vuelto loca. ¿Qué te ha hecho el espejo, eh?

Te cambia, Mari Pili. Te convierte en alguien diferente…pero conmigo no lo va a conseguir. Va al cubo de la basura pero ¡ya!.

-. No puedo dejar que tires esta preciosidad. Dámelo a mí.

No te puedo hacer eso. Esta cosa…esta cosa ¡habla!… y te convence… ¡No! A la basura, dónde no pueda hacer daño a nadie.

Al salir de casa de su amiga, Mari Pili se encontró encaramada en el container, trasero en pompa, rebuscando en la basura el dichoso espejo.

Ya en casa y después de una ducha, colgó el precioso espejo de Blancanieves en su habitación…Contempló, satisfecha, lo bien que quedaba. Su cama, con dosel y visillos de gasa, era una reproducción a tamaño adulto de una cama de princesa. En una esquina, había un diván, de un intenso color violeta lleno de cojines de terciopelo granate. Un tocador de madera blanca, decapada y del mismo tono que el espejo,  se apoyaba en la pared. La superficie estaba llena de perfumes, esencias, aceites y cremas. Delante, una silla imponente, en seda también violeta, en la que Mari Pili se sentaba para maquillarse o desmaquillarse, para ponerse sus mascarillas revitalizantes o relajantes o para mirarse mientras cepillaba su larga melena de color chocolate.

En ese momento, dejó de mirar a su alrededor y se concentró en el rostro que le devolvía el espejo. Inició sus rituales cosméticos. Examinó con atención su piel, limpia y fresca. No veía arruguitas nuevas y parecía que conservaba un nivel de tersura bastante correcto. Eligió una crema hidratante e inició un masaje facial para permitir que el producto fuera absorbido por la piel. Cuando acababa ese proceso, su piel lucía sana y sus ojos brillaban. Se veía guapa, mucho más que cuando se maquillaba… Y es que Mari Pili era guapa. Y lo sabía. Apoyó la mejilla en la mano y mirándose fijamente en el espejo preguntó : Espejito ¿Quién es la más bella del mundo?

El espejo se tornó brumoso y una especie de nube empezó a deslizarse de arriba abajo…Una voz profunda le respondió: La más bella eres tú.

Mari Pili se quedó pasmada. ¿Sería verdad que el espejo hablaba? Se levantó de un salto y se alejó hacia el otro extremo de la habitación.

A ver, repite eso- le dijo con voz débil y temblorosa.

La más bella eres tú – repitió el espejo.

Mari Pili se desmayó al instante. Cuando recobró el sentido, se acercó al espejo. No tenía miedo, el golpe en la cabeza la había dejado aturdida…Con un tono más firme esta vez, volvió a preguntar: ¿Quién es la más bella del mundo?

La más bella eres tú – repitió el espejo  y añadió- pero…

-¿Pero?- Mari Pili estaba asombrada e intrigada– ¿pero… qué

-…Pero yo de ti– en ese momento la voz cambió de entonación y se hizo más femenina y con una musicalidad muy marcada- me haría unas mechas. De verdad, tu tono es precioso y muy fashion pero le falta un poco de vida. Más luz. Yo me haría unas mechitas en la zona delantera de un rubio dorado. Te quedarán de fábula.

Mari Pili empezó por unas mechas de rubio dorado, le siguió un corte de pelo “más dinámico” y por capas (que la hacía parecer más joven) y un cambio en el guardarropa y unos kilitos de menos y uñas de porcelana y unas inyecciones de bótox y depilación láser y elevamiento de pecho y eliminación de ojeras y…Nadie podía decir que Mari Pili no estuviera fantástica, aunque para ello tuviera que ir cada quince días a la peluquería, al dermatólogo, al nutricionista,…

Si algo tenía Mari Pili , eran muchos amigos. Era una persona sociable y acogedora. Pero,  un día,  se dio cuenta que ya no la llamaban tan frecuentemente, ni la invitaban a cenas y fiestas… No sabía cuándo había empezado a pasar aquello pero, estaba sola y se sentía sola. Pensaba en ello, sentada en su tocador delante del espejo.

-¿Qué habrá pasado? ¿Qué habré hecho yo, para merecer esto? Ni siquiera Blanca me responde al teléfono y cuando me la he encontrado, me saluda de forma cortés pero siento que está deseando salir corriendo…

– Tus amigos no te merecen, cariño. – Dijo el espejo.

– Tienes razón. Siempre tienes razón y yo tengo suerte de tenerte conmigo .Sin ti, no hubiera podido resolver aquel terrible dilema cuando descubrí que el marido de mi mejor amiga tenía una amante. Fue buena idea, decirlo en público en aquella fiesta, para que el traidor no pudiera escapar.

Lo de mis hermanos y la herencia de papá. Otro tema espinoso. ¡Menos mal que te tenía conmigo, espejo maravilloso! Era verdad que habíamos hecho aquella jugada fiscal con papá en vida, para que no se nos comieran a impuestos y que yo, que era la única chica de los hermanos (y soltera), lo tenía todo a mi nombre y que después debía repartir entre los tres , vía el holding de empresas de la familia. Tú, espejito, me hiciste ver que no había nada firmado…Ni un papel. Era una verdad moral pero no era una verdad legal. Esa frase nunca la olvidaré. Ahora soy inmensamente rica ¡No es lo mismo un tercio que todo!

Y me sabe mal lo de mi cuñada pero… Había que acabar con ella. Nos había oído, espejito…Y lo iba a explicar a la familia. Quería encerrarme, como si yo estuviera loca… ¡Yo! Quería el dinero… El dinero lo estropea todo…Lo de romperse la crisma , al resbalar en la ducha, con la cara embadurnada de crema exfoliante verde, fue una idea genial. Y nadie me vio…

¿Sabes que te digo? ¡Mejor así!. Tú y yo. No necesitamos a nadie más.

Mari Pili observó su rostro atentamente…Uf! Se le estaba descolgando un poquito el pómulo izquierdo y los labios se habían hinchado mucho. Y ese parpado que se le caía a cada dos por tres… No podía ser.  Pediría hora al día siguiente, para volverlo a equilibrar. Sonrío al espejo, mirándolo con ojos desquiciados.

Dime espejito mágico, que no me canso de oírtelo: ¿Quién es la más bella, por dentro y por fuera, del mundo mundial?-

Y el espejo respondió: – La mujer más bella por dentro y por fuera del mundo mundial, esa eres tú, Mari Pili. Y aprovechando la ocasión , déjame darte uno de mis sabios consejos: debes encargarte de Blanca. Hace muchas preguntas sobre “el espejo” y empieza a sospechar que me tienes escondido. Es la única que sabe lo que puedo hacer y no querrás que se apodere de mí de nuevo, ¿no? Escúchame atentamente, Mari Pili. Te voy a explicar lo que he pensado para solucionar lo de tu amiga…

 

Justicia Poética.

 

Hace un tiempo, recibí un mail con un bello poema de Víctor Hugo, el escritor del romanticismo francés del Siglo XIX. Lo guardé, por aquello de que algún día lo podría utilizar para el blog …

Aquí tenéis un fragmento del poema “Te Deseo”:

Te deseo primero que ames,
y que, amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que, si es,
sepas ser sin desesperar.
.
Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.
.
Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que, entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro. (…)

Si tecleáis en Google, “Te Deseo Víctor Hugo”, encontraréis multitud de entradas reproduciendo este poema. Pues NO es de Víctor Hugo. Su autor es Sérgio Jockyman, poeta y periodista brasileño.

Este es uno de los tantos poemas apócrifos (la autoría se atribuye a alguien que no es su autor) que circulan por Internet. Otro: “Queda Prohibido”.

Queda prohibido llorar sin aprender
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos
sentirme solo alguna vez.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños. (…)

Podría ser de Pablo Neruda, pero es de un joven poeta vasco que lo publicó en el 2001. Hay que reivindicarlo: Alfredo Cuervo Barrero escribió el poema “Queda Prohibido”.

No queda ahí la cosa: El “Instantes” de Borges es de Nadine Strain; “La Marioneta ” de García Márquez es de Johnny Welch, El “Quien muere” de Neruda es de Martha Madeiros… Por haber “Apócrifos”, hay hasta Evangelios…

Hoy, reivindicando la verdadera autoría de estos poemas, me he tomado la justicia por mi mano. Justicia poética…

 

El cuento de la criada.

‘The Handmaid’s Tale’ (El cuento de la criada) se ha convertido en la serie que más me ha impactado de lo que llevo visto este año. Sorprendente y terrorífica. Increíblemente distópica pero casi que no, que lo que más aterra es lo cerca que se puede estar de algo así…

Me han impresionado los actores, la banda sonora, la escenografía…Esos colores impactantes en un mundo tenebroso que, a la vez, es luminoso y con manchas rojas, azules, blancas…Creada por Bruce Miller y dirigida con un estilo increíble por Reed Morano…No digo nada más porque creo que es un tesoro verla sin tener ni idea, sin spoilers ni información previa.

Pero lo que más me ha sorprendido es la novela en la que se basa la serie. He hecho una cosa extraña : he visto todos los episodios y, después, me he leído el libro.

La curiosidad me llevó a buscar información sobre esa serie que me estaba dejando alucinada y descubrí que está basada en una novela de Margaret Atwood  (Wikipedia : Margaret Eleanor Atwood (Ottawa, 18 de noviembre de 1939) es una prolífica poeta, novelista, crítica literaria, profesora y activista política canadiense En la actualidad divide su tiempo entre Toronto y Pelee Island, en Ontario. ) . Entre sus numerosas distinciones, se incluye el Premio Principe de Asturias de las Letras 2008.

Escribió “El cuento de la criada” en 1985. Una novela de culto de una escritora muy reconocida que yo desconocía. La he leído sabiendo lo que pasaba y poniendo un rostro a los protagonistas porque ya nada puede parar esa conexión con la serie de TV. Y aun conociendo la trama y el desenlace he disfrutado muchísimo de la lectura de la novela. Ha sido un placer descubrirla.

Margaret Atwood colaborará en la segunda temporada de la serie que se crea a partir de material nuevo. No sé si superará a esta novela, increíble, que os animo a leer pero está claro que necesitan a Margaret.

Impresionante, todo.

 

Lector Constante Satisfecho .

“Te he preparado unas cuantas cosas, Lector Constante; las expongo ante ti a la luz de la luna. Pero, antes de que contemples los pequeños tesoros artesanales que tengo en venta, hablemos un poco de ellos, si no te importa. No nos llevará mucho tiempo. Ven, siéntate a mi lado. Y acércate un poco más. No muerdo.
Aunque… nos conocemos desde hace ya mucho tiempo, y sospecho que sabes que eso no es del todo cierto.
¿No es así?”

Acabo de leer “El Bazar de los malos sueños” de Stephen King. Es un libro de relatos, cosa que me ha venido muy bien, ya que es un autor que a mí me engancha especialmente y, en formato cuento, puedo administrarme dosis menos maratonianas…

Como siempre, me ha dejado maravillada su capacidad creativa y narrativa. Aunque siempre me encuentro a alguien que me dice que ahí no hay calidad literaria y que es una fábrica de best-sellers comerciales, yo soy lo que King denomina “Lector Constante”. Con “El Bazar de los malos sueños” ha hecho felices a los fans y abre una puerta a los que nunca lo han leído o lo han hecho poco. Lo recomiendo a todos: Los lectores constantes, los inconstantes y los que nunca se han dejado caer por sus páginas. Hay terror, ciencia-ficción, humor…

Me gustaría comentar, especialmente, dos cosas de este libro. La primera es la “introducción” a cada relato. Stephen King te explica cómo se le ocurrió lo del periodista de necrológicas, o en qué se inspiró para el Kindle más extraño que se conoce o cómo sus vivencias personales le han llevado a escribir un cuento determinado. Esa información previa, le ha dado una nueva dimensión a la lectura y la ha mejorado.

La segunda es mi queja formal por el destrozo de portada del libro. Su autor es Nicolas Obery, artista digital que tiene obras impresionantes, pero… ¿Quién lo rotuló? ¿A quién se le ocurrió poner esas letras rojas, cargándose la imagen? ¿Por qué tiene que parecer un libro de terror raruno?¿¡??

Pues eso, portada muy fea. Ya lo he dicho.

NB : En la cabecera de este post, la ilustración original.

Low Writery.

En estos días de vacaciones…me ha vuelto a pasar.

He tenido un brote de hipergrafía…. En realidad, no he padecido “la inevitable necesidad de escribirlo absolutamente todo”, pero sí que me topé con mi proyecto fallido del último NaNoWriMo y, tras una lectura rápida, sentí la inevitable necesidad de acabar ese texto. Y lo he hecho este mes de agosto.

Al principio, era la historia de un escritor sin historias y, al final, se ha convertido en “Low Writery”, una novela corta o un relato largo, según como se mire.

Ahora viene el mejor momento del proceso: la libero y la dejo aquí, para que sirva de alimento a los habitantes de Leganon…

Descarga en *pdf

Low Writery

low

Cocinando… #NaNoWriMo15

Este año, tampoco voy a ganar el NaNoWriMo. Por lo menos oficialmente…

Sólo lo he conseguido una vez, con “Te voy a llevar al huerto” (2012). El año pasado, con Íncipits” , el breve thriller del asesino de las bibliotecas, acabé en unas 80 páginas . Para que fuera una novela más “imponente” pensé en alargar pasajes con más descriptivos y más recreación de escenarios, pero…la historia se rebeló contra su autora porque no hubo forma de ampliarla. El circulo estaba definitivamente cerrado y no llegué a las 50.000 palabras…

En esta ocasión, con “La increíble historia de un escritor sin historias”, me ha ocurrido exactamente lo contrario. No llegaré al objetivo de 50.000 palabras en un mes, pero estoy en casi 38.000 y en la mitad de la historia. Necesito más tiempo…

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Extraoficialmente, siempre gano con el NaNoWriMo.

El auto-reto me obliga a buscar una historia, a esquematizarla y a escribirla. Lo que no hago por falta de tiempo y, también, por dispersión, entra en “Agenda” en el mes de noviembre. En definitiva, el NaNoWriMo me permite cocinar mi novela.

El pobre James Muller, el escritor protagonista con ínfulas de Stephen King de mi pseudo-novela, está ahora, guisándose a fuego lento. Pobrecillo… No encuentra nada de lo que escribir y , además, cree que le han insertado una batería ( o algo así) que hace que se descargue si no escribe. Ahora mismo, el tipo está fatal. Sé cuál será su destino porque la trama ya está configurada, aunque, admito, que puede haber alguna improvisación. Un poquito de sal y pimienta o una rectificación de vinagre…

No sé cuantas palabras tendrá “La increíble historia de un escritor sin historias”, pero ahí estoy, con el delantal puesto y la cuchara de madera. Y cocinando , gracias al NaNoWriMo… ; – )

 

Ya estoy de #NaNoWriMo…

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Ya me estoy sometiendo a la presión de escribir 50.000 palabras durante el mes de noviembre: un proyecto de novela o una novela con todas las palabras…Ahí vamos…

De momento, la auto-imposición del reto y la auto-presión funcionan. Es curioso como todo está en modo “auto” …

La idea de este año surgió a partir de un comentario en este Blog. No iba a participar por no tener ni idea de la idea… Y, de repente, apareció… También, “auto”.

Mi proyecto se titula “La increíble historia de un escritor sin historias” y se está convirtiendo en un serio homenaje a Stephen King.

Y lo mejor del Nano de este año es que me lo estoy pasando en grande con este pobre escritor protagonista….

Empieza así:

 

PORTADA

The scariest moment is always just before you start.

Stephen King.

Introducción

Se lo acaban de llevar.

Me han hecho salir de la habitación, pero lo he observado todo desde la salita común. Tras el médico, las enfermeras y el forense han entrado el camillero y el equipo de limpieza. En pocos minutos, la habitación ha quedado lista para ser ocupada por otro paciente. Hay lista de espera para entrar en La Residencia…

Habitaciones que parecen de un hotel de lujo, vistas insuperables, sala de cine, gimnasio, biblioteca, un mini-casino, restaurante con Chef francés…Si no fuera por los médicos y las enfermeras, por el instrumental y la maquinaria médica, nadie diría que es un lugar dónde se viene a morir.

Echaré de menos a James…

 

 

 

 

 

 

Cita literaria.

Pero no “cita” como sinónimo de “frase”. No, cita de la de agenda. Con su fecha y duración determinada…

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Cuando empecé con este Blog, lo hice porque quería escribir. El objetivo era contar historias. Ficción. Escritura de ocio… Y es que escribir me provoca una gran satisfacción. Me proporciona ese tipo de “momento pleno” con el que cuesta tanto coincidir.

“Escribir es la soledad máxima y, por contra, la compañía global. Tú y tus personajes. Es la libertad” (Jordi Sierra i Fabra).

Además, la posibilidad de que alguien me leyera ( que no fueran los pobres damnificados de mi entorno) añadía una dosis muy grande- enorme!!- de gratificación.

He escrito con cierta regularidad. En la cabecera de este Blog, esta toda mi producción literaria…Desde la remasterización de “La Asesina del Pollo” he escrito algún relato, algún micro pero…nada contundente. No encuentro la historia y ella tampoco me encuentra a mí… Y quiero toparme con una idea, darme de bruces , cazarla al vuelo, porque tengo ganas de sentir, de nuevo, eso que me pasa cuando escribo por qué sí.

“Cada vez que me veo en apuros entro en contacto con las historias, la fantasía. Y soy feliz” (Orhan Pamuk).

Como quien no quiere la cosa, ya se acerca de nuevo el NaNoWriMo. Un mes para escribir una novela de 50.000 palabras. Lo conseguí en el 2012 con “Te voy a llevar al huerto”, no participé en el 2013 y llegué a casi 30.000 palabras con” Incipit” el año pasado. Ambas experiencias fueron muy interesantes , la verdad. Me lo pasé en grande.

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En esta Edición 2015 estoy en estado de No sabe/No contesta muy a mi pesar. Me encantaría que una trama se colara por mi ventana pero, de momento, por aquí no ha pasado nadie…

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“Déjate llevar por el niño que fuiste” (José Saramago).

NB : Al final, la cita literaria iba plagada de citas literarias…

SuperTom

 

María de los Ángeles , enfermera psiquiátrica titulada , suspiró… No era un suspiro de alivio, era uno de esos que reflejan el cansancio de la jornada… Había aprovechado sus diez minutos de descanso para degustar una taza de té y aliviar la pesadez de sus piernas. Había pensado en sentarse en la mullida butaca de la Sala de Personal y tomarse la infusión calentita pero no lo había conseguido. Estaba de pie, frente a la ventana, admirando los fabulosos jardines del Hospital Psiquiátrico Marvel. Bellas extensiones de hierba recién cortada, parterres aquí y allá llenos de caléndulas, rosas , violetas y orquídeas. Arbolitos, bancos y mesas. Un estanque lleno de peces de colores y un pequeño cenador, perfecto para las sesiones de lectura…Un jardín hermoso …

María de los Ángeles, enfermera psiquiátrica titulada, hacía un año que trabajaba en el Hospital Psiquiátrico Marvel . Tras haber pasado por varias instituciones públicas, la plaza en aquel centro privado le había sonado a música celestial.  Y no se había equivocado.

Las instalaciones eran dignas de un hotel de lujo y los pacientes eran tratados como huéspedes especiales. Las personas que elegían el Marvel, lo hacían de forma voluntaria . El Hospital, sólo aceptaba casos de autointernamiento. No sabía lo que podían pagar aquellas personas por las estancias indefinidas para tratar sus trastornos mentales pero lo que María de los Ángeles sí sabía es que su sueldo era fenomenal.

La habían destinado al área llamada “Slow”. Tenía varios pacientes a su cargo, todos ellos afectados por patologías mentales diversas pero en ningún caso peligrosos o problemáticos. Básicamente, se encargaba de dosificar adecuadamente la medicación de cada uno, coordinar a los equipos de aseo e higiene ( aunque los pacientes eran autónomos) y programar las actividades de terapia y ocio.

Uno de los internos de su unidad era Tom. El fantástico y maravilloso Tom que en ese mismo instante estaba paseando por el jardín… Arquitecto, atractivo, atento. Era un triple A. Estaba imponente con aquella ropa deportiva que le indicaba que era la hora del deporte. Tom lo hacía por libre. Sabía trabajar sus músculos y era un gran corredor. Ahora, lo veía acelerar el paso para acabar iniciando una suave carrera al trote , en dirección a los rosales…

Tom se paró en seco. Miró en todas direcciones, cerciorándose de que nadie lo observaba. A unos pasos de la línea de rosas, había construido una pequeña cavidad, en la que escondía su tesoro. Abrió la trampilla disimulada por la hierba y cogió una bolsa.

Primero, sacó un slip de color rojo. Tom se colocó el calzoncillo ceñido, encima de sus mallas para correr.

Se rasgó la camiseta blanca que llevaba y quedó expuesto con una especie de body pegado a su piel, también de intenso color rojo. En el centro, rodeado con un círculo, se leía SuperTom.

Después, desplegó una capa que estaba confeccionada con una tela brillante de color verde, con el borde festoneado por un ribete de lentejuelas rojas y se la ajustó al cuello. La cogió con ambas manos y la movió, en un gesto parecido al de un torero, para colocársela correctamente.

Un antifaz y una extraña capucha que cubría su cabello oscuro, completaba el disfraz.

-SuperTom al rescate de la humanidad!

Los vigilantes que circundaban el jardín, lo vigilaban de cerca. Mientras estuviera en la zona de las flores, no había peligro .Ya se había escapado alguna vez y se había subido a la copa de un roble centenario y enorme, para tirarse desde el punto más alto. Estaba convencido que, como muchos superhéroes, podía volar.

¡Qué pena de hombre!- se dijo María de los Ángeles, mientras daba un sorbo a su taza de té. Oyó abrirse la puerta y saludó a María Antonia, una de sus compañeras.

María Antonia se sentó en la butaca con un café y el periódico del día.

-¿Te has enterado? Han aparecido casas nuevas en la zona de los terremotos y otras, completamente restauradas…En una noche. ¡Es increíble! ¿Me estás escuchando María de los Ángeles?

Perdona, estaba distraída. SuperTom está en su hora de delirio …  ¡Eso de las casas , parece un milagro! He oído en la radio que debe ser una brigada que sólo trabaja por la noche…¿Qué tal el día?

-Un poco movidito. Me han asignado un Síndrome de Stendhal y un París. Oye, ¿Qué tal una cena este fin de semana? He hablado con Mari Trini y está libre. ¿Te apuntas?

(…)

A medianoche, Tom se despertó. Desperezó su cuerpo atlético y se asomó a la ventana. No había luna llena y eso era bueno. Menos preocupaciones . Más fácil ocultarse. Salió de su habitación, completamente desnudo para ir a la zona de refrigerios. Siempre había una sala con diferentes alimentos a la disposición de los internos que él sólo frecuentaba por la noche. Nadie se atrevía a increparle, intimidados por su desnudez . Había tenido en cuenta que todo eran mujeres y que él , era un hombre muy atractivo.

En uno de los armarios de la Sala, Tom había fabricado un doble fondo en el que se escondía su ropa de trabajo. Abrió una compuerta secreta y apareció un pequeño ordenador que leyó su iris. Un zumbido electrónico le indicó que la identificación había sido correcta y el armario se abrió, iluminando la sala con la luz blanca de su interior.

Tom tecleó el código de desbloqueo y observó como unos brazos articulados exponían su traje de superhéroe. Era de una aleación de titanio y microtucesita y le permitía ser inmune a las balas, los golpes, el fuego y las descargas eléctricas. Además, con él, podía volar.

Se ajustó las muñequeras con los procesadores inteligentes integrados y marco la función de detección de la misión. Inmediatamente, aparecieron unas coordenadas geográficas.

Se ajustó la máscara y se colocó las gafas de ultra-visión-súper-fina.

Se encaramó a la ventana de la Sala de Refrigerios y con sus brazos y la fuerza potenciadora de la microtucesita, separó los barrotes de protección. No debía olvidar colocarlos en su posición original a la vuelta de la misión.

Saltó al vacío y a los pocos segundos, se activó el sistema de propulsión . Tom puso rumbo a la zona del desastre. Tenía unas horas para reconstruir las viviendas destruidas y volver al Hospital Psiquiátrico Marvel.

Su anterior vida, como arquitecto y superhéroe, casi lo destruye. Nadie podía saber que él era SuperTom y casi, casi, lo habían descubierto. Un día, le habían hablado del Marvel y una idea tomó forma en su mente.

Trastorno por estrés. Arquitecto desquiciado.

El mejor escondite. La mejor tapadera del mundo.

-SuperTom al rescate de la humanidad!- gritó en la noche, disfrutando del vuelo, mientras su cuerpo se deslizaba veloz, entre las nubes…

(…)

María de los Ángeles, estaba mirando el cielo. Estaba acalorada. Aún no se había repuesto de la impresión : ¡Qué hombre!. Le habían dicho que Tom se levantaba desnudo a comer algo por la noche, pero no era lo mismo verlo que oírlo. ¡Cuando se lo explicara a María Antonia y Mari Trini!.

Y entonces, una estela brillante cruzó el firmamento…

-¡Una estrella fugaz!-exclamó María de los Ángeles, enfermera psiquiátrica titulada.

Tengo que comprar una mesa…

Lo que le digo a todo el mundo es que , tras mi viaje a Japón, he cambiado espiritualmente y me he rendido a su estilo de vida ( lo que incluye comer sentado en el suelo). Para que mi historia sea más creíble, he aprendido a cocinar sushi

A los que vienen de vez en cuando, les divierte toda esa parafernalia oriental y se sientan en los cojines encima de la tarima, entre risas y contorsiones varias. Los “habituales” no me preguntan por la mesa porque ellos conocen la historia (aunque no se la crean) pero si que me piden que me compre una mesa. Otra. La que sea…pero una mesa…

Los entiendo perfectamente . Sé que las timbas de póquer no son lo mismo a ras de suelo…pero yo soy el único soltero, con casa disponible y tiempo de sobras…además, soy amigo de mis amigos y siempre estoy dispuesto a abrir las puertas de mi piso. No creo que sea tan importante que tenga una mesa , ¿no?

Tampoco hay que olvidar que a las mujeres, les encanta todo este ambiente japonés y lo de ser un experto en sushi me ha permitido pasar algunas veladas memorables…Ya me entendéis…

Con lo que no contaba era con lo de enamorarme. Y tampoco contaba con lo de que ella  viniera a vivir conmigo tan pronto. O sea, ya. Ya está aquí.

Mis amigos vienen menos y las timbas, semanales, han pasado a ser mensuales pero…mira… estoy loco por esta mujer y me compensa pero…ya ha empezado a hablarme de la mesa. Este sábado pretende que vayamos a comprar una  y a mí, sólo de pensar en esa posibilidad, me ha dado un ataque de pánico.

Y lo peor, es que no tengo ningún apoyo. Mis colegas están contentos por poder jugar a las cartas ( aunque sea una vez al mes) encima de una buena mesa y se ríen de mi cuando les explico el trance por el que estoy pasando.

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Yo he sido víctima de una mesa loca. La anterior a esta era un modelo rústico que provenía de la casa de campo de mis padres y que estaba vieja y bamboleante ( tuvo un ataque de carcoma) pero era de una madera maciza y oscura que me encantaba. Cuando me llamó un amigo para ofrecerme la oportunidad de mi vida ( conseguir una súper mesa de diseño, totalmente gratis) no dudé ni un instante y dije que sí. Lo más sorprendente es que no tuve que ir a buscarla yo … Me la trajeron a casa ,una hora después de haberla aceptado.

Y digo sorprendente, porque el que regala un mueble, normalmente quiere deshacerse de él, rápidamente ( sí) , pero no se quiere hacer cargo del traslado ( evidentemente) y más si es un mueble voluminoso. Normalmente, el favor que te hacen lo pagas con el favor que les haces al desplazar, fuera de sus vidas, esa cosa que ocupan un espacio importante. En este caso, sesenta minutos después de colgar el teléfono, unos señores de UPS descargaban la mesa en mi salón y se llevaban la vieja mesa familiar. Juro que me pareció que , cuando la bajaban por la escalera, las patas carcomidas me hicieron un gesto un tanto obsceno.

La nueva mesa era preciosa. La acaricié , pasando suavemente las palmas de las manos por la superficie brillante. Oí un gemido que ignoré y seguí mi ruta acariciante. Más gemidos…Busqué el origen del sonido , pensando en mis vecinos , pero al cesar el contacto con la mesa, se hizo el silencio. Estaba yo pensando en aquel extraño fenómeno, cuando sonó el timbre de la puerta.

Mis amigos entraron en tropel, cargados de cerveza , dispuestos a celebrar la timba semanal. Cubrimos la mesa con un tapete de fieltro verde oscuro y dispusimos los elementos necesarios para nuestro ritual: las cartas, las botellas, los ceniceros, …Fue una noche infernal : el mantelito siempre estaba arrugado. En varias ocasiones , parecía moverse y tumbaba los botellines de cerveza o desmadejaba el taco de cartas. A uno de mis colegas, se le cayó un cigarro fuera del cenicero y quemó el tapete. No entendimos su enfado cuando nos acusó de darles patadas por debajo de la mesa. Se levantó y se fue dando un portazo, con los tobillos hechos una piltrafa. Después supe que había sido ella, claro.

Las cosas fueron empeorando a medida que pasaban los días. Si te olvidabas el salvamanteles ( yo no sabía ni que existían) y se quemaba un poco, me sacudía con la patas. Si no ponía el mantel y colocaba mi portátil encima, al calentarse la batería, la mesa se enfadaba y se doblaba en dos . No aplastó mi Mac de milagro.

El mantel , que debía ser de lino y planchado ( no toleraba las arrugas) era lo único con lo que estaba tranquila . Si comía sin él, extendía sus patas horizontalmente y me dejaba plantado en el suelo , con desparrame de platos y vasos. Al darme cuenta de lo que pasaba, emprendí una lucha sin cuartel contra la mesa.

Quería doblegarla.

Comía con espinilleras y coderas, ideé un sistema de barras de hierro para impedir que se doblara e incluso, apilé libros debajo, cubriendo su altura para que no pudiera desplomarse… Mis amigos me confesaron que creían que estaba loco en esa época de mi vida… y es verdad. Estaba loco .

Y la mesa, también.

La muy bruja, nunca se mostraba hostil cuando había alguien en casa. Lo hacía en la intimidad, con el único objetivo de fastidiarme …Llegamos a los insultos ( la mesa, hablaba) y a las manos ( y a sus patas). Descubrí, con horror, que no podía moverla. Ni cortarla con una sierra del tamaño de la de Viernes 13.  La situación se hizo muy , muy tensa y , lo peor, no veía solución.

Al mes de tener la mesa loca en mi casa, el que estaba a punto de volverse loco era yo. Aunque penséis que ya lo estaba ( ¿Quién batalla contra una mesa?) os prometo que todo lo que os he explicado, es verdad. No fueron imaginaciones mías. Tengo vídeos y fotos que lo demuestran. Así que, consciente de lo inusual de la situación y el peligro que corría,  tomé una decisión : ella o yo.

Y fui yo.

Puse el piso a la venta a un precio atractivo e incluí “todos los muebles”. No tardé en venderlo, perdiendo dinero pero, ganando , al fin, la batalla contra la mesa loca.

Allí se quedó… De momento, el nuevo propietario no ha contactado conmigo, aunque también es verdad, que me cambié de teléfono e intenté borrar mi rastro lo mejor que pude.

Me tuve que ir a vivir a las afueras  ya que el dinero que obtuve de la venta del piso , fue ridículo pero …es que era el precio de eliminar a la mesa loca de mi vida… Cuando llegó el momento de amueblar el diminuto apartamento, no me vi capaz de comprar una mesa nueva.

Tengo un trauma. Serio.

…pero dicen que el amor todo lo puede, ¿no?…Y , por ella, por la mujer de mi vida, tengo que conseguir superarlo.

Iré a la maldita tienda y prestaré atención a las mesas que allí habitan. Tendré que controlarme para no dar unas patadas a las patas o pasar las manos por la superficie para observar su reacción… Me llevaré un punzón y un mechero.

Y las espinilleras.

Por si acaso.