#Encasa (lo de lavarse las manos)

Hay unas normas sanitarias básicas que debemos cumplir a rajatabla: el correcto lavado de las manos y evitar acercarlas al rostro. Son muy fáciles de ejecutar, pero deben ser más frecuentes y precisas ( zonas y tiempo de lavado).

Lo que he aprendido estos días es :

-. Me he estado lavando mal las manos, toda mi vida. Más rápido y sin prestar atención a las áreas de pliegues y recovecos.

-. Evito los picaportes como si me fuera la vida. El codo se ha convertido en mi aliado. Cuando intento abrir una puerta ( sobre todo es cuando voy a casa de mi madre y paso por dos filtros de puerta “común”), no puedo evitar recordar a Sheldon Cooper. Desde que vi el capítulo en el que se planteaba la incongruencia de lavarnos las manos al salir de un WC público y después, abrir la puerta, que han tocado muchos otros que no se las lavan. Ahora ya no sirve, porque todo el mundo se las lava, sí o sí, pero en el pasado reciente, os puedo asegurar que me quedé alucinada de la de gente que sale del baño y se va directamente…

-. Me toco mucho la cara. Muchísimo más de lo que yo pensaba que era “muy poco o casi nada”. De repente, he descubierto gestos rutinarios , como apoyar la mejilla en la mano mientras leo , que no se ajustan a los protocolos de prevención.

Este es el gesto…

Y así estoy, separando las manos de mi rostro cada vez que , involuntariamente, se acercan, gastando más crema hidratante para las manos que en toda mi vida  y convirtiéndome en una virtuosa de la apertura de puertas con codo.

Textura de mis manos.

La próxima entrega de #Encasa : ¿Qué pasa con la luna?

 

#Encasa (ver la tele en tiempos de confinamiento)

Ver la tele en tiempos de confinamiento.

Photo by Josh Kahen on Unsplash

Reporteros en la calle.

Ya hace tiempo que comentábamos en casa, esas imágenes penosas de los reporteros en inundaciones, nevadas y desastres naturales. Al verlos, aferrados a sus micrófonos, intentando resguardarse de la lluvia o de un vendaval , nos hacían pensar ¿De verdad que hace falta que esas personas estén ahí? Ahora, en estado de alarma, seguimos preguntándonos lo mismo.  ¿Qué hacen esas personas en una Gran Vía Madrileña vacía, retrasmitiendo en directo que está vacía? ¿O en las Ramblas de Barcelona? ¿O en la puerta de un Hospital, de una Residencia?  ¿En la Moncloa, cerrada a cal y canto a sus espaldas, a las nueve de la noche para informar de lo que dice el Gobierno? ¿De verdad es siempre necesario que estén en la calle? Eso sí, llevan guantes y fundas de plástico en el micro…

Opinólogos.

Siguen los platós con sus tertulianos. Ya no deberían estar ahí, solo por dar ejemplo. Se puede hacer lo mismo , sin un entorno presencial. Después están los opinólogos (salud, economía, política, etc.) . De todo y de nada, sacrificándose por nosotros, para que tengamos toda la información, la más apocalíptica que se pueda. Nos iría muy bien que se quedaran en casa, confinados. Y, a poder ser, callados. También es verdad que son “productos” visibles en un escaparate y que podemos o no consumir. Si nos intoxican, es porque nos dejamos. Yendo de canal en canal, puedes elegir qué tipo de información quieres que te sirvan hoy : alarmista, catastrófica, sesgada, con colores, partidos y banderas o directamente desvirtuada. Muy pocos se salvan…

Dicho esto, es mejor solo recibir un par de dosis de información al día ( como mucho), filtrarla y dejar que nuestro cerebro descanse de recibir impactos alarmistas. Si es vía televisión:  programas de entretenimiento, películas, series, música…

Aquellos tiempos.

Otra cosa que me pasa al ver la televisión es la sensación de traslación a tiempos remotos. Aquellos en los que podíamos estar a un beso de distancia. Veo anuncios, películas, documentales, series y, en todas ellas, se me representan las cosas que ahora no podemos hacer . Una celebración familiar , una cena con amigos , un concierto, un paseo por un parque lleno de gente, un mercado… Ayer leía que, a la mayoría, si nos preguntan, no deseamos un viaje a Hawái si no simplemente, ir a casa de nuestros padres, o tomar un aperitivo en una terraza soleada.  Cuando lo hagamos, que lo haremos, va a ser una experiencia mística. Ahí está la belleza : éxtasis en lo más simple , en lo que siempre ha estado al alcance de nuestras manos.

Mi siguiente #Encasa  : Mi madre ha descubierto la videollamada y los grupos de WhatsApp.

#Encasa ( lo de la rutina)

Confinamiento

He incumplido casi todos los consejos de los expertos. Las rutinas me funcionaron los primeros días, pero, después, he estado actuando en modo hiperactivo. He atacado armarios, cajones y estanterías de forma compulsiva. En plan atracón. No he tenido en cuenta los consejos amigos : planificar todo ese “orden y concierto”  por días o semanas. Cada día, una cosa. Y una agenda. Tranquilamente.

Lo intentaré de nuevo…

Dentro de mis futuras rutinas, quiero escribir en el blog. He dudado durante estos días porque me cuesta no pensar que frivolizo si lo hago en un tono humorístico o si me da por la ciencia ficción (como ha pasado con muchos de los relatos que me gusta escribir y ahora me parecen, eso, frívolos ).Hay muchas personas pasándolo realmente mal… Pero voy a hacer caso a mis consejeros espirituales : un post es terapéutico para mí y espero,  que para los que se dejen caer por aquí en estos tiempos difíciles. Ya tengo una lista de ideas. Y , la propia lista, ya ha sido terapeútica.

 

Por suerte, hay cosas que me marcan mi espacio-tiempo, como son las horas de las comidas y, también, el aplauso de las ocho de la tarde.

Respecto a la cocina: ha surgido en mí una faceta insospechada que es de planificación y de coordinación de menú. Y me sale bien. Algo es algo.

Photo by Neha Deshmukh on Unsplash

Respecto al aplauso : En estos últimos días, he aplicado tecnología para multiplicar el efecto. Salgo con mi altavoz inalámbrico supersónico y una pista de aplauso que dura 5 minutos. Es un gran momento de conexión humana . Es sentimental y también adrenalínico. Es de agradecimiento y de esperanza. Me gusta como me siento en esos minutos.

Photo by Daniel Lincoln on Unsplash

Es la hora exacta del día en la que, de verdad, creo que todo va a salir bien y que podremos con esto.

NB : Para el siguiente post, la idea es : Ver la tele en tiempos de confinamiento.Por si alguién tiene alguna idea.

Relatos Confinados.

Para los que os gusta escribir. O para los que nunca se lo han planteado pero ahora tienen tiempo.

Una propuesta de Casa Blackie (@blackiebooks), una editorial independiente con sede en Barcelona.

Yo ya he envíado el mío. ; – )

 

Podemos hacerlo.

Las fotos de la luna de la pasada semana hoy tienen un matiz especial.

Es curioso cómo, fotografiando siempre lo mismo, en cada ocasión es diferente. Eso sí, en todas las lunas que hay en este blog, la fotógrafa siempre se ha sentido pequeña, al percibir su magnificencia y , a la vez,  nuestra insignificancia.

Esta vez, inmersos en una crisis pandémica que nos tiene a todos instalados en una situación de irrealidad, pero, a la vez, de máxima responsabilidad, la luna me ha mostrado mi casa, mi barrio, mi ciudad, mi país, mi continente, mi planeta. Todas esas cosas que conforman una sola cosa : la humanidad.

Image Credit: NASA/JSC /Historical Date: July 20, 1969

Y, mirad, todos estamos ahí, en esa pequeña esfera, azul y preciosa,  que se ve desde la luna…Y, sí, es verdad, somos muy pequeños, pero todos juntos formamos ese hogar común que es muy grande.

Hemos de pensar globalmente y actuar localmente.

Individualmente.

Todos juntos.

Cuesta mucho hacer una fotografía real de lo que está pasando en nuestro país, en otros países, en el planeta entero. La información es dinámica. La evolución es casi, por horas.

Es muy difícil enfrentarse a una situación única y sin precedentes en nuestra historia moderna. No nos sirven los modelos de otras crisis sanitarias del pasado porque el mundo ha cambiado y somos una entidad colectiva , globalizada y conectada.

No es momento de críticas, ni de estrategias políticas. Intento ponerme en la piel de los que están gestionando esta crisis y, creo, que nadie , a ningún nivel y en ningún lugar , estaba preparado para dar respuesta a una amenaza como esta.

Pero el tiempo, inexorable, nos va dando nuevas cifras, nuevos escenarios , nueva información y como ahora sabemos mucho más, podemos hacer algo para contener el desastre que se avecina si no hacemos nada.

Vamos a contribuir a solucionar. A ayudar a frenar la curva de contagios. A ser responsables. A no colapsar nuestro sistema sanitario. Vamos a colaborar y a seguir instrucciones. A no hacer más dificil el trabajo de nuestro magnífico equipo de profesionales de la salud. Vamos a hacerlo todo y bien.

La buena noticia es que podemos hacer algo.

Si nos ponemos a ello, para la próxima luna llena, todo habrá mejorado. Hay que confiar en nuestros poderes ocultos como humanidad. Los tenemos!

Cuidaos.

 

 

 

 

Strelitza Reginae, febrero.

De nuevo, ha florecido mi Strelitzia Reginae o Flor del Ave del Paraíso. Ha desplegado sus colores, preciosos naranjas y azules, para atraer a los insectos y los pájaros que las polinizarán.

flor

Es una planta bellísima y aunque ya me es familiar, cada año me sorprende su belleza. Aún no me he acostumbrado a observar con indiferencia esta obra maestra de la naturaleza.

De dónde realmente es originaria, el sur de África, la consideran tan magnífica que en algunas tribus sólo se usa para adornar la choza del brujo o del jefe.

obra

En esta edición de su floración, lo que me ha intrigado es cómo se produce esa combinación de colores intensos tan fabulosa. Esto es lo que he descubierto : los colores son fruto de la química. El citoplasma de la célula vegetal es una sustancia semilíquida e incolora que está formada por agua y pigmentos coloreados, hidrosolubles llamados antocianinas y flavinas.

Antocianinas, pueden ser rojas o azules y combinadas nos dan el violeta, lila o púrpura.

Flavinas son pigmentos amarillos en tonos más o menos intensos y naranjas.

pigmentos

Y debemos agradecer a los insectos, de hace 100 millones de años, que lo que veamos sea esa combinación majestuosa. La evolución de las plantas y su supervivencia fueron la causa de la aparición de los pigmentos. Si no había el color “preciso” que pudiera percibir el insecto (en longitud de onda en la franja de los ultravioletas que el humano no puede ni imaginar) no llamaban la atención y no había polinización.

insectos

Así que los insectos están percibiendo no-sé-qué-colores-ultravioletas y nosotros, por pura casualidad, estos bellos tonos.

Pue eso, una obra maestra de la naturaleza…

by

NB : Normalmente, esta planta florecía en mayo . Este post lo escribí hace cuatro años .

En febrero de 2020, la planta ya ha florecido…

Soul Eraser.

Me encontré la cajita en la puerta de casa. Era de un cartón sencillo y llevaba una simple etiqueta blanca con la palabra “SoulEraser”. No parecía peligrosa pero sí que me resultó muy raro encontrar un paquete en el felpudo de la entrada, así que primero me agaché, alejada del paquetito y leí la etiqueta. Me acerqué un poco más y no observé nada extraño. Me incorporé y le dí un golpecito con el pie. Comprobé que era liviano y sentí una especie de alivio interior.

Ya más confiada, cogí  la caja y la agité . Había algo poco pesado que hacía un ruidito especial. Desde luego, no era metálico. Lo agité un poco más , situándolo cerca de la oreja y decidí que lo abriría en casa , que no era peligroso.

En el interior, protegido por un papel esponjoso, había un sencillo lápiz de madera con una punta de goma de borrar. Lo miré por arriba y por abajo. Le dí la vuelta, toqué la goma y presioné la mina de carbón. No parecía nada más que un sencillo lápiz de madera como los de toda la vida pero , en vez de poner Staedtler, allí , en letras marrones, habían grabado SoulEraser.

Lo dejé , olvidado, en un tarro en el que iba acumulando lápices y bolígrafos , hasta que un día lo cogí para tomar nota de un teléfono.  Se quedó por allí encima y , esa misma tarde, me ví inmersa en una larga charla telefónica con una compañera de trabajo en la que me informaba de las últimas noticias de la empresa. Yo optaba a una promoción interna que estaba segura que no me iban a dar, ya que mi rival era la mano derecha del jefe de departamento que iba a tomar la decisión. Mientrás escuchaba los cotilleos, iba dibujando tontamente . Pelo largo, ojos saltones… Sin querer, me iba saliendo una caricatura infantil de mi archi-enemiga laboral. Cuando colgué el telefono y ví mi obra de arte, no se me ocurrió otra cosa que empezar a borrarla. Le dí la vuelta al lápiz y froté el papel hasta que se llenó de migas de goma que tuve que sacudir de mis pantalones. Después lo arrugué y lo tiré a la papelera.

Al día siguiente, mi competencia directa para optar al ascenso había desaparecido de la faz de la tierra.  Nadie sabía nada de ella.

No-Nadie-Nada.

No diré que no me apenara aquella extraña situación pero , ya aposentada en mi nuevo cargo en el Departamento , cuando pensaba en ella , mi cerebro conjuraba la imagen de aquel dibujo grotesco.

Unos meses más tarde, me encontraba sentada en la mesa de la cocina tras una pelea con mi novio. Era domingo y él se había ido al fútbol con los amigos. Lo de “ir al fútbol” era un concepto muy amplio temporalmente : por la mañana, se iba a jugar con los amigos. Por la tarde, iba a ver el partido y por la noche, se tomaba unas cervezas viendo la repetición de las mejores jugadas… Después de media liga, Copa del Rey y Champions, la cosa había estallado… Irritada y aburrida,  con una taza de café en mis manos, empecé a juguetear con un papel y el “sencillo lápiz de madera” que seguía rodando por mi encimera. Dibujé su cabezota calva , el horrible bañador de flores , la forma abultada de las pantorrillas y el tatuaje que se había hecho en el tobillo del escudo de su equipo de fútbol. El dibujo, una vez más, representaba una figura grotesca de trazo no muy delicado. Era tremendo, así que, le dí la vuelta al lápiz y a borrar.

Mi novio no volvió jamás a casa. Nadie lo vió tras el partido.

No-Nada-nadie.

Identificado el “causa-efecto” , me dí cuenta que tenía un poderoso y sencillo lápiz de madera con la punta de goma de borrar.

Y podía borrar a las personas.

Así que ,me dediqué a dibujar a muchos y a muchas y a borrarlos con especial dedicación.   Es posible que si el lápiz hubiese caido en otras manos dibujantes, la cosa hubiese sido distinta pero me llegó a mí. Al felpudo de mi puerta.

Soy una persona muy volátil. No soy malvada pero sí un poco inestable.  Lo disimulo muy bien. Si me cabreas, te dibujo y te borro. Lo que pasa, es que no soy rencorosa y después, me sabe mal haberlo hecho. Si las personas no se borraran de verdad, no pasaría nada. Serían papelitos arrugados en mi cubo de la basura pero resulta que tengo el sencillo lápiz de madera y …yo…puedo borrar.

Mi madre me criticó por mi actitud cuando mi novio desapareció. Me llamó indecente por haber salido a tomar unas copas con mis nuevos compañeros de trabajo,  así que la dibujé y la borré. Hice lo mismo con mi mejor amiga cuando me acusó de estar desequilibrada y obsesionada con mi sencillo lápiz de madera.

Borré y borré hasta que dejé el sencillo lápiz de madera con la goma de borrar en las últimas.  Y con esto llego a hoy. Al ahora mismo.

Estoy sola. Completamente sola. Borrando y borrando se me ha ido la mano y ya no queda nadie reconocible en mi entorno. Nadie con quién compartir los recuerdos. No-Nada-Nadie.No quiero seguir aquí.

No hay nada.

No hay nadie…

Así que te tomado una decisión y he decidido borr…

(…)

 

 

 

Depredador voraz.

Comer una lechuga recién cortada del huerto es un lujo. La preparación de tal manjar está a la altura de su calidad, así que le dedico mucho tiempo a su lavado. Entre las hojas suelo encontrar pinaza, tierra y otros elementos de la naturaleza.

Esta vez, el hallazgo han sido dos mini caracolas. Tras asegurarme que no estaba su correspondiente babosa, me he dedicado a admirar su forma. ¡Qué monas! ¡Qué perfección de formas! ¡Qué belleza Fibonacci!

¿Son las culpables de los mordiscos de algunas lechugas? Ya sabéis que los caracoles aman la lechuga y son un verdadero problema en los huertos y esta caracolilla es muy bonita ( y sin babosa ) pero no deja de ser un tipo de caracol…

Resulta que la amiga caracola se llama Rumina Decollata o caracol degollado. Este último término, recoge la rotura que hace el propio animal por el extremo superior del caparazón para salir de allí.

¿Y comen lechugas? ¡No! Se comen a los caracoles que se comen a las lechugas. También se le llama “Caracol destructor”.

Son depredadores-voraces- de lombrices, caracoles, detritos vegetales y orgánicos, plantas, huevos de otros caracoles ,etc…Se ha utilizado como agente biológico contra plagas, pero, hay que ir cuidado con la Rumina Decollata. Como, encima, es hermafrodita y se auto fecunda , en algunos casos es peor el remedio que la enfermedad porque se multiplican tan rápido que puede convertirse en otra plaga que altera el ecosistema porque , como buen depredador, se come lo que pilla …

Ya lo sabéis. El caracol destructor parece inofensivo pero , no. Es un depredador voraz.

Quién lo diría. Tan pequeñito…

El espíritu esconde-cosas

En mi cocina,  hay un ser paranormal que me esconde las tapas de los tuppers…

Siempre he pensado que ese fantasma, ronda por mi casa para hacerme pequeñas trastadas…

tuppers

Esa cosa que vive en mi casa, también desapareja calcetines.

Tengo calcetines desparejados, en un cajón especial “sólo” para esos pobres calcetines.

Y no acaba aquí la cosa.

También me esconde las llaves. Aunque he utilizado técnicas y amuletos para no tener que pasarme un ratito buscando las llaves antes de salir, siguen haciéndolo de vez en cuando. No consigo neutralizarlo del todo…

llaves

Este ente diabólico , que juega a hacerme perder el tiempo, aparece en muchas casas. Seguro que mientras lees esto, piensas en ese pobre calcetín que tienes desparejado y que está en un cajón condenado a una vida solitaria. Pero ya hay mentes brillantes haciendo algo. La empresa se llama THROX y venden tres calcetines al precio de dos. Uno es de recambio…

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