Exfoliante emocional.

La complejidad del ser humano se hace más evidente cuando se deben gestionar emociones y sentimientos.

Son esos momentos de la vida en los que la encrucijada se da entre lo que piensa tu cabeza y lo que siente tu corazón que, si es coincidente, no nos va a generar conflicto. Al revés, esa coincidencia nos dará alegría , satisfacción o esperanza, pero si la razón y el corazón se contradicen, nos vemos abocados al sufrimiento y fiasco emocional.

Generalizando, normalmente la razón es la que nos guiaría por el buen camino, pero el sentimiento, por su potencia epidérmica y química, nos desvía hacia la ruta llena de curvas , obstáculos y desprendimientos rocosos que nos impiden avanzar. Avanzar, se avanza siempre de forma inexorable pero la forma de hacerlo es lo que definirá si es en positivo o negativo.

La razón te está diciendo que te están haciendo daño o que algo está mal, pero , te es imposible despegar de tu piel los sentimientos. El amor incondicional y/o ciego tienen la desventaja de adherirse firmemente a nuestro ser y solo con exfoliaciones dolorosas podemos llegar a limpiarnos y poder actuar y tomar decisiones desde la higiene mental.

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Querría tener un exfoliante para que los que me importan, no sufran. Para que pudieran sacarse de encima esa película emocional que los hace desgraciados y no les permite escuchar lo que la razón les está gritando.

Pero como decía al principio, el ser humano es muy complejo y esos exfoliantes mágicos aún no están a la venta en el mercado por lo que hemos de intentar aplicar un severo tratamiento : “Obras son amores y no buenas razones”.

La razón evaluará las obras. Los hechos, sin trampas ni cartón.

Las buenas razones tienen tendencia a acumularse en la piel , así que mejor ignorarlas…aunque duela.

Photo by Mathilde Langevin on Unsplash

NB : Que alguien invente el exfoliante, please.

Manía aromática.

Me gustaría que pudierais captar el aroma de este sencillo ramo. No hay casi color: dos capullos de rosa que no huelen a nada, pero… tengo menta, albahaca, romero, salvia y lavanda. Todo recién cortado, con agua y un cubito de hielo.

El perfume de esa mezcla es fresco y embriagador. Me encanta manipular estas hierbas aromáticas, cuando cada semana, las renuevo.

Este ramo es un hábito recurrente. Una manía fragante. No tiene nada de negativo, al revés,  pero no deja de ser un ritual personalizado y místico, para intentar que “todo esté bien” en base a una supuesta magia que atribuyo a una acción humana. Que encima, ejecuto yo…

El jarrón lo sitúo junto a una foto familiar en la que hay un ser querido que siempre tiene flores frescas en su casa. Antes, las escogía y las arreglaba ella. Ahora, ya no puede y lo hacen otros, pero, en ese hogar,  sigue habiendo un ramo precioso en el salón.

Empecé a poner estos pequeños arreglos florales en mi casa, cuando estuvo en el hospital. Después del alta, lo mantuve como un “hábito recurrente”. Aunque confieso que hay otro motivo, del todo irracional. Lo admito. Será por esas casualidades puñeteras de la vida, pero si hay flores junto a la fotografía, todo va bien.

Llegará el día que todo ese ritual se desmontará, pero, hasta que llegue, me produce una sensación de paz inmensa.

Es más, difícilmente dejaré de hacerlo, aunque la realidad caiga por su propio peso y me arrebate la magia.

Habrá ramo aromático.

Es lo que tiene lo de los hábitos o manías recurrentes y bonitos…

Club de Fans de los Geranios.

Mi madre es muy fan de los geranios. En su casa, suelen estar siempre florecidos, de muchos colores,  con predominio del rosa claro. “Una planta agradecida”, dice.

Lo cierto es que esta planta de origen sudafricano crece a pleno sol, pero también en semisombra. Se adapta a cualquier clima y suelo. En verano precisa de poco riego y ya no te digo en invierno.

Hermafrodita, por lo que no necesita que la polinicen. Florece en primavera y verano, aunque en climas suaves puede dar flores todo o casi todo el año .

Algunas especies son muy olorosas, ahuyentan insectos y se extrae un aceite/tónico con propiedades antisépticas y relajantes.

Además, y esto ni mi madre lo sabía , tanto las hojas como las flores son comestibles.

Me apunto al Club de Fans de los Geranios.

Liberación.

Casas blancas y radiantes… ¡Qué bonito es el blanco! Sofás mullidos y puros como nubes. Mesas y sillas de laca armiño. Todo blanco, blanco, blanco… Normalmente, a más blanco, menos niños. Es un color peligroso en el mundo infantil: esos ojos lo que ven, no son muebles blancos.Ven un gran lienzo-blanco-en el que dejar volar ( y expresar ) su creatividad y, a poder ser, con la máxima gama de colores posibles…

Este, supongo, fue el argumento creativo de la artista japonesa, Yayoi Kusama  . Dicen de ella, que es una de las más importantes artistas vivas de Japón y una de las más significativas en el panorama internacional. Su Bio en la web, que se inicia en 1929, hace un recorrido por su obra que te deja alucinado tanto por la cantidad como por la calidad .  Es una de esas mentes avanzadas a su tiempo, que ya en los 60 , experimentaba con “performances “ interactivas (Body Festivals Kusama).

La primera vez que se mostró la “The Obliteration room” fue en en el 2002 y más tarde como experiencia interactiva en el Gallery of Modern Art en Brisbane (Australia).

La artista, creó un espacio blanco e impoluto e invitó a los niños que visitaban el Museo a enganchar pegatinas (yo los llamo “gomets”)de colores , con total libertad, Sin orden ni concierto. A su bola.

Si se lo dicen a un adulto, os aseguro que también se lo pasa pipa pegando puntos de colores por aquí y por allí pero…¿un niño? ¡Dale “gomets” a un niño en un espacio blanco y…permiso para engancharlos dónde quiera! Y, encima, anímale a que lo haga…

¿Resultado? Un fabuloso mundo lleno de color…

Su web, aquí.

Localizador.

Una foto, inspira un texto. Este es el texto.

La foto, al final….

Localizador

Nada hacía presagiar que aquel iba a ser un día tan…especial. El ritual matutino había discurrido en absoluta calma y con armonía de tempos. Había decidido ir a trabajar en bici, para disfrutar de este tiempo veraniego en este otoño recién estrenado…

Me dedico a localizar espacios para anuncios, películas y todo lo que necesite un espacio concreto. ¿Quieres un árbol solitario, en medio de un prado como el de la carátula de “A dos metros bajo tierra”? ¿Un cole, de verjas verdes y setos cuidados, para ese anuncio del papi que va a recoger a su prole al cole, con el monovolumen de turno? ¿O te interesa una casona antigua y abandonada para un corto de terror? Yo te lo busco… Siempre llevo conmigo mi cámara de fotos y, ahora, el iPad para localizar lugares que veo y que después me pueden ser útiles. No sólo busco, también me encargo de todos las gestiones con propietarios, papeleo burocrático, permisos de Ayuntamientos…Vamos, te entrego un lugar en el que puedes filmar, fotografiar o…celebrar una fiesta.

Había recibido un encargo de un joven director de cine. Necesitaba una fábrica vieja o una nave industrial abandonada pero…debía tener grandes ventanales en forma de arco. Nunca pregunto el por qué. ¿Ventanales de arco? Ventanales de arco. Mientras me describía sus necesidades, mi mente localizó un local precioso, en una zona industrial de Barcelona muy activa en los años 70, que tenía unos hermosos ventanales . Y de arco. Había sido un Vivero de Artistas que tras los recortes municipales, se había quedado sin uso. Yo había asistido a la exposición de una amiga fotógrafa…Por eso conocía ese lugar…

Hice las gestiones pertinentes para poder ir a verlo y saber si podía ser el lugar ideal para mi cliente y , allí me fui, con mi cámara de fotos.

Desde el exterior , me pareció un emplazamiento idóneo. Al entrar…

Me encontré un magnífico espacio…con nube propia… Primero pensé que sería un montaje de alguno de aquellos creativos artistas pero, al acercarme, pude comprobar que no. Era una nube.

Una nube de verdad.

Tras unos instantes de confusión, me puse a admirar aquella maravilla natural. ¿Qué hacía allí una nube? Y como si se lo hubiese preguntado, una fina lluvia se depositó en el suelo. Se podía leer : “No me delates. Me he escapado del cielo y de mi madre, una nube muy gorda y muy gris, porque no quiero ser tormenta”.

Le prometí  silencio: nunca le diría nada al cielo, ni a la nube madre…

Al joven Director, no le gustó el local. La nube, le molestaba.

Incluí la nube en mi catálogo de localizaciones, pero nadie , jamás, se interesó por ella.

Voy de vez en cuando a verla…

Allí sigue, negándose a  ser tormenta.

Del artista , Berndnaut Smilde ( Amsterdam)

Nimbus, 2010.

Brácteas.

La buganvilla recibe este nombre por su descubridor. Louis Antoine de Bougainville (1729-1811), el marino y explorador francés que introdujo la planta en Europa desde Brasil. Cierto, por eso , que tiene nombres diferentes según el país, que no tienen nada que ver con Louis Antoine de Bougainville : papelillo, napoleón , veranera, trinitaria , Santa Rita…

Esas preciosas hojas de intenso color violeta, no son las flores de la buganvilla. Se llaman “brácteas” y son producto de una transformación natural de las hojas para acompañar a las flores, protegerlas y apoyar la función de atraer a los agentes polinizadores por esos los colores tan llamativos ( las hay rojas, naranjas, rosas…)

La verdadera florecilla, blanca y diminuta, está ahí en medio, a la espera de la polinización.

Así que lo que hace tan bonita esta planta trepadora son las brácteas.

El nombre es raro ( no sé por qué no me gusta) pero debo admitir que la buganvilla tiene unas brácteas preciosas…

Ahora mismo es verano.

A las 5:32 minutos, hemos cambiad de estación.

Oficialmente, estáis leyendo este post ya en el verano del 2021. El año pasado pensábamos en la distancia, la mascarilla y la higiene de manos. Este verano, ya podemos desprendernos de la mascarilla en el exterior ( “no aglomerado”) , la vacunación va bien y hay una sensación de aproximación a la realidad veraniega pre-pandemia . Se respira mucho optimismo.

Será un verano mucho mejor, seguro, pero en mi capazo, además de protector solar, llevo la mascarilla y un frasco tamaño XL de autorresponsabilidad.

Bienvenido, verano.

NB : Estoy preparada. ; – )

Primera luna.

La última foto que publiqué de la luna en este blog fue en el mes de febrero.

Hace ya cuatro meses y nuestra realidad ha cambiado, esta vez para mejorar. Aunque la prudencia debe ser nuestra consigna, se respira un ambiente más tranquilo y más…normal.

Esta es mi primera luna inmunizada, aunque ella no lo sepa.

Polilla lista.

La veo en la mesa, al lado de la lámpara. Estoy en una zona de campo y ahora hay muchas mariposas. Nunca había visto una de color negro con estas atrevidas manchas blancas.

Hago dos fotos y después la molesto. Solo quiero comprobar que vive y , sí, está viva. Abre sus alas y veo una franja roja, preciosa. Se va y desaparece por la ventana.

Descubro en la red que es una Callimorpha Dominula, también llamada polilla tigre. ¿Polilla? En ese momento, me doy cuenta de que desconozco la diferencia entre una mariposa y una polilla.

Descubro que son de la misma familia. La polilla es una mariposa nocturna (heteróceros). Las diurnas (ropalóceros) son las que yo llamo “mariposas”. Se diferencian, entre otras muchas cosas por su actividad ( nocturna o diurna) y por los colores de las alas ( de camuflaje o intensos).

Pero esta polilla es una de esas excepciones que confirman la regla. Se pasea con unos colores muy atrevidos y que también sirven para algo : el aspecto llamativo alerta a sus depredadores de su toxicidad ( es venenosa) para que no se la coman y si eso falla, la Callimorpha Dominula se hace la muerta ya que muchos animales no comen animales muertos.

Polilla lista…

Cuando desplegó las alas, era así.

Fuente Wikipedia.