Se busca antídoto.

 

Sólo hay que leer el periódico cada día o ver la televisión o los hashtags más populares de Twitter . Si te detienes en las noticias políticas, en territorio nacional o internacional, ves claramente que estamos afectados por el  Dunning Kruger.

El planeta y el país ha sido invadido por seres humanos que sufren el Efecto Dunning Kruger y, encima, han copado (todas) las posiciones políticas . Estamos rodeados.

El efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo, según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Este sesgo se explica por una incapacidad metacognitiva del sujeto para reconocer su propia ineptitud. ( Justin Kruger & David Dunning, Universidad de Cornell, 1999)

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Y, mira, es posible que nos hayan contagiado y, aunque nos parezca mentira, vayamos por la vida ajenos a nuestra propia ignorancia. No te digo que no.

Ahora, lo urgente es encontrar el antídoto.Nos va mucho en ello…

Viajen más, por favor.

 

Este es un mensaje para nuestros políticos, gobernantes y aspirantes a serlo. También para cualquier ciudadano curioso que quiera situarse en la realidad tal y como es y no tal y como creemos que es…

“Estar viajado” es una expresión extraña. Viajado es participio del verbo viajar y no existe como adjetivo y es una pena, porque sintetiza muchos conceptos. El que esta viajado, conoce mundo, diferentes lugares, gentes, culturas, paisajes… Su horizonte mental se amplía hasta límites insospechados… Los que están viajados,  son seres más brillantes, más libres, más empáticos…

Para estar viajado, señores/señoras gobernantes, no hace falta coger un avión. Ni un barco. A veces, podemos viajar más cerca, incluso a lugares a los que podemos llegar caminando.

¿Os acordáis del slogan “Piensa globalmente, actúa localmente”? Pues sirve para los viajes. No hace falta, ni siquiera, cambiar de país. Podemos viajar a pueblos cercanos, en nuestra provincia, fuera de nuestra comunidad autónoma.  Podemos explorar los barrios de nuestra ciudad, incluso nuestras calles… El viaje, incluso, se puede realizar en la sala de espera de un Hospital…

Viajando, kilómetros o metros, seremos conscientes de nuestras maravillosas diferencias, de nuestra semejanza como especie y nuestra convergencia en intereses comunes. Seremos más justos, más felices… Aprenderemos más…

Sólo los no viajados se quedarán en ese mundo de miras estrechísimas que acabará asfixiándolos.

Viajen más, por favor.

NB : Photo by STIL on Unsplash

Una mantita de ganchillo.

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Me cobijo bajo la manta de ganchillo y cuento hasta tres.

Uno, dos, tres…

Ya he desaparecido. No estoy. Los que estaban conmigo, levantarán la manta y no encontrarán nada. Un espacio vacío. Una huella de mi cuerpo, aún tibia, marcada en el sofá pero yo…no estaré ahí.

Habrá unos minutos de desconcierto. Palparán los cojines del sofá, incluso los sacarán buscando un mecanismo que, aunque oculto, les proporcione la dosis de lógica para explicar cómo es posible que antes estuviera ahí y, ahora, ya no.

Ya no estoy.

Cogerán la manta, que ya no es mía, y la sacudirán. Mirarán por debajo y por encima hasta que alguien confirme, con total certeza, que yo no estoy allí.

Entonces, se desatará la histeria. Los que estaban conmigo, quedaran marcados de por vida por el suceso inexplicable de “la mujer que desapareció bajo la manta”.

No importa. Me olvidaran y lo superaran…

Mientras, yo, voy saltando de vida en vida…Una vida, otra vida y otra y otra…

Ya es mi décima vez y sigo sin saber dónde estoy. Cuando me cobijo bajo la manta para desaparecer, me siento en una zona intermedia, entre la manta de ganchillo y la realidad, que no sabría describir. La única palabra que me viene a la mente es “aséptica”.

No sé el tiempo que estaré allí. En unos minutos, segundos, horas, días o años apareceré debajo de mi manta, en otro sofá, o en un sillón, o en una cama… En una casa desconocida…

Nadie se preguntará quién soy ni que hago allí. Convivirán con la mujer de la manta, como si hubiese estado en sus vidas,  toda la vida…

Unas veces, he aparecido como madre, otras como amante, como niña, como suegra, como amiga,… En cada lugar, he desempeñado un papel y me he quedado un tiempo pero, tras unos meses y de forma irremediable, me he aburrido con esas personas que para mí, siempre eran desconocidas.

Y aunque me quisieran, yo no las quería a ellas. Así que me envolvía en la manta de ganchillo y me iba a otro lugar. Y punto.

Noto que estoy a punto de emerger de nuevo.

Falta poco.

Mi abuela había tejido esa manta para mí. La había creado para protegerme de los monstruos y de la oscuridad. Si tenía miedo, sólo debía envolverme en la deliciosa pieza tejida a ganchillo y los miedos desaparecían…

Supongo que algo ocurrió en algún momento de mi vida para qué, al cabo del tiempo, fuera yo, y no mis temores, la que desaparecía del lugar. He pensado que podría ser la tendencia a ser cobarde y egoísta que adquirí al crecer y madurar y que mi abuela no tuvo en cuenta al tejer aquella maravilla. No podía prever que aquella niña temerosa y adorable se convirtiera en…mí.

La primera vez, fue desconcertante. Dejé a mi familia y me encontré en otra. Quise volver pero nada de lo que hacía me permitía retornar al punto de partida. Más tarde, descubrí que necesitaba estar rodeada de gente para que funcionara “el viaje”.  Una vez descubierto el mecanismo de activación, en cada viaje me he concentrado en recuperar mi vida y volver a mi sofá, con mi marido pero…no lo consigo. Podría tener que ver con la realidad de mis deseos. Pienso en mi vida monótona. Gris… Y, realmente, nunca me apetece volver. Y sí, sé que lo estará pasando mal… pero…

Cada vez que lo hago, aparezco en un lugar que no conozco,  con gente qué no sé quién es. Sólo una vez, aquella en la que aparecí como la amante de aquel famoso actor moreno y de pelo canoso (del que no puedo decir el nombre) tuve deseos de quedarme allí y de hacer desaparecer la manta pero… me fue infiel con una luchadora profesional…

Siento ese tirón que me lleva al exterior. Percibo el tenue perfume de mi manta de ganchillo. Estoy arrebujada bajo ella, confortada por su calor. De repente, mi cuerpo siente dolor. En los huesos, en las articulaciones… Oigo un ruido, una especie de maullido. Me preparo para sacar la cabeza y observar, por primera vez, el lugar en el que me encuentro. Reconozco la habitación. Es el salón de mi casa, en la que vivía con mi marido. Todo está polvoriento y un tanto descuidado. Abandonado.

Hay, apenas un par de muebles: una mesa y sillas y el sofá del que me acabo de levantar. No veo a mi marido y tampoco hay huellas de que esté por llegar. Aquí no hay nadie. Nadie más que yo.

En la cocina, me sorprendo de mi desorganización. Los platos sucios se amontonan en el fregadero y en la nevera, hay cuatro cosas que si no han caducado, están a punto de hacerlo. Veo cajas de comida a domicilio: chino, japonés, turco, pizza…Oigo el maullido y dirijo la vista a mis pies. Un gato se frota contra mis pantorrillas, encantado de verme. Parece que me conoce. Después, veo otro. Y otro más…

Vuelvo al sofá y me envuelvo en mi manta de ganchillo que ahora está llena de pelos de gato. Me quiero ir de aquí pero…no pasa nada. No hay otras personas…La manta no funciona.

Aquí no hay nadie.

Nadie más que yo y estos tres gatos…

Pasividad.

Los tres monos sabios es una talla de madera japonesa del S.XVII situada sobre los establos sagrados del santuario de Toshogu , que simboliza una máxima budista:” No escuches maldades, no digas maldades y no veas maldades”

En Occidente, le podemos dar otra interpretación: la pasividad con la que actuamos los seres humanos, ante conductas y actos no éticos, injustos o inmorales…Sólo hay que leer las noticias del día…

Yo creo que Mafalda iba más por la interpretación occidental, eso sí, tras darse cuenta de la magnitud de nuestra pasividad, se ha quedado así de traspuesta…

 

Nadie sabe tanto, como todos juntos.

“Nadie sabe tanto ,como todos juntos”

Rainer E. Kirsten y Joachim Müller-Schwarz

 La palabra Conference en inglés, tiene varias acepciones. Pero hay una de ellas que define, perfectamente, la metodología “Future Search”.

The act of conferring or consulting together especially on an important or serious matter”

Creada por los consultores estadounidenses Marvin Weisbord y Sandra Janoff, el Future Search Conference , es una metodología de una duración de 16 horas en las que todas las actividades están perfectamente estructuradas.El proceso requiere de un mínimo de 40 personas a un máximo de 70 que representan “todo el sistema”. Esto es, el objeto de estudio en cuestión. Puede aplicarse a nivel de empresa, organizaciones, comunidades, gobiernos, países… El factor determinante es que las personas que participan representen de una manera fidedigna la realidad de lo que se va a analizar.

 

Tiene cinco fases :

Revisión del pasado.

Exploración del Presente.

Creación del Futuro Ideal.

Identificación de los Intereses Comunes.

Creación de Planes de Acción de Futuro.

Simplificando mucho la técnica, las cinco fases que la componen, nos guían por un viaje,  en lo que lo más importante,  es poder identificar en lo que estamos de acuerdo (es increíble en la de cosas que t-o-d-o-s coincidimos) y aprender a trabajar juntos en lo consensuado. Nos enseña que somos capaces de realizar acciones conjuntas y tener una visión común en situaciones / ideologías / opiniones de lo más opuestas.

A España, no le vendría nada mal…

A cada cual, su color.

 

Hay un día en el que te das cuenta que eres único. Original. Diferente a todos los demás y eso no es baladí: cuando hablamos de ese “todos” me refiero a los miles de millones de seres humanos que habitamos el planeta.

Aunque nos empeñemos en agruparnos por similitudes ( eso deben ser las razas) , seguimos conformando grupos y subgrupos y más subgrupos casi infinitos , todos compuestos de unidades totalmente diferentes.

Excluyendo a los que con sus “diferencias”  agreden al resto , los seres humanos que quedan , cada uno de ellos, nos ofrece una visión diferente y única de la vida. Y cada uno , en su individualidad, tiene una habilidad, una traza, un rasgo…Un color.

Todos diferentes y todos iguales, porque todos somos únicos.

Es magnífico.

¿Cómo es posible que aún haya quién no lo sepa?

Humanae de la artista brasileña afincada en España, Angélica Dass nos lo muestra , uno a uno.  Ella registra y cataloga , todos los posibles tonos humanos de piel.

Humanae es un inventario cromático: un proyecto que reflexiona sobre los colores más allá de las fronteras de nuestros códigos usando como referencia el sistema de color PANTONE®

Cada uno de un color. Cada cual con su Pantone.

Y todos diferentes…

NB 1 : Esta es Angelica Dass, con un Pantone 7522 C.  Actualmente, sigue trabajando en este fantástico proyecto, catalogando piel.

NB 2 : Las Guías PANTONE® son uno de los principales sistemas de clasificación de colores, que los representa mediante un código alfanumérico, permitiendo recrearlos de manera exacta en cualquier soporte. Es un estándar técnico industrial que a menudo se denomina Color Real.

Contrastes.

No hay mayor contraste que la luna y el sol.

Luz y oscuridad. Negro y amarillo. Noche y día…

 

Son hermosos contrastes que conviven y se complementan.

Hay que aprender de los contrastes…

 

 

¿Se verán las banderas?

Parecen las fotos de siempre. Esas de la luna que voy haciendo cada mes…Pero esta vez, en los días de octubre en las que las he hecho, estábamos en un período de banderas : cada día de colores diferentes, únicos o mezclados e incluso, un día de banderas sin color, las blancas… .

Y me he preguntado: ¿Se verán las banderas desde ahí arriba?

Un dibujo.

Primero conocí la plataforma Cartoon Movement. Un increíble portal de ilustradores profesionales, que, a través de sus dibujos, dan una lectura de la realidad increíblemente certera.

Y, allí, descubrí a la ilustradora francesa, afincada en España desde el 2009, Anne Derenne y …esta viñeta.

Lo titula: “Catalonia : time for dialogue and peace”

Más de Adène ( Anne Derenne) en su blog.

 

Gracias, @BoseOfficial.

El martes, estuve en el Concierto de Miguel Bosé en Barcelona. El nivel de disfrute de la experiencia fue altísimo. Excelente. Estaba ante un artista que me emociona, un arte que me emociona, unas canciones que me emocionan y unos músicos y coros emocionantes… Canté, bailé y fui voceadora durante algunos períodos (sí, de esas personas que gritan: ¡Uuuuu!, moviendo las manos en alto).

Por delante y a los lados, miles de teléfonos grabando el concierto y haciendo fotos. Muchas veces, molestos. Estás tú, ahí , viéndolo todo perfectamente y , de repente, alzamiento de teléfonos en plan barrera visual. Detrás, tenía a un señor que estuvo todo el tiempo (¡dos horas y media de bolo!!!), en posición de máxima rigidez, con un palo selfie, grabando t-o-d-o. Cuando había que levantarse y bailar, lo pasaba mal. Ahí, de pie, con el palo en alto …

Realmente, había un exceso de dispositivos… Habría que empezar a planteárselo…

Mi iPhone y mi cámara de fotos, estuvieron a buen recaudo en mi bolso, lo que me hizo formar parte de una minoría que voy a llamar la emocionada-concentrada.  Y es que me pude concentrar en la música y en el espectáculo. Y disfrutarlo de forma óptima. Pienso en el señor del palo selfie y lo veo en su casa, volviendo a ver el concierto y algún plano de mi cabeza por detrás, moviéndose al ritmo de la música y creo que se perdió la emoción esa de la que os hablaba que, os aseguro, no hay forma de grabarla ni convertirla en imagen.

Pequé una vez. En un momento del concierto, cuando sonó “Si tú no vuelves” y pensando en mi querido blog y, también, en mi querido Alberto ( lo podéis leer en Desafectos) saqué la cámara … Son las fotos que ilustran este post.

Sólo me queda por añadir: Gracias, @BoseOfficial.

Fue muy emocionante.