Creatividad en la calle.

Por su simplicidad : el hombre que pasaba por ahí…

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Reinterpretación de un clásico

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El pasado 29 de abril fue el Día Internacional de la Danza.

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Me gustaría haber estado en la reunión de la comunidad de vecinos de ese edificio, decidiendo pintar la fachada como una Carta Ajuste

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Dos frases de Einstein :

1)  “El amor es la fuente de energía más poderosa de todo el mundo porque no tiene límites.”

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 Y 2 ) : “Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo”.

Outsider.

Pues ya está.

La última flor de la camelia se ha desprendido de la planta.

Ha estado floreciendo sin parar desde octubre hasta finales de abril.

Es la única planta de mi casa que no florece en primavera. Lo suyo es el invierno.

Una outsider en el jardín.

Últimas flores .

Llegó a casa en octubre. Es una planta que ha marcado mis tiempos pandémicos.

La camelia, el arbusto que florece en invierno, ha cumplido con lo prometido y ha estado recreándose en bellas flores todo el invierno.

Ahora, ya en primavera, sólo quedan tres ejemplares.

Dos a punto de caer .

Y una que aún tiene ese tono rosado intenso.

Cuando esta última flor desaparezca, la camelia será un arbusto verde durante todo el verano. Hasta que vuelva el frío.

Cuando emerjan los primeros capullos, habrá pasado un año y, espero poder dar testimonio fotográfico de cómo vuelven a abrirse las flores, mientras escribo que el mundo ya está a salvo del virus…

Tenemos una cita.

También mañana, que ya no será #8M.

Hoy es violeta. No va tanto de mujeres si no de personas , mujeres y hombres, que trabajan para que la igualdad sea una realidad. En especial, es el día de todas esas organizaciones sin ánimo de lucro, de los voluntarios , de los que se ocupan con vocación , día a día, para que la sociedad sea más equitativa e igualitaria .Se mueven y actúan desde el nivel de base ( barrios, asociaciones) , muchas veces sin los recursos necesarios. Y, mañana, que ya no será #8M, seguirán por la labor.

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De forma individual, cada uno de nosotros, podemos contribuir , como si fuéramos una gota, para formar ese océano violeta : con la educación y formación que proporcionamos a nuestros niños y jóvenes, desde nuestro puesto de trabajo, ayudando a nuestro entorno más cercano, actuando en aquello que esté a nuestro alcance porque, aunque nos parezca que la gota es diminuta , no lo es.

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Y eso, en referencia a lo que nuestros ojos ven si no los cerramos, pero hay esas otras cosas que no vemos ni con los ojos bien abiertos, porque están muy lejos: trata de mujeres, explotación sexual, bodas concertadas de niñas de apenas 10 años, ablación de clítoris, lapidaciones por infidelidad, negación de derechos básicos por religiones mal entendidas y un largo etc. que da escalofríos. De nuevo, hoy es el día de todas esas entidades que siguen dejándose la piel para denunciar y terminar con estas barbaridades inhumanas. Y, mañana, que ya no será #8M, seguirán por la labor.

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Hay que seguir construyendo ese océano, también mañana,  que ya no será #8M.

Ánimo y sigue.

Cuando empecé a interesarme por la pintura ya de mayor y más por sus efectos terapéuticos que por mi destreza (que hoy en día sigue siendo nula) , me dio por el realismo . Intenté dibujar unas flores y aún recuerdo las risas de mi padre cuando vio aquella cosa que parecía un ramo de Ágata Ruiz de la Prada, pero dibujado por un niño. Entendí que la única forma de evolucionar ( si esa es la palabra para esto mío con la pintura) era ir a lo abstracto. A los colores y a las texturas.

Sigo con mi padre (al que le fascinaba cualquier manifestación artística si provenía de su hija) : él me animó y me estimuló a escribir, me inscribía a premios, me ayudaba con los relatos. Cuando me dio por comprar el caballete, los lienzos y los acrílicos, tampoco desistió de su actitud motivadora, aun sabiendo que las Bellas Artes no era lo mío. Él, siempre animoso,  me propuso empezar poco a poco, en un lienzo pequeño y aprendiendo a mezclar colores. Me hizo inspirarme en un paisaje familiar y conocido.

Y salió esto.

Ha aparecido en el bloque de lienzos antiguos que hay en el trastero. Es pequeñito y me da mucha paz.

Es mi padre diciéndome : ánimo y sigue.

Y, así, en la vida…

El capullo.

Esta vez no ha caído una flor.

Ha sido un capullo.

Es una pena porque no le ha dado tiempo a desarrollarse y el capullo ya ha caído de la rama. Ha impactado en el suelo, inmaduro, solo e incomprendido. Los otros capullos, siguen a salvo en sus ramas para crecer, pero él, el capullo caído,  tan bonito y joven, acaba aquí su ciclo.

No querría ver más capullos inmaduros caídos de la rama …

Camelia dixit.

Estoy bien.

Yo estaba inmersa en mi reto interno de saber cuanto tiempo aguantaba la flor ocre de la camelia, la más seca y estropeada, en caer de la planta. Me sorprendía su aguante, mientras las otras flores, rosas y bonitas, iban perdiendo su lugar…Incluso la había tocado y comprobado que aún seguía bien afianzada a su rama.

Y, entonces, aparece Terminator en modo madre. Le estoy explicando que las flores caen enteras, cuando en un movimiento veloz y muy ágil para su edad, mi querida progenitora, elimina la flor ocre de la camelia.

-“Esta la tienes que sacar que está muy fea”.

Zasca. Fin de la flor símbolo de la resistencia.

Le pido que no la tire ( casi la lanza al contenedor de orgánico en otro alarde de velocidad extrema).

Le digo que quiero hacer una foto a la flor ocre de la camelia.

Y sé que me va a preguntar -“Nena , ¿Tú estás bien?”

Mama, estoy bien. ; – )

La ocre.

Tercera flor.

La camelia está cambiando. Además del rosa predominante, ahora aparece el ocre en una mezcla cromática preciosa.

De las camelias aprendí su procedencia de Japón, la ausencia de aroma , su floración en invierno y una característica que me llamó la atención : la flor cae de golpe y entera. Así que me propuse ir fotografiando las flores, una a una, tal y como iban cayendo. Así ocurrió con dos de ellas: eran de color rosa, estaban enteras pero cada una era de un tamaño. La primera mucho más pequeña por lo que supe que el volumen de la flor no tenía nada ver en la caída.

La tercera “caída”, que es la de hoy, es una bonita flor en todo su esplendor . Ha aterrizado en la maceta, ni siquiera ha tocado el suelo. Lo curioso es que, en lo alto de la camelia,  está su compañera, la ocre, afianzada en su rama, haciendo más bonita la planta en su diversidad. Envejece, se oxida, pero…no se cae.

En el mundo que se desarrolla en mi planta de camelias, es mi ídolo