Preparaos.

 A las 17:15 horas del 20 de marzo, entramos en la primavera.

A una semana del evento , me hago las mismas preguntas de cada año :

  • ¿Yaaaa?
  • ¿Cómo me he tele transportado del invierno a aquí?
  • ¿La disfrutaré, con sus flores y mariposas o me encontraré, en un plis-plas, tele transportada, de nuevo sin darme cuenta, al verano?

Tenemos, a partir del día 20 de Marzo, 92 días y 18 horas de primavera.

92 días que pasarán como un suspiro, porque así me pasa el tiempo ahora…

Como un suspiro…

Primavera, espero que me des el don de ralentizar el tiempo, aunque sólo sea durante 92 días…

 Photo by Chungkuk Bae on Unsplash

Kintsugi.

El Kintsugi  (en japonés: carpintería de oro) o Kintsukuroi  (en japonés: reparación de oro) es una técnica de origen japonés (S.XV) para arreglar fracturas de la cerámica con barniz de resina espolvoreado o mezclado con polvo de oro, plata o platino. Forma parte de una filosofía que plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse, incorporarse y además hacerlo para embellecer el objeto, poniendo de manifiesto su transformación e historia. 

Yo lo he hecho con un jarrón chino. Si, uno de esos grandes jarrones, llenos de colores brillantes y figuras de dragones en relieve… Uno de esos que nadie sabe dónde ubicar… Este llegó a mi vida hace muchos años. Mi padre era médico y un paciente muy agradecido con su atención, le regaló un jarrón chino en los años 70. En aquella época, era un objeto de decoración muy valorado. En nuestra casa, el jarrón chino nunca cuajó, pero, mi padre, que le tenía especial estima a la familia que se lo había regalado, no tuvo el valor de deshacerse de él u ocultarlo… Estaba en un rincón de su despacho… Disimulado…

Así que aquel jarrón, nos fue acompañando en las mudanzas y los cambios de domicilio hasta el momento en el que mi madre, ya cansada de aquel festival de colores brillantes y lacados,y aprovechándose de mi independencia,  me pidió que me lo llevara… Mi padre me dijo : “Pero no lo tires”.

En mi casa, estuvo escondido en un trastero, acumulando polvo y años…

Un día de esos de “orden y concierto”, me puse a arreglar el trastero y apareció el jarrón. Seguía sin gustarme, pero, el tiempo, le había dado un valor incalculable. Una cualidad diferencial importantísima: mi padre, ya no estaba con nosotros y ese jarrón chino , me conectaba a él, a nuestra historia… No pude tirarlo. Lo hice mío con pintura de pizarra, que siempre se puede eliminar y lo coloqué en mi despacho. Sé que, a mi padre, le hubiera gustado…

Hace unos días, se rompió. Mi familia consideró que ya había llegado el momento de decirle adiós, pero, de nuevo, yo me vi incapaz de deshacerme de él. Y, entonces, leí un artículo sobre el Kintsugi

Vuelve a estar en mi despacho, pintado de blanco pizarra y con una intervención en pintura de relieve color oro, para ser fiel al concepto del Kintsugi . Cuenta una historia, llena de afectos y dice , en blanco y oro,  lo mucho que echo de menos a mi padre.

Y, quiero decirte, que no, no lo he tirado…

 

Fotografiar aves…

Lo primero que me llamó la atención, fueron las líneas que dibujó el sol en los cipreses. Las sombras de los travesaños de un porche de madera creaban ese estampado luminoso. Los colores eran precisos, con esa luz matizada que tiene el atardecer del invierno…

Me quedé prendada de la imagen, la fotografié y me recreé en su observación. Fue entonces cuando me di cuenta de que los cipreses vibraban como un latido. Pequeños vaivenes, que provenían del interior. Primero aquí, luego allá…Por muy urbanita que sea mi mente, me quedó claro que aquello era de origen animal, pero, también tuve un cierto temor a que la cosa fuera de ratoncillos y familiares varios, pero…no.

De repente, de aquel estampado lineal palpitante, aparece un pajarito. Y después, del lado opuesto, otro. Me fijo más y veo que es una pareja de petirrojos. Es posible que sea “Mi petirrojo” que ha encontrado a otro petirrojo…Vuelan sobre la superficie del ciprés, se quedan suspendidos por segundos, en vertical y se meten en el interior de los árboles… Al rato, vuelven a salir. Vuelan. Se van. Vuelven. Y lo mismo.

Quiero hacer una foto de los petirrojos. O de uno, por lo menos.  Abro la ventana y me sitúo en una posición más o menos inmóvil. Los espero… Y os aseguro que vinieron. Varias veces. Y revolotearon, y se pasearon y fui incapaz de tomar ni una sola toma de sus peripecias.

Más tarde, teclee en Google: Fotografiar aves. Descubrí cientos de tutoriales. Fotografiar pájaros tiene su técnica y requiere de mucha paciencia.

Aquí, no veréis ni una foto de los petirrojos pero, os aseguro que estaban…

Contrastes.

No hay mayor contraste que la luna y el sol.

Luz y oscuridad. Negro y amarillo. Noche y día…

 

Son hermosos contrastes que conviven y se complementan.

Hay que aprender de los contrastes…

 

 

Las hojas rojas de la fresa.

Esta vez, el huerto me sorprende con un vistoso manto de coloridas hojas en la planta de fresas. Han pasado del verde monocolor a una sinfonía de amarillos, granates y rojos… La verdad es que está preciosa…

He querido buscar en los foros especializados, el por qué de esos nuevos tonos y he encontrado diferentes opciones de una posible causa. La opción a) habla de falta de nutrientes o de la amenaza de algún hongo pero, si profundizo, descubro que eso pasa si se da en épocas de luz y calor pero , ahora, en este invierno Mediterráneo, las hojas han cambiado de color por otro motivo. Es la opción b) y es la que elijo como más factible.

Las hojas dejan de producir clorofila cuando las temperaturas son frías y hay menos horas de luz. Hay menos verde… A la vez, los carotenoides y las antocianinas que estás en las hojas se ven más (al no existir competencia con la clorofila) y son los responsables de los colores amarillos, ocres, anaranjados y rojos.

Estos pigmentos ayudan a mantener la hoja en activo, la protegen de los rayos ultravioleta y actúan como protectores ante una posible congelación de sus células.

Conclusión acerca de las hojas rojas de la fresa : otro de esos procesos maravillosos de ingeniería de la naturaleza que, además, está lleno de belleza…

El Bosque de las Hadas.

Doy un paseo por el bosque, uno de esos sencillos, de los que sirven para respirar, para mirar y para oír el susurro de las hojas, las que pisas y las que caen… En medio del camino, me encuentro una señalización. Es extraño, nunca la había visto allí…

Y la sigo…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

He estado en el Bosque de las Hadas…

Ultra Violet 18-3838.

Cada año, el Instituto Pantone elige el color que marcará la tendencia en decoración, moda, diseño, etc.… Para el #2018, Pantone ha elegido el Ultra Violet 18-3838.

Dice Laurie Pressman, vicepresidenta de Pantone que este color sirve para  “evocar un estilo de contracultura, la originalidad, el ingenio, el pensamiento visionario que nos dirige hacia el futuro”…

 

Este color, , “es de los más complejos porque coge dos sombras que parecen diametralmente opuestas, como el azul y el rojo, y las une para crear algo nuevo”. El ultra violet tiende más al azul que a un violeta, “lo que habla de la cualidad espiritual de la conciencia”.

Es lo que tiene la semántica, que puedes darle florituras a un color…

 Y dicho esto, queda claro que Prince era un visionario…

Una historia de amor en cuatro fotos.

 

Dos nubes, un poco de viento y cuatro fotos…

No hace falta mucho más , para ser espectador privilegiado de una historia de amor…en el cielo.