Bonga y Paco.

bonga

La soledad pesa .

Bonga lo había descubierto recientemente y estaba intentando adaptarse a su nueva situación. Cuando él la repudió, al más puro estilo del clásico macho dominante, ella supo que se quedaba sola. Las otras, aquellas con las que lo compartía, ni se habían inmutado al conocer su expulsión. Había dejado de ser fértil después de tener a su único retoño y él había dejado de reclamarla .Bonga debía haber aceptado las normas del grupo pero, inexplicablemente, había desarrollado una conducta agresiva que no pudo controlar.

Y se había quedado sola.

Sólo le habían concedido unos preciosos instantes para abrazar a su pequeño…La tibieza de su cuerpo la reconfortó  y le dio la fuerza suficiente para caminar, sin volver la vista atrás. Y caminó, sin descanso, alejándose de todos.

Nadie la había preparado para soportar esa losa aplastante de vacío y…de silencio.

Lo que más pesaba  a Bonga, lo que la hacía doblegarse y caminar con la cabeza gacha, era la ausencia de los gritos infantiles, de los gruñidos de los adultos…

El silencio, los silencios.

Encontró un lugar en el que instalarse. En los primeros tiempos, sobrevivir en su nuevo espacio, había sido su único objetivo. La soledad se paseaba de refilón y el peso, parecía ser más liviano pero cuando ya pudo organizar sus rutinas , se le hizo evidente que él la había castigado con la peor de las penas . Aquello pesaba y su cuerpo se encorvaba más y más, cómo si aquella soledad estuviera adherida a su espalda, hundiendo su columna vertebral.

En una de sus salidas para recoger fruta y semillas conoció a Kunga, otra excluida. Mientras Bonga se replegaba en sí misma, Kunga caminaba erguida, majestuosa. Un día, mientras se relamían degustando miel de un panal recién descubierto, Kunga habló a Bonga de su mascota. Desde que la tenía, el peso de su exclusión era más ligero, su aspecto era lustroso, su pelo brillante. Se sentía más alegre.

Bonga miró a Kunga y lo que vio en sus ojos la convenció.

Iba a comprar una mascota. Para que le hiciera compañía. Para que la ayudara a transportar aquella piedra pesada que le oprimía el alma.

El encargado de la tienda, le sonrió, mostrando una gran cantidad de dientes y encías, mientras le preguntaba qué tipo de animal necesitaba. Bonga le respondió que quería compañía y, por lo tanto, requería de una mascota afectuosa y sociable pero esa respuesta no fue suficiente y tuvo que contestar a todas las preguntas necesarias para encontrar su animal perfecto.

No había pensado si quería macho o hembra que fue la primera cuestión a la que tuvo que enfrentarse. Las hembras podían quedarse preñadas, tenían épocas de celo y la menstruación así que Bonga pensó en descartarlas pero el encargado le indicó que todos los animales disponibles estaban modificados genéticamente y tenían disponibles hembras sin actividad reproductiva. Si deseaba cruzar razas o dedicarse a la cría, también disponían de hembras fértiles. Finalmente, un poco resentida por el comportamiento de sus compañeras de la familia, Bonga se decidió por un macho.

Una vez seleccionado el sexo, tuvo que escoger las habilidades físicas: se decantó por una fuerza y tamaño medio que ella pudiera dominar aunque le aseguraron que con la modificación genética habían conseguido que todos los ejemplares fueran dóciles. El color no le pareció importante y contestó que le era indiferente.

Cuando llegaron al punto de las habilidades, la elección se hizo un poco más compleja. Para cada “soledad”, había un estilo de “compañía”. Bonga tenía que optar entre animales pasivos o activos. Los pasivos eran sumisos y afectuosos. Los activos ofrecían la posibilidad del debate y la sorpresa. Pensó que era mejor uno activo: para poder conversar, jugar, pasear,…

Tras consignar todos los requerimientos de Bonga, el encargado de la tienda de Animales de Compañía se dirigió al almacén. Encontró un espécimen perfecto: tendría unos veinticinco años, músculos definidos y un tamaño medio.  Su piel era muy blanca y el poco pelo que tenía era muy rubio pero la clienta no le daba importancia al color, así que pensó que podía ser viable. Miró su etiqueta clasificatoria y vio que era uno de los más activos que tenían disponibles en la tienda. Su nombre era Paco.

El animal humano lo miraba desde su jaula, sonriéndole y haciéndole gestos con la mano. Siempre que se acercaba a ellos para llevarlos ante el cliente, se hacía la misma pregunta: ¿Cómo aquella especie había podido llegar a dominar el mundo?  No tenían pelo recubriendo su cuerpo, no podían moverse por las ramas de los árboles, comían alimentos cocinados por combustión… ¿Y hubo un tiempo en que los simios eran el escalafón inferior y aquellos hombres, los amos del planeta? Si no fuera por todas las pruebas empíricas que lo confirmaban, nunca hubiese creído que aquella especie endeble pudiera haber dominado a la suya pero tras la Era del Meteorito, la aniquilación de la raza humana casi había sido total. Los simios habían podido aguantar las radiaciones cutáneas gracias al fuerte vello que recubría su piel y su habilidad para vivir en las copas de los árboles y comer sus frutos los habían hecho sobrevivir  a las corrientes de líquidos tóxicos que arrasaban la superficie del planeta.

Se acercó a la jaula del hombre: era un buen ejemplar y podía ser una opción para su clienta. Abrió el candado y cogió la cadena que rodeaba el cuello de Paco para llevarlo hasta el mostrador de atención al público.  Bonga lo examinó con atención. La piel, sin pelo, era muy suave. El humano parecía disfrutar con las caricias que ella le prodigaba y  sonrió con deleite cuando ella lo llamó por su nombre: ¡Paco, bonito!

Era muy pálido y poco robusto pero a Bonga le gustó desde el primer momento así que tras completar la transacción, salió de la tienda de Animales de Compañía con su humano bien atado y caminando a su lado.

Había comprado algo más que una mascota .Acababa de adquirir la ilusión de que Paco le hiciera compañía y que el peso terrible que le iba hundiendo el corazón, se hiciera más ligero y sólo le hiciera cosquillas.

Paco le sonrió y Bonga sintió que había acertado…Y con esa sensación de esperanza, se dirigió, cadena en mano,  al centro estético de bonobos para su sesión semanal de despiojamiento.

Viernes de fotos.

Los plátanos simpáticos.

Foto de Diane Alkier en Unsplash

Libertad de la cárcel del huevo

Foto de Daniel Jericó en Unsplash

El trío de la patata

 Foto de Franco Antonio Giovanella en Unsplash

Una Rana Gustavo en el sofá.

Foto de Marcela Rogante en Unsplash

Sin GPS

Foto de Eileen Pan en Unsplash

Gallinas jóvenes en ácido acético.

 

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Dos seres humanos están siendo observados por un grupo de alienígenas.Graban este diálogo para , después, analizarlo :

 

-¿Sabes qué?. Al final me he decidido. Le voy a tirar los tejos a Puri.

A buenas horas, mangas verdes. Se te ha a delantado Pepe.

-¿Pepe?…pero sí Pepe es más feo que Picio…

-A ella le da igual. Lo quiere aunque sea feo, te lo digo yo…Te va a dar calabazas.

-. ¿Y si le doy pena? Le puedo decir que he estado en cama, por un accidente…

-. Tienes más cuento que Calleja... No te va a hacer ni caso. Te repito, te va a dar calabazas.

– ¡Qué calabazas ni qué pollas en vinagre!… Por ahí viene Puri. Te dejo…

 

Análisis : El ordenador alienígena no es capaz de dar el matiz del lenguaje humano y traduce literalmente por lo que estos extraterrestres se encuentran con :

A) El sujeto 1, va a ir a algún lugar a tirar unos tejos que son unas coníferas, por lo que parece que va a derribar unos árboles.

B) El sujeto 2 le dice que la hora es correcta e introduce mangas verdes que, de verdad, deja anonadados a estos investigadores del espacio exterior.

C) También tienen que lidiar con Picio y Calleja y con el hecho de que alguién va a regalar calabazas (fruto del género Cucurbita) y para finalizar, el «pollas en vinagre».

Todas estas frases están incorporadas de forma natural en el lenguaje terrestre pero esta IA alienígena adolece de literalidad. Hay que ayudarlos.

  • Tirar los tejos : La frase proviene de un antiguo juego popular en el que se derribaba una pieza de madera, con unos tejos que eran pedazos de teja redondeada. Jugaban los «mozos» y la gente los rodeaba. Si uno de estos mozos quería declarar su amor a una «moza», le tiraba el tejo a los pies…
  • A buenas horas , mangas verdes : En Castilla, en el siglo XIII, exístia una especie de cuerpo policial  (Cuadrilleros de la Santa Hermandad) que llegaban habitualmente  tarde cuando los requerían para solucionar altercados. Su uniforme tenía las mangas verdes.
  • El pobre Picio, un zapatero que vivió en Granada a finales del XVIII. No se sabe por qué, lo condenaron a muerte pero, estando en capilla, ya esperando su destino, le llegó la noticia del indulto. La impresión fue tal que a Picio se le cayó el pelo ( cabeza, pestañas, cejas,..) y se le llenó la cara de tumores, deformando totalmente su aspecto.
  • Saturnino Calleja, fue un editor de libros nacido en Burgos, en 1855. La editorial Calleja se especializó en Cuentos Infantiles.

Respecto a lo comestible : Las calabazas y las pollas en vinagre.

calabaza

Los griegos pensaban que la calabaza era todo lo contrario a un afrodisíaco así que servían para apagar el fuego de la lujuria y si te daban calabazas, significaba que no habría acercamiento . En la Edad Media, en los conventos , se aconsejaba rezar el rosario con pepitas de calabaza para alejar pensamientos lascivos y las masticaban para ayudar a cumplir el voto de castidad.En Cataluña, cuando se pedía la mano de una hija, si al pretendiente le servían calabaza, significaba que la familia lo rechazaba.

Finalmente, las pollas en vinagre. Una delicatessen. Una exquisitez gastronómica : Pullus que es un pajarillo, preparado con un tipo de escabeche para su conservación ( tipo salsa vinagreta).

Para los alienígenas son gallinas jóvenes en ácido acético...

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N. B : Todas las expresiones del libro «Hablar con corrección » de Pancracio Celdrán Gomariz.

Corazón Partío.

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

Llega Eurovisión.

Poco a poco, me he vuelto a enganchar y me he consolidado como eurofan. A mi edad tiene mérito.😉

Este año, además, me gusta el proyecto Chanel. Confieso que no es un tipo de música que me entusiasme pero sí que valoro el gran trabajo de la artista y el gran trabajo del equipo , que se integra en un todo muy atractivo. Te guste o no te guste la melodía o el vestuario, ese todo despierta simpatías.

La ilusión que ha contagiado el Chanel Team , sean o no ganadores, ya es todo un éxito. Gracias!

El sábado tengo la intención de ver la gala. La guerra estará presente en el Festival, con una Rusia apartada de la competición y el equipo Ucraniano intentando que la música sirva para algo más que para ganar un concurso. Con una canción, además, que se ha convertido en un homenaje a las madres ucranianas. El sentimiento de solidaridad influirá en la parte más objetiva que es valorar la canción y la actuación …

Y me pasará eso del corazón partío.

Píldoras gastronómicas.

Lo sé. Hay una Regla Universal que reza :  “Con la comida, no se juega” pero …estas píldoras son para jugar con la comida. Por una vez, me salto la norma. Bon appétit!

Primero,  unos lápices de parmeggiano.  Para sacarles punta.

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Seguimos con una baguette con ganas de disfrazarse.

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Uno que coge un pepino ( o un calabacín) y hace un tiburón…

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Una preciosa bolsa de té, para darle un toque romántico al post. De la diseñadora rusa , Natalia Ponomareva

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Más amor : con paciencia y unas tijeras, coges el salami picante que le pones a las pizzas y recortas corazoncitos. Para las primeras etapas de la relación… ; -)

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Las fotos de Sarah Illenberger  : esto es “Jugar con la Comida”, ya en plan serio.

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Y finalmente, una campaña Solidaria que se hizo en supermercados de New York. La gente cogía, al entrar, una de estas bolsas que representa la figura de un estómago vacío. La llenaban con alimentos, llenando también ese estómago ficticio, donándolas a la ONG que lo organizó.

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¿Empachados? Pues un poco de brócoli, irá bien…

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War / No more trouble

Del trabajo «Songs around the world» de Playing For Change ( ese increíble Movimiento por la Paz a través de la música) la canción War/More No Trouble es una de mis favoritas. En esta pieza, se unen dos canciones de Bob Marley: War, basada en la conferencia del entonces Emperador etíope Haile Selassie ante las Naciones Unidas en el 63 (en esta canción se reflexiona sobre el por qué de las guerras en el mundo) y No More Trouble , otra de las canciones de Marley que habla del amor .

Decenas de músicos de la calle, del  Congo,Israel ,India ,Irlanda ,Sudáfrica, EE.UU., Zimbaue y Ghana, junto con Bono de U2 , sincronizados a la perfección, cantando y tocando por la Paz.

Este post es de hace siete años.

Tristemente, en el 2022, sigue siendo necesario defender la paz.

Photo by Markus Spiske on Unsplash

Más info : www.playingforchange.com

Colores.

Los de A.Boogert , en 1692.

c2Un artista alemán que, en esa época, creó 800 paginas con una clasificación de colores y los matices que se podían obtener, con más o menos agua. Dibujó con acuarelas la que sería la primera clasificación de colores. La Guía Pantone se publicó 270 años después.

Son pocos colores para los miles, millones o infinitos colores que existen.

Según como se mida la luz ( todo es una cuestión compleja de espectros y longitud de onda) puedes dar con cifras diferentes. De 100.000 matices a 90 millones de colores. Lo que me ha quedado claro es que hay muchísimos colores  y vemos poquísimos. Y cada uno, le da su matiz.

Según la profesión, puedes ser de esos que tienen claro la diferencia entre el azul ultramar, azul de la China y el azul cobalto (Curiosidad : Las personas con dificultades para distinguir el color azul se denominan tritanómalas) .

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Si eres esquimal tendrás más de 30 palabras para describir el blanco y 40 diferentes para decir lo que yo llamo “nieve”porque ven 30 tonos diferentes de blanco indispensables ( distinguen entre zonas de nieve transitables y no, por ejemplo sólo por la variación del tono). En cambio, si vives en Brasil, a lo largo del Maici, afluente del Amazonas y eres un pirahán, ni siquiera una palabra de tu lengua hará referencia a un color. No hay colores.

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Impresionante tienda en Tokio, del arquitecto Kengo Kuma.

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Después estás tú y tu percepción. Cada individuo ve los colores de manera diferente aunque tengamos un nombre común que los une, por aproximación. Seguro que el rojo que veo yo, no es el mismo que ves tú pero se parecen. Más matices : la retina, los fotoreceptores y los mecanismos neuronales que llegan hasta al cerebro son individuales y únicos por sujeto así que ver, lo que se dice “ver” objetivamente, no vamos a ver lo mismo….

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Aunque todos coincidimos que el color , en general, es bonito.

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Del grupo de artistas urbanos German Crew :  han convertido este distrito mexicano , Palmitas , en una homenaje al color

Pegando cosas…

Estoy reciclando bastidores antiguos, preparando las bases con acabados de pintura de pizarra y pegando cosas que parece ser la tendencia artística que últimamente, me domina.

En mi caja de “cosas para pegar” en la que acumulo cosas que creo que algún día me servirán para mis cuadros, había unas cuentas de unos collares que se me rompieron. Son círculos de plata y de nácar .

No están puestos ahí aleatoriamente -aunque tapar desperfectos del lienzo me ha obligado a hacer algunos cambios estratégicos respecto a lo que yo tenía en mente- sino que representan a la familia.

Hay quien solo verá unas formas circulares, pegadas con más o menos fortuna, pero yo veo diferentes formas de familiafamilias que tengo. Familias que quiero.

Sobra la farola…

Yo quiero pensar que es un menhir (del bretón “men”= piedra, “hir” = larga), colocado por nuestros ancestros hace miles de años. Su función podría ser marcar los territorios de las tribus o familias, o lugares para conmemoraciones o rituales a la luz de la luna.

Esta pedra dreta se ha quedado aislada ,dentro de un plan urbanístico del humano contemporáneo. Me dicen que esta piedra vertical, en el Alt Empordà, era como un GPS para los pastores: una herramienta de ubicación para trazar sus pasos trashumantes.

Ahora, es ornamental . Por ahí ya no pasan rebaños, ni pastores.

Ya forma parte del paisaje urbano, pero por lo menos , la han dejado. Estaré atenta y si estoy en la zona en una noche de luna llena, iré a cotillear.

No sea que sea un menhir mágico, aunque tenga su acera y una farola…