Escribir bicis, deconstruir flores…

Es un título de post surrealista pero…son píldoras . Cosas de esas que veo y recopilo y que conforman dosis de…surrealismo. ; – )

1) La primera píldora es práctica y muy mona. La voy a titular : Enchufar al cerdito ( con “cerdo” podía tener una lectura más dura, así que lo vamos a dejar en “cerdito” y añado “rosa” ; – )) A mí, este aparatito me vendría muy bien…Soy un desastre con los alargos y sub-alargos de alargos con ladrones de enchufes.

La segunda pildorita va a ser : Escribir bicis. Esta suena raro, pero es magnífica. Un diseñador francés, Juri Zaech, ha creado una bici personalizable con palabras. Por ejemplo, tu nombre. Mirad que bonitas.

Una “Bypils” me llama… ; – )

Deconstruir flores : La última pildora es relajante. Las fotografías te inducen a un estado zen aunque lo que haya hecho el artista es “destruir” para después, “construir”. Irónico.Esta serie de desmantelamiento de flores es del fotógrafo de Singapur Fong Qui Wei.

Un crisantemo.

Una Gerbera

Y…una hortensia…

 

 

 

 

 

Alquiler.

Tanto decirme que vivo en las nubes, he decidido ir a una inmobiliaria de nubes para ver que tienen disponible de alquiler.

No lo tengo fácil. Cada vez más gente se va a vivir a las nubes y los precios van al alza a una velocidad vertiginosa.

La compra está descartada. No se puede comprar una nube. No hay manera de ponerla en el catastro ni de ubicarla en el mapa y entonces, no se pueden cobrar impuestos así que sólo hay de alquiler y del llamado “turístico” por días e, incluso, por horas.

Me parece que me voy a elegir esta gordota de la derecha. Tengo una vista espectacular del cielo azul, sin otra nube indiscreta que me incordie…

Poco a poco…

Un puf con la funda hecha polvo por el paso de los años. Ya no aguanta más detergente ni cepillazos… Está fea y grapada al pequeño puf y no parece intercambiable, pero… mi madre ya me está haciendo una funda nueva que dice que quedará bien…

Así que estaba el puf en una habitación, pasando el tiempo, esperando o su funda nueva o ser desterrado a un lugar con poca visibilidad.Y me encuentro con los rotuladores textiles y me digo: Total, ¿qué más da que pinte el puf? Y hago una prueba.Me gusta el amarillo, el naranja y el rojo. Cuando me atrevo con el azul, creo el fail de este puf. Un error. Azul. Menos mal que es un trozo pequeñito…Dejo los rotus allí, encima, y cada vez que paso por delante de la habitación, entro y pinto un espacio…Poco a poco. Y va cogiendo una extraña forma pop… Y dudo del puf y su estampado improvisado, pero…me gusta plantarme delante y pintar con los rotuladores.

Me va a saber mal poner la funda…

 

 

 

 

Vivir es urgente. ( *)

Vivir es urgente. ( *)

(*) me copio la frase de Pau Donés ( @jarabeoficial )

Los primeros días de mis vacaciones, los dediqué a vaciar y pintar un luminoso piso en la Costa del Garraf para ponerlo a la venta. La persona que lo ocupaba, a la que adoro, ya no puede vivir en él. Transita ajeno a la vida o inmerso en otra vida que ya es ajena a ésta…

Estuve en todos los lugares en los que se registra una vida…Cada cajón, cada libro, cada foto, cada carta manuscrita, cada trofeo, cada carpeta, cada caja,…Me invadió una extraña conciencia de su juventud, de la que sólo tenía información matizada por mis experiencias de la infancia. Una sensación de que había sido como yo soy ahora. La certeza que yo, que todos, seguiremos el mismo camino hacia un final, el que sea…

Pensar en todas esas cosas, no me pone triste. Esa casa, llena de una vida, me está diciendo que la vida es, en sí misma, urgente.

Y lo veo en las viejas fotografías con su moto, con sus amigos y sus sonrisas, en las comidas y acontecimientos familiares, conmigo de muy pequeña,  con Induráin (su ídolo)…Voy  guardando todas esas cosas y la casa se va quedando vacía.

 

Al final, todo se resume un primoroso espacio, recién pintado de un blanco radiante.  Está vacío pero, no hay que equivocarse, aquí aconteció una vida y aquí, se instalará otra u otras.

Y generarán más huellas vitales…

Mientras cierro la última caja, deseo que sean tan bellas como éstas…

 

Un trozo de puerta…

No lo llames “arte”. Llámalo: “terapia con trozo de puerta” o “trozo de puerta emocional” …

Cuando los habitantes del pueblo me veían buscar un algo para poder hacer otro algo que me recordara a una de las que fue un top, en mi ranking de personas favoritas, no pensaban verme bajar la calle con este trozo de madera, que formó parte de una puerta y que estaba guardada porque yo, una vez, le pedí un trozo de madera para hacer un …algo.

Ese pedacito de puerta llevaba mi nombre escrito. O yo lo vi, allí, refulgiendo en mi trozo, apilado junto otras piezas de madera…

El tiempo que pasé limpiándolo, lijándolo y pensando que iba a hacer con él fue uno de esos espacios de tiempo de calidad que tanto cuesta conseguir. Fue hurgar en mi caja de “Cosas para pegar” y encontrar piezas de otro cuadro ya sin vida, la cuerda y esas estrellas de purpurina que se utilizan en las creaciones navideñas y empezar a trajinar con el pegamento… Más quality time…

 

Y ya da igual si queda bonito o feo, si hace más bella la pared en la que está colgado o la empeora. Eso no es importante. Lo remarcable es que la búsqueda del material y la ejecución de la obra, se convirtieron en un eje espacio-tiempo de máximo confort emocional.

Nunca pensé que un trozo de puerta, iba a darme tanto…

Reciclando neumáticos.

Tengo una amiga que hace maceteros con neumáticos viejos…

No hay que menospreciar al neumático viejo. ¿Quieres un revistero nuevo?

¿Un columpio?

También se pueden utilizar como parte del mobiliario urbano.

O, incluso, crear arte…

Un respeto para el neumático viejo.

Píldoras del pueblo.

Decorar con un esqueleto y que me guste…

Reciclar, siempre.

La Iglesia Católica, propietaria de un inmenso patrimonio que no cuida.

Iglesia Románica del S.XII, apuntalada con eficiencia…

La persiana verde del nº 4.

Ciclos.

De todo lo bonito que había para fotografiar, como este callejón, a mí me dio por el solar en ruinas, que, supongo, en breve se convertirá en un bloque de pisos…

Me gustó ese color azul celeste desvaído. Y el ocre, destacando entre la desolación…

Llámame rara pero, vi  belleza  en los signos del pasado tan evidentes en esas paredes… Supongo que si algún día vuelvo, veré un edificio (ya no sé si bonito o feo)  del que saldrá una madre atareada con sus niños, mientras en el piso del tercero, una mujer riega los espléndidos geranios de su terraza…

Ciclos.

“He vuelto”, me dice el despertador…

Una de las cosas que más me gusta de las vacaciones es NO tener que poner el despertador. Hay gente que, de forma natural, se suele despertar a la misma hora. Gente a la que la cama, le cansa y se pone en pie nada más abrir los ojos, dispuesta, incluso, a comerse el mundo.

Yo requiero, obligatoriamente, de un despertador para regular mi sueño, menos en vacaciones… En vacaciones, NO existe ese artilugio… Y no es que varíe mucho mi pauta: necesito las ocho horas (que ahora, científicamente, se consideran casi obligatorias para una vida saludable) pero en estado de relax, puedo rebasarlas o situarlas en franjas poco habituales, dependiendo de la hora a la que me fui a dormir…

La consigna es: manda el cuerpo. Y punto.

Ahora, se acaba este período de libertad y debo volver a vérmelas con el sonido armonioso del iPad, pero …este año, estoy preparada.

Ha sido un mes de agosto lleno de muchas cosas. Muchas de ellas hermosas y energéticas, pero, otras, tristes y de reflexión y en el caso de mi querida ciudad , Barcelona, heridas terribles que te sitúan en un espacio-tiempo diferente. Todas esas cosas, juntas y revueltas, almacenadas en mi cerebro, me predisponen a pensar que, no puedo ni debo quejarme. Y que qué bien que suene el despertador…

 

Bienvenidos!