Taller virtual de relato.

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 Después de una investigación de los cursos y talleres virtuales que hay en la red,  elegí la propuesta de Hotel Kafka.

 

“Hotel Kafka es un espacio inclasificable en el que día a día se dan cita todo tipo de creadores que comparten sus inquietudes artísticas. Es un lugar en el que nadie vuelve a ser el que era antes de cruzar su puerta y en el que todo es una excusa para que cada huésped saque el máximo partido a su talento.”

Lo de “inclasificable” me convenció y me apunté al “Taller virtual de relato” para utilizarlo como : 1) terapia anti-todo-lo-tóxico y 2) despertador de mi afición por el relato que estaba en modo “siesta larga “.

Como terapia, me funciona de distractor cerebral. Hace el papel de la meditación o de los paseos por la playa: me lleva a un lugar dónde mi cerebro juega y se divierte. Cuando Ángela me propone un ejercicio, mi mente revolotea por ahí en muchos momentos del día. Después, tengo que escribirlo, leerlo, releerlo, corregir, repensarlo y toda mi energía se concentra, en plan oasis…

No quiero que suene a excusa (sobre todo si mi profe me lee) pero preveía que iba a ser una buena época para dedicarme a esto del Relato Breve, pero por esos imprevistos que te va regalando la vida, son unas semanas en las que mi tiempo es escaso. Aun así, el taller ha conseguido engancharme y, sobre todo, ha reactivado mis ganas de aprender a escribir bien, que buena falta me hace. El material de estudio, los ejemplos y los comentarios a los textos de Ángela, me están haciendo revisar mi forma de escribir y… ¡me lo estoy pasando genial!

 

 

Las Bibliotecas de Íncipits.

BibliotcaTrinity College, Dublín (Irlanda)

Estos espacios, contenedores de conocimiento, pensados para que la población tuviera acceso a todo su contenido, pasan por un momento de replanteamiento.En el pasado, había información que sólo podías encontrar en una Biblioteca. Hoy en día, tenemos en nuestros ordenadores, el contenedor de contenidos más gigantesco del mundo.

Sin cambiar su esencia, como catalogadores y “cuidadores” de esos contenidos, las Bibliotecas evolucionarán en  las formas  y por tendencia social, convivirán con la tecnología.Y…seguirán siendo espacios contenedores de (más) conocimiento , abiertos a todo el que desee alimentarse de él. Y gratis. Maravilloso.

Íncipits, la novela (corta) que he publicado en el Blog, me condujo, de nuevo, al mundo de las Bibliotecas. He revivido aromas, silencios, nervios pre-examen, … Bibliotecas….Para Íncipits elegí tres de mi ciudad, Barcelona. Dos las conozco personalmente y doy fe que son preciosas .

La primera de ellas es la Biblioteca de La Santa Creu i Sant Pau. En el S. XV fue un Hospital. Después, pasó a ser Biblioteca. Es el lugar en el que se inicia el juego del Asesino del Íncipit.

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La Biblioteca del Dipòsit de les Aigües de la Universitat Pompeu Fabra. Preciosa es una palabra que se queda corta. Un antiguo depósito de agua, reconvertido en Biblioteca tras usos diversos.

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Dipòsit de les Aigües

Fotos de Simón García

La tercera, que no conozco personalmente, es la Biblioteca Arús. Está como camuflada en la ciudad…Utilicé estas fotos para hacer la descripción de las escenas en las que aparece en Íncipits.

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Fotos de AnotherBCN

Estos son los tres escenarios en los que se mueve el  Inspector Eusebio Flórez.

Y ya que estamos de Bibliotecas, aquí dejo dos que no salen en Íncipits ( este asesino no me ha salido muy viajero) pero que son muy bellas :

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Kanazawa Umimirai (Japón)

Los arquitectos japoneses Kazumi Kudo e Hiroshi Horiba del estudio Coelacanth K & H (2011) diseñaron esta biblioteca pública con la fin de crear el entorno de lectura agradable.

El muro perforado, compuesto por miles de pequeñas aberturas, permite el acceso de la luz natural al interior del edificio.

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Stuttgart (Alemania )

Es una de las bibliotecas visualmente más atractivas y modernas construidas hasta la fecha.

 

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Su aspecto minimalista es obra del arquitecto coreano Yi Eun-young.

NB : Y… la de Harry Potter, por la magia…

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Los personajes me acosan. #SantJordi2019

Ya se han venido arriba. Venga a mandarme mensajitos de texto: Nos escribes y nos olvidas, Traidora, Viene uno nuevo y nos abandonas, … Y , así, todo el día…

Me veo obligada a revivirlos, aunque sea por un día, para que dejen de acosarme. Es por pura supervivencia… Sant Jordi, el día del libro, las rosas y las leyendas parece adecuado… No he sido demasiada exhaustiva. Hacer una lista de todos los personajes, lugares y cosas que han protagonizado mis relatos, es una tarea pendiente a la que me dedicaré el día que, por fin, haya acabado de ordenar mis armarios.

Hoy, me he centrado en las profesiones. Tenemos una escuchadora profesional, un esperador profesional, una especialista en Credos y Religiones, un custodiador de secretos, un fabricante de gafas que hacen ver el mundo de color de rosa, un comprador de palabras, una esparcidora de corazones, un caza-personas felices, un escritor fluorescente y un mercenario de ideas.En El Blog Imperfecto, también se han dejado ver asesinos. Algunos daban risa, lo admito. El asesino de las flores, el asesino literal, la asesina del pollo, el asesino de Íncipit, la asesina del cabrito y Pola Calíope, una de mis asesinas preferidas (junto con la del pollo). Todos ellos, presiden la cabecera y van recibiendo lectores. Por lo menos, están ahí, tranquilos…

Todos ellos habitan en este mundo imperfecto. Les agradezco su presencia y la vuestra, por hacerlos vivir cuando los leéis.Sin vosotros, estarían confinados en mi mente… Pobrecillos… ; – )

Feliç Sant Jordi!

 

 

 

 

Receta de la tristeza al asalto.

La tristeza acostumbra a “asaltar”. Todos sabemos que en algún momento de la vida, se producirá ese asalto…La tristeza está adherida, como una segunda piel , a muchas situaciones vitales.

Pero hay otra, la de un día cualquiera. La del Patapam. La de no- sé-porqué ( o sí-lo-sé-pero-ahora-no-toca) .Esa tristeza, es especialista en “asaltar” :

  1. tr. Acometer impetuosamente una plaza o fortaleza para entrar en ella escalando las defensas.
  2. tr. Acometer repentinamente y por sorpresa.

Para prevenir un asalto, hemos de poner barreras. Hay que cerrar bien puertas y ventanas, poner rejas y alarmas. Si aun así, la tristeza consigue ejecutar el asalto, lo único que podemos hacer es…defendernos.

Como es muy impetuosa, hay que buscar armas efectivas que la obliguen a dejar de escalar nuestras murallas para hacerse con el castillo. Cada uno tiene su arma y mi arma es una cuchara de madera de boj, una sartén y unas cuantas verduritas. Y música ( en un volumen políticamente incorrecto, advierto.)

cuchara

Para combatir el asalto, salteo… Pocho una cebolla, sofrío unas zanahorias y un calabacín, cortaditos en juliana. Después, unos champiñones troceados… Salteo y salteo durante el asalto…Sal y pimienta blanca ( la negra no le va). Recién molida, como la tristeza.

Voy haciendo las verduritas y las reservo mientras en una olla con sal, cuezo una deliciosa pasta italiana ( Rummo, fantástica pasta). La vigilo , no vaya a escaparse.

En un mortero , la esencia mediterránea : un ajito y perejil y un chorrito mínimo (sólo para que se deslice) de aceite de oliva virgen extra… Esperan su momento… Cada golpe de mazo es una bofetada a la tristeza asaltante.

Cuando quedan unos minutos ( tres como mínimo), todas las verduritas a la sartén. Unas tiritas de jamón de jabugo las acompañan. Toma cerdo, tristeza! Y, a veces, también unos piñones. Más munición contra el asalto…

La picadita de ajo se une a la fiesta y sólo con ese aceite ( que si no queda blando y oleoso) y, venga, a hacer saltar la zanahoria, la cebolla, el calabacín…Que se fusionen con el ajo y perejil, que se mezclen con el jamoncito y entre ellas. ¿Tristeza a mí? Mira que jolgorio que hay en esta sartén.

El aviso sonoro del horno, me informa que ya han pasado 9 minutos desde que la pasta empezó a hervir. No a borbotones, no. De manera constante que es como le gusta a esta pasta italiana.

pasta

Es el momento de escurrir. . Me guardo un poco de esa agua redentora (apenas una taza de café). La tristeza se va escapando por el desagüe. Este asalto lo gano yo. Seguro.

Llega el momento definitivo. Es ahora o nunca. Vuelco la pasta en la sartén y empiezo a remover, con mi cuchara de madera de boj. Esa tacita de agua se incorpora a mi asalto final y le da suavidad al conjunto.

Sigo removiendo de forma constante y suave apenas unos minutos… Salgo a mi pequeño y querido huerto y corto unas hojas de rúcula. Acaricio la albahaca con la mano y el aroma se expande…Hoy no. A esta tristeza le pega más el olor áspero y potente de esta hierba invasora.

Sirvo en los platos mi pasta con verduritas ( anti tristeza). Los decoro con las hojas de rúculay unas muescas de parmeggiano, sólo para dar el toque.

Mi plato es precioso y suculento.

Mi tristeza, también…

Limpio la cuchara y la dejo con los otros cachivaches de la cocina..

Sé que este asalto , lo he ganado yo.

 

 

NB : Añado un párrafo del Tratado de culinaria para mujeres tristes del escritor colombiano H é c t o r  A b a d  F a c i o l i n c e. Un libro muy especial y…diferente. Altamente recomendable.

Mi fórmula es confusa. He hallado que en mi arte pocas reglas se cumplen. Desconfía de mí, no cocines mis pócimas si te asalta la sombra de una duda. Pero lee este intento falaz de hechicería: el conjuro, sí sirve, no es más que su sonido: lo que cura es el aire que exhalan las palabras.

HÉCTOR ABAD FACIOLINCE

Una onironauta en potencia (III)

Previamente :

Una Onironauta en potencia (I) y (Parte II)

 

 

Ya estoy en la mitad del libro sobre los Sueños Lúcidos. Los autores son muy optimistas y consideran que habrá un momento en el que experimentarás uno de esos sueños y, por lo tanto, lo que hacen es darte consejos para que te “muevas” en ese mundo onírico.

Hay un apartado que es “Transporte” y aquí, he de deciros, que me he desmotivado un poco…

Empecé a interesarme por este tema después de experimentar un sueño en el que tuve consciencia de que era un sueño. Eso fue muy llamativo porque eliminó el miedo, la angustia y cualquier otra sensación negativa (creo que en el sueño estaba escapando de algo) y cuando pasé al estado (supuestamente) lúcido, lo que sentí fue como una gran euforia, un “ahí os quedáis”, un “hago lo que me da la gana porque este es mi sueño” y, claro, como estaba en uno de esos estados en los que te quieres mover y no puedes, lo de volar pareció una forma acertada de largarme. Sólo pude alzarme unos centímetros (5?) antes de despertar pero la sensación fue brutal.

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En el libro te dicen que volar en los sueños requiere de una serie de trucos y de entrenamiento. Tanto para despegar como para aterrizar. También para hacer giros y esquivar objetos… Mi cerebro quisquilloso me dice: si estoy en un estado onírico en el que no hay leyes físicas y las normas las creo yo, ¿por qué voy a intentar volar como si lo hiciera en el mundo real? Dan ejemplos: como Superman, con saltos, con algún artefacto… ¿?

Y, otra cosa, se menciona que cuando ya estés acostumbrado puedes decidir un destino. Por ejemplo: las Pirámides de Egipto… Pero yo no he estado allí jamás. Tengo una imagen mental pero no es real así que… ¿Qué Pirámides veré? ¿Las oníricas???

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De momento, lo más positivo es el haber creado el Diario de Sueños. No puedo recordarlos todos los días, pero cuando tengo esa pequeña huella y los escribo brevemente, me asombro de la capacidad del cerebro para jugar con los estímulos. Y de lo surrealista (y cabroncete) que es…

De momento, no pasa nada más. Sé que sueño, que no he vuelto a sentir que estaba en un sueño de forma lúcida, y que lo de volar… ni en sueños…

(To be continued)

 

 

Una onironauta en potencia (II)

Photo by Sylvie Tittel on Unsplash

Viene de aquí.

Voy descubriendo, en mis pesquisas sobre el sueño lúcido que, realmente, de los sueños ( y del sueño) no se sabe casi nada.  Si elimino de mi marco de trabajo a los místicos y tarotistas, lo que me queda es un campo vasto de desconocimiento en el que tanto puede ser que esto del sueño lúcido sea un deseo como que no, que sea un comportamiento neuronal específico con una argumentación científica que aún no tenemos disponible en esta época.

El libro que estoy leyendo es muy ameno y … optimista. Básicamente, te explican una serie de pautas para inducir los sueños lúcidos. No aseguran éxito seguro, pero sí que insisten en que es una habilidad disponible en todas las personas que duermen. Otra cosa es que esté oculta, no entrenada y …que sea más difícil de lo que parece, engañar a nuestro cerebro. También aportan experiencias de onironautas en los que parece que puedes “controlar” cosas (escenarios, personas, situaciones) … Yo, ahí, ya me temo que mi nivel de escepticismo es muy alto.

Estos días estoy siguiendo la guía que marca el libro. Aún estoy por la mitad, pero he iniciado los primeros pasos a medida que avanzo la lectura.

  • Confirmación de la realidad. Consiste en crear una señal que me indique que estoy en la realidad y no en un sueño. Esto sirve para en el caso de que esté aproximándome a un sueño lúcido, y tenga dudas de ello, debo hacer el “tip” elegido. He avisado a mi entorno cercano de esto que hago para que nadie dude de mi cordura: cuento los cinco dedos de la mano izquierda. La hipótesis es que, en el sueño, veré mi mano rara, o tendré más dedos, o ninguno, o vete tú a saber, pero no me los podré contar normalmente. Teóricamente, sabré que estoy en el sueño. Así que si veis a alguien haciendo esto en el supermercado, igual soy yo…; – )
  • Antes de dormir, pienso que voy a tener un sueño lúcido y voy a ser consciente de ello. Esta es fácil.
  • Diario de sueños. Aquí ya se complica la cosa. Básicamente, consiste en anotar tus sueños, nada más te has despertado. Es imprescindible que sea muy rápido porque, por lo que sea, se olvidan rápidamente. Llevo cuatro días haciéndolo. Os confieso que lo primero que pensé es que no escribiría nada porque, lo más frecuente, es que no me acuerde de lo que sueño, pero lo que me pasaba es que me olvidaba rápidamente (yo creo que es a los pocos segundos, de verdad).

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Me cuesta mucho escribir esas cinco o seis líneas, pero, una vez hecho, me permite recordar “un poco” la estructura del sueño. En el libro te aconsejan dormir 6 horas, despertarte, estar 20 minutos en vigilia y volver a dormir. De esta forma, te metes en la fase de REM de pleno. Para mí, esto es totalmente imposible. Hoy, me he despertado espontáneamente a las seis horas de haber iniciado el sueño. Y me acordaba del sueño que ahora no recuerdo (nada de nada) pero mi cerebro me ha dicho: ¡Te queda un rato! Y me he dado media vuelta … Nada de escribir. Nada de levantarse 20 minutos…Pero al releer los recuerdos surrealistas de mis sueños, veo que es alucinante lo que ha estado haciendo mi cerebro nocturno estos días…

Mi curiosidad aún no se ha agotado así que seguiré los pasos siguientes .

Seguiré informando.

NB: 1,2,3,4 y 5!

Una onironauta en potencia.

Hace unas noches, tuve una experiencia singular. Por lo menos, despertó mi curiosidad con intensidad. Tuve un sueño…

A veces, recuerdo lo que sueño, pero son pocas las ocasiones. Las imágenes se desdibujan a los pocos minutos del despertar.  En mi consciencia sé que , durante mi vida, he tenido sueños placenteros, de los angustiosos en los que pasa algo terrible y no te puedes mover y de esos en los que saltas o caes al vacío y… te despiertas. Pero, como os decía, la mayor parte de las noches no tengo ni idea lo que programa el Departamento de Contenidos de mi cerebro.

Mi sueño reciente, del que sólo recuerdo una imagen y una posición y al que no puedo poner paisajes, ni argumentos, fue diferente. Más intenso. El contexto era de acción y peligro, pero, yo no sentía miedo. Raro. Estaba tendida en el suelo, sin poder moverme, aun queriendo avanzar, aunque fuera a rastras, para escapar del “no-sé-qué” que me perseguía …Pero, de repente supe que estaba soñando y que, por lo tanto, no me podía pasar nada. Es más, podía moverme si quería. Podía elevarme del suelo y volar… E irme de allí… Y cuando inicié el ascenso, me desperté. En ese instante, recordaba el sueño con intensidad y  bastante precisión, incluso llegué a pensar en escribirlo… ¡Casi vuelo! Después, como es habitual, olvidé los detalles pero la “sensación” del sueño, no acababa de desaparecer. Lo que más me había sorprendido, lo más relevante era el tener conciencia, dentro del sueño, de que estaba soñando e intentar ¿dirigirlo?…

 

No creo en las pseudociencias, ni en los viajes astrales, ni en la interpretación de los sueños ( en un seminario en la Facultad, acabé de convencerme que todo es pura semiótica…) pero sí creo en el cerebro y en la ciencia y en todo lo que queda por saber de ese increíble artefacto de alta tecnología que todos llevamos puesto.  Siempre me ha cautivado el potencial de todo lo que se desconoce de él y, en este caso, lo referente a lo que pasa mientras estamos en Fase REM , así que empiezo a investigar un poco sobre el tema y descubro que mi experiencia tiene un nombre y  se llama “sueño lúcido”.

Directamente de la Wikipedia : “Un sueño lúcido es un sueño que se caracteriza porque el soñante es consciente de estar soñando. Se puede dar espontáneamente o ser inducido mediante prácticas y ejercicios”. Las personas que poseen esta habilidad se llaman onironautas.

De momento, estoy en la fase de recopilación de información. Leo sobre el sueño lúcido en blogs y libros y he visto una película ( Origen, Leonardo Di Caprio) que trata de este tema pero en clave de ciencia-ficción. Aunque la primera impresión es que hay mucho documento «místico» también he encontrado material científico en neurología y psicología .

 

Y mientras tanto, sigo un poco alucinada por esa sensación que me ha dejado el sueño.

Aún está por aquí…

(To be continued)

Congelación de Ideas.

ideas congeladas

Yo soy terapeuta. Me gusta decir que soy Terapeuta de Especiales más que una Terapeuta Especial.

A mi consulta me llegan los casos que mis colegas, no han podido resolver y que no podrían resolver nunca porque…son pacientes especiales.

Estoy preparada para cualquier situación “especial”, soy capaz de abordarla, analizarla y, en la mayoría de los casos, tengo éxito. O sea, se curan. Por lo menos, los que quieren… Aun así, cuando conozco a un paciente y le hago la primera anamnesis, siempre me quedo un  poco descolocada…Gracias a Dios, sólo me dura unos minutos.

El hombre que está en mi consulta,  es Rogelio. Tiene 50 años. Vive solo, en una casa en el campo en el que sólo hay una ducha que está en un cobertizo en el exterior. Este dato podría parecer irrelevante, pero es el origen del mal de mi paciente (o por lo menos, así lo manifiesta). Me ha explicado que en la ducha, hay una ventana de esas de láminas, que por vieja y oxidada, siempre está medio abierta. Sea invierno o verano, la ventana se mantiene en la misma posición, dejando pasar el aire fresco o gélido, según la estación. La ventana, según explica Rogelio, está muy cerca de la alcachofa de la ducha y , con el tiempo, se ha convertido en un improvisado estante definitivo…Allí, él,  que es muy aseado , deja sus frascos de champú …

La temperatura ambiente hace que el champú (de ortiga blanca y cedro salvaje, me especifica Rogelio) esté templado en verano y frío en invierno. El pasado año, en la zona donde vive el paciente,   las temperaturas habían sido extremas y las heladas, habían arruinado las cosechas …

Según el propio Rogelio, el frío intenso había afectado, también, el buen funcionamiento de su cabeza…

Me comenta que hace un año, más o menos, al verter el champú directamente sobre su cuero cabelludo (que al fijarme, veo que está frondoso y muy bonito con unas primeras canas plateadas) notó que estaba muy frío.

Exageradamente frío.

Inmediatamente después, percibió que se le habían congelado las ideas.

Ideas, congeladas.

Vale.

Rogelio vive en el campo y tiene una tienda On Line. Vende los productos que produce su huerta , directamente al consumidor. – El primer signo de que algo no iba bien, me explica, se produjo cuando llegó la Semana de la Oferta Verde.

Rogelio ideaba lotes de frutas y verduras, que colocaba en bonitas cestas de mimbre y adornaba con artesanía de la zona que, cada año, era diferente. Todo el mundo esperaba su ocurrencia: un botijo, unas cucharas de madera o macetas de terracota  pintadas a mano…

Rogelio se encontró, a pocas semanas de la Oferta Verde con que era incapaz de crear nada nuevo. Daba igual que le presentaran un sinfín de productos artesanos. Él, sólo podía pensar en las cosas que ya había utilizado. Así que, ese año, por primera vez, repitió “Lote de la Semana de la Oferta Verde” y volvió a poner un botijo.

-Ideas, me dice, tengo muchas pero son las que ya tenía. No puedo producir ideas nuevas. No puedo cambiar de opinión. No pueden convencerme….Nunca podré cambiar ni evolucionar como persona. Piense, piense en sus ideas acerca del amor, o piense en “sus ideologías”,…Imagine que nunca pueda cambiar de idea, porque esa idea está congelada, ahí, y no deja espacio para las otras. Y está dura como una piedra y tampoco deja que la modelen…Ideas fijas, para siempre…

Intento ser empática. Intento ponerme en su lugar y reviso mis ideas. Soy consciente que he ido cambiando de “ideas”, muchas veces en mi vida y que eso es lo que me ha permitido, por ejemplo: volver a enamorarme. Además de ir modificando mis ideas, también han surgido ideas nuevas: eso me ha permitido dedicarme a este trabajo y escribir un libro, por ejemplo. Las experiencias vitales nos hacen cambiar de idea, muchas veces…

Esto está difícil…

Rogelio me explica que ha utilizado múltiples sistemas para intentar descongelar sus ideas pero para ello, sólo ha podido utilizar las ideas que él ya tenía sobre cómo combatir el frío y la congelación: saunas, duchas de agua caliente, gorros de lana, esterillas,… Su hermana, que es peluquera, lo tuvo un día entero bajo la lámpara de infrarrojos que se utiliza para hacer subir las mechas pero…nada.

Rogelio, sigue con las ideas congeladas…

Se acerca la Oferta de Primavera y ya está pensando en adquirir 500 botijos…

No sé cómo afrontar este caso. Parece que las ideas se me han congelado a mí porque por más que pienso no se me ocurre nada.

¿Alguna idea?

 

Matad al rojo.

Matad al rojo. La voz cavernosa le atravesó los tímpanos, ascendió hacia su cerebro y lo empapó de miedo. ¡Hay que matar al rojo, joder! . Los temblores se expandieron de sus extremidades superiores a las inferiores. Las manos le sudaban tanto que no era capaz de despegarlas de sus muslos. El corazón se aceleró y se hizo cada vez más fuerte. Ahora, oía la voz cavernosa lejos, casi ahogada por aquellos fuertes latidos. Pum, pum, pum, pum.

No hacía ni una semana que se había prometido no volver a caer. Cada vez era más peligroso… Casi lo habían descubierto y fue ese casi el que lo salvó . Hasta aquella maldita tarde, de aquel maldito día, de aquella maldita y puta vida. ¿Cómo había llegado a esa situación?. De repente, su corazón se volvió aún más estridente, un zumbido se apoderó de sus oídos mientras el estómago se le encogía y se retorcía hasta formar un nudo sólido que le apretaba las entrañas. Se acercaban e iban a por él. A por el rojo.

Cerró los ojos y esperó que llegara la muerte. Lo eliminarían del tablero de juego…

Los oyó murmurar ¡Qué mala suerte!. Apenas sin poder respirar, se atrevió a mirar: habían pasado de largo. El aire se escapó de sus pulmones mientras el alivio le inundaba.

Sólo quedaba uno.

Parecía el más peligroso. Era el de la voz cavernosa que no paraba de gritar “Matad al rojo” . Ya lo tenía pegado a la espalda. Oía su respiración agitada como si hubiesen instalado un amplificador en la habitación. El tiempo se detuvo por unos instantes: sobrevivir a esa partida era el único objetivo viable. Si lo mataban ahora… recordó el rostro amable de su esposa y la sonrisa de Junior que lo esperaba en casa en ese mismo instante. Junior, su hijo.Tenía que sobrevivir. Tenía que ganar.

Se concentró en la partida. Volvió a cerrar los ojos pero esta vez, para poder elevar sus plegarias al cielo. Su única posibilidad era rezar…Rogar.

Oyó el sonido del arma del enemigo. Vas a morir, rojo.

Cloc.

El dado cayó en el tablero y rodó hasta quedar suspendido en el borde. ¡Un cinco!¡Mierda!. Con cara de fastidio, el enemigo deslizó su ficha azul por las casillas del parchís, adelantando a una solitaria ficha roja a la que le quedaba un tiro de nada para asentarse en casa y casi, casi, ganar la partida.

Nada podía detenerlo. Iba a conseguir los 1.500€ que se amontonaban en el centro. Dio un trago largo a su cerveza y sonrió. Los cuatro se habían apostado la paga de horas extras a una partida de parchís. Un momento de chulería, un reto y la insistencia del de lavoz cavernosa , los había llevado al Bar del polígono y allí, en una mesa de plástico , los cuatro idiotas habían puesto en riesgo un mes de trabajo sin descanso y, en su caso,  la posibilidad de pagar los gastos ahora que su mujer se había quedado en el paro, la ortodoncia de Junior…casi a punto de irse todo al carajo…

Debía acabar con aquellas partidas de parchís. Había ido demasiado lejos. No podía seguir fingiendo que no le pagaban cuando perdía…y perdía siempre. Se juró que aquella iba a ser la última partida. Por la familia. Por Junior.

La última.

Agitó su cubilete rojo y lanzó el dado.