Lector Constante Satisfecho .

“Te he preparado unas cuantas cosas, Lector Constante; las expongo ante ti a la luz de la luna. Pero, antes de que contemples los pequeños tesoros artesanales que tengo en venta, hablemos un poco de ellos, si no te importa. No nos llevará mucho tiempo. Ven, siéntate a mi lado. Y acércate un poco más. No muerdo.
Aunque… nos conocemos desde hace ya mucho tiempo, y sospecho que sabes que eso no es del todo cierto.
¿No es así?”

Acabo de leer “El Bazar de los malos sueños” de Stephen King. Es un libro de relatos, cosa que me ha venido muy bien, ya que es un autor que a mí me engancha especialmente y, en formato cuento, puedo administrarme dosis menos maratonianas…

Como siempre, me ha dejado maravillada su capacidad creativa y narrativa. Aunque siempre me encuentro a alguien que me dice que ahí no hay calidad literaria y que es una fábrica de best-sellers comerciales, yo soy lo que King denomina “Lector Constante”. Con “El Bazar de los malos sueños” ha hecho felices a los fans y abre una puerta a los que nunca lo han leído o lo han hecho poco. Lo recomiendo a todos: Los lectores constantes, los inconstantes y los que nunca se han dejado caer por sus páginas. Hay terror, ciencia-ficción, humor…

Me gustaría comentar, especialmente, dos cosas de este libro. La primera es la “introducción” a cada relato. Stephen King te explica cómo se le ocurrió lo del periodista de necrológicas, o en qué se inspiró para el Kindle más extraño que se conoce o cómo sus vivencias personales le han llevado a escribir un cuento determinado. Esa información previa, le ha dado una nueva dimensión a la lectura y la ha mejorado.

La segunda es mi queja formal por el destrozo de portada del libro. Su autor es Nicolas Obery, artista digital que tiene obras impresionantes, pero… ¿Quién lo rotuló? ¿A quién se le ocurrió poner esas letras rojas, cargándose la imagen? ¿Por qué tiene que parecer un libro de terror raruno?¿¡??

Pues eso, portada muy fea. Ya lo he dicho.

NB : En la cabecera de este post, la ilustración original.

Joaquín Salvador Lavado, mi filósofo de cabecera.

Si me preguntaras quien es mi filósofo preferido, te diría que Joaquín Salvador Lavado Tejón.Esta es una de sus reflexiones:“¿Pensaron alguna vez que si no fuera por todos, nadie sería nada?”

Es una de las personas que mejor sabe leer la vida y el mundo. Este es otro de sus certeros diagnósticos : “Hay más problemólogos que solucionólogos.” Si miras a tu alrededor, ves que es una de esas verdades profundas…

“Si quisiéramos vender el mundo, nos veríamos en problemas para hacerle una publicidad convincente”

 

De vez en cuando, hay que tomar unas dosis de Joaquín Salvador Lavado Tejón.

Lo puedes hacer a través de sus dibujos pero, hoy, elijo un texto :

 Se debería empezar muriendo y así ese trauma quedaría superado.Luego te despiertas en un Hogar de Ancianos, mejorando cada día.Después te echan de la Residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión.Luego, en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro.Trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral.Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo, no tienes problemas graves y te preparas para empezar a estudiar.

Luego empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé.Y los últimos 9 meses te pasas flotando tranquilo, con calefacción central, roomservice, etc, etc.Y al final…abandonas este mundo en un orgasmo…

 QUINO

Tiene 84 años pero ya es inmortal…

 

 

 

Sant Jordi 2017

Foto de Frank McKenna ( Unsplash)

El próximo domingo será el Día de Sant Jordi. Me he estado preparando a conciencia en estos últimos meses. Ha sido un entrenamiento muy duro. Casi he llegado al límite de mi resistencia física.

Antes, era el día de los libros y las rosas, pero…ya hace décadas que no existen los libros de papel. Ya no se exhiben los tomos en las calles, en tenderetes, como me explicaba mi abuelo. Ahora, se envían los libros por la red. Oyes un leve sonido en tu dispositivo y sabes que has recibido un libro…

Ese día, no paras de oír los bip, bip, bip. Libro, libro, libro… Es verdad que ha perdido parte de su romanticismo, pero, la buena noticia es que se sigue leyendo aún después del cambio de paradigma .Sigue habiendo libros, aunque ya no haya celulosa…Y escritores. Muchísimos…

Foto de Patrick Tomasso (Unsplash)

Lo que no hay, son rosas.

Hace muchos años que desparecieron las flores. Todo empezó con las abejas y su extinción y el resto, ya lo sabéis. Aquí estamos, en un planeta desértico y polvoriento…Esa es la mala noticia.

Aunque, todo ha cambiado en los últimos meses. Se abrió aquella grieta enorme, muy cerca de donde vivo. En las profundidades, se descubrió un asentamiento del siglo XXI. Una de esas casitas, con un pequeño jardín…Y entre los escombros, encontraron unas semillas de rosa en perfecto estado. Se mantuvo en secreto. El gobierno se llevó las semillas e intentó hacer germinar las rosas sin éxito, pero… allí, dónde estaban los restos arqueológicos, se dejaron una. Una semilla pequeña, oscura y seca. La planté, la regué con la escasa agua de mi racionamiento y, ahora, está a punto de florecer.

El domingo, equipado con mi uniforme de camuflaje, recorreré las calles sigilosa y velozmente, me deslizaré por la grieta e iré a buscar mi rosa.

Será la primera vez en mi vida que vea una…

Foto de Diego Hernández (Unsplash)

 

 

 

 

El mundo por Monttera.

Alberto Montt es un ilustrador chileno , muy conocido en Argentina ( publica en la misma editorial que la “gran y súper genial ” Mafalda de Quino) y en el mundo del humor gráfico en general.Ha publicado varios libros (el último en el 2015 “Eso, pescuezo”) y realiza exposiciones como ilustrador.

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Empezó a ponerse el mundo por Monttera en el 2006, en un blog ( que os recomiendo muchísimo) que se llama “Dosis Diarias” donde promete dejar su humor, si está de humor, claro.

Ha sido este magnífico ilustrador y humorista gráfico,  el que me descubrió el verdadero  origen de las novelas colaborativas y uno de mis referentes en humor gráfico en este blog.

Si queréis conocer el trabajo de Alberto Montt , visitad “Dosis Diarias”.

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Es una visión del mundo muy particular que os hará sonreír y reflexionar , precisamente por esa “particular “mirada.

N.B : Esta última,  me encanta especialmente… ; – )

 

 

 

 

 

Hazme el humor.

Una de mis frases favoritas es esta: “Hazme el humor” .

Creo que es una de las mejores cosas que te pueden hacer, además del amor, porque el humor es uno de los mejores alimentos del alma. Hablamos del bueno, que también existe el malo, pero en este caso, me refiero sólo a ese que te libera endorfinas y te pone de “buen”.

Si alguna vez alguien os dice: “Te voy a hacer el humor”, ya podéis empezar a brincar de alegría.

La frase es el título de un cuento increíble que forma parte del libro “Los Colores Olvidados” de Play Attitude . Son relatos ilustrados, escritos por Silvia González Guirado e ilustrados por David García, Desirée Arancibia y Marta García.

Esta obra, positiva, colorista, agradable, bonita, sorprendente y fresca  es una muestra de lo que este colectivo creativo llama “ La frescología” : “ Podría definirse como la ciencia de lo fresco y lo auténtico, pero no queremos que sea una ciencia en el sentido estricto, porque queremos que esté abierta a influencias y experiencias, que se vaya conformando con la aportación de todos. (…)” Ahí lo dejo, fresquito.

Mi experiencia ha sido en su versión electrónica ( para mi iPad), de una calidad increíble, que me ha hecho disfrutar de los cuentos como si fuera una niña. Los textos son geniales pero…las ilustraciones se convierten en la guinda de este pastel delicioso.

Recomendado : leer  Los Colores Olvidados y hacer mucho, mucho, el humor…

“Los Colores Olvidados” , link.

Se me ha activado el córtex prefrontal.

Hoy, en una reunión , uno de los integrantes se ha apoyado ,cómodamente, en la silla, poniéndose a dos patas y ejerciendo un impulso ( no controlado) hacia detrás que ha hecho que se diera un buen tortazo…

La primera reacción ha sido la de la ayuda y la comprobación de que no hubiese ningún daño físico . El golpe , ha sonado a catacroc... La víctima se ha levantado rápidamente y, tras esos minutos de ver-que-no-ha-pasado-nada, ha empezado una cadena de risitas…Primero, al recordar la cara de espanto, los ojos abiertos como platos, el boli que ha salido volando y aquello de quedarse con la palabra en la boca y sustituirla por un Ohhh!: la expresión del “caído” ha sido una de las primeras cosas en activar la risa.

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Al ver que el protagonista no se tomaba a mal la risita ( ya era imparable, aunque se intentara), se han empezado a desgranar los detalles cómicos del tortazo, cada uno desde su punto de vista…Y más risas…

Finalmente, el carcajeo era ya pronunciado e incluso, se ha hecho demasiado largo en el tiempo, ya que el “caído” empezaba a dejar de tener su sentido del humor afinado y le empezaba a fastidiar la cantinela… Y , aún sabiendo que ya era suficiente cachondeo, cada vez que lo mirábamos , nos asaltaba la risa.

Es curioso que nos ríamos de una caída. Se han estudiado ( y se estudian) los mecanismos que hacen que se desencadene la risa y lo que se sabe es que , ante un estímulo, se nos excita el área del córtex prefrontal medio. Primero, procesamos a nivel cognitivo y , después, pasamos a un nivel en esa zona del córtex, en el que se produce la emoción…y la risa.  Que el estímulo sea un buen tortazo , es lo que parece inexplicable…

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Lo estoy recordando y me sonrío… Yo me he caído  y he visto como otros caían  . Han sido caídas , siempre, sin repercusión física. He estado en los dos lados de la barrera y , aún habiendo experimentado las dos facetas, sigo sin entender la gracia que produce.Pero, hace gracia. Es un hecho.

Hay un filósofo francés , Henri Bergson , que tiene un interesante ensayo sobre la risa dice lo siguiente :

(…)para que la risa sea posible, el objeto risible ha de resultarnos indiferente, hemos de ser insensibles, por así decirlo, sin identificarnos con aquél que nos suscita risa, ni mucho menos sentirnos inclinados a compadecerle: «Lo cómico, para producir su efecto, exige algo así como una momentánea anestesia del corazón. Se dirige a la inteligencia pura. »

Sólo cuando sabemos que el “caído” está bien , nos podemos distanciar emocionalmente , como para reírnos de su desgracia… Ya ves, el nivel cognitivo le estará diciendo al emocional : ¿Qué tiene de gracioso ver a un tío, espatarrado encima de una silla, tumbada en el suelo?

Lo que nos ha proporcionado el “momento silla” es más de un minuto de carcajada limpia. Según los últimos estudios de risoterapia esto equivale a 45 minutos de “relajación” .

Además, reír tres veces al día durante un minuto nos hace más saludables y aumenta nuestra esperanza de vida por lo que puedo añadir unas semanas más a mi tiempo vital. Por si fuera poco, según la Universidad Vanderbilt de Nashville, he realizado un gasto energético del 20%  cada vez que me he reído  y si lo hubiese hecho durante quince minutos, hubiese adelgazado…

Así que sólo me queda dar las gracias al “caído” porque su aterrizaje forzoso, me ha dejado fenomenal…

 

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Enorme Feliz Navidad!

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Me encanta el trabajo de la ilustradora Agustina Guerrero.

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Me gusta mucho el humor gráfico y, creo, que con “La Volátil”, Agustina ha conseguido un gran (y enorme) personaje.

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El diseño de la felicitación navideña de la artista para fnac, ha sido una de las que más me ha gustado.

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Felices fiestas a todos (y por supuesto, ¡enormes!)

Más narcisismo, imposible.

Cuando Sara contactó conmigo para que le enviara personalizada la novela corta “Lo mío con George”, me pasaron varias cosas.

La primera, la sorpresa. Me quedé sorprendida. “Lo mío con George” es una de mis obras compulsivas de hace cuatro años y pico… Digo “compulsiva” porque en ese tiempo, producía, con facilidad, relatos de corte romántico. Me lo pasaba en grande escribiéndolos, colgándolos en este blog y en webs de libros gratuitos, dejándolos ahí, en la inmensa red, libres, para que volaran solos… Y, de repente, una lectora, Sara, me pide la novela para regalársela a una amiga .

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Tras la sorpresa viene la gratitud. Es una gran sensación saber que alguien te ha leído y que le ha gustado lo que ha leído. Y que lo quiere regalar.  Máximo placer. ¡Gracias, Sara!

Y, por último, apareció la necesidad de releer. Mis últimas incursiones en lo de escribir algo más que un relato breve para el blog, se han desviado por otros caminos. “La asesina del pollo“, “Íncipits”pretendiendo ser un thriller… Otro estilo, ya no me da por lo romántico…Además, ahora ya no soy tan impetuosa…Así que me enfrento a una tarea arriesgada: releer “Lo mío con George”, después de cuatro años y medio de haberlo escrito. ¡Ups! El tiempo que ha pasado, hará que mi valoración sea mucho más severa, estoy segura. Dicen que el escritor es el primer lector y quizás el más exigente…

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Vuelvo a leer la novelita. Cambiaría cosas, redactaría algunas frases de otra forma, la cuidaría mucho más, pero… me gusta lo que leo. Me lo paso bien. Pienso que estoy como una chota. Sonrío …Resulta que soy un monstruo de la vanidad: releo algo que he escrito y me gusta.

Así que, gracias a Sara y a su amiga Beatriz, he recuperado “Lo mío con George”: el placer de compartirlo, la acaricia al ego de saberse leída, el que guste y … el que me haya proporcionado el placer del lector, aunque lo haya escrito yo! (paradójico)

Y lo admito, más narcisismo, imposible.

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NB1 : No puedo evitar dejaros aquí el enlace de descarga en PDF : lo-mio-con-george

NB 2 : El texto está escrito de una forma que permite “personalizarlo”. Con un simple reemplazo automático en el Word, puedo hacer que la historia se convierta en “Lo mío con Brad” ( por ejemplo) y personalizar a la protagonista, para que sea el lector, directamente. Me pareció gracioso para regalar …

NB3 : Las fotos son de Sara ( gracias, de nuevo! ; – ) que lo imprimió, lo encuadernó y lo envolvió en papel violeta con lazo de plata  ( que tiene su significado en la novela… )

 

Un sofá blanco…

Encontré el sofá el lunes pasado por la noche. Lloviznaba suavemente …Tan delicada era la lluvia que parecía no mojarte pero la leve capa de agua que escapaba del cielo, estaba muy, muy fría. No había sido buena idea bajar la basura a aquella hora de la noche , en pijama y con las zapatillas mullidas de estar por casa…pero de eso, me di cuenta más tarde. Mucho más tarde.

Fueron escasos los minutos que invertí en depositar mis escombros en los recipientes adecuados .Mi espíritu reciclador (Reciclator, era cómo lo llamaba en mi intimidad interior) me ayudaba a realizar un exhausto proceso selectivo de todos mis deshechos y llevaba mis bolsas ya clasificadas para tal menester. La última bolsa a depositar era la del papel, y para ello tenía que desplazarme en línea recta, los diez metros que ocupaban cada uno de los containeres de cada una de las cosas que debíamos separar para su reciclado… Aceites, pilas, vidrio, papel, plástico , orgánico, cápsulas de café, spray…

Los lunes, a partir de las nueve de la noche, se podían sacar todos los muebles y trastos viejos, ya que había un servicio de recogida habilitado para todo el vecindario. Normalmente, me encontraba con ese triste espectáculo del colchón lleno de manchas de origen desconocido ( o mejor , desconocerlo ), o ese mueble de fórmica desconchado, o una silla de mimbre desecha… pero, esta vez, lo que vieron mis ojos fue un imponente sofá de tres plazas que parecía brillar a la luz de la luna.

No sé si serían las gotitas de agua , ya escarchadas sobre la tapicería o mi imaginación que me jugó una mala pasada, pero el sofá , brillaba. Te lo juro. Me atraía como un imán…Al acercarme y observarlo con detenimiento, pude comprobar que no tenía ningún desperfecto y que ni siquiera el color blanco deslumbrante se veía mermado. ¿Quién tiraría un sofá nuevo, por Dios?. Pensé en mi pobre armatoste del IKEA , lleno de manchitas irrecuperables y pequeños surcos allí donde mi cuerpo  lo había moldeado y en , ese momento, Reciclator, mi férreo espíritu reciclador, apareció con toda la furia que poseen los espíritus furiosos. No es una redundancia… es mucha furia.

Esa es la única explicación posible para que yo sola pudiera cargar el sofá de tres plazas y entrarlo por la puerta de mi casa ( ya sé que vivo en la primera planta pero…¿Tú has visto ese sofá?). El Reciclator me dio fuerzas divinas  y no sólo dejé el  sofá en mi salón, precioso y brillante si no que bajé mi pobre dos plazas ( color marrón chocolate) y lo dejé en la zona de los trastos viejos.

Lo estaba admirando, felicitándome por mi buena suerte y apreciando lo bien que quedaba frente a mi televisor. Estaba empapada y dejando un charco de agua , gracias al poder de absorción de mis mullidas zapatillas de estar por casa. Me daba miedo acercarme al sofá para no mancharlo… Entonces apareció mi gata, dándome la Bienvenida tras la expedición nocturna de “Tirar la basura y encontrar un sofá”.

Se detuvo al ver aquel objeto que no le era familiar, en el centro de nuestros salón. Lo olisqueó, recorrió su perímetro, lo volvió a olisquear… Entonces toda ella se arqueó dramáticamente y dejó que su suave pelaje se levantara , en plan puerco espín. Y mira que eso es raro. Missy es ( perdón, era), una gata amistosa y muy cariñosa. Nunca se había mostrado así ante nadie ni nada …

Bueno, miento. Una vez  me dejaron al cuidado de un amable cachorro de pastor alemán , durante apenas 48 horas y Missy ( nunca he sido original para esto de los nombres, lo sé) se volvió loca pero… nunca más, la verdad. Eso me tenía que haber hecho sospechar pero… ¿Cómo iba a pensar yo…? …

La cogí en mis brazos y acaricié su cabecita peluda. – Tranquila , solo es un nuevo sofá– le murmuré al oído…

Esa fue la última vez que la toqué…¡Pobre Missy!.

Ya con la urgencia de sacarme el pijama y las chorreantes ( y mullidas zapatillas), la lancé suavemente al centro del sofá blanco y brillante .Y , ¿qué pasó?… Se oyó un gran “Flop” y Myssy desapareció como engullida por el maldito sofá.

No te puedes imaginar que espanto. No me saco ese “Flop” de la cabeza.

Grité su nombre pero el sofá no me devolvió a Missy. Aterrada, cogí un libro que tenía encima de la mesa. No te creas que uno cualquiera… Era el tocho de los “Pilares de la Tierra”. Bien grande y hermoso…y visible. Lo tiré al sofá y ¡desapareció!. Lancé un cenicero, un jarrón de Murano ( especialmente feo . Ese que me había regalado mi cuñada), el mando de la tele ( si ya sé que eso fue una estupidez) y , por fin, las chorreantes y mullidas zapatillas… El sofá se lo zampó todo. No dejó ni las migas…¿Entiendes ahora por qué te llamo pidiéndote ayuda?. Llevo una semana en una habitación de hotel, esperando que llegué de nuevo el lunes y pueda volver a sacar el sofá maldito del salón de mi casa…

Sólo se pueden tirar los trastos viejos el lunes por la noche y yo sola, no podré sacarlo…

¿Puedes venir a ayudarme?…

 

Foto : Sofá diseño de Lila Lang.