Una onironauta en potencia.

Hace unas noches, tuve una experiencia singular. Por lo menos, despertó mi curiosidad con intensidad. Tuve un sueño…

A veces, recuerdo lo que sueño, pero son pocas las ocasiones. Las imágenes se desdibujan a los pocos minutos del despertar.  En mi consciencia sé que , durante mi vida, he tenido sueños placenteros, de los angustiosos en los que pasa algo terrible y no te puedes mover y de esos en los que saltas o caes al vacío y… te despiertas. Pero, como os decía, la mayor parte de las noches no tengo ni idea lo que programa el Departamento de Contenidos de mi cerebro.

Mi sueño reciente, del que sólo recuerdo una imagen y una posición y al que no puedo poner paisajes, ni argumentos, fue diferente. Más intenso. El contexto era de acción y peligro, pero, yo no sentía miedo. Raro. Estaba tendida en el suelo, sin poder moverme, aun queriendo avanzar, aunque fuera a rastras, para escapar del “no-sé-qué” que me perseguía …Pero, de repente supe que estaba soñando y que, por lo tanto, no me podía pasar nada. Es más, podía moverme si quería. Podía elevarme del suelo y volar… E irme de allí… Y cuando inicié el ascenso, me desperté. En ese instante, recordaba el sueño con intensidad y  bastante precisión, incluso llegué a pensar en escribirlo… ¡Casi vuelo! Después, como es habitual, olvidé los detalles pero la “sensación” del sueño, no acababa de desaparecer. Lo que más me había sorprendido, lo más relevante era el tener conciencia, dentro del sueño, de que estaba soñando e intentar ¿dirigirlo?…

 

No creo en las pseudociencias, ni en los viajes astrales, ni en la interpretación de los sueños ( en un seminario en la Facultad, acabé de convencerme que todo es pura semiótica…) pero sí creo en el cerebro y en la ciencia y en todo lo que queda por saber de ese increíble artefacto de alta tecnología que todos llevamos puesto.  Siempre me ha cautivado el potencial de todo lo que se desconoce de él y, en este caso, lo referente a lo que pasa mientras estamos en Fase REM , así que empiezo a investigar un poco sobre el tema y descubro que mi experiencia tiene un nombre y  se llama “sueño lúcido”.

Directamente de la Wikipedia : “Un sueño lúcido es un sueño que se caracteriza porque el soñante es consciente de estar soñando. Se puede dar espontáneamente o ser inducido mediante prácticas y ejercicios”. Las personas que poseen esta habilidad se llaman onironautas.

De momento, estoy en la fase de recopilación de información. Leo sobre el sueño lúcido en blogs y libros y he visto una película ( Origen, Leonardo Di Caprio) que trata de este tema pero en clave de ciencia-ficción. Aunque la primera impresión es que hay mucho documento “místico” también he encontrado material científico en neurología y psicología .

 

Y mientras tanto, sigo un poco alucinada por esa sensación que me ha dejado el sueño.

Aún está por aquí…

(To be continued)

Uno, dos y …zzzz

La ducha diaria es un acto mecánico que nos sirve para alcanzar los niveles mínimos de higiene exigidos para la vida social. Hay quien lo hace al levantarse y quien lo prefiere por la noche. En mi caso, un cappuccino y la ducha ( en este orden estricto), son necesarios para dejar de balbucear y pensar con normalidad. Es ritual prioritario por las mañanas…

Hay veces que la ducha toma otro matiz. No solo limpia sino que también reconforta y te devuelve al mundo. Esas duchas, no tienen nada que ver con las matinales. Hablo de esas que se producen después de haber estado jugando con tus hijos en la tierra , tras la poda de los arbustos de tu jardín, al acabar una mudanza de esas “totales” donde las cajas se reproducen como setas , … Simplificando:  las duchas post ejercicio físico y sudor ( a elegir ; – ) ).

Estas duchas “especiales” nos dan su máximo punto de confort cuando nos la regalamos después de una sesión de deporte. Entonces, el sudor ya se ha peliculado en tu piel, los músculos están doloridos y tienes calor .

En esa situación, el agua se derrama por todas las fibras del cuerpo y proporciona un alivio fabuloso.

Si has practicado deporte al anochecer, esa segunda ducha del día va seguida de un pijamazo … El pijama y la sensación de cansancio reconfortante son el colofón final. Una cena ligera y el sofá o la cama y no se le puede pedir más al día.

Tras liberar endorfinas a diestro y siniestro, estoy sumida en lo que llaman “el cansancio dulce” y es tan dulce ( estoy molida …de dulzura) que me obliga a dejar de escribir ahora mismo (eso que me cae encima de los ojos y no me deja ver bien las líneas… ¿Son los párpados?) para irme a mi súper-cama, a abrazar mi súper- almohada ( imposible abrazar nada más), pensar que mañana será otro día, cerrar los ojos y…

…zzzzzzz….

NB : zzzzzzz funciona como onomatopeya del sonido de la respiración al dormir…Aunque parece que su origen es anglosajón…Snooze… Para imaginar la onomatopeya en español hay muchas opciones : rrrrrr, fiu fiu fiu, sssshhh, sihhhh… ; – )

 

Camas…

Sólo veo camas…

cama1

Las dos y media.

Y yo que pensaba que iba a estar hecha polvo… Según leo en la red, si estamos un día sin dormir “el sistema meso límbico se estimula y la dopamina fluye, por lo que nos sentimos con más energía, motivación, optimismo y deseo sexual.” Eso es lo que me espera. Son las dos y media de la madrugada y tengo que estar en vigilia por una prueba médica…Yupi!

Si estuviera más de un día sin dormir, toda esa “energía optimista” se desmoronaría y la cosa iría cuesta abajo. Disminuirían mis funciones cognitivas y perceptivas. El cerebro necesita dormir: se limpia y se reorganiza. En estos momentos, sé que le estoy fastidiando…

No sé. La dopamina no me debe estar fluyendo mucho porque tengo sueño…

cama2

Las cuatro y media.

No se oye ningún ruido en la calle. La noche está serena y yo estoy en ella, casi en su interior… No hay luna. No hay estrellas. Me ha tocado una noche de vigilia tirando a sosa.

Me entero que la persona que tiene el record de tiempo sin dormir es Randy Gardner, en 1964. Estuvo 264 horas (11 días) sin dormir y sin ayuda de estimulantes. Participaba en un estudio del especialista en sueño de la Universidad de Stanford ,William Dement.

Sigo con mi maratón de Black-ish y me tomo un café.

cama4

Las seis y media.

Degenerando: me he puesto una mascarilla purificante en el rostro. Es de color verde…Y he ordenado mis zapatos… También he estado hablando conmigo. Hacía tiempo que no lo hacía y tenía muchas cosas que contarme…

Me paso un ratito proyectando lo que sentiré cuando mañana (perdón, hoy) pose mi cabeza sobre la almohada. Todo es cuestión de tiempo y ese, pasa quieras o no quieras… En estos momentos, me gusta esa cualidad del tiempo.

 

cama3

NB : Quiero esta…La dopamina que hace estragos…