Una coliflor muy bonita.

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Esto es Brassica oleracea , conocida como romanescoUna variedad verde de coliflor que viene de Italia. Cuando la vi por primera vez, pensé que era un brócoli que se había pasado de tiempo o había florecido por no cosecharlo. 

También que podía ser un híbrido alienígena por esa estética tan perfecta, pero, no. Presenta geometría fractal en su estructura. La cantidad de inflorescencias que compone el romanesco es un número Fibonacci. El misterio de las matemáticas en la naturaleza ya me llamó la atención y, hace años, escribí este post “Belleza matemática o el misterio de Fibonacci”.

Pues el romanesco tiene esa belleza matemática.

Además, con apenas 8 minutos de cocción con agua, una pizca de sal y un chorrito de aceite de oliva, es una verdura suave, cremosa y de sabor excepcional.

A partir de hoy, muy fan de la coliflor bonita.

Presagio.

Acabar y empezar el año en buena compañía.

Que la compañía tenga ya muchos años de compañía y los que vendrán.

Y, flores.

Flores de colores alegres, intensos y vibrantes. 

Como un presagio, sutilmente perfumado, del futuro que ya está ahí.

Y si no es una señal “mística floral “del destino, me conformo con su belleza, pero creo que tiene toda la pinta de un buen presagio…

Papilion Machaon en Abelia Grandifolia

Dicen que la Macaón es una de las mariposas más bellas de Europa y el arbusto , que florece de primavera a finales de otoño, se llama Abelia.

Dos cosas bonitas ,de un mundo bonito,  que hacemos feo…

Futuras flores, espero.

Tengo un amigo, jardinero aficionado, que, cuando viene a casa , me trae una planta e inspecciona las que tengo.

Este año, ha llegado de visita pero sin la plantita de rigor. No solo eso, le he enseñado los incipientes capullos de la camelia y los ha mirado sin interés. “Total, no creo que lleguemos a verlas”. Acostumbrada a sus pésimas predicciones durante la pandemia, no le hago ni caso. Es un conspiracionista -pesimista pero en un nivel bajo. Lo puedes atrapar y desviarlo de sus teorías con facilidad.

Me preocupa que ya no demuestre esa pasión por los arbustos y las flores pero se ha instalado en un estado de absoluta certeza con dos opciones : Opción A) Guerra Nuclear y/o Opción B) Meteorito. Se le pasará , espero. No creo que pueda vivir sin regar sus plantas.

Cuando se va , aprovecho para leer la prensa del día : Estados Unidos recomienda a sus ciudadanos abandonar Rusia. Putin amenaza con armas nucleares. Empiezan las revueltas populares en la propia Rusia y en Irán. En el ámbito científico,  están intentando enviar un cohete a la luna, y con todo lo que ha mejorado la tecnología en cinco décadas, no hay manera de qué despegue. Hay interés por volver allí. Una misión de la NASA ha enviado una sonda-artefacto a impactar contra un meteorito para ver si pueden desviarlo en el caso, hipotético, que pudiera ocurrir en el futuro. Vale.

Miro mi camelia. Ya empieza el ciclo que anuncia esas preciosas flores que aparecen en invierno. Por primera vez, me pregunto si las veré. Si estarán. Pero la incertidumbre se me pasa rápido. Desgraciadamente,  hay factores incontrolables para un simple humano como yo. No puedo hacer nada para evitar que un loco la líe con bombas nucleares y si viene el meteorito, ya me dirás. Combustionaremos juntas, la camelia y yo.

Así que me voy a regarla y a cuidarla. Y le haré fotos que enviaré a mi amigo jardinero pesimista.

Tengo confianza en estos capullos…

Fake de mi abuelo.

En alguna ocasión he hablado de mi abuelo en este blog. Es mi inspiración para una novela que , tal y como va la cosa, no acabaré nunca pero que conecta con su oficio de zapatero en la Barcelona de la posguerra. Natural de Zaragoza, vivió en Barcelona y hay unos años de guerra que , sabemos, que estuvo en Francia. Siempre ciudades. Él era un urbanita con ganas de naturaleza.

Me doy cuenta ,ahora, que su huerto , de tomates y habas exclusivamente,  en un terreno que compró para “salir de Barcelona” era de urbanita. Y que los espárragos que cogíamos en los pinares, era lo que veía hacer a los lugareños. Parecía de allí pero era un urbanita disfrazado.

Cuando veía algún pino tapizado de hiedra, se afanaba a sacarla. “Esto, ahoga el pino”, nos decía. Así que cuando vi la hiedra en el árbol salvado del post anterior, pensé que debía sacarla.

Pues resulta que no. Las raíces no ahogan al árbol. Son raíces aéreas, livianas,  que solo buscan un soporte sobre el que deslizarse , en la búsqueda de la luz. Por eso ascienden hasta la copa del árbol, si les dejas. Su raíz terrestre es la potente y es difícil que no pueda convivir en armonía con las del árbol.

Sus flores de color verde y amarillo proporcionan néctar para los insectos , sobre todo abejas y mariposas, en un momento en que hay pocas flores. La abeja Ivy (hiedra en inglés)ha adaptado su ciclo de vida alrededor de la hiedra. 

Allí donde estés , yayo, lo de la hiedra era un fake.

#felizagosto

Ya me ha vuelto a pasar. Agosto ya está aquí. Lo veía lejano en marzo, en mayo, en… Y ya está aquí… Me ha pillado con un vaso que se ha desportillado pero que me gusta y no he querido tirar.

Lo he pintado con Chalk Paint azul Cadaqués para que fuera más veraniego . Marca el inicio de las vacaciones.

Menta, salvia, albahaca y romero. Azul Cadaqués. Verano.

¡Feliz agosto a todos!

Brácteas.

La buganvilla recibe este nombre por su descubridor. Louis Antoine de Bougainville (1729-1811), el marino y explorador francés que introdujo la planta en Europa desde Brasil. Cierto, por eso , que tiene nombres diferentes según el país, que no tienen nada que ver con Louis Antoine de Bougainville : papelillo, napoleón , veranera, trinitaria , Santa Rita…

Esas preciosas hojas de intenso color violeta, no son las flores de la buganvilla. Se llaman “brácteas” y son producto de una transformación natural de las hojas para acompañar a las flores, protegerlas y apoyar la función de atraer a los agentes polinizadores por esos los colores tan llamativos ( las hay rojas, naranjas, rosas…)

La verdadera florecilla, blanca y diminuta, está ahí en medio, a la espera de la polinización.

Así que lo que hace tan bonita esta planta trepadora son las brácteas.

El nombre es raro ( no sé por qué no me gusta) pero debo admitir que la buganvilla tiene unas brácteas preciosas…

Nota de actualización Julio 22 : La mitad de las brácteas se están secando. Normalmente, están todo el verano preciosas pero la ola de calor , la falta de lluvia y, en definitiva, el cambio climático está cambiando la vida y los colores del paisaje.

Triste evidencia.

Terapia fotográfica.

El verano , este año, me dice todo el rato:  “Fotografíame”.

Es posible que me haya contagiado de esa percepción de inquietud (que no paran de divulgar todos los medios de comunicación y redes sociales)  ante el incierto tiempo que viene y busque la terapia fotográfica como refugio.

Mientras voy con la cámara, solo pienso en la belleza y eso, crea una fortaleza inexpugnable a las malas vibraciones.

El farolillo de energía solar, colgado en una tomatera es para foto.  Lo enfoco y ese momento,  me lleva a pensar que todo irá mejor de lo que dicen.

De momento la terapia me funciona. Voy a seguir fotografiando el verano…

El abrazo.

El jazmín busca el contacto.

Tiene un trozo de madera al que abrazar aunque, según leo, necesita que lo guíen .

Si no, no se enreda y elige ser arbusto.

De momento, le dejaré que intente el abrazo. Sin guía, a lo loco . Como hacemos nosotros…

Camelia tristona.

La camelia ya no tiene flores. Ha sido una temporada tristona y no ha lucido tan espectacular como el año pasado.

Su inteligencia vegetal le debe informar de cómo está el mundo. Supongo que las plantas también sabrán de guerras … Encima, tienen que procesar el cambio climático. Cuando debía hacer frío, no lo hace. Cuando debía llover, no llueve.

Y si lo piensas detenidamente,  ahora está en manos de un humano que la ha limitado a la tierra de una maceta. En su descarga, por eso, la camelia sabe que le provee del agua que necesita . Aunque ya veremos por cuanto tiempo hay agua para regar las plantas ornamentales…