No se pierde.

Cuesta no perderla ante el panorama del planeta pero, con todas las facilidades que le estamos poniendo para escapar de la Caja, la esperanza sigue ahí , sobreviviendo…

Zeus le regaló la maldita Caja a Pandora, diciéndole que en su interior había los mejores regalos de los Dioses pero … que no la abriera.

La historia más habitual es que allí, estaban contenidos todos los males y que Pandora, curiosa y rebelde, abrió la caja y al ver que se escapaba la maldad, la enfermedad, la guerra, el odio , etc. la cerró,  dejando sólo la esperanza . Pero ¿qué hacía la esperanza entre tantas cosas terroríficas? Yo soy más de la opción que en la caja, lo que había eran las cosas buenas , las virtudes, lo positivo : solidaridad, justicia, paz, amor, etc. y que al salir de la caja, se escapaban, también,  de nuestro alcance.

Pandora hace lo mismo en las dos versiones: cierra la caja para que no perdamos lo bueno pero llega tarde y , cuando lo hace , sólo queda la pobre esperanza, dispuesta a ayudar a la humanidad…

Espero que no consiga huir.

Nota 1: El color verde se asocia a la esperanza desde la época medieval. Se refiere al futuro de las buenas cosechas que se expresa en los nuevos brotes verdes que tiñen los campos en primavera.

Nota 2: En la botella de color verde, con la lavanda,  hay una rama de olivo.  

Aromas.

La lavanda ha florecido.

Los ajos tiernos que plantamos, por fin se han mostrado. Hay tamaño comestible.

Dos aromas distintos y los dos , cada uno en lo suyo, absolutamente embriagadores…

Lavanda y ajos tiernos…

Normalidad que ya no es.

Paisaje, descanso, sol, flores,… La Semana Santa, la primavera y las vacaciones. He hecho lo mismo que todos esos seres humanos que he estado viendo en la televisión en la sección de actualidad nacional. Unos días de desconexión placentera que se parece mucho a lo de antes del virus…

Pero nada es como antes. En las noticias de actualidad internacional, también he estado viendo a los que ya no tienen hogar, ni ciudad. A los que han muerto, a los que han herido, a los que siguen allí y a los que se han tenido que refugiar en otro país. Bombardeos, mísiles, destrucción y crimen. Pasan los días y no se intuye una solución.

Esta normalidad aparente pretendía enmascarar nuestra tristeza e impotencia porque ya nada es normal en estos tiempos que vivimos.

Y, aquí seguimos, esperando el milagro …de la civilización…

Banksy

Ya tenemos flor.

Pues ya tenemos la primera flor.

La he visto en un día de lluvia finísima, de agradecer en tiempos de sequía, pero poco útil por su frugalidad.

He hecho las fotos y al cabo de un rato, he visto un gorrión que movía las hojas de las plantas de las macetas, para hacer caer las gotas de lluvia y bebérselas.  Primero se ha dirigido a unos arbustos, pero después, le ha dado un meneo a la camelia y la flor ha caído al suelo. 

Así que ya tenemos la primera flor y la primera flor caída.

Pero la cosa promete…

Cata de olivas.

Fueron 16 olivas. 

Cosechadas con todo el amor del mundo.

En maceración, tras el tratamiento para eliminar el sabor amargo, desde inicios de octubre.

Cuatro meses después, toca la cata.

Resultado de la cata: no he probado nada más amargo en mi vida. Solo hemos podido con una oliva, la primera. La persistencia del sabor es intensa , duradera y desagradable. Efectivamente, algo ha fallado en el proceso…

O sea, fail de olivas.

Pereza o rebeldía.

Seguimos yendo tarde, pero vamos, que ya es algo.

Este año, la camelia va más lenta . Ya hay opiniones en mi entorno, de que se debe hacer un cambio de maceta…

Algún capullo ha pasado de ser verde a dejar entrever el rosado de las futuras hojas de la flor . Va evolucionando a su ritmo, el que ella decide.

Es una camelia perezosa o rebelde.

Puestos a elegir, siempre me gusta más que sea una camelia rebelde.

Camelia 2022

La camelia se está haciendo esperar. El año pasado, por estas fechas, ya había florecido. Incluso asistí a la caída de la primera flor, pero sin escuchar el sonido armonioso que los poetas japoneses llaman “bo-to”. A ver si este año lo oigo…

Ahora, está más alta y han emergido los capullos, pero , de momento, no hay flores. Ni una.

Dicen que lo bueno se hace esperar.

Espero que podamos decir lo mismo del 2022: estamos esperando lo bueno desde hace dos años. Ya toca