Alquiler.

Tanto decirme que vivo en las nubes, he decidido ir a una inmobiliaria de nubes para ver que tienen disponible de alquiler.

No lo tengo fácil. Cada vez más gente se va a vivir a las nubes y los precios van al alza a una velocidad vertiginosa.

La compra está descartada. No se puede comprar una nube. No hay manera de ponerla en el catastro ni de ubicarla en el mapa y entonces, no se pueden cobrar impuestos así que sólo hay de alquiler y del llamado “turístico” por días e, incluso, por horas.

Me parece que me voy a elegir esta gordota de la derecha. Tengo una vista espectacular del cielo azul, sin otra nube indiscreta que me incordie…

Venganza.

Al principio, hasta sentíamos simpatía por él. Las agresiones se centraban en pintadas en las fachadas y puertas. Se publicaban proclamas en Twitter y en blogs y hubo quien las hizo virales. Había una cierta lógica en lo que se decía…

“Sois vosotros los que no lo veis. Estáis ciegos. Totalmente ciegos. Sois cómplices de esta barbaridad. Y culpables. Exhibís los cadáveres y os da igual. Sólo os interesa que todo “esté bonito” … Imbéciles. Malvados. Sois seres repugnantes… “

Yo mismo, dejé de comprar flores…pero su locura fue avanzando a medida que conseguía más impacto social. Supongo que ese fue el detonante para que su manía se convirtiera en una psicopatía grave. Se volvió loco…

(…)

Estamos trasladando al Asesino de las Flores del juzgado al Hospital Psiquiátrico dónde pasará el resto de sus días. Lleva una camisa de fuerza y está esposado y con los tobillos encadenados, pero se nos ha olvidado taparle la boca. No para de vociferar. Ni las mamparas de seguridad de la furgoneta policial, consiguen amortiguar sus gritos. Mi compañero sube el volumen de la radio para no oírlo. Hay un atasco en la salida… Tenemos para un rato…

“No me arrepiento de nada. ¿Qué no os dais cuenta de que son seres vivos? Nacen, crecen, se alimentan, se reproducen… ¿Os gustaría que os dejaran sin nutrientes hasta marchitar lentamente y morir? Se mueren…Las matáis… ¡Sois vosotros los que deberíais estar aquí! “

Es un hombre muy grande. Sólo su dimensión ya da miedo…Asesinó a los propietarios de siete floristerías de la ciudad, estrangulándolos con esas manazas que imponen hasta esposado. Dice que matamos las flores…Dice que las amputamos de sus raíces, desde las que absorben sus nutrientes y las dejamos morir en un jarrón, con la única justificación de que es “ornamental”. Dice que alteramos la cadena trófica. Dice que los asesinos somos nosotros…

Respiramos aliviados cuando lo dejamos a cargo del personal del pabellón de alta seguridad del hospital. Su mirada, al bajar del furgón, nos hiela la sangre. Este tío es un asesino que ha matado a siete personas. Una de ellas, Juani, la propietaria de la floristería del barrio.

Cuando nos estamos alejando, oímos sus gritos desgarradores. Son como un trueno…

(…)

A los pocos días, nos enteramos de que ha muerto… ¡Qué ironía! Las enfermeras intentan humanizar el ambiente del psiquiátrico y ponen un jarroncito flores en todas las habitaciones. Eso es lo que se encontró el Asesino de las Flores cuando entró en su celda. Al ver las margaritas, le dio un infarto. Los médicos no pudieron reanimarlo.

(…)

De camino a la comisaria, acabando ya nuestro turno, le pido a mi compañero que pare en la Floristería Juani y compro un ramo. Hemos creado un fondo común.

Antes de dejar el coche patrulla, aparcamos en el Cementerio. Las cenizas del Asesino de las Flores están en un columbario municipal. Nos acercamos hasta allí. Mi compañero no puede evitar escupir sobre la losa de cemento. No hay ninguna inscripción, pero nosotros sabemos que está ahí.

Dejamos el ramo de flores en su tumba.

 

 

Me voy.

Un relato , inspirado en el #GastroRamo de la semana.

Te envío una foto, ¡Ya verás que bien huele!

Es un mensaje de mi amiga Alicia. Se ha ido a vivir allí donde dicen que ya está llegando el fin del mundo. Ella prefirió mudarse a ese lugar que a los búnkeres anti -todo (contaminación, agentes tóxicos y bacteriológicos, radiación, ondas electromagnéticas, etc., etc., etc.…)  en los que vivimos ahora los que tememos por nuestra seguridad.

La imagen se descarga en mi dispositivo. Una vez escaneada por los sistemas de defensa del sistema, se me permite abrirla. Hace mucho tiempo que no percibo aromas… Cuando Alicia me envía esas imágenes sensoriales, siento que estoy ante un tesoro. Tenemos tecnología que nos permite que las imágenes transmitan aromas y sensaciones, pero no sabemos cómo salir de aquí…

Pasa el tiempo y seguimos en los búnkeres… De vez en cuando, Alicia contacta conmigo… Aún hay vida, allí, en el fin del mundo. Estoy planteándome abandonar la seguridad de este refugio e irme con ella…

Abro la foto e, inmediatamente, percibo el aroma del romero y la menta. Parece que hay un trazo de orégano, pero es más tenue. Inspiro profundamente. ¡Qué delicia! ¡Y qué preciosas son las flores!

Vuelvo a inspirar. El efecto de aroma en la imagen dura apenas un minuto. Aún no se ha descubierto como hacerlo perdurar…Siento una frágil brisa. Debía haber un poco de viento cuando se tomó la foto…

Cuando ya se ha pasado el efecto sensorial y la imagen es sólo una imagen, he tomado una decisión.

Firmo el alta voluntaria de abandono del búnker.

Me voy, allí, dónde dicen que llega el fin del mundo, pero aún tienen romero, menta y brisa…

Soy comerciante.

Soy comerciante. Un vendedor ambulante. Llevo una bolsa llena de mi mercancía, colgada al hombro y me muevo por las calles de tu ciudad. De cualquier ciudad… El material que vendo es de primera calidad. Para consumir en el momento preciso, justo en ese instante.

También compro. Cuando a alguien le sobra, le hago una oferta y si nos interesa a los dos, adquiero el producto.

Ahora voy a comprar. Son de dos amantes, que se acarician el rostro y se besan con delicadeza. Se están mirando a los ojos. Les sobran las palabras y estas son de primera: Amor, Cariño, Pasión, Compromiso, Compañía, Viaje, Amistad, Lealtad, Respeto, Gratitud… Las compro todas.

Es una buena inversión y la amortizo con rapidez. Tengo un cliente al que le faltan las palabras. Lo estoy oyendo: “No tengo palabras para agradecer…”. Está en una fiesta, un homenaje o un cumpleaños, creo. Voy para allí con mi mercancía.

Seguro que tengo alguna palabra de calidad para él. Una “Inefable” recién comprada…

Soy comerciante.

Compro y vendo palabras. ¿Tienes alguna que me interese?

NB : Inefable: Que no puede ser expresado con palabras.

De Urgencias en el Sistema Límbico.

Oigo mi móvil.

Es de la consulta.

-. Tienes una paciente nueva. Un ataque de ansiedad. Tienes que venir rápido. Es urgente.Nunca te imaginarías de quién se trata…

(…)

La encuentro estirada en la camilla del sistema límbico. Empatía está temblando, se abraza y no para de murmurar: no puedo, no puedo, no puedo. Y no me extraña. Desde que se ha puesto de moda ser empático, no dejan de utilizarla. Y claro, está constantemente mostrando a Realidad. Traspasándola a otras pieles, a otras almas y en el proceso, algo le toca…

Veo a Realidad sentada en la sala de espera. Se siente culpable. La conozco y sé que necesita de Empatía para que las cosas reales, no sean tan duras. Ni tan incomprensibles. La necesita para hacerse mejor.

(…)

Consulto con mis colegas:  Tálamo, Hipotálamo, Hipocampo y Amígdala. Esta última es la que tiene la solución. Voy a conectar las neuronas correctas en su zona y, en pocos segundos, buscará la estrategia necesaria para solventar la situación de estrés, miedo o peligro y dará una visión equilibrada de lo que sucede a su alrededor. Empatía se calmará y Realidad podrá volver a la labor.

Está a punto de superar a Ficción

No es elástica…

En física e ingeniería, el término elasticidad designa la propiedad mecánica de ciertos materiales de sufrir deformaciones reversibles cuando se encuentran sujetos a la acción de fuerzas exteriores y de recuperar la forma original si estas fuerzas exteriores se eliminan.

Preferiría que fuera elástica.

Que los tirones no la deformaran , ni las roturas, ni los arañazos…

Y que no cambiara a golpe de golpes…

Y que no se encogiera de sufrimiento.

Y que tuviera memoria. Que recordara cómo es cuando se expande con la alegría. Eso se olvida y se entierra cuando le toca empequeñecerse por el dolor.

Aunque es esa característica de ser moldeada lo que la hace tan bella. Si fuera elástica, volvería a su forma original una vez pasada la virulencia del sufrimiento o el éxtasis de la felicidad. Seguiría igual de ¿redondita?, ¿cuadradita?, ¿triangular? ,¿Con forma de estrella? ¿Tipo humo incandescente?…

Y es que no sé qué forma tiene pero lo que sí sé es que el alma , no es elástica.

 

Media naranja.

 

medianaranja

Al final, tras muchas horas de reflexión, nadando en la confusión más cítrica de mi vida, he sabido lo que soy.

He descubierto mi naturaleza y, con ella, mi soledad.

Ahora estoy definitiva y dramáticamente sola …

Tenía que buscar mi media naranja. ¿Media? ¿Naranja? ¿Por qué? ¿Para qué quería yo, media naranja? ¿Y una pera? ¿ O una manzana?

Tenía frío y me sentía extraña. Todo mi cuerpo, en su superficie, parecía una gran herida, húmeda y brillante. Sensible al oxígeno y …frágil.

Sólo deseaba dormir…Que me dejaran, tranquila, en aquel lugar…

En mis extraños sueños, veía a mi madre, en el árbol,  con el dedo extendido, señalándome acusadora: “Si no buscas tu media naranja, te oxidarás”. A mis compañeras, hablando de forma descontrolada,  obsesionadas con la búsqueda de la mitad que le pertenecía a cada una… Todo el que pasaba por mi lado me increpaba: Tienes que buscar tu media naranja.

Era el único remedio a mi enfermedad: encontrar aquella maldita media naranja. Tal vez así, sabría quién era yo y, por fin, me completaría.

Y me dispuse a hacerlo. Me sobrepuse al dolor y al cansancio e intenté incorporarme para salir de…de…de un ¿Frutero? ¿En una nevera? Me despejé de golpe y miré a mí alrededor. Sí, estaba rodeada de limones, un melón y una lechuga y yo, yo…

La puerta de la nevera se abrió violentamente. Oí una voz humana: “Sólo necesito media más”. Pude atisbar lo que había en el exterior y mi corazón, lleno de vitamina C, se encogió, se plegó y amenazó con estallar en mil gajos. En una gran repisa de mármol, había un exprimidor. Destacaba, blanco y brillante…Amenazador.  En la piña superior del artefacto de tortura, dolorosamente aplastada, vi a mi media naranja. No me dio tiempo a gritar. Alguien accionó una palanca y mi media naranja empezó a dar vueltas,  enloquecida . Entonces, la puerta de la nevera volvió a cerrarse, sumiéndome en la más absoluta oscuridad.

El limón me dijo: Lo siento.

Y entonces, me di cuenta que yo …Era una naranja.

Concretamente,  una de las mitades de una naranja…La otra, yacía allí fuera, convertida en zumo…

naranja1NB : He recordado este relato, al hacerme el zumo de naranja…Pobre naranja. Creo que soy cítricamente mala…

La Lavadora XCleanLife 3.200 Turbo

Tengo la solución definitiva para la paz mundial. ¡Sí! Habéis oído bien: paz en el mundo. Nada de guerras, ni disputas… ¿No es maravilloso? Yo creo que sí, pero…parece que soy la única…Nadie me cree y, claro, seguimos matándonos y luchando ente nosotros.

No sólo poseo esta panacea si no que la quiero compartir. La he puesto a disposición de todos los gobiernos que existen actualmente, para poder usarla gratis. No pido nada a cambio. Incluso pongo el detergente y el suavizante, pero…nada. No hay respuesta.

Mi lavadora está en casa. La compré en unos grandes almacenes y no fue ninguna ganga. Yo era una experta buscadora de ofertas y siempre encontraba un establecimiento que vendía mobiliario de otras temporadas o una tienda de electrodomésticos que ofrecía buenos productos pero que estaban golpeados o con alguna tara por haber estado expuestos. Los precios siempre eran imbatibles y yo me enorgullecía de mi sagacidad a la hora de comprar “bueno, bonito y barato”. Cuando mi lavadora hizo su último centrifugado, seguido de un gran ¡Crack! que resonó en todo el piso, inicié la operación de “Compra de la nueva lavadora”.

Normalmente, antes de buscar las ofertas irrepetibles, realizaba una visita a un gran centro comercial donde algún amable vendedor me ponía al corriente de las novedades. Con esa información, realizaba una segunda búsqueda en otros establecimientos, pero…en aquella ocasión, no lo hice.  La lavadora XCleanLife 3.200 Turbo, me robó el corazón. No pude escapar a la voz profunda e hipnótica del hombre que me atendió en la sección de electrodomésticos: Esta lavadora es un prodigio de la ciencia. Ya le digo yo que más que un electrodoméstico la XCleanLife 3.200 Turbo es un milagro. Tiene cinco programas de centrifugado y una función antiarrugas que saca la ropa en un estado perfecto para la plancha o para la secadora. Ella solita, detecta si es ropa de color o blanca, si es delicada o de algodón resistente, si debe poner más o menos quitamanchas y suavizante. Si no la abre en los cinco minutos después del lavado, inicia un ciclo de mantenimiento para que jamás, abra el bombo y se encuentra la ropa arrugada y con ese desagradable olor a humedad cerrada. Su consumo es bajísimo y está programada para usar la mínima agua y la temperatura imprescindible.

El hombre paró de hablar para tomar aire mientras acariciaba la lavadora, con una ternura infinita. ¿Qué le parece? El brillo de mis ojos y los movimientos involuntarios de mis manos hacia mi tarjeta de crédito, eran señales de que el discurso me había convencido. No sé por qué, pero yo también acaricié la lavadora, justamente en la zona del bombo y noté una extraña sensación de euforia. La XCleanLife 3.200 Turbo tenía que ser mía.

En unos minutos me encontré gestionando el papeleo de pago, transporte e instalación de la lavadora más cara del mercado. El vendedor me sonreía con aire satisfecho y yo supuse que sería por la jugosa comisión que había conseguido a mi costa, pero, cuando ya me disponía a irme, me tomó del brazo y acercó su rostro. Susurrando, me dijo estas palabras: Se lleva algo más que una lavadora. Ya le dije que era milagrosa. Es una venta especial y no estoy autorizado a decirle nada más que esto : La XCleanLife 3.200 Turbo , lava los trapos sucios. No lo olvide.

Me giré para preguntarle qué quería decir pero, para mi sorpresa, el hombre de voz profunda, ya no estaba en mi zona de visión. Lo busqué con la mirada, recorrí la zona de lavadoras pero fui incapaz de localizarlo. Estaba harta de estar en el Centro Comercial, pensaba en el atasco de salida y el largo camino hasta llegar a casa y desistí de buscar al extraño vendedor .

La XCleanLife 3.200 Turbo llegó a mi vida dos días después. Os diré que era una lavadora tan, tan bonita que mi cocina parecía otra cocina. Le daba elegancia y un cierto nivel. Tal y como se me había prometido, la lavadora prácticamente funcionaba sola. Yo sólo introducía la ropa y la sacaba. Nunca mi colada estuvo más blanca y perfumada… De vez en cuando, me acordaba de lo de “lavar los trapos sucios” porque me tocaba lavar los dichosos trapos sucios tras la limpieza general y cuando los sacaba de la lavadora, admiraba su limpieza…y ya está.

Una tarde me vino a visitar mi amiga Herminia. Éramos muy amigas, pero lo habíamos sido mucho más en otros tiempos. Ocurrió un extraño suceso entre el que en aquella época era mi novio y la dulce Herminia. Ella nunca lo admitió pero yo tenía pruebas contundentes, incluida la confesión del que había sido mi pareja .Además, sabía lo del lunar con forma de corazón que Herminia tiene en la ingle más profunda…

El tiempo pasó y él salió de mi vida. Me quedé destrozada y sola. Triste y abandonada…hasta que llegó Herminia y me obligó a reaccionar. Y aunque siempre estaría agradecida a aquel acto de amistad, el hecho “objetivo” que se acostara con mi ex novio (aunque ella dijera que no) hacía que se empañara nuestra amistad. Mientras Herminia admiraba mi lavadora, recibí un mensaje telepático (no sé cómo llamarlo) del vendedor : “Lava los trapos sucios”. Miré a Herminia y sentí que ahí estaban los trapos sucios que debía lavar. Sé que la sorprendí con mi pregunta sobre aquellos cuernos y que se quedó de piedra cuando le pedí que se despojara de una prenda. No sé cómo, pero sabía lo que debía hacer…

Se sacó la camiseta y yo me saqué la mía e introduje ambas prendas en la lavadora. “Ahora, vamos a lavar nuestros trapos sucios”-le dije sonriendo. La lavadora se puso en acción. Observamos que el bombo empezaba a girar, emitiendo destellos resplandeciente y fogonazos de una luz dorada muy especial. Herminia me miró sin comprender que estaba pasando, pero cuando saqué las camisetas y nos las volvimos a poner, ella me confesó su desliz, me pidió perdón y, lo más sorprendente, yo la entendí y la perdoné. De golpe, aquello que nos separaba dejó de existir y notamos que el afecto verdadero volvía a nuestra relación.

Después de ese día y de ese mágico suceso, empecé a llevar a casa, a personas de confianza que querían lavar sus trapos sucios. Desde mis dos vecinas, embarcadas en una lucha de poder por las zonas para tender en el terrado que saboteaban sus prendas con lejía y desgarros,  a los dos hermanos ( amigos de Herminia) enemistados por una herencia: uno de ellos sospechaba que el otro, había ido a casa de los padres antes que nadie ( y con nocturnidad y alevosía) a llevarse dinero en efectivo que no hizo constar en el “reparto” testamentario.

Al ver que la XCleanLife 3.200 Turbo funcionaba y lavaba los trapos sucios, generando un ambiente de armonía y entendimiento, quise probar con algo más consistente. En mi barrio había una Asociación de Ciudadanos para la Conservación de Edificios Históricos que llevaba años luchando por catalogar una biblioteca pública, ubicada en un edificio que se iba a demoler. Se decía que el Ayuntamiento había favorecido al nuevo propietario, emitiendo un informe de estado ruinoso y sin posibilidad de restauración que obligaba a su demolición. Se hablaba de sobornos en ambos bandos y del empleo de las malas artes para expulsar a los inquilinos del edificio. Yo conocía a uno de los activistas que proponía una solución que podía ser beneficiosa para ambas partes, marcando unos lindes que permitían conservar la biblioteca y edificar nuevas viviendas, pero los intereses económicos y políticos habían ahogado su voz y se había dado un carpetazo a su propuesta.

La forma de llevar a cabo mi experimento fue poco ortodoxa. Lo admito.

No encontré otra forma de hacerlo. Conseguí somníferos y dormimos al Presidente de la Asociación, al nuevo propietario y al concejal de Urbanismo del Ayuntamiento. Estaban reunidos en la sede de la Asociación a petición de mi amigo y allí, los sorprendimos con un té frío atiborrado de pastillas para dormir. Les sacamos una prenda a cada uno y yo me fui a casa (“Los trapos sucios se lavan en casa,” me decía la voz del vendedor) a lavarlas. De vuelta, los volvimos a vestir y esperamos que despertaran. El experimento fue un éxito, pero también, fue un factor determinante para que yo esté ahora, aquí.

Bueno, sí,  fue “el factor”…

La propuesta de mi amigo fue aprobada y se preservó la Biblioteca. Tras el lavado de trapos sucios, los tres responsables del tema llegaron a un acuerdo, pero…también decidieron denunciarme por haberlos drogado sin su consentimiento y haber atentado contra su intimidad al sacarles las camisas. Ufff!

Me llevaron a juicio. No os puedo explicar lo que sentí cuando vi a Herminia en el estrado, declarando como testigo. Y a mis vecinas y a los hermanos amigos de Herminia… Todos afirmando que yo lavaba los trapos sucios con mi lavadora XCleanLife 3.200 Turbo.

No me sorprendió saber que en el Centro Comercial donde adquirí la lavadora, no trabajaba ningún vendedor con las características que yo describí ante el juez. En la sección de electrodomésticos, sólo trabajaban mujeres y un hombre, que nada tenían que ver con el tipo de la voz profunda e hipnótica.

El juez, abrumado por los testimonios, decidió que estaba pasando por un episodio clasificado como “trastorno mental transitorio” que debía ser tratado en una Clínica especializada. Mi condena fue un internamiento forzoso en un centro psiquiátrico hasta que mis síntomas de locura y mis “delirios” remitieran…

 

Y aquí estoy. Recluida, pero…por poco tiempo…

Hasta ahora, sólo he dicho la verdad. Sé que mi lavadora, lava los trapos sucios pero si se lo digo a mi psiquiatra ( incluso le he propuesto ir a probarlo pero no quiere) me va a tener aquí más tiempo. Herminia me ha aconsejado que diga que ya no creo en el poder de la XCleanLife 3.200 Turbo y que finja que mi lavadora es una lavadora normal…Y lo voy a hacer. En unas semanas, estaré en la calle de nuevo…

Así podré seguir buscando la forma de contactar con los gobiernos del mundo para ofrecer mi lavadora.Va a ser difícil, lo sé pero …no puedo dejar de intentarlo. Esta vez iré con más cuidado e intentaré pasar desapercibida para que nadie vuelva a dudar de mi cordura, pero, entendedme, lo debo intentar. Es mi misión.

Mientras tanto, para cuando salga de aquí, pongo a mi disposición la XCleanLife 3.200 Turbo para todo aquel que tenga trapos sucios que lavar. He descubierto que casi todos tenemos algo que limpiar así que preveo que voy a tener muchas peticiones. Los turnos se establecerán por el orden de contacto y se creará una lista de espera.

Se aceptarán donativos voluntarios para sufragar los gastos de luz, detergente y suavizante.

 

Una puerta cerrada.

Muy bonita, sí, pero cerrada… Lo intenté todo para abrirla. No había para menos…

¿No era esa la puerta cerrada de la que hablaba mi abuelo al que se lo había dicho mi bisabuelo que, a su vez, lo había sabido por mi tatarabuelo? La puerta más famosa en mi familia, era esa que daba paso a una sala en la que se escondía el tesoro más fabuloso que un hombre pudiera imaginar… Todo parecía indicar que era esa puerta.

Los primeros años, la visité con cerrajeros y con ladrones profesionales a los que no se les resistía una puerta cerrada. Después, utilicé palancas, sopletes, martillos e, incluso, la embestí con mi coche. Nada, la puerta siempre indemne. Siempre cerrada.

Con el tiempo, me convertí en un erudito de puertas. Era experto en bisagras, maderas, anclajes y estructuras. También, me sabía todas las frases memorables sobre puertas que pude encontrar.  De forma inexplicable, la puerta cerrada dibujó mi futuro. Escribí libros sobre puertas, di conferencias sobre puertas, hice fotos de puertas que después expuse con éxito en las mejores galerías del mundo…En una de esas exposiciones, conocí a la persona que amo , con la que creé una familia y un proyecto de vida maravilloso.

Así que, hoy, estaba delante de la puerta cerrada cuando he pensado que esa puerta, había sido el origen de una buena vida. Muy afortunada.  Me situé delante de aquel trozo de madera y, mirándola a la cerradura, le dije: “Gracias”.

Oí un crujido y después el chirrido de los goznes. La puerta cerrada, se abrió ante mis ojos.

Y, sí, allí había el tesoro más fabuloso que un hombre pueda imaginar.

La cerré y volví a mi casa.

Me gusta cenar con mis hijos y tengo que preparar la presentación de mi exposición sobre puertas andaluzas que se inaugurará en el MOMA el mes que viene…

Obsolescencia : 22011977.17052019.42

Tiempo de lectura : 3 minutos

-. ¿Y con qué criterio colocan los interruptores On/Off?

-. Recibimos un listado con el número de serie. No hay un criterio definido.

-. Entonces, ¿Quién decide que sean 15, 30, 60 o 80 años?

-. Nadie. Los números se generan de forma aleatoria con un sistema de algoritmos que nadie conoce.

-. ¿Y quién creo ese algoritmo?

-. Querido ser humano, eso os lo estáis preguntando desde el principio de los tiempos. Los habéis llamado dioses. A veces son muchos, uno para cada cuestión (guerra, amor, fertilidad, fortuna…). Otras veces, sólo hay uno. Pero no uno para todos, uno y único diferenciado por cada grupo. También, hay quien habla de alienígenas u otras culturas más avanzadas de otros planetas. O del destino. O del karma. Yo no sé quién o qué es el origen. Yo sólo inserto el número de serie en el óvulo fecundado…Y no puedo decirle nada más. Lo siento

-. Una última pregunta, por favor. Yo tengo 40 años, ¿me puede decir cuál es mi número de serie?

-. Puedo, pero no lo haré. Está totalmente prohibido. Me juego este puesto de trabajo en el que estoy integrado desde la eternidad y sin derecho a ninguna compensación si me despiden. Es más, por este tipo de infracción, se activa directamente el modo Off. Me tengo que ir. Está conversación puede comprometerme y puedo tener muchos problemas.

Oigo un chasquido y después, un crujido. La imagen de aquella silueta negra, que me ha parecido un hombre, pero puede no serlo, desaparece de mi campo visual.

Soy periodista. Cuando empecé mi investigación sobre la Obsolescencia Programada, no pensé que las cosas me llevarían hasta aquí. Creamos aparatos con fecha de caducidad programada, pero… ¿En seres humanos? Eso era imposible…

Tras detectarme una lesión cerebral, que me obligó a pasar varias veces por esa máquina de resonancia magnética de última generación que llaman “Disgregación molecular”, empecé a creer en esa posibilidad.  Cuando me dieron el alta médica, repasé todas las piezas del informe del neurólogo sin entender nada, pero, en una de las disgregaciones moleculares, pude ver un número de serie insertado en el esfenoides. La imagen era difusa y desapareció con el tiempo, pero memoricé la cifra. Después, tirando del hilo, llegué a la Deep Web y, de ahí, a la entrevista con el holograma raro que hablaba como yo.

Mi Obsolescencia Programada me da poco margen, así que me dedicaré a divulgar lo que he descubierto a ver si alguien me ayuda y se puede llegar a dónde sea que se crean los algoritmos.

Tengo dos años…

NB : Culpad de este relato a mi última inmersión “Stephen King” .  ; – )