La camiseta que trababa el cajón…

Este es un relato de hace seis años. Es curioso que lo que más impactó a los que lo leyeron, es que la protagonista pudiera vivir tanto tiempo con un cajón trabado que no cerraba bien. ; – ) Creo que necesito esa camiseta protagonista para volver a hacer planes, aunque sea a un año vista y con vacuna.  Y viajar está en la agenda…

La camiseta que trababa el cajón.

¿Qué por qué estoy en Nueva York? ¿Qué por qué no he avisado a nadie? Ya, ya, entiendo que os preocuparais. Pensaba llamaros hoy, de verdad. No, no es por el trabajo. Sólo placer. Estaré una semana, de turismo. ¿Una locura? ¿Por qué dices eso? Es verdad que ha sido un impulso pero tenía una semana de vacaciones y mi paga extra… ¿Qué estoy rara? De eso nada. Estoy mejor que nunca ¿Y sabes que llevo puesto? ¡Una camiseta de hace 20 años! La encontré por casualidad y aún me queda bien. ¿Qué por qué te estoy contando lo de la camiseta?

…….

Llevaba unos días queriendo meter mano a esos cajones… A una le entran las ganas de “ordenar” , de forma un tanto compulsiva, cuando sufre un aviso (¡Qué vengo!) de un ataque de ansiedad. El orden y concierto surte efecto de bálsamo en el ánimo bajo: sacar ropa, clasificar, seleccionar, tirar (o hacer-ver-que-tiras algo-pero-no) , plegar y ordenar…

Estoy pasando una mala racha. Una de esas en las que no encuentras una brizna de ilusión en el camino. Un período negro y triste… Mi casa está más ordenada que nunca a excepción de esos cajones.

Los cajones pertenecen a un mueble bajo que configura, junto con las mesillas de noche, mi dormitorio. Son cajones de indeterminaciones. De varios. De no-sé-dónde-ponerlo…

Odio –especialmente-ese mueble cajonero. El cajón intermedio hace años que no cierra bien y de tanto en cuanto, me golpeo la espinilla con el saliente.

Durante mucho tiempo, he sido consciente que allí había algo que trababa el camino hacia el cierre total. Las veces que he intentado sacar el cajón maldito, me ha sido imposible. No es como los de la cocina que sólo tienes que levantarlos un poquito para que salgan de sus rieles… Estos, no. Son inamovibles y mi mano no llega a ese fondo inhóspito del cajón…

Cuando he consultado a otros (que saben más que yo de cajones) me han dicho que la única forma para eliminar “la traba” cajonera, era sacar la lámina de madera que compone la parte trasera del mueble…

Hace un par de días, inicié el proceso de ordenamiento terapéutico de esa zona. En el primer cajón, encontré muestras de jaboncitos de hoteles, un antifaz para dormir que no me he puesto jamás, bolígrafos, dos monederos antiguos, un par de pañuelos… En el segundo cajón descubrí todos los calcetines de deporte que no encuentro nunca y que me obliga a comprarme nuevos calcetines de deporte en un ciclo continuo. Y en el último cajón, lencería compleja ( lacitos, transparencias, brocados y alguna indecencia). Ordené, ordené y ordené y dejé mis cajones inmaculados aunque…el cajón intermedio seguía sin poder cerrarse. Y aunque llevaba casi toda mi existencia consciente del cajón semi-abierto , en ese momento eso me irritó muchísimo.

Fui a por el kit de herramientas y con mucha paciencia(y por mis cajones), saqué la pieza trasera. Al desplazar la madera, descubrí por qué aquel cajón no se cerraba. De un color gris como las motas de polvo que lo envolvía, había un fardo de algo de algodón que algún día había sido blanco. Lo saqué y lo lancé hacia una esquina. Limpié el mueble y puse de nuevo la pieza. El momento en el que cerré el cajón definitivamente, lo podría clasificar de altamente satisfactorio. Lo abrí y lo cerré varias veces, deleitándome con la perfección del encaje…Una gozada…

Cuando recogí aquella bola deforme de ropa y la extendí para ver que era, descubrí mi camiseta-amuleto. Una sencilla camiseta de tirantes de canalé de algodón blanco. Iba conmigo…Esa prenda básica se convirtió en mi fetiche. Me servía para todo: debajo de una americana o de una camisa mona, a cuerpo, con el pareo y si la llevaba sin sujetador, era la prenda más erótica del mundo. Llegué a convencerme que me daba suerte y viajó conmigo en las mudanzas y en las aventuras de la vida. Siempre controlada. Siempre a mi vera por sí…

La camiseta me hacía recordar : los exámenes en la Facultad, el día del concierto de los Rolling Stones, el sexo de la juventud, mi primera entrevista de trabajo, aquel fin de semana tan especial, …Fueron años. Fueron muchas cosas. Recuerdos que llovían sobre mí con la intensidad de aquellos días, que me hacían sentir la energía de entonces… Y esa, era yo. La misma “yo” que, ahora, ordenaba los cajones compulsivamente.

Mientras sostenía en mis manos aquella cosa llena de polvo, me di cuenta de algo trascendental.

¿Cuándo había dejado de buscar mi camiseta? ¿En qué momento no me importó saber dónde estaba? ¿Cuándo había renunciado a la ilusión?

La lavé con un programa para ropa delicada y dosis extra de suavizante. Cuando la saqué de la secadora, reconocí el tacto suave de una prenda bien gastada. Me la probé y descubrí que aún me quedaba fenomenal.

Después, me senté delante del ordenador y busqué el viaje a Nueva York.

Confirmado : esto es un reality show…

Mira que llevo años temiéndomelo. Mis intentos por notificar mis sospechas a los organismos gubernamentales pertinentes cayeron en saco roto y fuí clasificada como “pirada-paranoica” pero al final, y por desgracia, el tiempo me ha dado la razón.

El continente americano ha caído y en Europa, estamos esperando que nos llegue el turno.La gente ya se ha hecho a la idea : no hay escapatoria posible y nos hemos resignado .

El día que se supo que la Tierra era un gran plató de televisión de las otras galaxias y que nosotros, los humanos, simples concursantes del Global-World-Reality-Show, también fuimos conscientes de que dependíamos de la audiencia alienígena ( ¿qué les gustara a estos? )y de las posibles nominaciones para “salir expulsados del Concurso”. Lo que nunca podíamos haber imaginado que , ante nuestro declive como humanidad en general , nos iban a exterminar de esta forma….

Photo by Jonathan Cooper on Unsplash

Al final, se les fue de las manos : nos matábamos entre nosotros, contaminábamos el planeta , dejábamos morir de hambre a otros, … Ni siquiera , enviándonos amenazas globales como una pandemia, sabíamos reaccionar. No había forma de solucionar el entuerto y la audiencia, poco a poco, dejó de seguir el Reality Show de la Tierra. Entonces, los jefes de programación decidieron dar por finalizado el programa con un “Especial” en el que iban a dejar el plató totalmente arrasado y vacío para poder dar paso al siguiente Reality en Ganímedes . El problema es que “el plató” es la Tierra… Si, me refiero a nuestro planeta.

Al final, todo esto era un Reality Show y, amigos, nos han expulsado a todos del Concurso.

Por capullos.

Game Over, terrícolas…

Photo by Sigmund on Unsplash

#NuevaRealidad (La nevera.)

Tener una “buena nevera” ,como la que zumbaba en casa desde que yo tenía uso de razón,  era una herencia psicológica de mi querida madre. Se obsesionaba en recomendar la nuestra a cualquier persona que le preguntara y, también, si no se lo preguntaban. La veo, como si estuviera aquí, mostrando su cocina primorosa y, al llegar a la nevera, decir “Esta nevera StopTime es la mejor nevera del mundo. Más de veinte años funcionando y no me ha dado ningún problema. Si alguna vez te cambias de nevera, cómprate una StopTime”.  Así que cuando llegó el momento de comprar una buena nevera, decidí honrar a mi madre y comprar una StopTime , por supuesto.

La fábrica había cerrado hacía años, y las únicas neveras StopTime que había en el mercado, eran de segunda mano. Mi madre ya compró la suya en una tienda de productos con tara: “El StopTime no funciona”, rezaba la cartulina con el gran círculo rojo que marcaba el precio y la tara. Pero era tan barata y estaba tan nueva, que mi madre se la llevó a casa y nunca encontró el defecto. “La nevera va perfectamente. Se habrán equivocado… No sé qué será el “Stop-Time- ese” pero, a mí, la nevera me va de fábula”

Mi presupuesto era más bien escaso así que compré una StopTime de Nivel 1 ( era la más barata), con sus dos cajones para fruta y verdura, un cajón para la carne y el pescado y todos los estantes de cristal. La estaba limpiando cuando encontré el manual de instrucciones, justamente en la zona de los huevos. Recuerdo que me sorprendió que el anterior propietario lo hubiese conservado pero no le hice mucho caso. Lo metí en el cajón en el que estaban todos los manuales y garantías de todos los aparatos que tenía en mi  piso y me olvidé de él.

Creí que abriría con poca frecuencia el cajón de los manuales  pero la televisión me hizo un puffff! extraño y se puso de color azul. Un sábado por la noche… Cómo tenía claro que hasta el lunes no podría solucionar la avería, me leí el manual con la esperanza de encontrar una solución que, evidentemente, no encontré. Aburrida , me puse a ordenar los manuales y garantías y me encontré con el de la nevera “StopTime”. Al ponerlo en su lugar, una pequeña hoja plateada, se deslizó de su interior y cayó suavemente en el centro de la mesa. Era una cuartilla de un delicado color plata que contenía un texto caligrafiado. El hecho de ver una nota manuscrita me sonó fuera de lugar en un manual técnico y la leí con curiosidad, sabiendo que sería una nota del antiguo propietario que se había traspapelado.Pero no era una carta de amor, ni una felicitación de navidad, ni un poema. Ponía esto:

StopTime Nivel 1

No permite traslación.

Indicar hora y lugar.

Duración máxima de Nivel 1: Cinco horas.

Yo creo que fue lo del aburrimiento, que era sábado,  no tenía plan  y no me apetecía ver una serie en el iPad. No lo sé, pero, de repente, en vez de leer stoptime cómo mi madre lo había pronunciado toda la vida ( no “taim” , si “time” ), me di cuenta que la nevera se llamaba “ParaTiempo”.  Y algo hizo click en mi cerebro y pensé: Parar, detener…congelar.  Hora y lugar. ¿Y si…?. Duración máxima…

Abrí mi portátil y tecleé el texto de la nota en Google…Tras muchas horas de búsqueda , encontré un foro de nombre “ TimeStoppers”  que me proporcionó la información definitiva :  ¡Mi nevera congelaba el tiempo!

Me reí muchísimo leyendo las historias de ese grupo de fanáticos de la marca StopTime que hasta tenían un grupo en facebook . Era gente con una gran inventiva , que explicaban historias graciosísimas sobre las cosas qué habían hecho al congelar el tiempo en su nevera “StopTime”. Recuerdo que pensé que a mi madre le hubiese encantado…

Al ir a preparar la cena, abrí la nevera y la miré con atención. Nivel 1. Según lo que había leído , era el nivel más básico de congelación de tiempo. No permitía la traslación, o sea, debías moverte tú mismo al lugar dónde se iba a congelar el tiempo. Si tenías una nevera de Nivel 5, no sólo lo congelaba allí dónde tu eligieras sino que, además, te transportaba al escenario en el que ocurría el parón de forma instantánea. La mayoría de los que escribían en el foro, explicaban que lo único que se debía hacer era escribir, el lugar, la fecha y la hora ( solo funcionaba hacia el futuro) en un papelito y dejarlo en la nevera en el compartimento secreto “StopTime”. Al cerrarlo, se activaba la función: congelaría el tiempo en ese momento y lugar y , en mi caso, con nevera Nivel 1, la congelación duraría cinco horas como máximo. Lo mejor de todo era que el Stopper (el propietario de la nevera, o sea yo? ), no se paraba y podía campar a sus anchas por la “zona de congelamiento”. Era genial cómo idea para una novela de ficción

Mientras cenaba, mi mente no dejaba de pensar en esa tontería del StopTime y el grupo de pirados que formaban aquel extraño foro . Pero sobre todo, lo que me acosaba era : ¿Qué situación, momento, lugar, elegiría yo para que se congelara el tiempo?…y curiosear, claro. Me dejé llevar : si se podía hacer eso y de forma tan sencilla ¿Por qué no probarlo?.  Una cuestión era el tiempo : debía ser en el futuro porque no había forma alguna de viajar hacia atrás . Y la otra era que para poder realizar una prueba fiable, el lugar debería ser asequible para mí.

Al día siguiente, iba a asistir a una comida familiar en casa de mi hermano. ¿Por qué no hacer la prueba allí? Valoré que si ponía mi papelito en el StopTime y no ocurría nada, nadie se iba a enterar y …si ocurría…

La hora que tarda en activarse pasó volando y cuando acabó, me encontraba sentada al lado de mi hermano en la mesa. Él se había quedado con media palabra en la boca… Al cumplirse el tiempo programado para el congelamiento, la conversación siguió fluyendo con normalidad . Se restituyó la secuencia temporal cómo si no hubiese pasado nada. Yo estaba muda de la emoción. ¡Joder! Me había paseado a mis anchas por la casa. Había cotilleado los cajones de la mesilla de noche de mi cuñada.Me situé en frente de todos los miembros de la familia haciendo muecas y gritándoles. Nada. Estaban todos…congelados.

El descubrimiento extraordinario del funcionamiento del StopTime, me había dejado conmocionada y muy cansada. A partir del momento en que me di cuenta de lo que podía hacer con la nevera, no dejé de pensar en todo lo que podía hacer con la nevera.Me inscribí en el foro de Sttopers y rescaté las experiencias de otros. No hice caso al mensaje en rojo que ponía ADVERTENCIA: PARA LOS USUARIOS DE STOPTIME y me dediqué a congelar el tiempo a diestro y siniestro.

Me he convertido en una ladrona: he parado el tiempo en Bancos y Cajas, en Armani, en Apple , en cualquier lugar del que quisiera algo.  Mi mini piso está a rebosar de cosas preciosas. He visitado museos sin nadie que me molestara . He fisgoneado en mi expediente de Recursos Humanos en el trabajo, he robado y copiado las preguntas de mi examen para las oposiciones, he espiado en empresas de la competencia…He hecho esas cosas y muchas más pero, ayer,  leí el mensaje de ADVERTENCIA del foro  y comprendí qué es lo que me está pasando.

Es terrible y ya no hay marcha atrás .El tiempo se congela pero los Stoppers, no sólo seguimos en el eje temporal si no que, además, vamos acelerados. Mi tiempo congelado tiene una proporción entre tiempo consumido y horas.  Una hora en acción cuando todo se para, equivale a unos seis meses de tiempo real. Humano.

Si hago la cuenta de la vieja -¡Qué ironía!-, me sale que me he sumado unos veinte años de tiempo normal. Tengo veinticinco pero aparento el doble…

El cansancio,  las canas, esas arrugas que no deberían estar ahí a los veinticinco años…La mirada extraña de los que me conocen que no me reconocen en esta mujer…mayor.

Y no puedo parar de congelar… Es superior a mí. La nevera me posee…

La única solución es deshacerme de ella.

neveras6

Regalo nevera StopTime de Nivel 1.

En perfecto estado.

Urgente ( por mudanza)

#Nueva realidad ( relato raro.)

Hoy, relato raro.  I am sorry.

(…)

Este trabajo está acabando conmigo. Me crea muchas dudas de esas que llaman “existenciales” pero… necesito el dinero.

Paso ocho horas laborables en una planta de reciclaje. Soy el encargado de la recepción y la clasificación.

Según las directrices de la planta, se deben fomentar acciones sostenibles para reducir los residuos en Europa así que , desde que se está publicitando nuestro trabajo, hay más concienciación y más reciclaje…

Llega el camión de las siete de la mañana. Lo oigo y…los oigo . Hay algunos que murmuran, otros que se quejan, otros que gritan y otros que ya llegan  amordazados y atados para que no puedan atacar al personal de planta. Hay algunos que tienen posibilidad de ser reciclados y enviados a su mismo entorno socio-familiar pero,  los más tóxicos, acabarán en la planta incineradora.

Vamos sacando a los seres humanos, de uno en uno.  Hoy, el material es especialmente peligroso.  El más difícil de reciclar… Son los que han dejado en los contenedores de reciclaje de “Psicópatas”.

A la que pueda, me cambio de trabajo…

psicopatas

#NuevaRealidad (La vacuna.)

Photo by Amelie & Niklas Ohlrogge on Unsplash

Es una de las tiendas más impresionantes que he visto nunca. No es tanto por su decoración si no por la amplitud de los espacios y la luz. Todo es muy blanco y brillante.

Cada pasillo está rotulado con el nombre del producto y, en sus estanterías, los viales se alinean con una precisión milimétrica. Me recuerdan a las botellitas de esencia de perfume.

Photo by Seyedeh Hamideh Kazemi on Unsplash

Antes de elegir el pasillo, miembros del staff, te ayudan en el proceso, proporcionándote toda la información necesaria : efectividad proyectada, efectividad real, efectos secundarios, nivel de dolor del proceso, tiempo establecido de protección, parámetros de seguridad y precio. Aunque toda esta información es muy valiosa, lo que más convence al usuario es la experiencia de alguien cercano y los comentarios que se suceden en las redes :

-“ Pues la CureVac le ha sentado muy bien a la Mari”

-“Mi padre se puso la Sputnik-V y ha aprendido a hablar ruso a los 75 años!”

-“Yo soy más de Oxford. No sé. Tiene como más solera, ¿no?”

-“Apostad por nuestros científicos del CSIC. Kilómetro cero.”

 Una vez hemos realizado nuestra elección, accedemos al pasillo y una voz nos indica el número de vial que debemos coger. Casi de forma inmediata, un brazo robótico lo reemplaza, de esta forma, la imagen es de una abundancia de viales que marea. Cuando tenemos el frasquito en la mano, la voz te da una nuevas coordenadas.

Photo by Bill Oxford on Unsplash

Llegas a la zona designada,una sala blanca y brillante también, y un profesional sanitario, coge el vial , lo introduce en una jeringuilla y te lo inyecta. Tras un reposo de aproximadamente 2 minutos, sales de la sala, te ponen un lazo de regalo en la cabeza y te dan un código QR que certifica que te has vacunado.

Todo es muy fácil. Limpio e indoloro, pero yo llevo viniendo aquí ya tres días consecutivos y aún no me he podido vacunar.  

Y quiero, pero…es que no me decido. Demasiada información. Que, si la americana es mejor, que la otra aún no saben cuánto tiempo será efectiva , que esa es muy buena pero no hay datos científicos sólo comerciales, que la de allí duele mucho,…

Así que, aunque me tira mucho el CISC , mañana, lo decidiré al azar.

Si me atrevo .

Photo by Brett Jordan on Unsplash

Vacunas ( no están todas).

Moderna

Pfizer-BioNTech

CureVac

Instituto Pasteur/Merck/Themis

AstraZeneca/Universidad de Oxford

Universidad de Hong Kong

Novavax

Inovio

Clover Biopharmaceuticals

Universidad de Queensland/CSL

Sputnik-V

Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC)

Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC)

Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS)

Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria(INIA)

Universidad Santiago de Compostela

Navarrabiomed

#NuevaRealidad (Midas por todas partes.)

Desde que hemos visto esta miniserie de Netflix, veo Midas por todas partes.

Como serie, se apuesta por la calidad : actores ( advierto:  yo soy muy fan de Luis Tosar), argumento y producción. He leído comentarios y críticas sobre el final ( aquí no hay spoilers, tranquilos) y me parece que esa es una de las mejores cosas de esta serie : el final.

De todas las series que comento con amigos serializados, está nos ha hecho “debatir” el significado del final. Y reflexionar sobre los posibles escenarios. Otras, se saldan con un “bien cerrado”, “decepcionante” o un “¿Aún no se ha acabado?” pero esta, Los favoritos de Midas, provoca que te hagas planteamientos.

Jack London

Como se basa en un cuento de Jack London (The Minions of Midas),publicado hace 119 años, lo siguiente que he hecho es leérmelo. En mi esfera personal, no hay obra literaria que haya sido superada por su homóloga audiovisual. Y, además, me producía mucha curiosidad la adaptación de una obra de 1901 a nuestros tiempos. No sólo se adapta a nuestra contemporaneidad, la serie incorpora elementos que no recoge el relato y que , leyéndolo, aún se comprende más al guionista en pequeños detalles y su intención con el giro de los acontecimientos. Pero, como siempre, el “origen” lo supera. El cuento es genial, universal y atemporal.  Y, como la serie, invita a la reflexión profunda.

Y eso es lo malo de reflexionar,  partir de mi propia reflexión sobre lo que son Los Favoritos de Midas, los veo por todas partes. En noticias en los periódicos, en una comparecencia en el Congreso, en unas declaraciones políticas, en los medios de comunicación, en las macrooperaciones económicas, en los anuncios de las vacunas…  En casa ya tenemos frase vehicular : esto es un Midas.

Acojonante.

#NuevaRealidad (Cambio de armario.)

Ya sé que no es muy normal, salir a la calle , en pleno noviembre, con unos pantalones de lino y sandalias. Lo sé. Ha llegado el momento del cambio de…armario. Lo llaman “Reordenación de temporada” pero a mí me gusta utilizar lo del armario, como antes.

En el momento en que las temperaturas cambian (hacia arriba o hacia abajo, según sea verano o invierno), me planifico un día para realizar el cambio de armario. Me gustaría tener uno muy grande, en el que tener las prendas de abrigo y las veraniegas, divididas por un espacio vacío. Una frontera invisible, pero… parece ser que mi armario bio es pequeño (una tara genética, me dicen los especialistas) y tengo que llevar cosas de un lado para otro para que todo se ubique de la forma correcta.

El proceso es laborioso, pero, por fortuna, indoloro. Es como cuando tienes toda la ropa desperdigada encima de la cama y no ves el momento en que todo esté ordenado… Camisetas de manga larga, abajo. Las de manga corta, arriba. Las bufandas a la vista, el lino y la ropa de playa, empaquetada y en una bolsa del IKEA con cremallera.

reordenacion

Me estiro en la confortable cama de la consulta de Reordenación y dejo que me pongan el casco neurológico. Ya es casi invierno y tengo que empaquetar mis sensaciones de la primavera-verano.  Siento la pulsación que da lugar al inicio del reordenamiento.

Se archiva el confort de los pies descalzos, la ropa liviana, la operación bikini, los baños en el mar, los paseos en un atardecer anaranjado…Se recupera la emoción de la Navidad, el crujir de la nieve, la tarde que se convierte rápidamente en noche , los escalofríos por no llevar guantes y bufanda… Cuando acaba el proceso, ya estoy en modo invierno…

Llego a casa y me froto los brazos para entrar en calor. Pongo la calefacción y me preparo una taza de chocolate caliente… Compruebo que funciono normalmente y mi comportamiento se ajusta al invierno .

Ya he hecho el cambio de armario…

NB: Tal y como va la cosa en esta pandemia, me esperaré al próximo confinamiento para hacer mi cambio de armario manual.

#NuevaRealidad (el turno.)

Por fin ha llegado nuestro turno. Nos ha tocado la tercera semana de julio y podemos elegir entre cuatro zonas del país.

Estamos en plena fase de discusión familiar sobre qué zona elegir y nos tenemos que dar prisa porque lo debemos comunicar en un plazo de 24 horas desde la recepción del QR con la asignación del turno.

Los más jóvenes quieren playa. Los más pequeños , montaña. Otros dicen que lo que nosotros queramos y a mí me gustaría visitar una de las propuestas de museos.

Ya nos hemos acostumbrado a los turnos.

Nos hemos acostumbrado a todo.

Vivimos en el interior de nuestras casas y apenas salimos a la calle. Las unidades familiares son más grandes y no sólo están compuestas por la familia, como antaño. Ahora, los grupos los conforman las personas que se eligen de forma recíproca para socializar. También las casas son de mayor dimensión. Todos los espacios se han aprovechado para hábitats cerrados.

Las calles ya no son como las recuerdo en mi adolescencia.

Mi adolescencia… En ese momento tan vital, empezó todo. Un virus, confinamiento, mascarilla…Todo lo que yo conocía, empezó a cambiar. Y llegaron otros virus y , con ellos, nosotros llegamos hasta aquí.

Hasta el momento en el que nos hemos acostumbrado a vivir confinados y en el que esperamos “el turno”…

 

 

#NuevaRealidad ( vecinas.)

Este post, no tiene nada que ver con la #NuevaRealidad. Es más, son recuerdos de mi #RealidaddeMuchoAntes …

Concatenación 1

Esto va de una concatenación de pensamientos.

Impactos en modo recuerdo que se han encadenado.

El primer eslabón ha sido un aroma. He captado un perfume que hace años que no percibía . Es un perfume, literalmente. Muy fresco, pero con mucha permanencia que, en el pasado, me encantaba. He vuelto al piso en que que vivía con mis padres a los dieciséis años. En el piso de arriba, vivía una familia encantadora. La hija, Cristina, cuatro años mayor que yo ( ese desfase de 16 a 20 años es de calado) llevaba ese perfume. Coincidía con ella en el ascensor y siempre me quedada alucinada con su ropa, sus libros, su pelo y , sobre todo, por ese aroma que impregnaba el ascensor. Ella era lo que yo quería ser. Ya iba a la Universidad, tenía una moto y libertad para salir por las noches. Un día, le pregunté por el perfume. ¿Cuál era? Resulto ser de una marca que en ese momento era muy top , en el escalafón alta de la gama. Recuerdo que le dije a mi madre que , para mi próximo regalo, quería aquel perfume. No hizo falta esperar al día de mi cumpleaños. A los pocos días,  Cristina llamó a mi puerta y me entregó una bolsita blanca, preciosa, con el logo de la marca.  Me dijo que había ido a Andorra ( en aquella época había fragancias que solo estaban allí o eran muchísimo más asequibles) y había comprado uno para cada una.  Fue mi perfume bandera. Lo llevé dos años y en ese tiempo, me preguntaron varias veces por él. Me encantaba.

Una mañana coincidí con Cristina en el portal de nuestro edificio. Estaba emocionada. Acudía a una entrevista de trabajo para hacer prácticas en un bufete de abogados importante.  Me dijo que le dolía un poco la cabeza…

Al volver a casa ese mediodía, mi madre me dio la terrible noticia. Cristina murió de un ictus de camino a su entrevista. Sin ser amigas íntimas, sentí esa pérdida de una manera profunda. Dejé de utilizar ese perfume.

Hacia décadas que no me acordaba de Cristina… Y hoy, ha aparecido ahí, de repente, con un toque de brisa perfumada, recordándome eso que siempre se me olvida : Disfrutar del hoy.

NB : Según la RAE

Hoy /adverbio 

  1. Indica el día en el que está la persona que habla o escribe.
  2. Indica el presente de la persona que habla o escribe.

Photo by Mariah Hewines on Unsplash

 

Concatenación 2

Cristina me ha hecho recordar a otros vecinos. En especial, a la chica del ático, una mujer misteriosa…Se llamaba Clara y era invidente.

Su ceguera no le restaba autonomía. Su piso estaba adaptado, estudiaba y trabajaba en las oficinas de la ONCE. Dominaba el espacio perfectamente . Tenía un carácter arisco y no se tomaba bien que se la intentara ayudar. Tampoco es que fuéramos una comunidad unida, pero , más o menos nos conocíamos todos y había cortesía en el ambiente así que era raro recibir un bufido por abrir una puerta y ceder el paso…

La conocí un poco más porque tuvo un percance de salud. El portero , que era muy cotilla , oyó un golpe al ir a buscar las bolsas de basura que dejábamos en la puerta ( sin reciclar nada de nada, por cierto) y llamó al timbre de Clara. La oyó sollozar y pedir ayuda. Inmediatamente, el Sr. Miguel ( ese era el nombre del portero) se fue a buscar a mi padre por su condición de médico y con la copia de las llaves ( tenía la de todos los inquilinos) entraron en el ático.

Clara se había caído y no podía levantarse. Se asustó mucho porque, por primera vez, se vio incapaz. Al final, la cosa acabó con un esguince leve y mi padre enviándome a llevarle la comida a la paciente.

Le llevé el pack que había preparado mi madre y pude curiosear el ático. Estaba muy bien decorado. Era un piso muy grande como “desproporcionado” para aquella chica. Era muy guapa, aunque, confieso que nunca la vi sin sus gafas oscuras pero su pelo, su figura…Muy guapa.

A partir de ese día, subía a ver a Clara con cierta frecuencia. No era una de mis actividades preferidas, porque siempre estaba triste, enfadada y/o preocupada. Cuando me explicó que tenía novio, no me pareció nada raro. Cuando me explicó quién era su novio, vi que había algo raro. Aquel “novio” era un señor mayor, casado-pero-que-iba-a-dejar-a-su-mujer, que le pagaba el piso , la manutención y la carrera. Lo veía dos noches por semana. Y no la hacía feliz.

Desde mi perspectiva de adolescente aquello me parecía feo. A mi madre, también se lo pareció. Se acabaron las visitas a Clara ( cosa que a mí me alivió) y a los pocos meses, se fue del edificio.

Desde mi perspectiva de adulta, la de hoy, aquello que pasaba me sigue pareciendo feo. Feísimo si presto atención a los detalles que se me escaparon en la juventud. Todo lo que ella no veía y que nada tenía que ver con su ceguera. Aquellas mentiras que se creía, aquella dependencia enfermiza, aquella inseguridad y la vulnerabilidad, aquella infelicidad total…. Ahora, es muy posible que le hubiese dado mi más sincera opinión, mi consejo y mi ayuda. También creo que se hubiera enfadado muchísimo conmigo, pero, aquellos meses que aún estuvo en su ático, no hubiese dejado de ir a verla.

Photo by Ryoji Iwata on Unsplash

NB : Me queda la Concatenación 3 que es sobre el portero pero eso ya, para otro día…

#Encasa ( lo de la distopía 3.)

Aquí.

Estoy sentada en la mesa de la cocina delante de mi portátil cuando la oscuridad cubre el cielo totalmente. Mi cerebro intenta asociar esa negrura intensa a la cercanía de una tormenta pero hay algo especial en ese tono que me hace desconfiar. Me asomo a la ventana y veo que ese velo negro que cubre el cielo no es normal. Miro mi reloj. Son las cinco de la tarde de un día primaveral en Barcelona pero parece que sea de noche, una noche extraña. Me conecto a Twitter, enciendo la tele y la radio… Nadie se explica por qué el cielo está negro y el sol ha desaparecido, completamente del horizonte.

Es posible que haya llegado “El día”. Ese , en el que un meteorito impacta en la tierra o que pasa algo ahí fuera, en el Universo , que pone en peligro nuestra frágil existencia. Son probabilidades que siempre me han inquietado.Oigo las primeras sirenas…

La ciudad se enfurece. La gente está desconcertada y el caos invade las calles.

El cielo está más negro que nunca…

Allí

(Conversación entre padres)

– Ya te dije que no era buena idea regalarle esa mascota a la niña¿Un planeta?¿Cómo pudimos creernos eso de “yo lo cuidaré y lo vigilaré y tendré cuidado con la evolución”?¡Si ni siquiera supo cuidar de una pequeña provincia en el juego de Países!¡Y va y le regalamos la Tierra!

-No la regañes mucho. Ha estado 2019 años haciéndolo bastante bien… Ya se ha cansado…Es normal, es una niña.

-. ¿Bien? Si allí hay más de siete mil millones de humanos y mil millones se mueren de hambre. Están intoxicando el planeta. Lo tienen a punto de romperse del todo… Es mejor que se haya cansado y lo haya apagado. Había la opción de enviar un virus pero mira, mejor. Menos sufrimiento…Mañana me lo llevaré al punto de reciclado de planetas. Ahora bien, ya te digo ahora que no le pienso comprar ningún juguetito más. ¡Y menos otra mascota!

-No te pongas así… Sólo es una niña…