Sko y sus zapatos.

nevera

Un zapato es un accesorio de calzado hecho con la intención de proveer protección y confort al pie humano mientras realiza actividades varias.

Admito que el concepto genérico, se ha desvirtuado un poco…Bueno,  “un mucho” si abres mi armario y ves mi colección de zapatos de tacón de 9 a 15 cm… Es posible que mis stilleto me provean de protección pero… lo de confort…Eso ya te digo yo que no.

25% de las mujeres españolas tienen más de 20 pares zapatos

Mi nombre es Manoli pero me hago llamar Sko , que significa “zapato” en noruego. Trabajo en una zapatería y tengo un blog especializado en zapatos. Como no podía ser de otra forma, adoro a los fetichistas de zapatos y he tenido dos relaciones serias que han acabado por desacuerdos evidentes en el tipo de zapato que debía protagonizar el acto fetichista. La culpa fue del Modelo Tobogán y el Modelo Tirachinas.

tobo

tirachinas

Los tengo guardados en una caja…No los quiero ni ver. Ahora, después de mucho tiempo sola, he iniciado una relación que me ilusiona pero… EsoEso puede acabar con mis expectativas.

Eso. Me aterra porque me está empezando a gustar de una forma apasionada que merma mi control…

Durante meses, he navegado por la red, empapándome de información para mi blog y buscando los zapatos perfectos para mí. Es algo a lo que me he dedicado toda la vida y , hace sólo unos meses, creí que ya los había encontrado…

taconazos

Estos fabulosos Jimmy Choo a un precio chollo que me escandalizó por irreverente. Toda una infamia de  precio en el mundo de los zapatos top…La mujer que los vendía, se los había puesto dos veces y se deshacía de ellos por incomodidad y…una sensación rara… Yo me los probé y mis pies encajaron como un guante. Fue calzármelos y sentir que algo cambiaba en mi interior pero no me sorprendió demasiado…Ese es el poder de un buen zapato… Te hace sentir poderosa. Y más, si es uno de estos…Ya , físicamente, es imposible encogerse. Con un par así, todo se yergue y tu centro de gravedad se desplaza hacia delante. La parte inferior de la espalda, la espina dorsal y las piernas parecen alargarse y las pantorrillas y los tobillos se realzan. Y psicológicamente…Ya os lo he dicho : poder, marcar el paso.

Hasta aquí todo normal. Yo encantada con mis Jimmy Choo y la vida, de nuevo prometedora, ante el nuevo amor que llamaba a mi puerta. O mejor, a mis zapatos. Este hombre era perfecto. Además de tierno y detallista, estaba enamorado de todos mis pares. Era un obseso de los zapatos hasta el punto de diseñar algunos , especialmente para mí y para nuestros jueguecitos de alcoba…No me preguntes por qué pero mantuve mi nuevo par escondido…Fue una cosa extraña. Como una intuición…Dejé mis Jimmy Choo en una caja opaca , a salvo de miradas indiscretas. Era mi tesoro…

La primera noche, cuando oí que me los zapatos me llamaban, me aterroricé hasta el punto que no fui capaz de salir de la cama, hasta que la luz entró por la ventana de la habitación. Pensé que me había vuelto loca pero, al abrir la puerta del mueble zapatero los oí susurrar: Sko, Skoooo….Una fuerza sobrenatural me obligó a ponerme los zapatos. Y no sé cómo, por qué no recuerdo nada de lo que pasó después, me vi con mi bata de guatiné de las mañanas ( la de Manoli) y los taconazos de Sko ( mí , ya definitiva,  otra personalidad), caminando con paso firme y entrando en el edificio de un Centro Médico especializado en podología…

A la mañana siguiente, leí el suceso en la prensa:

Podólogo asesinado. Parece que su corazón fue atravesado por un objeto punzante que, casi con seguridad , a falta de confirmación de fuentes policiales, podría ser un tacón de un zapato femenino. El afamado médico advertía de los peligros del tacón:

A corto plazo, las consecuencias para la salud de este tipo de calzado son: pies y dedos doloridos, callos y ampollas, y, combinados con el alcohol en una noche de fin de semana, caídas, esguinces de tobillo y fracturas.

A largo plazo: agarrotamiento permanente de los dedos, callos para toda la vida, juanetes y el tendón de Aquiles se encoge y provoca que sea difícil andar con un zapato normal.

Mi parte de Sko se sentía complacida pero, Manoli que parecía ser la dominante en las primeras horas de la mañana, estaba preocupadísima. Lo que hice fue sacar los zapatos de la caja y me quedé horrorizada al ver la sangre y tejido incrustado en el tacón derecho. ¡Qué asco, por Dios!. Ni que decir tiene, que cogí la vaporetta y limpié el tacón, hasta dejarlo reluciente de nuevo…Y volvió a pasar. Sentí que los zapatos me llamaban y me los calcé…Esta vez, con mis Jimmy Choo le seccioné la yugular a un ciudadano chino que obligaba a su hija a la práctica del “pie de loto”, vendándole el pie para que adquiriera siete centímetros de altura y un pie atrofiado, como si calzaran zapatillas de ballet…Volví a leerlo todo en el diario, al día siguiente…

Y así han pasados los meses. De vez en cuando, los zapatos me llaman y Sko se lo pasa bien y Manoli lo pasa fatal…matando. Ahora, me estoy descontrolando. Lo noto. Los asesinatos se suceden: un diseñador de zapatillas deportivas, un payaso de circo llamado “Zapatones”, un actor que hacia el papel del Príncipe en La Cenicienta…y mi amor, mi novedoso e ilusionante amor, que ha encontrado mis zapatos y que me pide que me los ponga para él…

Así que…yo estoy perdida. Y, él…él mi amante, estará muerto. Y como aún hay mucha Manoli en mí, quiero confesar , para que alguien me detenga y destruya ese bello y maldito par. Yo soy incapaz…

Y si Sko me oye, borrará este mensaje . Está muy alterada. Hace unos días la vi mirando estos zapatos en una shop on line

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Esto, se nos está yendo de los zapatos…

Voy a darle a publicar…Ahora mismo.

Ya los oigo. Ya lo noto…

 

 

Esa piedra…

Reedito este texto para advertir, de nuevo, de “esa piedra”…

He infringido una de las normas más sagradas de mi trabajo. Sé que me despedirán o, aún peor, me querrán detener y silenciar…Es posible que acabe mis días en una Embajada cualquiera, encerrado o… de tránsito eterno en un aeropuerto de un país que no tenga acuerdo de extradición…

No sé qué pasará después de esto, pero creo que es mi deber alertar a la población.

En enero de este año, recibo una llamada del Smithsonian , informándome que “la piedra” , puede encontrarse en mis coordenadas. Soy uno de los agentes secretos que participa en la búsqueda de “la piedra” en la Tierra. Estamos diseminados por todos los lugares del mundo, cubriendo unos 10 Kilómetros cuadrados cada uno. Nos movemos por nuestra zona, analizando todos los restos pétreos que encontramos…

No hay piedra en este planeta que no esté censada y controlada…

Nuestro objetivo es encontrar “la piedra”.

Sí, esa piedra…

En una de mis incursiones en trabajo de campo, descubrí un yacimiento de piedras muy interesante que conformaba  los restos ruinosos de un castillo medieval. Siguiendo el protocolo habitual, extraje muestras y envié el informe con las pruebas gráficas a La Central.

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Han pasado ya siete meses en los que no he recibido noticias de mis superiores…hasta hoy.

Me han enviado un informe lleno de “Warnings” y  “Top secrets”  : una de las piedras que seleccioné, es… “la piedra”. Cuando me lo han notificado, un escalofrío ha recorrido mi espalda con una extraña mezcla de emoción y reverencia. He descubierto esa piedra…

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Nuestro trabajo es secreto y también, la existencia oficial de “la piedra “. No sabemos qué pasaría si la hiciéramos desaparecer o la modificáramos, ni que efecto tendría en el equilibrio del universo, si la elimináramos… Unos dicen que las cosas mejorarían-muchísimo- para el ser humano y otros, que si no existiera “la piedra”, nos veríamos incapacitados para aprender.

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Es un asunto polémico y delicado y la comunidad científica no se pone de acuerdo en lo que es más conveniente,  así que, de momento,  la orden, en caso de encontrarla,  es dejarla en el lugar en el que fue localizada pero con un micro-chip- especial –para- piedras que nos permita controlarla.

Pero…sabiendo yo que es “ la piedra”, ¿Cómo puedo dejarla ahí, para qué cualquiera tropiece con ella… de nuevo? Y es que no estoy hablando de la piedra filosofal (esa no existe, es una leyenda urbana). El tema es más importante…Nivel de seguridad máximo…Esta piedra es esa con la que el ser humano tropieza más de dos veces (y tres , y cuatro…). La del refrán. Esa piedra…

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Es mi deber hacerla visible y que todo el que se tope con ella, sepa que es esa piedra. Es una alarma visual. Creo que es imposible que pase desapercibida para un ser humano. Se podrán evitar esos tropiezos reincidentes que pueden amargar la vida…

Así que, violando mi juramento de Official Stone Ranger, la he pintado de vistosos colores.

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…Lo sé.

Soy un héroe…

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NB 1 :Del Instituto Cervantes:

Proverbio :  “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”

Ideas clave: Error – Torpeza – Reincidencia

Significado: El ser humano no siempre sabe discernir conforme a la razón y por esa causa no aprende de la experiencia y vuelve a equivocarse en una situación semejante.

 

 

 

Hacer balance.

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Ya no hay forma de dar marcha atrás. No sé si esto es un sueño o una experiencia entre mágica y mística pero…estoy aquí ¿Me habré dormido en el sofá? Lo último que recuerdo es estar encogida, llorando de pura tristeza, agarrada a aquel cojín…

Cada año, por estas fechas, me enfrento a eso que se llama “Hacer Balance”. A pocos días del 31 de Diciembre, todo el mundo se empeña en aglutinar las cosas buenas, las malas, las  expectativas, la esperanza y la desesperanz… Es un comportamiento de histeria colectiva: Balances, balances, balances

Los míos me llevan, inevitablemente, a un estado de frustración. Ninguno de mis planes se cumple… Ni mis deseos, ni mis sueños. Según el año, se añade a mi Balance alguna buena nueva, pero también las desgracias y los dramas de la vida. Y, yo, sigo transitando por el tiempo, como un poco despistada, afanándome en sobrevivir a cada nuevo día, pasando de año sin pena ni gloria…

Ni mis deseos, ni mis sueños…

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Pero en este mismo instante, nada de esto es importante. Ni siquiera esos deseos, ni los sueños… Estoy en este precioso bosque. Siento el aire fresco, que me acaricia la piel, como vistiéndome y protegiéndome del frío… Soy como el aire…Me siento aire…Me desplazo, deslizándome, bailando al son del viento, deleitándome con los colores hasta que llego a una puerta blanca, preciosa, en la que hay una cerradura con forma de corazón.

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La toco con la mano, suavemente  y la puerta se abre. Al otro lado, un túnel de luz y hierba fresca. Quiero caminar por él…Noto la textura de la hierba en mis pies descalzos. Es suave y parece de algodón.

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Mientras avanzo, vienen a mí , imágenes preciosas de experiencias vividas en este año. No son grandes cosas, son nimias pero, a la vez, son híper bellas. Un abrazo inesperado, paladear un cucurucho de helado en una cala solitaria, una inspiración con aroma a tierra húmeda, la emoción del último capítulo de un libro disfrutado, un desayuno dulce después de haber hecho el amor…

Mientras paseo, vuelvo a sentir las emociones de pequeños instantes que parecían insignificantes pero que van sumando, añadiendo y conformando mi Balance de este año… La alegría de un encuentro fortuito, la satisfacción al estrenar aquella camiseta tan especial, el olor a limpio en unas sábanas de algodón, las lágrimas emocionadas en un cine,…Todas esas microsensaciones van acumulándose en mi interior y me dan una foto, real, del balance de este año que ya se va…

Ya estoy llegando al final…Veo preciosas luces blancas, que iluminan todo a su paso. Son estrellas…

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Allí, están mis deseos y mis sueños…Los veo todos, los imagino todos . Siento que están ahí, esperando que yo los haga realidad…No son nada, aún, pero están .

Al final del trayecto, me espera el equipaje. Son dos capazos de mimbre, sencillos, que contienen todas esas cosas sencillas…Me llevo todas mis experiencias, las que yo creía insignificantes, que ahora se han convertido en un tesoro de valor incalculable.

Ahí están todas. Y mis deseos… Mi Balance.

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Cuando despierto, sé que todo ha sido un precioso sueño que mi mente, caprichosa, me regala con su recuerdo. Esto me extraña, ya que nunca me acuerdo de lo que sueño… Entonces, me llega un tenue olor a lavanda. Hay flores , en muchos rincones de mi casa y, allí, en una esquina al lado de la puerta veo los dos capazos…Están llenos y me sirven para recordar las cosas mínimas y bellas de las que he disfrutado.

Y mis deseos y mis sueños…

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Espero no olvidarlo este año que llega. Y saber disfrutar lo que los nuevos tiempos traerán ( si lo hacen) pero…confieso que cada tarde, me recuesto en el sofá y agarro ese cojín. Adopto la misma posición que ese día e intento dormir para ver, si hay suerte, y me vuelven a llevar a ese lugar, en el que todo aquello que parece insignificante, se vuelve…brillante.

De momento, no lo he conseguido. Mientras tanto, intento ir identificando esos pequeños instantes maravillosos que ocurren cada día y no dejar de pensar en los sueños…Cuesta pero…hay que ir llenando esos capazos.

 

Antípodas

Hay períodos en los que te sientes “Tierra, trágame”. Los acontecimientos te invitan a huir, a largarte, a desaparecer, a hacer que la tierra te trague y nadie te pueda encontrar…Estaba pasando una de esas etapas. Me sentía muy cansado y no sólo físicamente, también mi cabeza estaba a punto de explotar ante tantos asuntos a los que atender…Era consciente que mi equilibrio psíquico pendía de un hilo…

Fue entonces cuando me encontré ese extraño traje de buzo y el mapa. El traje era liviano y muy galáctico. Parecía del futuro…En cambio, el mapa estaba dibujado en una hoja manchada y amarilleada por el paso del tiempo. En el reverso, en una pulcra caligrafía, se explicaba el propósito del traje y dónde utilizarlo.

Básicamente, era un equipamiento especial para poder descender de un extremo a otro de la tierra, sin sufrir los inconvenientes de la presión, el aire, el magma y los efectos de la rotación. Con el traje de buzo, sólo tenía que saltar al túnel que cruzaba la totalidad del planeta, descender durante 42 minutos  a una velocidad de 600 Km/h y aparecería en el otro lado, exactamente en las antípodas de mis coordenadas de salto que , por cierto, estaban muy cerca de mi casa.

Me fui al punto que marcaba el mapa , destapé el tunel y salté .No me lo pensé mucho. Bueno, la verdad es que no me lo pensé nada de nada. Supongo que es por eso , por lo que estoy flotando en el océano , a merced de las olas, protegido, eso sí,  por mi traje de buzo galáctico…

Fotografías: A.Pederson.

Notas

En geografía, el antípoda o los antípodas (del griego anti: opuesto y pous, podós: pie, del pie; también son correctas las formas femeninas: la antípoda o las antípodas) es el lugar de la superficie terrestre diametralmente opuesto a otro lado de una posición en particular; es decir, el lugar de la superficie terrestre más alejado.

Los países que tienen sus antípodas en tierra firme son minoría. Teniendo en cuenta que las tres cuartas partes de la superficie terrestre están cubiertas de agua , la mayoría de túneles terrestres llevarían a un océano.

 Si quieres saber cual es el punto opuesto a tu ciudad, aquí.

https://www.freemaptools.com/tunnel-to-other-side-of-the-earth.htm

La oferta.

Mi teléfono fijo suena sin parar. Estoy pensando en desconectarlo y decir a toda mi familia, amigos y contactos varios, que, a partir de ahora, me llamen al móvil, pero, cuando pienso en mi madre, que a sus ochenta años es el único número que almacena en su memoria, desisto en el acto de enmudecer el maldito teléfono. ¿Y si le pasa algo? ¿Y si quiere llamarme?

Al principio, contestaba a las llamadas: ¿Quiere mejorar su tarifa eléctrica? ¿La del gas? ¿La de telefonía? ¿Quiere agrupar todos sus seguros? ¿Qué hay del seguro de vida? ¿Y va a renunciar al sorteo de un jamón sólo por no responder nuestra encuesta?… Ahora, sólo levanto el auricular si conozco el número del que me llaman. No puedo absorber más ofertas comerciales, ni Black Friday ni Ciber Monday ni lo del jamón, pero… esa tarde, estaba distraída y pasaba por delante del teléfono en el momento en que sonaba y lo cogí. La voz del hombre que recitó mi nombre y apellidos, tal y como constan en el DNI, en vez de atemorizarme como en otras ocasiones, me sedujo. Sin quererlo, me oí responder “Sí, soy yo”

La voz profunda y sensual me anunció que tenía una oferta irresistible diseñada especialmente para mí. En vez de decir aquello de “Gracias, ya estoy cubierta de todo, todo” y colgar, le pedí que me explicara la oferta. ¿¿?? ¿Qué me estaba pasando?

El hombre hablaba, intercalando unas pausas misteriosas como para confirmar que estaba entendiendo el mensaje. Yo, a cada pausa, contestaba con un “Sí, sí”. Acabé dándole el email, al que me envió la propuesta. Me llegó un número de pin al móvil (que también se lo había dado) para firmar digitalmente el contrato y en menos de diez minutos, ya era usuaria del servicio de mensajería especial “WindWords”.

Nunca hubiese dicho que esa llamada iba a cambiar mi vida. Sí, estoy bien. Muy tranquila. Diría, también, que “feliz” pero es un adjetivo con el que no me atrevo nunca, pero…estoy casi feliz. ¡Sí!

Yo era una de esas personas con hipersensibilidad a las opiniones de los demás. Las palabras de algunos me dolían. O me preocupaban o no me dejaban dormir. Sé que hay gente que sabe ser inmune a los sermones, reprimendas, críticas y comentarios, pero yo, no. A mi me afectaban mucho. Un ejemplo: mi cuñada dejando ir (como quien no quiere la cosa) que era una mala hija por no tener a mi madre viviendo en casa. Y yo, sabiendo que está perfectamente y que quiere vivir sola porque puede y quiere, sentir esas palabras taladrándome todo el día: “Mala hija, mala hija…”.

Ahora, todo es diferente. Me dices, querida compañera de trabajo, que me ves más estropeada y qué si me pasa algo y no me obsesiono con “estoy mal y me ven mal, estoy mal y me ven mal”. Llamo a WindWords o contacto vía su app y, a los diez minutos (no me explico como pueden ir tan rápidos) aparece un mensajero en mi puerta. En sus manos, lleva un extraño recipiente que parece no pesar nada. Me da una hoja de un material liviano y escribo las palabras que me han fastidiado el día. Firmo el comprobante y se va. A los pocos minutos, siento una brisa ligera y ya no le doy la más mínima importancia a lo que me ha dicho este o el otro. Me importa un pimiento. Ni me acuerdo…

Una vez, le pregunté al mensajero, por el destino de esa urna volátil y me respondió con una sonrisa: “Lo único que debes saber es que las palabras se las lleva el viento”.

Cada vez que lo pienso, juraría que el mensajero tiene la misma voz poderosa que el tipo que me vendió la oferta…

 

Literalmente.

 

Nunca pensé que una persona tan normal como yo, se convirtiera en un asesino.

La palabra “literalmente” es para mí, una maldición. Literalmente. Me he dado cuenta que hay muchas personas que la utilizan erróneamente. El otro día, en la televisión, escuché a un comentarista de un partido de fútbol, decir que un equipo se estaba comiendo al otro, literalmente….Si eso lo hubiese dicho yo…Miedo me da imaginármelo…Si eso lo hubiese dicho yo, los jugadores hubiesen practicado canibalismo en el campo. Así de literal.

Todo empezó hace unos meses, en la Fiesta Mayor de Litero, un pueblecito en medio de la montaña. Estaba pasando mis vacaciones en un apacible hotelito rural que mi mujer había localizado en una oferta-chollo en Internet. Entre las actividades propuestas, se encontraba la asistencia a las fiestas de un pueblo vecino… Mientras mi esposa bailaba acompañada por unas señoras que se empeñaban en no dejarla sola ni un momento, yo observaba el ambiente con un vaso de plástico lleno cerveza caliente en la mano. En una esquina de la plaza, había una atracción de una adivina . La adivina de Litero. Convencido que cualquier cosa era mejor que bailar con aquella horda de señoras exaltadas ( incluida mi mujer), me acerqué a la figura de negro que sentada tras una mesa plegable, observaba a los demás, como yo hacía un instante. En su recorrido visual, sus ojos velados por las cataratas, se quedaron fijos en los míos. Me estremecí. Ahora me doy cuenta que ese escalofrío que recorrió mi cuerpo desde los pies hasta la punta de mi flequillo, era una señal. Una advertencia a la que hice caso omiso.

Tras pagar cuatro euros, me senté frente a ella. Pude comprobar que era muy anciana y que aquellos ojos ,que me habían atemorizado, estaban ciegos. Me tomó de las manos e inmediatamente, antes de que pudiera sentir el contacto de sus dedos huesudos, las retiró como si hubiera sentido una descarga eléctrica. “No”– me susurró- “ No puedo leerte el futuro, hijo mío.” No pude evitar preguntarle el motivo a lo que ella me respondió : No insistas más. Estás maldito. ¿Maldito? ¿Cómo una señora con un aspecto siniestro, que se dice adivina, podía decirme que estaba maldito y quedarse tan tranquila? Aquello me irritó. “¿Cómo que “maldito”, señora?”– le pregunté alzando la voz.  “Déjame, desconocido. Hay algo en ti que no me gusta”. Lo normal es que me hubiese retirado del lugar y me hubiese dedicado a mirar a mi mujer que ahora, bailaba un pasodoble con una de aquellas señoras pero me levanté , airado y le grité a la anciana : “Oiga, le he pagado la tarifa. Me tiene que leer el futuro” frase que finalicé cogiéndole las manos, en el que gesto que ella había iniciado antes de echarme de aquella manera tan extraña.  Cuando contactaron nuestros dedos, sentí la fuerza de un rayo entrando en mi cerebro y oí a la anciana, jadeante: “Suéltame, monstruo.! Que la maldición de Litero caiga sobre ti!”.

Llegados a este punto, los cincuenta habitantes del pueblo, rodeaban el tenderete y mi mujer me cogía del brazo, separándome de la anciana adivina que me miraba , desde su ceguera, con furia contenida.

Volvimos a casa y el incidente se convirtió en una de las anécdotas del viaje, que explicábamos en las cenas con amigos . Nada más hasta que…empezaron a pasar… cosas …raras. Literalmente.

La primera vez que ocurrió me encontraba en el trabajo. Mantenía una discusión con un compañero, hasta que harto , le espeté : Vete a freír espárragos. Cual no sería mi sorpresa cuando veo que se va al comedor de la empresa, pide espárragos, una sartén, aceite de oliva y se pone a freírlos. Lo tomé como una bromita pero…algo en el vacío de su mirada me decía que las cosas no iban bien.

La segunda fue más dramática. Estaba, también , en la oficina. Nuestra empresa estaba atravesando dificultades y ya se habían producido algunos despidos inesperados. Así que cuando requirieron la presencia de Martínez en el despacho de gerencia, todos pensamos que era el siguiente. Al salir de la reunión, nos explicó que , simplemente, le habían pedido unos informes . Respiraba aliviado. Yo le dije : ¿Se te habrán puesto los huevos por corbata, no? Lo que pasó después, es difícil de explicar. Tampoco querría dar muchos detalles pero , literalmente, se le incrustaron los testículos en la garganta. En el Hospital nadie se podía explicar cómo podían haber llegado hasta allí…

Hay que tener mucho cuidado con la “literalidad”. Literalmente significa “al pie de la letra” , “ que sucede exacta y realmente como se expresa”… Y eso, es malo. No puedo evitar pensar en lo que ha pasado en muchos lugares con la interpretación “literal” en términos religiosos… Pero, para mí, “literalmente” es una maldición. Hay frases, expresiones de nuestro lenguaje que , cuando yo las verbalizo, se hacen literales.

A mi hermano, le acusé de tirar la casa por la ventana. Actualmente, está internado en un centro psiquiátrico, después de haber tirado todos los muebles y objetos de decoración por la ventana. Lo pararon cuando estaba intentando demoler unos tabiques para tirarlos, también, por la ventana.

A una vecina , que viajaba conmigo en el ascensor, al ver que estaba muy resfriada, le comenté que la veía hecha una sopa y, al instante, su ropa cayó desmayada en un charco de sopa ( que por el aroma, podía ser un caldo de pollo).

Lo peor, por eso, ha sucedido esta noche… Sí, admito que mi amor por mi esposa, no estaba en sus mejores momentos. Es más, nuestra crisis avanzaba a pasos agigantados sin nada, ni nadie que pudiera pararla. Me irritaban todas sus frases. Sus gestos. Sus manías. Me ponía de los nervios…ella. Toda ella.

El día había sido especialmente difícil y , al llegar a casa, me la encontré dispuesta a entablar una discusión demoledora, con el único objetivo de complicarme la existencia. Había un momento estelar en esas batallas, en las que lloraba intermitente, mientras me miraba con unos ojos suplicantes y falsos.Hoy, cuando estaba en pleno apogeo del “momento ojos de carnero degollado” yo, la he odiado intensamente y ese ha sido el instante en el que he decidido ser…literal.

He sentido una perversa satisfacción en mi voz, cuando le he dicho : “No me mires con ojos de carnero degollado”.

En pocos segundos, su cabeza ha caído hacia atrás, dejando expuesto su cuello degollado y unas orejillas peludas que emergían del nacimiento de su cabello. Me he sentido exultante. Había acabado con ella y había sido muy fácil, pero entonces…Entonces, he cometido el error de mirar sus ojos y en ellos, he visto reflejado a un asesino. Literalmente.

Esa imagen me persigue y me perseguirá el resto de mis días y sé que no podré vivir así. Sólo soy un hombre normal…He decidido acabar con esto, antes de que sea demasiado tarde.

Con estas líneas, dejo constancia de lo que aquí sucedió. Sé que a Su Señoría, el Sr. Juez, le vendrá bien para entender, sobre todo, el aspecto de carnero degollado de mi esposa. Me gustaría añadir que la vecina del 3ºC, Hermenegilda López, no está desaparecida. Ella , se convirtió en sopa. También sospecho que el suicidio de Florencio García, que se tiró por una ventana, no fue tal y se debe a una desafortunada conversación que tuve con él, de esas en las que se dice “Si te dicen que te tires por la ventana, ¿Tú te tiras?” Su  respuesta me incitó a contestarle “ Pues, tírate”. Es evidente que se tiró.

Dicho esto, pongo fin a la maldición, literalmente.

“Tierra, trágame”

Elige una…

Dos puntos de vista

Opción 1

No sabía cuál elegir…El té, calentito, la estaba hipnotizando con el suave aroma que desprendía pero, claro, el cappuccino , con un poco de cacao espolvoreado por encima de la leche cremosa…Mmm…Casi podía paladearlo…¿Y la taza con nata montada? Esa era la otra… Tres posibilidades: una , equilibrada. Las otras dos, reconfortantes. Él, le había dejado las tres tazas encima de la mesa: “Elige una”.

Era todo un detalle. Un detalle delicado. ”Aún no conozco tus gustos”, le había susurrado mientras la conducía a un precioso porche en el exterior…Estaba nevando y el paisaje se vestía de blanco…

Un té, un cappuccino, un café con nata …

Escogí el té y deje que la infusión, caliente, se deslizara por mi garganta.

Después, me besó.

 

Opción 2

No sabía cuál elegir… Tres posibilidades: una , equilibrada. Las otras dos, reconfortantes. Él, le había dejado las tres tazas encima de la mesa: “Elige una”. Era una orden y no podía desacatarla. Si no, tendría problemas…

Eso de jugar a la “Ruleta Rusa de las Tazas” no le había parecido buena idea pero él, la había obligado… Nunca hubiese pensado que aquella cita a ciegas, acabaría de aquella forma…Él era cirujano plástico y parecía un tipo interesante, La casa era preciosa y se habían sentado en el porche exterior a charlar y tomar…Una taza…

Ahora, estaba atada de pies y manos. Al principio, pensó que era otro de esos hombres que se creen que a todas las mujeres del mundo, les gusta que las  traten a lo Christian Grey pero …no. No era sexo sumiso lo que quería de ella…La miraba con ojos desorbitados mientras repetía, “Elige una” a la vez que hundía la punta de un afilado cuchillo en el hueco de su garganta.

Una. Una que no contuviera toxina botulínica…No quería morir retorciéndose de dolor…

-“El té. Elijo el té”…

NB 1 : Se estima que el  1% de la población tiene tendencias psicópatas.

NB 2 : La Toxina botulínica (ingerida) es el veneno más potente que se conoce. Hace fallar el sistema nervioso y provoca una muerte dolorosa.De esta toxina , se crean las famosas inyecciones de bótox, solo que en dosis pequeñísimas….

La luz…

La luz me orienta. Sé, gracias a ella, dónde está mi arriba y mi abajo.

Mi Norte y mi Sur. Me dice hacia dónde debo dirigirme y si es de día o de noche.

Es muy importante para sobrevivir en un mundo de depredadores… Pero, esta vez, la luz era una trampa…

Estoy inmóvil, creo que en una pared blanca.

De cara a la pared…

Siento que son mis últimos instantes… Un animal, monstruoso y enorme, se acerca. Ese ser repugnante es el responsable de que la luz estuviera dónde no debiera estar y que la luz, no fuera la que debía ser.

Me ha quemado. Me ha cegado.

El depredador se acerca…

 

NB : Mañana, “El depredador.”

El elefante entero, por favor.

“Seis hindúes sabios, inclinados al estudio, quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: «Ya veo, es como una pared». El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza». El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: «¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente». El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: «Está claro, el elefante, es como un árbol». El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: «Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico». El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es muy parecido a una soga». Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco y violento en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos equivocados.”

“Parábola de los Seis Sabios Ciegos y el Elefante”.
Atribuida a Rumi, sufí persa del s. XIII.

 

Esta leyenda desarrolla la idea de que nadie está en posesión de una única verdad verdadera , es necesario ver “el todo” de una situación o un problema y no quedarmos en los puntos de vista únicos o propios. La verdad verdadera la conforma la unión de todos esos aspectos individuales: cada uno aportará su visión y , juntos, ya son el gran elefante.Esta fábula habla del relativismo y ha sido muchas veces utilizada cuando se reflexiona sobre las religiones y la verdad única que cada una proclama y es aplicable a cualquier situación en la que hay puntos de vista distintos.

Por favor, que los que tengan que buscar el elefante entero, lo encuentren… Es un ruego…

 

 

 

 

 

 

 

 

Decorador de interiores…

Él me dice que es “decorador de interiores”…

Lo repite, muy enfadado, separando las sílabas : “de-co-ra-dor-de-in-te-rio-res”.

Lo siento. No quería un decorador de este tipo, ni necesitaba esta lámpara , ni retocar la decoración de mi casa y que pareciera un bosque…

lamapar1Yo creo que no entendí bien el concepto.

Era uno de esos días trascendentes , uno de los que no eliges y llega sin avisar. Superada por todo lo que acontecía a mi alrededor ( que puede ser muy parecido a lo que acontece en cualquier vida), me sorprendí, sentada en la arena de la playa, pensando en eso que acontece, lo que yo era, hacia dónde iba y qué sentido tenía todo el conjunto…Hice eso que me habían aconsejado : meditar. Vacíe mi mente y me deje ir, suavemente, con el siseo rítmico de las olas…

Me vi por primera vez…Viaje a mi interior. ¿Y qué me encontré? Un interior vacío en el que resonaba el eco. Ya que estaba en mi interior, me di una vuelta completa y husmeé en todos mis recovecos…Estaba muy vacío pero…era blanco y diáfano y tenía posibilidades…Eso me reconfortó : había una esperanza. Sólo tenía que…decorarlo. Tenía que llenar mi interior de cosas bonitas …

El ladrido de un perro que jugaba en la orilla, me sacó de mi estado de éxtasis visionario. Volví a casa y busqué en Internet un “decorador de interiores especial” . Encontré uno que se publicitaba como “Decorador de almas y con alma “y pensé que había dado con él.

Me equivoqué.

Mi interior sigue vacío aunque…vuelvo cada día a esa playa y ya empieza a colarse un poco de brisa.

Mi casa, redecorada como un bosque.Tengo una lámpara nueva …

lampara2

NB 1 : Lámpara  “Forms of Nature”  de Thyra Hilden and Pio Diaz.