Una onironauta en potencia (II)

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Viene de aquí.

Voy descubriendo, en mis pesquisas sobre el sueño lúcido que, realmente, de los sueños ( y del sueño) no se sabe casi nada.  Si elimino de mi marco de trabajo a los místicos y tarotistas, lo que me queda es un campo vasto de desconocimiento en el que tanto puede ser que esto del sueño lúcido sea un deseo como que no, que sea un comportamiento neuronal específico con una argumentación científica que aún no tenemos disponible en esta época.

El libro que estoy leyendo es muy ameno y … optimista. Básicamente, te explican una serie de pautas para inducir los sueños lúcidos. No aseguran éxito seguro, pero sí que insisten en que es una habilidad disponible en todas las personas que duermen. Otra cosa es que esté oculta, no entrenada y …que sea más difícil de lo que parece, engañar a nuestro cerebro. También aportan experiencias de onironautas en los que parece que puedes “controlar” cosas (escenarios, personas, situaciones) … Yo, ahí, ya me temo que mi nivel de escepticismo es muy alto.

Estos días estoy siguiendo la guía que marca el libro. Aún estoy por la mitad, pero he iniciado los primeros pasos a medida que avanzo la lectura.

  • Confirmación de la realidad. Consiste en crear una señal que me indique que estoy en la realidad y no en un sueño. Esto sirve para en el caso de que esté aproximándome a un sueño lúcido, y tenga dudas de ello, debo hacer el “tip” elegido. He avisado a mi entorno cercano de esto que hago para que nadie dude de mi cordura: cuento los cinco dedos de la mano izquierda. La hipótesis es que, en el sueño, veré mi mano rara, o tendré más dedos, o ninguno, o vete tú a saber, pero no me los podré contar normalmente. Teóricamente, sabré que estoy en el sueño. Así que si veis a alguien haciendo esto en el supermercado, igual soy yo…; – )
  • Antes de dormir, pienso que voy a tener un sueño lúcido y voy a ser consciente de ello. Esta es fácil.
  • Diario de sueños. Aquí ya se complica la cosa. Básicamente, consiste en anotar tus sueños, nada más te has despertado. Es imprescindible que sea muy rápido porque, por lo que sea, se olvidan rápidamente. Llevo cuatro días haciéndolo. Os confieso que lo primero que pensé es que no escribiría nada porque, lo más frecuente, es que no me acuerde de lo que sueño, pero lo que me pasaba es que me olvidaba rápidamente (yo creo que es a los pocos segundos, de verdad).

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Me cuesta mucho escribir esas cinco o seis líneas, pero, una vez hecho, me permite recordar “un poco” la estructura del sueño. En el libro te aconsejan dormir 6 horas, despertarte, estar 20 minutos en vigilia y volver a dormir. De esta forma, te metes en la fase de REM de pleno. Para mí, esto es totalmente imposible. Hoy, me he despertado espontáneamente a las seis horas de haber iniciado el sueño. Y me acordaba del sueño que ahora no recuerdo (nada de nada) pero mi cerebro me ha dicho: ¡Te queda un rato! Y me he dado media vuelta … Nada de escribir. Nada de levantarse 20 minutos…Pero al releer los recuerdos surrealistas de mis sueños, veo que es alucinante lo que ha estado haciendo mi cerebro nocturno estos días…

Mi curiosidad aún no se ha agotado así que seguiré los pasos siguientes .

Seguiré informando.

NB: 1,2,3,4 y 5!

Una onironauta en potencia.

Hace unas noches, tuve una experiencia singular. Por lo menos, despertó mi curiosidad con intensidad. Tuve un sueño…

A veces, recuerdo lo que sueño, pero son pocas las ocasiones. Las imágenes se desdibujan a los pocos minutos del despertar.  En mi consciencia sé que , durante mi vida, he tenido sueños placenteros, de los angustiosos en los que pasa algo terrible y no te puedes mover y de esos en los que saltas o caes al vacío y… te despiertas. Pero, como os decía, la mayor parte de las noches no tengo ni idea lo que programa el Departamento de Contenidos de mi cerebro.

Mi sueño reciente, del que sólo recuerdo una imagen y una posición y al que no puedo poner paisajes, ni argumentos, fue diferente. Más intenso. El contexto era de acción y peligro, pero, yo no sentía miedo. Raro. Estaba tendida en el suelo, sin poder moverme, aun queriendo avanzar, aunque fuera a rastras, para escapar del “no-sé-qué” que me perseguía …Pero, de repente supe que estaba soñando y que, por lo tanto, no me podía pasar nada. Es más, podía moverme si quería. Podía elevarme del suelo y volar… E irme de allí… Y cuando inicié el ascenso, me desperté. En ese instante, recordaba el sueño con intensidad y  bastante precisión, incluso llegué a pensar en escribirlo… ¡Casi vuelo! Después, como es habitual, olvidé los detalles pero la “sensación” del sueño, no acababa de desaparecer. Lo que más me había sorprendido, lo más relevante era el tener conciencia, dentro del sueño, de que estaba soñando e intentar ¿dirigirlo?…

 

No creo en las pseudociencias, ni en los viajes astrales, ni en la interpretación de los sueños ( en un seminario en la Facultad, acabé de convencerme que todo es pura semiótica…) pero sí creo en el cerebro y en la ciencia y en todo lo que queda por saber de ese increíble artefacto de alta tecnología que todos llevamos puesto.  Siempre me ha cautivado el potencial de todo lo que se desconoce de él y, en este caso, lo referente a lo que pasa mientras estamos en Fase REM , así que empiezo a investigar un poco sobre el tema y descubro que mi experiencia tiene un nombre y  se llama “sueño lúcido”.

Directamente de la Wikipedia : “Un sueño lúcido es un sueño que se caracteriza porque el soñante es consciente de estar soñando. Se puede dar espontáneamente o ser inducido mediante prácticas y ejercicios”. Las personas que poseen esta habilidad se llaman onironautas.

De momento, estoy en la fase de recopilación de información. Leo sobre el sueño lúcido en blogs y libros y he visto una película ( Origen, Leonardo Di Caprio) que trata de este tema pero en clave de ciencia-ficción. Aunque la primera impresión es que hay mucho documento “místico” también he encontrado material científico en neurología y psicología .

 

Y mientras tanto, sigo un poco alucinada por esa sensación que me ha dejado el sueño.

Aún está por aquí…

(To be continued)