El sparring.

Poco a poco, estoy creando un catálogo de personalidades para mi Human(zoo)lógico particular. Hasta ahora, he catalogado a los vampiros de energía, los yoístas tipo cactus, los esponja, los sabelotodo plus, los ojos que no ven , los críticos porque sí y  el yo lo hago todo pero no.

Hoy, presento al Sparring.

Del ingl. sparring [partner] ‘[compañero] de entrenamiento boxístico’.

  1. m. y f. Persona con la que se entrena un boxeador para preparar un combate. U. t. en sent. fig. Está preparando el debate con un sparring.

Este tipo de espécimen va recibiendo impactos de su entorno. Suele ser el sujeto del grupo (familia, amigos, entorno laboral,) al que le llegan los problemas. Los impactos. Le van diciendo:  una deuda importante, un dolor, arreglar un papeleo, una crisis emocional, un problema en el trabajo, un …Estos problemas no los suele tener él y si los tiene, actúa de auto-sparring pero es receptor de los impactos de los demás que suelen confiar en él: o para que lo solucione o para que lo escuche, a modo de terapia.

Al que le toca ser sparring, le viene por personalidad y por posición jerárquica (formal o informal) en el entorno en el que se mueve. Puede ser de tipo flexible o rígido. El sparring flexible es el que mejor lo tiene. Ha aprendido a lidiar con los impactos, colabora, ayuda, actúa, pero está acostumbrado y es flexible. Puede encajar bien pero también, moverse con agilidad por los alrededores del tema. El rígido es un sparring que sufre. Es como un tótem, una columna sólida, pero, a la vez, muy rígida que va absorbiendo cada impacto con las vibraciones subsiguientes.

En ambos casos, sea un espécimen flexible o rígido, el sparring es buena gente.

Recibe, digiere y, si puede, intenta ser resolutivo, consolador o conciliador. A veces, por eso, su misión es imposible.

Hay dos peligros para él : 1) que de tanto recibir los impactos del entorno, no pueda gestionar los suyos y 2) que, de tanto impacto, acabe lelo.

Si hay un sparring en tu vida, cuida de él.

Human(zoo)lógico

El Vampiro de Energía

El Yoísta-Cactus

El Esponja

El Sabelotodo Plus

El Ojos Que No Ven

El Crítico porque sí

El Yo lo hago todo pero no

 

¿Qué culpa tengo yo?

Cuando mi psiquiatra me propuso que lo hiciera, pensé que era otro de esos trucos de auto ayuda que intentaba endilgarme para tenerme unos días distraída y añadir más sesiones de psicoterapia de luxe (o sea, carísima).Pero, aunque él se esforzara en sumergirme en una terapia eterna, yo sabía que la necesitaba. Estaba por descubrir si sería de por vida o sólo por un tiempo, pero, en el hoy de mi existencia, tenía claro que estaba jodida y que sólo con “ayuda profesional” podría salir de aquello.

No era feliz. No era nada feliz. Nada de nada.

Inexplicablemente, esos que pertenecen a mi entorno me repetían constantemente que sí que lo era: “Sí eres feliz: una salud de hierro, una familia afectuosa, holgada situación económica, un amante-novio-que-puede-ser-el-hombre-con-el-que-te-cases, fantástico (y casi gemelo idéntico de George Clooney), un trabajo maravilloso, coche super, segunda residencia, posibilidad de viajes exóticos, etc,etc…”.

Todos lo veían, menos yo. Mi supuesta felicidad era un hecho evidente para el mundo exterior, pero, en el interior, la insatisfacción y la tristeza eran lo único que sabía o podía identificar. Era tanta la discrepancia entre la realidad que yo vivía y la que sentía en mi piel, que decidí visitar al eminente psiquiatra (que en paz descanse) para que me ayudara en el asunto.

No es que fuéramos personalidades compatibles. Me negué a tomar ningún tipo de medicación desde el primer instante y eso lo pilló un poco fuera de juego. Parece que ser que lo único que le interesaba a los otros pacientes, era la receta de las pastillitas mágicas así que lo que hizo conmigo fue más experimental que otra cosa. Al principio, valoré cambiar de terapeuta, pero me había costado tanto esfuerzo emocional llegar hasta ahí que preferí no cambiar de diván (que, por cierto, era cómodo, amplio y mullido.Perfecto.)

Sí, ya sé que lo hago muy largo. Intentaré hacerlo mejor.

Tras un mes de terapia intensa, mi psiquiatra determinó que yo era una persona feliz. Mi patología consistía en una “ceguera emocional”. Según él, no era capaz de apreciar las emociones. Me opuse a la teoría de inmediato: si era como una especie de piedra humana, ¿Por qué sentía melancolía? ¿No era también una emoción? Así que continuamos con el tratamiento y, tras otras cuatro semanas, el psiquiatra diagnosticó que la ceguera sólo afectaba a los buenos momentos. Para eso, no tuve respuesta: ¡Era justamente lo que me pasaba! Todo indicaba que los experimentaba, pero no los disfrutaba.

Lo siento. Iré al grano.

Entonces, fue cuando me propuso crear un “guarda -recuerdos”. El nombrecito ya me pareció cursi de narices, pero, fiel a mi terapia, me fabriqué un recipiente para conservar los momentos felices siguiendo las instrucciones del doctor. El primer día de revisión de mi “guarda-recuerdos”, es cierto que tuvimos una pelea. No es que fuera muy grave, pero si es que verdad que los dos alzamos la voz.

¿Lo qué pasó?: le planté en su mesa de despacho, el precioso bol de cristal que había comprado en un anticuario, la libretita de papel artesano y mi boli Roll de tinta líquida: “No puedo escribir mis buenos momentos! ¡No sé cuáles son! –les espeté enfadada. Yo no suelo enfadarme mucho, pero, de vez en cuando, me gusta ser un poco mala. Me recarga de energía. “Su invento no me sirve para nada”. Y con un movimiento teatral y trágico, cogí la libreta y escribí NADA y lo metí en el bol. El psiquiatra me ordenó estirarme en el diván y, también enfadado, me obligó a repasar todo lo que había hecho durante aquella semana. Paso a paso.Hora a hora. Minuto a minuto. Creo que lo hicimos gritando…

En ese tiempo, cambió mi opinión sobre aquel hombre. Había pensado de él que era un farsante y un incompetente, pero la Técnica del Guarda Momentos empezó a funcionar. Era necesario e imprescindible que yo le explicara a él y que él me lo tradujera a mí. A través de sus palabras, reeditaba aquellos momentos que él consideraba felices (según los parámetros normales) y conseguía verlos. Con toda su intensidad. Una cena, un paseo, un éxito, una llamada telefónica, un perfume… Cosas que pasaban por mi vida sin ser apenas percibidas cobraban vida y se hacían reales cuando, él las transcribía y me las explicaba. Era fantástico…

Cuando llegaba a casa, era yo la que los escribía en la libretita, arrancaba la hoja y, doblándola con cuidado, la introducía en el bol. En el salón, en una de las estanterías, estaba mi recipiente de buenos momentos y cuando sentía esa tristeza que nada conseguía curar, introducía mi mano, mis dedos elegían uno de los trozos de papel y lo leía: “Cena con las chicas en El Privado. Camarero cubano para morirse. Cotilleos y risas. María, embarazada” y entonces rememoraba ese momento, casi como si lo viviera por primera vez (hecho que técnicamente era verdad).

Me empecé a sentir mejor. Seguía ciega en lo de la felicidad, pero tenía mis fugaces momentos de visión esplendorosa cuando ponía en práctica la técnica del “Guarda-Momentos”.No sé cuándo se me ocurrió lo de utilizar a mi psiquiatra “en directo”. De verdad, no lo recuerdo. Pero sí que recuerdo lo del día de la nieve. Mi George y yo habíamos hecho el amor, delante de la chimenea, mientras los troncos crepitaban en un idílico refugio de montaña nevado. Era todo tan perfecto que tuve la necesidad de sentirlo. Así que llamé a mi terapeuta y le describí, con pelos y señales, el suceso maravilloso que acababa de vivir (y de perderme) y le pedí que lo hiciera visible para mí. Sí que recuerdo que lo hizo a regañadientes y que iba maldiciendo en voz baja. Supongo que no fue buena idea llamar a las dos de la madrugada y, encima, darle una descripción detallada de una gran actuación sexual, pero …lo mejor de todo, es que funcionó y pude acurrucarme abrazada a mi hombre, sintiéndome satisfecha y feliz por la experiencia compartida. Así que no me arrepiento.

Es cierto que, a partir de ese momento, se inició una nueva forma de terapia. Si yo intuía que me estaba pasando uno de esos sucesos felices, lo llamaba inmediatamente. ¿Cuántas veces? No sé. No creo que pueda dar una cifra concreta. Tal vez, podría entregarle mi bol y las cuenta, pero, claro, habría que restar las de antes de que empezara a llamar, ¿no?

Ya acabo, ya acabo.

Mi bol fue llenándose de experiencias maravillosas que se convirtieron en un antídoto a mi tristeza profunda. Sólo eran llamadas. Nunca me dijo que no lo hiciera, Señoría, así que no entiendo esta acusación por acoso y homicidio involuntario.

El abogado de la acusación me recrimina que lo llamé cientos de veces. Miles, tal vez. Ya sé que tiene un registro de llamadas del difunto doctor que lo demuestra y también que el infarto de miocardio se produjo en el transcurso de una de esas llamadas … y sé que me había denunciado por acoso, que había cambiado cinco veces de número de teléfono, que me tenía miedo y no me dejaba acercarme a su consulta, pero eso no me convierte en una homicida.

¿Qué culpa tengo yo de vivir tantos momentos felices?

El increíble caso de Apola Calíope.

Lo llamaron a las siete de la mañana.

Cecilio Ceres había sido encontrado muerto en su despacho y reclamaban su presencia en el lugar del suceso.
El Profesor Cecilio Ceres era un reconocido musicólogo, famoso conferenciante internacional, e investigador de renombre. El hombre había muerto, tapándose las orejas, con un gesto de terror en el rostro. Lo habían encontrado arrodillado, delante de un diván freudiano… Nada hacía pensar que la muerte no fuera por causas naturales pero, la notoriedad del personaje y las extrañas circunstancias, habían activado el código rojo en la Brigada de Homicidios.

Seren examinó concienzudamente la escena del crimen. Su nombre completo, Serindipity García, describía a la perfección su habilidad. Era un experto en hallazgos afortunados que ayudaban a resolver los casos.Revisó todo papel que encontró, mientras su mente procesaba datos fortuitos .Fue entonces cuando un nombre se hizo evidente: Pola. Se repetía con asiduidad en las entradas de la agenda del profesor.

Oyó el click familiar en su cabeza, que le indicaba que tenía una pista y se concentró en Pola. Encontró un abultado expediente, con las transcripciones de entrevistas, fotografías de Pola, Cd’s de diferentes estilos musicales y un pequeño cuaderno en el que el profesor estaba escribiendo un ensayo : El poder de la música : aquellas canciones.

Apola Calíope ( alias Pola), 32 años. Mujer. Licenciada en Bellas Artes.

Acudió a la consulta, diciendo que había canciones que la dominaban y la obligaban a hacer cosas. El profesor, había subrayado la frase : “las canciones me poseen”. Tras derivarla a un psiquiatra amigo, la paciente volvió a visitarlo con un diagnóstico de normalidad y una efusiva recomendación de su colega para que prestara atención al caso.

El primer día de sesión ,Pola le explicó al profesor que si escuchaba Love is in the air, se enamoraba de quien ella eligiera , en sentido bidireccional. Lo hacía “conectándose” con la canción. ¿Love is in the air? A Seren le impactó aquella mujer y su extraña locura e, incluso, sintió compasión por la muchacha de ojos castaños y tristes pero… la investigación de Celestino Ceres y sus primeras conclusiones le dejaron estupefacto: el profesor explicaba detalladamente los factores neurológicos que podían favorecer esa extraña transmisión de energía y describía varias pruebas empíricas en las que Pola, con Love is in the air, consiguió actuar de Cupido de forma dirigida. La comprobación de más de 25 enamoramientos intencionados, confirmaron que Pola era especial.

El problema, según consignaba el erudito, residía en que Pola no sabía que canciones la poseían, cuales activaban sus poderes especiales y, tampoco, en qué consistían esos poderes. Love is in the air, había sido un hallazgo fortuito y sólo se había producido otra posesión con You are the sunshine of my life , canción que hacía que Pola brillara y repartiera luz. El profesor describía profusamente el “estado de paz” que se sentía si se estaba cerca de Pola cuando irradiaba la luz… En este punto de la lectura, Seren ya empezaba a sospechar que el eminente Profesor Celestino Ceres estaba tan loco como la tal Pola. ¿Qué una canción te posee ¿ ¿Qué tontería era esa?
¿Amor?, ¿Luz?, ¿Paz?…

Estuvo a punto de abandonar el expediente pero la curiosidad pudo con él y se llevó toda la documentación a su casa para continuar con la investigación.El profesor , con una fe absoluta hacia Pola, ideó un sistema para identificar las canciones que funcionaban y las que no. Durante meses, escucharon canciones.Miles, millones de canciones.

No hicieron grandes avances y sólo consiguieron identificar que con Think de Aretha Franklin, Pola podía desparecer si conectaba justo en el momento en el que la canción atacaba el estribillo del Freedom. ¿Desaparecer? Locura musical. Muy locos los dos, paciente y terapeuta…

Se hizo de día y se preparó para asistir a la reunión de la Brigada, cuando sintió el click serendípico : “Rolling Stones”. En la última entrada del ensayo del profesor describía una sesión con canciones del grupo para la siguiente sesión con Pola. No había fecha consignada y no sabía si se había producido, pero pensó en comprobar unos detalles…Pasó por la consulta del profesor y pidió la cinta de vídeo de seguridad del edificio. Después, entró en la sala donde se hacían las sesiones y miró el anticuado reproductor de CD’s. La funda que había sobre el aparato, era de uno de los trabajos de los Rolling : Let it Bleed. La pista en la que se había parado era la número 7, por lo que supuso que era la número 6 la última canción que habían escuchado entera. Miró la carátula del CD y apuntó el título: Midnight Rambler.

Ya en su despacho, visionó la cinta y vio la figura de Pola adentrándose en el ascensor. La hora de entrada de la mujer y la supuesta hora de la muerte del profesor parecían coincidir. Tecleó en su ordenador el título de la canción de los Rolling y descubrió que explicaba la historia de un asesino, el estrangulador de Boston…Y entonces… casi pudo ver a Pola, estirándose en el diván y colocándose los auriculares. Al profesor pasando las canciones, con el mando a distancia, mientras ella negaba con la cabeza y, finalmente, el cambio en la rigidez de su cuerpo cuando Midnight Rambler empezó a sonar, la mirada brillante y febril, aquella extraña sonrisa en la cara de Pola… El profesor Cecilio Ceres, muriéndose mientras la canción le iba taladrando el cerebro y a Pola la poseía la canción y la conectaba con la muerte.

La culpable era ella. Se lo decía el click.

La detención fue rápida y limpia. Interrogó a Pola para saber cómo había asesinado al profesor, pero la chica se limitó a decirle que las canciones la poseían y que ella no sabía ni qué canción lo haría ni que es lo que pasaría si encontraban una con la que conectara. Lloró por el profesor y confesó que había sido ella la culpable de su muerte. Le pidió que la ayudara, le rogó que buscara a alguien que pudiera solucionar su problema pero Seren, tras obtener la confesión le dijo que intentaría interceder para que la internaran en un centro psiquiátrico. Fue ese el momento en que Pola pareció rehacerse . Dejó de llorar y su mirada se endureció y le preguntó, directamente, si Seren la creía. Y , él, incapaz de mentir ante el escrutinio de esos ojos , le dijo la verdad : Pola, creo que no estás bien. Las canciones no pueden poseerte. Necesitas ayuda.

Fue la última vez que vio a Pola.

Tras acabar el informe y el papeleo, Seren se dirigía hacia los calabozos para hablar con ella antes de ser llevada ante el juez , cuando oyó a uno de los Agentes comentar que “había dejado que la chica de los ojos marrones se quedará el iPod”. Click.

¿Pola con acceso a las canciones?

Corrió hacia la celda.

El iPod estaba en el suelo y allí no había nadie.

Nadie.

Tembló al recoger el reproductor de mp3 y se estremeció al ponerse los auriculares: la potente voz de Aretha Franklin cantando Think, reverberó en sus oídos.

Freedom.

Reflexiones ilustradas.

Ilustraciones para reflexionar. De esas que tienen un doble sentido, de esas que hablan de emociones…

Las primeras , de un/a artista japonés/a del que no se conoce nada. Publica en Twitter e Instagram con el nick @Avogado6

Andrea Ucini, ilustrador italiano afincado en Dinamarca.

Creatividad simple y muy eficiente.

El robo del limón.

Confieso : el sábado por la noche,  robamos un limón.

Tenemos unos vecinos (buena gente) que tienen un limonero. El árbol lleva en la casa muchos años ( llegó antes, incluso, que estos vecinos) y crece con alegría y frondosidad.  “Ha encontrado su sitio” y está feliz y se le nota en una superproducción de frutos gordotes y hermosos.

Inexplicablemente, los diferentes propietarios que ha tenido el limonero a lo largo de este tiempo, han pasado de él. El limonero se cargaba de limones, se le caían los limones y se morían en el suelo. En épocas en el que el crecimiento era en sentido rechoncho y no a lo alto, algunas ramas invadían mi zona y, como tecnicamente los limones pasaban a ser de nuestra propiedad, los acogíamos en nuestro hogar…Descubrimos que aquellos eran limones fuera de serie, de aroma y sabor impactante… Verdaderas joyas…

El sábado noche estábamos en casa en un momento-tomar-una-copa- con- unos -amigos, cuando nos propusimos recrearnos con unos Gin Tonic de esos que se hacen con cariño. El vaso adecuado, hielo abundante , tónica y ginebra de primera calidad soul bajito para crear  atmósfera  y…. ¡No teníamos limones!.

Ante la situación desesperada,  no nos quedó otra que tomar el mal camino : íbamos a robar, hurtar, sustraer o birlar un limón del limonero del vecino . Salimos en grupo ( y muy silenciosos) a planificar la acción. Vimos que era necesario ir armados con algo que permitiera coger el limón. Nos decidimos por un palo del Ikea ( no sé que nombre tiene el aparato) que sirve para coger las perchas que están altas. Con la herramienta y una gran pericia del brazo ejecutor, se consiguió que un precioso y aromático limón aterrizara en nuestras manos (bueno, igual fueron dos…).

Con el limón en nuestro poder y esa potente descarga de adrenalina que te da el hacer estas cosas tan temerarias, nos salieron unos Gin Tonic de premio …

Más amor.

– ¿Están todos en sus puestos y preparados?

Sí, Señor. Todo está listo. Sólo esperamos su orden, Señor.

No me acostumbro a que te dirijas a mí como “Señor” …

Perdón, Señor. Ehh. Perdón… ¿Arquero jefe?

-Mmmm… Arquero jefe. Sí, me gusta. A ver, ¿Cuál es la situación de los objetivos?

Los objetivos están localizados, Señor. ¡Uy! Otra vez lo de Señor. Perdón. Los objetivos están localizados, Arquero jefe. El contacto visual ha sido satisfactorio y nuestra unidad de Comunicación No Verbal está monitorizando todos los gestos. Estamos preparados para tirar, Arquero jefe.

-Esperad mi señal.

Voló hacia las cámaras de observación y se cercioró que de los objetivos estuvieran en posición. Él era el único que podía acceder al centro de monitorización. Era uno de los privilegios de ser el Arquero Jefe. Esta vez, se habían decidido por un ataque masivo: personas de todas las edades y sexos. Según indicaban los Informes del Servicio de Inteligencia, serían millones, si la misión tenía éxito…. El Informe, también decía que la necesidad del ataque iba creciendo de forma exponencial. Cada vez había menos amor, menos empatía, menos comprensión, … Los datos eran alarmantes, así que se había decidido actuar de inmediato y abatir a los objetivos en una operación de asalto sin precedentes. Preparaos, humanos. –pensó mientras daba la orden.

Atención. Operación en marcha. A la de tres.

Los querubines alados, tensaron sus arcos.

-Cupidos, preparados. ¡Una, dos y…tres!

Millones de flechas rojas salieron disparadas , directas al corazón de la humanidad…

 

El huevo .

“Huevo” es una palabra pluriempleada. Mientras “jarrear” ( que significa llover copiosamente) está casi sin trabajo por poco uso ,el  huevo está integrado con normalidad  en nuestro lenguaje cotidiano.

Pero es que el huevo es flexible. Sirve para casi todo.

Puede servir para expresar algo tan material como la cantidad –cuesta un huevo–  o, la misma frase pero expresando  la dificultad – Me está costando un huevo escribir este post-. También significa coraje – tener un par de huevos- la indignación si le pones unos signos de admiración-¡Tiene huevos!-, la cabezonería – los tiene cuadrados-, el miedo- se me han puesto los huevos de corbata-, la oportunidad- me lo has puesto a huevo-, la negación -¡Y un huevo!-, sorpresa-tiene huevos la cosa-, molestia -tocar los huevos-o si eres tu mismo el que se los toca, entonces significa pereza –tocarse los huevos-…

Si además cambias las unidades numéricas, un par, mil pares, etc…, las posibilidades son infinitas.Eliges esa palabra para un post y es como la gallina de los huevos de oro… Van saliendo.

Tanto huevo , sólo para poder colgar mi última e-card para el Día de los Enamorados. Y es que claro, venía a huevo...

 

Liberado.

Hoy he visto un enanito de jardín y me he acordado del mío…

Liberado el 22 de Febrero del 2010.

Hace ya 8 años que fue liberado de su cautiverio por un miembro espontáneo del Frente Nacional de Liberación de Enanos de Jardín.

Su historia, aquí.

 

Devolución.

Este texto data del 2012, lo publiqué un 22 de enero, como hoy…

No devuelvo.

-Hola, muy buenos días señorita. Vengo a hacer una devolución.

-Buenos días.Efectivamente, se encuentra en el Departamento de Devoluciones. Antes de empezar el procedimiento, permítame una pregunta: ¿Dónde nos ha conocido?.

-He visto su anuncio en la prensa…y en la televisión.

-De acuerdo. Dígame, ¿De cuantos años es la devolución?

-Lo he pensado muy bien…Devuelvo 20 años aproximadamente.

-20 años. Bien. Déjeme que le haga unas preguntas. Son obligatorias para hacer efectiva la devolución. Supongo que comprenderá que es una decisión muy trascendental cómo para dejarla en manos de un impulso. Nuestro test, tiene como objetivo determinar el grado de conciencia que tiene Ud. sobre las consecuencias de la devolución.

– ¿Consecuencias? Yo lo que quiero es volver a veinte años atrás. Nada más. Es muy simple.

– Como ya sabrá, nuestro sistema vital sólo permite una devolución por ser humano. Es una decisión irrevocable e irrepetible.

-Eso ya lo sé. Por eso vengo ahora. Ya he esperado mucho tiempo ¿no le parece?

-Eso depende de cada uno. Veo muchos casos diariamente y no hay un patrón común que defina cuando uno quiere devolver años de vida. Solemos tener sobredemanda de peticiones en los cumpleaños de “ceros” : Los 30, los 40, los 50 , los 60 … Algunos en los “cincos” , pero son menos. Son momentos en los que nos paramos a mirar nuestra vida y en, algunos casos, lo que vemos no satisface nuestras expectativas…pero eso suele ser una percepción pasajera. Cuando acabamos con el test y pasamos a la firma de condiciones (lo que ustedes llaman la letra pequeña del contrato), esta sensación se desvanece lo suficiente como para no seguir adelante con la devolución.

-Entiendo. Pero en mi caso, sé que quiero devolver 20 años. Hágame el test y veamos el resultado.

Unas horas después….

-Bien, los resultados de la prueba nos indican que Ud. quiere devolver veinte años de vida. Exactamente- corríjame si me equivoco- desearía volver a tener 25 años.

-Sí. Así es.

-Los datos cognitivos confirman que está plenamente seguro de su decisión. Sabiendo todo esto y tras asegurarnos que está en plena posesión de sus facultades mentales,  debo informarle de los siguientes aspectos que afectan al proceso de devolución. Son absolutamente confidenciales. Al entrar aquí, ha firmado un contrato de confidencialidad por lo que no podrá repetir estas palabras fuera de este recinto. ¿Lo entiende?

-Lo entiendo.

-Bien. Vamos allá:

1) La devolución es única. Sólo se puede realizar una vez en la vida.
2) Su traslación a veinte años en el pasado, no alterará esta dimensión pero,  una vez trasladado, no tendrá conciencia de esta vida.
3) No recordará nada de lo que ha vivido anteriormente. No acumulará conocimientos ni experiencias.
4) No podemos asegurar que su vida vaya a evolucionar de la misma forma. No sabemos si se encontrará en las mismas situaciones que le han llevado hasta su vida actual.
5) Los veinte años a los que renuncia, quedarán completamente borrados del disco duro del cosmos.

– Espere un momento… Eso significa ¿Qué no voy a coincidir con mis seres queridos? ¿Mi familia?

-Podría ser que sí, pero no se lo podemos asegurar. En su nueva etapa vital, puede tomar decisiones diferentes que afecten a la evolución de su vida, tal y como hoy la conoce.

-Eso no lo sabía…No podría vivir sin … No sé…Aun así, tengo una sensación de tristeza y de insatisfacción que me obliga a plantearme si vale la pena seguir así, con esta vida triste …. Y teniendo esta oportunidad…No sé. Ahora me ha hecho dudar.

-No se preocupe. Esto suele ocurrir frecuentemente .Cuando nuestros clientes conocen las características de la devolución, dudan  llevar hasta el final el proceso. Para estas ocasiones, en las que ha pasado el test pero no ha respondido positivamente a la “letra pequeña”, les ofrecemos la posibilidad de una conexión “revival” para que puedan decidir con seguridad.

-¿Está incluida en el precio?

-Por supuesto. Por favor, sígame a la sala de proyecciones.

Unas horas después…

-He visto mi vida pasar por delante de mis ojos. Les felicito, el sistema es impresionante.

-Y ¿Cómo se siente ahora?

-Ya no dudo. He visto todos los momentos. Los malos y los buenos. Y, le parecerá mentira, pero los malos han pasado por mi retina y me han emocionado pero… los buenos…Los buenos los he vuelto a sentir en mi piel. Las risas, los abrazos, las sonrisas, las reuniones, la familia, los amigos, el amor,…Tantas cosas buenas que no recordaba. No puedo deshacerme de ellas.

-Me alegra oír estas palabras. Justamente tengo lo que necesita. Una oferta irresistible, perfecta…No podrá decirme que no.

-¿Y entra en el precio?

-Pues, mire, no. El programa que yo le ofrezco es mucho más importante que la simple devolución. Es un coaching personalizado que le permitirá volver a sentir esas cosas maravillosas de la vida que ha olvidado. Todo sigue ahí, a su disposición pero está Ud. afectado de una ceguera hacia la positividad que le ha traído hasta aquí. Para devolver veinte años de su vida actual.

-¿Coaching? ¿Qué es coaching?

-Es una especie de “entrenador personal”. Le ayudará a recuperarse de esta crisis y, lo más importante, le enseñará a disfrutar de esta vida.

-¿Y funciona?

-Créame. Es lo único que funciona.

-De acuerdo. Me interesa. ¿Qué tengo que hacer?

-Tome este volante y diríjase al Departamento de Coaching. Está en la última planta del edificio. Le estarán esperando.

-Muchas gracias, señorita. Ha sido de gran ayuda.

-Gracias a Ud por contratar nuestros servicios.

Esperó a que el cliente cerrara la puerta para sacar un largo calzador del cajón. Era lo único que llegaba bien a su omoplato y le permitía rascarse a diestro y siniestro, hasta casi sentir dolor…No sabía quien había sido el iluminado que había decidido que el uniforme debía ocultar las alas…Todos los ángeles del departamento habían expresado sus quejas y no le extrañaría que cualquier día hubiera una rebelión y acudieran, todos, con las alas descubiertas. Había rumores y si se lo proponían, no diría que no… El picor era irresistible.

Recordó al hombre que acababa de salir. Matrimonio fallido, dos hijos a los que casi no veía, el paro y la enfermedad de los padres… Eran suficientes factores para que aquel pobre mortal no tuviera ilusión…Ilusión, ¡Tenía que llamarla! Descolgó el auricular y marcó la extensión del departamento de coaching :

-¡Ilu! Hola, querida, ¿Cómo estás?

– Muy bien. Todo sería perfecto si no fuera por este escozor que tengo en la espalda. Mis bellas alas están sufriendo mucho. Me está costando mantenerlas ocultas, la verdad.

-Creo que pronto habrá acciones al respecto. El Comité está hablando de iniciar alguna protesta visible para solucionar la situación.

-Fantástico. Me apunto a lo que sea. ¿Qué tal en Devoluciones?

-Una mañana tranquila, la verdad. Sólo hemos aceptado una devolución de cinco años.  Te llamo para decirte que te envío un cliente a recuperar la ilusión. Con la oferta de la devolución, ha picado el cebo y ha comprado el coaching. !Ya tenemos a otro para recuperar!

– No bato las alas, porque no puedo…Te dejo, ya ha llegado. Lo veo en el monitor…