Una de banderas…

Mi vecino es uno de esos jóvenes-no-ya-tan-joven que sigue viviendo en casa de sus padres. Ya era adolescente cuando yo llegué al barrio y de eso han pasado casi dos décadas. Este hombre es batería. Toca el instrumento desde que yo recuerdo y, aunque he de admitir que ha mejorado mucho, me siguen desconcertando esos ensayos fijos y diarios que, gracias a Dios, se van produciendo a las 11:00 a.m , hora en la que no me pilla en casa. Su aspecto es de rockero ( de esos que nunca mueren) y su mirada es agresiva -defensiva. Durante estos años, hemos cruzado saludos al encontrarnos al entrar o sacar el coche y poco más. Bueno, menos una vez en la que bloquearon mi salida y me dediqué a dar bocinazos para que el coche-bloqueante se diera por aludido y que pude comprobar , molestaron mucho a mi vecino. Intercambiamos unas palabras más que saludos… Al día siguiente, el coche bloqueante se desplazó hasta su puerta y fue él , el que tuvo que recurrir al claxón para hacer bajar al impresentable que aparcaba en nuestras salidas. No pude evitar conducir erguida y pasar por su lado con una sonrisa triunfal que, el vecino me acabó devolviendo mientras seguía dándole a su bocina…

Nunca ha sido un vecino de esos que cuelgan banderas, ni políticas, ni futbolísticas, ni…. Sólo se le oye con su batería y sus ensayos y no suele manifestarse. Pero, llegó el triunfo de la Selección Española y colgó una bandera  en su terraza. Pasaron los meses y la bandera seguía ondeando…Cuando llegó el onze de setembre, Diada Nacional de Catalunya, mi vecino, sacó la bandera española y puso la senyera. Ha estado en su terraza, colgada, hasta el día de hoy, 12 de Octubre.

Hoy, mi vecino, el batería soso, me ha sorprendido gratamente. Cuando he salido a la calle, en este día de viento, he visto dos banderas perfectamente colocadas : la española y la senyera. Y me ha gustado ese detalle de la convivencia.

En lo que a mí respecta, no soy de las que sacan banderas. Ni por el fútbol, ni por Catalunya, ni por España así que tampoco es que me importe mucho ver una, dos, tres o las banderas que sean. Que cada uno cuelgue ( o no) lo que le venga en gana. Pero ya que al vecino le ha dado por expresarse con las banderas, celebro que sea con ese mensaje . Conociendo a mi vecino, sé que no las va a quitar de ahí. Me da que las pone y se olvida hasta que llega otro  día de esos de “bandera” aunque, tal y como sopla el viento, es posible que esta noche vuelen de su terraza…

Esto me ha hecho plantearme mi poca devoción por las banderas…La única que  ha despertado cierto interés en mí es la “The One Flag”. Esta es una propuesta de la Fundación Adbusters, que convocó un concurso para encontrar la Bandera del Mundo. Aquí os dejo el link con las finalistas. La ganadora es  la que ilustra este post y si algún  día me da por poner alguna, va a ser esta…