La fresa se expande.

El huerto se está poniendo en modo otoño. Abonado y con nuevas plantas de rúcula y unas lechugas.

La albahaca, el perejil y la fresa son los antiguos inquilinos que, este año, han aguantado el tipo…

He decidido que la fresa campe a sus anchas. Ha desarrollado esos tallos que parten de la planta madre y que se llaman “estolones”.

Ese tallo es como un detector del lugar en el que va a crecer la nueva planta de fresas. Buscará el lugar adecuado a la distancia adecuada y, ahí, tendré una nueva planta de fresas para la temporada que viene. Mi planta, ya lo ha hecho.

Esos sí, algunos de esos estolones, han tomado orientación “salto al vacío” y están yendo de cabeza al suelo empedrado.  Igual encuentran la pequeña franja de tierra que hay unos metros más allá. Los voy a observar: o son estolones tontos o estolones exploradores…Ya veremos…

Esperando el otoño (de verdad).

Vale. Hace un clima que no dirías que es de mediados de octubre, pero, con el huerto, hay que seguir las normas. Él no tiene la culpa de lo del cambio climático, así que no lo voy a volver loco y voy a seguir la rutina. También sirve para que yo conserve una cierta cordura…Aunque el calor parezca de verano, yo ya lo he podado, limpiado y abonado.

Ahora, espero la lluvia, algún día gris y algo de frío, que también apetece…

Píldoras.

Píldora nº 1 : Imagina que te encierran en una habitación de paredes blancas, te dan una grapadora y 35.000 grapas y te dicen : tienes 75 horas para hacer algo con esto que te hemos dado.

 

Le das todo ese material a Baptiste Debombourg’s y lo que te hace es esto…

 

 

Pídora nº 2: Unas cositas para cocinitas…

La primera es una gran idea para mí. Lo único sería, que tendría que tener esto siempre a la vista para no olvidarme que lo tengo y utilizarlo. Yo soy de las que se queda con la cuchara de madera en la mano tras el meneillo del sofritito, esperando que se teletransporte un plato o algo, para apoyarla… He tenido varios Salva-Cucharas ,que pasaron a mejor vida y, ahora, voy de plato pero …siempre tarde.

Esta es una idea /truqui , para ese momento en el que abres una botella de aceite ( por ejemplo) y no tienes aceitera libre…La boca de la botella es gordota y no podemos dosificar el líquido.  Es el momento “dedo-tapón”. Todo el mundo lo conoce.Si pasa eso ( que pasa, ya os acordaréis de mí) y tenéis guantes de goma en casa, hay una solución…

Estéticamente, por eso, no es bonito.

Píldora nº 3 : Los tomates me envían anónimos.

Ha llegado esto a mi mail. El mensaje era escueto : “Si no tratas bien a los compañeros que tienes secuestrados en tu huerto, iniciaremos una acción de protesta y nos espachurraremos para que no nos puedas comer “.

Había una foto adjunta.

Me parece mentira lo rebeldes que son, teniendo en cuenta que son tres. ¡¡Tres tomates!

No sé si negociar o comérmelos… ; – )

Hasta aquí, la dosis de Píldoras.

 

Ya estamos en Otoño…

Ya estamos en otoño. ¡Hola!

El huerto va a pasar por una fase de letargo para después, enriquecerse, renovarse y darme más frutos en la próxima primavera.

A la vuelta de mi viaje , me encuentro a las tomateras, dispuestas a darme los tres últimos tomates del año. ¡Bien por ellas! Han sido constantes, aunque con una producción limitada pero la calidad de los doce tomates que me habré comido ha sido excepcional.

La albahaca y el perejil, han crecido mucho y la fresa, sin querer, ha vuelto a emerger. Va desplegando sus zarcillos hacia el perejil e, incluso, intenta escaparse del huerto urbano. Voy a dejarla, hasta el final, a ver hasta dónde llega…

Y es que en ese pequeño cajón hay vida y unos líos que no veas… Como en  la vida…

No vamos a comparar, que dicen que no es bueno…

Comparación:

  1. f. Examen que se hace a las cosas o a las personas para establecer sus semejanzas y diferencias.
  2. Parecido o relación que se establece entre dos elementos.
  3. Figura retórica que consiste en identificar dos entidades por compartir una o varias características

No, no lo hagamos.

Este es mi huerto y mi primer tomate que empieza a madurar.

Este es el huerto de unos amigos y sus tomates, maduros, semi-maduros y por madurar.

Los dos son huertos, ¿no?  ; – )

 

Falso Raquítico.

Vale, a primera vista puede parecer un huerto raquítico, pero, no.

Nada más lejos de la realidad: viene cargadito de una docena de tomates tipo Raf (además de los cherry que me producen tomatitos de forma continuada).

No había esperanza de que ese tipo de tomate estuviera cómodo en mi huerto, ¡pero…sí! Ha aguantado calor y plagas de orugas. Me dicen los que saben que la orugita de las narices, se llama Tuta y me sabe mal porque tiene un nombre divertido, pero se ha zampado dos de mis catorce tomates la tuta esa…

Ahora, el huerto está vigilado y mi único objetivo es que mis doce tomates lleguen sanos y salvos a una ensalada…

Prometen…

Será por este famoso calor veraniego que arrasa todo el país, será porque los estoy regando más frecuentemente, será porque están cómodos, será porque les vuelvo a prestar atención y, de vez en cuando, cuando sé que el vecino de al lado no me puede oír, les hablo con cariño…

Sea por lo que sea, este año, los tomates prometen…

El huerto y la infusión de ajo.

 

Es un cajón de madera de nada, pero, de vez en cuando, requiere de mi atención. En ediciones pasadas, ante la novedad, mis crónicas sobre el huerto urbano, eran más frecuentes, pero, con el tiempo, me he ido acostumbrando a su presencia y no le hago tanto caso… Él lo nota y me da un toque: ¡Eoooo! ¡Estoy aquí! Esta vez, unas manchitas blancas en algunas de las hojas del perejil y en dos tomateras que no prosperaron, me alertaron de la presencia de pulgón, ácaros o cualquier bicho susceptible de ponerse tierno y darse el banquete del siglo con mi huerto.

Así que preparé la poción antiséptica-ecológica-preventiva que tan bien me ha funcionado en las dos últimas ocasiones de invasión: la infusión de ajo. Cinco cabezas, machadas en el mortero a conciencia. La “pasta de ajo” se coloca en un recipiente con un litro de agua. Tapado y en reposo durante 24h. Al día siguiente, lo calientas a fuego suave durante 20 minutos. Una vez la mezcla se ha enfriado, se cuela, se pasa al difusor y se rocía el huerto con la poción. Mejor, de tres a cinco días seguidos y al atardecer. Un experto me dijo que la solución se oxida y deja de ser eficiente si le da el sol…

El invento funciona, pero… estas fotos huelen a ajo que no veas…

¿Lo notáis?; -)

Mis cosechas de arte…

Y del huerto, salieron obras de arte preciosas…

Unos tomates cherry que eran seis.

Unas cebollas jíbaras.

O las impresionantes zanahorias enamoradas.

NB : Fotos de mis cosechas montadas con Photofunia ( que engancha mucho, la verdad)

Te llevé al huerto…

Hace ya cinco años que inauguré mi huerto urbano. Esta es una crónica de su creación.

El primer día de mi Huerto Urbano…

La experiencia ha sido más liviana de lo previsto. He montado el huerto urbano sin demasiados problemas gracias a una organización minuciosa de las “cosas” que forman parte del proceso.

Parecerá una obviedad pero, la mayoría de veces que he montado algo (léase mueble del IKEA y de tamaño pequeño/mediano), me ha podido el ímpetu-bricolajeril  que es el espíritu inicial, un tanto descontrolado, antes del montaje, lleno de ilusión que va menguando, a medida que los tornillitos no encajan en su sitio…Se refleja en un ir y venir buscando herramientas, colocar las piezas en lugares incómodos o de difícil acceso, pasar –un poco- del manual de instrucciones dando una ojeada rápida, no preparar las “cosas”que componen el mueble, etc…

Esta vez, todo controlado. Era un reto. Ha habido muchas risitas a mi costa con “mi” huerto. Por todos los flancos de la familia y los amigos. Me he tenido que oír que gracias a “mi” futura cosecha, podremos sobrevivir…Bueno, me voy a acoger a la Quinta Enmienda de la República Independiente de Mi Casa , que reza así : “Quién ríe el último, ríe mejor” y verás que pasa cuando me haga mi ensaladita, con mi lechuga fresca y mis tomatitos cherry o saboree mis jugosas y aromáticas fresas…Por no hablar de cada vez que vaya a cosechar perejil o albahaca…

El único contratiempo (unos minutos, pocos) fue descubrir que el destornillador tenía dos posiciones y estuve intentando roscar un tornillo en la posición de desenroscar. Descubierto el ingenioso mecanismo, me centré y conté las piezas, las separé e inicié el riguroso seguimiento del Manual de Instrucciones ( por cierto, perfectamente legible!).

Sin contratiempos, monté mi mesa de cultivo. Lo he ido diciendo todo el fin de semana, en tono triunfal a todo el que me ha querido escuchar…

La segunda etapa de esta fase, ya me gustaba más. La podríamos categorizar como “ocio”. Trabajar la tierra, plantar, regar…Texturas y aromas. Ilusión y expectativas.

Ahora, entro en la fase del regar y el vigilar. No sé que tendré al final del camino: ¿Una lechuga pocha? ¿Un tomatito? ¿Un par de fresas?… Sea una cosecha final abundante o más bien minimalista,  por lo menos sé que ,caminando, me lo pasaré bien.

Además…nunca hubiese pensado que , a mi edad, iba a poder llevarme a alguien al huerto…literalmente. Eso es lo que haré con cualquiera que me visite.

Todo ventajas, pues. ; – )

Así empezó todo… ; – )