Strong olives.

Mis olivas van a ser una bomba de sabores fuertes.

Tras estar en agua y sal ( con sus cambios pertinentes dos veces al día), ha llegado el momento de ponerlas a macerar.

He puesto de todo : agua, vinagre, pimentón, ajo, tomillo y romero.

Son dieciséis olivas, pero van a ser las más strong de esta zona del Mediterráneo.

Tendré que buscar conejillos de indias…

Mindfulness olivero…

He aprovechado estos días festivos para cosechar mi olivo.

Las dieciséis olivas merecían toda mi atención.

Ya están en agua ( que hay que cambiar dos veces al día), para eliminar su sabor amargo.

En una semana, las voy a poner en conserva.

Mindfulness olivero…

16 olivas.

Este el olivo que , junto la camelia, me ayudaron en la pandemia. Las fotos, el riego, la información sobre cada planta… Fueron ratos de distracción.

Ahora, el olivo me regala su fruto. Encima, es agradecido.  

Tengo dieciséis olivas.

Pronto las podré recolectar y prepararlas para su consumo. Teniendo en cuenta la cantidad , será un placer muy breve, aunque espero que intenso, pero para eso, hay que hacer cosas: no es recolectarlas y ya está.

Inicialmente, las olivas son amargas. Sé que para sacar su amargor tengo que hacerles unos pequeños cortes y ponerlas en agua y cambiarla cada día. Tras quince días, las he de dejar o en salmuera ( agua y sal) o en una “combinación” de ingredientes .

Elegiré sal, pimentón,  vinagre y aceite ( de oliva, por supuesto) y las dejaré un tiempo en un lugar fresco y oscuro para que se impregnen de sabor.

Eso es lo que les va a pasar en el futuro. Me voy a esperar a recolectar que estén menos verdes…

Mientras tanto, miro el olivo y pienso en lo raro que ha sido todo en estos tiempos pandémicos. El miedo, primero. La incertidumbre y después, la costumbre.

El tiempo ha pasado y todo sigue su curso. Y afortunadamente, aquí estamos para disfrutar de estas dieciséis olivas…

To be continued.

La trama.

Mi olivo tiene trama.

Yo pensaba que se me había grillado mi pequeño arbolito. Falta de agua, de luz, de nutrientes…Adivina. Pero resulta que no.

Lo que yo pensaba que eran signos de que la cosa va mal, resulta que es su ciclo normal.

De estos racimitos a las flores y de las flores a las olivas…

Lo de las flores, lo compro.

Que el mini olivo me de olivas, ya lo veo utopía…

NB : La flor del olivo se llama también trama, y se dispone en racimos compuestos de 10 a 40 flores, este número oscila según la variedad del olivo. Las flores se abren en mayo y los racimos de flores blancas florecen por doquier. (deprado.eu)

#NuevaRealidad (NaNoWriMo Pandémico.)

Me ha vuelto a pasar. Es una sensación extraña porque , aunque mi memoria funciona correctamente ( o eso creo), a veces leo cosas que he escrito en el pasado y es como que las redescubro. Cómo si yo NO las hubiera escrito…Da un poco de yuyu

Estaba pensando en que se acerca el “NaNoWrimo”, el evento auto motivador para escribir una novela de 50.000 palabras durante el mes de Noviembre.

La única vez que he finalizado este reto fue con “Te voy a llevar al huerto” en el 2012. Con el resto de los intentos , nunca llegué a ese número de palabras, aunque, tener textos del blog, me ayudó mucho para completar la novela del huerto… Así que he vuelto a leer la novelita y, contra todo pronóstico, ( o va a ser que me he vuelto muy egocéntrica) me ha encantado. Una historia de amor muy sencilla con instrucciones precisas de como tener un huerto en casa.  Ese era mi yo -escritor de antes del asesino de “Íncipits” otro intento fallido que no llegó a 50.00 palabras y se quedó en un thriller breve aunque es la historia que más me ha gustado escribir.

Ese NaNoWriMo del 2012, también me ha hecho recordar la feliz época de mi huerto urbano y lo que me divertí con él, hasta que cayó desplomado después del uso intensivo… Esas cajas de tierra preparadas, en versión madera, metálica, media o mini, han causado furor durante el confinamiento y lo entiendo, porque a mí ya me cautivaron pre-pandemia. Cuando todo era normal…

Total: que tengo que ir pensando sobre qué escribir porque, tal y como van las cosas, es posible que sea terapeútico para un posible re-confinamiento…

 

 

 

Photo by Aaron Burden on Unsplash

 

#NuevaRealidad ( El calabacín.)

Me llega un regalo del pueblo : tomates, cebollas, pan ( del de verdad) y un calabacín.

Sólo un calabacín, pero es …“El Calabacín”.

No tengo palabras para esto , así que aquí os dejo la imagen.

Y otra, con un objeto de referencia.

Cuestión de tamaño : sí.

#NuevaRealidad ( resistiendo.)

La albahaca resiste a un nivel impensable. Después del abandono de las vacaciones y un riego descuidado parecía que ya no iba a prosperar, pero…no. Las lluvias de los últimos días le han sentado fenomenal y , ahí sigue, en crecimiento aéreo superior y floreciendo de nuevo…Así que he vuelto a sacar las flores y he eliminado las hojas amarillas . Vuelve a estar en el inicio del ciclo.

Esta albahaca fue mi compañera de confinamiento y ahora, es compañera pandémica. Ha estado en todo el proceso y es como una metáfora en versión fragante de nuestra situación : resistiendo.

#NuevaRealidad (flores por tercera vez.)

La albahaca ha vuelto a florecer tras la segunda poda y yo , he vuelto a desposeerla de las flores.

La riego diariamente y, en ese momento,  el aroma se intensifica y me hace sentir una sensación de calma.

La palabra albahaca o albaca proviene del árabe al-habaqa, donde ‘al’ es ‘el ó la’ en nuestro idioma y habaqa es el nombre que daban los árabes a las plantas aromáticas usadas en la cocina. Habaqah viene de veheca que significa ‘penetrar el cerebro con suave olor’.

Hay días en los que pienso que habrá pasado, al día siguiente, cuando vuelva a regarla. ¿Buena noticias? ¿Problemas a la vista? ¿Todo solucionado? ¿Inquietud? ¿Alivio? ¿Alegría?

Las circunstancias cambian, pero la albahaca sigue creciendo, sigue floreciendo y me regala ese instante reflexivo mientras la riego.

Solo hay una cosa que puede romper la magia del momento y es olvidar el repelente de insectos. Entonces, los mosquitos se lanzan a por mí en un ataque masivo… Y así, no hay calma que valga…

NB : Dicen que la albahaca es un insecticida natural pero a estos mosquitos no les causa ninguna reacción.Yo creo que este verano han mutado y se han hecho más fuertes .

Depredador voraz.

Comer una lechuga recién cortada del huerto es un lujo. La preparación de tal manjar está a la altura de su calidad, así que le dedico mucho tiempo a su lavado. Entre las hojas suelo encontrar pinaza, tierra y otros elementos de la naturaleza.

Esta vez, el hallazgo han sido dos mini caracolas. Tras asegurarme que no estaba su correspondiente babosa, me he dedicado a admirar su forma. ¡Qué monas! ¡Qué perfección de formas! ¡Qué belleza Fibonacci!

¿Son las culpables de los mordiscos de algunas lechugas? Ya sabéis que los caracoles aman la lechuga y son un verdadero problema en los huertos y esta caracolilla es muy bonita ( y sin babosa ) pero no deja de ser un tipo de caracol…

Resulta que la amiga caracola se llama Rumina Decollata o caracol degollado. Este último término, recoge la rotura que hace el propio animal por el extremo superior del caparazón para salir de allí.

¿Y comen lechugas? ¡No! Se comen a los caracoles que se comen a las lechugas. También se le llama “Caracol destructor”.

Son depredadores-voraces- de lombrices, caracoles, detritos vegetales y orgánicos, plantas, huevos de otros caracoles ,etc…Se ha utilizado como agente biológico contra plagas, pero, hay que ir cuidado con la Rumina Decollata. Como, encima, es hermafrodita y se auto fecunda , en algunos casos es peor el remedio que la enfermedad porque se multiplican tan rápido que puede convertirse en otra plaga que altera el ecosistema porque , como buen depredador, se come lo que pilla …

Ya lo sabéis. El caracol destructor parece inofensivo pero , no. Es un depredador voraz.

Quién lo diría. Tan pequeñito…

El tiempo , arruga…

Como pasa el tiempo!!! Hace seis años, guarde unas guindillas en un frasco de cristal.

 

Era la época en la que las guindillas, invadían mi pequeño huerto urbano…

Ordenando el armario de especias de la cocina, lo he encontrado al fondo, perdido, desgastado…

Ya se han borrado las letras que escribí: si te pica mucho un alimento, no bebas agua, bebe leche. Neutraliza la capsaicina, la responsable del fuego ardiente en tu paladar.

Ya no son guindillas rojas. Han perdido el color y textura. Están arrugaditas y viejas pero… su poder picante sigue intacto. Doy fe.

Bendita leche.