Decorando el cielo…

Un clásico del verano mediterráneo y sus fiestas, es la combinación de pólvora y sales metálicas que pinta el cielo y nos deja fascinados.

Estroncio para el rojo, bario para el verde, cobre para el azul y sodio para el amarillo.

Fuegos artificiales para ir decorando la noche…

Cuando hacia estas cosas…

Tengo que volver a los rotuladores, la pintura, los bastidores, los lienzos en blanco…Me transportaban a un mundo paralelo, en el que el tiempo discurre a otro ritmo y en el que los sentidos y las sensaciones se agudizan.Echo de menos mis momentos “RotuTerapia”…

 

Arte , Terapia y Pop ( mi forma de librarme de la ansiedad)

Entra ( un cuadro que, después, me inspiró un relato)

El 3D (aquí me dio por pegar bastidor sobre bastidor…)

También la época de “Pegar Todas Las Cosas”. Siempre cosas que contenían emociones …

Jardins de Menorca . Unas ramas , recogidas en una playa de Menorca que me entregaron con el único objetivo de hacer uno de mis PegaCosas.

Una cuchara, que me regalaron unas manos artesanas y una rama de boj. Irrepetible.

Es parte de mi terapia vital.

Tengo que volver…

¿Colores?

Relato surrealista, a partir de la Chromatic Typewriter.

He encontrado una preciosa máquina de escribir, en un anticuario del Born de Barcelona. Es una Underwood nº 3 , de las de teclado español, datada de 1929. Me vuelven loco las Underwood...Me he enamorado al instante…

Me produce una emoción especial contemplar mi colección de máquinas de escribir. Se me pone la carne de gallina cuando pienso en la cantidad de palabras que han sido creadas, literal y materialmente, con estos prodigios mecánicos.

Palabras…

Tengo que buscar un hueco, para colocarla Es posible que quepa encima de la nevera…Mi mujer me abandonó cuando empecé la segunda colección: la de las Palabras de Papel…Las escritas con aquellas máquinas y a punto de desaparecer.¿Cuántas de esas palabras quedan por el mundo? Yo me propuse salvarlas y conservarlas…

A ella le parecía muy irritante que preguntara a amigos, familiares, conocidos, a todo el que se me pusiera por delante, si conservaban algún texto o papel, escrito con máquina de escribir.Después, le pareció intolerable que empezará a guardar aquellos archivadores llenos de documentos: facturas, informes médicos, recibos de alquiler, trabajos universitarios, listados, cartas, invitaciones,…todo, escrito con máquina de escribir…

Cuando se fue, me sentí libre para dar rienda suelta a mis dos pasiones . Sin control… Y, ahora, casi no puedo moverme entre las paredes de mi casa. Los archivadores se amontonan en los pasillos y hasta en el WC tengo máquinas de escribir…

Esta salida al Born, ha sido uno de mis últimas incursiones en el exterior. Me gusta estar en casa, entre mis palabras y mis máquinas , sin más contacto con el mundo que el estrictamente necesario.

A mi mujer,  no la había vuelto a ver desde el día en el que me dejó. Sé que me odia y es por eso , que me ha extrañado que llamara a la puerta y que me entregara aquel paquete y… que se riera, de esa forma tan aguda y estridente que sólo utiliza para la venganza. No ha vacilado ni un segundo. Ni tan siquiera ha pestañeado al ver mi aspecto demacrado y gris. Me ha lanzado un paquete entre carcajadas venenosas… Hasta la vecina del 3º, se ha asomado a la puerta para ver qué pasaba…

Cuando se ha ido, he abierto la caja : una preciosa máquina de escribir Underwood Standard de 1937…con un teclado … cromático.

Con las teclas de colores.

¿Colores? ¿Colores?

¿Pero …y las letras?…

¿ Y las palabras?

¿Dónde están las palabr…?

¿!

La vecina del 3º

Que quieres que te diga. Ahora estoy más tranquila. Tanto papel ahí amontonado. ¡Imagínate si hay un incendio! Además, estos últimos meses ya estaba muy raro. No salía de casa para nada…Alguna vez lo veía pasar desde la ventana y parecía un fantasma. Cómo te lo digo: estaba casi transparente…

No sé, chica. Cuando he visto a la policía, a la ambulancia y a  los bomberos, casi me da un infarto. Me han dicho que se lo han llevado en estado casarónico, creo. O caratónico. Bueno, no sé. Algo así…

Lo que le ha pasado ha sido raro. Esta mañana, he visto que lo visitaba su ex-mujer, sí, aquella tan estúpida que no saludaba a los vecinos. Le ha traído una caja…Creo que estaba obsesionado con las máquinas de escribir y que lo han encontrado con la boca abierta y la mirada perdida, delante de una que no escribía palabras. Mira, me han dicho que hacía cuadros. Bueno, no sé. Algo así.

Cuadros, pinturas, me refiero. De colores. No, no, no. No lo entiendes, en vez de palabras, con esa máquina de escribir, se pinta. Bueno, no sé. Algo así. ¡Qué más da! Se ha quedado catarónico …

Y es que se veía venir. Este chico, desde que se separó de su mujer, se vino cuesta abajo…Te lo digo yo…”

NB : La Chromatic Typewriter ( una Underwood Standard de 1937 ; – )  es una obra del pintor americano, Tyree Callahan.

 

 

 

 

 

 

¿Quieres ver verde?

En el año 2000, Pantone empezó a nominar los colores del año.

Este es el color del año 2017 según el Instituto del Color Pantone.

Esperanza y conexión con la naturaleza (según Pantone).

Verde hierba con un matiz de amarillo.

Esta es mi aportación con el tallo de mi planta de guisantes…

 Pantone Inc. es una empresa con sede en Nueva Jersey (Estados Unidos), creador del Pantone Matching System, un sistema de identificación, comparación y comunicación del color para las artes gráficas.

Estos son los colores del año de otros años…

Neuroestética.

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 “Todos los artistas son, instintivamente, neurocientíficos, pues comprenden de manera innata cómo ve el cerebro al mundo”. (Semir Zeki)

Hacia finales de los 80, Semir Zeki, neurólogo del University College of London, fundó una nueva disciplina: la neuroestética. En sus investigaciones, observó las áreas del cerebro que nos hacen clasificar las cosas como bellas ( o feas, por supuesto).Zeki se concentró en la relación entre el arte visual y el funcionamiento de las áreas cerebrales que procesan esta información, estudiando cómo reaccionan las neuronas cuando apreciamos una obra artística.

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¿Qué sucede en el cerebro cuando vemos algo que consideramos hermoso? Los estudios indicaron que había más actividad en la corteza orbitofrontal y que si estamos viendo algo que es “feo”, se activaba la amígdala y especialmente la corteza motora. La amígdala es la responsable de gestionar reacciones emocionales como el miedo y la defensa. Parece que si lo que vemos es desagradable, tenemos como una respuesta biológica ya programada para …escapar.

 

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 Yo creo que cuando vi estas imágenes hermosas, y las fotografié, mi córtex orbitofrontal  iba loco…

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¡ Viva la corteza orbitofrontal !

 

Una historia de puertas…

Había cuatro. Tres eran azules de distintas tonalidades y matices menos una, que era de un color verde oliva ajado por el tiempo…

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Los isleños le habían hablado de la leyenda de Ses Portes pero , para su mente pragmática, aquello no dejaba de ser una bella historia que se había deslizado a través de los tiempos en las tradiciones del lugar.

La leyenda de Ses Portes era simple. Si buscabas el amor, lo podías encontrar detrás de una de esas puertas. Una, sólo una, te conducía hacia la felicidad. Había que escogerla y …abrirla. Sólo podías hacerlo una vez en la vida y si errabas en la elección, las puertas te mostraban ( de una forma confusa que nadie supo concretar) cual hubiese sido la correcta. Eso sí, las puertas sólo te decían “Tenías que haber escogido esta, tonto/a” pero ya no había opción de abrirla… Una leyenda con matice irónicos, vamos.

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Cada día pasaba por delante de las puertas y aunque no se creyera la leyenda, cada día las observaba pensado en cual elegiría… Aquel azul intenso le atraía irremediablemente…

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Pasaron los años y la isla se convirtió en su hogar. Vivía solo, enfrascado en una vida de trabajo y rutina.

Cada día pasaba por delante de las puertas- ¿La verde, tal vez? ¿La azul plomizo? – pero cada día continuaba su camino, pasando por delante de las puertas y dejándolas atrás…

Aquella mañana, por eso, algo lo perturbó profundamente. En una de las puertas, alguien había dibujado un corazón. Se detuvo a observarlo y al hacerlo, un vecino se detuvo a su lado dispuesto a entablar conversación. ¿Quién habrá dibujado ese corazón? -preguntó al lugareño.

-. ¿Qué corazón? –respondió el hombre mirándolo con extrañeza.

-. El que hay en la puerta– señaló con el dedo aquella forma de color rosa que tanto se asemejaba a un corazón.

-. ¿En la puerta? Esa puerta es de color azul, como siempre. ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras bien?

Bien. Estaba bien. Un poco preocupado por ese corazón inexistente que sólo él veía en la puerta azul… Entró en un bar cercano y pidió un café bien cargado. Al poner el azúcar se dio cuenta que le temblaba la mano. Removía el café, absorto en el tintinear de la cucharilla cuando su vista se dirigió al cuadro que había colgado en la pared. Parecía llevar allí muchos años

Era una frase. Escrita en una bella tipografía de rasgos retro y enmarcada en un sólido marco de caoba oscuro…

Cuando debemos hacer una elección y no la hacemos, esto es ya una elección.

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NB 1 : La frase es de William James filósofo estadounidense , fundador de la piscología funcional con una larga y brillante carrera en la Universidad de Harvard, donde fue profesor.

NB 2 : Las puertas son de Formentera

NB 3 : La leyenda me la acabo de inventar. ; – )

Fotos con colaboradores.

Tengo que hacer unas compras imprevistas. Decido ir andando y me da por coger la cámara de fotos. Es una forma de “invertir” el efecto molestia que me produce tener que ir a comprar cuando no lo había planificado… Así que me lo tomo como un a-ver-si-veo-fotos…Ommmm…

Me llama la atención está buganvilla colgante.

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Está aislada, dramáticamente en soledad con el fondo de una pared blanca…Pasa por mi lado una madre con su hijo. El niño debe tener unos cinco o seis años. Me pregunta qué estoy fotografiando. La madre me sonríe y pone cara de disculpa. Habla con todo el mundo, me dice. Le explico al proyecto de adulto extrovertido  que me gusta ese racimo de flores, colgando como de la nada.

El niño me dice que son más bonitas las flores lilas.

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Miro hacia donde me señala con el dedo y las veo. Le doy las gracias: ha encontrado otra “foto”.

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Antes de irse (ya le he enseñado t-o-d-a-s las fotos en el visor de la cámara) , me comenta que las flores son bonitas pero muy sucias.

Ahora, me señala la calle y la madre me explica que esas hojas dejan los coches sin brillo ( se comen la pintura, textualmente) y que crean un algo pegajoso que se engancha a la suela de los zapatos. El niño asiente con fervor y, entonces, me lo creo. No las pisaré…

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Mientras se despiden de mí, se acerca un abuelo que nos estaba escuchando en la distancia. ¿Es Ud. fotógrafa? Le respondo que no, que sólo iba a comprar…Me señala un viejo auto-lavado de coches que está cerrado hace años. “Mire, esta es una foto de como la naturaleza puede hacer hermoso lo más feo”. Y veo la estructura, totalmente invadida de verde. Hay un jardín espectacular detrás de esas rejas. El hombre sigue su camino, muy despacio… Ha sido una intervención breve pero intensa.

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Hago la foto y me doy cuenta que esta incursión de compra imprevista se ha revelado interesante. Me he reído con el niño y he sentido una especie de admiración reverencial por el señor que filosofa sobre el auto-lavado abandonado que ve desde el balcón de su casa … Y es que, la mayoría de las veces, la gente hace hermoso lo más feo…

NB : Gracias a mis “colaboradores” !!! ; – )

 

 

El momento oportuno.

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¿Cuántas veces hemos buscado el momento oportuno?

En primer lugar, el “momento”: Porción de tiempo muy breve.

Y el adjetivo, su cualidad, “oportuno”: Que sucede o se realiza en unas circunstancias o un momento buenos para producir el efecto deseado.

O sea, en una porción de tiempo muy breve sucederá algo bueno que producirá un efecto X que ya hemos previsto y que queremos que sea ese. A nadie se le escapa que disponemos de un lapso temporal demasiado pequeño para tener el tiempo y espacio necesarios para decidir si es o no oportuno lo que sea que vamos a hacer o decir. Es por eso que los “momentos oportunos” escasean. Es más, corren por ahí muchos momentos que creemos oportunos y se convierten en momentos a secas porque no producen el efecto deseado o lo que es peor, producen el efecto contrario al deseado…

Lo que escasea, se encarece. Lo que escasea, se desea más.

Y así me encontraba yo, buscando de forma desesperada el momento oportuno.

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Cuando abrí la puerta y me encontré con el anciano con una maleta, me sorprendí. Esperaba un vendedor de momentos oportunos más ejecutivo. No sé. Con traje y corbata…

El hombre me habló deprisa: Sólo tengo un momento para Ud. Ya sabe, el tiempo es muy caro. Le hice pasar al salón. Se sentó en el sofá y apoyó con mucha delicadeza la vieja maleta de madera en la mesita de centro. La abrió con cuidado y pude ver que contenía unos frascos de cristal repletos de algo líquido, de muchos colores diferentes.

Con una voz serena, me explicó que cada frasco contenía un momento oportuno y que eran los únicos que le quedaban. Los momentos oportunos tenían que reposar un mínimo dos años en bodega y sólo se podían recolectar en las noches de luna llena que coincidieran con el equinoccio de la estación… La complicación hacia que la serie de momentos disponibles tuviera unos precios elevados. Muy elevados.

Ahora mismo le puedo ofrecer el momento oportuno para pedir una hipoteca, para cambiar de trabajo, para un divorcio o separación, para formar una familia, para decir que sí, para decir que no y para morir.

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En esa lista estaba el que yo quería. El que necesitaba. ¿Cuál sería? ¿El azul? ¿El rosa?

 -Sólo yo se lo puedo administrar en la dosis correcta. – Continuo el anciano– Una equivocación en el gramaje lo convertiría en un “momento letal”. Emitió una risita que se me antojo siniestra, pero…lo quería.  Quería mi momento oportuno para…

Crash!!

La cabeza del anciano impactó contra la maleta. Los frascos salieron disparados y se estrellaron contra el suelo, fragmentándose y dejando perder los momentos que contenían. Me acerqué al hombre y lo toqué con un dedo. Le grité. Después, me atreví a zarandearlo. Finalmente, le tomé el pulso mientras llamaba a Emergencias.

Me he quedado sin mi momento oportuno…

Defunción por causas naturales, dijeron.

 

El ramo y el elefante.

“Seis hindúes sabios, inclinados al estudio, quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: «Ya veo, es como una pared».

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El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza».

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El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: «¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente».

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El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: «Está claro, el elefante, es como un árbol».

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El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: «Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico».

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El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es muy parecido a una soga».

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Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco y violento en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos equivocados.”

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“Parábola de los Seis Sabios Ciegos y el Elefante”.
Atribuida a Rumi, sufí persa del s. XIII.