Una trampita…

Casi todas las historias que se me ocurren se concretan en relatos cortos. No me da para más. Tengo uno empezado que se titula “Empezar de cero” ( valga la redundancia ) que está fluyendo bastante bien, aunque me supone dedicar un tiempo a investigar sobre los algoritmos y la IA. Pensé -como cada año por estas fechas- “¿Y si lo convierto en novela?” y en eso estaba cuando entré en mi carpeta de “Restos Olvidados” y me encontré con la novela corta ( esta vez sí) de casi 100 páginas bastante bien construidas que se me quedo muerta en la mano en el 2019. Sin continuidad ni final.

Zapatos de tacón del 46.

Estos días me la he releído y he valorado el tiempo que invertí en saber más de los tiempos de la República, de la Guerra Civil, de los “Usos amorosos de la postguerra española” de Carmen Martín Gaite, de los Crossdressers . Y lo más alucinante es que me inspiró mi abuelo (QEPD): el zapatero que hacía zapatos para las vedettes de El Molino ( y, también para algún crossdresser) en la pre y postguerra española.

Así que voy a hacer una trampita al NaNoWriMo y no voy a empezar nada.  Voy a intentar acabar la de los zapatos porque merece tener un final. Sea para trasladarla de carpeta en mi PC, sea porque lo de mi abuelo me tira…

Photo by Raoul Ortega on Unsplash

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