#NuevaRealidad ( buscando ideas.)

Escribir es una terapia para mí y, ahora mismo, necesito terapia.

Estoy buscando ideas, algo que me haga conectar y que me permita documentarme y absorber para después, con esa idea peregrina estructurada,  escribir sobre ese algo. Todo ese conjunto de acciones es evasión.

De momento, no hay un “clic” definitivo.

Primera idea (de momento): Me he acercado a la historia de la pintora Aurelia Navarro (Granada, 1882). La primera mujer que pintó un desnudo femenino. Con esta obra consiguió la Tercera Medalla de la Exposición Nacional de 1908 , en una época en que la mujer no gozaba de visibilidad…ni libertad. Tuvo que abandonar su carrera pictórica por la presión familiar y social y acabó ingresando en un convento de la orden de Las Adoratrices a los cuarenta años. Pintó el retrato de la fundadora de la Congregación, que fue presentado en El Vaticano,  pero poco más. Su talento pictórico quedó anulado. Murió en Córdoba en 1968.

Aurelia Navarro me atrae por esa faceta creativa y libre ( estudió Bellas Artes en Madrid hasta que , su éxito provoca que su padre la vaya a buscar y se la lleve de vuelta a Granada) y, a la vez, por esa resignación ante la decisión familiar de la reclusión en un convento.

Aurelia me ha llevado a plantearme una posible historia que transcurre en el convento,  con una serie de cuadros pintados en secreto que se descubren ahora, ya en el siglo XXI … Ahí estoy dándole vueltas…

#NuevaRealidad (NaNoWriMo Pandémico.)

Me ha vuelto a pasar. Es una sensación extraña porque , aunque mi memoria funciona correctamente ( o eso creo), a veces leo cosas que he escrito en el pasado y es como que las redescubro. Cómo si yo NO las hubiera escrito…Da un poco de yuyu

Estaba pensando en que se acerca el “NaNoWrimo”, el evento auto motivador para escribir una novela de 50.000 palabras durante el mes de Noviembre.

La única vez que he finalizado este reto fue con “Te voy a llevar al huerto” en el 2012. Con el resto de los intentos , nunca llegué a ese número de palabras, aunque, tener textos del blog, me ayudó mucho para completar la novela del huerto… Así que he vuelto a leer la novelita y, contra todo pronóstico, ( o va a ser que me he vuelto muy egocéntrica) me ha encantado. Una historia de amor muy sencilla con instrucciones precisas de como tener un huerto en casa.  Ese era mi yo -escritor de antes del asesino de “Íncipits” otro intento fallido que no llegó a 50.00 palabras y se quedó en un thriller breve aunque es la historia que más me ha gustado escribir.

Ese NaNoWriMo del 2012, también me ha hecho recordar la feliz época de mi huerto urbano y lo que me divertí con él, hasta que cayó desplomado después del uso intensivo… Esas cajas de tierra preparadas, en versión madera, metálica, media o mini, han causado furor durante el confinamiento y lo entiendo, porque a mí ya me cautivaron pre-pandemia. Cuando todo era normal…

Total: que tengo que ir pensando sobre qué escribir porque, tal y como van las cosas, es posible que sea terapeútico para un posible re-confinamiento…

 

 

 

Photo by Aaron Burden on Unsplash

 

¿En qué ha quedado el NaNoWrimo?

En unas 50 páginas, con una historia esbozada sin la profundidad necesaria que me ha conducido a una fase de documentación que, inesperadamente, me está gustando mucho.

Es tal, el lío que me ha originado una simple trama de dos personajes y unos zapatos de tacón del número 46, que estoy leyendo artículos de historia sobre la Guerra Civil española y la posguerra en Barcelona; también sobre el auge y caída del régimen nazi en Alemania, centrándome en Hamburgo. Me gustan mucho los artículos ilustrados en los que las fotos me hacen entender la época y me hacen comparar, inevitablemente, con la nuestra. Las mismas calles, diferentes, pero en el mismo lugar, con todo lo que cuentan…

También me ha dado para otros temas como la historia y evolución de los tacones en el calzado; sobre la música y los espectáculos que habitaban Barcelona y el resto del mundo; sobre el crossdressing (hombres apropiándose del vestuario femenino y el boyish (mujeres haciendo lo mismo con el masculino), la evolución de la sexualidad, en diferentes momentos de la historia.

Un montón de información que tengo que entretejer finamente para que me cuadre con la historia base: en la época actual, una mujer de Barcelona recibe un paquete procedente de Hamburgo, con unos antiguos zapatos de tacón del número 46, hechos a medida. Eran de la zapatería que tenía su abuelo, en la Barcelona de la posguerra.

Lo dicho, un lío.

 

NaNoWriMo : a ritmo lento.

Voy muy por debajo del ritmo deseado de escritura.

En el proceso, me he encontrado en una situación especial: necesitaba información para poder escribir esta historia. Sin un “contexto” detallado, se me queda en un relato breve. En el proceso de documentación, me he quedado enganchada a la lectura de la historia de España y Europa en la década de los 30.

Estas lecturas me están retrasando y en la consecución del NaNoWriMo pero me están dando una estructura sólida para continuar escribiendo cuando pase el evento.

En este transitar de creación literaria he descubierto varias cosas:

Lo primero que he descubierto es que no sé nada. Desconozco nuestra historia.

Lo segundo, que da que pensar, es que muchas de las cosas que leo, si os las transcribo aquí, sin dar más información, podrías pensar que son crónicas actuales.

Y en esas estoy, aprendiendo…

#NaNoWriMo in progress

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Básicamente, he incumplido las normas más básicas para poder escribir con coherencia. He empezado con una idea muy potente, basada en un hecho real, pero sin una estructura ni un mínimo esquema previo. No he reflexionado sobre los personajes, ni sobre el conflicto y, mucho menos, su resolución.

Me he puesto a escribir, en un caos de palabras, con esa idea como estandarte. Así, sin más. Estoy teniendo dificultades para administrar el tiempo de escritura, pero…el proceso mágico-terapéutico que escribir me produce, ha empezado. Y me encanta.

Mi mente se va, a un lugar lejano en el espacio y en el tiempo, acompañada por esos personajes que apenas se han perfilado, pero ya tienen entidad. Pienso qué haré con ellos y como sorprenderlos.

Las guías de cómo afrontar el Nanowrimo (1 mes/50.000 palabras) se centran en la productividad. Lo importante es escribir con una cierta rutina para alcanzar la meta. Pero no hay que releer, ni corregir. Hay que producir: ese será el material base. Una vez tengas esas 50.000 palabras, te vas a permitir reescribir, ampliar, eliminar y, en definitiva, dejar como un pincel la supuesta obra que has generado a destajo, durante el mes previo.

Yo necesito releer (y ajustar cositas) para seguir escribiendo. Si no, me es muy difícil ser productiva así que ya parto de la base que mi Nanowrimo es de más (más) de un mes, pero… ahí estoy, pasándomelo en grande visitando los años 40, Barcelona y Hamburgo (no me preguntéis por qué. No he estado jamás allí) y pensando qué hacer con unos preciosos zapatos de tacón del nº 46…

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#NaNoWrimo2019

Vuelvo a intentarlo.

50.000 palabras en un mes.

Llevo 2808 palabras de “Zapatos de tacón del 46”. Una idea que me sobrevuela hace un tiempo y que no sé si sabré plasmarla como aparece en mi mente.

La foto de la portada de la novela para el NaNo, es de la web neoyorkina Syro, especializada en calzado de tacón para hombre.

NaNoWriMo, o National Novel Writing Month (mes nacional de la novela escrita), es un proyecto de escritura creativa originado en el  San Francisco, en el cual cada participante intenta escribir una novela de al menos 50.000 palabras durante el mes de noviembre.

No se dan premios por excepcional tamaño, calidad o velocidad. Cualquiera que pase el límite de las 50.000 palabras es declarado “ganador”.

Para “ganar” en el NaNoWriMo, los participantes deberían escribir un promedio de unas 1667 palabras al día, lo cual es casi dos páginas con espacio sencillo y fuente tamaño 12. (Wikipedia , dixit)

Más info : NaNoWrimo.org

Te voy a llevar al huerto, again.

Ayer os hablaba de la triste desaparición de mi huerto urbano y que fue un elemento inspirador para escribir una novelita de 50.000 palabras (“Te voy a llevar al huerto”) de esas que se clasificaban como chick-lit, que no es otra cosa que una historia de amor, alrededor de un huerto.

Nunca suelo releer lo que escribo, pero, con los sentimientos a flor de piel por la autodestrucción del cajón de madera contenedor de mis hortalizas y verduras, lo he hecho en plan homenaje. La verdad es que me lo pasé en grande, escribiendo esta historia y me ha vuelto a pasar, leyéndola. No hay que olvidar que no soy imparcial…

La mayoría de textos sobre el huerto, son los que iba publicando en el blog, que se convirtió en la bitácora de la evolución de mis tomates asesinos, los ajos rebeldes, la lechuga Pepita, las guindillas contorsionistas o los diez cacahuetes. Estos posts se convirtieron en parte esencial de la historia.

También recuerdo la dificultad para escribir las escenas de sexo. No había manera. O las veía cursis, o demasiado realistas. Tuve que buscar el equilibrio… Costó lo suyo.

No sé el motivo por el que dejé que los personajes protagonistas se llamaran Calixto y Melibea. Aunque el tema de La Celestina daba para mucho, no me negaréis que son nombres inusuales en estos tiempos. Creo que hay unas 44 Melibeas en España y 1326 Calixtos… No obstante. introduje un personaje secundario que s ellama Paco, para compensar…

Al final, “Te voy a llevar al huerto” se convirtió en algo más que una historia de amor. Fue y sigue siendo, un entusiasta manual de cómo poner un huerto en tu vida. En la última parte de la novela, hay un decálogo para los futuros hortelanos urbanos. O un intento descarado, en diez puntos, de convencer a los lectores de que planten , ya, una tomatera en su terraza. El último punto dice:

10-. Como suele pasar con estas cosas, por mucho que te digan…nada es comparable a vivirlo. ¿Qué esperáis? ¡Plantad un huerto urbano!

Y, en plan autobombo, os  dejo aquí la novela,  por si algún valiente se atreve a que lo lleve al huerto…

Low Writery.

En estos días de vacaciones…me ha vuelto a pasar.

He tenido un brote de hipergrafía…. En realidad, no he padecido “la inevitable necesidad de escribirlo absolutamente todo”, pero sí que me topé con mi proyecto fallido del último NaNoWriMo y, tras una lectura rápida, sentí la inevitable necesidad de acabar ese texto. Y lo he hecho este mes de agosto.

Al principio, era la historia de un escritor sin historias y, al final, se ha convertido en “Low Writery”, una novela corta o un relato largo, según como se mire.

Ahora viene el mejor momento del proceso: la libero y la dejo aquí, para que sirva de alimento a los habitantes de Leganon…

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Low Writery

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Sala de Personajes No Publicados.

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¡Joder! ¡Qué golpe!

Me levanté de la silla y me masajeé los riñones. También me dolía el culo. El coxis, para ser más exactos… ¿Qué había pasado?: estaba tranquilamente en mi casa, escribiendo, cuando una fuerza desconocida (y mucho me temo que sobrenatural) me succionó. Sentí que volaba a través de un túnel de luz y aterrizaba , violentamente, en el suelo de una sala…extraña.

Al recordar el “Túnel de luz”? pensé : “ El f-a-m-o-s-o túnel.” ¡Estaba muerto!

Pero no. No lo estaba…

Observé la sala en la que había aparecido como por arte de magia…Sillones confortables, mesas y sillas como si de una cafetería se tratase. Al fondo, una barra que me atraía como un imán. A medida que me iba acercando veía la fruta fresca, chocolate, bombones, croissants y galletas que olían como si estuvieran recién horneadas. Cogí una y, efectivamente, aún estaba caliente…Localicé una cafetera automática que me hizo un cappuccino delicioso en menos de 30 segundos… Aún estaba paladeándolo cuando entró una chica muy sonriente.

-. ¡Hola! ¿Eres nuevo, ¿no? Nunca te había visto por aquí. Soy Feli. ¿y tú?

Me sorprendió el tono cantarín de su voz y me atraganté al intentar contestar.

Err…Me llamo James, James Müller.

-. ¿Acabas de llegar?

-. Sí y…No sé dónde estoy…

Tranquilo, es normal. Nos ha pasado a todos.

¿A …todos? ¿Quiénes sois?

-. Somos los personajes no publicados. Aquí es donde nos envían, mientras el autor piensa que hacer con nosotros.

– ¿Me estás diciendo que yo soy un personaje de… ¿de qué?

-Mira, lo pone en tu ficha. Léelo aquí. – Me señaló una pulsera que colgaba de mi muñeca. No me había dado cuenta que la llevaba. – ¿Qué pone?

Protagonista principal. Novela “La increíble historia de un escritor sin historias” de Bypils. Inicio Noviembre del 2015. Inconclusa. En estos momentos en estado Inactivo.- Lo leí como sin creérmelo. Es más, aún hoy me cuesta creérmelo…

Uf! “Inactivo”. Eso significa que, de momento, te vas a quedar aquí por un tiempo. Yo de ti, me pondría cómodo. Igual te sacan un día, o dos, pero volverás…

Ya han pasado quince días desde que tuve esta conversación con Feli. Ella es la protagonista de un relato corto que se ha quedado en un cajón sin terminar. Es una mujer absolutamente feliz . Tan perfectamente feliz que el gobierno la ha secuestrado para analizar qué es lo que la hace diferente del resto de seres humanos adultos. Me comenta que en los últimos párrafos que había escrito el autor, estaban a punto de hacerle una biopsia de cerebro así que estaba encantada de estar en la Sala de los Personajes no Publicados. Es un placer estar con ella. Envidio su permanente estado de felicidad…

También me he hecho amigo del protagonista de una novela romántica que se vio confinado aquí el día al que la autora la abandonó su pareja. Es un hombre guapísimo y muy educado, pero con un punto salvaje, según su ficha . Feli dice que es el típico “chico-malo” que no lo es. Se llama Fabio y pudo ser el famoso Grey. Una pena que se le adelantaran…

Pero no todo es tan fantástico por aquí. También hay un tipo muy grande, de nariz torcida que es un personaje secundario de una novela de terror. El problema es que el autor murió antes de acabarla y nunca se llegó a publicar y el tal Teodoro Meat, se pasea por aquí, alardeando de que es capaz de descuartizar un cuerpo humano a cuartos, en menos de una hora. Va ataviado con un horrible delantal de cuero, manchado de sangre…Es un personaje – estereotipo, pero de los malos…

Feli me dice que, en esta Sala, los personajes no están activos así que Teodoro no puede hacerme nada, pero, aún así, me asusta.

La verdad, prefiero volver a la novela. No sé si la autora esta, Bypils creo que se llama, se dignará a continuar con su historia, pero, me temo, que empieza a ser una cuestión de vida o muerte.

Diga lo que diga Feli, ese tal Teodoro Meat me mira muy intensamente…

 

NB : James Muller es el pobre escritor que protagoniza la novela que inicié con el NaWriMo2015…Muy pesado…

Cocinando… #NaNoWriMo15

Este año, tampoco voy a ganar el NaNoWriMo. Por lo menos oficialmente…

Sólo lo he conseguido una vez, con “Te voy a llevar al huerto” (2012). El año pasado, con Íncipits” , el breve thriller del asesino de las bibliotecas, acabé en unas 80 páginas . Para que fuera una novela más “imponente” pensé en alargar pasajes con más descriptivos y más recreación de escenarios, pero…la historia se rebeló contra su autora porque no hubo forma de ampliarla. El circulo estaba definitivamente cerrado y no llegué a las 50.000 palabras…

En esta ocasión, con “La increíble historia de un escritor sin historias”, me ha ocurrido exactamente lo contrario. No llegaré al objetivo de 50.000 palabras en un mes, pero estoy en casi 38.000 y en la mitad de la historia. Necesito más tiempo…

NW15ESP

Extraoficialmente, siempre gano con el NaNoWriMo.

El auto-reto me obliga a buscar una historia, a esquematizarla y a escribirla. Lo que no hago por falta de tiempo y, también, por dispersión, entra en “Agenda” en el mes de noviembre. En definitiva, el NaNoWriMo me permite cocinar mi novela.

El pobre James Muller, el escritor protagonista con ínfulas de Stephen King de mi pseudo-novela, está ahora, guisándose a fuego lento. Pobrecillo… No encuentra nada de lo que escribir y , además, cree que le han insertado una batería ( o algo así) que hace que se descargue si no escribe. Ahora mismo, el tipo está fatal. Sé cuál será su destino porque la trama ya está configurada, aunque, admito, que puede haber alguna improvisación. Un poquito de sal y pimienta o una rectificación de vinagre…

No sé cuantas palabras tendrá “La increíble historia de un escritor sin historias”, pero ahí estoy, con el delantal puesto y la cuchara de madera. Y cocinando , gracias al NaNoWriMo… ; – )