Cupido Therapy

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Primero, he pensado que estaba trabajando demasiado .El estrés puede provocar alucinaciones. También he incluido en la lista de posibilidades, una relación de transferencia con ese paciente al que persiguen unos extraterrestres vaya donde vaya…He examinado mi café, por si olía a algo raro. ¿Alguna droga? Me he frotado varias veces los ojos, hasta que la pintura me ha dejado unas manchas negras que me han dado más aspecto de loca.

Es eso. La psiquiatra está loca.

Estoy loca. Como una cabra.

No estoy viendo a un niño gordito y sonrosado. No.

No tiene alas, ni lleva un arco y flechas. Tampoco es posible que lleve los ojos vendados. Ni que vuele. Me lo estoy imaginando… No es real, no es real.

Cierro la puerta con una fuerza inusual. Oigo un golpe y alguien que exclama ¡Joder! desde el otro lado. ¿Quién dice Joder? ¿También alucinaciones auditivas?

Suena el timbre de la puerta. Decido no abrir. Ya es tarde y no tengo ninguna visita programada y…veo niños alados , volando. Mejor dejarlo por hoy. El timbre resuena en la consulta. Ahora, insistentemente.

Oigo la voz del ¡Joder! Y un extraño flop-flop que me desconcierta aún más.

-. Por favor, Doctora, ábrame. Sé que está ahí. Me acaba de cerrar la puerta en las narices.

Me acerco a la mirilla. ¡Dios!!Qué susto! Un ojo azul me está mirando fijamente. Flop-flop.

-. Por favor, por favor, por fáááá.- La voz es muy infantil. Me enternece, lo noto. Me dejo llevar por el impulso y abro la puerta.

El niño que he creído ver antes, entra volando a mi consulta. A pesar de llevar una venda cubriéndole los ojos, esquiva bien la columna que hay en la sala de espera. Entra en mi despacho y aterriza en el respaldo del diván que utilizo con mis pacientes. Se cuelga el arco y las flechas en la espalda y me mira con ojos amorosos.

Yo no me puedo estirar. Es por las alas, sabe. Me quedaré aquí, en el respaldo. ¿No le importa verdad? Necesito su ayuda y de forma urgente. Se acerca el 14 de febrero y me veo incapacitado para afrontar la jornada. Estoy traumatizado. Muy traumatizado, Doctora.

El niño-que-vuela habla y yo no soy capaz de responderle. No me sale ni una palabra. Creo que las he perdido todas. ¿Vuela? ¿De verdad, vuela? ¿Tiene alas? ¿Es…Cupido?

Me acerco despacio y con un dedo, le toco una de esas piernas rechonchitas. Da un respingo y sonríe.

-. ¿Aún no se lo cree, verdad? Toque, toque. Toque las plumas de mis alas, Doctora.

Y lo hago. Son extremadamente suaves…

Las mueve graciosamente. Flop-flop.

-. No tenemos demasiado tiempo. El sábado es el límite. Ayúdeme, por favor.

Y no sé por qué, me siento en la butaca que tengo al lado del diván. Alzo la vista y miro al niño-que-vuela y que parecer ser Cupido.

-.Dime, ¿cómo te llamas?

-. Cupido. Pero eso ya lo sabía.- Me temía esa respuesta y ahora sí que tengo un poco de miedo pero…mueve sus alas –flop-flop– y se reposiciona en el diván. Ese “flop-flop” ejerce un efecto calmante en mí.

-. Pues dime, Cupido, ¿Por qué has venido a la consulta?

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Miro al niño, sentado en el respaldo del diván y aún no me lo creo. ¿Cupido? ¡Venga! ¡No me fastidies! Pero… Las alas son de verdad y el niño ha volado por la consulta hasta llegar a ese diván. Esto es así.

O no, claro. Igual estoy hablando con una alucinación de mi cerebro cansado. Decido probarlo y le lanzo el boli y la libretita que he cogido automáticamente al sentarme para iniciar la sesión.

Con el boli no tengo puntería pero la libreta le impacta en la cara. Primero, frunce el ceño pero después, se pone a llorar desconsoladamente- Errr, perdona, Cupido. Sólo quería confirmar que eras de verdad. No quería hacerte daño. Perdona, por favor.

Parece entenderme. Menos mal… No debo olvidar que el niño…vuela. Y es …Cupido. Nada. No me lo creo…

Retomo la sesión con una sonrisa trémula. Estoy acojonada.-. A ver, ¿Qué te pasa?

-. ¿Por dónde empiezo, Doctora?- Mueve las alitas, flop-flop,-¿Qué le parece mi infancia? ¿No se empieza siempre así?

-. Bueno, depende del caso pero en el tuyo… Empieza por dónde quieras.

-. Soy Cupido también llamado también Amor en la poesía latina. Vengo de la mitología romana y soy el dios del deseo amoroso. Mi madre es Venus, la diosa del amor, la belleza y la fertilidad y mi padre es Marte el dios de la guerra. Y… no soy un niño con alas,! joder!

-. ¿Qué quieres decir con qué no eres un niño?

-. Crecí y me trabajé mi cuerpo, la verdad. Soy un tío bueno, como decís ahora. Además, me enrollé con Psique , un bellezón. Ella ha sido el amor de mi vida aunque sé que no la volveré a ver jamás.

– Psique es un bonito nombre, Cupido. ¿Y por qué no la verás nunca más?

-. Hace siglos os dio por decorar con los Puti y me cambiasteis la imagen. Mi identidad. Tanto puti, tanto puti… Convertistéis a Cupido en este niño que ves. ¿Cree que Psique quiere tener algo conmigo? Míreme bien, Doctora.

-. Nunca había oído eso de los Puti. ¿Qué son?

Me recita la definición de Wikipedia : Los puti (plural de puto en italiano) son motivos ornamentales consistentes en figuras de niños, frecuentemente desnudos y alados, en forma de querubín o amorcillo. Son abundantes en el Renacimiento y Barroco italiano y español y forman parte de los motivos clásicos de la época.

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-No sé cómo podríamos arreglar eso, Cupido. No te imagino con cuerpo de adulto.

-.Ni Ud, ni nadie… Además, los seres humanos me lo están poniendo cada vez más difícil. El sacrificio de vivir en este cuerpo de niño rechoncho al que , encima, le tapan los ojos, me está sirviendo de poco. Le pongo un ejemplo de algo muy grave : El “Amor a primera vista” va a desaparecer por el auge del “Amor Virtual”. Se me enamora la gente, vía chat y mensajitos. Sin haberse visto nunca. ¿Cómo es eso posible?¿Y el “Amor a primera vista”, qué, eh? ¿Cómo voy yo a tirar mis flechas en ese mundo 2.0? Nadie ha pensado en eso…

Me doy cuenta que esto va a ser largo y difícil. Tengo delante de mí a Cupido con una grave crisis de identidad, la autoestima baja, el corazón roto y, además, con una perspectiva profesional muy complicada. Se está dejando llevar por una taquilalia y habla sin cesar. Que el amor no es ciego, que el amor no es eterno, que si la dopamina, que si la oxitocina, que si los movimientos peristálticos intestinales, que si el cerebro… Me está agotando.

Ahora, se pone a llorar. Como un niño…

-¿Qué tal si quedamos mañana a la misma hora y seguimos la terapia?

Oigo el Flop-Flop y Cupido ha desparecido.

Creería que todo esto es una crisis alucinógena aguda que he sufrido pero…una pluma blanca se desliza suavemente por el aire , pasando por delante de mi nariz y depositándose en mi falda.

Estornudo. Las plumas me dan alergia…

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Al día siguiente, me descubro a mí misma como el ser más tonto del planeta: estoy esperando a mi próximo paciente, Cupido.

He dormido bien y me siento más serena pero admito que tengo la sospecha de que algo no va bien. Es posible que sí que esté loca… Lo primero que he visto esta mañana, ha sido la pluma y mi reacción espontánea y medio dormida, ha sido creerme lo de Cupido. Es más, lo estoy esperando ahora mismo.

Suena el timbre de la puerta. Flop-Flop.

Me sonrío. Al final, no voy a estar tan mal.

Le abro la puerta y el niño rechoncho, con los ojos vendados, entra dando tumbos. Ayer me pareció más ágil. Más armónico…Uf! Casi choca contra la columna. Sobrevuela mi despacho y esta vez, elige una estantería en la que hay un hueco entre los libros. Las alas hacen un último flop-flop y se aposenta.

No se lo va a creer, Doctora. Acabo de chocar contra un dron. Maldita moda y maldita tecnología. Ahora que ya esquivo a las palomas con facilidad, aparecen los drones…Me voy a sentar aquí. Ayer , ese respaldo me dejó el culo hecho polvo…

Cojo mi libreta, mi bolígrafo y mi iPad que he puesto en modo de video y está grabándolo todo. Me siento menos loca si tengo pruebas. Cupido empieza su monólogo. No me hace caso. Sólo quiere hablar.

Se siente un hombre en un cuerpo de niño, ha perdido al amor de su vida, está condenado a vagar por la tierra en forma de ángel gordito , ciego y violento ( disparar flechas no es muy pacífico) y tiene el temor que las nuevas tecnologías lo desplacen hasta convertirlo en un personaje inútil…

Yo creo que el amor nunca morirá. Moriremos los seres humanos pero no el amor. Sobrevive a todas las cosas. Está presente, en diferentes formatos y tempos. Siempre tendrás tu papel, Cupido.-Me sale la vena romántico-filosófica.

No le convenzo. Me dice que el próximo día 14 de Febrero , lo que estaremos celebrando es el Día de San Valentín. ¡San Valentín! No es el Día de Cupido, no. Reclama que sólo lo utilizamos como icono ( y sólo cuando nos conviene) pero que todos estamos por San Valentín… Lo considera “intrusismo profesional” y muy grave. Él es fruto del amor de dos Dioses Romanos en cambio, San Valentín es un farsante.

-. ¿Farsante? – le pregunto. Esto se pone interesante. El nene rechoncho y con alas, se siente amenazado por un mártir de la Iglesia Católica. ¿Será manía persecutoria? Lo apunto en mi libreta.

Sí, un farsante. Todo es culpa del Papa Gelasio I. Ese nombre no lo olvidaré nunca…-noto que se enfada. Las alitas se mueven rápidamente. Flop-flop,flop-flop. Habla sin parar. Espero que el iPad lo esté grabando todo.

 

Gelasio I aplicó un elaborado plan de marketing en el 498 y se inventó este personaje. Y digo “inventó” porque en 1969 la Iglesia eliminó la celebración del calendario litúrgico por no considerar probada su existencia. O sea, una leyenda que se montó el Gelasio, pionero en esto del posicionamiento de marcas. Claro, en el año 498 ¿Qué mejor forma de desbancar a la Fiesta de las Lupercales , fiesta pagana y anticristiana, que forjando una leyenda tipo mártir y con el ingrediente que nunca falla , el amor.Al sacerdote llamado Valentín lo mataron por dedicarse a casar cristianos, en secreto, y violando las leyes de Claudio II …Devolvió la vista a la hija de su carcelero y bla, bla, bla… Santo. Mártir. Leyenda.

Toma aire. Las alas se mueven. Se ajusta la venda de los ojos y sigue.

-Además, el tal Valentín tuvo la ayuda de los americanos y su marketing. En 1840 llega el toque yanqui. ¿Amor? ¿El Día del Amor, dices? , se preguntó Esther A. Howland y acto seguido, inventó las postales que los americanos se intercambian con fervor en el Valentine’s Day…¡Venga! Todos a intercambiarnos cupidos, corazones, corazoncitos y todo tipo de I Love yous . Me utilizan en esa amalgama de iconos, incluso hay quien se permite disfrazarse pero , todos, sin excepción , celebran San Valentín. No San Cupido o el Cupido’s Day. No, no. San Valentín.¿Cómo quiere que me sienta? ¿Eh?

– No sabía nada de Gelasio I, pero tienes que admitir que tu figura es atemporal. Las flechas de Cupido actúan los 365 días del año , las 24 horas. En cambio, San Valentín es un día y punto.– Lodigo con mucha seguridad. Hasta yo misma me asombro.

Flop-Flop. Se ha quedado pensativo.Flop-Flop.

Miro el reloj. Se ha acabado el tiempo y tengo otro paciente esperando en la sala de espera.

-Cupido, nuestra sesión ha acabado por hoy. ¿Mañana a la misma hora?- Asiente con la cabeza- ¿Te importaría salir volando por la ventana? El paciente que está en la sala de espera , cree que lo persiguen un par de extraterrestres y no quiero que…empeore.

-No hay problema-me responde-Hasta mañana, doctora.

Abre la ventana y sale volando.Veo el iPad . Le doy al Play.

 

(*) Fiesta de las Lupercales. (Hay que agradecer ,mucho , a Gelasio I. Atención a la frase en negrita ): Este acto de purificación comenzó en el reinado de Rómulo y Remo, cuando las mujeres romanas se hicieron estériles. Después de consultar el oráculo de la diosa Juno, en el bosque Esquilo, ésta responde: “Madres del Lacio, que os fecunde un macho cabrío velludo”. Y es ésta la razón por la que”los luperci “van desnudos uncidos en sangre de animales impuros (como si vinieran de caza) con pieles de lobo, golpeando con el látigo como si fuera un miembro viril.Para las mujeres, este rito aumentaba su fertilidad poniéndole las carnes de color púrpura. Éste color representaba a las prostitutas de la época, en particular las que ejercían la prostitución sagrada con “los lupercos” en el Ara Máxima, también llamadas lupas o lobas.

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En el iPad hay unos cincuenta minutos de grabación. Veo mi despacho. Estoy sentada de espaldas a la cámara pero con un buen plano del diván y de la estantería. Un escalofrío recorre mi columna vertebral. Sólo oigo mi voz. Estoy haciendo preguntas a una pared. Allí, en el hueco donde estaba sentado Cupido no hay nada. Nada de nada.

El iPad se me cae al suelo del susto. Esto ya es definitivo. He perdido la razón.

Aún aturdida por el descubrimiento que estoy como una cabra, algo me llama la atención. Encima de uno de los libros hay algo. Cojo la pluma blanca y estornudo. La guardo en el cajón de mi escritorio, junto con la otra. Tengo dos plumas de las alas de Cupido ¿Sirve eso como prueba?

Quiero recordar todo lo que me ha dicho y no se ha grabado .Sus palabras sobre los Amores Virtuales resuenan en mi cabeza.

-¿Ud sabe lo complicada que es la estrategia del cerebro para que un corazón se enamore, para que ahora le cambien las reglas del juego? ¿Qué es eso del “Amor Virtual”? Antes los humanos se miraban, cara a cara y había unos que se quedaban extrañamente enganchados del otro. Por lo menos, de las ganas de saber más de él. En 30 segundos, el cerebro es capaz de analizar la apariencia, la voz, los gestos y el olor del desconocido/a y emitir una orden: Atracción o Indiferencia. Bueno, a lo que iba, ahora va y se inventan eso del “Amor Virtual”. Se ven en una foto y se enamoran de lo que se escriben… Estamos desconcertados. Todos. Todos los cerebros , todos los corazones y yo…

Me ha molestado un poco. Yo soy una de esas personas que se ha enamorado de un nick, de una foto, de una forma de escribir…Salió mal. Vale. Nada era lo que parecía. Vale. Supongo que el hecho que Cupido no pueda tirar sus flechas por la fibra óptica, habrá influido en algo… Pero, ¿Qué estoy diciendo?¿De verdad estoy pensando esta solemne estupidez?

Abro el cajón y miro las dos plumitas blancas. Son la única conexión con la cordura que me queda…Pero su verborrea infantil, sigue llenando mis pensamientos. Su afirmación rotunda de que un enamoramiento no es eterno… Esto me ha desconcertado profundamente. Precisamente, hace unos días que visito a una viuda, incapaz de superar una historia de amor de más de 50 años que sólo acabó con la muerte de su esposo. Es más, aún no ha acabado…El próximo día, le preguntaré por esta cuestión.

Cupido me ha sorprendido con su concepción matemática del amor. Va a resultar que es un niño muy inteligente…O un adulto muy listo en cuerpo de niño…O un Dios…O lo que sea…

Me ha dicho que el amor es una mezcla de biología, química y… Termodinámica. La segunda ley de la Termodinámica dice que si un cuerpo deja de recibir calor, se enfría y, para evitarlo, hace falta un aporte externo de energía.

Me dice que lo de las flechas es una patraña pero que no se lo diga a nadie. Que se queda sin trabajo…

Crear “el amor” no es tan difícil. Ya le he dicho que en los inicios de la cosa, tenemos la ayuda de la biología y de la química del cerebro. En los primeros meses de enamoramiento hay un aumento en los niveles de cortisol. Se sabe que los enamorados presentan estados de ansiedad y estrés moderados que se manifiestan a través de un aumento en la sudoración, la presión arterial, el ritmo cardiaco y en los movimientos peristálticos intestinales. Esto no es otra cosa que lo que los seres humanos llaman “las mariposas en el estómago”.

En sujetos muy enamorados, se activan regiones del cerebro relacionadas con emociones positivas, que causan bienestar, como la ínsula, la corteza del cíngulo y el núcleo caudado y putamen. Al mismo tiempo se inactivan otras regiones cerebrales, como la amígdala y la corteza cerebral frontal y prefrontal, que se asocian al miedo, la tristeza y al establecimiento de un juicio crítico de la conducta y las intenciones de las otras personas. Esto parece relacionarse con el hecho de que cuando estamos enamorados todo o casi todo nos parece ideal en nuestra pareja; eso de “el amor es ciego” y la causa de que tenga esta venda en los ojos…”

Creo que he entendido su teoría: una vez la cosa está en marcha, el cuerpo se calienta (siempre según la Termodinámica) pero …si no hay aporte extra de energía, se enfría. Así que para que haya una transferencia externa de calor, la pareja se debe esforzar.

Esfuerzo, esfuerzo…Es una palabra que no suele está presente en las charlas sobre el amor porque el esfuerzo siempre es superior a lo que nos gustaría…

No voy a poder hacer nada por Cupido. Es un hombre atrapado en un cuerpo de niño, víctima del desamor, insatisfecho laboralmente, al que le han quitado todo el protagonismo al aparecer San Valentín y, lo peor, no cree en el amor. Para él, es un compendio de reacciones físicas y químicas…Si soy coherente con mi profesión y con el código deontológico al que me comprometí, le tengo que aconsejar una baja laboral indefinida y más terapia.

Mucho me temo que, este 14 de Febrero, San Valentín tendrá que hacer todo el trabajo solo…

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Esperé a la siguiente sesión con muchos nervios. No era tarea fácil decirle a Cupido que se tenía que retirar por un tiempo y menos la víspera de San Valentín.

Su reacción me dejó desconcertada. Lanzó las flechas y el arco a un extremo de la habitación. Después, se sacó la venda de los ojos y la hizo rodar por encima de su cabeza.

Yujuuuu!!!!

Con una euforia ciertamente extraña, se me acercó y se sitúo a la altura de mis ojos. Las alitas batían rápidamente. Flop-flop-flop-flop.

-¿Me puede hacer un parte de baja? Querría tramitarlo hoy mismo. Me iré unos días al Olimpo, a ver a los griegos y después, si me siento preparado, iré al Panteón a ver a mis padres. Me encantará ver la cara de San Valentín cuando sepa que lo dejo solo con vosotros, los humanos…

Le firmé una petición de baja laboral y casi me puse a llorar cuando al cumplimentar el nombre del paciente escribí “Cupido”. Sentía su mirada en mi cogote y una extraña urgencia en él. Me arrancó el papel de las manos y salió volando a la vez que se despedía de mí.

-Gracias, Doctora. Nunca la olvidar…Crashhh! No calculó bien la distancia. Volaba mejor con los ojos vendados…

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Por mirarme, chocó contra la pared del edificio que hay frente al mío. El cemento se resquebrajó alrededor de la figura del querubín. Se quedó, allí, empotrado. Escuche el sonido de sus alas al batir el aire, flop-flop, cada vez más débiles, flop-flop…flop…

Flop…

 Como no sabía si aquello era real , no sentí mucha pena. La verdad, nunca me gustó Cupido. Considero casi delictivo , dejar a un niño, en paños menores, volar por ahí con los ojos vendados y un arco y unas flechas, sin supervisión adulta.

Mi parte de baja, voló hacia el suelo. Desde la ventana, vi como unos chavales lo recogían y se ponían a reír. Lo entendí. Era el parte de baja laboral de Cupido … Tenía su gracia…

Al día siguiente, 14 de Febrero, día de los enamorados, día de San Valentín y día del amor, yo sabía que , desgraciadamente, Cupido nos había dejado. Abrí mi correo y me llegó el viral del día : Era el parte de la baja de Cupido. Mi parte de baja.

No sé cómo ocurrió pero , en vez de ser tomado como el típico meme gracioso, cundió el pánico en el mundo. Ni biología, ni química , ni termodinámica. Pánico. ¡Cupido no está trabajando! ¡No va a haber más flechazos! ¡Ni más enamoramientos! Hubo muchos que se alegraron pero, también, muchos otros que entraron en una profunda depresión. ¡Se acabó el amor!- proclamaban.

El teléfono de mi consulta no dejó de sonar en todo el día. Mi nombre aparecía en aquel documento y todo el mundo quería saber de mí. Prensa, televisión y también, pacientes desesperados en busca del amor que creían que yo podía tener algún contacto con Cupido.

Tras atender el teléfono toda la mañana, entré en mi despacho. Estaba agotada.

En un rincón, el arco y las flechas de Cupido. La venda que cubría sus ojos, estaba encima del respaldo del diván… Entonces, lo vi claro.

Fue como un impulso. Una extraña fuerza me guiaba. Me coloqué las flechas, cruzadas sobre el regazo. En el hombro, me colgué el arco y, finalmente, cogí la venda y me tapé los ojos. Sentí algo especial. Un extraño picor en la espalda y frío en la piel.

Y…flop-flop, flop-flop…

 Mi cabello era rizado, de un precioso color rubio …Era lo único pasable de mi transformación a…¿Cupida?

Los primeros intentos de volar y tirar las flechas fueron terribles…Espero que los afectados me sepan disculpar. Aunque haya hecho blanco en un testículo, en un ojo, en un brazo y en un par de culos, San Valentín me ha asegurado que la flecha no tiene que dar en el corazón. Con que impacte, ya hay suficiente.

Parece que ha vuelto la calma y que este 14 de Febrero se está celebrando con normalidad. Sé que alguno que me ha visto ( no todos lo pueden hacer) se han quedado en estado catatónico y lo comprendo… Mi única prenda de vestir es un pañal… Tengo que encontrar la forma de hacerme con unas braguitas monas y algo para taparme los pechos. Hasta San Valentín me ha guiñado el ojo…

Si alguien me encuentra en el día de hoy y quiere recibir su flecha, ruego un poco de colaboración. Yo solo soy la sustituta durante la baja laboral del Cupido original. A poder ser, que extienda los brazos y las piernas, en forma de cruz. Que mantenga el torso erguido y, sobre todo y muy importante, que no se mueva.

Feliz Día de Cupida!

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2 pensamientos en “Cupido Therapy

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