A este extraño jardín, lo llamé flores marcianas. Lo he encontrado, escondido en un cajón. Es un bastidor muy pequeñito, con un fondo de pintura de pizarra negra y unas flores blancas. Algunas de ellas, son el símbolo de la paz que todos conocemos.
Este símbolo no es muy antiguo (de la década de 1950) y su autor, el diseñadorGerald Holtom, no lo registró así que es utilizado libremente en multitud de manifestaciones a favor de la convivencia y el pacifismo. En su momento, fue creado como logotipo de la Campaña Británica para el Desarme Nuclear (NCD).
Y, desgraciadamente, como sigue habiendo guerras y armas nucleares en manos de gente a todas luces incompetente, antes y hoy, seguimos utilizando símbolo de Gerald Holtom para manifestarnos en contra de la guerra. De las guerras. De todas.
El día es nítido y la temperatura agradable. El mar absorbe la mirada y la lanza en dirección al infinito. Quieras o no quieras, el cerebro recibe el input y te envía una gran ola de calma.
Estoy un rato mirándolo. Y, después, lo quiero fotografiar. Avanzando unos metros por el Camí de ronda, llego al mirador.
El mejor banco está ocupado. No importa. Tengo la foto y es algo más que la de un banco mirando el mar.
Hay algo que no se ve en esta instantánea: el reencuentro, la alegría, la expectativa, la ilusión, las ganas y la juventud. Hay que añadir el sonido del mar, el olor a sal, la risas y el día brillante, como diciéndoles: “Hasta el infinito y más allá.”
Sigo el camino sonriendo. La alegría se contagia y, tal vez, también, la esperanza.
Ya tengo, de nuevo, tres pares de calcetines huérfanos de par. O sea, son 3 calcetines single. Se ha investigado, exhaustivamente, la escena del crimen y no hay rastro de los desaparecidos. Estarán un tiempo en un cajón que no se abre nunca, hasta que sean reciclados.
No encuentro mi carnet de conducir. Sé que no lo he perdido. Está en casa. Lo percibo…Durante un par de días, todos los bolsos, bolsas, maletines, carteras y porta documentos son registrados. También los cajones donde a veces, sólo a veces, dejó la pequeña cartera que contiene ese documento. En el coche-hay una mínima posibilidad de que se haya caído-, tampoco.
Al tercer día, vuelvo a hacer la ronda de búsqueda y le añado la invocación a San Antonio. Me doy por vencida. Estará, riéndose se mí, con las tapas de tupper y los calcetines. Veo que puedo pedir un duplicado vía on line con el certificado digital. Es fácil y me dispongo a hacerlo, pero, me llama mi madre. Ha recibido la llamada telefónica de una señora muy simpática, que le propone un análisis del agua en su domicilio, gratuito y, además, le darán un regalo por participar en dicho análisis de agua del vecindario. Para cualquier cosa de este tipo, antes de quedar con la señorita simpática, les da mi número de teléfono (al que casualmente, nunca llama nadie) pero como hace unos meses, instalamos un sistema de osmosis, dudo si no será para la revisión, aunque parece demasiado pronto. Voy a buscar la carpeta donde tengo todos sus documentos y facturas para llamar a la empresa instaladora y … ¡Pam! Dentro de la carpeta, está la carterita con mi carnet de conducir. ¿Cómo ha llegado allí? Ni idea.
He mirado a mi alrededor por si estaban los calcetines y las tapas. Igual es una zona cero, tipo agujero negro, donde van a parar las cosas perdidas, pero, no. Siguen escondidos…
No veo la luna pero hay nubes cargadas de agua y llueve. Lo hace de manera constante y suave .
Desde aquí me parece oír a árboles , a arbustos , a plantas, a huertos y a flores cantando de alegría. Si no fuera por sus raíces creo que hasta bailarían.
Fue un caligrafista el que unió las letras “e” y “t” (et), conjunción latina que significa “y” y creó el monograma “&”.
Aunque relacionemos este símbolo con la lengua inglesa, su origen se remonta al siglo I d.C. y se empleaba en cualquier lengua en alfabeto latino. Era una forma de abreviar las palabras. Dicen que su creador fue Tirón, un esclavo de Cicerón que debía transcribir los discursos del senador e ideo un sistema para ir más rápido. Fue la proto-taquigrafía.
Tirón juntó en un solo trazo la “e “y la “t” para no levantar el puño de la mesa. Le iba la vida.
En español escrito, no es tan utilizado porque la conjunción copulativa que representa la “y”, no precisa de abreviación.
Sea como sea, es un signo de unión. Aglutina.
Parece que, en los últimos tiempos, en nuestra civilización, nos falta un poco de “et”, “y” o “&” …
Nada, este año se ha dejado ver, pero no fotografiar.
En el momento que lo detectaba desde la ventana, era hacer el gesto -sutil-de coger la cámara y se largaba, volando como le toca. Bien alto y fuera de mi alcance.
Es joven. Empieza a colorear el plumaje, pero solo apunta tonos rojizos en la cola, hay que esperar que se haga mayor. Entonces, ya se habrá acostumbrado a la persona que hay tras la ventana con la cámara preparada para vulnerar su intimidad.
¿Cuál fue la primera canción de la historia? Tal vez, el tarareo de uno de esos hombres prehistóricos, fue el primer hit en las listas de éxitos. Aunque hay una supuesta primera canción ya catalogada. Está dedicada a la Diosa de los Huertos y Jardines , Nikkal.
En la década de los años 50, en la zona en la que habitaron los Hurritas (Mesopotamia) se encontraron unas tablillas de arcillas en unas excavaciones realizadas en el Palacio Real de Ugarit.
En las tablillas se encontraban unos escritos cuneiformes y se sospechaba que eran composiciones musicales en forma de himnos.
Se calcula que tienen una antigüedad de 3.400 años (1400 aC) y se tratan de unos himno dedicados a la Nikkal, Diosa de los Huertos, cuyo nombre significa «Gran Dama y fructífera» y madre de Yarikh, el Dios de la Luna.
La música siempre ha acompañado al ser humano. Con o sin instrumentos, parece que nuestras neuronas tienen la capacidad y plasticidad suficientes para interpretar las consonancias, las disonancias, los ritmos e incluso, se permiten descartar pistas poco utilizadas para obviar conexiones neuronales y potenciar otras que, al final, configuran nuestro gusto musical.
Dicen que tiene que ver con lo que oímos en el útero materno y lo que después ha sonado en nuestras vidas. Lo que aportaron nuestros amigos y nuestra pertenencia a grupos sociales. Poco a poco, cada uno y sus neuronas va construyendo su historia musical y se define claramente.
Hay muchísimo donde elegir, porque la música que se ha movido a lo largo y ancho del planeta, fusionándose, mezclándose hasta llegar a ofrecer al ser humano, esa paleta inmensa de ritmos y estilos.
Esta es una infografía del «Viaje de la música»de 1800 a la actualidad.
¿Sabes cuando estás preocupado por una o muchas cosas que te parecen importantísimas y, entonces, pasa algo que sí que es importante de verdad y te das cuenta de lo minúsculas e insignificantes que eran esas cosas que te quitaban el sueño?
Foto de la NASA/ESA de la sonda Cassini, en 2013, en misión de exploración a Saturno.
A 1440 millones de Km de distancia, se tomó esta instantánea. La tierra es ese puntito minúsculo.
Y aquí estamos, poniendo todo de nuestra parte para que el puntito sea aún más insignificante.
La fresa es una deformación natural del tallo y, pertenece al grupo de las infrutescencias…
La parte carnosa y roja del exterior, con forma cónica, es lo que se llama “eterio”. El eterio , en realidad, es un contenedor. En su estructura, perfectamente agrupados, están los “aquenios” que son los verdaderos frutos de la planta…Sí, son esos puntos oscuros que sobresalen del eterio…
Además, descubro que el poder antioxidante de las fresas, no lo tienen los nutrientes de la pulpa. ¡Son los aquenios! El dato concreto es : los aquenios aportan el 81% del total de antioxidantes que contiene la fresa.