Concierto de verano.

La experiencia musical puede ser de diez, pero la experiencia visual se puede quedar en cero.

Nada puede asegurarte que vas a tener «un buen sitio» en el teatro o en el auditorio. Es posible que conozcas el local, que sepas que es mejor el palco o la fila 10 y que apliques toda tu pericia para encontrar la plaza más idónea de las disponibles. Te crees que lo has hecho bien y sientes una extraña satisfacción interna cuando te sientas en tu butaca, dispuesto a disfrutar del espectáculo, pero falta que llegue el público restante y… a ver qué te toca delante…

Si se sienta uno de estos chicos altos y espigados, o uno tipo armario, o de estos señores que se mantienen erguidos, en posición de firmes, o la señora con el pelo cardado de peluquería a volumetría máxima, o la que se ha hecho un moño alto. Si el que tienes delante es uno de «ellos», no te queda otra que la contorsión mientras dura todo el show. Y si a los de las filas de delante les pasa lo mismo, entonces ya no puedes evitar el estar «buscando el ángulo» sin cesar. Es como un bucle, porque por detrás de tu fila también pasará lo mismo…

Y luego están los móviles. Esa pasión colectiva por grabarlo todo, el concierto entero, para verlo después en una pantalla mucho más pequeña que la que tienes delante ahora mismo. Prohibido o no, da igual: cientos de brazos se alzan a la vez, como una ola, y entre tú y el escenario se levanta una muralla de pantallitas.

Así que las contorsiones, elongación de cuello y saltitos están asegurados en ese concierto de verano.

Solo queda bailar y rezar para que, en el próximo, te toque alguien bajito o de melena lisa.

Pero bailar, se baila…

Detox.

Encuentras el momento. Apenas dos días, marcados en el calendario hace ya un tiempo, en los que la conjunción de vidas permite estar solas. Amigas, sol, piscina, colchonetas, aperitivos ligeros, vino rosado de La Provence y ganas de hablar. O no.

Como una melodía perfectamente ejecutada, hay momentos de conversaciones profundas, intensas o divertidas, y momentos de silencio, dejándonos llevar por nuestra música preferida — una playlist añeja en la que apenas hay una canción de las que ahora están de moda.

Una pulsera con una estrella para cada una, para recordar esos días en los que todo ha sido fácil, sencillo, íntimo.

Un verdadero detox para el alma.

A solo un beso de distancia.

Gimme Shelter -Dame Refugio- (1969): la canción de The Rolling Stones que sigue sonando actual en 2025.

El título y la letra de Gimme Shelter, grabada en 1969, nos recuerdan que nuestra evolución —en lo que respecta a la concordia y al entendimiento humano— avanza con una lentitud desesperante. Hace ya 56 años, Mick Jagger cantaba “dame refugio” y advertía de que la guerra estaba a solo un disparo de distancia.

Hoy, en 2025, seguimos conviviendo con conflictos armados y millones de personas continúan necesitando refugio. No parece que hayamos aprendido demasiado.

Este tema alude a los horrores de la guerra de Vietnam y al clima de amenaza permanente que marcó una época. Aunque nunca fue lanzado como sencillo, con el tiempo se convirtió en uno de los temas favoritos del público en los directos de The Rolling Stones desde sus primeras interpretaciones.

La crítica la considera una de las mejores grabaciones de la banda y, también, una de las grandes canciones de la historia del rock.

Y, aun así, Gimme Shelter no termina mal. Con toda la energía del rock y una letra demoledora, la canción se cierra con una estrofa que deja espacio para la esperanza:

I tell you… Love, sister,
It’s just a kiss away…

Necesitamos ir más rápido en lo de la humanidad para que el significado de esta canción quede, por fin, definitivamente desfasado. Porque el amor —como decía Jagger— está a solo un beso de distancia.

NB 1 : En el contexto de la canción Gimme Shelter shelter no es solo un lugar físico, sino protección frente al caos, la violencia o la guerra.

NB 2 : Gimme Shelter fue clasificada en el puesto nº 38 de Las 500 mejores canciones de todos los tiempos, según la lista publicada en 2004 por la revista Rolling Stone.

 Versión Playing for Change.

 

Yo también he caído en la luz de LUX, de @rosalia

Rosalía no ha sido una artista que soliera aparecer en mis playlists, salvo por un par de temas —los más conocidos— que se colaron en mi música cuando preparé una lista para una fiesta y pedí a los asistentes que me dieran dos canciones cada uno. Y ahí apareció Rosalía.

La vi en una actuación en los Premios Goya de 2019, versionando “Me quedo contigo” de Los Chunguitos. Aquella interpretación me puso la piel de gallina y me hizo sentir una profunda admiración por la artista. Aun así, su música seguía sin ocupar espacio en mis listas habituales.

Y va y publica “LUX”.
Y todo el mundo habla de “LUX”.
Veo el vídeo de “Berghain” y, como soy curiosa y me apasiona la música, escucho “LUX” de principio a fin. Luego lo vuelvo a escuchar. Y me encuentro con esa Rosalía de los Goya, pero llevada al máximo nivel de madurez artística y optimización sonora. Y me encanta.

Soy lo más alejado de su público objetivo y, aun así, “LUX” me ha proporcionado momentos de auténtica enajenación musical. No me quedo con todas las canciones, pero me gustan casi todas.

Las voces expertas dicen que “LUX” es luz.
Yo solo me guío por lo que he sentido mientras esa música luminosa me llegaba a los oídos y de ahí al hemisferio derecho del cerebro:
placer.

Gràcies, @rosalia.vt

Hay que bailar más…

Mañana es el Día Internacional de la Danza.

Una de las artes escénicas más hermosas .

“La danza es la expresión perfecta de la emoción humana a través del movimiento” así la definió Jean-Georges Noverre, bailarín y coreógrafo francés, considerado el creador del ballet moderno.

Aunque soy una amante del clásico, me sirve cualquier tipo de danza.

Incluida esa danza privada, el baile desenfrenado y arrítmico con el que te dejas llevar cuando suena tu canción favorita y nadie te ve.

En ese instante, el cuerpo deja de ser un objeto y se vuelve un instrumento de expresión pura.


No importa cómo te vea el mundo. El placer está en moverte por y para ti, en soltar la mente y dejar que el alma hable en un idioma que no necesita palabras.

Bailar así conecta con emociones profundas y libera endorfinas, la hormona de la felicidad que mejora el estado de ánimo.

Hay que bailar más. Es terapéutico.

Imagínatelo.

Me imagino a mi madre, esta mañana, que ya estará con sus amigas , en el súper de turno y carrito en mano, preparada para hacer acopio de existencias.

Lo ha visto en las noticias: hay que preparar un kit de supervivencia.

Me pregunta si va a haber una guerra.

Imagínatelo.

Ya hay guerras pero están lejos…

Eso no se lo digo. Le digo que tranquila, que nadie está tan loco como para llegar a eso pero el telediario , me quita credibilidad.

Dudo y lo nota.

Me dice que no me preocupe, que ella comprará los kits de supervivencia para todos. Esta decidida. Menos lo del agua, que me pide que lo haga yo online porque se puso ósmosis para no tener agua embotellada y mira ahora.

Y no le digo que no a nada aunque no me puedo imaginar que vayamos a necesitar el kit ( me cuesta volver a escribir «de supervivencia» ) pero ¿era imaginable todo lo que está pasando ahora mismo en el mundo?

Al despedirnos, me da una radio porque ella tiene varias.

Dicen que será útil para estar informados en caso de necesidad.

Imagínatelo

Prefiero que al poner esa radio suene este otro Imagine.

Grandpa Elliott con su armónica, Clarence Bekker desde Amsterdam y el propio Lennon , a partir del minuto 3:06.

Hay que añadirlo al kit, es necesario para la supervivencia…

Otra de esas joyas de Playing for Change.

Imaginad

Imaginad que no hay paraíso
es fácil si lo intentáis
ni infierno a nuestros pies
en lo alto solo el firmamento
imaginad todo el mundo viviendo el hoy.

Imaginad que no hay países
no es difícil hacerlo
nada por lo que matar o morir
y tampoco religiones
imaginad a todo el mundo
viviendo su vida en paz.

Diréis que soy un soñador
pero no soy el único
quizá algún día os suméis a nosotros
y el mundo será de todos.

Imaginad que no hay propiedades
me pregunto si podréis hacerlo
que no tiene por qué haber avaricia ni hambre
una hermandad humana
imaginad que todos compartimos el mundo.

 

Carlton Dance (Terapia anti-estrés).

El «Carlton Dance» o «Danza de Carlton» es una rutina de comedia que consiste en el famoso baile que es realizado por el icónico personaje de la serie «The Fresh Prince of Bel-Air» (El Príncipe del Rap), Carlton Banks, interpretado por Alfonso Ribeiro.

En general, Carlton realiza dicho baile para celebrar o cuando se encuentra de muy buen humor.( Wikipedia, dixit)

A mí, la Carlton Dance me funciona como una gran terapia anti estrés , muy útil en estos tiempos que corren pero no vale sólo con mirar. Hay que imitar los movimientos, sentirlos en el propio cuerpo con la pasión que le pone Carlton. La canción de Tom Jones ,“It’s not unusual” , tiene un ritmo difícil de bailar con dignidad por su rapidez. Es todo un reto.

Para iniciar la terapia anti-estrés «Carlton Dance» : 1) hay que poner la música muy alta a un volumen políticamente incorrecto, si puede ser. Son pocos minutos. 2) Memorizar el paso o seguirlo por pantalla. 3) Hay que hacerlo con energía y sin sentido del ridículo

A medida que se va perfeccionando el movimiento, el estrés sale por la punta de los dedos. Hasta se ve… Para hacerlo en una fiesta (en público), hay que tener una gran autoestima, advierto.

Uno de los momentos estelares del episodio final de “El Príncipe de Bel- Air”, fue el último Carlton Dance.Tiene tanto poder sobre mí qué, aún hoy, me arranca sonrisas.

 

Aviso: El factor repetitivo de este post, tiene efectos secundarios. Si habéis visto todos los vídeos, ya estáis bajo el poder de la Carlton Dance y cuando oigáis esta canción, os pondréis a bailar.

Caminando…

Me gusta caminar. No es nada nuevo. De joven, había días en los que no cogía la moto para ir a la facultad y hacía el camino andando. No era mucho, unos tres cuartos de hora, pero resultaba placentero, sobre todo a la vuelta. Si ya había anochecido o casi, veía los pisos iluminados, las diferentes estancias, y fantaseaba con las vidas que se adivinaban allí.

Ahora acostumbro a unificar recados y hacerlos todos andando. Lo he convertido en una rutina. Al principio, llegaba a casa con las bolsas colgadas al hombro, y el camino se volvía penoso al final. Pero evolucioné hasta comprar un carrito de la compra, un artilugio que nunca había tenido en mi vida. Todo un descubrimiento. Es simple, pero muy funcional.

Modelo RADARBULLE de IKEA.

Y me sigue pasando lo del fantaseo. Voy con los cascos, oyendo música, y ahora que es invierno, cuando el sol ya se pone, veo las luces de los pisos. El fulgor azulado de las televisiones me hace pensar en alguien sentado en un sofá o un sillón, pendiente de la pantalla. Pero las luces que más me gustan son las de las cocinas: focos, lámparas colgantes, fluorescentes que se intuyen detrás de las cortinas o se ven directamente desde ventanas desnudas. Hay trasiego. Apago la música y escucho los sonidos de la cocina. Llegan aromas, a veces apetecibles, otras no. Veo personas moviéndose por la estancia como en una coreografía, estirando los brazos, removiendo lo que haya en la sartén. Imagino las vidas de las familias, de las parejas, de los solitarios que habitan allí.

Pienso en positivo. Son imágenes bonitas. No tiendo al drama, que bastante hay ya en el mundo. Pero el otro día, en mi fantasía, apareció una pregunta: ¿qué hemos hecho?, ¿qué han hecho todas esas almas para que el gobierno mundial del planeta esté en manos de gente que, si algo no aporta, es luz? Todo lo contrario, imponen la oscuridad.

Sigo caminando , arrastrando mi carrito y vuelvo a la música . Escucho la voz luminosa de Chiara Civello cantando Il Mondo.

Il mondo
Non si è fermato mai un momento
La notte insegue sempre il giorno
Ed il giorno verrà.

Me consuela un poco…

¿Te hubieses parado?

Joshua Bell, un virtuoso del violín. Una de las figuras de este tiempo en música clásica. No es un cualquiera en lo suyo este Joshua…En el Boston Symphony Hall agota las entradas a 100 euros la butaca. Dicen de él que sabe ejecutar con maestría las obras más complejas de Bach.

Un fuera de serie.

Joshua Bell participó en un experimento social ( Washington Post ) acerca de la percepción. ¿Percibimos la belleza? ¿ La reconocemos en un contexto inesperado? ¿Nos detenemos a apreciarla? Lo situaron en una estación de metro , en Washington, con jeans y una gorra de beisbol . También tenía su platito ( que era la funda de su Stradivarius de 1713) para recoger los donativos o limosnas.

Atacó la  Partita número 2 en Re menor de Johann Sebastian Bach (  es considerada la cima del repertorio para violín solo, dado que cubre todos los aspectos de la técnica violinística conocidos en la época de Bach, siendo una de las piezas más difíciles compuestas para ese instrumento. Se incluye habitualmente como pieza obligatoria en las competiciones de violín de todo el mundo.Wikipedia dixit ) y esperó reacciones. De cada 1000 pasajeros, se había previsto que unas 35 personas se pararían a escuchar al virtuoso, absortas por la belleza de la música. Un centenar, le darían dinero ( se estimaba unos 150 dólares).

Así que Joshua Bell interpretó , igual que lo haría en un concierto de alto nivel , lo más difícil de Bach. No sólo era música, en el metro se pretendía mostrar la máxima expresión del virtuosismo. Belleza total, aunque no te apasione la música clásica.

El resultado final fue : 6 personas se detuvieron a escucharlo y recaudó 32 dólares…Bell y Bach pasaron desapercibidos. Practicamente nadie,  percibió la belleza del momento.

La conclusión es más triste aún : no sólo no la descubrieron …Se la perdieron…¿Cuantas veces pasará eso al día? No hace falta un virtuoso. Hay belleza en casi todos los lugares del mundo pero…¿La vemos? ¿La percibimos?

¿Te hubieses parado?…

 

 

 

 

Notas musicales.

Ni sabemos cuándo empezó.

¿Cuál fue la primera canción de la historia? Tal vez, el tarareo de uno de esos hombres prehistóricos, fue el primer hit en las listas de éxitos. Aunque hay una supuesta primera canción ya catalogada. Está dedicada a la Diosa de los Huertos y Jardines , Nikkal.

En la década de los años 50, en la zona en la que habitaron los Hurritas (Mesopotamia) se encontraron unas tablillas de arcillas en unas excavaciones realizadas en el Palacio Real de Ugarit.

En las tablillas se encontraban unos escritos cuneiformes y se sospechaba que eran composiciones musicales en forma de himnos.

Se calcula que tienen una antigüedad de 3.400 años (1400 aC) y se tratan de unos himno dedicados a la Nikkal, Diosa de los Huertos, cuyo nombre significa «Gran Dama y fructífera» y madre de Yarikh, el Dios de la Luna.

ugarit3

La música siempre ha acompañado al ser humano. Con o sin instrumentos, parece que nuestras neuronas tienen la capacidad y plasticidad suficientes para interpretar las consonancias, las disonancias, los ritmos e incluso, se permiten descartar pistas poco utilizadas para obviar conexiones neuronales y potenciar otras que, al final, configuran nuestro gusto musical.

Foto de Jabber Visuals en Unsplash

Dicen que tiene que ver con lo que oímos en el útero materno y lo que después ha sonado en nuestras vidas. Lo que aportaron nuestros amigos y nuestra pertenencia a grupos sociales. Poco a poco, cada uno y sus neuronas va construyendo su historia musical y se define claramente.

Foto de Mohammad Metri en Unsplash

Hay muchísimo donde elegir, porque la música que se ha movido a lo largo y ancho del planeta, fusionándose, mezclándose hasta llegar a ofrecer al ser humano, esa paleta inmensa de ritmos y estilos.

musicEsta es una infografía del «Viaje de la música»de 1800 a la actualidad.

Una maravilla.

Foto de Karim MANJRA en Unsplash