Por fin.

Ya ha llegado la nieve.

Faltan dos semanas para Navidad y ya se han vestido para la ocasión pero, este año, el acicalamiento de blanco ha sido muy tardío.

Tarde pero, por fin, está aquí.

Como toca.

Cromo, cuadro, luna.

No sé cuál sería la frase más aproximada: ir hecha un cuadro o ir hecha un cromo, pero no son semánticamente aproximadas a lo que quiero expresar. Si es cuadro, vas desaliñado, si es cromo, excesivamente aliñado. Lo mío es “fusión-vintage-sin-orden-ni-concierto”.

Estos días, he estado en un lugar en el que tengo ropa vieja. Es lo que no me pongo o no me puse, pero está en buenas condiciones para su uso. Sobre todo, ropa de invierno, de esa que en la costa barcelonesa ya no es necesario utilizar. Bien, esta vez el frío del Empordà me ha sorprendido porque me había acostumbrado a las temperaturas suaves provocadas por el descontrol climático. Hacía el frío que tenía que hacer, pero ya casi lo había olvidado…

Me he abrigado con lo primero que he encontrado para ir a tirar la basura. Cuando he visto a los vecinos holandeses, informales pero sobrios y monísimos he sido consciente de mi look “fusión-vintage-sin-orden-ni-concierto”.

Anorak azul turquesa (por si hay cazadores en los paseos por el bosque), un gorro naranja que me regalaron hace años. Los pantalones, que abrigan mucho, del tipo ropa de estar por casa, con estampado de estrellitas. Atención: cómo me van un poco cortos y tenía frío en los tobillos, me he puesto los únicos calcetines largos que tenía: a topos . He completado con unas deportivas, de colores chillones que también son para los paseos.

No hay que olvidar la bandolera con publicidad de una Feria, que me va muy bien para las llaves y el móvil. 

Nos hemos saludado con cortesía y unas sonrisas y me he alejado velozmente, pero con los colores que llevaba, no me habrán perdido de vista hasta mucho después…

Lo más curioso es que, al revisar todo aquel despropósito estético, he visto que no estaba muy alejada de algunas propuestas de moda que veo en las tendencias actuales. Para reflexionar…O no.

Ya que estaba a salvo del frío, he cogido la cámara y he hecho unas fotos a la luna.

Solo un par, porque al final, el frío traspasaba los calcetines de topos…

Conticinio, Concubio y Galicinio.

Plauto nació en el año 254 a. C.

Este señor fue soldado, viajó, fue comerciante, se arruinó y acabó escribiendo comedias que le hicieron muy popular en la Roma del S.III a. C.

De este autor, existe la primera constancia de la palabra conticinio.

Conticium parece ser el origen y se refiere, en el contexto de los campamentos militares que Plauto conocía muy bien, al momento de la noche, cuando todo sonido debía cesar.

Mucho más tarde, por el año 600 d. C., el arzobispo de Sevilla, San Isidoro, que además de clérigo era escritor, musicólogo, filósofo e historiador, define la palabra conticinio como una de las siete partes en las que se divide la noche.

ConticinioHora de la noche, en que todo está en silencio.                  

          

La palabra es curiosa y bonita por la atmósfera que recoge: noche y silencio. 

Pero debo admitir que, hay noches, en la ciudad, en el que es difícil encontrar el momento conticinio.

No hay paz, mientras pasan los camiones de recogida de basura y los coches y motos de los que, su concubio , se da más tarde de lo previsto.

El Concubio es la hora en que suelen recogerse las gentes a dormir, según San Isidoro de Sevilla.  Y el problema, en el S.XXII, es que, a algunos, el concubio les coincide con el galicinio.

Galicinio: Parte de la noche próxima al amanecer (de gallicinium, “canto del gallo”)

La palabra que más me gusta, por eso, es Conticinio…

Rectificar.

Errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios”. Alexander Pope

La palabra “rectificar” es bonita. Lleva implícito el concepto de asumir el error y la acción de corregir la imperfección de algo ya hecho. 

Es muy simple: Hago algo, digo algo, escribo algo y me equivoco. Detecto el error, escucho a los que me dicen que hay un error y compruebo que hay un error. En consecuencia, rectifico, corrijo, modifico y reparo.

A la vista está que sabios hay pocos y son pocos, pues, los que saben aceptar, enmendar y reposicionarse. 

¿Te imaginas que, desde pequeño, nos enseñaran a saber rectificar?

El mundo tendría a más sabios dispuesto a mejorarlo.

Foto de Brett Jordan en Unsplash

El color amable.

Verde. 

Mezclado con cualquier otro color, el verde seguirá siendo verde. No pierde su esencia, tendrá tonalidades diferentes, pero siempre será verde.

Es uno de los pigmentos más antiguos que se conocen. Se extrae del mundo vegetal y ya fue empleado en la prehistoria.

He leído que es el color que mejor percibimos.

Podemos detectar más matices que en otros colores y observarlo de forma prolongada sin que nos moleste. Es más, es un color que serena la vista.

Un color amable que regala la naturaleza.

Ommmm…

Intervención.

El momento del paseo por el bosque es realmente especial. El aroma de la tierra, los laureles salvajes y la hierba. El susurro de las copas, el débil discurrir del agua… Si estás concentrado en el baño de bosque, la experiencia te serena , te proporciona una satisfacción tangible de ese conjunto de intangibles de la naturaleza.

Es un sistema lleno de intervenciones del propio sistema : un tronco que se seca y se cae , otro cubierto de musgo, que se inclina buscando sobrevivir.

De repente, te encuentras con intervenciones externas al sistema. En este caso, humanas. Y , mira, te alegras de que sean respetuosas con ese paisaje. Están los Cairn ( del gaélico escocés) aspiracionales aunque leo que “existe en castellano el término morcuero que, según dice el diccionario de la RAE, es un «montón de piedras al pie de los caminos dedicado a Mercurio, que se formaba con las que iban depositando los viajeros en honor del dios».”

También los que hacen algo más artístico.

Encuentro otra intervención humana. No es un morcuero, es una guarrada.

No se han dejado nada al azar: además de escombros, la intervención se corona con una preciosa botella de plástico.

Ojalá el Dios Mercurio actúe en consecuencia…

Acabo con foto sin intervenciones humanas.

Exluna de escarcha.

Me avisan que hay luna llena. Hay nubes pero el espectáculo es precioso. Aunque estemos en el mes de noviembre, hago las fotos con una sudadera de algodón. La temperatura ambiental me permite observarla tranquilamente. Sin tiritar ni tener que moverme para entrar en calor.

Esta vez, se llama la Luna del Castor o la Luna de Escarcha. Todo es por el frío .

Los cazadores sabían que esa era la última luna antes de que se congelaran los lagos para poder ir a capturar castores . Anunciaba, también, las noches de escarcha.

A nuestros antepasados les daba una información bastante aproximada pero, las cosas han cambiado y también van a tener que cambiar los nombres lunares. Ya no sirven. No se congelarán los lagos y no sé que será de los castores. Pronto, la sensación de frío nos asombrará…

Cualquier día, un astronauta activista se pega con pegamento de contacto a la superficie lunar , mientras lanza el contenido de una lata de sopa de tomate ( por el contraste del color rojo con el gris), que claro, flotará en la atmósfera lunar. En vez de la bandera del país de turno, lo que pondrá es una pancarta con el 1’5 ºC.

Será muy espectacular y hablaremos de ello un ratito. Después, seguiremos con nuestras rutinas y el año que viene, si no hay un pirado que ha pulsado uno de esos botones rojos tan peligrosos, las fotos las haré en manga corta, en el mes de noviembre.

El globo.

Cuando salgo con la cámara , espero hacer fotos de árboles, flores, pájaros , balas de paja, mariposas y la luna. Un conejo estuvo en el foco pero fue más rápido que yo. Lo he visto en varias ocasiones…

Así que al mirar hacia arriba, he tenido una sorpresa.

Y he pillado al globo… Era fácil,  iba a un ritmo más pausado que el conejo.

Supongo que alguien iría equipado con cámara y habrá alguna foto inversa: ellos desde el cielo y yo en el globo terráqueo, en suelo firme, haciéndoles la foto.

Y el conejo, a mi espalda, haciendo la señal de victoria. Seguro. ; – )

Halloween.

Espero que vengan muchos tratos, pocos trucos y ningún susto…

https://unsplash.com/es/@marileeandthesea

FOTO DE Marilee and The Sea

https://unsplash.com/es/@rgaleriacom

Foto de Ricardo Gomez

https://unsplash.com/es/@biancablah

Foto de Bianca Ackermann

Pasan cosas.

Sentada , delante de un paisaje natural, un ser inquieto me dice que allí no pasa nada. Ya he utilizado el recurso de las nubes y sus formas cambiantes así que pasamos a la observación más intensa. “Sí que pasan cosas, solo hay que saber mirar”.

Vemos danzas de mariposas blancas, unas aves cruzan el cielo (graznan como patos por lo que deben ser patos) y otras se adentran en la zona boscosa. Detectamos un hueco entre los árboles por donde van pasando. Hay viento, así que las nubes siguen su juego y nos llega el sonido de las copas de los árboles, susurrando. Oímos disparos. Parece que ya se ha abierto la veda de caza. Nos sobrecogen. ¿Ves como pasan cosas? Después, oímos las motos que , supongo, están haciendo las rutas de las bicicletas de montaña. Menos mal que no nos llega el aroma a gasolina. Y un avión. Se ve muy pequeñito y lejano pero se oye la estela atronadora, amortiguada, pero ahí está, destrozando la coreografía del cielo.

También hay cosas que no pasan y deberían estar pasando. Hace mucho tiempo que recalo en esta zona y, en octubre, me sentaba a ver ese paisaje con algo que me protegía del frío. Hoy, sigo con camiseta de manga corta .

Y cuando miro la montaña, recuerdo lo bonita que estaba , cubierta de nieve.