Mala praxis con la lechuga…

Seguro que ha sido por mi culpa…

Yo tenía dos lechugas en el huerto urbano. Una, la coseché y pasó a formar parte de una ensalada variada pero ya la encontré amarga así que,  la segunda lechuga, quedó relegada a un “a ver qué pasa”.

El “a ver qué pasa” se ha transformado en un espigado de la citada lechuga, con su producción de flores incluida. Las causas, dicen los expertos, pueden ser por temperaturas muy altas, falta de abono o falta de agua…

Parecía que ya no se podía hacer nada con esta lechuga espigada pero, ( y sigo con los expertos) “podemos aprovechar la ocasión y dejar que florezcan con el objeto de recoger la semilla.”

Y en esa fase está la lechuga espigada… Muy estresada porque estoy presionándola para que produzca semillas…

El pasado de la escalivada.

Cuando hacemos barbacoa, la escalivada es obligada. Esta es de pimientos rojos y berenjenas, pero, se pueden usar cebollas, tomates, calabacines… La verdura se asa, al rescoldo de la leña, lo que le confiere ese sabor especial que no se consigue con el horno. Está espectacular.

Estaba preparando los ingredientes, cuando al poner las berenjenas y los pimientos en un cuenco, he pensado en su futuro. Van a ser quemadas y peladas, y van a quedarse sin volumen y textura crujiente, y dejaran de ser verduras frescas para ser un plato tradicional de Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Aragón…

Me he dado cuenta de que, ese cuenco, contiene el pasado de la escalivada… Supongo que le gustará tener un recuerdo de esos tiempos de …juventud…

 

NB : Quedó buenísima…

Día Mundial del Pan de Pueblo.

Hoy, toca el Día Mundial De Apostar pero, como este “Día De” no me gusta,  voy a cambiarlo por otro día más …bonito. Y va a ser “El Día Mundial De Pan de Pueblo”.

Es una de las cosas más deliciosas que he probado jamás. Pan, pan . Pan, de verdad. Hecho con harina casera, con agua cristalina, con manos expertas, con horno de leña, con mimo…Ese pan.

Ese pan que sabe a gloria y a buenos tiempos. A naturaleza y a artesanía.

Ese pan que, recién horneado, se abre y humea desde la miga esponjosa. Esa corteza crujiente y melódica…

Ese pan que, casi,  ya no existe.

Especie en extinción…

Ese pan.

Feliz Día del Pan de Pueblo.

El thriller de los huevos.

Ha sido horrible. Mientras escribo esto ,  me tiemblan las piernas y me cuesta atinar con el teclado. Estoy encerrada en mi despacho, esperando el momento oportuno para escapar…He intentado pedir ayuda por Twitter pero no hay respuesta. Estoy sola.

Ellos, sean lo que sean, están en la cocina… Han proclamado que esa zona está en Estado de Sitio y han tomado el poder de forma violenta. Todo ha empezado con mi plan estratégico de hacer unos huevos fritos, de los de toda la vida. He puesto la mesa, he preparado una ensalada y he iniciado el proceso pero… los huevos han decidido que ya no querían sacrificarse más… No había acabado de cascar el primero,cuando he oído el grito de guerra: ¡No me toques los huevos!

egg13

Ver a los huevos de esta guisa , me ha afectado sobremanera y he dejado caer el cuchillo que tenía en la mano. Allí, en mi cocina, con los huevos revolucionados estaba, ya, muerta de miedo pero…lo peor estaba por llegar…

El huevo que está más a la derecha me ha hecho un driblaje y con el impulso, ha arrastrado el cuchillo hasta la encimera, dejándolo al lado del pan que iba a ser utilizado para mojar (y remojar) en los susodichos huevos. Es entonces, cuando he oído una risa siniestra y he sabido que los huevos tenían refuerzos.

pan asesino

Ha sido girarme , ver al pan con el cuchillo entre los dientes y salir pitando. Todo ello realizado en un fluido movimiento de apenas segundos. Antes de huir despavorida,he cogido un refresco que he visto en la mesa. Mi mente ha sabido adaptarse a la situación y he cogido ese vaso, sabiendo que con él tendría que sobrevivir hasta que alguien viniera a rescatarme… Tanta televisión y series tipo Mac Giver, me habían enseñado que no debía dejar de hidratarme… La espera podía ser larga.

Así que, aquí estoy, con los huevos y el pan atrincherados en la cocina y yo, encarcelada en esta habitación con mi refresco de cola. Para acabar de rematar mi mala suerte , el vaso se me ha puesto chulo. Pero estaba sólo, en mi despacho. La grapadora y las memorias USB no querían saber nada del vaso así que estaba a mi merced y, aunque no quede muy bonito decirlo, he aprovechado su desventaja y , simbólicamente, me he vengado de todos lo huevos y panes del mundo con ganas de guerra.

Lo siento por el vaso pero él se lo ha buscado.

Que alguien lea esto es mi última esperanza  aunque presiento que ya es tarde… Oigo a los huevos tramando tras la puerta…

huevosjunga

Tengo una pregunta…

Tengo una pregunta…

Es trascendental.

pregunta2

 

Puede ser que la respuesta, influya en mi suerte del año que viene. Ese 2017 que está, en una esquina, agazapado y atemorizado, a unos días de empezar a trabajar…

¿Puedo comerme 12 olivas, la noche de Fin de Año? El tamaño es bastante similar a las uvas y tienen muchas propiedades nutritivas como los minerales o antioxidantes.

Por supuesto, sin hueso y de las buenas peo… ¿Puedo pasar de las 12 uvas? No me gustan y, además, me provocan ese efecto de atoramiento, con toda esa pasta de uva en la boca, mientras intento seguir con el rito… El momento brindis y besos, es horroroso. Sigo deglutiendo…

Total, no hace tanto que nos las comemos… ¿ Qué pasa? ¿Qué antes del Siglo XIX , no había forma de invocar a la suerte?

¿Por qué no representar mis futuros meses del 2017 con olivas? Los deseos, me los pido igualmente. Por pedir que no quede…

¿Me lanzo a las 12 olivas?

olivas

“Las doce uvas “de la suerte” comenzaron a tomarse de manera masiva en España en la Nochevieja de 1909, debido a un excedente de la cosecha en Alicante. Sin embargo, ya en el siglo XIX existía la costumbre entre los burgueses españoles de comer uvas y brindar con champán para despedir el año. Según la tradición, en la mesa se colocan 12 uvas delante de cada comensal que simbolizan los 12 meses del año y que deben comerse con cada una de las campanadas del reloj, pidiendo un deseo con cada uva.”

 

 

 

Leer con un antiácido a mano…

 

masia

En mi imaginación, el día de Sant Esteve veía una Masía, del S. XVIII, por ejemplo, con los payeses sentados a la mesa. El día anterior, como es típico en Navidad, habrían comido su caldo con la carn d’olla . Con las sobras de este plato, las mujeres se afanarían a reciclarlas y , con la creatividad de los sofritos revolucionada, crearían otro plato : los canelones.

Creía que los canelones, eran una de esas delicias gastronómicas ligadas a la necesidad de adaptar los platos a la materia prima del lugar y a sus “condiciones especiales”.

Un buen ejemplo son las migas.Un pastor de Huesca, me explicó que las migas (increíbles) que me estaba comiendo, se basaban en la pura supervivencia. Los pastores llevaban sus rebaños por las montañas del pirineo oscense, kilómetros y kilómetros, días o semanas. En su ruta, se paraban en pequeños refugios en los que apenas había una chimenea (textualmente “un fuego”) y un caldero… Si el pastor que había visitado el refugio previamente, era de los buenos, lo habría dejado engrasado.

migas

Llevaban pan seco, una cabeza de ajos y un trozo de tocino. Materia prima que aguantaba en buen estado. Cortaban el pan (duro como una piedra) en migas finísimas, calentaban grasa del tocino y si había parte magra, la incluían en el caldero. Unos ajos laminados y… a dar vueltas a las migas. El resultado, un plato caliente, hipercalórico y muy sencillo que les permitía seguir pastoreando en las condiciones climáticas y de esfuerzo a las que se sometían.

Los orígenes “culinarios” siempre me han llamado la atención. Es como lo del pan con tomate. El pan se hacía en las casas y sólo una vez por semana y el que llegaba al final de los siete días , estaba duro. Hubo alguien, un genio desconocido ante el que me saco el sombrero, que hace un par de siglos, se le ocurrió frotar el tomate para que el pan se ablandara…

pan

De Leopoldo Pomés

Me gusta esa causalidad gastronómica. Esa idea de la cocina inteligente adaptada al entorno. Y yo creía que los canelones nacían de un ejercicio sostenible en el calendario gastronómico navideño.

Pero…no. No fue así.Ni masía, ni una iaia preparando el relleno ….Según parece se introdujeron en Cataluña sobre el año 1923 por primera vez y fue de la mano de unos chefs de origen italiano ( el origen del canelón es italiano) y suizo que trabajaban en un restaurante de prestigio de Barcelona . Incluyeron el plato en su carta, convirtiéndolo en una receta de la cocina burguesa catalana y en un plato señalado para días festivos o domingos. Con el paso de los años , se ha convertido en el plato tradicional en Cataluña para el día 26 de diciembre, celebración de Sant Esteve.”

Cuando me lo acaban de explicar siento un Plof! . Decepción. Sé que nadie los hace así, que se cocinan en días previos, en paralelo a la carn d’olla pero…Mi imagen romántica de la Masía se desvanece…De repente, aparecen en un plato , los exquisitos canelones de mi madre y me recupero rápidamente… Una delicia capaz de acabar con los mitos…;-)

NB : ¿ A quién se le ocurre escribir sobre comida después de la Navidad? I am sorry!

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