Que acaben pronto…

Ya no me hace falta despertador. Ni se me pegan las sábanas. Me despierto pronto, muy pronto. El ruido de las obras de varios vecinos, realizadas simultáneamente por cosas del azar, me hace abrir los ojos cada mañana, sobresaltada por el martilleo, el sonido raspante de la sierra eléctrica y la increíble percusión atronadora del taladro.

Photo by Eric BARBEAU on Unsplash

Quedan lejos los días en los que lo único que me hacía avanzar la hora del despertar matutino,  era el olor de café de algún vecino muy madrugador que entraba por la ventana abierta. Aunque estuviera dormida, mi cerebro detectaba el aroma del café recién hecho con una cafetera Oroley ( cafetera italiana o moka). La de toda la vida, no como las de ahora, de espresso y cappuccino increíbles, pero sin permanencia del aroma a café. Me lleva a tiempos felices. Me recuerda a la cafetera de mi infancia, a cuando oía el borboteo y aquel perfume invadía toda la casa. A lo lejos, oía trajinar a mi madre y la radio, con “Protagonistas” de Luis del Olmo de fondo.

Una rutina armoniosa de inicio del día totalmente opuesta a la de ahora, en la que, mientras tomo mi café , tengo deseos irrefrenables de ir a decirle algo a quien maneja ese taladro…

#NuevaRealidad ( El calabacín.)

Me llega un regalo del pueblo : tomates, cebollas, pan ( del de verdad) y un calabacín.

Sólo un calabacín, pero es …“El Calabacín”.

No tengo palabras para esto , así que aquí os dejo la imagen.

Y otra, con un objeto de referencia.

Cuestión de tamaño : sí.

#NuevaRealidad (habemus aceite.)

El aceite de las flores de albahaca ha sido un éxito.

Me he pasado diez días, agitando el frasco .

También le he dedicado palabras afectuosas… Espero que nadie me haya visto piropeando al potecito.

Hoy, lo he filtrado con un colador, y lo he pasado a una botella. El aroma a albahaca ha invadido la cocina.

He puesto unas gotas en un plato y he untado un trozo de pan. Delicioso.

Su estreno ha sido en una ensalada de rúcula, tomate cherry ,  burrata y unos piñones tostados…

#NuevaRealidad ( aceite de albahaca.)

Hace un mes, planté albahaca en una maceta. Estábamos en Fase 1… Me parece que ha pasado un siglo desde ese momento:  entré en el garden a comprar perejil, con el miedo en el cuerpo, la mascarilla , el gel y la distancia social y como no encontré perejil , me hice con dos plantas de albahaca de hoja grande.

Mientras las iba regando, las fases discurrían ( a veces, a una velocidad inverosímil) y un mes después, aquí estamos, en la #NuevaRealidad. Mi miedo es más moderado pero mi respeto al virus sigue siendo muy alto…

Las plantas, ajenas a nuestro drama sanitario, han ido creciendo , las he tenido que cambiar de maceta y ya han florecido. Un italiano , gran cocinero, me explicó que en las flores es donde se concentra el mayor aroma de la albahaca y que eran fantásticas para macerar en aceite.

Esta es una variedad que requiere de poda. Hay que eliminar las hojas grandes y las que van amarilleando, pero, sobre todo, hay que sacar las flores, para que, en su zona aérea, continúe dando hojas y creando una planta más frondosa. Por lo menos, eso dicen los expertos. He seguido al pie de la letra todos los consejos : he podado las plantas y he reservado las flores y algunas hojas .

Para aromatizar el aceite, he limpiado las flores y las hojas y las he dejado secar al sol. Han de estar perfectamente limpias y secas. He añadido un ajo troceado y unos granos de pimienta negra, blanca y rosa y el aceite de oliva virgen.

 

Lo tendré en un lugar oscuro y fresco durante siete días. Cada día, por eso, he de agitar el frasco para que los aromas se vayan consolidado. Cuando pase una semana , se debe filtrar…

Hay que esperar para ver resultados : tanto de la evolución de la planta ( espero que hacia la frondosidad) como para probar ese aceite…

Mala praxis con la lechuga…

Seguro que ha sido por mi culpa…

Yo tenía dos lechugas en el huerto urbano. Una, la coseché y pasó a formar parte de una ensalada variada pero ya la encontré amarga así que,  la segunda lechuga, quedó relegada a un “a ver qué pasa”.

El “a ver qué pasa” se ha transformado en un espigado de la citada lechuga, con su producción de flores incluida. Las causas, dicen los expertos, pueden ser por temperaturas muy altas, falta de abono o falta de agua…

Parecía que ya no se podía hacer nada con esta lechuga espigada pero, ( y sigo con los expertos) “podemos aprovechar la ocasión y dejar que florezcan con el objeto de recoger la semilla.”

Y en esa fase está la lechuga espigada… Muy estresada porque estoy presionándola para que produzca semillas…

El pasado de la escalivada.

Cuando hacemos barbacoa, la escalivada es obligada. Esta es de pimientos rojos y berenjenas, pero, se pueden usar cebollas, tomates, calabacines… La verdura se asa, al rescoldo de la leña, lo que le confiere ese sabor especial que no se consigue con el horno. Está espectacular.

Estaba preparando los ingredientes, cuando al poner las berenjenas y los pimientos en un cuenco, he pensado en su futuro. Van a ser quemadas y peladas, y van a quedarse sin volumen y textura crujiente, y dejaran de ser verduras frescas para ser un plato tradicional de Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Aragón…

Me he dado cuenta de que, ese cuenco, contiene el pasado de la escalivada… Supongo que le gustará tener un recuerdo de esos tiempos de …juventud…

 

NB : Quedó buenísima…

Día Mundial del Pan de Pueblo.

Hoy, toca el Día Mundial De Apostar pero, como este “Día De” no me gusta,  voy a cambiarlo por otro día más …bonito. Y va a ser “El Día Mundial De Pan de Pueblo”.

Es una de las cosas más deliciosas que he probado jamás. Pan, pan . Pan, de verdad. Hecho con harina casera, con agua cristalina, con manos expertas, con horno de leña, con mimo…Ese pan.

Ese pan que sabe a gloria y a buenos tiempos. A naturaleza y a artesanía.

Ese pan que, recién horneado, se abre y humea desde la miga esponjosa. Esa corteza crujiente y melódica…

Ese pan que, casi,  ya no existe.

Especie en extinción…

Ese pan.

Feliz Día del Pan de Pueblo.

El thriller de los huevos.

Ha sido horrible. Mientras escribo esto ,  me tiemblan las piernas y me cuesta atinar con el teclado. Estoy encerrada en mi despacho, esperando el momento oportuno para escapar…He intentado pedir ayuda por Twitter pero no hay respuesta. Estoy sola.

Ellos, sean lo que sean, están en la cocina… Han proclamado que esa zona está en Estado de Sitio y han tomado el poder de forma violenta. Todo ha empezado con mi plan estratégico de hacer unos huevos fritos, de los de toda la vida. He puesto la mesa, he preparado una ensalada y he iniciado el proceso pero… los huevos han decidido que ya no querían sacrificarse más… No había acabado de cascar el primero,cuando he oído el grito de guerra: ¡No me toques los huevos!

egg13

Ver a los huevos de esta guisa , me ha afectado sobremanera y he dejado caer el cuchillo que tenía en la mano. Allí, en mi cocina, con los huevos revolucionados estaba, ya, muerta de miedo pero…lo peor estaba por llegar…

El huevo que está más a la derecha me ha hecho un driblaje y con el impulso, ha arrastrado el cuchillo hasta la encimera, dejándolo al lado del pan que iba a ser utilizado para mojar (y remojar) en los susodichos huevos. Es entonces, cuando he oído una risa siniestra y he sabido que los huevos tenían refuerzos.

pan asesino

Ha sido girarme , ver al pan con el cuchillo entre los dientes y salir pitando. Todo ello realizado en un fluido movimiento de apenas segundos. Antes de huir despavorida,he cogido un refresco que he visto en la mesa. Mi mente ha sabido adaptarse a la situación y he cogido ese vaso, sabiendo que con él tendría que sobrevivir hasta que alguien viniera a rescatarme… Tanta televisión y series tipo Mac Giver, me habían enseñado que no debía dejar de hidratarme… La espera podía ser larga.

Así que, aquí estoy, con los huevos y el pan atrincherados en la cocina y yo, encarcelada en esta habitación con mi refresco de cola. Para acabar de rematar mi mala suerte , el vaso se me ha puesto chulo. Pero estaba sólo, en mi despacho. La grapadora y las memorias USB no querían saber nada del vaso así que estaba a mi merced y, aunque no quede muy bonito decirlo, he aprovechado su desventaja y , simbólicamente, me he vengado de todos lo huevos y panes del mundo con ganas de guerra.

Lo siento por el vaso pero él se lo ha buscado.

Que alguien lea esto es mi última esperanza  aunque presiento que ya es tarde… Oigo a los huevos tramando tras la puerta…

huevosjunga